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Tipo: Monografías, Ensayos
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Fiebre y escalofríos. Diarrea sin sangre (solo en un tercio de las personas con un absceso hepático). Malestar, incomodidad o indisposición general (malestar). Hipo que no se detiene (poco frecuente). Ictericia (coloración amarilla de la piel, las membranas mucosas o los ojos). Inapetencia. Sudoración. Pérdida de peso. Pruebas y exámenes El proveedor de atención médica realizará un examen físico. Se le preguntarán sus síntomas y sobre algún viaje reciente. Los exámenes que se pueden hacer incluyen: Ecografía abdominal. Resonancia magnética o tomografía computarizada del abdomen. Conteo sanguíneo completo. Aspirado del absceso hepático para buscar infección bacteriana en dicho absceso. Gammagrafía del hígado. Pruebas de la función hepática. Serología para amebiasis. Exámenes coprológicos para detectar amebiasis
Los antibióticos como metronidazol (Flagyl) o tinidazol (Tindamax) son el tratamiento usual para un absceso hepático. Igualmente, hay que tomar un fármaco, como paromomicina o diloxanida, para eliminar todas las amebas en el intestino, con el fin de prevenir la reaparición de la enfermedad. Este tratamiento por lo general puede esperar hasta después de que se haya tratado el absceso. En pocas ocasiones, es posible que sea necesario drenar el absceso utilizando un catéter o mediante una cirugía para aliviar un poco el dolor abdominal y para incrementar las posibilidades de que el tratamiento tenga éxito.
Sin tratamiento, el absceso puede abrirse (romperse) y diseminarse a otros órganos, lo que lleva a la muerte. Las personas que reciben tratamiento tienen una probabilidad muy alta de curarse por completo o de presentar únicamente complicaciones menores.
El absceso puede romperse y drenar hacia la cavidad abdominal, el revestimiento de los pulmones, los pulmones o el saco alrededor del corazón. La infección también se puede extender al cerebro.
Al viajar dentro de países tropicales con condiciones sanitarias deficientes, tome agua purificada y no coma verduras crudas ni frutas con cáscara.
Amebiasis extraintestinal; Amebiasis hepática; Absceso amebiano del hígado.
Heces color arcilla Orina turbia Fiebre, escalofríos, sudores nocturnos Pérdida de apetito Náuseas, vómitos Pérdida de peso involuntaria Debilidad Coloración amarillenta de la piel (ictericia) Dolor en el hombro derecho (dolor referido) Dolor torácico (cuadrante inferior derecho) Pruebas y exámenes
Tomografía computarizada del abdomen Ultrasonido abdominal Hemocultivo para detectar bacterias Conteo sanguíneo completo (CSC) Biopsia del hígado Pruebas de la función hepática
El tratamiento generalmente consiste en colocar una sonda a través de la piel hacia el hígado para drenar el absceso. Con menos frecuencia, se requiere cirugía. Usted también recibirá antibióticos aproximadamente de 4 a 6 semanas. Algunas veces, los antibióticos solos pueden curar la infección.
Esta afección puede ser mortal. El riesgo de muerte es más alto en personas que tienen muchos abscesos hepáticos.
Se puede desarrollar una sepsis potencialmente mortal. La sepsis es una enfermedad en la cual el cuerpo tiene una respuesta inflamatoria grave a las bacterias u otros gérmenes. Cuándo contactar a un profesional médico
Cualquier síntoma de este trastorno Dolor abdominal severo Confusión o disminución del estado de conciencia Fiebre alta que no desaparece Otros síntomas nuevos durante o después del tratamiento Prevención El tratamiento oportuno de las infecciones abdominales o de otro tipo puede reducir los riesgos de formación de un absceso hepático, pero no es posible prevenir la mayoría de los casos.
Paciente de 81 años, masculino, desde hace 40 años es tratado con dieta con antecedentes patológicos personales de diabetes mellitus tipo II e hipertensión arterial sistémica, con dieta, glibenclamida y captopril, además, de alcoholismo y tabaquismo. Fue ingresado de urgencia el 21 de septiembre de 2020 en sala de Medicina Interna del citado hospital por síndrome febril inespecífico de tres días de evolución y aquejaba, además, dolor abdominal. Después de cuatro días de ingresado se solicitó valoración por el cirujano e intensivista por descompensación metabólica (hiperglucemia de 22 mmol/L) y dolor abdominal en hipocondrio derecho, de varios días de evolución, carácter pesante, mantenido, moderada intensidad, irradiado a la región de la espalda homolateral, acompañado de inapetencia, náuseas y fiebre diaria de 38 oC. Al examen físico se constató desnutrición por defecto, descuido de su aspecto personal, íctero rubínico en la esclerótica, pulso arterial 100/min, presión arterial sistémica 140/90 mmHg, abdomen plano, que no seguía los movimientos respiratorios y los golpes de tos le exacerbaban el dolor en el hipocondrio derecho, doloroso a la palpación profunda y a la percusión en dicho cuadrante abdominal, sin reacción peritoneal, hepatomegalia dolorosa que rebasaba 3 cm el reborde costal, no se palpó tumoración y los ruidos hidroaéreos estaban disminuidos en intensidad y frecuencia. Por lo anterior, se le realizaron los siguientes estudios: hemoglobina: 90 g/L; hematócrito: 0,30 L/L; leucocitos: 14,6 x 109 /L con neutrófilos 90 % y linfocitos 10 %; eritrosedimentación: 110 mm/h. Coagulograma: plaquetas: 157 x 109 /L; coágulo irretráctil: 9 min; tiempo de sangramiento: 2 min; tiempo de coagulación: 9 min; fibrinógeno: ± 124 mg %. Creatinina: 123 mmol/L. Glucemias seriadas: 20,9 mmol/L; 16, mmol/L; 11,1 mmol/L. VIH: negativo (test rápido); test rápido para COVID-19: negativo; reacción en cadena de la polimerasa en tiempo real (RT-PCR): negativo; monosuero para dengue: negativo. Radiografía de tórax posteroanterior de pie: cardiomegalia, no alteración pleuropulmonar. Ecografía abdominal: hígado aumentado de tamaño y de ecogenicidad, a nivel de los subsegmentos VII y VIII imagen compleja a predominio ecolúcido que mide 76,5x73,2 mm con elementos ecogénicos en suspensión , no líquido libre en cavidad, riñones y bazo normales, próstata que mide 42x35x38 mm con lóbulo medio prominente. PROBLEMAS POTENCIALES
**- Bioseguridad
- Dolor abdominal en **hipocondrio derecho