















Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Prepara tus exámenes con los documentos que comparten otros estudiantes como tú en Docsity
Encuentra los documentos específicos para los exámenes de tu universidad
Estudia con lecciones y exámenes resueltos basados en los programas académicos de las mejores universidades
Responde a preguntas de exámenes reales y pon a prueba tu preparación
Consigue puntos base para descargar
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Comunidad
Pide ayuda a la comunidad y resuelve tus dudas de estudio
Ebooks gratuitos
Descarga nuestras guías gratuitas sobre técnicas de estudio, métodos para controlar la ansiedad y consejos para la tesis preparadas por los tutores de Docsity
Asignatura: derecho romano, Profesor: Armando Torrent, Carrera: Derecho, Universidad: URJC
Tipo: Ejercicios
Subido el 07/01/2014
4
(173)41 documentos
1 / 23
Esta página no es visible en la vista previa
¡No te pierdas las partes importantes!
















ÍNDICE:
Justiniano I el Grande (En latín: Flavius Petrus Sabbatius Iustinianus ; en griego: Ιουστινιανός) (Tauresium, 11 de mayo de 483 – Constantinopla, 14 de noviembre de 565) fue emperador del imperio romano
de oriente desde el 1 de agosto de 527 hasta su muerte. Durante su reinado, Justiniano buscó revivir la antigua grandeza del imperio romano clásico, reconquistando los territorios perdidos del imperio romano de occidente.
Una de las personalidades más importantes de la antigüedad tardía y el último emperador que usaba latín como lengua materna, el gobierno de Justiniano marca un hito en la historia del Imperio Romano de Oriente. El impacto de su administración se extendió más allá de las fronteras de su tiempo y de sus dominios. Su reinado está marcado por el ambicioso, aunque parcial, renovatio imperii romanorum , o "restauración del imperio".
Debido a sus políticas de restauración del imperio, Justiniano en ocasiones ha recibido el apelativo de "último de los romanos" por la historiografía moderna. Esta ambición se plasmó en la recuperación de parte de los territorios del antiguo Imperio Romano de Occidente. Su general Belisario consiguió una rápida conquista del reino de los vándalos del norte de África, y más tarde el propio Belisario, junto con Narses y otros generales, conquistaron el reino Ostrogodo de Italia, restaurando tras más de medio siglo de control bárbaro los territorios de Dalmacia, Sicilia y la península itálica, incluyendo la ciudad de Roma, en el territorio del imperio.
Por su parte, el prefecto del pretorio Liberio reclamó gran parte del sur de la península ibérica, estableciendo la provincia de Spania. Estas campañas restablecieron el control del imperio sobre el occidente mediterráneo, incrementando los ingresos anuales en más de un millón de sólidos al año. Durante su reinado, Justiniano también conquistó a los Tzani , un pueblo de la costa este del Mar Negro que nunca antes habían estado bajo control romano.
Otro de sus más impresionantes legados fue la compilación uniforme del derecho romano en la obra del Corpus Juris Civilis , que todavía es la base del derecho civil de muchos estados modernos. Esta obra fue realizada en su mayor parte por el cuestor Triboniano. Su reinado también marcó un punto álgido en la cultura bizantina, y su programa de construcción dio como frutos obras de arte tales como la iglesia de Santa Sofía, que sería el centro de la Iglesia ortodoxa durante muchos siglos.
Sin embargo, un brote devastador de la plaga bubónica conocido como la Plaga de Justiniano a comienzos de la década de los años 540 marcó el final de una época de esplendor. El imperio entraría en un periodo de pérdida de territorio que no sería revertido hasta el siglo IX.
El cronista Procopio de Cesarea constituye la principal fuente primaria de la historia del reinado de Justiniano. Juan de Éfeso, escribió también una crónica sobre la época que no ha perdurado, pero que es utilizada como fuente por cronistas posteriores, y que añade muchos detalles de valor histórico. Ambos historiadores terminaron mostrando mucho rencor contra Justiniano y contra su emperatriz, Teodora. Otras fuentes incluyen las historias de Agatías, Menandro Protector, Juan Malalas, el Chronicon Paschale, y las crónicas de Marcelino Comes y de Víctor de Tunnuna.
La Iglesia ortodoxa lo venera como santo el día 14 de noviembre, y también es venerado por algunos grupos luteranos en la misma fecha.
El emperador Teodosio el Grande antes de morir dividió sus Estados entre sus dos hijos, correspondiéndole a Honorio el Occidente y a Arcadio el Oriente. El año 476 fue destituido Rómulo Ausgústulo el último emperador de Occidente, cuando Odoacro, jefe del pueblo bárbaro de los hérulos tomó Roma. Con este hecho se inicia la Edad Media.
Pero el Imperio Romano de Oriente o Bizancio sobrevivió durante más de mil años con frecuentes guerras y dificultades hasta la conquista de Constantinopla por los turcos, en 1453. La capital era Bizancio, también llamada Constantinopla, porque Constantino la inauguró como capital del Imperio en 330 d. C.
El primer monarca fue Arcadio que tuvo que defenderse de los pueblos germánicos, de los búlgaros y de los persas.
El Imperio Bizantino alcanzó su mayor esplendor con Justiniano. Se conquistaron gran parte de los territorios del original Imperio Romano, como el Norte de África, Italia y una parte de la península Ibérica. Pero estas conquistas duraron poco y cayeron en manos de los pueblos bárbaros.
Los éxitos de Justiniano se deben a sus dos cualidades: que era muy trabajador, hasta el extremo de que los soldados le llamaban "el emperador que no duerme jamás", y que tenía la intuición especial para elegir a la persona que necesitaba para cada momento.
Con Basilio I se alcanza el máximo esplendor en todos los aspectos y en su época vencieron a los búlgaros. Pero el año 1054 se produce el Cisma de Oriente que separó la Iglesia Romana de la Bizantina. Con esto se inicia la decadencia del Imperio.
Había tres clases sociales: aristocracia, clero y pueblo. La aristocracia estaba formada por altos funcionarios de la corte y grandes propietarios de tierras. El clero tenía mucha influencia después del Cisma de Oriente y el pueblo vivía con bastante estrechez. Esto motivó algunas sublevaciones.
-CULTURA. El emperador Justiniano promulgó el famoso "Corpus Juris Civilis", Código de Leyes Civiles de una gran importancia. De esta forma conservaron el derecho romano que fue la base de las leyes europeas de la Edad Media y Moderna.
La cultura bizantina conservó y transmitió las aportaciones romanas y griegas.
Justiniano embelleció Constantinopla con grandes edificios, como la iglesia de Santa Sofía, obra cumbre de la arquitectura bizantina y el Palacio Imperial. Otros edificios destacables son la catedral de San Marcos en Venecia y la basílica de Rávena.
Desarrollaron la técnica del mosaico, la orfebrería y la decoración de objetos de marfil.
Se propagaron dos herejías: la monofisita y la iconoclasta. Los monofisitas decían que Cristo sólo es Dios, pero no hombre, negando la naturaleza humana. Los iconoclastas o rompedores de imágenes eran contrarios al culto de imágenes, diciendo que Dios y los santos no pueden representarse con figura humana.
la terminología oficial de la época, era simplemente Roma y sus ciudadanos eran romanos (en griego, rhomaioi ). El griego era la lengua principal, aunque algunos habitantes hablaban latín, copto, sirio, armenio y otras lenguas locales a lo largo de su historia. Sus emperadores consideraron los límites geográficos del Imperio romano como los suyos propios y buscaron en Roma sus tradiciones, sus símbolos y sus instituciones. El Imperio, regido por un emperador (en griego, basileus ) sin una constitución formal, lentamente formó una síntesis a partir de las instituciones tardorromanas, del cristianismo ortodoxo y de la cultura y lengua griegas.
Constantino I estableció las bases de la armonía entre las autoridades eclesiásticas y las imperiales que duró a lo largo de la historia del Imperio. Éstas incluían la creación de un sistema monetario basado en el solidus de oro, o nomisma, que perduró hasta la mitad del siglo XII. La prosperidad comercial de los siglos IV, V y VI hizo posible el auge de muchas antiguas ciudades. Las grandes propiedades dominaban el mundo rural y aunque los elevados impuestos tuvieron como consecuencia el abandono de la tierra, la agricultura permaneció como la principal fuente de riqueza del Imperio. La Iglesia y la monarquía adquirieron vastos territorios, convirtiéndose de este modo en los mayores terratenientes del Imperio. Una rigurosa regulación imperial sobre la pureza y suministro de los metales preciosos, al igual que sobre la organización del comercio y la actividad artesanal, caracterizaron la vida económica.
El Imperio sobrevivió a las migraciones e incursiones de los godos y de los hunos durante los siglos V y VI, y estableció una frontera razonablemente segura en el este frente al Imperio persa de los Sasánidas, pero no pudo recobrar y gobernar todo el Mediterráneo. Durante la segunda mitad del siglo VI, los lombardos invadieron y ocuparon de forma gradual gran parte de la antigua Italia bizantina, excepto Roma, Ravena, Nápoles y el sur más lejano, a la vez que los ávaros realizaban incursiones y despoblaban gran parte de los Balcanes bizantinos.
Muchas de las características del Imperio y de su cultura cambiaron durante el siglo VII. La mayor parte de los Balcanes se perdieron a manos de los ávaros y de tribus eslavas, que se reasentaban en lugares abandonados. Mientras, el asesinato en el 602 de Mauricio, el primer emperador bizantino fallecido a causa de una muerte violenta, supuso el inicio de una guerra civil y una guerra exterior. El emperador Heraclio I acabó finalmente con una larga serie de guerras con los persas, tras una decisiva victoria en el 628, y recuperó la Siria ocupada por aquéllos, así como Palestina y Egipto, aunque no pudo evitar que el rey visigodo Suintila expulsara en el 625 a sus tropas de la estrecha franja costera mediterránea que los bizantinos poseían en la península Ibérica.
El agotamiento producido por estas guerras y las ásperas disputas religiosas entre cultos cristianos rivales, hundieron las defensas y la moral bizantinas, dejando al Imperio en condiciones muy precarias para hacer frente a otro peligro en la década siguiente. Entre los años 634 y 642, los árabes, motivados por una nueva religión, el islam, conquistaron Palestina, Siria, Mesopotamia y Egipto. Constantinopla aguantó grandes asedios por parte de los árabes en la década del 670 y durante los años 717 al 718; igualmente, el Asia Menor bizantina sobrevivió a incursiones casi anuales de los musulmanes. Mediante un proceso, que sigue siendo controvertido entre los historiadores, los ejércitos del Imperio bizantino fueron transformados en una fuerza expedicionaria de elite llamada tagmata y se organizaron unos distritos militares
llamados temas ( themata ). Cada tema estaba mandado por un strategos, o general, revestido de autoridad civil y militar en todo su distrito; los soldados de estos ejércitos adquirieron tierras exentas de impuestos y preservaron el corazón del Imperio, a la vez que evitaban la ruinosa pérdida de dinero que habían supuesto los ejércitos asalariados del periodo anterior a las invasiones de los árabes. La vida urbana y el comercio decayeron, excepto en la ciudad portuaria griega de Tesalónica y en la propia Constantinopla. La situación bélica y la consecuente inseguridad inhibió a la agricultura y a la educación. El Imperio, con unos recursos limitados, no pudo mantener por más tiempo la integridad territorial, las infraestructuras y la complejidad del Imperio tardorromano. Aún así, logró subsistir y adaptarse a sus limitadas circunstancias.
Al inicio del siglo IX, el Imperio bizantino experimentó una gran recuperación que adoptó distintos aspectos. La ofensiva musulmana se detuvo en la frontera oriental por dos razones: por la decadencia del califato Abasí y por la habilidad de la estrategia bizantina. Los ejércitos imperiales comenzaron a recuperar territorios en el sureste de Asia Menor a principios del siglo X. Las tierras perdidas a manos de los eslavos en Grecia, Macedonia y en Tracia fueron reconquistadas y reorganizadas. La recuperación alcanzó su plenitud bajo el largo reinado de la dinastía Macedónica, que comenzó en el 867 con su fundador, el emperador Basilio I, y que duró hasta 1057. La vida intelectual revivió: se copiaron y extractaron antiguos manuscritos; se compilaron enciclopedias y obras de referencia; las matemáticas, la astronomía y la literatura recibieron otra vez una gran atención. El renacimiento cultural estuvo acompañado por un retorno consciente a los modelos clásicos en el arte y en la literatura. El comercio exterior también se intensificó en el Mediterráneo y en el mar Negro.
Bulgaria decayó y fue ocupada por los ejércitos bizantinos en la década del 970, a la vez que éstos recuperaban a los musulmanes tierras al sur de la cadena montañosa del Taurus, incluyendo zonas del norte de Mesopotamia, del norte de Siria y de la costa norte de Siria.
El más grande emperador de la dinastía Macedónica fue Basilio II, que reprimió vigorosamente una amplia rebelión búlgara en el 1014 y amplió su control de los antiguamente independientes principados de Armenia y Georgia. Sus esfuerzos, al igual que los de sus predecesores, para invertir la creciente concentración de tierras en las manos de unos pocos propietarios y de la Iglesia, fracasaron en última instancia. Aunque sustituyó a muchas viejas familias por un nuevo grupo de familias leales, su creciente riqueza y poder perjudicó de forma notable a los ingresos, a la autoridad del Estado y a los recursos militares del Imperio.
Tras la muerte de Basilio II, el Imperio disfrutó de una expansión y prosperidad económica, pero padeció una serie de emperadores mediocres que renegaron de nuevos progresos tecnológicos, culturales y económicos provenientes del occidente europeo y del mundo islámico, al tiempo que el ejército sufría una fuerte decadencia. Los Selyúcidas, después de realizar diversas incursiones devastadoras sobre los territorios orientales del Imperio, derrotaron a un ejército imperial en la batalla de Mantzikert (1071), que tuvo lugar en las cercanías del lago Van (en el este de la actual Turquía), e invadieron la mayor parte del Asia Menor bizantina. Los viejos ejércitos de los temas habían decaído. Mientras, los bizantinos perdieron sus últimas posesiones en Italia y fueron separados del occidente cristiano a causa del cisma de 1054 abierto entre la Iglesia ortodoxa y el Papado.
Italia; de este modo la cultura bizantina sobrevivió largo tiempo a la desaparición del Imperio. Las tradiciones y conductas bizantinas también pervivieron entre los griegos y los pueblos eslavos. La conversión de los gobernantes búlgaros, serbios y rusos al cristianismo ortodoxo en los siglos IX y X condujo a estos pueblos hacia las esferas cultural y religiosa bizantinas, e influyó de manera notable en su desarrollo en época medieval y en los inicios de la edad moderna.
Justiniano obtuvo gran fama a raíz de sus reformas legislativas, y en especial a raíz de la revisión y compilación de todo el Derecho romano. Partiendo de la premisa de que la existencia de una comunidad política se fundaba en las armas y las leyes, Justiniano prestó especial atención a la legislación y pasó a la posteridad por ser el inspirador del Corpus iuris civilis. La intención de este código era recopilar una serie de leyes de la jurisdicción romana y armonizarla todo lo posible con la cristiana a fin de
crear un Imperio homogéneo. Su pensamiento circundó, durante toda su actividad como emperador, en la idea del poder imperial sustentado por la gracia divina, es decir que el emperador era el representante de Dios sobre la Tierra.
La monumental compilación del derecho romano realizada al inicio del reinado del Emperador (años 528 a 534) en lengua predominantemente latina concluye la evolución jurídica del derecho de Roma.
Sobre ella se efectuarán los renacidos estudios romanísticos, a partir del siglo XI, y se fundará la recepción del derecho romano en los países greco-latinos y en Alemania.
La totalidad de la obra legislativa de Justiniano se conoce hoy en día como el Corpus iuris civilis. Está compuesto por el Codex Iustinianus , el Digesto o Pandectas , las Institutas , y las Novellae.
Colección de disposiciones dictadas por los emperadores. Entró en vigor el 29 de diciembre de 534 y se divide en 12 libros que contienen las leyes de los emperadores anteriores a Justiniano (que ya habían sido compiladas bajo su mandato en el 529), así como las leyes que él mismo promulgó hasta la publicación de este volumen.
Nombre tomado en tributo al anterior Digesto compuesto por Juliano. Dividido en 50 libros, es la parte más voluminosa del Corpus y está formada por una reunión de fragmentos procedentes de las obras de los grandes juristas, armonizando una edición oficial de los más selectos de la jurisprudencia romana. El 15 de diciembre de 530 Justiniano encargó a Triboniano que seleccionara unos colaboradores que juzgara con la capacidad necesaria para acometer la abrumadora tarea de compilar con carácter oficial los precedentes jurisprudenciales que integraban el ius, pero que no estaban recogidos en leges. Para darle un carácter unitario se procedió también a ordenar y eliminar las repeticiones, y resolver los aspectos contradictorios de la ley existente e incluso variar el tenor literal de todos los documentos, si hacía falta para lograrlo. El Derecho de juristas recogido en el Digesto es el fruto de la aplicación profesional, y por su propia naturaleza es fragmentaria, por lo que resulta indudable el enorme esfuerzo que conllevó esta empresa, que además se caracterizó por la tremenda riqueza por su contenido, que todavía resulta actual. Los 50 libros de que consta se encuentran divididos en títulos, dentro de los cuales se incluyen los fragmentos, cada uno con la inscriptio que indica el nombre del jurisconsulto, el número del libro y el título de la obra originaria de la que proceden, no contándose con una sistemática práctica en la ordenación interna de cada título.
La idea de Justiniano era restaurar, como político, la unidad del Imperio, como cristiano, la unidad de la fe católica, y como legislador, la unidad de las leyes.
Militarmente apenas pudo mantener los confines romanos orientales contra los persas en Asia, pero en la parte occidental logró valiosas victorias que permitieron reunificar esta parte del Imperio (antiguas posesiones de Roma) bajo el emperador Bizantino.
El emperador es el representante de Dios en la tierra, es un intermediario entre este y los hombres. A Justiniano se le considera fundador del cesaropapismo (identifica o supone la unificación en una sola persona de los poderes político y religioso).
Justiniano pretende una monarquía universal basada en un poder teocrático. Por lo tanto el emperador se encarga de la exaltación y defensa de la única fe.
Toda la restauración territorial administrativa y religiosa del Imperio, sería vana sin una unificación legislativa, que sin duda era el instrumento más idóneo para neutralizar las corrientes centrifugas que desde hacia tiempo venían disgregando el Estado. Como decía De Francisci no puede haber vida civil ordenada donde no exista certeza en torno al Derecho, donde los jueces se pierden en el laberinto de las leyes, donde los litigios se convierten en interminables. Justiniano en su intento restaurador grandioso era consciente de la necesidad de una codificación que sirviera como Derecho vigente para los hombres de su época, y al mismo tiempo recogiera aquel tesoro de sabiduría jurídica que representaba el fruto más característico, y desde luego el de mayor valor, del genio jurídico del pueblo romano. No se contentó con esto Justiniano, sino que innovó profundamente, sobre todo en las Novelas de los años 533 y 542 en materias de derecho público donde aparece su visión de aspectos vitales del Estado y sus estructuras burocráticas y administrativas, donde resplandece la idea indiscutida en su época de que el emperador es solus conditor et interpres iures , que sustancialmente pone el derecho como instrumento de su acción política.
En determinados momentos, los pueblos tienden a ordenar y agrupar todas sus normativas jurídicas vigentes. Ello obedece entre otros, a las siguientes causas:
La necesidad de facilitar el conocimiento del Derecho, cuando este se encuentra en una multitud de normas dispersas.
La conveniencia de sustituir normas casuísticas, por otras que establezcan principios generales.
El deseo de unificar las Legislaciones, imperantes en un estado.
Introducción de cambios radicales derivados de una Revolución Social.
El movimiento codificador moderno surgió en el mundo en el siglo XIX. Pero este movimiento tuvo algunos antecedentes.
ANTECEDENTES:
La primera compilación jurídica de importancia fue realizada por los romanos (códigos gregoriano, hermogeniano y teodosiano) que culminaron con la obra de Justiniano. Esta compilación fue impulsada por el emperador de Bizancio y fue obra del jurisconsulto Triboniano.
Al comienzo de la dominación de los visigodos, España mantuvo una legislación dividida: se aplicaba la legislación romana a los hispano-romanos y a los visigodos las leyes bárbaras. Pero con el correr del tiempo necesario adoptar una legislación unificada, proceso que se cumplió con el Código de Eurico, el Breviario de Alarico ( Lex Romana Visigothorum ), el Código de Leovigildo y elCódigo de Recesvinto ( Liber Iudiciurum o Lex Visigothorum ).
Durante la Alta Edad Media surgió un movimiento codificador que culminó con la legislación de Alfonso X: el Fuero Viejo de Castilla en1212, el Fuero Real en 1254 y las Siete Partidas en 1265.
Todos los países de Europa e Iberoamérica y varios de África, Asia y Oceanía comenzaron a aprobar códigos civiles. No obstante, la primera ley que utilizó esta denominación fue el Codex Maximilianeus Bavaricus Civilis de 1756 (de Baviera); le siguió, en 1792, un cuerpo legal que incluía Derecho civil, penal y político, el Allgemeines Landrecht für die Preussischen Staaten (de Federico II de Prusia), y ejerció una fuerte influencia en la legislación posterior. De todas maneras, ambos aún no satisfacían los cánones del movimiento codificador moderno del Derecho.
El código que de manera sobresaliente recogió los requisitos que, a partir de la Ilustración, fueron estableciéndose sobre la forma de un cuerpo legislativo moderno, fue el Code Civil que promulgó Napoleón en 1804. Este resultó ser el modelo que, por imitación o imposición, se expandió por los países europeos y americanos.
FORMAS DE CODIFICACIÓN:
Las agrupaciones y ordenación de normas que caracterizan a la Codificación pueden ser de dos maneras:
Código Civil Chileno: Promulgado en 1857, es una obra individual de Andrés Bello, destacándose por su claridad, esmero y originalidad, aunque a veces posee recargos casuísticos y doctrinarios.
Código Civil Brasileño (Proyecto de Freitas): No llegó a ser aprobado en su país, pero tuvo una gran influencia fuera del Brasil.
Código Civil Argentino: Basado en el proyecto de Velez Sarsfield, Freitas y García Goyena, el Código Napoleónico y Chileno; es criticado por su excesiva extensión, casuismos, redundancias y contradicciones individualistas.
c) Código Civil Alemán (B.G.B.):
La Codificación Alemana, tropezó con la oposición de Savigny y la creación del Imperio Alemán, exceptuando este la constitución de un “Órgano Legislativo”. En 1874 se designó una comisión que formuló un proyecto en 1888. Rechazado este proyecto, se escogió una nueva comisión integrada por juristas y representantes de los sectores políticos y económicos, que presentó un segundo proyecto en 1895, entrando en vigencia en 1900 junto con una Ley de Introducción.
d) Codificación Civil Suiza:
En 1881, se aprobó un Código de Obligaciones, que posteriormente fue reformado; permitiendo dictar un Código Civil, entrando este en vigencia el 1º de Enero de 1912. La Codificación Suiza, reúne la sistematización y carácter científico alemán con la claridad y sencillez del Código Francés, dejando un amplio margen de criterio al juez.
e) Código Brasilero de 1916:
Compendia muchas corrientes, la Tradición Portuguesa, Proyectos Brasileros Anteriores, el Código Francés, Alemán, los Códigos Civiles de España, Argentina, Italia y de otros países. Su autor fue Clovis Bevaliqua, cuyo proyecto fue aprobado en 1916, rigiendo desde el 1º de Enero de 1917; en 1942 se le agregó una Ley Introductoria, parecida a la Alemana y en 1976 fue objeto de una extensa reforma.
f) Código Soviético de 1922:
Entró en vigencia el 1º de Enero de 1923. Su proyecto fue elaborado por el profesor Hoichbach en tres meses, lo que explica algunos de sus defectos, tales como sus frecuentes antinomias. La parte mas importante, es el “Derecho de las Obligaciones”, donde se refunden, el Derecho Zarista, Suizo y Alemán. Se caracteriza por eludir las expresiones técnicas, dejar amplio margen al juez, dar gran importancia a la aplicación administrativa del Derecho y eliminar el principio de autonomía de la voluntad.
g) Código Civil Mexicano de 1928:
Es un código largo, que se caracteriza por constituir la más fuerte reacción contra el individualismo dentro de los códigos occidentales.
h) Código Civil Italiano de 1942:
Su preparación comenzó en bajo la dirección de Scialoja. Su propósito original fue el de poner al día el Código de 1865 e introducir nuevas concepciones Fascistas en el Derecho; aunque los proyectistas, prácticamente no atendieron este último designio. El Código de 1942, introduce en el mundo Latino grandes innovaciones que en buena parte tienen origen Alemán, y se caracteriza por la unificación del Derecho Privado (Externo e Interno).
i) Código Civil Portugués de 1967
Entró en vigencia el 1º de Junio de 1967, bajo el gobierno de Antonio Oliveira Salazar; fue un admirable texto legal que se destacó por su alto nivel científico, la resolución de numerosas controversias de los “Derechos del Sistema Francés” y el hecho de mantener dentro de este sistema una “Fisonomía Propia”.
¿La compilación justinianea es un precedente de las codificaciones modernas? ¿Hay similitudes entre la codificación justinianea y los códigos modernos?
El corpus iuris civilis resume todo el saber jurídico romano este código, recuperado en el siglo XII, ha sido el pilar de la cultura jurídica europea y de la construcción de Europa.
El Corpus iuris civilis fue retomado a partir del siglo XI en la Universidad de Bolonia por la escuela de los Glosadores, formando una recopilación que ejercería una gran influencia en todo el Derecho europeo posterior. Sirvió para educar a generaciones de juristas que, posteriormente, aplicarían sus conocimientos en el ejercicio del derecho en sus países de origen.
A raíz del redescubrimiento de la compilación en Bolonia, se crea un derecho común europeo que influirá en los códigos civiles europeos.
En el siglo XIX los movimientos nacionalistas pretenden establecer que cada país tenga su propio código civil, estos estarán basados en el Derecho romano pero con matices nuevos.
Las tendencias del Derecho Natural y del Derecho de Pandectas llevan al Derecho europeo continental hacia la construcción de los Códigos Civiles vigentes. Concretamente, mientras que en Francia el movimiento codificador se culminó pronto con el Código Civil de Napoleón de 1804, de importantísima tradición romana, influyendo en las codificaciones de numerosos países americanos y europeos, como es el caso del Proyecto de García Goyena de 1851, en España; en Alemania el Código Civil ( Bürgerliches Gesetzbuch, B.G.B.) se retrasó hasta 1900 por la resistencia que ya analizamos de la Escuela Histórica. Este Código, en donde los Pandectístas alemanes mitificaron el “dogma” elaborado sobre las fuentes romanas, a pesar de su tardía aparición quedó anticuado ya para su época, aunque se le sigue considerando como una obra maestra de juristas y como la más perfecta formulación de la Dogmática