Docsity
Docsity

Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes

Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity


Consigue puntos base para descargar
Consigue puntos base para descargar

Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium


Orientación Universidad
Orientación Universidad


Preparación debate eutanasia, Monografías, Ensayos de Sociología y ética

Consultas realizadas para un debate sobre la eutanasia

Tipo: Monografías, Ensayos

2022/2023

Subido el 20/05/2026

soy-lila
soy-lila 🇨🇴

2 documentos

1 / 3

Toggle sidebar

Esta página no es visible en la vista previa

¡No te pierdas las partes importantes!

bg1
Por: César Rodríguez Garavito (Se retiró en 2019) | Octubre 16, 2012
¿Por qué respaldar el proyecto de ley sobre el derecho a la muerte digna que
pasó a segundo debate en el Congreso?
Hay buenas razones para que una mayoría dentro y fuera del parlamento esté
de acuerdo con la ley, incluyendo a creyentes y conservadores moderados. Por
ello el proyecto pasó en primer debate y tiene futuro en los que vienen.
La primera es que el proyecto es bastante prudente, como lo mencionaba en
mi columna anterior. Tiene un procedimiento exigente para certificar la libre
voluntad y la condición médica de los pacientes que pidan la terminación de su
vida en situaciones extremas de enfermedades terminales o lesiones
irreversibles. Ningún médico ni clínica puede ser obligado a practicar la
eutanasia. Nadie puede forzar a un paciente o a su familia a acelerar la muerte.
De modo que le permite a cada quien vivir (y morir) según sus convicciones.
Los pacientes y los médicos que entiendan que la muerte digna es la que llega
después de hacer hasta el último esfuerzo para alargar la vida, pueden optar
por hacerlo. Pero quienes prefieran evitar semanas o meses de sufrimiento
extremo por considerar que la muerte en esas circunstancias es más digna que
la agonía, podrían acortar la dolorosa espera.
Por eso el debate sobre la eutanasia es distinto al del aborto. Esta es la
segunda razón por la que es probable que el proyecto sobre muerte digna
tenga un apoyo mayoritario, a pesar de la confusión entre aborto y eutanasia
que han creado tanto los críticos como algunos defensores del proyecto. No es
cierto que, como dicen los primeros, la ley vaya a obligar a los médicos a
convertirse en “verdugos”. Al contrario, les permite seguir los dictados de su
conciencia, que es justamente lo que las jerarquías católicas y cristianas piden
en el caso del aborto.
Además, a diferencia del aborto, en la eutanasia no hay ninguna disputa sobre
la existencia de otro ser que estaría en peligro: la única vida que está en juego
es la de un paciente adulto que expresa libremente su voluntad. Por eso
mismo, tampoco es cierto que, como lo dice el ponente del proyecto (el
senador Armando Benedetti), la eutanasia sea un asunto de derechos de
minorías. Este tema no debería enfrentar la oposición masiva del aborto; por el
contrario, es probable que las mayorías ciudadanas y políticas estén con el
proyecto, si tienen a la mano la información completa y objetiva sobre la ley, y
no las versiones distorsionadas que circulan algunos de sus detractores.
Hay una tercera razón que no ha sido discutida. La ley sobre eutanasia activa
tendría efectos indirectos sobre el derecho que hoy tienen los pacientes a pedir
que no se les alargue la vida artificialmente con tratamientos invasivos y
costosos, que a lo sumo logran unas semanas o meses más de vida: las diálisis
renales, las dosis de insulina, los tratamientos agresivos para mantener el
corazón latiendo aunque se sepa que todo es en vano y el paciente sólo no los
quiera. Esta forma pasiva de eutanasia, a pesar de ser perfectamente legal, se
encuentra en la práctica con el poderoso obstáculo del temor de los médicos y
pf3

Vista previa parcial del texto

¡Descarga Preparación debate eutanasia y más Monografías, Ensayos en PDF de Sociología y ética solo en Docsity!

Por: César Rodríguez Garavito (Se retiró en 2019) | Octubre 16, 2012 ¿Por qué respaldar el proyecto de ley sobre el derecho a la muerte digna que pasó a segundo debate en el Congreso? Hay buenas razones para que una mayoría dentro y fuera del parlamento esté de acuerdo con la ley, incluyendo a creyentes y conservadores moderados. Por ello el proyecto pasó en primer debate y tiene futuro en los que vienen. La primera es que el proyecto es bastante prudente, como lo mencionaba en mi columna anterior. Tiene un procedimiento exigente para certificar la libre voluntad y la condición médica de los pacientes que pidan la terminación de su vida en situaciones extremas de enfermedades terminales o lesiones irreversibles. Ningún médico ni clínica puede ser obligado a practicar la eutanasia. Nadie puede forzar a un paciente o a su familia a acelerar la muerte. De modo que le permite a cada quien vivir (y morir) según sus convicciones. Los pacientes y los médicos que entiendan que la muerte digna es la que llega después de hacer hasta el último esfuerzo para alargar la vida, pueden optar por hacerlo. Pero quienes prefieran evitar semanas o meses de sufrimiento extremo por considerar que la muerte en esas circunstancias es más digna que la agonía, podrían acortar la dolorosa espera. Por eso el debate sobre la eutanasia es distinto al del aborto. Esta es la segunda razón por la que es probable que el proyecto sobre muerte digna tenga un apoyo mayoritario, a pesar de la confusión entre aborto y eutanasia que han creado tanto los críticos como algunos defensores del proyecto. No es cierto que, como dicen los primeros, la ley vaya a obligar a los médicos a convertirse en “verdugos”. Al contrario, les permite seguir los dictados de su conciencia, que es justamente lo que las jerarquías católicas y cristianas piden en el caso del aborto. Además, a diferencia del aborto, en la eutanasia no hay ninguna disputa sobre la existencia de otro ser que estaría en peligro: la única vida que está en juego es la de un paciente adulto que expresa libremente su voluntad. Por eso mismo, tampoco es cierto que, como lo dice el ponente del proyecto (el senador Armando Benedetti), la eutanasia sea un asunto de derechos de minorías. Este tema no debería enfrentar la oposición masiva del aborto; por el contrario, es probable que las mayorías ciudadanas y políticas estén con el proyecto, si tienen a la mano la información completa y objetiva sobre la ley, y no las versiones distorsionadas que circulan algunos de sus detractores. Hay una tercera razón que no ha sido discutida. La ley sobre eutanasia activa tendría efectos indirectos sobre el derecho que hoy tienen los pacientes a pedir que no se les alargue la vida artificialmente con tratamientos invasivos y costosos, que a lo sumo logran unas semanas o meses más de vida: las diálisis renales, las dosis de insulina, los tratamientos agresivos para mantener el corazón latiendo aunque se sepa que todo es en vano y el paciente sólo no los quiera. Esta forma pasiva de eutanasia, a pesar de ser perfectamente legal, se encuentra en la práctica con el poderoso obstáculo del temor de los médicos y

las clínicas (que con frecuencia comparten la opinión del paciente) a meterse en líos jurídicos con cualquier tipo de eutanasia, si no intentan todos los tratamientos posibles a pesar del querer de quien agoniza. Los argumentos a favor de la eutanasia tienen que ver en su mayoría con la liberación del paciente de todo dolor y sufrimiento (tanto físico como emocional y moral), de cara a una condición médica que no posee escapatoria y cuyo pronóstico apunta de todos modos a la muerte. Así, la eutanasia se considera un acto de piedad, que además respeta el derecho a la autodeterminación del paciente, único dueño de su propia vida. Por otro lado, la aprobación de la eutanasia no necesariamente tiene impactos negativos en la sociedad, desde un punto de vista moral. No se trata de que cualquiera puede entrar a un hospital y solicitar la muerte porque se encuentra triste o deprimido, sino que requiere de condiciones médicas muy específicas. Las condiciones requeridas para realizar una eutanasia pueden ser normadas y debatidas por los legisladores de cada país, de modo de conciliarla con los valores locales y las tradiciones del país. Finalmente, oponerse a la eutanasia nos debería comprometer a:

  1. Revalorar la vida en sí misma para que se supere la mentalidad que considera a los enfermos, a las personas con capacidades diferentes, ancianos y, en general a toda persona que no es productiva, como una carga, es decir, recuperar el valor de lo humano.
  2. Promover, fortalecer y proteger a todas las familias para que desde ellas se reconozca el valor de la vida humana, y sean el primer espacio para cuidarla y acogerla desde su inicio hasta el final, de tal forma que nadie viva aislado, marginado o excluido y por ello considere la opción de terminar con su vida.
  3. Crear una cultura de «testamento vital». Que cada persona pudiera expresar que se respetará su vida, su derecho a vivir y de qué forma, y evitar así, que otros decidan por uno en caso de accidentes o de enfermedad grave.
  4. Facilitar que en los hospitales haya atención psicológica y tanatológica, sea por parte de los sistemas oficiales de salud o particulares, o bien de organizaciones de la sociedad civil.
  5. Impulsar más decididamente la investigación médica, geriátrica y todo tipo de especialidades médicas.
  6. Ampliar y mejorar permanentemente los sistemas de salud desde una lógica de justicia social, y cualificar al personal médico y sanitario para