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Asignatura: tic, Profesor: , Carrera: Ingeniería Informática, Universidad: UJAEN
Tipo: Ejercicios
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Revista Europea de Dirección y Economía de la Empresa , vol. 19, núm. 2 (2010), pp. 31- 31
Constantino García Ramos • Almudena Martínez Campillo • Roberto Fernández Gago Universidad de León
RECIBIDO: 7 de octubre de 2007 ACEPTADO: 3 de julio de 2008 Resumen: El presente trabajo pretende analizar qué factores individuales del emprendedor pueden condicionar su iniciativa empresarial y el éxito esperado de esta. Para alcanzar ese objetivo se parte de una muestra de 19.384 in- dividuos españoles y se realiza un estudio empírico con dos partes diferenciadas. Por un lado, se aplica un análisis de diferencias para averiguar si existen o no distancias estadísticamente significativas entre emprendedores y no emprendedores respecto de sus características personales, así como entre distintos tipos de emprendedores en función del tiempo que llevan al frente de su negocio. Por otro lado, se emplea el método de Heckman (1979) en dos etapas para estimar simultáneamente los factores personales que influyen sobre la propensión a emprender y sobre el resultado esperado de la iniciativa empresarial, replicando dicho análisis en función de la fase del proceso emprendedor en que se encuentre el individuo. Los hallazgos derivados de estos análisis pueden resultar útiles tan- to para los agentes implicados en la actividad emprendedora –empresarios, trabajadores, instituciones financieras y población en general– como para ayudar a las distintas Administraciones Públicas a la hora de diseñar sus políticas y programas de fomento de creación de empresas. Palabras clave: Creación de empresas / Temor al fracaso / Oportunidades de negocio / Habilidad para emprender / Éxito esperado de la iniciativa emprendedora / Método de Heckman dos etapas. The Features of Entrepreneurs Influencing Business Creation and Success Expectancy Abstract: The article aims to know the effects of individual factors on entrepreneurship and success expectancy. The empirical analysis was carried out on a sample of 19.384 people in Spain and consisted of two parts. Firstly, in- dividual differences between entrepreneurs and non entrepreneurs were calculated. Besides, entrepreneurs were analysed according to the time they had been running their business. Secondly, Heckman´s two-stage method (1979) was used to estimate the effect of individual factors on the tendency to start a new business and the success expectancy. This analysis was repeated taking into account the stage of the entrepreneurship process. The results of the analysis could be useful not only for the design of public policies promoting entrepreneurship but for busi- nessmen, workers, financial institutions and the general public. Key Words: Entrepreneurship / Fear to failure / Business opportunity / Entrepreneurial ability / Success expectancy / Heckman’s two-stage method.
El presente estudio 1 puede enmarcarse dentro de un contexto de búsqueda y desarrollo del bienestar social, lo que constituye uno de los principales retos a los que se enfrentan los Go- biernos de los distintos países. Efectivamente, la creación y el desarrollo de nuevas empresas con- tribuye decisivamente a lograr el deseado bienes- tar para la sociedad, dado que permite incremen- tar el nivel de empleo, impulsar la innovación y mejorar la competitividad (Acs et al., 2006). En este sentido, un conjunto de teorías de la evolu- ción industrial han vinculado la actividad em- prendedora de los países con su grado de desa- rrollo económico (Jovanovic, 1994; Ericson y Pakes, 1995; Audretsch, 1995; Klepper, 1996). Además, estudios empíricos más recientes, como los de Hart y Hanvey (1995) en Reino Unido, Callejón y Segarra (1999) en España, Reynolds
(1999) en Estados Unidos, Fölster (2000) en Suecia, y Audretsch y Fritsch (2002) en Alema- nia, entre otros, confirman que cuanto mayor sea la tasa de creación de nuevas empresas de un país, mayor será su nivel de crecimiento eco- nómico. Derivado de lo anterior, parece interesante poder identificar aquellos factores que influyen de forma más determinante en el fomento de la actividad emprendedora de un país, contribu- yendo así a diseñar políticas más efectivas diri- gidas a mejorar el espíritu emprendedor de la so- ciedad. Es, precisamente, esta utilidad la que convierte la creación de empresas en un tema de gran actualidad, no sólo entre los diversos agen- tes implicados en el proceso emprendedor –Go- biernos, asociaciones empresariales, entidades financieras, sindicatos y sociedad en general–, sino también entre los investigadores y académi- cos.
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Nuestro trabajo pretende añadir conocimiento a ese respecto en el ámbito de la creación de em- presas o entrepreneurship , analizando los facto- res que afectan en el proceso de creación y éxito empresarial dentro de la economía española. No obstante, la existencia de un extenso grupo de teorías respecto de los determinantes de dicho proceso exige delimitar previamente el marco de referencia del estudio. Para ello se utiliza la cla- sificación de Veciana (1999), que distingue cua- tro grandes enfoques teóricos en el estudio de la actividad emprendedora: el económico , que pre- tende explicar la función del empresario y la creación de empresas sobre la base de la raciona- lidad económica; el institucional , que considera que el marco institucional determina el espíritu empresarial en un determinado momento y lugar; el psicológico , que establece que el individuo que crea una empresa tiene unas características personales distintas de los demás; y el gerencial , que supone que la creación de empresas es fruto de un proceso racional de decisión en el cual son fundamentales los conocimientos del emprende- dor sobre dirección de empresas. Además, para cada uno de estos cuatro enfoques, Veciana (1999) considera tres niveles de análisis: el indi- vidual u orientado hacia el sujeto; el empresarial u orientado hacia la empresa; y el global u orien- tado hacia la economía. La definición del nivel de análisis, además de ser importante en relación con el diseño del es- tudio empírico, resulta esencial para seleccionar los enfoques teóricos que han de sustentar cual- quier investigación en el campo del entrepre- neurship (Davidsson y Wiklund, 2001). De este modo, cabe concretar que nuestro estudio se va a realizar a nivel individual, apoyándose en los en- foques psicológico y gerencial, basados ambos en la figura del emprendedor. En este marco de referencia, dos son los principales objetivos del estudio. Primero, averiguar la importancia que tienen en la actividad emprendedora en general, así como en las primeras etapas del proceso de creación de empresas en particular, tres factores personales propios del emprendedor: la ausencia de miedo al fracaso, la capacidad para detectar oportunidades de negocio y la percepción de que se poseen los conocimientos y habilidades re- queridos para emprender. Segundo, determinar
cómo afectan esas características individuales sobre el éxito esperado por el emprendedor res- pecto de las iniciativas desarrolladas. La comunidad académica ha reconocido que todavía se desconocen muchas cuestiones con respecto al proceso de creación y desarrollo de una empresa (Reynolds et al., 2005). En particu- lar, con respecto al primer objetivo de nuestro trabajo, la literatura advierte que el estudio de las características diferenciales de los individuos que abordan una iniciativa emprendedora consti- tuye un elemento clave para comprender el pro- ceso emprendedor en su conjunto (Shane et al ., 2003; Baron, 2004). En relación con el segundo objetivo, dado que el resultado de una iniciativa emprendedora es lo que determina su contribu- ción efectiva a la creación de riqueza y al desa- rrollo económico de un país, el estudio de los factores individuales que afectan sobre el éxito del proceso emprendedor también resulta una cuestión esencial en esta línea de investigación (Herron y Robinson, 1993). En nuestro caso, como el estudio se realiza a nivel individual, se tratará de explicar la percepción del éxito del propio emprendedor en la medida en que el re- sultado de sus iniciativas empresariales va a de- pender de sus propias expectativas, aspiraciones y habilidades (Ucbasaran et al ., 2001). Para alcanzar ambos objetivos se efectúa un estudio que consta de dos partes claramente dife- renciadas. En primer lugar, se realiza un análisis de diferencias para averiguar si existen o no dis- tancias estadísticamente significativas entre las características personales de no emprendedores y emprendedores, así como entre estos en función del tiempo que lleven al frente de su negocio. Además, en relación con estos últimos también se examina si difieren sustancialmente los resul- tados esperados de sus respectivas actividades empresariales. En segundo lugar, se aplica el método de Heckman (1979) en dos etapas, que es una técnica estadística multivariante que per- mite estimar conjuntamente las características personales que afectan en la propensión a em- prender y en el resultado esperado de la activi- dad emprendedora. Dicho análisis se replica dis- tinguiendo entre emprendedores atendiendo a la fase del proceso de creación de empresas en que se encuentren.
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lisis de las condiciones económicas y los merca- dos de los recursos, la estructura y dinámica de los sectores en que se desarrolla la actividad em- prendedora, el marco institucional formal, la fi- nanciación y búsqueda de recursos y, por último, los atributos personales y de comportamiento del emprendedor (Kantis et al ., 2000). El presente trabajo pretende arrojar luz, pre- cisamente, sobre este último aspecto, partiendo de la idea de que el emprendedor constituye el centro del entrepreneurship (Low y MacMillan, 1988; Herron y Robinson, 1993). De hecho, a pesar de que han surgido detractores de esta idea, en los últimos años se ha recuperado el in- terés por la influencia del emprendedor en el proceso de creación de empresas. Como señalan Shane et al. (2003), la creación de nuevas orga- nizaciones depende en última instancia del com- portamiento llevado a cabo por los emprendedo- res, el cual a su vez está determinado por sus ca- racterísticas particulares. En consecuencia, el es- tudio de los atributos distintivos del emprende- dor constituye un aspecto fundamental para en- tender el proceso de creación de empresas en su conjunto (Baron, 2004). Además, los atributos personales del empren- dedor también pueden determinar el resultado de las actividades desarrolladas, en la medida en que es el individuo en sí mismo quien logra con sus características idiosincrásicas y habilidades llevar al éxito su iniciativa empresarial (Herron y Robinson, 1993; Robbie y Wright, 1996). Aun- que son varios los factores que condicionan el resultado de una empresa, muchos de ellos de- penden o están bajo el control del propio em- prendedor (Veciana, 1999). El modelo GEM propone a este respecto que, además de las condiciones del entorno para em- prender, el proceso completo de creación y éxito empresarial depende de variables personales re- lativas al propio emprendedor. Así, señala que es necesario que el individuo potencialmente em- prendedor disponga de ciertas capacidades em- prendedoras –motivación y habilidades– y que sea capaz de detectar oportunidades para explo- tarlas mediante la creación empresarial. Por esta razón, nuestro estudio se apoya en tres factores principales del emprendedor considerados en el ámbito del modelo GEM: el temor al fracaso empresarial, la percepción de buenas oportuni-
dades para emprender y la posesión de habilida- des y conocimientos en relación con la creación de empresas. En particular, se pretende analizar cómo influyen estas tres características persona- les del emprendedor en su propensión a crear una empresa, así como en su propia percepción del resultado de las iniciativas puestas en prácti- ca. Se trata, por tanto, de un estudio realizado a nivel individual, que se sustenta en dos enfoques teóricos del entrepreneurship identificados por Veciana (1999) y basados en la figura del em- prendedor: el psicológico y el gerencial.
ENFOQUE PSICOLÓGICO La perspectiva teórica más representativa dentro de este enfoque es la denominada Teoría de los Rasgos de Personalidad (McClellan, 1961). Esta teoría defiende que el individuo que aborda una actividad emprendedora se define por un perfil psicológico que le diferencia del resto, del mismo modo que el emprendedor de éxito posee unas características psicológicas distintas del menos exitoso (Shaver y Scott, 1991). Con independencia del debate respecto del carácter innato o adquirido de estas, las investigaciones en este campo se han centrado en determinar cuáles son esas características de la personalidad del emprendedor en general y del que triunfa en particular. En este sentido, la literatura incide sistemáticamente sobre algunos atributos que suelen coincidir en la figura del emprendedor, y que tienden a desembocar en la puesta en marcha de una empresa y en su éxito: la propensión a asumir riesgos y la inexistencia de miedo al fra- caso (Gartner, 1990; Lambing y Kuehl, 1997; Cross y Travaglione, 2003; Wagner, 2006), la necesidad de realización personal (Shane et al. , 1991), el control interno (Kaufman et al. , 1995) o la necesidad de autonomía e independencia (Jenssen y Kolvereid, 1992), entre otros. En concreto, el interés de este estudio reside en explorar la influencia de la propensión a asu- mir riesgos y, por consiguiente, de la ausencia de temor a fracasar^3. La evidencia previa ha demos- trado que este es un factor especialmente deter- minante del espíritu emprendedor de un sujeto (Cross y Travaglione, 2003; Mullins y Forlani, 2005). En efecto, la asunción de riesgos es una
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parte esencial de la actividad empresarial, dado que una de las causas más frecuentes de que no se inicie una actividad de creación de empresas o de que se abandone en el camino es el miedo a que fracase (Erikson, 2002; Wagner, 2006). El temor al fracaso constituye una importante barre- ra psicológica que frena a muchos empresarios potenciales y que los hace menos proclives a abordar iniciativas emprendedoras (Steward y Roth, 2001). Además, dicho atributo constituye un factor del emprendedor con potencial para influir en su percepción del resultado esperado de la iniciativa abordada. Las características cognitivas de pro- pensión al riesgo de los emprendedores hacen que perciban menos riesgos asociados a la crea- ción y desarrollo de una empresa que otros indi- viduos y que, por tanto, muestren un menor te- mor al fracaso empresarial (Baron, 2004). No obstante, cuanto mayor sea el miedo a fracasar, menos exacta será la valoración que realicen de tales riesgos y peores serán su expectativas res- pecto del éxito derivado de las actividades em- prendedoras (Iakovleva y Kolvereid, 2005). Con base en ello, se plantean las siguientes hipótesis:
Por otro lado, también dentro del enfoque psicológico, destaca la Teoría del Empresario de Kirzner. Según Veciana (1999), esta teoría po- dría enmarcarse dentro del enfoque económico si no fuese porque su elemento clave es un atributo específico del emprendedor que lo distingue del resto de la población: su perspicacia o capacidad personal para identificar oportunidades de nego- cio. Según esta perspectiva, se define claramente al emprendedor como aquel que percibe oportu- nidades y que crea una empresa para explotarlas (Kirzner, 1979). Efectivamente, un individuo se animará a po- ner en marcha una nueva empresa si detecta que hay una oportunidad de negocio que puede aprovechar (Shane, 2003). La existencia de estas oportunidades depende principalmente de las
condiciones generales de la economía. Sin em- bargo, respecto de la percepción de estas oportu- nidades, se ha señalado que “ distintos individuos pueden estar enfrente de una oportunidad renta- ble. Algunos la verán y otros no. De aquellos que la ven, algunos la seguirán y otros no. Los individuos que aprovechan la oportunidad se vuelven empresarios y los demás no ” (Minniti y Bygrave, 1999, p. 42). Por tanto, bajo esta pers- pectiva, la actividad emprendedora es un fenó- meno que depende de la capacidad de los indivi- duos para identificar oportunidades de negocio y transformarlas en empresas (Vesper, 1990; Sha- ne y Venkataraman, 2000). Por otro lado, la literatura señala que aquellos individuos con mayor capacidad para percibir oportunidades de negocio son quienes, a su vez, suelen convertir tales oportunidades en proyec- tos exitosos (Shane, 2003). Estos sujetos cuentan con una fuerte intuición a la hora de identificar oportunidades de negocio rentables y suelen apostar por sus ideas al margen de la supuesta viabilidad realizada por los agentes del entorno, lo cual lleva a una anticipación emprendedora basada en sus expectativas de éxito empresarial (Baron, 2004). Así, de acuerdo con estos argu- mentos, se formulan las siguientes hipótesis:
ENFOQUE GERENCIAL Bajo este enfoque se sostiene que la actividad emprendedora resulta de un proceso racional de decisión por parte de un individuo, que debe po- seer los conocimientos y habilidades requeridos para crear y dirigir una empresa. La capacidad de aprender de la experiencia previa y la forma- ción recibida son los elementos clave a este res- pecto (Zapalska, 1997; Timmons, 1999; Lunds- tröm y Stevenson, 2005). En efecto, para que un individuo se plantee poner en marcha un negocio deberá sentirse en posesión de los conocimientos necesarios para
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dividual, se optó por una medida subjetiva del éxito empresarial (Ucbasaran et al., 2001). Esta variable mide las expectativas de resultado del emprendedor respecto de la actividad de crea- ción de empresas realizada (creación de una empresa naciente y/o desarrollo de una empre- sa nueva). Dado que el crecimiento empresarial suele ser considerado una secuencia lógica de un comportamiento emprendedor exitoso (Mo- reno y Casillas, 2008), para su cuantificación se va a utilizar el crecimiento esperado del nú- mero de trabajadores de la empresa en los cin- co años siguientes al momento de la entrevista. Por tanto, se trata de una variable cuantitativa que se denota como EXITOESP.
Variables independientes
Las tres variables independientes del estudio son de naturaleza dicotómica, tomando los valo- res 1 y 0 , respectivamente, en función de la res- puesta afirmativa o negativa proporcionada por el sujeto entrevistado. En concreto, fueron defi- nidas de la siguiente manera:
− El temor al fracaso empresarial manifestado por el individuo fue recogido mediante la va- riable TEMFRAC. − El potencial de los individuos para identificar oportunidades de negocio en el entorno empre- sarial se midió con la variable OPORT , que in- dica si el individuo encuestado percibe buenas oportunidades para abordar una iniciativa em- prendedora en los seis meses siguientes al mo- mento de la entrevista. − La posesión de habilidades y conocimientos para la creación de empresas se midió a través de la variable HABIL , que mide si el encuesta- do considera que dispone de estos conocimien- tos y habilidades.
Variables de control
Las variables de control utilizadas en nuestro análisis son tres características sociodemográfi- cas de los individuos que pueden afectar tanto sobre su propensión a emprender como en el éxi- to esperado de las iniciativas desarrolladas. En concreto, se incluyen el género, la edad y el ni-
vel de ingresos mensuales. El género ( GENER ) es una variable que permite analizar si las dife- rencias existentes entre hombres y mujeres pue- den influir sobre el proceso emprendedor en su conjunto (Harding, 2006). En este caso, se defi- ne a través de una variable categórica, que toma el valor 1 si el entrevistado es un hombre y el va- lor 2 si es una mujer. La edad ( EDAD ) es una variable cuantitativa que mide los años del sujeto en el momento de la entrevista. Dado que la edad pudiera presentar una relación no lineal con la probabilidad de emprender, también se introdujo en este análisis un término cuadrático de esta (Wagner, 2006). Finalmente, se ha considerado el nivel de ingresos mensuales ( INGR ), ya que se ha demostrado que están relacionados positiva- mente con la propensión a comenzar un nuevo negocio y con el resultado asociado a este (Le- vie, 2007). Se trata de una variable categórica recodificada como 1, 2 o 3 en función de que el valor del percentil correspondiente pertenezca, respectivamente, al primer, segundo o tercer in- tervalo. A modo de resumen, la tabla 1 recoge todas las variables empleadas en el estudio.
Tabla 1.- Variables del estudio VARIABLES DESCRIPCIÓN Propensión a emprender ( EMPREND ) Dicotómica (1=Sí; 0=No) Propensión a crear una empresa naciente ( EMPNAC ) Dicotómica (1=Sí; 0=No) Propensión a desarrollar una empresa nueva ( EMPNUE ) Dicotómica (1=Sí; 0=No) Éxito esperado de la iniciativa emprendedora ( EXITOESP )
Crecimiento esperado del empleo en 5 años (%) Miedo al fracaso ( TEMFRAC ) Dicotómica (1=Sí; 0=No) Percepción de oportunidades de negocio ( OPORT ) Dicotómica (1=Sí; 0=No) Posesión de conocimientos y habilidades ( HABIL ) Dicotómica (1=Sí; 0=No) Género ( GENER ) Categórica (1=Hombre;2=Mujer) Edad ( EDAD ) Número de años delentrevistado
Nivel de ingresos ( INGR ) Categórica (1=Bajo;2=Medio; 3=Alto)
ESPECIFICACIÓN DEL MODELO Para estimar las dos relaciones causales que constituyen los objetivos principales del estudio se aplica el método de Heckman (1979) en dos etapas. En la primera etapa se estima la ecuación
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de selección a través de un modelo probit, que permite analizar la propensión a emprender ( EMPREND ) así como calcular el “ inverso del ratio de Mills ”. En la segunda etapa se estima la ecuación de regresión corregida, a fin de explicar el éxito esperado de las iniciativas emprendedo- ras abordadas ( EXITOESP ) 4. Todos los cálculos y estimaciones del estudio se efectúan con el programa de análisis estadístico STATA. La aplicación del método de Heckman re- quiere cumplir dos condiciones de especificación del modelo (Wooldrigde, 2002). Por un lado, hay que identificar al menos una variable ins- trumental que pueda ser un regresor significativo en la ecuación de selección, pero no en la de re- gresión, es decir, que explique la propensión a emprender, pero no el resultado esperado de la actividad emprendedora. Aunque otras variables del modelo GEM pueden estar disponibles, el hecho de haber conocido personalmente a un emprendedor en los dos últimos años ( CO- NEMP ) resultó ser apropiada por cumplir esa condición. Esta variable permite aproximar el capital social del individuo, es decir, la red de contactos sociales del sujeto que pueden favore- cer tanto el descubrimiento de oportunidades de negocio como la decisión de explotarlas. Un elemento importante con respecto a esa red es la presencia en ella de algún emprendedor, en la medida en que puede aportar modelos de con- ducta que el individuo puede seguir (Shepherd y Wiklund, 2005). Esa variable es de naturaleza dicotómica, y adopta el valor 1 en caso afirmati- vo y el valor 0 en caso contrario. Por otro lado, la aplicación del método de Heckman también exige que las variables explicativas de la ecua- ción de regresión aparezcan también en la ecua- ción de selección, es decir, que dichas variables permitan explicar la variable dependiente de am- bas ecuaciones. En este caso, las ecuaciones de selección y regresión fueron especificadas así:
EMPRENDi *= γ Z (^) i + μ i (ecuación de selección) (1)
siendo la variable latente EMPRENDi * , que es observada como EMPRENDi =1 (el individuo i decide emprender creando una empresa naciente y/o desarrollando una empresa nueva) si EM- PRENDi *> 0 y como EMPRENDi =0 (el indivi-
duo i decide no emprender) si EMPRENDi * ≤0; Z (^) i un vector de variables del individuo i que afectan a su propensión de emprender e integra a las variables independientes y de control, ade- más de la variable instrumental ( TEMFRAC, OPORT, HABIL, GENER, EDAD, INGR y CO- NEMP ) y μ i el término de error normal.
EXITOESP (^) i = α + β 1 Di + β 2 X (^) i +εi (ecuación de regresión) (2)
siendo EXITOESP (^) i el éxito esperado por el em- prendedor i de la iniciativa emprendedora; Di un vector de variables independientes relativas al emprendedor i ( TEMFRAC, OPORT y HABIL ); X (^) i un vector de variables de control relativas al emprendedor i ( GENER, EDAD e INGR) y εi el término de error normal. Sin embargo, dado que el éxito esperado de una iniciativa emprendedora EXISTOESPi sólo es observado si EMPRENDi =1, es decir, si el in- dividuo i ha decidido emprender, se podría pro- ducir un sesgo de endogeneidad derivado de la selección muestral. Para corregir este sesgo, el método de Heckman requiere, además de satisfa- cer las dos condiciones de especificación del modelo señaladas previamente, incorporar el llamado “ inverso del ratio de Mills ” (λ i ) como una variable explicativa adicional en la ecuación de regresión. Dicho parámetro aproxima la pro- babilidad de emprender de cada individuo y es calculado por ciertos programas estadísticos a partir de las estimaciones de la ecuación de se- lección. Con esta corrección, la ecuación de re- gresión final es:
EXITOESP (^) i = α + β 1 Di + β 2 X (^) i + θλ i (ecuación de regresión corregida) (3)
La tabla 2 presenta los principales estadísti- cos descriptivos de las variables del estudio, esto es, la media y la desviación típica, así como el número de casos válidos en cada una de ellas. Por su parte, la tabla 3 presenta la matriz de correlaciones. A la vista de esta tabla, es posible deducir que entre las distintas variables indepen- dientes analizadas no se aprecia una restricción en cuanto a un nivel de correlación excesivo o multicolinealidad 5.
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a desarrollar una empresa nueva, así como de los respectivos resultados esperados, cuando los emprendedores de la muestra total se dividen en nacientes y nuevos. Dado que la variable λ i no resultó estadísticamente significativa en ninguna especificación, es posible señalar que los análisis realizados carecen de sesgo por selección. Con respecto al Modelo 1 , a la vista de los re- sultados del análisis probit realizado en la prime-
ra etapa, es posible afirmar que las tres caracte- rísticas personales consideradas, esto es, el temor al fracaso empresarial, la percepción de oportu- nidades de negocio y la disposición de las habi- lidades y conocimientos necesarios para em- prender, han resultado significativas para expli- car la probabilidad de emprender de un indivi- duo español de 18 a 64 años. En concreto, tal y como se había previsto, la variable relativa al
Tabla 4.- Tests de diferencias significativas N VÁLIDO TEST N VÁLIDO TEST TEMFRAC (% Sí) (% Sí) Emprendedores 1.074 23,7 Emprendedores nacientes 433 24, No emprendedores 17.548 49,4 Emprendedores nuevos 641 23, Chi-Cuadrado Chi-Cuadrado 266,17*** 0, OPORT (% Sí) (% Sí) Emprendedores 923 51,5 Emprendedores nacientes 371 59, No emprendedores 13.491 36,5 Emprendedores nuevos 552 46, Chi-Cuadrado Chi-Cuadrado 82,49*** 15,25*** HABIL (% Sí) (% Sí) Emprendedores 1.074 88,1 Emprendedores nacientes 432 84, No emprendedores 17.435 45,3 Emprendedores nuevos 642 89, Chi-Cuadrado Chi-Cuadrado 742,55*** 2, GENER (% Hombres) (% Hombres) Emprendedores 1.090 59,2 Emprendedores nacientes 438 54, No emprendedores 18.294 46,3 Emprendedores nuevos 652 59, Chi-Cuadrado Chi-Cuadrado 52,52*** 2, EDAD (Media) (Media) Emprendedores 1.090 41,53 Emprendedores nacientes 438 41, No emprendedores 18.294 43,77 Emprendedores nuevos 652 41, T T -5,972*** -0, INGR (% Bajo) (% Alto) (% Bajo) (% Alto) Emprendedores 831 28,5 39,5 Emprendedores nacientes 330 28,2 37, No emprendedores 14.087 38,6 28,2 Emprendedores nuevos 501 28,7 40, Chi-Cuadrado Chi-Cuadrado 55,67*** 1, CONEMP (% Sí) (% Sí) Emprendedores 1.081 54,2 Emprendedores nacientes 242 55, No emprendedores 18.110 28,8 Emprendedores nuevos 344 53, Chi-Cuadrado Chi-Cuadrado 310,87*** 0, EXITOESP (Media) Emprendedores nacientes 425 1, Emprendedores nuevos 636 2, T -1, *** p <0,001.
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miedo al fracaso empresarial tiene un coeficiente negativo, indicando que reduce la propensión de abordar una iniciativa empresarial. Las dos va- riables restantes, por el contrario, ejercen un efecto positivo significativo. Consecuentemente, a partir de la muestra total de individuos españo-
les, los resultados obtenidos proporcionan un fuerte soporte para las hipótesis H (^) 1a , H2a y H3a. En cuanto a las variables de control, se ob- serva que las características sociodemográficas de los individuos también afectan sobre su deci-
Tabla 5.- Estimación del modelo de Heckman en dos etapas MODELO 1 MODELO 2 MODELO 3
Primera etapa Propensión a emprender( EMPREND )
Propensión a crear una empresa naciente ( EMPNAC )
Propensión a desarrollar una empresa nueva ( EMPNUE ) Constante -2,295(0,255) -2,679(0,341) -2,422(0,299) TEMFRAC -0,323(0,046) -0,199(0,061) -0,337(0,055) OPORT 0,179(0,042) 0,301(0,056) (0,049)0,
HABIL 0,775(0,053) 0,637(0,073) 0,722(0,064) GENER -0,184(0,042) -0,096†(0,056) -0,203***(0,049) EDAD (^) (0,012)0,020† (0,015)0,012 (0,014)0,022†
EDAD^2 -0,001(0,001) (0,001)-0,001 -0,001(0,001) INGR 0,086(0,026) (0,035)0,066 0,077(0,030) CONEMP 0,244(0,043) 0,198(0,057) 0,216(0,050) Nº observaciones totales a^ 10.443 10.451 10. Nº observaciones censuradas b^ 9.771 10.186 10. Nº observaciones no censuradas c^672 265 LR χ^2 (8) test 638,33 244,93*** 386,36*** Pseudo-R 2 0,1280 0,0991 0, Segunda etapa
Éxito esperado de la iniciativa emprendedora ( EXITOESP )
Éxito esperado de la empresa naciente creada ( ÉXITOESP )
Éxito esperado de la empresa nueva desarrollada ( EXITOESP ) Constante (^) (3,598)2,346 (9,589)0,727 (4,575)4, TEMFRAC (^) (0,583)0,065 (0,959)-0,463 (0,707)0, OPORT (^) (0,438)0,811* 0,974**(0,397) (1,199)0,
HABIL (^) (1,278)-0,214 (2,336)-0,074 (1,490)-0, GENER (^) (0,436)0,110 (0,726)0,504 (0,527)-0, EDAD (^) (0,016)0,015 (0,030)0,043† (0,018)-0,
INGR (^) (0,243)0,203 (0,458)0,278 (0,269)0, Lambda (λ) (^) (1,627)-1,053 (3,596)-0,949 (1,973)-1, Nº observaciones totales 672 265 407 Walda χ^2 (12) = 390,76*** χ^2 (12) =154,65*** χ^2 (12) =239,08*** b Número de observaciones válidas sin datos perdidos. b Número de observaciones con variable dependiente igual a cero. d Número de observaciones con variable dependiente igual a uno. El test de Wald es una prueba χ^2 de que todos los coeficientes de la ecuación de regresión, excepto la constante, son iguales a cero. Los valores son los coeficientes no estandarizados, con los errores típicos entre paréntesis. † p <0,10; * p <0,05; ** p <0,01; *** p <0,001.
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dos, lo cual es de gran trascendencia al objeto de establecer políticas de fomento a la creación de empresas y empleo. En concreto, cabría concluir que se trataría de un individuo sin miedo al fra- caso, que identifica buenas oportunidades de ne- gocio en el entorno, que considera poseer los co- nocimientos y habilidades necesarios para crear y dirigir una nueva empresa, y que reconoce haber conocido personalmente a algún empren- dedor en los últimos años. Además, desde el punto de vista sociodemográfico, el perfil de este sujeto correspondería al de un hombre, con una edad próxima a los 40 años y con un nivel de in- gresos elevado. Por el contrario, no se advierten diferencias en las características individuales de emprendedores nacientes y nuevos, excepto con respecto a su capacidad para percibir oportuni- dades de negocio en el entorno, donde los prime- ros se encuentran claramente por delante. Ello se debe a que, si bien el reconocimiento de oportu- nidades se considera un paso crucial en la fase inicial del proceso emprendedor, sin embargo, va perdiendo relevancia a medida que la iniciativa emprendedora se va consolidando (Shane y Venkatraman, 2000). Cuando se analiza el impacto individual que dichos factores personales ejercen sobre la pro- babilidad de emprender, los resultados confir- man que el temor al fracaso empresarial de los individuos frena significativamente la puesta en marcha de nuevos negocios. Esta situación pue- de tener su explicación en el gran número de empresas que, bajo diversas formas jurídicas y en las distintas fases del proceso emprendedor, cierran todos los años sus instalaciones y dejan de operar, con el consiguiente perjuicio econó- mico para la sociedad (Perry, 1998). Tomando como referencia los datos ofrecidos por el INE (2005), frente a las 374.094 nuevas empresas creadas en España en el año 2004, un total de 251.539 empresas causaron baja, de las cuales 184.562 correspondían a negocios pertenecientes a empresarios individuales. Estas cifras justifican en cierta medida que el miedo al fracaso obsta- culice la actividad emprendedora. De hecho, este efecto inhibidor se produce tanto a la hora de crear una empresa naciente como a la hora de desarrollar una empresa nueva, en la medida en que las mayores tasas de fracaso se dan en los primeros años de vida de una compañía (Tim- mons, 1990).
Por otro lado, de los resultados también se desprende que la percepción individual de que existen buenas oportunidades para emprender in- fluye positiva y significativamente en el proceso de creación de empresas. Aunque también exis- ten negocios que son creados por necesidad, lo cierto es que constituyen una minoría. De acuer- do con la Encuesta APS ( Adult Population Sur- vey ) realizada en el marco del Proyecto GEM, entre los individuos que pusieron en marcha una iniciativa emprendedora durante el año 2005, un 83,3% lo hizo por oportunidad frente a un 16,7% que lo hizo por necesidad (de la Vega et al. , 2006). No obstante, cuando se distingue entre ti- pos de iniciativas emprendedoras, los resultados indican que la capacidad para identificar oportu- nidades de negocio sólo afecta significativamen- te sobre la propensión a crear una empresa na- ciente, pero no a la hora de explicar el desarrollo de una empresa nueva. Efectivamente, cuando se decide crear una empresa resulta fundamental la búsqueda e identificación de la idea u oportuni- dad empresarial. Sin embargo, la percepción de oportunidades pierde importancia en la etapa de desarrollo de la nueva empresa creada, adqui- riendo mayor relevancia otros factores tales co- mo la búsqueda y obtención de la financiación requerida para sostener el negocio en estos pri- meros años tan difíciles. Las empresas nuevas, como continuidad de las nacientes dentro del proceso emprendedor, no requieren tanto del descubrimiento de una oportunidad, que ya se ha producido en la primera fase, como de la explo- tación de la oportunidad previamente descubier- ta. Además, la consideración de que se poseen los conocimientos y habilidades requeridas para crear y dirigir una nueva empresa también pare- ce afectar positiva y significativamente sobre la propensión a emprender tanto a nivel general como a nivel de empresa naciente y nueva. Para las primeras –empresas nacientes– la explicación puede descansar en que dichos conocimientos y habilidades son un complemento importante de la percepción de la oportunidad, en el sentido de que es necesario que se perciba una oportunidad, pero también de forma paralela que se posean los conocimientos y habilidades necesarios para ex- plotarla convenientemente mediante la puesta en marcha de un negocio. Para las segundas – empresas nuevas– lo que más primaría sería la
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habilidad y los conocimientos para mantener ese negocio en el mercado, tales como las habilida- des de gestión, comunicación y negociación, en- tre otras. Mientras que autores como Jenssen y Havnes (2002) afirman que la persona que deci- de poner en marcha un negocio necesita disponer de una inclinación intrínseca o innata, otros co- mo Krueger y Brazeal (1994) señalan que los emprendedores se hacen, no nacen. No obstante, aunque hay empresarios que se han hecho a sí mismos y su experiencia emprendedora les capa- cita para afrontar nuevas iniciativas (Bygrave y Minniti, 2000), podría ser aconsejable promover el espíritu emprendedor de los más jóvenes des- de los niveles educativos inferiores, proporcio- nándoles en los niveles superiores (formación profesional y sobre todo en las diversas titula- ciones universitarias) la formación, las habilida- des y los conocimientos necesarios para desarro- llar una actividad emprendedora. Con respecto a la influencia de estas tres ca- racterísticas personales sobre el éxito esperado de las actividades desarrolladas, merece la pena señalar que sólo la capacidad para identificar oportunidades de negocio parece influir positiva y significativamente sobre esa percepción indi- vidual. En efecto, sólo aquellos individuos que reconocen su habilidad para detectar oportunida- des en el entorno son quienes, a su vez, esperan alcanzar mayores niveles de resultado empresa- rial en términos de creación de empleo. Estos su- jetos suelen tener una fuerte intuición a la hora de identificar oportunidades empresariales renta- bles y, por ello, tienden a apostar sólidamente por sus ideas basados en sus expectativas de éxi- to empresarial (Baron, 2004). No obstante, los resultados permiten matizar que este factor per- sonal sólo influye de modo relevante en el éxito esperado de las empresas nacientes creadas, pero no así en el de las empresas nuevas desarrolla- das. Ello puede ser debido a que, una vez que la empresa ha superado los tres meses de actividad, el emprendedor que ha identificado la oportuni- dad empresarial va siendo consciente de los ries- gos y amenazas que presenta su negocio, tales como las reacciones de la competencia, el poder frente a clientes y proveedores, la expansión en el mercado, etc. Las limitaciones del estudio se derivan prin- cipalmente del hecho de focalizar el análisis so-
bre ciertas características personales del empren- dedor. Así, a pesar de que a la hora de prestar dinero a nuevos proyectos empresariales muchas compañías de capital riesgo, e incluso algunas entidades financieras, conceden gran importan- cia a las características del empresario promotor, podría ser oportuno considerar conjuntamente determinadas particularidades del ambiente en el que se desarrolla el proceso de creación de em- presas. Por esta razón, se propone como futura línea de investigación examinar la importancia de distintos factores personales y del entorno a la hora explicar la propensión a emprender y el re- sultado esperado por el emprendedor de la acti- vidad desarrollada. Además, en futuras investi- gaciones se podrían analizar los efectos de las in- teracciones entre los distintos aspectos persona- les y del entorno sobre la propensión a empren- der en general y sobre las distintas fases del pro- ceso emprendedor en particular.
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