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problematica educativa argentina
Tipo: Apuntes
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El ser humano nace, vive y se desarrolla en un mundo sociocultural ubicado en un espacio y un tiempo determinados. Este Mundo Sociocultural debe ser considerado como un “fenómeno social total”, en el sentido de que todo lo que sucede en alguna de sus partes componentes repercute necesariamente en las demás, directa o indirectamente, con mayor o menor intensidad, en el corto, mediano o largo plazo. Es decir, se trata de un mundo con fuerte interdependencia entre sus partes.
Fenómeno social total (FST) es un concepto creado por Marcel Mauss (1872-1950), que alude al carácter multifacético, multidimensional e integral de los fenómenos sociales, donde se vinculan íntimamente Persona, Sociedad y Cultura. El FST apunta a considerar al Mundo Sociocultural tal como se da en la experiencia inmediata.
De modo que este Mundo es un “todo”, caracterizado por la interdependencia de sus partes constitutivas, y en el cual debemos identificar cuatro dimensiones o Subsistemas , a saber:
a) la dimensión de la Cultura ( Subsistema Cultural ), b) la dimensión de la Sociedad ( Subsistema Social ), c) la dimensión del Individuo (Subsistema de la Personalidad ), y d) la dimensión del Cuerpo ( Subsistema Orgánico ).
Esto lo podemos visualizar en el cuadro siguiente, en el que el Mundo Sociocultural aparece en sus cuatro dimensiones o Subsistemas, y en sus aspectos manifiestos y no manifiestos :
Para describir esta dimensión hacemos referencia a los aspectos:
Manifiestos y No manifiestos
Creaciones
Son todas las creaciones (tangibles e intangibles) llevadas a cabo por el ser humano: desde un arco y flecha para cazar hasta un cohete espacial; desde una caverna del paleolítico acondicionada como hábitat para pernoctar y enfrentar las inclemencias del medio, hasta una gran metrópolis contemporánea. Es el ambiente construido.
Técnica
Y es, por cierto, la técnica. Para Karl Jaspers es a través de la técnica como el hombre científico domina la naturaleza a efectos de organizar y desarrollar su existencia para satisfacer así sus necesidades. En este sentido J. Ortega y Gasset concibe a la técnica como la forma en que el ser humano reacciona ante los retos que le plantea la naturaleza: se impone a ella, de modo que más que la adaptación al medio, la técnica sería la adaptación del medio al sujeto.
Para Rene König la técnica es la utilización práctica, por parte del hombre, de las leyes naturales. Así, la técnica emerge como un importante condicionante de la vida social, a través de la especialización de los medios de producción y la consecuente automatización actual.
E. del Acebo Ibáñez y R. J. Brie. Diccionario de Sociología. Editorial Claridad, Buenos Aires, voz “Técnica”.
El lenguaje
es otro de los aspectos manifiestos del Subsistema cultural, presente en todo mundo sociocultural, y con especificaciones y diferenciaciones dentro de éste en función de los grupos de pertenencia, del estrato social y del status del sujeto (véase el punto 3.1. referido a los aspectos manifiestos del Subsistema de la Personalidad). En consecuencia, y paradójicamente, el lenguaje – instrumento de comunicación por antonomasia- no deja de operar en algunas ocasiones como “barrera cultural”; de ahí la existencia de dialectos y jergas, que si bien refuerzan el sentido de pertenencia a una subcultura o grupo determinado, operando como puente , pueden ser también frontera, límite (protección o defensa) respecto de los demás.
Estos aspectos son estudiados por la Sociología del lenguaje.
Sociología del lenguaje: rama de la Sociología que se nutre de los aportes que inicialmente desarrolló la Antropología cultural, y que se ocupa de los modos en que el lenguaje impacta e influye en las distintas dimensiones del mundo sociocultural, en los modos de percibirlo y en las formas y contenidos de la comunicación humana. Estudia el lenguaje como sistema (la langue, en términos de F. De Saussure) y como acto lingüístico propiamente dicho (la parole).
Los aspectos no manifiestos del Subsistema cultural constituyen todos los contenidos que se transmiten a través de los procesos de socialización: si éstos representan el “corazón” del organismo sociocultural, los aspectos no manifiestos de la cultura serían como la sangre que es bombeada a todo el cuerpo, a todas sus dimensiones u órganos.
Son los usos, las costumbres, las normas, los valores, las creencias, los conocimientos, las representaciones colectivas, las instituciones sociales, “la Weltanschauung”.
Usos sociales
Son actividades y comportamientos cotidianos, socialmente establecidos y que se transmiten de generación en generación. El incumplimiento de los “usos” trae aparejadas sanciones de tipo informal (por ejemplo burlas, desaprobación del grupo, etc.), de menor rigor que las sanciones que recibe el incumplimiento de los otros tipos de normas sociales. Es precisamente ese carácter “dado”, implícito, no consciente, característico de los usos sociales, el que facilita la vida cotidiana.
Costumbres
Las costumbres son también normas tradicionales, al igual que los usos, pero con una significación mayor de cara a la supervivencia y reproducción del grupo o mundo sociocultural en cuanto tales; es por ello que las sanciones que reciben los transgresores a estas costumbres son mayores o más importantes que en el caso de la transgresión a los usos.
Las costumbres son más resistentes a los cambios que los usos, dado que están afectando aspectos y ámbitos fundamentales de la vida social e individual de las personas.
Normas del derecho positivo
En las sociedades más complejas surgen también normas del derecho positivo (leyes), las que son codificadas en un sistema legal que exige su cumplimiento, de modo que aquí las
Estos aspectos son estudiados por la Sociología Criminal y la Sociología de la Conducta Desviada.
Para Talcott Parsons el control social -y su respectivo sistema de sanciones- permite evitar (en cierta medida) la conducta desviada : lo a-normal, lo que se “desvía de la norma”, con miras a mantener el equilibrio homeostásico o estabilidad sociocultural. Asimismo, pero ya a nivel estrictamente individual, los procesos de control social asumen el papel de mecanismos de “sostén del yo” ante situaciones de incertidumbre y riesgo que, en mayor o menor grado, siempre están presentes en alguno o todos los subsistemas del Mundo sociocultural.
Sociología Criminal: rama de la Sociología que estudia y explica el hecho criminal a través de los condicionantes o factores de la estructura social. Mientras la llamada “teoría etiológica” (Etiología: doctrina de las causas de determinados fenómenos emergentes) reconoce la conducta desviada como un hecho y busca la explicación del comportamiento criminal a través de la personalidad del delincuente, la teoría del “Social reaction approach” pretende explicarla, en cambio, como un proceso constituido por diversos componentes y niveles: normas sociales, reacciones interpersonales, etc. De modo que es en el medio social y cultural del delincuente donde se percibe y “etiqueta” como criminal una determinada conducta, además de lo que determina el Derecho positivo.
Sociología de la Conducta Desviada: rama de la Sociología que analiza y estudia casos desviados, no necesariamente contrarios a normas del derecho positivo, aunque sí “sancionadas” desde el punto de vista social. El consecuente aislamiento social y cultural del “desviado” genera dificultades en términos de readaptación a la “normalidad” abandonada, instando a la adscripción a grupos (formales o informales) también “desviados”, convocantes en términos de características homogéneas de pertenencia y las consecuentes relaciones primarias emergentes, todo lo cual no hace sino reforzar las tendencias “desviadas” del individuo.
En el análisis sociológico de la conducta desviada se puede partir de distintas perspectivas o marcos teóricos, a saber:
Perspectiva conflictualista : se centra en el análisis de la cuestión en términos de desigualdad social y relaciones de poder, como es el caso de la evasión de penas o sanciones por parte de criminales de “cuello blanco”, o en la visualización de la cárcel como una suerte de “doble castigo” que recibe quien delinque: también analiza a la sociedad capitalista y el derecho burgués emergente.
Perspectiva estructural-funcionalista : se centra en el análisis de las sanciones al “desviado” y sus funciones ejemplificadoras de cara al todo social; también estudia subculturas desviadas y la carrera del delito. El fenómeno de la anomia también puede ser incluido dentro de esta perspectiva, en tanto divergencia entre los “fines” propuestos por el mundo sociocultural como buenos y convenientes para el individuo y los “medios institucionalizados” para alcanzarlos (Robert Merton).
Perspectiva interaccionista simbólica : dentro de este enfoque se incluye la “Teoría del etiquetamiento” ( Labeling Theory ), que sostiene que es la respuesta social a un acto y no el comportamiento en sentido estricto lo que determina la desviación, lo que en muchos casos lleva al “estigma” de sectores o categorías sociales considerados como “desviados”. Así, puede darse el caso de que haya “estigma legal” pero aceptación social, o aceptación legal pero “estigma social”. Nuevamente, las sanciones informales pueden adquirir una significativa importancia.
Hay teorías que incluyen, no obstante, aspectos de más de una de estas perspectivas. Tal el caso de la “ espiral del desvío social ” o de la Cultural Transmission School of Criminology (E.Sutherland), que toman algunos aspectos (directa o indirectamente) del estructural- funcionalismo así como del interaccionismo simbólico:
Espiral del desvío social: el individuo que tiene una conducta desviada generará -a modo de una suerte de “causación circular” no deseada ni buscada- aislamiento personal, desarraigo, pérdida o disminución de la autoestima, desprestigio. La sociedad global tiende, además, a estigmatizar y hacer explícita la sanción (formal o informal) del “desviado”, como modo implícito de reforzar el marco normativo-axiológico vigente. Quiere decir que una conducta desviada tiende a retroalimentarse en función de los mismos mecanismos que la sociedad establece para combatirla.
Cultural Transmission School of Criminology: la conducta criminal se aprende a través de la interacción (socialización) con otros dentro de grupos primarios o a través de “otros significativos” ( significant others ) -por ejemplo, a través de pares o amigos- que enfatizan esos “valores desviados”.
La anomia es una importante categoría sociológica y psicológica para designar un estado en que el individuo percibe la ausencia de reglas o normas por las que regir su conducta. El término es introducido por E. Durkheim (1893) para designar dicha pérdida creciente de normas como un efecto de la división del trabajo y, sobre todo, como consecuencia del aumento sin límite de las expectativas. Para Durkheim la anomia está vinculada al pasaje de una sociedad con solidaridad mecánica (sociedad tradicional, con escasa división del trabajo y amplio consenso) a otra con solidaridad orgánica (sociedad moderna, con una división del trabajo extendida y acelerada que genera que las nuevas funciones se vean en buena parte huérfanas de regulación normativa).
La anomia no sólo se refiere a la salud del cuerpo social sino también a la del actor; de ahí las referencias que hace Durkhein sobre el suicidio anómico, en la tipología planteada en su célebre trabajo El Suicidio.
E. del Acebo Ibáñez. (1996) Sociología del Arraigo. Una lectura crítica de la Teoría de la ciudad. Editorial Claridad, Buenos Aires. Cap. 3, 59-67.
R. Merton (1949), R. König (1958) y R. Cloward (1960), plantean la teoría de la anomia, por su parte, en términos de quiebra del orden cultural como consecuencia de la incoherencia o divergencia entre los “fines” que una sociedad propone como buenos, deseables y convenientes, y los “medios institucionalizados” que al mismo tiempo ofrece para alcanzar tales metas. Esto genera, según Merton, distintas conductas “adaptativas” (conformidad, innovación, ritualismo, retraimiento, rebelión).
función del nivel de conocimientos que va adquiriendo y, por cierto, distribuyendo entre sus miembros.
No obstante, debe tenerse en cuenta que es el mundo sociocultural el que también está operando e influyendo tanto en relación a los “modos del conocer” como con referencia a los “objetos del conocimiento” e, incluso, con respecto a la distribución de los “resultados del conocimiento”.
Al ser este mundo un fenómeno social “total”, en el sentido apuntado con anterioridad, la religión en unos casos, o las ideologías en otros, habrán de influir en las formas y contenidos del conocimiento (K. Wolf, A. Izzo), así como los conocimientos -en el corto o largo plazo- influirán, en mayor o menor grado, en la religión y en las ideologías. Max Scheler inició, a comienzos del siglo XX, el análisis sistemático del pensamiento y el conocimiento condicionado por la sociedad. Similarmente, los conocimientos se ven influidos por fenómenos como la estratificación social o la edad, por ejemplo.
Sociología del conocimiento: para K. Mannheim se trata de una disciplina que estudia las relaciones entre existencia humana y conocimiento, teniendo en cuenta los modos como se relaciona la vida intelectual con lo sociocultural y político en un espacio-tiempo determinado.
La sociedad moderna ha encaramado a la verdad científica como el criterio de verdad por antonomasia. Esto ha llevado en no pocos casos al “cientificismo”. Por cierto que nadie puede poner en duda los grandes avances que ha dado la humanidad en función de los descubrimientos científicos. Sin embargo, ante la pregunta sobre qué es un amanecer o un atardecer, por ejemplo, tendremos seguramente respuestas con rigor científico desde la Geografía, la Astronomía, la Física, etc., a pesar de lo cual quizás el poeta o el artista también tengan algo que decirnos, iluminando nuestro conocimiento del fenómeno; es más, hasta ayudándonos a descubrirlo.
Cientificismo: término que se refiere, en primer lugar, a la concepción según la cual la ciencia no sólo es la única explicación de las cosas, sino que es la única que puede satisfacer todas las necesidades de la inteligencia humana (Lalande) y sustituir y controlar la filosofía, la política y constituirse en fundamento último de las normas de comportamiento. Es la concepción propia del Iluminismo, expresada también en el positivismo de A. Comte. En segundo término, “cientificismo” es un término crítico con el que señala el “reduccionismo” de ciertas concepciones que reducen a la ciencia o el conocimiento científico al conocimiento experimental; consecuentemente, se afirma que los objetos de las ciencias humanas y sociales, morales y políticas sólo pueden ser tratados con los métodos propios de las ciencias naturales.
Representaciones colectivas
Es E. Durkheim quien utiliza este concepto para designar el conjunto de símbolos con los que un grupo, una comunidad organizada o un mundo sociocultural, se representan significados comunes de orden afectivo, emocional, cognoscitivo, normativo, valorativo y respecto de los
fines, de modo que los conceptos y términos que usamos normalmente en la vida cotidiana estarían yendo más allá de la experiencia personal, para representar más bien una experiencia colectiva.
Así, por ejemplo, la representación colectiva sobre qué significa ser “varón”, ser “mujer”, ser “blanco” o “negro”, en una sociedad o en otra adquirirá quizás variaciones significativas. Dígase lo mismo respecto de la representación colectiva de “viejo” o “anciano”: en algunos mundos socioculturales será símbolo de sabiduría y juicio ponderado, mientras que en otros mundos ser viejo implicará estar “fuera del sistema” y hasta podrá llegar a ser un dis-valor (especialmente cuando “ser joven” se erige en un valor en sí mismo); todo ello en buena medida debido a que el anciano no es considerado parte importante del sistema productivo, lo cual es desvalorizante en una sociedad que se autovisualice prioritariamente como “mercado”.
Instituciones sociales
Se trata de formas sociales duraderas que establecen “lo que debe hacerse” en determinados ámbitos de acción, dándole a la existencia sociocultural carácter de estable, normando - informal y formalmente, según el caso- los comportamientos.
La institución social no es un aspecto manifiesto del Subsistema Social -como sí lo son los grupos, las organizaciones o las asociaciones en general- sino que es un aspecto no manifiesto del Subsistema Cultural: son modelos y pautas organizadas de comportamientos y relaciones tendientes a la satisfacción de determinadas necesidades de un mundo sociocultural históricamente dado. Ejemplos de instituciones sociales son: la familia, la escuela, el Estado, etc., de modo que cuando se habla de la “crisis de la familia en Europa”, por ejemplo, se estará haciendo referencia directa a una institución social, si bien claro está esto se referirá indirectamente a las familias en concreto (aspectos manifiestos de la dimensión social del mundo sociocultural).
La Escuela es una institución educativa con las siguientes funciones: transmitir conocimientos, transmitir la cultura predominante en un mundo sociocultural dado, promover la integración social y política, mantener el control social, operar como agente de cambio, facilitar el ascenso social. Desde una perspectiva conflictualista, la institución educativa es vista no tanto en términos de las “funciones” que cumple para el “todo” sociocultural, sino más bien como un instrumento de la elite dominante.
J. Taberner Guasp: Sociología y educación. Función del sistema educativo en sociedades modernas. Tecnós, Madrid, 1999: Cap. 5, 107-131.
Weltanschauung
Este concepto significa principalmente concepción del mundo y, en ese sentido, es bastante inclusivo: incluye factores y condicionantes tanto racionales como no racionales, representaciones de las artes, costumbres, mitos, cultos, formas de vida. Pero no se trata de una mera “superestructura” que se impone de una al individuo, sino que la Weltanschauung surge ligada tanto al mundo sociocultural y al espacio-tiempo en que éste se da, como a la propia personalidad del sujeto o actor social.
Kingsley Davis distingue entre Orden Normativo (usos sociales -folkways-, costumbres - mores-, ley consuetudinaria, ley promulgada) y Orden Social. Para Davis lo que el sociólogo busca no es el catálogo de normas de una sociedad dada, sino conocer las reglas más
Se han elaborado distintas tipologías de grupos, a saber:
Primarios y secundarios De pertenencia y referencia Formales e informales
Grupos primarios y secundarios
Los grupos primarios son grupos pequeños, donde predominan los lazos afectivos, donde importa el sujeto en sí mismo, en tanto persona, independientemente de las funciones que desempeña; las relaciones que se dan en su interior son cara-a-cara.
Ejemplos de grupo primario lo constituyen una familia, un grupo de amigos.
En los grupos primarios, teniendo en cuenta las “variables pautadas” de las que habla T. Parsons en su Teoría de la Acción, se dan preponderantemente las siguientes pautas: afectividad, altruismo, cualidad (status adscripto), difusividad y particularismo.
Los grupos secundarios son de mayor tamaño, donde predominan las acciones racionales con arreglo a fines o valores, donde importa fundamentalmente la función que desempeña el sujeto y su respectiva performance; se trata de grupos con una estructuración formal de cara al cumplimiento de los objetivos que específica y explícitamente (al menos para sus miembros) los definen en cuanto tales.
Ejemplos de grupo secundario lo constituyen una empresa o fábrica, una universidad, un club, una asociación profesional, etc. No obstante, dentro de un grupo secundario surgen también grupos primarios, los que no necesariamente colisionan con aquél sino todo lo contrario, dado que muchas veces aumentan el sentido de pertenencia al grupo secundario u organización. Estos grupos primarios constituyen la estructura informal dentro del grupo mayor que los cobija (tal como se analizará en el Módulo II).
En los grupos secundarios, teniendo en cuenta las “variables pautadas” de las que habla T. Parsons en su Teoría de la Acción, se dan preponderantemente las siguientes pautas: neutralidad afectiva, egoísmo, desempeño (status adquirido), especificidad y universalismo.
Grupos de pertenencia y referencia
Los grupos de pertenencia ( in-group versus out-group , en términos de Sumner ) son aquellos, como su nombre lo indica, a los cuales el individuo pertenece, de los cuales es miembro y tiene en cuenta en su accionar cotidiano. No obstante también hay otro tipo de grupo, los grupos de referencia, que también pautan la acción del sujeto, aunque éste no es miembro de ellos: el actor social los tiene en cuenta ya sea para el planteamiento de metas u objetivos o para la selección de los medios a utilizar para el logro de dichos fines. Son grupos que obran como una suerte de “modelos” de acción, favoreciendo una especie de “socialización anticipada”.
Los grupos de referencia son importantes especialmente en los procesos de movilidad social vertical, en que un sujeto de un estrato socioeconómico inferior toma como “referentes” a grupos e individuos de un estrato más alto, socializándose así anticipadamente respecto de modos de comportarse y actuar de los miembros del grupo referente. También obrarán como grupo de referencia los profesionales de una determinada actividad respecto de los estudiantes que se preparan para ejercerla.
Grupos formales e informales
Mientras los grupos formales cuentan con fines u objetivos claramente establecidos y reconocidos como tales por sus miembros y por quienes no lo son; los grupos informales suelen surgir espontáneamente -muchas veces dentro de grupos formales-, aunque sin una estructuración evidente. Tal el caso del surgimiento de relaciones de amistad y solidaridad dentro de una organización o grupo secundario como puede ser una empresa, una fábrica o una universidad.
Agentes de socialización
Todo grupo social -sea primario o secundario, de pertenencia o referencia, formal o informal- opera como importante agente de socialización, al igual que lo es cada individuo en particular, en tanto actor social. En efecto, en tanto seres humanos sociales continuamente estamos siendo socializados, al mismo tiempo que obramos como agentes socializadores respecto de quienes interactúan con nosotros.
En la sociedad moderna es dable encontrar distintos agentes de socialización, a saber: la familia, la escuela, el Estado, los medios masivos de comunicación social.
2.2. ASPECTOS NO MANIFIESTOS DE LA SOCIEDAD
Son precisamente todos los procesos de socialización que se dan en el mundo sociocultural, tanto en el micro como en el macronivel.
La socialización es el proceso de educación o aprendizaje a través del cual un individuo internaliza (asimila) determinadas normas, valores, representaciones de la realidad, creencias, conocimientos, usos y costumbres, característicos de un grupo o mundo sociocultural, lo que generará determinadas actitudes y consecuentes comportamientos y acciones sociales.
De modo que a las expectativas del grupo (conductas esperadas) responde la integración del individuo socializado. De ahí que los procesos de socialización permitan cierta previsibilidad respecto de los comportamientos individuales.
La socialización es un proceso que dura toda la vida, por más que es de mayor intensidad durante la infancia, a través de la familia (socialización primaria ), continuando luego en la edad juvenil y adulta a través de las distintas organizaciones o grupos de pertenencia ( socialización secundaria ).
cabo con hermanos gemelos que fueron separados y criados en distintos ambientes (por ejemplo, los realizados en el Minnesota Center for Twin and Adoption Research, en los EE.UU.).
Asimismo, la Sociología de la Educación estudia el rol de la escuela -en todos sus niveles- como importantísimo agente de socialización, así como los roles sociales y funcionales del educador, agente socializador por antonomasia.
Desde una perspectiva sociológica “funcionalista” (tal como se verá en el Módulo II ) la Educación es un fenómeno que presenta funciones manifiestas y latentes , a saber:
las funciones manifiestas - es decir, conocidas por los actores sociales y buscadas conscientemente- son la transmisión de conocimientos, el otorgamiento de status, el ascenso social; y
las funciones latentes -es decir, no necesariamente conocidas y no buscadas conscientemente por los actores sociales- son la transmisión cultural, el control social, el mantenimiento de pautas, la integración social, en suma: la reproducción del Sistema o Mundo sociocultural. Desde una perspectiva sociológica conflictualista (lo veremos en el Módulo II ) la Educación es vista más bien como un instrumento de dominación, de modo que sería una institución que acentuaría y justificaría las divisiones y diferencias de clase o estrato socioeconómico, en tanto y en cuanto los lineamientos y contenidos del sistema educativo vendrían dados por los sectores dominantes de la sociedad.
En cambio, desde una perspectiva interaccionista simbólica (también ampliado en el Módulo II ) se destaca la importancia que tienen, en el proceso educativo, las expectativas del educador respecto del educando. Esto se ha dado en llamar “ Pygmalion effect ”, al cual R. Rosenthal y L. Jacobson (1968) precisamente lo plantean como el efecto que tienen sobre el “nivel de logro” de un alumno o discípulo las expectativas demostradas por el maestro respecto de la performance de aquél. Este fenómeno recibe también el nombre de “ teacher-expectancy effect ”, siendo también aplicable en otros ámbitos como por ejemplo en el deporte (relación entrenador-atleta).
Credencialismo: término utilizado en la sociología estadounidense para describir el aumento que se registra respecto de las exigencias mínimas de nivel educativo requeridas en el mercado laboral. Esto se debe a la profesionalización de las ocupaciones, así como a la cada vez mayor especialización y complejización del mundo del trabajo (R. Collins, 1979; R. Dore, 1976; Ch. Hurn, 1985).
Nuevamente en esta dimensión diferenciamos aspectos manifiestos y no manifiestos.
3.1. ASPECTOS MANIFIESTOS DEL INDIVIDUO
El individuo, en tanto actor social, se comporta de determinadas maneras, lleva a cabo distintas acciones sociales, interactúa con diferentes personas, alcanza determinados logros, lleva a cabo modos concretos de adaptación al medio ambiente o contexto en que vive. Es decir, el sujeto “se manifiesta” de una determinada manera, según sean las circunstancias en que se lleva a cabo su acción. Y estos modos en que el sujeto se muestra y actúa, son observables. Ellos son:
Acción Status Rol Variables pautadas
Acción social
Es toda conducta humana a la que el actor social le enlaza un sentido subjetivo.
De modo que acción social será aquella conducta en la que “el sentido mentado está referido a la conducta de los otros, orientándose por ésta en su desarrollo” (Max Weber).
Es por eso que, para Weber , el objeto de las ciencias sociales es la captación del sentido subjetivo que las personas le dan a sus acciones. El hombre, en su acción, ejercita y actualiza sus potencias (por lo que tiene de naturaleza ), y a la vez usa y realiza una posibilidad (por lo que tiene de historia ).
“Debe entenderse por Sociología [...] una ciencia que pretende entender, interpretándola, la acción social para de esa manera explicarla causalmente en su desarrollo y efectos” (M. Weber: Economía y Sociedad, p. 5). Es importante destacar que, para Weber, las más de las veces el sujeto no tiene conciencia de dicho sentido subjetivo: “La acción real sucede en la mayor parte de los casos con oscura semiconciencia o plena inconciencia de su ‘sentido mentado’. El agente más bien ‘siente’ de un modo indeterminado que ‘sabe’ o tiene clara idea; actúa en la mayor parte de los casos por instinto o costumbre. Sólo ocasionalmente [...] se eleva a conciencia un sentido (sea racional o irracional) de la acción” (Economía y Sociedad, p. 18).
Con la primera parte de su definición (“ciencia que pretende entender, interpretándola, a la acción social...”) Weber ubica a la Sociología (y a la Historia) dentro de las Ciencias del Espíritu -ciencias ideográficas-, mientras que con la segunda parte (“...para de esa manera explicarla
religiosa, la piedad o la trascendencia de una ‘causa’, cualquiera que sea su género, parecen ordenarle” ( ibidem, p. 20s.), de modo que sus acciones se orientarán por esas exigencias sentidas como propias. Cuanto más absoluto sea el valor por el que se orienta la acción, menor será la reflexión respecto de las consecuencias de la acción para con el actor social.
Acción afectiva
Es una acción fundamentalmente emotiva: al actor lo mueve un afecto o sentimiento actual, y obra en consecuencia. No se da una elaboración consciente de los propósitos últimos de la acción -como sí se da en los dos tipos ideales de acción social anteriores-, aunque comporte con la acción racional con arreglo a valores el hecho de que el sentido de la acción no radica en los resultados de la misma, sino en su propia peculiaridad.
Acción tradicional
Se trata de una acción social condicionada fundamentalmente por una costumbre arraigada. Cuando ese condicionamiento se transforma en un determinismo absoluto, se aproxima a una imitación meramente reactiva, en cuyo caso no necesariamente debería llamarse acción con sentido subjetivamente mentado, por más que se base en un sentido objetivo para la comunidad o sociedad en donde se desarrolla dicha acción. Sin embargo, cuando se habla de acción tradicional en esta tipología, Weber está haciendo referencia a que “la vinculación a lo acostumbrado puede mantenerse consciente en diversos grados y sentidos”.
Es importante insistir en el hecho de que los tipos ideales de acción social que plantea Weber no son más que “tipos teóricos”, no pretendiendo tampoco que sean considerados exhaustivos, dada la riqueza y complejidad de lo real, y tal como el mismo autor lo reconoce: “Muy raras veces la acción, especialmente la social, está exclusivamente orientada por uno u otro de estos tipos. Tampoco estas formas de orientación [de la acción] pueden considerarse en modo alguno como una clasificación exhaustiva, sino como puros tipos conceptuales, construidos para fines de la investigación sociológica, respecto a los cuales la acción real se aproxima más o menos o, lo que es más frecuente, de cuya mezcla se compone” ( ibidem , p. 21).
Quiere decir que en nuestra cotidianeidad muchas veces llevamos a cabo acciones mixtas, con componentes de distintos tipos de acción, aunque por lo general con el predominio de un tipo ideal respecto de los otros.
Analice las acciones llevadas a cabo por usted en los últimos días, e identifique los tipos de acciones según la tipología elaborada por Max Weber:
acción racional con arreglo a fines acción racional con arreglo a valores acción afectiva acción tradicional.
Como ya mencionamos, existen ciertos elementos estructurales y estructurantes que permiten que los sujetos que actúan e interactúan lo hagan dentro de un cierto margen de previsibilidad en las conductas, a saber: el status y el rol.
Status
Designa la posición de un individuo dentro de un sistema social o grupo determinado (R. Linton). El status puede ser adscripto (basado en cuestiones de raza, sexo, edad: negro, blanco, indígena, mujer, varón, joven, viejo) o adquirido (basado en los logros del sujeto: estudiante, ingeniero, sociólogo, portero, gerente, artista, presidente).
El status adscripto, sin embargo, muchas veces condiciona los logros potenciales y reales del individuo, por lo que si bien a efectos teóricos es necesario diferenciarlos, en la realidad social concreta a veces no es fácil ni correcto efectuar una distinción tajante.
Si bien cada actor social posee muy diferentes status, algunos connotan posiciones más altas que otros; de ahí que E. Hughes (1945) propone el concepto de master status.
Es el status que domina a los demás, condicionando de esa manera a la posición general del sujeto dentro de la sociedad global (por ejemplo, ser un profesional o científico reconocido nacional o internacionalmente, ser un deportista exitoso, ser presidente de la Nación, etc.).
Se suele utilizar equívocamente el concepto de status como sinónimo de prestigio, excelencia o alta posición social, cuando en sentido estricto el concepto no tiene ninguna carga valorativa, si bien es dable hablar de status alto, medio o bajo. Es decir, cualquier actividad supone un determinado status.
Rol
Designa la conducta socialmente esperada de una persona en función del lugar o posición (status) que ocupa en el mundo sociocultural, grupo u organización de pertenencia. El rol o papel social es el modo como un status debe ser desempeñado; de modo que a cada status o posición de un individuo dentro de una estructura social dada le corresponde un determinado rol o comportamiento “socialmente esperado”. Es por eso que R. Linton expresa que cuando el sujeto ejercita los derechos y obligaciones correspondientes a un status no hace sino ejercer un rol; de modo que el rol no es sino el aspecto dinámico del status, erigiéndose en una “conducta tipificada” (E. Wallner). Así como la sociedad es un sistema de roles (R. Dahrendorf), el rol es la organización de determinados esquemas de comportamiento (J. Wössner).
Todos los individuos desempeñan una constelación de roles, algunos de los cuales son más importantes que otros. Respecto del desempeño de dichos roles pueden surgir conflictos entre roles (por ejemplo, el rol de padre y el de juez) y conflictos en el desempeño de un mismo rol (es cuando diversos grupos de pertenencia o de referencia manifiestan distintas expectativas de conductas al actor que desempeña un específico rol). N. Gross habla de conflicto inter- rólico y de conflicto intra-rólico, respectivamente.