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86 La guerra fría paciones de la Unión Soviética por su seguridad hizo pensar a Stalin que la ocupación soviética de la Europa del Este era admisible a ojós de” Estados Unidos"mientras fuese posible presentarla de un modo que la opinión públi- ca norteamericana encontrase aceptable, En este sentido, Roosevelt fue cóm- plice de Stalin en la ocupación de la Europa del Este por los soviéticos. Como da a entender Frederick Marks, por no haber preparado a la opinión nortea- mericana para la política que seguirían los soviéticos en la Europa del Este, Roosevelt es en purte responsable de la guerra fría. Con todo, Roosevelt no era tan ingenuo como ha parecido en lo que con= cierne a la inevitabilidad de que continuasen las buenas relaciones entre Esta- dos Unidos y la Unión Soviética. Su negativa a compartir la bomba atómica con los soviéticos y su decisión de vincular la ayuda económica norteamerica- na en la posguerra al cumplimiento de los acuerdos de Yalta por parte de la Unión Soviética indican que no se fiaba por completo de Stalin. Asimismo, como ha señalado Jobn Lewis Gaddis, «cuando Roosevelt hizo concesiones, fue generalmente en campos donde no era posible recurrir al poderío anglo- norteamericano para negarles a los rusos lo que querían». Poco antes de morir Roosevelt, las crecientes tensiones entre los soviéti- cos y los norteamericanos a causa de la Europa del Este produjeron los pri- meros indicios perceptibles de que el presidente estaba dispuesto a adoptar una política más firme con respecto a la Unión Soviética una vez alcanza- se la victoria en la guerra con Alemania y Japón. Finalmente, sin embargo, este cambio de política lo llevaría a cabo su sucesor, Harry 5. Truman, Truman y la contención, 1945-1953 Al entrar en la Casa Blanca en abril de 1945, Harry S. Truman esperaba con- tinuar los esfuerzos de Rooseyelt laborar con la Unión Soviética. A pe- sur de ello, antes de que transcurriera un año la.Gran Aljanza estaba hecha trizas y Estados Unidos y la Unión Soviética volvían a ser enemigos. Debido púncipalmente a la drástica Intensbuación de la guerra fría. PEE dencia de Truman, Estado; idos abandonaría de. una.vez para siempre su aislacionismo de antes de la contienda mundial y adoptaría una política cuyo, objexivo era contener, la expansión del comunismo en Europa 0 Oriente. Desde entonces los historiadores han discutido acerca de las razones de la ruptura de la Gran Alianza. EL NUEVO PRESIDENTE Truman fue como mínimo responsable en parte de la ruptura de las relacio- nes entre la Unión Soviética y Estados Unidos en la posguerra. El nuevo pre- sidente, que carecía casi por completo de experiencia en las relaciones inter nacionales, era mucho más susceptible que su antecesor a los puntos de vista antisoviéticos de tó antiguos asesores de Roosevelt que siguieron en sus pues- tos durante su gobierno, en particular el almirante William Leahy, jefe mili- tar del estado mayor, James V. Forrestal, el ministro de Marina, y Ayerell Ha- .sriman, el embajador en Moscú. Junto con Winston Churchill, estos altos cargos presionaron a Truman para que adoptase una actitud más dura ante los soviéticos. Al principio Truman obedeció. El 16 de abril el presidente y Churchill enviaron un mensaje a Stalin en el que insistían en que los soviéticos acataran el acuerdo de Yalta sobre Polonia. En un encuentro celebrado en la Casa ACARREAR ERRERERRERRREDEEE) 83 La guerra fría Blanca el 23 del mismo mes, Truman reprendió personalmente al ministro de Exteriores soviético, Molotov, por no cumplir dicho acuerdo. El 11 de mayo Estados Unidos interrumpió bruscamente los envíos que se hacían a la Unión Soviética de acuerdo con la Ley de Préstamos y Arriendos, exceptuando la ayuda que debían utilizar los soviéticos en la campaña contra Japón que esta- ba prevista. La respuesta soviética fue un aumento de la hostilidad con respecto a los norteamericanos. E124 de abril Stalin acusó a Estados Unidos y Gran Breta- ña de tratar de «dictar» la política que debía seguir la Unión Soviética para con Polonia. Poco después los soviéticos detuvieron a dieciséis dirigentes del movimiento clandestino polaco a los que hicieron salir de sus escondrijos me- diante la falsa promesa de permitirles que abandonaran el pais. Los soviéticos también intensificaron sus esfuerzos por imponer el comunismo a Bulgaria y Rumania, El resultado fue que la conferencia que se celebró en San Francis co para fundar las Naciones Unidas se vio perturbada por un intercambio de palabras ásperas entre las delegaciones soviética y norteamericana. El rápido empeoramiento de las relaciones entre los dos países después de la entrada de Truman en la Casa Blanca alarmó al ministro de la Gue- rra, Henry Stimson, y a Joseph E. Davies, ex embajador de Estados Unidos en Moscú. Los dos indicaron al nuevo presidente que, si bien Alemania se había rendido el 8 de mayo, era esencial mantener la Gran Alianza para pa rantizar la paz en la Europa de la posguerra y la derrota de Japón, que se- guía luchando. Aunque Estados Unidos yu estaba trabajando en la bomba atómica, en la primavera de 1945 ésta era todavía un arma hipotética y nada más. Truman aceptó cl argumento de Stimson y Davies en el sentido de que había que hacer todo lo posible para que los soviéticos participasen en la guerra contra Japón. Pensando en este objetivo, el 19 de mayo Truman persuadió a Harry Hopkins, que estaba enfermo y era la personificación de la política concilia- dora de Roosevelt con respecto a los soviéticos, de que viajase a Moscú para intentar resolver las diferencias entre el gobierno norteamericano y Stalin, La misión de Hopkins, que duró del 25 de mayo al 6 de junio, dio buen re- sultado, y las tensiones disminuyeron de forma apreciable durante las pos- trimerías de la primavera y el comienzo del verano de 1945. Stalin comunicó a Hopkins que permitiría que cinco polacos ajenos a Lublin y tres polacos de Londres formasen parte del gobierno de Polonia, que estaba dominado por los comunistas, Esta concesión permitió a Truman salvar las apariencias cuando el 5 de julio reconoció al gobierno polaco. A cambio, Stalin no puso reparos a la continuación de la hegemonía norteamericana en el hemisferio - occidental por medio de ima alianza regional entre Estados Unidos y las na- ciones de América Latina, el Pacto de Río, que se firmó en 1947. El diri- gente soviético también reconoció los intereses predominantes de Estados Truman y la contención, 1945-1953 89 Unidos en Japón y China, y accedió a participar en un fideicomiso interna- cional en Corea. Además, Stalin retiró su exigencia de que la Unión Sovié- tica tuviera derecho al veto en los debates del Consejo de Seguridad de la ONU, así como en sus acciones. Debido a ello, la conferencia de San Fran- cisco pudo completar su trabajo sobre la carta de la ONU, que entró en vi- gor el 20 de diciembre de 1945. Stalin también reaccionó Lavorablernente cuando Truman solicitó reunirse con él y Churchill en Potsdam, cerca de Berlín, del 17 de julio al 2 de agost ETA] na En conjunto, la conferencia de(Potsdamn)fue un éxito. Los Tres Grandes acordaron crear un Consejo de Miñistros de Asuntos Exteriores que se en cargaría de redactar los tratados de paz con las potencias del Eje derrotadas y se ocuparía de los asuntos territoriales y de otra indole que surgieran después de la guerra. También acordaron desmiliterizar, desnazificar y democratizar Alemania y procesar (en la ciudad alemana de Nuremberg) por crímenes de guerra a los líderes nazis que siguieran vivos. En Potsdam también se encon- tró una fórmula conciliatoria sobre los espinosos problemas de las tepara- ciones y las fronteras alemanas. Los aliados occidentales dieron su visto bue- no a que los polacos ocupasen territorio alemán situado al este de la línea del Neissc occidental. A cambio, los soviéticos aceptaron de mala gana la exigen- cia occidental de dejar pendiente la determinación definitiva de la frontera oriental de Alemania hasta que se celebrara una conferencia de paz en toda regla. Los soviéticos también renunciaron a la exigencia que habían formula- do en Yalta en el sentido de que Alemania pagara 10.000 millones de dólares en concepto de reparaciones y aceptaron una fórmula en virtud de la cual cada potencia extraería reparaciones de la zona de ocupación que le Correspon- diera, En Potsdam, Stalin también reafirmó la promesa que había hecho a Roo- sevelt en Yalta (y que volvió a hacer a Hopkins en mayo) de que el e soviético invadiría Manchuria, que estaba en poder de los japoneses, antes de mediados de agosto. Truman, a su vez, comunicó tranquilamente al líder so- viético, sin mencionar de forma específica la bomba atómica, que Estados Unidos tenía un arma de gran capacidad destructiva que se había probado con buenos resultados en el desierto de Nuevo México el 16 de julio. Stalin trató de quitarle importancia al mensaje de Truman diciendo que esperaba que Es- tados Unidos hiciera buen uso de la nueva arma contra Japón, pero también ordenó a sus científicos que acelerasen sus trahajos para la fabricación de un arma atómica soviética. Por su parte, Truman y el secretario de Estado, James Byrnes, albergaban la esperanza de que la bomba atómica norteamericana obligara a Japón a rendirse antes de que Stalin cumpliera la promesa de en- trar en guerra con los japoneses. Esta esperanza no se hizo realidad. El 8 de agosto, dos días después de que una bomba atómica destruyera Hiroshima, la Unión Soviética declaró la SUTUUTULELELELELLL III II11111111111444 92 La guerra fría en la posguerra y no como el anuncio de que los soviéticos iban a prepararse para una guerra con Occidente. A pesar de ello, la conducta de los soviéticos sembró la inquietud entre los norteamericanos, toda vez que parecía contradecir las 1 Stalin. Había aún tropas sow as en Irán, y los soviéticos continuaron ocu-- pando Manchuria hasta mucho despues de quese rindiera Japón. Asimismo, ergobiemo de Truman se vio metido entna situación embarazosa cuando los soviéticos invocaron las acuerdos de Yalta para justificar la ocupación de las islas Kuriles. Debido a ello, a finales de enero Byrnes se vio obligado a hacer público el texto de los acuerdos de Yalta. Las consiguientes protestas entre el público y en el Congreso, en particular al saberse las concesiones que Roo- sevelt había hecho en Extremo Oriente para conseguir que los soviéticos par- ticiparan en la guerra contra Japón, obligaron a Truman a intentar distanciar- se no sólo de los soviéticos, sino también de Byrnes, que hasta entonces se había cnorgullecido de haber estado al lado de Roosevelt en Yalta. Las crecientes suspicacias que las intenciones de los soviéticos desperta- ban en los norteamericanos se agravaron cuando el 3 de febrero de 1946 se supo que una red de espionaje había logrado transmitir información sobre la bomba atómica norteamericana a la Unión Soviética. La noticia contribuyó en gran medida a que el público perdiera su entusiasmo por todo plan enca- minado a abandonar el monopolio atómico de Estados Unidos. Líderes repu- blicanos como, por ejemplo, el senador Arthur Vandenberg de Michigan ad- virtieron a Truman que el partido republicano dejaría de apoyar la actitud conciliatoria con respecto a la Unión Soviética que Byrnes había adoptado en Moscú. Pero cl gobierno ya se disponía a seguir una política más firme, más in- ciñadaaTenfrentamiento, con los soviéticos. ETT2 de febrero el departamen- to de Eso Tes informo de que Estados Unidos aplazaría el reconocimiento del gobierno búlgaro hasta que Bulgaria llegase a un acuerdo sobre reparacio- nes con Grecia, El 22 de febrero se produjo un cambio importante de la po- lítica de no injerencia en los asuntos de dig cuendo Byrnes comunicó a los iraníes que Estados Unidos apoyaría activánénte su independencia y su inte- gridad territorial. Truman reconoció en sus memorias que la pérdida del pe- tróleo iraní «hubiera sido grave para la economía del mundo occidental». Más importantes aún que el petróleo de Irán, sin embargo, cran las inmensas reservas de petróleo de la cercana Arahja Saudí, a la que el departamento de Estado llamó «fuente formidable de poder estratégico, y una de las presas ma- teriales más grandes de la historia del mundo».* La aparente amenaza soviética que se cernía sobre el petróleo de Oriente Próximo también fue la causa de que por primera vez la defensa de Ti fucra importantísima para los norteamericanos. Á finale de Tebrero Byrnes decidió enviar el Missouri, el buque de guerra más poderoso del mundo, a Es- enciones pacíficas de Truman y la contención, 1945-1953 93 tambul como advertencia a Moscú de que Estados Unidos no toleraría una agresión soviética a Turquía. Así pues, en el espacia de unos cuantos días de febrero de 1946, el gy Meco de Trias alandanó, de una vez para siempre, los intentos de satisft cer los descos de la Unión Soviética. Las razones de la nueva política se die Toma 2Z de febrero en un «telegrama largo», de 8.000 palabras, que redactó George Kennan. Desde su puesto en embajada norteamericana en Moscú, Kennan advirtió al departamento de Estado de que la hostilidad soviética con respecto al mundo capitalista era inevitable e inmutable por ser la justificación del opresivo sistema totalitario que los comunistas habían impuesto al pucblo soviético. Kennan recomendó que, en vez de tratar de complacer al régimen so= viético, Estados Unidosse-eoncentrara en contener la expansión del poderío soviético-hasta-que-en-la Unión-Soviética se TmitLurara una forma de gobier- no más moderada. En un discurso del 28 de febrero, Byrnes dio a conocer la nueva política de firmeza del gobierno. En una frase que Truman había subrayado en el tux- to del discurso, Byrnes afirmó que «no podemos permitir que se lleve a cabo la agresión por medio de la coacción, la presión o subterfugios tales como la infiltración política». El historiador Robert Messer ha comentado que al pronunciar el discurso, «Byrnes anunció, con ka aprobación de Truman, su de- claración personal de la guerra fríw».7 Aún no había transcurrido una semana cuando, el 5 de marzo, Winston Churchill, que ahora era líder del partido de la oposición en el parlamento Eñífámico, pronunció un discurso de graduación en Fulton, Misuri. Con Tru- man presente en cl estrado de los oradores, Church] eclaró que un «telón de acero» había descendido desde «Stettin en el Báltico hasta Trieste en el Adriático». Pidió que se creara una «asociación fraternal de los pueblos de ha- bla inglesa» para mantoner la paz. Y concluyó diciendo: «Estoy convencido de que no hay nada que [los soviéticos] admiren tanto como la fuerza, y no hay nada por lo que sientan menos respeto que por la debilidad militar»? Stalin interpretó el discurso como una señal de que Churchill quería una guerra con la Unión Soviética. Como parte de esta política nueva y más dura con respecto a la Unión So- viética, el S de marzo Byrnes dio a conocer una nota que había enviado a Moscú para cxigir la retirada soviética de Tres días después, preguntó al ministro de Exteriores británico, Emest Bevin, si Gran Bretaña estaria dis- puesta a unirse a Estados Unidos para someter el problema al Consejo de Se- guridad. Los soviéticos respondieron a la situación embarazosa en que les po- nía la revelación de sus intentos de intimidar a Irán accediendo, el 4 de abril, a retirar sus tropas antes de principios de mayo. A cambio, recibieron del go- bierno iraní concesiones petroleras en el norte del país. Sin embargo, después de que las tropas soviéticas abandonasen Irán, el parlamento iraní, con el apo- % La guerra frta yo de Estados Unidos, canceló las concesiones petroleras que había hecho a los soviéticos. La retirada soy a de Irán pareció confirmar que había sido un acierto endurecer la política norteamericanay zos soviéticos demostraron que retro= > Años céderian ante una postura firme de Estados Unidos y Gran Bretañ después, Truman dijo que la respuesta de su gobierno a la crisis iraní fue la primera de una serie de iniciativas que «salvaron al mundo». La crisis también señaló el final de la Gran Alianza. Antés de que trans- currieran tres semanas desde que Churchill pronunciara el discurso en Fulton, Stalin abandonó sus intentos de ohtener un empréstito norteamericano de 1000 millones de dólares, rechazó el ingreso en el Banco Mundial y en el Fando Monetario Internacional, calculó c] momento de la retirada de las tro- pas soviéticas de Manchuria de forma que sirviera de apoyo a la infiltración de las fuerzas comunistas chinas de Mao Zedong y puso en marcha una pur- ga ideológica de los dirigentes del Kremlin con el fin de sacar a los clemen- tos pro occidentales de los puestos de influencia. En resumen, en m: de 1946 la Gran Alianza ya había muerto. d EL PLAN BARUCH Al empeorar las relaciones entre los soviéticos y los norteamericanos durante 1946, disminuyeron las perspectivas de evitar una carre: de armamentos nu- cleares. El 14 de junio de 1946, Bernard Baruch, el representan de Estados Uaidos ante la Comisión de .Encgrr Atomic de la ONÚ, presento el plan norteamericano para el control internacional de dicha energía, Como cabía Esperar, la Unión Soviética consideró que el plan era inace, table. Aunque hu- bicra dado a los soviéticos un poco de información relativa a la energía ató- mica —que probablemente ya obraba cn su poder—, y una vaga promesa de destruir cl arsenal nuclear de Estados Unidos en un futuro indefinido, hubie- se ubligado a los sov orrer grandes riesgos: la pérdida del VEto en asuntos relacionados con la energía atómica, la inspección internacional de sus instalaciones científicas, industriales y militares, y la posible reducción de su programa de desarrollo de la energía atómica. La contrapropuesta soviética, que Andre; Gromyko presentó a la ONU el 19 déjunio de 1946, fue considerada igualmente inaceptable por los nortea- mericanos. Los soviéticos insistían en que Estados Unidos debía renunciar a su ventaja nuclear a cambio de una vaga promesa soviética de participar en un sistema de control internacional. Gromyko también afirmó sin rodcos que la Unión Soviética no aceptaría ninguna reducción de su derecho al veto en el Consejo de Seguridad. Si bien el 30 de diciembre de 1946 la Comisión de Energía Atómica de pi A Truman y la contención, 1945-1953 95 kh ONU gprabó el Plan Baruch, su.rechazo por la Unión Soviética hizo que esta victoria estadounidense no tuviera sentido y que la carrera de armamen- tos nucleares fitese inevitable, Además, al rechazar el. Plan Baruch, los.sovi ticos confirmaron la impresión de que eran el principal obstáculo para la paz mundial. A causa de ello, la mayoría de los norteamericanos aceptó poco a poco el argumento del gobierno de Truman en el sentido de que el enfrenta mienta debía tener precedencia sobre una política conciliatoria con respecto a la Unión Soviética. No todo el mundo estaba dispuesto a abandonar el intento de llegar a un entendimiento con los soviéticos. En una carta de 5.000 palabras a Truman, fechada el 23 de julio, el ministro de Comercio, H Wallace, a£rmó que los soviéticos tenían razones legítimas para temer a Estados Unidos, entre ellas la posesión de la bomba atómica y la creación de bases militares nortea- mericanas alrededor de la periferia de la Unión Soviética. Á juicio de Walla- ce, la única solución para evitar una carrera de armamentos nucleares era el «desarme atómico» y la creación de un sistema eficaz que se encargase de ha- cerlo cumplir. Ocho días después de que Wallace volviera a criticar la políti- ca exterior de Washington, en un discurso que el 12 de septiembre pronunció en el Madison Square Garden, Truman le destituyó. Wallace respondió en- frentándose a Truman en las elecciones presidenciales de 1948, pero no fue elegido. LA DOCTRINA TRUMAN En 1947 Grecia se convirtió en otro teatro de la guerra fría. Ocupada por Gran Bretaña “después de la querra, Grecia se vio ahrumada por graves pro- blemas de subsistencia y reconstrucción, paralizada por una economía al bor- de del colapso, amenazada por sus vecinos hostiles en los Balcanes y desga- rrada por una guerra civil cn la que los partidarios del gobierno derechista de Konstantinos TsaÍdaris se enfrentaron a una coalición de socialistas, comunis- tas y liberales. En febrero de 1947 los inpleses, que pasaban apuros ¡ causa de una agu- da crisid económica, comunicaron a Estados Unidos que no podían seguir so- portando la carga que tepresentaba tratar de mantener el orden en Grecia. El pobierno de Teumamdrccidió asumir la responsabilidad que los ingleses esta ban a punto de abandonar. El 12 de marzo de 1947, ante una sesión conjun- ta del Congreso, Truman declaró que «Estados Unidos debe tener por norma ayudar a los pueblos Íbres que se resisten a los intentos de subyugación por parte de minorías armadas o de presiones externas». El presidente pidió al Congreso que aprobara la concesión de ayuda por valor de 300 millones de dófares a Grecia y de 100 millones de dólares a Turquía, con el in de que los A FEEREREKECEELLA LAA AAA AAA AAA AAA AAA AAA 98 La guerra fria Marshall, el 5 de octubre los soviéticos anunciaron la creación de su Propio programa de asistencia económica, el llamado Plan Molotov. Los planes económicos rivales reforzaron la división mili istía en Europwal crear es micas de influencia que competía una con Otra, En Occidente, la asistencia económica del Plan Marshall revitalizó o creó go- biernos democráticos que se basaban en los principios del mercado libre, o como mínimo los toleraban. En los países del cste, el Plan Molotov se con- virtió en la base del COMECO que amálgamó las economías de la Euro- pa del Este con la economía soviética. La reglamentación económica de la Europa del Este fue acompañada de una intensificación de la represión poli- tica, toda vez que los soviéticos pensaron que ya na cra necesario aplacar a la opinión occidental. En la Primavera de 1948, momento en que un golpe de Estado comunista enmarcá Íirmemente a Checoslovaquia en el bloque sovié- tico, los últimos vestigios de democracia ya habían desaparecido en la Euro- pa del Este. EL PROBLEMA ALEMÁN Alemania fue el problema que causó la ruptura definitiva de la Gran Alianza, del mismo modo que, para empezar, había sido la razón principal de que los “Tres Grandes se unieran, En la conferencia de Potsdam, Truman, Churchill y Stalin habían decidido que Alemania continuasc siendo una única entidad económica, a pesar de su división en zonas de ocupación militar. Sin embar- go, los franceses no hicieron caso de esta decisión y continuaron gobernando Su zona de ocupación con independencia de las otras zonas aliadas, obtuvieran de la producción alemana actual. Aunque también deseaban que Alemania siguiera siendo débil, los soviéticos creían que sería más fácil cobrar las reparaciones de una Alemania Unilicada que de una Alemania dividida en entidades económicas independientes unas de otras. Washington, en cambio, consideró apoyo de Stalin a una entidad Económica alemana unificada éra una estratagema para dominar todo el país, Peg tanto, en mayo de 1946 Estados Unidos y Gíin Bretaña interrumpieron el pago en especie de reparaciones alemanas de sus zonas respectivas a la Unión Soviénc: entás, el 6 de septiembre de 1946, Byrnes, el secretario de Estado, prometió al pueblo alemán la restauración del autogobierno y sugirió que la cesión de territorio.alemán a Polonia no sería permanente. También in- dicó que las tropas norteamericanas Permanecerían en Alemania indefinida- mente. Estados Unidos y Gran Bretaña procedieron luego a dar los Primeros par | Triman y da contención, 1945-1953 99 sos hacia la creació ado alemán occidental que-fuese-la-bastante fuerte como para bloquear la expansión soviética hacia el interior de la Euro- pa occidental. El de enero de 1947, las zonas de ocupación norteamericana y bnramicrse fundieron en una única entidad administrativa llamada Bizoni En febrero de 1948 las potencias occidentales instituyeron un prografa de reforma monctaría én Bizonia para preparar su participación en el Plan Mars- hall. Asimismo, las potencias occidentales, sin la concurrencia de la Unión Soviética, decidieron convocar una asamblea que se encargaría de redactar una constitución para un estado alemán occidental. al Naturalmente, los soviéticos opinaron que la perspectiva de un estado alemán occidental vinculado a un país tan sumam TOSO Como Esta- dos Unidos representaba una nueva amenaza alemana. Para evitarla, los so- VIÉLiCOS ejercieron presiónsobre Hi dividida crlín, situada 200 ki- lómetros en el interior de la zona soviética. En marzo de 1948 los soviéticos empezaron a imponer restricciones al tráfico terrestre que se dirigía ul Berlín occidental, y cl 24 de junio lo cortaron por completo. El gobierno de Truman considerá que el bloqueo de Berlín ponía a prue- ba la decisión de O idente-de-deferdor-la libertad _ne-sélo-delBerlín occi- dental sino de toda la Buropa occidental, Ásí pues, Estados Unidos tomó vi- gorosas medidas para contrarrestarlo. El tráfico hasta el Berlín occidental desde la zona soviética fue interrampido. Además, Estados Unidos empren- dió un monumental puente aéreo para abastecer al Berlín occidental que per- mitió que la ciudad resistiera el bloqueo soviético. Asimismo, en una obvia demostración del poderío atómico de Estados Unidos, el presidente envió se- senta bombarderos B-29 a Gran Bretaña. Aunque los B-29 eran llamados «bombarderos atómicos», no llevaban ninguna bomba atómica. No obstante, la medida hizo que la amenaza tácita de represalias nucleares de Estados Uni- dos contra la Unión Soviética pasara a ser explícita por primera v No fue la amenaza de devastación nuelcar, sin embargo, lo que empujó a los soviéticos a poner co del Berlín occidental. En lugar de ello, se dieron cuenta de que el bloqueo probablemente aceleraría la formación de un estado alemán occidental unificado en lugar de impedirla. Además, el bloqueo soviético del Berlín occidental produjo un contrabloqueo occidental de la zona soviética que resultó económicamente doloroso. simismo, eFbloqueo de Berlín fue una monumental derrota propagandística para la Unión Sovié- Gea, ya que dio mis rpumentos achinterpretación hostil de las intenciones soviéticas por parte de los norteamericanos. En mayo de 1949 los soviéticos pusieron fin al bloqueo después de que las potencias occidentales accedieran a levantar el contrabloqueo. Pese al final pacifico de esta primera crisis de Berlín, el hecho de que se produjera acabó con toda esperanza d unificación de Alemania. En 1949 las potencias occidentales trans sus zonas de ocupación en EN DAMA AM DE DAA EPIA FEFREFEES FLELELLELESEELE LARA DI II333333333)333333333 xe0 La guerra fría un estado alemán occidental, la República Federal Alemana. Los soviéticos respondicron aquel mismo año instaurando un estado marioneta comunista en su zona, la República Democrática Alemana. La división. de Alemania se-, les, la norteamericana y la soviética. DISUASIÓN El bloqueo de Berlín completó la transformación de la actitud de Estados Unidos ante la Unión Soviética que había empezado con a presidencia de Truman en abril de 1943, En la época de la conferencia de Yaltx, en febrero de 1945, los norteamericanos congideraban que los objetivas soviéticos eran esencialmente defensivos, pero en 1948 un estudio del recién creado Consejo de Seguridad Nacional, el NSC-20, decía que el objetivo soviético era nada 1 menos que la dominación del mundo entero. El estudio insistía en que el ob- - jetivo principal de Estados Unidos tenía que ser la reducción «del poderío y la influencia de Moscú» por todos los medios posibles, incluida la «liberación» de la Europa del Este, el desmantelamiento del sistema militar soviético y la disolución del partido comunista soviético.!? Si bien el NSC-20 afirmaba que estos objetivos podían alcanzarse sin emplear la fuerza, no descartaba la posi- bilidad de una guerra. En el easo de que hubiera hostilidades, según otro es- tudio del Consejo de Seguridad Nacional, el NSC-30, la bomba atómica po- día disuadir a la Unión Soviética de invadir la Europa occidental. La adopción de una estrategia de disuasión nuclear por pane del gobier=- po.de Truman revolucionó la actitud estadounidense ate la puerr los norteamericanos generalmente se habían preparado para tr guerra sólo des- pués de que empezara ésta. Los partidarios de la disuasión argiiían que aho- ra Estados Unidos tendría que prepararse antes de que empezara el conflicto, Con el fin de prevenirlo. Sin embargo, nunca estuvo muy claro cuánta fuerza se necesitaría para impedir que estallase una guerra. Esta ambigúedad acaba- ría contribuyendo cn gran medida a estimular la producción de armas nu- cleares. A su vez, la amenaza nuclear estadounidense estimuló el proyecto de la bomba atómica soviéuca, En agosto de 1949 los soviéticos lograron hacer es- tallar su primer artefacto nuclear. La amenaza de aniquilación nuelear, que antes era monopolio de los norteamericanos, pasó a ser mutua. Cinco meses después, en enero de 1950, Truman aprobó la fabricación de una bomba de fi- sión nuclear, la de hidrógeno, que se probaría con buenos resultados en no- viembre de 1952. A partir de entonces la amenaza de devastación nuclear se- ría un fenómeno mundial. nl Truman y la contención, 1945-1953 101 LA OTAN La bomba atómica soviética contribuyó directamente a la creación de la pri- mera alianza que involucró a Estados Unidos en Europa, la Zn N, en 1949 La Alianza del Atlántico Norte fue fruto de lo que se llamaría el sansensgés la guerra frígf según el cual si Estados Unidos volvía al aislacionismo, la E ropa occidental caería bajo la dominación de Otra potencia agresiva, la Unión Soviética, y esta situación volvería a requerir la intervención militar de Esta- dos Unidos pueblo norteamericano, en el que influyó mucho la agresivi dad que mostró la Unión Soviética después de la segunda guerra mundial, sa- caría la conclusión de que evitar otra conflagración mundial sería mucho menos costoso en vidas y riqueza que ganar una guerra) Otro factor que empujó a Estados Unidos a abandónar su tradición aisla- cionista fue percatarse de que los Océ1mos ya no fa protección contra un ataque. Esto resultó todavía más obvio despues de que los soviéti- cos fabricaran su propia bomba atómica y el medio de lanzarla (un bombar- dero con gran autonomía de vuelo cuyo modelo era el B-29 norteamericano). Con todo, incluso después de que la mayoría de los norteamericanos vie- ra cóntirmadas las tendencias agresivas de la Unión Soviética, al principio el gobierno de Truman intentó que el compromiso de Estados Unidos con la se- guridad curopea se limitara principalmente kcayuda económica de acuerdo con la Doctrina Truman y el Plan Marshall. Acacia Mis agton creyó que Gran Bretaña podía y quería asumirla principal responsabilidad de la de- fensa militar del continente contra los soviéticos. Sin embargo, el gobierno británico logró finalmente convencer a Washington de que Gran Bretaña no podía desempeñar aquel papel, ni siquiera contando con una masiva ayuda económica de Estados Unidos, Los norteamericanos tendrían que compro- meterse militarmente con la defensa de Europa. El prmernjaso hacia la Alianza del Atlántico Norte, que fue Propuesta por primera vez por el ministro de Asuntos Exteriores británico, Ernéet Be- vin, consistió en la creación de una alianza anglofrancesa al firmarse el Trata- do de Dunkerque en 1947. Aunque iba dirigido a Alemania, este tratado fue también el núcleo del Pacto de Bruselas de 1948, que obligaba a Gran Breta- ña y Trancia a defender a los países del Benelux. A su vez, el Pacto de Bruse- las fue el núcleo de la Alianza del Atlántico Norte, que era más amplia y unía a Estados Unidos, Canadá y catorce naciones europeas para la defensa mutua, El alma del Tratado del Atlántico Norte, su artículo 5, estipulaba que un ata- que contra cualquiera de los signatarios se consideraría un ataque contra to- dos ellos y requería que las partes respondicran a cualquier agresión de esta índole tomando las medidas apropiadas, tanto individuales como colectivas. Un compromiso militar práctico de Estados Unidos con la defensa de Eu- permea pecan 104 La guerra fría listas, a la vez que éstos no eran lo bastante fuertes como para amenazar los intereses soviéticos en el este de Asia. Además, la simpatía entre Stalin y los comunistas chinos era escasa. Mao Zedong había repudiado el control sovié- tico del partido comunista chino en 1935 y luego había vuelto la teoría mar- xista al revés al tratar de edificar el comunismo en China apoyándose en los campesinos en lugar de en el proletariado industrial. Debido a ello, Stalin la- maba a Mao «marxista de margarina» que estaba aquejado de «patriotería» y de «ideología pequeño burguesa».** Al parecer, Stalin prefería tratar con una débil China nacionalista que estuviera dispuesta a cooperar con la Unión So- 1 a tratar con una China gobernada por comunistas que se negaban a se- guir la pauta soviérica. A pesar de la preferencia de Stalin por los nacionalistas en China, el go- viéti bierno de Triman, debido a las dificultades que había experimentado con los soviéticos en la Europa del Este y en Oriente Próximo, de: tivaciones soviéticas en el este de Asia. Washington cerrá los ojos ante las di- ferencias que separaban a fos comunistas chinos de los soviéticos y consideró que Mao Zedong no era más que una marioneta de estos últimos y cumpliría. sin titubear las órdenes de Stalin. Por tanto, Truman, al igual que Roosevelt, no hizo caso de los esfiserzos de los comunistas chinos por llegar a un modus wivendi con Estados Unidos. Si bien el departamento de Estado sabía que el gobierno de Jiang Jieshi era irremediablemente corrupto y en modo alguno representaba al pueblo chino (más del 90 por 100 del cual eran campesinos), el gobierno apoyaba a los nacionalistas porque creía que era la mejor manera de parar la penctración soviética en el este de Asia. En consecuencia, Estados Unidos hizo lo indecible por ayudar a las fuer; zas nacionalistas a recuperar el conool del ternitorio CARO que erejercito ja- póñes ocupó durante la guerra. Las fuerzas japonesas que se encontraban ue” ra de Manchuria, que estaba ocupada por los soviéticos, recibieron la orden de rendirse sólo a los comandantes nacionalistas y no a los comunistas chinos. Además, el gobierno de Washington ordenó al teniente general Albert C. Wedemeyer, jefe norteamericano del estado mayor de Jiang, que trasladase Por aire y por mar las mejores divisiones nacionalistas a las regiones ocupadas por los japoneses, tan rápidamente como fuera posible. Asimismo, 53.000 in- fantes de marina estadounidenses ocuparon ciudades clave en el norte de Chi- na para tener la seguridad de que no caerían en manos de los comunistas an- tes de que llegasen las fuerzas nacionalistas. Estas tropas norteamericanas sostuvieron algunas escaramuzas con fuerzas chinas en Shanghai. El 14 de septiembre de 1945, Truman aprobó también un plan que pro- ponía amplariaagad militar estadounidense 103 nacionalistas, a los que se facilitaría material para treinta y nueve divisiones y ocho alas aéreas, Estados Unidos también continuó proporcionando a los nacionalistas ayuda económ ca después de la guerra. De hecho, al terminar la guerra con Japón, China na- —— onfiaba de las mo-_ Truman y la contención, 1945-1953 105 cionalista recibió más ayuda A = 3.000 millones de dóla- res entre 1945 y 1949— que durante el conflicto. cunidense a Jiang Jieshi contribuyó a que Stalin decidiera ayudar un poco a los comunistas chinosfLos soviéticos facilitaron la entrada de fuerzas comunistas en Manchuria, que estaba en su poder. También dotaron a los comunistas chinos de armas que antes pertene- cían a los japoneses. El resultado fue que en noviembre de 1945 los comunis- tas tenían 215.000 soldados en Manchuria.Cuando en mayo de 1946 los so- viéticos finalmente se retiraron de Chirfa, las fuerzas comunistas habían consolidado su posición en el nordeste del país, desde donde lanzarían una ofensiva que finalmente (en 1949) obligaría a los nacionalistas a abandonar la China continental. - Si bien el gobierno de Truman hizo cuanto pudo por ayudar a Jiang Jie- shi, prefirió evitar tna guerra civil total en China porque crels que-sólo la Unión Soviética se beneficiaría de ella. Por consiguiente, en noviembre de 1945 Truman envió al general George Marshall, que a la sazón era jefe del es- tado mayor del ejército, a China para que mediase entre nacionalistas y co- munistas con el fin de buscar una sulución del conflicto. Marshall también re- cibió instrucciones de facilitar la continuación del suministro de material a las fuerzas nacionalistas, Con la esperanza de que pudieran recuperar el dominio de Manchuria. Marshall no logró negociar el final de la guerra civil por cul- pa del papel que le habían asignado, que no era propio de un mediador, y tam- bién por culpa de la hostilidad entre las partes enfrentadas. En julio de 1946 Jiang lanzó una ofensiva total contra sus enemigos co- munistas. Sin embargo, aunque las fuerzas nacionalistas obtuvieron algunas victorias en las ciudades principales, la fuerza de los comunistas aumentó en las zonas rurales. Jiang dependía de los terratenientes y de la pequeña noble za rural y este factor le impidió tomar medidas eficaces para atender a las ne- cesidades del campesinado. Los comunistas, cn cambio, intentaron al menos satisfacer tales necesidades. Debido a ello, en 1947 la ofensiva nacionalista ha- bía empezado a perder fuerza y la iniciativa estaba en manos de los comunis- as avanzaron hacia cl sur desde sus bases en Man- tas. Los ejércitos comun churia y el norte de China y arrollaron a las maltrechas líneas nacionalistas. “EF8 de enero de 1949, ante la perspectiva de un desastre, Jiang suplicó la intervención militar de Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia e incluso la Unión Sovietica, que aún no había abandonado a los nacionalistas porque Stalin temía que tratar con una China gobernada por Mao Zedong sería más difícil que tratar con un Jiang Jieshi debilitado. Así pues, el dirigento soviéti- co instó a Mao a detener sus fuerzas a orillas del río Yangtsé y formar un go- bierno de coalición con los nacionalistas. Pero Mao no pensaba permitir que * le negasen su triunfo definitivo. Hizo oídos SUrdOS a la petición de Sulin y ordenó a sus ejércitos que cruzaran el Vangtsé, desde donde se internaron rá- A e s o 106 La guerra fría pidamente cn cl sur de China, El 1 de octubre de 1949, Mao Zedong procla- mó la República Popular de China, cuya tapital era Beijing (Pekín). Ante este hecho consumado, al día siguiente la Unión Soviética fue la primera nación dh reconocer al nuevo gobierno. En diciembre de 1949 lo que quedaba del go- _ bierno nacionalista y de las fuerzas de Jiang Jieshi huyó a la isla de Taiwan, unos 320 kilómetros al este de la China continental. UNA NUEVA POLÍTICA ESTADOS UNIDOS-CHINA El gobierno de Truman intentó negar que fuera responsable de la victoria co- munista incluso antes de que ésta se produjera. El 5 de agosto de 1949, hizo pública una larga defensa de su política en China en el llamado Libro Blanco sobre China. En una carta que acompañaba a dicho libro, el secretario de Estado, Dean Acheson, echaba la culpa de la victoria comunista a las defi- ciencias de los nacionalistas. Declaraba que la intervención militar de Estados Unidos a favor de éstos sólo hubiera servido para ganarse la enemistad del pueblo chino sin salvar a los nacionalistas. Es evidente que Acheson alberga- ba la esperanza de que el nuevo régimen chino siguiera el modela de Tito y no ingresara en el blaque soviético. Por esta razón, y porque los jefes del e tado mayor conjunto sostuvieron que Ta importancia estratégica de Taiwan no era suficiente para «justificar una acción militar abierta» en su apoyo, el 5 de enero de 1950, Truman anunció que Estados Unidos no intervendría a favor de los nacionalisias En 2ealdad, ergobiero de Washingrón indicó que no sé enfrentaría a los comunistas si intentaban ocupar la isla, En un discurso que pronunció el 12 de enero, Acheson se extendió sobre la decisión de Truman. El secretario de Estado ascguró a la nación que la vic- tara comunista en China no constituía una amenaza para el resto de Asia. Pero excluyó tanto a Taiwan como a Corea del Sur, así como al sudeste del continente asiático, de una línea de defensa estratégica de Estados Unidos (ue, según dijo, se extendía desde las islas Aleutianas hasta Japón, las Islas Ryukyu y, más al sur, las Filipinas Acheson dijo que para Estados Unidos, la seguridad militar de los países sifuados más allá del perímetro defensivo «que- daba fuera del terreno de cualquier relación práctica». En caso de producirse un ataque contra alguna de estas zonas, «primero había que confiar en la re- sistencia del pueblo atacado y luego en los compromisos contraídos por todo el mundo civilizado en virtud de la carta de las Naciones Unidas». Sin em- bargo, Estados Unidos prestaría ayuda económica y aconsejaría a los países que estuvieran fuera de su perímetro defensivo, pero sólo si había alguna pro- babilidad de que salieran del conflicto sin convertirse cn comunistas. !5 El gobierno de Truman no descartó en seguida la posi ad-de tener re- laciones normales con e e a, En lugar de Trunsan y la contención, 1945-1953 107 ello, albergaba la esperanza de que la perspectiva de reconocerlo, comerciar con él y darle representación en las Naciones Unidas indujera a los comunis- tas chinos a «portarse bien». Así pues, los funcionarios de los consulados y la embajada de Estados Unidos en la China ocupada por los comunistas no abandonaron inmediatamente sus puestos, aunque hicieron todo lo posible para no tratar a los comunistas como a autoridades de facto. Por diversas razones, sin embargo, al gobierno de Truman le resultó polí- ticamente imposible Teconocer_al régimen comunista( Una de las razones fue +: reacción hostil que la «pérdida» de China produjo en los miembros repu- blicanos del Congreso. Dijeron que el Libro Blanco sobre China eran «1.054 E páginas que trataban de encubrir una polí. usoria y pasiva que sólo había servido para que Asia corriera el peligro de una conquista soviétic: consiguiente amenaza esencial para la paz del mundo y nuestra propia segu- sidad nacional».1$ Los republicanos no alcanzaban a comprender por qué la política de contención cra viable en Europa pero no en Asia. El senador re- publicano William F. Knowland+de California declaró que, dado que el :co- munismo era de naturaleza mundial, «no tenía sentido tratar de evitar que 240.000.000 europeos fuesen a parar al otro lado del Telón de Acero, a la vez que adoptamos una actitud satisfecha y despreocupada ante la posibilidad de que unos 450.000.000 chinos sigan el mismo camino». 1”) El efecto negativo de las críticas que Knowland dedicó a la política del gobierno en China aumentó con los ataques virulentos del senador republica- no Joseph McCarthy de Wisconsin. McCarthy, que empezó a atacar al go- bierno en febrero de 1950; declaró que la pérdida de China, así como de la Europa del Este, era fruto de la infiltración comunista en el departamento de Estado. La acusación no corroborada de McCarthy de que en elecitado de- partamento trabajaban comunistas con carnet del partida no sólo creó un en- tumecudor clima de miedo y suspicacia, sino que también contribuyó a que, por motivos políticos, el reconocimiento de la China comunista fuese impo- sible durante tres decenios. También e en parte de que Wash- ington ño pud lera seguir una política realista con ellos. En marzo de 1948 añundiaronquenoreconocertalos-isetadosquetrabía firmado el gobierno na- cionalista y que tampoco reconocerían a los diplomáticos extranjeros hasta des- pués de que sus gobiernos respectivos hubieran reconocido al régimen comu- nista. El 24 de octubre de 1949, los chinos encarcelaron al cónsul general de Estados Unidos, Angus Ward, durante un mes bajo ha acusación —al parecer justificada— de que su consulado era el núcleo de una red de espionaje nortca- mericana. Truman calificó la detención de ultraje. Acheson afirmó que el inci- dente de Ward, junto con la negativa del nuevo gobierno a reconocer los acuer- dos internacionales del régimen anterior, era una de las razones principales que impedían a Estados Unidos reconocer al gobierno comunista chino. con la DRAQQDOMDdDARACRAAAAAAAAAAAAMAAAAMAAAAAA 0 [. Y uo La guerra fría que Roosevelt muriera sin haber renunciado del todo a su objetivo de poner fin a la dominación francesa en Indochina, dejó a su sucesor un legado ambi- guo en lo que se refiere a sus intenciones últimas. Antes de la victoria de los comunistas en China, sin embargo, el gobierno Truman había mostrado poco interés por Indochina, pero esto cambió después del triunfo de Mao edong. ET 23 de diciembre de 1949, un estudio del Con- sejo de Seguridad Nacional, el NSC-48/1, sacó la conclusión de que los sovié- ticos estaban decididos 4 dominar toda Asia. El documento de a vic- toria del comunismo en China eri él primer paso hacia aquella metal «Si el comunismo invade también el sudeste de Asia, habremos sufrido una grave derrota política cuyas repercusiones se harán sentir en el resto del mundo.» - Desde 1946, un vietnamita marxista formado en Moscú que se llamaba Ho CRIAR había estado al frente de las fuerzas del Victminh en una gue- sra de Iiberación nacional contra los franceses. En enero de 1950, después de intentar cn vano obtener apoyo de Estados Unidos para su lucha, Ho anun- ció que su nación «consolidaría las relaciones amistosas» con la Unión Sovié- tica, China y otras «democracias populares» que apoyaban activamente a los movimientos de liberación nacional en Jas colonias. Antes de que termina- ra el mes, tanto China como la Unión Soviética habían reconocido a la Re- “pública Democrática de Vietnam. Los franseses respondieron a la alianza de facto de Ho con la Unión So- viética y China reconociendo a Vietnam, Laos y Camboya (Kampuchea) como estados independientes dentro de Ta Unión PrantesaSir embargo, los franceses reconocieron a su marioneta Bao Dai como gobernante legítimo de Vietnam, en lugar de a Ho Chi Minh. El 6 de febrero de 1950, Estados Uni- dos dijo que vería toda agresión armada de los comunistas contra estos nue- vos estados (a cuyos gobiernos reconoció al día siguiente) como motivo de grave preocupación. Los norte icanos apoyaron a los franceses en Indo- china no sólo para detener la exp: ñ ista en el sudeste de Asia, sino, también para tener Ta seguridad de que Francia seguiria el mandato de Wash- ington en Europa, especialmente en OTAN. Era abvio que esa alianza empezaba a afectar ala politicá estadounidense de una manera que no se ha- bía previsto en el momento de su creación. Con el objeto de contener al co- munismo en Eurcpa y en Asia, Estados Unidos » mn » => => lu) ls) mm mm le] ”= Pm => => => > ”5 mm 1) 1) 1) => 15) => md pa a 1) 1) 1) pS mn La guerra frta terias primas para Estados Unidos. La asignación inicial para el programa (en 1950) fue de 34,5 millones de dólares, pero en 1953 la asignación anual se aumentó hasta alcanzar 155, 6 millones de dólares. Para entonces ya había ex- > al pertos ti te nos en gran número de países, entre ellas India, Irán, Paraguay y Liberia. La ayuda prestada de acuerdo con el Punto Cuatro iba destinada a la agricultura, la asistencia sanitaria, los transportes, las finan- zas, los sistemas de riego y la formación profesional. Si bicn el Congreso accedió a incrementar los fondos para el Punto Cua- tro, el gobierno de Truman titubeó antes de solicitar los enormes desembol- sos para fabricar las nuevas armas que serían necesarias qn poner en prá E es del NSC-88. Los parti s del gul y creían que sólo una crisis lograría que el Congreso a igual que al pueblo norteamericano, a apoyar la ampliación radical del papel pro- tecror de Estados Unidos que pedía el NSC-68. «Gracias a Dios que surgió lo'de Corea», recordaría más adelante uno de los consejeros de Truman.3 LA GUERRA DE COREA La guerra de Corca empezó el 25 de junio de 1950 cuando los ejércitos de Corea del Norte, pertrechados por los soviéticos, cruzaron el paralelo 38, la frontera con la no comunista Corea del Sur. Los norcoreanos tomaron rápi- damente Seúl, la capital surcoreana, y avanzaron hacia el sur de la península. Los datos de que disponemos indican que tanto los soviéticos como los chinos comunistas conocían y probablemente apiobabán el plan norcoreano | deremitica Corea por medio dela fierza. No-obsnte, parece queelmo” mento escogido para el ataque pilló de sorpresa a los soviéticos. De hecho, el delegado de la Unión Soviética en la ONÚ seguía ausente del Consejo de Se- guridad (porque la ONU se hahía negado a que la China comunista estuvie- ra representada) cuando se reunió para hablar de la agresión perpetrada por los norcorcanos. De forma casi inmediata, el gobierno de Truman incluyó a Corea del Sur en su perímetro defensivo del Pacífico. Acheson consideró que el ataque nor” coreano era «un desafío abierto y no disimulado a nuestro papel, que se acepta internacionalmente, de protectores de Corea del Sur, región de gran impor- tancia para la seguridad del Japón ocupado por los narteamericanos».% Esta dos Unidos quería reforzar sú posición no sólo en Extremo Oriente, sino tam- bién en Europa, donde tema intereses mucho más importantes. «Puede tener usted la seguridad —dijo a George Kennan un miembro del departamento de Estado, Charles Bohlen— de que todos los europeos, por no hahlar de los asiá- ticos, observan para ver qué hará Estados Unidos.»2 El gobierno norteameri- cano opinaba que si no oponía resistencia a la area los Truman y la contención, 1945-1953 bes] se-animad: aque «por poderes», esta vez en la Europa ideal tal vez un y ataque de la Alemania oriental contra la Alema ental Truman temitrquedhn O fuese «una tercera gue- tra mundial, del mismo modo que incidentes parecidos habían provocado la segunda guerra mundial».?6 Otro factor que contribuyó a que Truman tomase la decisión de intervenir era que el ataque norcorcano representaba un desafío directo a la capacidad de la ONU para oponer resistencia a la agresión, «¡No podemos defraudar a la ONO, eclamó el presidente ante sus consejeros.” El 25 de junio Truman autorizó el envío de fuerzas navales y aéreas de Estados Unidos en ayuda de los surcoreanos. Sin embargo, se abstuvo de enviar tropas de combate hasta cinco aas más tarde, el 30 de junio, y sólo después de que el general Douglas MacArthur, comandante de las fuerzas de Estados Unidos en el oeste del Pacífico, advirtiera de que sin ellas los surcoreanos serían derrotados. La acción de Truman fue autorizada porel Consejo, de Seguridad de.la ONU el 7 de julio, por 7 votos a favor y U en contra, con la abstención de Yugoslavia y la ausencia de la Unión Soviética. En total, diecinueve países acabaron aportando personal al bando de la ONU, pero Estados Unidos proporcionó, con mucho, el mayor número de soldados y cl grueso del material bélico. La decisión de Truman de enviar tropas de combate a Corea fue el principio de la cruzada que tenía por ob- jetivo contener el comunismo en el Tercer Mundo mediante la participación militar directa de Estados Unidos. GUERRA CON CHINA La intervención nortea americana impidió que los norcoreanos derrotas ¿país bajo el comunismo: El 15 de sept o el feneral MacArthur lanzó una brillante operación anfibia detrás de las lí- neas norcoreanas en Inchon, cerca de Seúl. Al mismo tiempo, fuerzas dounidenses y surcorcanas avanzaron hacia el norte desde el llamado períme- tro de Pusan, adonde se habían retirado ante la embestida norcoreana. Para no ser destruido en este movimiento de pinza de los aliados, el ejército 1 nor- coreano se retiró al otro lado del paralelo 38. En ese momento, Truman tomó una decisión fatídica: permitió que fuer- zas de Estados Unidos y APR ONO Teror og oa. ficar la península bajo el gobierno de Se cÚL Truman decidió llevar a cabo la in- vasión después de que MacArthúr, en uná entrevista celebrada el 15 de octubre en la isla de Wake, le dijera que la China comunista no entraría en guerra. Sin embargo, A e las advertencias de los chinos de que mtervendrian si las fuerzas de la ONU cu zaban el paralelo 38, Al parecer, los chinos temían que una Corea anticomu- L£- EN SITULULEILULLLLII II IIIIIIIIIIIIIIIIIITSI En La guerra fría nos fue la defensa de E iwan por parte de éstos. El 27 de junio, dos días des- pués de qué empezara ta guerra de Corea, Truman ordenó a la VII Flota que patrullase por el estrecho de Taiwan, con lo cual eliminó la posibilidad de que los comunistas chinos invadieran la isla, que estaba en poder de los naciona- listas. Washington también aumentó la ayuda económica y militar a Taiwan, El 1 de mayo de 1951, una misión militar estadounidense llegó a la isla para ayudar a rehabilitar las fuerzas armadas nacionalistas. Taiwan se convirtió rá-_ pidamente en un eslabón importantísimo de la meten Asten das que Estados Unidos había creado en el os . Pero el propósito de porron en relación con NO era puramente defen- sivo. Durante la guerra de Corea, lu CIA y Taiwan ¡levaron a cabo vperacio- nes de guerrilla en pequeña escala contra la China continental. Estas opera- ciones continuarían hasta la subida de Nigon al poder en 1969. La guerra de Corea sirvió también de catalizador para el aumento de la intervención de Estados Unidos en Indochina. El 4 de diciembre de 1950. Truman comunico al primer Snmusiro Diao, Clement Attlee, que «la úni- ca manera de hacer frente al comunismo es eliminarlo. Después de Corea, se- ría Indochina, luego Hong-Kong, luego Malaya».2? El 27 de junio de 1950 Truman anunció que incrementaría la ayuda militar a las fuerzas anticomu- nistas para evitar el efecto dominó e instaló una nueva y permanente misión gÓn. Junto con los 10 millones de dólares que concepto de Al firmarse el militar norteamericana en aprobó el 1 de mayo, Truman destinó 5 millones de dólares ayuda militar el 27 de junio y otros 16 millones el 8 de juli armisticio de Corea, Estados Unidos ya había asumido el 80 por 100 del cos-ÉF— te de la guerra de los franceses con Ho Chi Mi "Truman también pensaba intervenir militarm cito chino acudía en auxilio del Vietminh. El 25 de junio de 1952, el presi- dente aprobó el documento NSC-124/1, que afirmaba que en el caso de una agresión declarada de los comunistas chinos contra Indochina, «Estados Uni- dos tomaría medidas aéreas y navales en conjunción con, como mínimo, Fran- cia y el Reino Unido contra todos los objetivos apropiados en China». El do- cumento añadía que en el supuesto de que Gran Bretaña y Francia se negasen a tomar medidas militares contra China, «Estados Unidos consideraría la po- sibilidad de actuar unilateralmente». % La guerra de Corea y el conflicto de Indochina también subrayaron el cre- ente valor cstrntógicoy cconámica e Jjpán como baluarte contra la expan» sión comunista en Asia. En vista de cllo, el gobierno de Truman aceleró la fir- ma de un tratado de paz, que tuvo lugar en septiembre de 1951 y restauró por completo la soberanía de Japón. Aquel mismo día se firmó un tratado de se- guridad en el que Estados Unidos se comprometía a continuar defendiendo a Japón. A cambio de su protección militar, Estados Unidos podría utilizar de forma ininterrumpida bases e instalaciones logísticas en Japón. El parlamen- te cn Indochina si el ejér- —P Truuran y la contención, 1945-1953 uy Lo japonés ratificó los tratados a finales de 1951 y Estados Unidos, 2 princi- pios de 1952. La ocupación norteamericana del archipiélago terminó el 28 de abril de 1952. . Además de la firma del tratado con Japón, en 1951 Estados Unidos fir- mó un tratado tripartito de seguridad con Australia y Nueva Zelanda (el pac- ro del ANZUD y un pacto de seguridad con las Fnpi , y de esta manera completó la: cadena defensiva de islas en el Pac LAS REPERCUSIONES DE LA GUERRA DE COREA: EUROPA A pesar del incremento de la presencia militar de Estados Unidos en el este de Asia, Europa seguía siendo la mayor preocupación del gobierno de Tru- man. La guerra de Corea-pareció cónfirmar-tos-temofes europeos de que los soviéticos usaran sus estados satélites para hacer la guerra «por poderes» con- tra Occidente. Si bien al firmar el Tratado del Arlántico Norte, Estados Uni- dos se había comprometido a acudir en ayuda de la Europa occidental en el caso de un ataque soviético, las fuerzas norteamericanas en el continente cu- ropeo eran insuficientes para Cumplir su compromiso, le la guerra de Corea, Estados Unidos tenía en Alemania occidental dos divisiones de ocu- pación sin sus cfectivos completos. El Pentágono creía que las fuerzas curo- peas en el continente-no podían llenar el vacío. Estas fuerzas consistían en las tropas de ocupación británicas en Alemania y varias divisiones mal armadas y mal preparadas del Benelux y Francia que se encontraban dispersas por toda Alemania occidental y Europa occidental. Para responder a lo que se veía como un aumento de la amenaza soviéti- ca a la Europa occidental después de la guerra de Corea. la OTAN tomó me- didas destinadas a incrementar sus capacidades-militares. En 1951 creó una estructiira de mando unificada y Truman nombró jefe de la misma al general Eisenhower. En la conferencia que se celebró en Lisboa en 1952, la Alianza acordó formar una fuerza de ticrra compuesta por noventa y seis divisiones para contrarrestar la presencia militar soviética en la Europa del Este. Con el fin de relo co mediterr: y Turquía fueron aceptadas como miembros 152, y Estados Unidos SablEe las relaciones diplom: Yugoslavi Durante Téjeraico fiscal de 1951, tados Unidos prestó ayuda militar por valor de 4.000 millones de dólares más a sus aliados curopcos, para que se rearmaran, pero los aliados insistieron en que también era necesaria una ma- yor presencia militar de Estados Unidos. Por tanto, en septiembre de 1950, Truman rompió la vieja tradición contraria a la presencia militar de Estados 118 La guerra fría Unidos en Europa en tiempo de paz. Anunció que enviaría cuatro divisiones al continente, con lo cual los efectivos desplegados allí serían seis divisiones en total. Nadie pensó que se tratara de una medida permanente, pero las tro- pas norteamericanas se quedarían en Europa hasta transcurcidos más de cus tro decenios. El envío de fuerzas de combate a Europa transformó el com- promiso norteamericano con la defensa del continente. Lo que en esencia antes era sólo una promesa de defender a la Europa occidental se convirtió ahora en un compromiso respaldado por el poderío militar suficiente para gu- rantizar el cumplimiento de dicha promesa. Con el fin de que el Pentágono apoyara el envío de tropas a Europa embargo, Truman se sintió ubligado a aceptar lu exigencia de que se rearima- ra a la Alemania occidental y de que, al cabo de un tiempo, las fuerzas de di- cho país se incorporasen ata OTAN. Harían falta otros cinco años de dehica- diplomacia para convencernos demás aliados, en particular los [ranceses, de que el rearme de Alemania no representaba ningún peligro. De hecho, si no se hubieran enviado tropas de col teamericanas a Alemania y es- dis tropas no se Aubieran incotpal de ECOTAR, Francia no hubiese aceptado el rearme de Alémani dad, Estados Unidos tuvo que enviar fuerzas mulit Europa no sólo para restaurar un equilibrio de poder que se veía amenazado por la Unión Soviéti- ca, sino también para garantizar que una Alemania rearmada no atacasc a sus preocupados dede sin LA MILITARIZACIÓN DE LA POLÍTICA EXTERIOR p DE ESTADOS UNIDOS Al final, la guerra de Corca vino a confirmar la tesis fundamental del estudio NSC-68, cs decir, que Estados Unidos necesitaba fuerzas de ataque móviles más numerosas y más eficaces para demostrar que esta decidido a TEspon- dera la agresión comunista en cualquier parte del mundo. Por consiguiente, se procedió a incrementar la plantilla del ejército, que de tener diez divisiones sin sus efectivos completas pasó a tener dieciocho con todos sus efectivos, a la vez que se aumentaban proporcionalmente las fuerzas aéreas y la marina. El resultado fue que entre junio de 1950 y junio de 1954 las fuerzas armadas au- mentaron de 1.460.000 a 3.555.000 personas en total. Los efectivos estadou- nidenscs destacados en países extranjeros también aumentaron durante este período, de 280.000 a 963.000 personas. Los historiadores tienen mucha ra- ia tan-impasrsate como la se- E nere-a_darforma a las relaciones inter- zón cuando dicen que el y gunda pu undial en] naciónales durante la segunda mitad del siglo XX. ps Truman y la contención, 1945-1953 9 =— EVALUACIÓN “” Se han hecho tres jnterpretaciones pencipales.de los. origenes de la guerra fría después de la segunda contienda mundial: la ortodoxa, la revisionista y la pc egún la interpretación ortodoxa, el principal causante, dela cuptura de la Gran Alianza que, E guerra fue la Unión Soviética. Los histo- riadores de esta escuela arguyen que la negativa de Stalin a acatar los.acuer- dos.de Yalta y. sus esfuerzos por extender el comunismo.en-Europa, Oriente róximo y Extremo. Oriente. hicieron, que el derrumbamiento-de-la-Gran Alianza fuese inevitable. Estados Unidos, durante la presidencia de. Truman, no tuvo más opción que esforzarse al másimo.por.frenar el expansionismo.so- viético. Algunos historiadores ortodoxos como, por ejemplo, Arthur M. Schl ger, Jr., arguyen que la reactiva: guerra [ría a finales del desenio.de 1940 Tue bido a la. incompatibilidad ideológica.de.las.dos-super- Stalin y sus colaboradores, prescindiendo de lo que hiciera o dejase de hacer Roosevelt o Churchill, por fuerza tenían que ver a Estados Unidos como el . debido al hecho primordial de que Norteamérica era la principal potencia capitalista y, por ende, de acuerdo con el silogismo leninista, era irte- - mediablemente hostil, empujada por la lógica de su sistema a oponerse, rodcar y destruir a la Rusia soviética, Nada que hubiera podido hacer Estados Unidos ... hubiese puesto fin a esta hostilidad Estados Unidos a un despotismo estalinista ... y nú siqui suficiente, a menos que fuera acompañado de una sumisión total de Estados Unidos a Moscú3! enemigo .. nada como no fuera la conve: El politólogo Hans Morgenthau, en cambio, arguye que la luz que guia- baa Stalin.no-era-la.ideología-comunista,sino.Jos objetivos tradicionales.del expansionismo ruso. Morgenthau afigma que Stalin consideraba.que «la orto- doxia comunista era.un.medio para lograr un fin, y este fin era el poderío del estado ruso, en su definición tradicional». Morgenthau considera. que.los. pa- ue disron.los-soviéticos contra Turquía.e Irán, así como en Extremo Oriente, señalan. losuslímites-teadicionales. del expansionismo...so». Como Lo.malo de Hister.es nde. 2 Morgenthau sostiene-que los "hórteam -mbargo, no. sc percataron de que.Jas ambiciones de Stalin tenían un límite, ala vez. que.el dirigente-soviético.no alcanzó a comprender la.causa.de la.sensibilidad norteamericana, Debido a a a tl a al a 5] a e al Ca e La] Lz) e al E] La] e hz] La La] e e a e e e = a a pad a 1] a e ol o a Ul po Pe ma La guerra fría ficioso. Revelan la complejidad de las fuerzas y las personalidades que estaban en juego después de la segunda guerra mundial. Como recalca la interpreta= ción ortodoxa, y demuestran los acontecimientos de la época anterior a la se- gunda guerra mundial, es indudable que las diferencias ideológicas fueron 103 causa importante dela gueñra TT, aungue.no la, principal. Que estas diferen- cias quedaran sumergidas durante la guerra fue fruto de la necesidad: la de- rrota de un enemigo común exigía cooperar en lugar de enzarzarse en con- flictos ideológicos, Una vez se alcanzó el objetivo las antiguas percepciones ideológicas que habían gobernado las relaciones sovieticonorteamericanas an- tes de la segunda guerra mundial recuperaron su precedencia al tiempo que despertaban de nuevo la desconfianza y la suspicacia que lrabían caructeriza- do las relaciones antes de la contienda. * => Con todo, las diferencias ideológicas ng bastan para explicar la intensifi- cación. de. la guerra fría después de la segunda contienda-mundial. El hecho de que al terminar el conflicto, Estados Unidos y la Unión Soviética fucrán las dos potencias mulitares más fuertes del mundo no hizo más que agravar su in atibilidad ideológica. Relativamente aislados antes de la guerra, con inmensas regiones y poderosas fuerzas militares entre ellos, los ¡tereses so- éticos, y norteamericanos. chocaron, abora al intentar. ambas, naciones llenar el vacio de poder que había creado la caída de Alemania, JSapá a pm : As ñ E + Tampoco pueden.pasarse -por.alra los factores Económicos al explicar la guerza fría. Tal como han afirmado, los revisionistás, está ¿laro que Estados Unidos utilizó..su_preeminente poder económico para. crear un mundo que fuera amigo del capitalismo norteamericano. No cabe duda de que el gobier- no de Truman intentó modificar la política de la Unión Soviética suspen= diendo la ayuda que prestaba a ese país de acuerdo con la Ley de Préstamos y Arriendos y negándole un empréstito para la reconstrucción en la posgue- rra. Si bjeo-Estados_Unidos..invitó. -2-los-sovióticos..a.participar-en=el-Blan Masshall, es obvio que si las soviéticos hubieran aceptado las condiciones nor- teamericanas, si or no hablar de su terior y su política interior, hubiera quedado expuesta a la manipulación por parte de Estudos Los revisionistas también tienen razón al-afirmar que los objetivos de S13- En OSQuerra. i an. limitados. Los servicios de información norteamericanos sabían que la guerra había debilitado mucho a la Unión So- viética y que probablemente ésta deseaba como mínimo una distensión tem- poral de sus relaciones con Estados Unidos, no sólo con el fin de ganar tiem- po para la reconstrucción, sino también para obtener la ayuda económica norteamericana que necesitaba para ello, En vez de tratar de conquistar la Eu- ropa occidental, los soviéticos se mostraron cautos, no sólo en sus tratos con Occidente, sino tambien en la Europa del Este, donde la imposición. de go- biernos totalmente comunistas no fue predeterminada, o al menos no lo fue poro == * ma roja» de la posguerra y el fracaso de la política acomodati Truman y la contención, 1945-1953 ra hasta que el gobierno de Truman adoptó una clara actitud de dureza en sus relaciones con ellos. En menor medida, Stalin Lu víctima de la dohlez. norteamericana —597 bre todo de Roosevelt— tanto O a le de hon- “madez de los soviéticos. Dugante la guerra Stalin intentó varias veces que. los norteamericanos y los ingleses reconocieran una esfera de influencia soviéti €n la Europa del este e reía haberlo conseguido. Rooseyelt al nos tácitamente, estaba dispuesto a reconocer la Unión Soviética en dicha región mientras alababa de labios afuera el prin- cipio wilsoniano de la autodeterminación, expresado en la Declaración sobre la Europa Liberada. Al principio Truman, que carecía casi por completo de experiencia diplomática, intentó seguir la política conciltatoria de su predece- sor, Á cambio, in reconociy tanto tácita como oficialmente el predominio de Estados Unidos en América Latina, Italia, Japón, China y el Pacífico, así como el predominio británico en Grecia y la Europa occidental) Si las cosas se hubieran quedado ahí, tal vez la reactivación de la guerra SÉ hub; ¡0- dido evitarse, o al menos aplazarse. pa elo, os de los el: antisoyiéricos del gobierno-de- Truman, cl sarta Tale ¿Jos medios de difusión, Stalin fue - demasiado lejos al s relativas a Trán y Durquía. ET discugso que Stalin pr ció el 9 de febrero de 1946, el «largo telegrama» de Kennan, la revelación de que una red de espionaje atómico soviética operaba. en Estados Unidos y. el discurso de Churchill e On contribuyeron a. aumentir-el..temor .a.la tica. Cada vez eran más los norteamericanos que pensaban que las ambiciones territoriales de.Stalia.no.tenían. límite, + El cre onismo que los soviéticos despertaban en los norteame ado por lás diferencias entre los" is paísegien” 1 con Alemania, el control internacional de la energía atómica y el pa- pel de fas Naciones Unidas. Ac: usa de ello, el esfuerzo que Truman Hizo al principio por d ica presentar ez tener la Gran Alianza negociando la resolución de tales di ferencias se consideró análogo al que hizo Occidente por apaciguar a Hitler antes de la segunda guerra mundial. Truman pensó que no ganaría las elec- ciones presidenciales de 1948 si se mostraba concilradorcon la Unión Sovié- tica, por lo que adoptó la política de contención, ala que siguieron la Doctri- na Truman, el Plan Marshall y la OTAN. Los soviéticos respondieron con el Plan Molotov, el bloqueo de Berlín y una alianza rival, el Pacto de Varsovia (en 1955), lo cual extinguió la última esperanza de autodeterminación en la Europa del Este. . Con el síatu quo inmovilizado en Europa, el Tercer do sc convirtió rápidamente en el escenario.principal de la rivalidad entre las superpotencia. Cegado por consideraciones ideológicas. que se.wjeron reforzadas por la «alar- a influencia predominante de vfaaa911493I101001010d0210121I20094020200202020DMDADILDLOIO | SJILULVLLILILL LI IIIIIIIIIIIIIIIIIII333333 124 La guerra fría a la Unión Soviética, el gobj de Truman se negó a reconocer que los co- mpnistas habían tomado sl poder en.China,.En vez de ello, cxisaciónaal:- tica de contención a, ¿mo Oriente e intervino cn la guerra de Corea, pro- porcionó ayuda militar y económica a Taiwan, Tailandia y. la Indochina francesa y.formó.una.zed de.aliarras con Japón, Australia y Nueva Zelanda, Cuando Harry Truman dejó el cargo. en 1953, -los cimientos de los sigu; tres decenios de guerra fría ya estaban consolidados. 4 Eisenhower y la globalización de la guerra fría, 1953-1961 La guerra fría se intensificó y extendió durante la presidencia de Dwight D. Eisenhower. Aunque las relaciones entre las dos superpotencias siguieron en un punto muerto cn Europa, el rearme de la Alemania occidental, la revolu- ión de Hungría y el estatuto de Berlín fueron algunos de los problemas que tensiones de la guerra fría durante el período de Eisenhower. Aunque el presidente cumplió su promesa y puso fin a la guerra de Corea, las relaciones entre China y Estados Unidos continuaron siendo muy frías y, de hecho, se agravaron al producirse dos crisis en el estrecho de Taiwan. Asimis- mo, durante la presidencia de Eisenhower, Estados Unidos se implicó más ñ Indochina y dio los primeros pasos por la resbaladiza pen- val lodazal de Vietnam. También hubo una intensificación de la guerra fría en Oriente Próximo, al pasar Egipto a depender más de la Unión Soviética, y en América Latina, donde culminó con la instauración del primer estado cliente de los soviéticos en el hemisferio occidental, Cuba. Durante el período de Eisenhower, la gue- rra fría se propagó incluso al África subsahariana cuando las superpotencias intervinieron en los asuntos internos del Congo (el actual Zaire). La guerra fría se convirtió en u icto verdaderamente mundial durante estos años, y la fricción entre, Es Jnidos y la Unión Soviética en el Tercer Mundo se hizo cada vez más peligrosa al acelerarse la carrera de armamentos nucleares. LA MUERTE DE STALIN: ¿LA PÉRDIDA DE UNA OPORTUNIDAD DE LLEGAR A UN ACUERDO? El 5 de marzo de 1953, poco después de que Eisenhower entrara en la Casa Blanca, murió Josif Stalin. Algunos historiadores opinan que la muerte del di-