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Protocolo de atencion piscologica de embarazadas en el sistema de salud chileno.
Tipo: Guías, Proyectos, Investigaciones
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SUBSECRETARIA DE SALUD PÚBLICA
DIVISION PREVENCION Y CONTROL DE ENFERMEDADES
DEPTO. CICLO VITAL – DPTO. SALUD MENTAL
Todos los derechos reservados. Este material puede ser reproducido total o parcialmente para fines de diseminación y capacitación. Prohibida su venta.
I. Alcance y objetivos
El presente protocolo es un apoyo dirigido a los profesionales de la atención primaria que participan en las acciones de salud dirigidas al cuidado de la salud de las mujeres durante el embarazo y el período del posparto.
Este documento se basa en la Guía de Práctica Clínica para el Tratamiento de la Depresión en Personas de 15 años y más, siendo éste el documento de referencia para quienes pretendan complementar lo señalado en este protocolo.
Su propósito es entregar herramientas para detectar en forma precoz y apoyar el tratamiento de la depresión durante la gestación y el posparto, para disminuir la morbimortalidad de la madre y su hijo(a).
Sus objetivos son:
(1) Proveer a los profesionales y técnicos sanitarios de herramientas de apoyo sencillas para facilitar la identificación de la sintomatología depresiva en los entornos de controles pre y postnatales. (2) Definir criterios claros para vincular a una paciente al GES de Depresión, durante su período de embarazo y posparto. (3) Entregar herramientas para el reconocimiento, en controles del embarazo y posparto, de alertas respecto del tratamiento por depresión. (4) Entregar herramientas conceptuales básicas sobre la depresión en el período perinatal.
II. Antecedentes Generales
Cada vez es más clara la necesidad de incorporar el enfoque de género en la atención de salud y particularmente en la atención de los problemas y trastornos mentales. Los perfiles de morbilidad difieren entre hombres y mujeres; así las mujeres se deprimen más, sufren más trastornos de ansiedad y desarrollan en forma más frecuente trastornos de la conducta alimentaria.
La depresión es un trastorno del humor y del estado de ánimo que se manifiesta a partir de una serie de síntomas que incluyen cambios bruscos del humor, irritabilidad, falta de entusiasmo y una sensación de congoja o angustia, trascendiendo a lo que se considera como normal. Puede implicar la pérdida de interés en actividades hasta entonces queridas, así como cambios cognitivos.
La depresión se define operacionalmente como una alteración patológica del estado de ánimo, caracterizada por un descenso del humor que termina en tristeza, acompañado de diversos síntomas y signos que persisten por a lo menos 2 semanas. Con frecuencia tiende a manifestarse en cualquier etapa del ciclo vital y con varios episodios adquiriendo un curso recurrente, con tendencia a la recuperación entre episodios (Dpto. Salud Mental MINSAL).
En todas las edades, las características prominentes de los trastornos depresivos incluyen depresión o irritabilidad, cambios concomitantes en el sueño, el interés en las actividades,
sentimientos de culpa, pérdida de energía, problemas de concentración, cambios en el apetito, el procesamiento psicomotor (retraso o agitación), e ideación suicida. Por esas razones, la depresión es la principal causa de discapacidad en el mundo, en términos de número total de AVISA(1).
En Chile, según el estudio de Carga de Enfermedad y Carga Atribuible (1), la depresión unipolar es la segunda causa de años de vida perdidos ajustados por discapacidad (AVISA) en población general chilena y la primera entre las mujeres entre 20 y 44 años, congruente con lo observado en el mundo (2)(3).
Una revisión sistemática (10) respecto de las prevalencias e incidencias de depresión durante el embarazo y el posparto, encontró que, en países desarrollados, la prevalencia puntual, combinando las estimaciones, fluctuó entre 6,5% a 12,9% en los diferentes trimestres del embarazo y los meses del primer año puerperio. La prevalencia combinada muestra que hasta un 19,2% de las mujeres tienen un episodio depresivo mayor durante los primeros 3 meses después del parto.
Los estudios sobre sintomatología ansiosa y/o depresiva en mujeres chilenas durante el embarazo, revelan prevalencias entre un 16,7% (4) y un 35,2% (5). A su vez, en el posparto, alrededor del 40,5% de las mujeres chilenas presenta síntomas de ansiedad o depresión. (3)
En relación con la sintomatología depresiva asociada al puerperio, se encontró que la prevalencia es mayor en el socioeconómico bajo (41,3%) que en el nivel socioeconómico alto (27,7%) (5). En mujeres de mediana edad (45-55 años) de Temuco, tomadas de listados de centros de madres e ISAPRES, la prevalencia de síntomas depresivos fue de 43,3%(6).
III. Marco conceptual
La depresión está clasificada como un trastorno afectivo, lo que implica cambios en el humor, sugiriendo que los efectos de la depresión están circunscritos al funcionamiento emocional. Sin embargo el impacto de la depresión es mucho más profundo, afectando prácticamente todos los aspectos de la vida de la persona deprimida, tales como las relaciones interpersonales, el funcionamiento conductual y el funcionamiento cognitivo. Es entonces comprensible porque la depresión causa una discapacidad laboral significativa. La naturaleza de la depresión, que no es físicamente medible, sino que depende del autoreporte o de la inferencia que se haga de la conducta de la persona deprimida, contribuye a la falta de comprensión y al estigma, dilatando o impidiendo la adecuada detección y manejo(7).
En las mujeres, la depresión tiende a aparecer en una edad más temprana, se presenta con una mayor frecuencia de episodios, con un mayor número de síntomas y con tasas mucho mayores de depresión atípica. En un análisis estadístico multivariable se encontró que la edad temprana de aparición, el exceso de autocrítica y la disminución de la libido, son los mejores predictores de depresión mayor en mujeres. Un número elevado de síntomas atípicos en las mujeres podría estar reflejando una diferencia fisiopatológica en la depresión de hombres y mujeres (8).
Los problemas y trastornos mentales en las mujeres se pueden desarrollar como consecuencia de problemas de salud reproductiva, entre los cuales están: la falta de elección en las decisiones reproductivas, embarazos no deseados, las infecciones de transmisión sexual, la infertilidad y complicaciones del embarazo, como abortos espontáneos, parto prematuro. Además, el nivel de salud mental está estrechamente relacionado con la morbilidad materna (9).
Los cambios asociados al trastorno depresivo, pueden ser más fácilmente identificables en los ámbitos en los cuales las personas se desenvuelven regularmente. De esta forma, los cambios en los contextos familiares, educativos o laborales, persistentes por más de dos semanas casi todos los días, puede ser manifestaciones de un cuadro depresivo, como por ejemplo:
Presentación clínica de la Depresión durante el Embarazo y Posparto
Existen distintas definiciones respecto del curso de la depresión durante el período de embarazo y posparto. Algunos autores señalan que la mayor incidencia de depresión se presenta durante los tres meses posteriores al parto (13), mientras otros discuten respecto de si la depresión en el embarazo y posparto es más o menos severa que la depresión en mujeres durante otras etapas (14) (15) (16) (17), o si los síntomas de la enfermedad difieren entre estos períodos (18) (19). La evidencia no es concluyente al demostrar que el curso y el pronóstico de la depresión durante el período pre y post natal sea sustantivamente distinto que durante otros períodos de la vida de la mujer (20).
Sin embargo se ha descrito que la morbilidad de la depresión aumenta dadas las demoras en el diagnóstico, así como que el estigma, la vergüenza y la culpa de las madres con depresión, son un importante factor de retraso en el diagnóstico (20). No tratar la depresión en el posparto puede implicar efectos adversos de largo plazo para la madre, como que este episodio puede constituirse precursor de depresión recurrente (21).
La presentación sintomática de la depresión posparto es similar a aquella depresión no vinculada al embarazo, exceptuando que el contenido puede estar centrado en el hecho de haber tenido un hijo (21).
La depresión posparto se caracteriza por llanto, abatimiento, labilidad emocional, sentimiento de culpa, pérdida de apetito, problemas de sueño y sentimientos de incapacidad de hacer frente a las necesidades del hijo(a), problemas de memoria, fatiga e irritabilidad. Algunas mujeres pueden preocuparse de forma excesiva por la salud del hijo(a) o verse a sí mismas como malas madres, inadecuadas o poco cariñosas(21).
Diagnóstico Diferencial
Además de considerar los diagnósticos diferenciales que habitualmente se debiesen descartar frente a cualquier cuadro depresivo (hipotiroidismo, anemias, etc), durante el período posparto es importante conocer cuadros como la disforia posparto y la psicosis posparto.
La disforia posparto, es un trastorno transitorio, que aparece los primeros días posparto, típicamente alrededor del tercer día, durando sólo algunas horas y, a lo más, un día o dos. Se trata de un estado caracterizado por ansiedad, labilidad emotiva y, a veces, el ánimo depresivo, síntomas muy pasajeros, por lo que no se requiere de tratamiento. Se estima que se presenta en más del 60% de las puérperas (15).
La psicosis posparto,^ tiene una incidencia del 0,1 al 0,2%. El cuadro representa una emergencia psiquiátrica. Por lo general comienza durante las primeras dos semanas posparto, a veces a las 48 ó 72 horas después del parto. Se presenta con síntomas tales como inquietud, irritabilidad y trastornos del sueño. Habitualmente la psicosis puerperal evoluciona rápido, destacando entre los síntomas el ánimo deprimido o exaltado, el desajuste conductual, la labilidad emocional, como también los delirios y las alucinaciones. Aún se debate si la psicosis posparto es una entidad diagnóstica independiente o si se trata de una psicosis afectiva (trastorno del ánimo) de evolución rápida (3).
Factores de riesgo de depresión durante el embarazo
Los factores de riesgo asociados con el desarrollo de la depresión en el embarazo, encontrados mediante metanálisis por Lancaster y cols. (22), son:
La depresión prenatal, se ha descrito como un factor de riesgo para la depresión posparto y muchos de los casos detectados en el puerperio, en realidad comenzaron en la gestación (23). Otro estudio evidenció la asociación entre depresión en el embarazo y en las hijas(os) adolescentes (24) de estas mujeres, así como problemas conductuales (25)(26) en las hijas e hijos.
Riesgos de no tratar la depresión durante el embarazo
La falta de un manejo adecuado de la depresión, puede resultar en una carga física, social y económica para la gestante, la familia y el sistema de salud.
La depresión en la embarazada puede traducirse en cambios conductuales como el abandono de los controles prenatales, el deterioro del autocuidado que necesita durante el embarazo, mala adherencia a las indicaciones médicas y el abuso de tabaco, alcohol y drogas, todo lo cual puede afectar al feto y desenlace obstétrico(3).
A continuación se presenta la tabla 3 que resume los instrumentos que pueden ser utilizados para el tamizaje de la depresión en población de mujeres chilenas en el embarazo y el posparto:
Tabla 3: Instrumentos de tamizaje depresión embarazo y posparto (29) (41)
Nombre instrumento (^) aplicaciónPeríodo^ Rango edad^ de^ Puntaje corte^ de aplicación^ Momento
Escala de Edimburgo
Embarazo 18 años y más 12/13 Segundo control Posparto No descrito 9/10 2 y 6 meses
El mejor momento para aplicar la Escala de Depresión de Edimburgo es a las ocho semanas posparto ya que coincide con el período de máxima incidencia de la depresión puerperal y además, con la disminución de los síntomas atribuibles a un período adaptativo normal (30).
Riesgos de no tratar la depresión posparto
En cuanto a las consecuencias de la DPP, Barnet y col., mostraron que las jóvenes adolescentes con depresión posparto, tenían un riesgo relativo de 1,44 en relación a las no deprimidas de presentar un segundo embarazo entre los 12 y 24 meses posparto. Según algunos autores, respecto a la relación madre-hijo, reportaron una asociación estadísticamente significativa entre síntomas depresivos y peor interacción de las madres adolescentes con sus hijos(as) al momento de alimentarlo, concluyeron que hijos(as) de adolescentes deprimidas, mostraban menor talla, menor circunferencia craneana y mayor morbilidad entre los 3 y 6 meses de edad (10).
Actualmente, un número importante de estudios, revelan numerosos efectos adversos asociados a la depresión materna posparto. Estas investigaciones han encontrado efectos negativos a nivel del vínculo madre-hijo(a) y el desarrollo infantil, tanto en términos emocionales, conductuales como cognitivos. Hay y cols, encontraron que los preadolescentes cuyas madres presentaron una depresión a los tres meses del parto, tuvieron coeficientes intelectuales significativamente más bajos que los niños cuyas madres no se deprimieron en ese período (31).
En otro estudio, se describe una asociación entre DPP materna y violencia en los hijos(as) durante la pre adolescencia, Además, la depresión puerperal no sólo puede afectar el modo como la madre se relaciona con su hijo, sino también como lo percibe. Se ha visto que las madres deprimidas perciben más negativamente a sus hijos y que los consideran más difíciles de criar, que las madres controles no deprimidas (32).
1. Detección de la depresión en controles del embarazo. a. IDENTIFICAR A LAS MUJERES EN RIESGO DE DESARROLLAR DEPRESIÓN
Para la identificación de mujeres en riesgo de desarrollar depresión, es fundamental aprovechar los momentos en que acuden a los centros de salud. Los controles pueden ser un marco propicio para explorar la presencia de factores de riesgo para el desarrollo de depresión en el período gestacional. (35) (36)
1.1. PAUTA EXPLORACIÓN FACTORES DE RIESGO EPISODIO DEPRESIVO EN EMBARAZADAS
FACTOR A EXPLORAR PRESENTE AUSENTE
EFECTO DE RIESGO
b. APLICACIÓN INSTRUMENTOS DE TAMIZAJE EN CONTROLES DEL EMBARAZO
Los instrumentos de tamizaje tienen por fin aumentar la detección precoz de pacientes con depresión, con el fin de que más personas reciban tratamiento adecuado, y realizar intervenciones preventivas dirigidas a pacientes con alto riesgo.
Sirven únicamente para detectar una posible depresión , y será necesario confirmar posteriormente el diagnóstico mediante entrevista clínica (33)(34).
En Chile se recomienda el uso de la Escala de Depresión de Edimburgo (41), para la detección de la depresión en el período gestacional.
El mejor momento para aplicar la Escala de Depresión de Edimburgo en el embarazo es en el control de ingreso o en el segundo control de embarazo, repitiéndose su aplicación a las 4 a 6 semanas posteriores si el puntaje obtenido está entre los 10 y 12 puntos.
c. INTERVENCIONES PSICOTERAPÉUTICAS DURANTE EL EMBARAZO
La mayoría de las personas con depresiones leves a moderadas, pueden tratarse exclusivamente con intervenciones psicosociales (ver Guía Clínica para el Tratamiento de la Depresión en personas de 15 años y más). (42)
Las técnicas de relajación, la terapia cognitivo-conductual y la psicoterapia de apoyo, pueden ser muy útiles para tratar la ansiedad, que en forma frecuente acompaña la depresión(3).
Para lograr los objetivos del tratamiento, es fundamental realizar una evaluación diagnóstica integral, incluyendo tanto la salud física, las manifestaciones emocionales, fisiológicas y conductuales de la depresión, como los antecedentes personales y familiares y la situación de vida actual.
El tratamiento, debe estar basado en una adecuada y prolongada relación entre el equipo tratante y la gestante, de modo de lograr una alianza terapéutica. Así mismo, el tratamiento debe estructurarse en planes de tratamiento individuales, donde la duración e intensidad de las intervenciones están determinadas por la severidad de los síntomas y la respuesta terapéutica.
La evidencia internacional muestra que el modelo de tratamiento por niveles escalonados ha mostrado ser el más eficiente (Ver Guía Clínica para el tratamiento de la Depresión en personas de 15 años y más).(42)
Durante el embarazo es recomendable, iniciar el tratamiento con opciones terapéuticas no farmacológicas tales como la consejería, la intervención psicosocial grupal, individual y familiar, la psicoeducación individual y familiar, los grupos de autoayuda. En todo caso, la decisión de usar o no psicofármacos durante la gestación debe ser siempre individualizada y basada en un exhaustivo análisis de los riesgos y beneficios. (Ver Guía Clínica para el tratamiento de la Depresión en personas de 15 años y más). (42)
Considerando que todos los psicotrópicos atraviesan la placenta, se recomienda evitar en lo posible su uso durante las 12 primeras semanas de gestación, sin embargo, existe evidencia de que el uso de estos fármacos durante las 2 primeras semanas de embarazo (es decir, entre la concepción y la primera menstruación ausente) no expondrían al embrión en desarrollo, porque la circulación útero placentaria aún no se ha formado.
Se deberá derivar a especialidad psiquiátrica y tratar como alto riesgo obstétrico, cuando se presente alguna de las siguientes 4 condiciones:
Para la identificación de mujeres en riesgo de desarrollar depresión durante el posparto, es fundamental aprovechar los momentos en que acuden a los centros de salud. Los controles pueden ser un marco propicio para explorar la presencia de factores de riesgo para el desarrollo de depresión en este período.
1.2. PAUTA EXPLORACIÓN FACTORES DE RIESGO EPISODIO DEPRESIVO EN EL POST PARTO
FACTOR A EXPLORAR PRESENTE AUSENTE EFECTO DE RIESGO
En Chile se recomienda el uso de la Escala de Depresión Posparto de Edimburgo, para la detección de la depresión en el post parto. Este instrumento fue validado por Jadresic E, Araya R, Jara C. en 1995 (Validation of the Edinburgh Postnatal Depression Scale (EPDS) in Chilean postpartum women. J Psychosom Obstet Gynaecol. 1995 Dec; 16(4):187-91(29)).
La Escala de Depresión Posparto de Edimburgo es una forma eficaz de identificar a las pacientes en riesgo de depresión. Las madres que obtengan un puntaje de 10 puntos o más, o un puntaje distinto a 0 en la pregunta nº 10, es probable que estén sufriendo un episodio depresivo de diversa gravedad.
La escala explora que ha sentido la madre durante la semana anterior****. En caso de duda puede ser útil repetir la escala después de 2 semanas. Esta no detectará las madres con neurosis de ansiedad, fobias o trastornos de la personalidad.
3. Detección de la Suicidalidad en mujeres con Depresión durante el embarazo y el posparto
La OMS ha definido el suicidio como “Todo acto por el que un individuo se causa a sí mismo una lesión, o un daño, con un grado variable en la intención de morir, cualquiera sea el grado de intención letal o de conocimiento del verdadero móvil”.
Los trastornos mentales, entre ellos la depresión, es uno de los factores más relevantes asociado a la conducta suicida(35), para la cual se reconocen los siguientes conceptos:
Es ampliamente conocido que identificar oportunamente el riesgo suicida es una de las medidas más importantes para la prevención de la conducta suicida (36).
A continuación se presenta la clasificación del riesgo suicida y guías para su detección (37):
CLASIFICACIÓN DEL RIESGO SUICIDA
Riesgo Leve: hay ideación suicida sin planes concretos para hacerse daño. No hay intención evidente aunque si hay ideación suicida. La persona es capaz de rectificar su conducta y hacerse autocrítica.
Riesgo Moderado: existen planes con ideación suicida, posibles antecedentes de intentos previos, factores de riesgo adicionales. Puede haber más de un factor de riesgo sin un
plan claro.
Riesgo Grave: hay una preparación concreta para hacerse un daño. Puede tener un intento de autoeliminación previo, existen más de dos factores de riesgo, expresa
desesperanza, rechaza el apoyo social y no rectifica sus ideas.
Riesgo Extremo: varios intentos de auto eliminación con varios factores de riesgo, pueden
estar presente como agravante la auto agresión.
TABLA Nº 4: Criterios para hospitalización de personas con alto riesgo suicida
Indicaciones de hospitalización
El efecto del tratamiento de la depresión en el embarazo y el posparto no sólo impacta en el bienestar de la madre sino además en la relación madre-hijo y en el desarrollo del niño(38).
Se recomienda que en los controles de embarazo y posparto el profesional explore:
Se puede entregar a la paciente un calendario en el cual se señalen las consultas por depresión, así como las dosis de fármacos, cuando corresponda. Este calendario puede ser trabajado en conjunto entre el profesional de salud y la paciente.
CALENDARIO CONTROLES Y MANEJO FÁRMACOS Lunes Dosis 1: Dosis 2:
Martes Dosis 1: Dosis 2:
Miércoles Dosis 1: Dosis 2:
Jueves Dosis 1: Dosis 2:
Viernes Dosis 1: Dosis 2:
Sábado Dosis 1: Dosis 2:
Domingo Dosis 1: Dosis 2:
Lunes Dosis 1: Dosis 2:
Martes Dosis 1: Dosis 2:
Miércoles Dosis 1: Dosis 2:
Jueves Dosis 1: Dosis 2:
Viernes Dosis 1: Dosis 2:
Sábado Dosis 1: Dosis 2:
Domingo Dosis 1: Dosis 2:
Lunes Dosis 1: Dosis 2:
Martes Dosis 1: Dosis 2:
Miércoles Dosis 1: Dosis 2:
Jueves Dosis 1: Dosis 2:
Viernes Dosis 1: Dosis 2:
Sábado Dosis 1: Dosis 2:
Domingo Dosis 1: Dosis 2:
Lunes Dosis 1: Dosis 2:
Martes Dosis 1: Dosis 2:
Miércoles Dosis 1: Dosis 2:
Jueves Dosis 1: Dosis 2:
Viernes Dosis 1: Dosis 2:
Sábado Dosis 1: Dosis 2:
Domingo Dosis 1: Dosis 2:
Lunes Dosis 1: Dosis 2: CONTROL
Martes Miércoles Jueves Viernes Sábado Domingo
Si bien durante el embarazo y la lactancia, los fármacos no se recomiendan como primera línea de tratamiento, estos deben utilizarse cuando haya un claro beneficio que compense los riesgos potenciales(20).
Las terapias basadas en estrógenos y progesterona para el tratamiento de la depresión posparto, cuentan con poca evidencia, sin embargo el impacto del estrógeno en mujeres con depresión grave parece ser positivo. Las preocupaciones relativas a los efectos adversos de los estrógenos como la hiperplasia endometrial y los eventos trombóticos limitan su uso(20).
Se recomienda que en los controles de embarazo y posparto el profesional explore la presencia de los efectos adversos más comunes de los fármacos utilizados con fines antidepresivos.
Dado que algunos efectos adversos pueden confundirse con el síndrome de discontinuación de los antidepresivos, el profesional debe estar seguro de la adherencia correcta al medicamento. Esto es especialmente relevante en las embarazadas, ya que un estudio naturalístico mostró que las mujeres que discontinuaron el tratamiento farmacológico al momento del embarazo tuvieron más recaídas que aquellas que mantuvieron el tratamiento (39).
PAUTA DE CHEQUEO DE POSIBLES EFECTOS ADVERSOS
Fármaco: Dosis:
Desde que comenzó con el tratamiento farmacológico la paciente reporta la presencia inusual o
exacerbada de:
Diario Semanal Menos^ que semanal
Nunca
Nauseas
Insomnio
Jaquecas
Cambios del apetito
Nerviosismo o ansiedad
Malestar gastrointestinal
Sudoración
Disminución de la libido
Efectos cutáneos