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Asignatura: Prehistoria I, Profesor: Mariano Torres Ortiz, Carrera: Historia, Universidad: UCM
Tipo: Ejercicios
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Numancia no es sólo un yacimiento arqueológico, sino que es además un símbolo de resistencia y de lucha de un pueblo por su libertad. La actitud de los numantinos impactó de tal manera en la conciencia de los conquistadores, que éstos a su vez se sintieron conquistados por la causa numantina. Fueron los escritores romanos quienes elevaron el comportamiento de los numantinos a gesta heroica dándole una dimensión universal.
La "ciudad heroica" ocupa el extenso y elevado cerro de La Muela de Garray, desde el que se domina una amplia llanura, limitada por las altas elevaciones del Sistema
vado del río Duero, donde confluyen los caminos que, atravesando las alineaciones del Sistema Ibérico, comunican el valle del Ebro con el Alto Duero.
Numancia es el yacimiento arqueológico que ha aportado una mayor información sobre el mundo celtibérico, al ser el más extensamente excavado, lo que se ha visto incrementado recientemente con el descubrimiento y excavación de su necrópolis.
Eduardo Saavedra, ingeniero encargado del estudio de las carreteras de la provincia de Soria, recogió las noticias de la vía romana del Itinerario de Antonino, en el tramo que se dirigía de Astorga a Zaragoza y esto le llevó a realizar algunas excavaciones en 1853, siendo el primero en demostrar científicamente la ubicación de Numancia en el cerro de La Muela de Garray.
A partir de las investigaciones de Saavedra, los trabajos arqueológicos se sucedieron en la ciudad. Las primeras campañas oficiales se realizaron entre 1861 y 1867, por una Comisión de la Real Academia de la Historia, que descubrió unos 15.000 metros cuadrados. En 1905, se organizó una nueva Comisión, que desarrollarí a sus trabajos desde 1906 a 1923, los cuales pusieron al descubierto una amplia superficie de la ciudad, que permitió conocer la trama urbana de Numancia. Así en 1963, F. Wattenberg, realizó una serie de cortes estratigráfic os, que proporcionaron importantes datos sobre las fases de ocupación de la ciudad y ordenación de sus cerámicas. A partir de 1985, solamente se llevaron a cabo actuaciones esporádicas, y posteriormente, se abordó la rehabilitación de las casas del Guarda y de la Comisión de Excavaciones, así como el acondicionamiento de un itinerario para la visita y la instalación de una exposición permanente con la explicación histórica de la ciudad. Este último proyecto, fue el antecedente a los trabajos actuales, que tienen como objetivo coordinar las diferentes actuaciones en el histórico yacimiento arqueológico para su mejor conocimiento, conservación y proyección social.
Los primeros restos de la ocupación humana en La Muela son de hace unos 4.500-3.600 años. Se conocen más de un centenar de objetos de piedra, unos tallados y otros pulimentados. Con estos útiles de piedra aparecen los primeros elementos metálicos, realizados en cobre, en madera o en hueso, que acompañan habitualmente a los ajuares de los enterramientos con cerámicas campaniformes. La presencia de estos objetos antiguos en la zona su denota que los primeros habitantes escogieron este lugar, por ofrecer condiciones ambientales más favorables para su asentamiento. Se trataba de pequeños grupos con un reducido número de cabañas de sencilla construcción a base de entramado vegetal y barro, en función de los desplazamientos estacioneles propios de pueblos pastores. Hasta casi un milenio después no se tiene noticia de nuevas ocupaciones, momento que hay que situar en el siglo XI a. C., ya que excavaciones recientes, realizadas en la muralla del norte, han puesto al descubierto un nivel del Bronce Final, por debajo de la muralla celtibérica, que ha proporcionado fechas por C-14, de 830 +-50 a.C. este nivel de ocupación se caracteriza por cerámicas realizadas a mano, cuencos de vasos globulares, vasijas de cuello cilíndrico y ollas generalmente sin decoración o decoradas con cordones digitados.
Estudios recientes realizados sobre la planta visible de la ciudad, a través de planos antiguos y fotografías aéreas, permiten diferenciar en la zona sur, los perímetros de tres ciudades: una más antigua a la que puso fin Escipión en el 133 a. C.; otra del siglo I a. C., con la que se relacionan las singulares cerámicas monócromas y polícromas de Numancia; y una tercera de época imperial romana, que llega hasta el siglo IV. En cuanto a su extensión, los cálculos actuales proporcionan que la ciudad del 133 a. C. tendría una superficie de unas 8 ha; la del siglo I a. C. estaría próxima a las 9 ha y la romana imperial alcanzaría las 11 ha a las que habría que añadir, en la ladera este, unas 5 ha mas, ocupadas por una serie de asentamientos estacionales.
Para conocer el numero de habitantes de Numancia se ha manejado el de combatientes citados por los autores clásicos, que se cifraba en unos 4. lo que llevó a multiplicar por tres o por cuatro esta cifra (de 12.000 a 16. habitantes), entendiendo que detrás de cada guerrero habría una familia. Estas aproximaciones distan mucho de los cálculos realizados a partir de la información arqueológic a, que permite conocer la extensión de la ciudad, el tamaño medio de las casas, la superficie ocupada por estas, lo que proporciona un contingente de población entre 1. y 1.500 personas, pero este calculo no impide admitir un mayor numero de población, por razones defensivas, en momentos excepcionales de conflagración bélica, que llevaría a los habitantes del territorio numantino a refugiarse en la ciudad.
celtibéricos aprovecharon la guerra civil de Roma. Pompeyo, atacó en el 76 a.C. Numantia y Uxama, arrebatando a Sertorio el control de la Celtiberia. El estudio del plano de las excavaciones antiguas de Numancia permite delimitar el perímetro de esta ciudad, la superficie ocupada se acerca a las 9 ha. y segunda ciudad se relaciona con la base del trazado urbanístico de Numancia, al que se ajustará en gran medida la ciudad imperial romana más moderna. Las calles presentaban cierta irregularidad en su ejecución y trazado y estaban empedradas con cantos rodados de desigual tamaño. El trazado de esta ciudad es el resultado de la adaptación del esquema indígena inicial a las sucesivas ampliaciones y necesidades urbanísticas a lo largo del siglo I a.C.
La ciudad romana se ajusta en buena parte al planteamiento de la ciudad anterior, salvo en el barrio sur, donde la ciudad se verá ampliada a partir del momento en que adquiere la categoría de municipium , llegando a alcanzar unas 22 ha. La influencia romana se percibe en el trazado más regular de las calles, además de su empedrado y el empleo de piedra mas cuidada para sus construcciones, como las casas con patios porticados.
Varias estructuras se han interpretado como edificios públicos. A partir del siglo III se observa el decaimiento de la vida en la ciudad, que se va despoblando hasta llegar a su abandono en la segunda mitad del siglo IV, fruto de la crisis que afectará a la economía urbana y al Imperio, que se traduce en el abandono de las ciudades en favor de los asentamientos rurales.
De los tres yacimientos que visitamos, he escogido Numancia porque es el que me pareció más interesante, a pesar de ser el único de los tres que ya había visitado con
anterioridad. Fue el último que vimos y aún estando ya un poco cansados de la salida, en mi opinión es del que más información pude recopilar y ahora plasmo en la práctica. En el recorrido por el yacimiento, pudimos observar algunos de los restos arqueológicos referentes a las dos ciudades superpuestas; el núcleo celtibérico, al que se superpone un trazado urbano más regular con calles más anchas y viviendas típicamente romanas. Del castro celtibérico que habitó esta colina pudimos observar algunas ruinas de construcciones autóctonas, pero al ser conquistado por Roma, el castro sufrió una gran reconstrucción urbanística, aunque esta conservó las estructuras básicas de la ciudad e incluso los servicios urbanos, pero todas las viviendas fueron reedificadas con los sistemas romanos. Y de la ciudad romana su disposición urbana, ya que este diseño de calles quebradas y en dirección este-oeste permitía suavizar el fuerte y frío viento del norte. Los servicios, calles, desagües y aljibes fueron mejorados y además se construyeron termas y algunas casas de nueva planta. Seguramente, nadie antes de visitar Numancia, puede evitar la imagen de esta ciudad cerrada y aislada por los campamentos de Escipión, pero al visitar el yacimiento, nos podemos dar cuenta de que esta ciudad fue mucho más que eso, ya que representó uno de los máximos exponentes de la integración cultural de los pueblos asentados en la Meseta dentro de la esfera de la romanidad.
JIMENO, A.; FERNANDEZ, J.J.; REVILLA. M.L. (1990): Numancia. Guia del Yacimiento. Asociación de Amigos del Museo Numantino. Soria.
Regina Fernández Bartolomé, Prehistoria I GRUPO C