



Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Prepara tus exámenes con los documentos que comparten otros estudiantes como tú en Docsity
Encuentra los documentos específicos para los exámenes de tu universidad
Estudia con lecciones y exámenes resueltos basados en los programas académicos de las mejores universidades
Responde a preguntas de exámenes reales y pon a prueba tu preparación
Consigue puntos base para descargar
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Comunidad
Pide ayuda a la comunidad y resuelve tus dudas de estudio
Ebooks gratuitos
Descarga nuestras guías gratuitas sobre técnicas de estudio, métodos para controlar la ansiedad y consejos para la tesis preparadas por los tutores de Docsity
Asignatura: Atencio i Percepcio, Profesor: Judit Castellà, Carrera: Psicologia, Universidad: UAB
Tipo: Apuntes
1 / 5
Esta página no es visible en la vista previa
¡No te pierdas las partes importantes!




“Se entiende por sensación la mera interacción entre los estímulos del medio y nuestros receptores fisiológicos. La llegada de esos estímulos a nuestro sistema sensorial puede ser más o menos organizada o caótica, en fases o a la vez, rápida o lenta”. Mientras que “ el proceso psicológico encargado de darle sentido, en una primera interacción con ellos, es la percepción ”. La percepción supone la capacidad humana de otorgar sentido al mundo externo e interno”.
El estímulo proximal es “aquel estímulo que se refleja en los receptores sensoriales y que, a su vez, depende de las características físicas de los receptores. Los seres humanos, por ejemplo, no llegamos a oír determinadas frecuencias sonoras que sí son percibidas por los perros y delfines”.
El estímulo distal , en cambio, es “el que se registra finalmente en nuestro sistema neurológico y sobre el que el funcionamiento perceptivo lleva a cabo algún tipo de modificación o interpretación”. Carretero en este caso pone el ejemplo de la visión: cuando vemos un objeto, la imagen del mismo se refleja al revés en la retina; pero luego el sistema perceptivo, a un nivel superior (corteza cerebral), ajusta esa imagen y la vuelve a poner en su posición real.
La atención, a diferencia de la percepción, implica intencionalidad y permite focalizar y sostener la percepción a lo largo del tiempo. Es un mecanismo que nos sensibiliza y nos hace más receptivos ante los sucesos del medio ambiente, lo cual incide en la variedad y eficacia de las actividades que somos capaces de llevar a cabo.
Algunas de sus funciones son:
“Aumentar la posibilidad de recibir los estímulos y sucesos del ambiente, así como los propioceptivos”.
“Contribuir a una progresiva objetivación de la realidad interna y externa”.
“Facilitar el funcionamiento de otros procesos psicológicos, de los que a veces es condición casi indispensable”.
“Contribuir a ejecutar eficazmente las tareas que nos encontramos en nuestra interacción con la realidad, sobre todo aquellas que requieren esfuerzo”.
La primera fase es el inicio , suele durar 4 o 5 segundos, y se da cuando sucede algún cambio en la estimulación ambiental que provoca un reflejo o respuesta de orientación en la persona. También puede activar la atención la propia decisión o
interés de la persona. Según la tarea a realizar, se selecciona una estrategia atencional particular.
La siguiente fase es el mantenimiento de la atención y consiste en focalizar en el objeto durante el tiempo que la tarea específica a realizar lo requiera. Las cualidades de los estímulos influyen en esta fase: si el estímulo es intenso e inesperado, ocurre menos habituación y se mantiene la atención más fácilmente; si el estímulo es muy frecuente o repetitivo, causará interés inicialmente pero luego, habituación, y será difícil sostener la atención; si el estímulo es rítmico, acompasado, regular en su presentación, fácil de predecir, la atención dejará de ser constante y aparecerá sólo cuando se estima que el estímulo volverá a presentarse.
La última fase del proceso atencional es el cese , “período en el que se interrumpe la actividad atencional, y puede ser brusca o paulatina”.
Las clasificaciones suelen hacerse de forma bimodal. Las más frecuentes son:
Atención concentrada (o focalizada en algo particular) / Atención dispersa o difusa (dirigida al contexto general).
Atención selectiva (atendemos a un solo conjunto de estímulos: procesamiento en serie) / Atención dividida (atendemos a varios conjuntos de estímulos a la vez: procesamiento en paralelo).
Atención exteroceptiva (atención dirigida al exterior) / Atención interoceptiva y propioceptiva (dirigida a la percepción de las vísceras y de la posición relativa de los músculos del cuerpo, así como de los estados emocionales y mentales).
Atención consciente (la persona es consciente de que presta atención) / Atención no consciente (la persona está atenta a algo sin tomar consciencia de ello en forma inmediata)
Atención voluntaria o controlada (existe predisposición y preparación de la atención, a la vez que una revisión o chequeo de la misma durante la actividad que se realiza; ejemplo: manejar un auto durante una competencia deportiva) / Atención involuntaria o no controlada (automatizada, rutinaria, por habituación, se puede estar consciente y atento a la actividad realizada aunque se la realiza de un modo estereotipado; ejemplo: manejar un auto un día de paseo).
El modelo multialmacén de la memoria (Atkinson y Schiffrin, 1968) es uno de los modelos cognitivos más frecuentemente empleado. Para el cognitivismo, la información pasa por diferentes instancias durante su procesamiento y memorización. Para estos autores la memoria no es unitaria, sino que posee diferentes almacenes o estructuras con lógicas funcionales totalmente propias, que además están interconectados entre sí. Existirían tres sistemas o almacenes: memoria sensorial (MS), memoria a corto plazo (MCP) y memoria a largo plazo (MLP).
Teoría del olvido motivado: se olvida lo que se desea o necesita olvidar (la teoría psicoanalítica al hablar de la represión se sumaría a esta línea explicativa).
Teoría del decaimiento temporal: la información que no se emplea a menudo, se pierde (la perspectiva empirista y su hincapié en la repetición como motor de la memoria apoya esta teoría).
Teoría de la interferencia: el aprendizaje de nuevas informaciones a veces se superpone y entra en conflicto con información previamente acumulada y ello obliga a la memoria a olvidar alguna de las dos informaciones para evitar la interferencia y la incongruencia de los contenidos mnémicos.
Algunas de las leyes del recuerdo son:
En una serie o secuencia informativa, se recuerda mejor lo primero (efecto de primacía) y lo último (efecto de recencia).
Más allá de su posición en la serie, aquellas informaciones que resultan extrañas, inusuales o grotescas se recuerdan con intensidad.
Se recuerda mejor la información que ha sido asociada con acontecimientos emocionales destacados en la vida de la persona.
Todo lo que se recuerda supone que se ha añadido, quitado, simplificado o sintetizado información, “con el fin de aumentar su coherencia o de establecer mayor concordancia entre lo que recordamos y nuestra visión actual de los acontecimientos o personas”.
Para el conductismo el aprendizaje es explicado de un modo mecanicista y determinado por el medio ambiente exterior. Así, el aprendizaje sería un cambio relativamente permanente en la conducta que tiene su origen en la experiencia, cuya ocurrencia no se debe a la fatiga, ni a la incapacidad de la persona para recibir información ambiental. Es una función adaptativa, que permite al sujeto modificar su conducta de acuerdo a las características del medio. Desde esta perspectiva, el aprendizaje sería un proceso psicológico básico común a animales y humanos, que permitiría la modificación de patrones conductuales innatos a partir de la asociación de ciertos estímulos incondicionados (naturales, innatos, que provocan ciertas respuestas también incondicionadas), con nuevas respuestas conductuales que no son las naturalmente esperadas (respuestas condicionadas): por ejemplo, los experimentos con perros de Pavlov, en los que inicialmente la comida (estímulo incondicionado) provocaba el reflejo de salivación (respuesta incondicionada); pero luego, cuando se asociaba la presentación de la comida con otro estímulo, completamente neutro en relación al estímulo incondicionado (el delantal del investigador, el encendido de una luz, el sonido de un timbre), ocurría que posteriormente la sola presentación del delantal, la luz o el timbre (ahora estímulo condicionado), provocaba el reflejo de salivación (ahora respuesta condicionada).
Para el constructivismo (Piaget, Vigotski) y el cognitivismo, el aprendizaje debe ser estudiado no sólo en relación con la conducta observable (lo que hacemos), sino también con los conocimientos ya procesados por la mente, disponibles en la memoria y cargados de significación, procesos que no son observables directamente, sino que deben ser inferidos a partir del modo en que las personas
resuelven problemas y que tienen una clara relación con el uso del lenguaje y la significación dada a la realidad.
Tanto Piaget, como Vigotski, parten de concepciones evolucionistas y toman al aprendizaje y al hombre como resultados de un proceso de transformación progresiva. Para Piaget, en los procesos de aprendizaje se entremezclan aspectos filogenéticos (relacionados a la herencia genética acumulada durante toda la historia evolutiva de la especie humana) y aspectos ontogenéticos (el proceso evolutivo individual de cada sujeto a lo largo de las distintas edades de su vida). Para Vigotski, interactúan una línea natural de desarrollo (la constitución biológica y la programación genética del organismo) y una línea cultural (la apropiación o interiorización que hace la persona de las herramientas e instrumentos que le provee el entorno sociocultural, desde herramientas materiales, hasta herramientas simbólicas como el lenguaje).
No hay en la psicología un claro acuerdo respecto a estos conceptos, pero asumimos la posición que asigna al término emociones el significado de reacciones afectivas observables físicamente. Las emociones son reacciones afectivas intensas, inmediatas, breves, con una clara afectación orgánica y una respuesta conductual relativamente estandarizada. Los sentimientos, en cambio, son reacciones afectivas difusas y suaves, pero duraderas en el tiempo, sin un componente de reacción orgánica visible y sin una reacción conductual tan evidente.
Se considera que ciertas emociones, denominadas primarias, tienen una base estrictamente biológica y genética, innata. Mientras que otras emociones se denominan secundarias y son el producto de los aprendizajes y el contacto con la sociedad y la cultura a lo largo de la vida. Para Watson (conductismo), las tres emociones básicas eran la ira, el amor y el miedo. Actualmente, uno de los modelos más empleados es el de Plutchik, que establece ocho emociones básicas o primarias (emociones que se pueden hallar también en especies animales) y numerosas posibilidades de combinación para generar emociones complejas o secundarias (específicamente humanas). Las ocho emociones básicas son esquematizadas por este autor en un círculo de emociones, en el cual dispone las ocho emociones distribuidas como pares de opuestos: Miedo-Ira, Sorpresa-Expectación, Tristeza- Alegría, Aversión-Aceptación. Posteriormente las combinaciones entre estas emociones básicas y entre las emociones derivadas, complejizan y diversifican la estructura emocional de cada persona. Por ejemplo, el resentimiento sería la combinación de tristeza e ira; la culpa, la combinación de alegría y miedo; el amor, la combinación de alegría y aceptación; el alarma, la combinación de miedo y sorpresa; el deleite, la combinación de alegría y sorpresa; la ansiedad, la combinación de expectación y miedo.