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Este documento analiza las funciones del productor y director de producción en la industria cinematográfica. El productor se encarga de promover películas que amorticen el coste de producción y responden a los deseos del público, mientras que el director de producción diseña el plan de producción y asesora al productor en la contratación del equipo. Se discuten las diferentes funciones de los productores norteamericanos y europeos, la relación entre productora y distribuidora de videos, y la importancia de la organización en la producción cinematográfica.
Tipo: Apuntes
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La primera consideración para entender la producción cinematográfica, es considerar el cine como un medio de comunicación de masas. Aunque a muchos les choque tal aceptación, el cine es una industria, y como tal, precisa de una sólida estructura industrial, sustentada por productos cinematográficos dirigidos a las grandes audiencias. o Funciones del productor cinematográfico:
o Funciones del productor cinematográfico:
resolviendo los inumerables conflictos que pudieran surgir, equilibrando los presupuestos comerciales y creativos y adoptando una función integradora dentro del sistema de producción. Algunos productores han optado por una decisión rotunda, se han ocupado de aspectos comerciales, dejando el resto en manos del director, lo cual no es frecuente. La situación más corriente es que el productor participe en el proceso creador, lo cual puede producirse por acuerdo mutuo o utilizando su posición para imponer ciertas decisiones. La labor de encauzamiento y organización implica la elección de los elementos fundamentales de creación: guionista, director, intérpretes principales, junto a las localizaciones y escenarios más importantes. El productor debe definir las líneas maestras de ejecución y a partir de ahí, delegar las competencias en aquellos que han sido considerados idóneos para el proceso de producción emprendido; entendemos que la labor del productor debe llegar hasta un determinado nivel, sin llegar a interferir en competencias que corresponden a otros del equipo; estas competencias deben consensuadas a la hora de firmar el contrato para evitar malentendidos y tensiones innecesarias. Eso sí, sin dejar de velar por el cumplimiento de las líneas maestras o pautas generales de actuación.
diferencia de anteriormente, cuando cada estudio solía tener en su plantilla un número determinado de productores y una vez firmado el contrato, el estudio será el único titular de los derechos de explotación, por lo que la independencia del productor se verá afectada a lo largo del proceso, siendo la supervisión casi diaria. Vistas así las cosas, parece que el calificativo independiente está más justificado por el lado de la contratación eventual que por el de las acciones creativas relevantes. Cuando el estudio tiene dudas respecto al proyecto, el productor con lo único que cuenta, por el momento, es con un contrato de distribución en el que se fija la cantidad garantizada por el estudio al visionado de copia estándar, este contrato ayuda a la obtención de créditos bancarios y otras aportaciones financieras; estas películas cuentan con mucha menos financiación económica, aunque el productor goza de mayor libertad, pues física y jurídicamente estará lejos del estudio durante todo el proceso, y solo cuando la película esté terminada será presentada al estudio, expuesta a halagos o críticas de los ejecutivos de dicho estudio.
Diferencias entre el productor experto (Productor creativo y Productor-Director).
Estaremos ante un experto en producción cinematográfica, en sentido estricto, cuando ante todo se plantea promover films que, cuando menos, amorticen el coste de producción, en responder en gran medida a los deseos del público. Labor de promoción que comporta, en primer lugar, elección o aceptación de un tema o argumento, para poder pasar después a un guion, y de ahí a la organización de un proceso de producción. Además será necesario un conocimiento de la técnica de expresión cinematográfica, pudiendo decidir una vez comenzado el proceso que trabajo es válido y cuál no lo es. El director es quien en mayor medida ha sufrido durante la filmación unas determinadas dificultades de realización de orígenes múltiples, por lo que a la hora del resultado final, se puede producir el subconsciente autoengaño y aceptar por bueno y definitivo aquello que no debe serlo; al igual, el director efectúa infinidad de visionados de su trabajo de rodaje, reiteración que ante el perfeccionismo del director puede agigantar pequeños errores o aquello que se estimó acierto, pierde relevancia; y es el productor experto el que debería decidir si es válido o cabe mejorarlo, dado que el productor no ha tenido por qué seguir de cerca el rodaje, el productor, además deberá realizar una valoración crítica situándose en el lugar del receptor. El inconveniente del productor-director, es la inexistencia de alguien que desde fuera efectúe una labor crítica.
Resumiendo, las funciones del productor experto son:
El Productor independiente americano, al igual que el Productor europeo experto, las tres funciones son realizadas de la mejor forma y al más alto nivel e intensidad- Para los otros dos tipos de Productor norteamericano (en nómina del estudio o contratado
interna, sino también de la producción extranjera que hay que importar. La producción cinematográfica nacional que se dirige fuera de las fronteras es identificada por Giannelli con el término “exportación” , actividad que en gran parte de las ocasiones se realiza directamente por empresas productoras nacionales que contactan con empresas distribuidoras extranjeras; por lo que, importación y distribución podemos integrarlo como distribución nacional, y la exportación puede considerarse, distribución internacional.
El sistema delineado por Giannelli quiere ser representativo de una realidad económica cinematográfica nacional. El Sistema Económico Internacional podría ser el resultado de la suma de diferentes sistemas nacionales. El anterior esquema nos muestra las diferentes unidades empresariales: empresas productoras, empresas auxiliares de la producción, empresas distribuidoras y empresas exhibidoras; aunque este esquema nacía en los años 50, siendo un fiel reflejo de la realidad, hoy en día a causa de la complejidad, el esquema ha perdido el carácter de representación absoluta y fiel de la realidad.
En los años 50, la televisión efectuaba sus primeras andaduras en el campo de la comunicación de masas y el videocassette era todavía algo por descubrir, no había más forma de exhibir las películas que a través de la utilización de las salas adaptadas para ello. Pero el crecimiento vertiginoso de la televisión en los últimos cuarenta años, así como el rápido desarrollo del sistema videocassette en la última década, han invalidado en gran medida el Sistema Cinematográfico mostrado por Giannelli.
Esto nos lleva al desarrollo de tres subsistemas que integraran el actual Sistema Económico Cinematográfico.
Existen tres grandes sectores empresariales: Producción - Distribución – Exhibición.
A pesar del gran peso de la televisión, el sistema clásico sigue teniendo peso dentro del Sistema, sobre todo las películas europeas se continúan amortizando esencialmente con el mercado de las salas de exhibición.
2.2.1. Sector Producción.
La empresa productora en el subsistema clásico:
Las empresas productoras son el núcleo del sector y las empresas auxiliares, tienen una clara relación de dependencia funcional respecto de las empresas productoras. Las empresas auxiliares producen según las exigencias cualitativas y cuantitativas de la producción y de la exportación, además admiten un sistema de pagos diferidos facilitan la financiación de gran número de films.
2.2.2. Sector Distribución.
Funciones dentro del subsistema clásico:
Nos encontramos con las empresas de exhibición. Funciones:
Las relaciones entre empresas de los tres sectores referidos quedan enmarcadas en el denominado mercado de productos; Walter Dadek distinguirá entre el mercado de productos y el mercado de exhibición.
La corriente real no plantea ningún problema, pero la corriente monetaria lo plantea en el momento de intentar que el circuito quede perfectamente cerrado por el lado del consumo de producto de la película a través de la televisión, ya que la televisión no alimenta su programación exclusivamente de películas y además se financia de forma más o menos indirecta, ya sea mediante financiación publicitaria o a través de cuotas de abonados.
2.3.1. Relaciones de complementariedad o sustitución de medios de exhibición.
Cuando profesionalmente se habla de jerarquía de medios se está pensando en la necesidad ineludible de que el medio sala sea anterior al medio televisión, en pro de obtener la deseada complementariedad del subsistema. Para mantener una relación de complementariedad es necesario seguir un orden cronológico de explotación: en primer lugar en la salas, en segundo lugar en videocasete y por último la explotación en televisión.
Mirando el gráfico: las relaciones de la zona B (empresas productoras, distribuidoras y exhibidoras y público) ya han sido analizadas en el subsistema clásico. Por lo que ahora cabe analizar la zona A (empresas emisoras de televisión) y la zona C (empresas productoras de vídeo, distribuidoras de vídeo y videoclubs).
Empezando por la zona A: EL objetivo empresarial de las empresas de exhibición se centra exclusivamente en la proyección de films, mientras que en las emisoras de televisión la exhibición de films es sólo parte de su programación, por lo tanto para las empresas de exhibición el riesgo empresarial viene afectado esencialmente por el acierto o desacierto en la programación de films, algo que no sucede para las empresas de televisión. Esto provoca que muchas veces sea determinante a la hora de programar films en televisión, sobretodo en
cadenas públicas, que en la elección de la película se anteponga cual se obtendrá a un menor precio, más que cual tendrá mayor aceptación por el público.
Las emisoras de televisión efectúan sus compras de films ateniéndose a un régimen de precios fijos para un lugar y tiempo determinados. Las tarifas televisivas pueden tener en cuenta exclusivamente el metraje o el tiempo de emisión. Las relaciones serán más directas que con los cines, ya que se realizaran únicamente entre el sector de empresas productoras y el de emisoras de televisión, desapareciendo las empresas distribuidoras; estas posibles relaciones contractuales se pueden reducir a dos principales categorías: ventas a priori o ventas a posteriori.
El fin último de la empresa y, por consiguiente, del empresario de producción cinematográfica es la comunicación de ideas, sentimientos, información, etc., y la película es el instrumento o medio que hace realidad el fin último empresarial. Pero no debemos olvidar la posibilidad de multiplicar la película producida sacando copias de la cinta original, y la posibilidad de proyectar cada copia cientos de veces ante un gran número de personas; lo cual nos presenta a la película como un producto industrial de fabricación masiva, aunque estas dos características de masividad se dan únicamente en la fase de reproducción y de consumo, no en la de producción; pues cada película tiene un carácter individual, aun cuando existan semejanzas en contenido y forma con otras películas, en cada una habrán intervenido en su proceso consideraciones y elementos diferentes y personales, existiendo un proceso de producción único e individualizado para cada película, que termina en el corte de negativo , siendo a partir de este momento cuando se puede hablar de producción en serie de las copias necesarias para la distribución del film.
El valor de una película no se puede calcular “a priori”, ya que la demanda cinematográfica varía en función de una calidad apreciada de forma muy subjetiva y siempre “a posteriori”.
En síntesis, cada unidad de producción es un prototipo, de un elevado corte, con un valor difícil de calcular. A diferencia de otros procesos productivos, en el medio audiovisual, no existe “el” proceso de producción optimo, cada película tiene “su” proceso idóneo, el cual deberá planteárselo el productor de la película en cuestión.
3.2. Productividad del trabajo de producción.
La interrelación cantidad-calidad que constituye un principal tema de análisis para la Economía General, no iba a ser menos con respecto a la Economía Cinematográfica.
Partiendo de que las características del producto cinematográfico hacen difícil la relación calidad-cantidad sin mermar una de ellas, se intentará trazar unas líneas a seguir para que dicha interrelación sea lo más idónea posible. En primer lugar, la contratación de un equipo técnico- artístico de la máxima calidad a nivel global, ya que no hay que olvidar que hablamos de un trabajo en equipo y que como hemos dicho con anterioridad, cada película es distinta, por lo que cada una tendrá un equipo que resulte el más productivo, encontrar este equipo óptimo es objetivo primordial del productor cinematográfico.
El Productor, como empresario que es corre un riesgo empresarial que se agrava con el gran coste por unidad y con la dificultad existente para precisar “a priori” el valor de un film. Ahora bien, lo que siempre existirá será la posibilidad de efectuar algún tipo de predicción de rendimientos, la cual puede y debe compararse con el también previsto coste de producción.
3.3. Coste-rendimientos.
La predicción de ingresos es muy difícil en este sector, pues siempre está predispuesto a la aparición de imponderables. Esto se ve agravado cuanto menor es la categoría del Productor, o lo que es lo mismo, cuanto más pequeña es su fuerza en relación a las empresas de distribución nacionales e internacionales, la predicción de rendimientos se hace más difícil, pues al no poder obtener adelantos de distribución con el carácter mínimo garantizado de la distribución nacional, y al no tener posibilidad de efectuar preventas internacionales, el Productor no podrá contar con unas cifras base o núcleo en las que cimentar una racional predicción; por el contrario
los productores cinematográficos más importantes gozan de la posibilidad, a través de las fórmulas comerciales referida, de afinar de forma bastante fiable sus expectativas de ingresos, y con ello, al comparar con sus presupuestos, reducir el riesgo de producción. Por lo que nos encontramos con superproducciones producidas por importantes productores con un riesgo de producción considerablemente inferior al que gravita sobre pequeñas películas producidas por productores de menor prestigio.
3.4. La mercancía película.
La primera cuestión a tener en cuenta al contemplar la película como mercancía es ver que se trata de una mercancía cuyo consumo se produce en masa, al mismo tiempo que gracias posibilidad de multiplicación nos encontramos con un consumo más individual.
El productor no puede olvidarse del elemento principal, el público, si lo que busca es el éxito y no la única obtención de una satisfacción personal.
En la proyección pública de un film aparecerá una respuesta emocional esencialmente diferente a la que se produce en visionados privados. Un grupo de personas que se sitúa en una sala posee una especial capacidad de captación/aceptación del mensaje, mostrando un grado de sensibilidad emocional superior al de la captación individualizada.
El Productor se considerará el portavoz del gran público, por lo que se verá en la necesidad de programar aquel tipo de proyecciones que le suministren de forma inequívoca la respuesta del receptor del mensaje cinematográfico. En la práctica americana ese trabajo recibe el nombre de programación de “ preview ”, es decir, programar al público una copia “ standard ”; la cual posee una doble función: en primer lugar, servirá como base para la actuación publicitaria; y en segundo lugar, se descubrirá lo que en el lenguaje cinematográfico se denomina zonas que pesan , y cuya única alternativa es el corte o replantearse el montaje de algunas secuencias. Aunque son muy pocos los productores cinematográficos que consideran el trabajo tipo “ preview ”.
El planteamiento racional de una producción debe contar con la consideración del factor tiempo, la cual no vendrá referida exclusivamente al tema del film sino también a otra serie de cuestiones, como por ejemplo, la consideración más inmediata del nivel profesional del director y principales intérpretes. El Productor deberá confeccionar un reparto de actualidad con la intención de incidir en el valor del film, al igual y por consiguiente, deberá plantearse la fecha estimada de salida al mercado del film, pues si resulta excesiva la dilatación del tiempo que media entre la concepción del proyecto y la salida del mismo al merca, aquel tema o actor que en el momento son actualidad, pueden dejar de serlo en menos tiempo del necesario; de ahí que un racional planteamiento de producción no pueda olvidarse de las oportunas conexiones con la comercialización.
Estas consideraciones nos llevan a resaltar dos acciones ancladas a esa realidad de pérdida de actualidad de un film: una de ellas es la distribución intensiva y la otra consiste en no emprender ninguna producción sin haber concertado la oportuna distribución, pues con ello, entre otras cosas, se estará propiciando la rápida salida de la película, con todo lo que representa en relación
Los factores de producción de los que se dispone en cualquier producción son: medios materiales y elementos humanos.
4.2.1. Pequeña dimensión empresarial.
Es la forma predominante en los países de económica capitalista, se trata de una categoría empresarial susceptible de acoger a los más diversos tipos de productor cinematográfico, desde el tipo Productor inversionista hasta el Productor experto. Pero, sobre todo en los últimos tiempos, se ha convertido en la forma idónea para la denominada genéricamente producción independiente; además ha resultado ser muy apta para la interrelación productor-director.
En este tipo de empresa, el Productor posee una importante capacidad o libertad de acción, lo cual se verá reflejado en la película que tendrá un tipo de producción más personalista. En el ámbito jurídico también muestra diferencias, ya que la forma jurídica utilizada será la de empresario individual, aunque esta forma ha ido perdiendo adeptos a favor de la societaria.
Cada película se justifica por sí misma no entrando a formar parte de ningún plan de producción propiamente dicho. El futuro empresarial estará siempre condicionado, de manera decisiva, por el resultado económico de la última película; normalmente la mayoría de estas empresas cuentan con una cifra muy reducida de capital, por lo que lo habitual es servirse de financiación externa, la cual según la modalidad que adopte, incidirá más o menos en la libertad e independencia a la que nos referíamos como característica de esta forma de producción.
La empresa distribuidora también puede actuar de inversora, eso sí adquiere con mayor fuerza su autoridad por el doble papel que asume, y reduciendo la del productor.
Este tipo de empresa se compone por:
En la organización permanente el Productor desempeña una función de vital importancia, pues es él quien asume las funciones de dirección técnica, comercial, administrativa, etc. de la empresa en cualquier momento, pero además, es competencia suya el planteamiento y ejecución de las líneas maestras de acción de la organización temporal, en la cual adquiere un claro protagonismo el productor ejecutivo o director de producción. Cabe señalar, que en la organización temporal la labor del Productor posee claros limites; el Productor delega en el productor ejecutivo o director de producción aquellos aspectos más concretos de la labor de producción, el Productor se mueve sobre todo en el terreno de las ideas y el director de producción en el de las realizaciones, es decir, el productor dirá lo que se debe hacer, mientras que el director de producción definirá el cómo.
Labores del director de producción:
Empresas auxiliares.