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Prácticas Prehistoria - Oposiciones, Ejercicios de Prehistoria

Prácticas Prehistoria - Oposiciones

Tipo: Ejercicios

2018/2019

Subido el 24/04/2019

nazaretzarco
nazaretzarco 🇪🇸

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Prácticas Prehistoria: EL CALCOLÍTICO EN LA PENÍSULA IBÉRICA
El Calcolítico o Edad del Cobre es un periodo que se desarrolla a lo largo del III milenio a.C. Se puede
dividir en dos fases: Calcolítico Precampaniforme (3500-2250 a.C) en el que se desarrollan la
Cultura de los Millares y la de Vila Nova de San Pedro/ Zambujal (Portugal), y Calcolítico Reciente
(2250-1900 a.C) con la extensión de los grupos del Vaso Campaniforme y la formación de los núcleos
que configurarán el Bronce Antiguo.
El Calcolítico supone una etapa de grandes transformaciones económicas, políticas y culturales. Es un
periodo en el que los grupos humanos alcanzan un nivel de desarrollo cultural que les permite una
utilización más sistemática y diversificada del medio; una organización social más compleja en la
que se empieza a vislumbrar jefaturas políticas y jerarquización social, al tiempo que aumenta la
población y se desarrolla un modelo preurbano de población; se intensifica la agricultura y la
explotación de los recursos secundarios junto al desarrollo de la primera metalurgia del cobre, además
se generalizan rasgos comunes de carácter ideológico como los rituales funerarios de inhumaciones
colectivas en monumentos megalíticos.
Las claves para entender el periodo Calcolítico en la Península ibérica son: el desarrollo de la metalurgia
del cobre, la complejidad social y la aparición de poblados protourbanos como el de Los Millares, el
megalitismo y la difusión del Campaniforme.
Hoy en día se considera el sureste de la Península Ibérica como uno de los núcleos originarios de la
metalurgia del cobre junto a los Balcanes y Próximo Oriente. La metalurgia desempeñó, en principio, un
papel secundario enfocado a los bienes de prestigio, paulatinamente va adquiriendo un papel
preponderante dentro de la economía con la fabricación de útiles (hachas, cinceles, etc) y armas como
los puñales triangulares. Se realizaba en hornos de fundición y con ella se produce una especialización
del trabajo como lo demuestra algunos barrios especializados en esta actividad, por ejemplo el de
Valencina de la Concepción.
Otra de las características principales es la complejidad social y el desarrollo de poblados protourbanos.
El caso más significativo es la Cultura de los Millares (3200-2200), esta cultura se desarrolla en el
sureste peninsular y se define por el propio yacimiento de Los Millares (Santa Fe de Mondujar, Almería),
se trata de un poblado fortificado de viviendas circulares, talleres metalúrgicos y sistemas de
almacenamiento de agua mediante cisterna y acequias, con una población estimada de 1000 y 1500
habitantes según Chapman. Su momento de mayor esplendor se sitúa en el Calcolítico Pleno (2400-
2000) y desaparece en la fase de transición al Bronce Antiguo, coincidiendo con la formación de la
cultura de El Argar. El mundo funerario de Los Millares se caracteriza por tumbas colectivas de tipo
tholos (tipo de tumba megalítica con cámara central cubierta con falsa cúpula y corredor de acceso).
En su cultura material destaca las cerámicas de decoración incisa de motivos geométricos, los ídolos
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Prácticas Prehistoria: EL CALCOLÍTICO EN LA PENÍSULA IBÉRICA El Calcolítico o Edad del Cobre es un periodo que se desarrolla a lo largo del III milenio a.C. Se puede dividir en dos fases: Calcolítico Precampaniforme (3500-2250 a.C) en el que se desarrollan la Cultura de los Millares y la de Vila Nova de San Pedro/ Zambujal (Portugal), y Calcolítico Reciente (2250-1900 a.C) con la extensión de los grupos del Vaso Campaniforme y la formación de los núcleos que configurarán el Bronce Antiguo. El Calcolítico supone una etapa de grandes transformaciones económicas, políticas y culturales. Es un periodo en el que los grupos humanos alcanzan un nivel de desarrollo cultural que les permite una utilización más sistemática y diversificada del medio; una organización social más compleja en la que se empieza a vislumbrar jefaturas políticas y jerarquización soci al, al tiempo que aumenta la población y se desarrolla un modelo preurbano de población ; se intensifica la agricultura y la explotación de los recursos secundarios junto al desarrollo de la primera metalurgia del cobre, además se generalizan rasgos comunes de carácter ideológico como los rituales funerarios de inhumaciones colectivas en monumentos megalíticos. Las claves para entender el periodo Calcolítico en la Península ibérica son: el desarrollo de la metalurgia del cobre, la complejidad social y la aparición de poblados protourbanos como el de Los Millares, el megalitismo y la difusión del Campaniforme. Hoy en día se considera el sureste de la Península Ibérica como uno de los núcleos originarios de la metalurgia del cobre junto a los Balcanes y Próximo Oriente. La metalurgia desempeñó, en principio, un papel secundario enfocado a los bienes de prestigio, paulatinamente va adquiriendo un papel preponderante dentro de la economía con la fabricación de útiles (hachas, cinceles, etc) y armas como los puñales triangulares. Se realizaba en hornos de fundición y con ella se produce una especialización del trabajo como lo demuestra algunos barrios especializados en esta actividad, por ejemplo el de Valencina de la Concepción. Otra de las características principales es la complejidad social y el desarrollo de poblados protourbanos. El caso más significativo es la Cultura de los Millares (3200-2200), esta cultura se desarrolla en el sureste peninsular y se define por el propio yacimiento de Los Millares (Santa Fe de Mondujar, Almería), se trata de un poblado fortificado de viviendas circulares, talleres metalúrgicos y sistemas de almacenamiento de agua mediante cisterna y acequias, con una población estimada de 1000 y 1500 habitantes según Chapman. Su momento de mayor esplendor se sitúa en el Calcolítico Pleno (2400-

  1. y desaparece en la fase de transición al Bronce Antiguo, coincidiendo con la formación de la cultura de El Argar. El mundo funerario de Los Millares se caracteriza por tumbas colectivas de tipo tholos (tipo de tumba megalítica con cámara central cubierta con falsa cúpula y corredor de acceso). En su cultura material destaca las cerámicas de decoración incisa de motivos geométricos, los ídolos

oculados, la cerámica campaniforme, los vasos de alabastro y objetos de cobre. Otros yacimientos adscritos a esta cultura son El Capitán (Murcia), el Malagón (Granada) y el Tarajal (Almería) El otro gran horizonte cultural es el de Vila Nova de San Pedro y Zambujal en Portugal, también se tratan de poblados fortificados situados en lugares estratégicos y con una metalurgia del cobre muy desarrollada. El Megalitismo es otro de los fenómenos característicos de la Edad del Cobre en la Península, con presencia desde finales del V milenio a.C. Sus funciones han sido interpretada como grandes tumbas de carácter colectivo, a la vez que elementos que simbolizan la afirmación de un territorio y lugares de culto. La tipología de estructuras megalíticas es muy variada y se extiende por todo el territorio, solo en Andalucía se registran más de un millar y medio (según García Sanjuan), los más representativos son el Dolmen de Soto y el Pozuelo en Huelva; La Pastora en Sevilla; Alberite en Cádiz y el Conjunto de Antequera compuesto por Menga (galería cubierta), Viera (sepulcro de corredor con cámara cuadrada) y El Romeral (doble cámara circular compuesta con falsa cúpula y corredor). El final del Calcolítico se ve protagonizado por la cultura del Vaso Campaniforme, esta se extiende por toda Europa homogeneizando el horizonte cultural de este periodo. Se caracteriza por la expansión de un tipo de cerámica hecha a mano con vasos en forma de campana, cuencos y cazuelas, ricamente decorados a base de motivos geométricos en líneas horizontales y bandas. Normalmente aparece asociada a los ajuares de enterramientos simples en fosa, compuestos por armas de cobres como puñales de lengüeta y puntas Palmela, brazaletes de arqueros y objetos de adorno personal en oro. No obstante, en la Península Ibérica se documentan en una gran variedad de yacimientos, como son los fondos de cabañas de El Ventorro (Madrid), en cuevas como Cova da Matadepera (Barcelona), en dólmenes, en Los Millares y hasta en Silos como los del Acebuchal de Carmona. Los principales tipos son los Campaniformes marítimos y cordados de la primera etapa, y Campaniformes regionales como Ciempozuelos, Palmela o Sureste. Otros lugares de la Península donde se documentan yacimientos calcolíticos son los siguientes: En el Valle del Guadalquivir abundan impresionante monumentos megalíticos como La Pastora, Matarrubilla, con establecimientos en poblados que en ocasiones llegan a alcanza grandes dimensiones como Valencina de la Concepción en Sevilla. En el grupo Onubense, destacan asentamientos como Papa Uvas, el poblado minero de Cabezo Juré y zonas megalíticas como El Pozuelo y la Zarcita, También en la cuenca del Guadiana aparecen importantes centros de población, como es el caso de La Pijotilla. En el Levante peninsular continúa la tradición megalítica y enterramientos colectivos en cuevas naturales o artificiales y se introduce el Campaniforme, al igual que ocurre en la zona cantábrica. En la Meseta, el calcolítico precampaniforme es el de las cerámicas pintadas y peinadas, con la aparición de poblados agropecuarios, como Alto Quemado (Ávila) o La Solana (Salamanca), Mientras tanto, en las islas Baleares se desarrolla la denominada fase pretalayótica.