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¿Que es la filosofía?, Apuntes de Filosofía

Explica que es la filosofía desde diferentes autores.

Tipo: Apuntes

2018/2019

Subido el 29/01/2019

mauro1982
mauro1982 🇦🇷

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¿Qué es la filosofía?
La filosofía es definida como amor a la sabiduría, etimológicamente procede de los
vocablos griegos Phileo (amor) y Sophia (sabiduría).
La palabra “obvio” etimológicamente remite a las vías que se me colocan enfrente de
modo tan cercano que nos imposibilitan vislumbrar que para cualquier camino, siempre
hay otros caminos posibles. Obturados, deshechos, dejados de lado por inútiles, o
lúdicos, o adolescentes.
Se la puede entender como el análisis de lo obvio, algo obvio es algo que no se
cuestiona, algo que no se muestra como parte de una trama más general, algo que se nos
presenta como una verdad pura. La filosofía muestra la contaminación de todas las
verdades, muestra que en todo siempre hay supuestos. Que nada existe de manera obvia,
o mejor dicho que cuando algo se nos presenta de manera obvio es cuando primero hay
que desconfiar.
La filosofía es un medio de cuestionamiento de los valores dominantes, puede servir
para desenmascarar una realidad de poder e intereses que creemos verdadera, una
realidad en la que estamos inmersos sin darnos cuenta y a la que le somos por eso
mismos funcionales.
Nietzsche llama a filosofar a martillazos, hay que adoptar una actitud de permanente
crítica con lo establecido y desestructurar una realidad que se nos impone como verdad
incuestionable.
Amor a la sabiduría es en definitiva amor a la pregunta, es apostar a la búsqueda como
un fin en sí mismo y no como un medio para otra cosa. La filosofía no nos provee de
certezas o de respuestas definitivas sobre los grandes cuestionamientos existenciales.
Pero nos ejercita en la libertad de las preguntas y nos invita a ser más libre, más abierto,
a ser más sensibles con el mundo que nos rodea.
La filosofía como amor al saber es más amor que saber. O en todo caso es un amor que
rompe todo contrato, acuerdo, ley. Todas figuras de un orden que se presenta como
natural, normalizando una realidad que por infinita no puede tener centro, ni alambradas
conceptuales, ni administración. No se puede administrar el deseo, o deja de ser deseo
para ser aquello que creemos que es deseo y por ello suponemos que tiene resolución.
Pero la filosofía no resuelve problemas, los crea. No formula preguntas para encontrar
sus respuestas, sino que parte de las respuestas instituidas para desmontarlas con su
batería de preguntas. En especial con su pregunta predilecta: ¿por qué? La pregunta
infantil, la pregunta sin sentido. La pregunta por el porqué del porqué del por qué, y así
al infinito para resquebrajar la idea de un orden de lo real, para resquebrajar. Así, la
filosofía se asume un saber inútil, no porque no sirva para nada, sino porque denuncia
que todo tenga que servir para algo. Pero sobre todo, que todo tenga que servir para
alguien. Y si es un saber inútil es un juego de niños, o de delirantes, o de mentes
alteradas.
Para la filosofía nada es obvio. O al revés; entiende que donde más se presenta el
sentido como obvio, más necesario es el cuestionamiento. Hacer filosofía cuando todo
se derrumba es fácil. Lo difícil es hacer filosofía cuando todo funciona bien, ya que allí
es donde se impone el interés de algunos en nombre de lo normal, de la verdad, de lo
sano, de lo productivo, de lo rentable, de lo útil, de lo posible. Es en ese sentido que la
filosofía es una experiencia de lo imposible, como en ese legendario emblema del Mayo
Francés que nos instaba a ser realistas y pedir por lo imposible (seamos realistas
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¿Qué es la filosofía?

La filosofía es definida como amor a la sabiduría, etimológicamente procede de los vocablos griegos Phileo (amor) y Sophia (sabiduría).

La palabra “obvio” etimológicamente remite a las vías que se me colocan enfrente de modo tan cercano que nos imposibilitan vislumbrar que para cualquier camino, siempre hay otros caminos posibles. Obturados, deshechos, dejados de lado por inútiles, o lúdicos, o adolescentes.

Se la puede entender como el análisis de lo obvio, algo obvio es algo que no se cuestiona, algo que no se muestra como parte de una trama más general, algo que se nos presenta como una verdad pura. La filosofía muestra la contaminación de todas las verdades, muestra que en todo siempre hay supuestos. Que nada existe de manera obvia, o mejor dicho que cuando algo se nos presenta de manera obvio es cuando primero hay que desconfiar.

La filosofía es un medio de cuestionamiento de los valores dominantes, puede servir para desenmascarar una realidad de poder e intereses que creemos verdadera, una realidad en la que estamos inmersos sin darnos cuenta y a la que le somos por eso mismos funcionales.

Nietzsche llama a filosofar a martillazos, hay que adoptar una actitud de permanente crítica con lo establecido y desestructurar una realidad que se nos impone como verdad incuestionable.

Amor a la sabiduría es en definitiva amor a la pregunta, es apostar a la búsqueda como un fin en sí mismo y no como un medio para otra cosa. La filosofía no nos provee de certezas o de respuestas definitivas sobre los grandes cuestionamientos existenciales. Pero nos ejercita en la libertad de las preguntas y nos invita a ser más libre, más abierto, a ser más sensibles con el mundo que nos rodea.

La filosofía como amor al saber es más amor que saber. O en todo caso es un amor que rompe todo contrato, acuerdo, ley. Todas figuras de un orden que se presenta como natural, normalizando una realidad que por infinita no puede tener centro, ni alambradas conceptuales, ni administración. No se puede administrar el deseo, o deja de ser deseo para ser aquello que creemos que es deseo y por ello suponemos que tiene resolución. Pero l a filosofía no resuelve problemas, los crea. No formula preguntas para encontrar sus respuestas, sino que parte de las respuestas instituidas para desmontarlas con su batería de preguntas. En especial con su pregunta predilecta: ¿por qué? La pregunta infantil, la pregunta sin sentido. La pregunta por el porqué del porqué del por qué, y así al infinito para resquebrajar la idea de un orden de lo real , para resquebrajar. Así, la filosofía se asume un saber inútil, no porque no sirva para nada, sino porque denuncia que todo tenga que servir para algo. Pero sobre todo, que todo tenga que servir para alguien. Y si es un saber inútil es un juego de niños, o de delirantes, o de mentes alteradas.

Para la filosofía nada es obvio. O al revés; entiende que donde más se presenta el sentido como obvio, más necesario es el cuestionamiento. Hacer filosofía cuando todo se derrumba es fácil. Lo difícil es hacer filosofía cuando todo funciona bien, ya que allí es donde se impone el interés de algunos en nombre de lo normal, de la verdad, de lo sano, de lo productivo, de lo rentable, de lo útil, de lo posible. Es en ese sentido que la filosofía es una experiencia de lo imposible, como en ese legendario emblema del Mayo Francés que nos instaba a ser realistas y pedir por lo imposible (seamos realistas

creamos en imposible). Pedirle no al otro, sino pedir como quien se exige y se decide a cuestionarlo todo. Como Sócrates comprendió finalmente que si no hay una verdad, su misión era desenmascarar a todos aquellos que se creen sus dueños. Por eso, la filosofía no puede sino ser una práctica política , ya que el poder logra sus victorias cuando demuestra que hay zonas donde no se hace política, que suelen coincidir con la cotidianeidad, con los vínculos, con lo doméstico. Es que de eso se trata: de la domesticación, esa forma silenciosa del poder que triunfa logrando que todos compartamos los mismos parámetros de lo que nos hace feliz, de lo que está bien o mal, de lo que por naturaleza las cosas tienen que ser. Nadie que haga filosofía va a ser entonces feliz, por lo menos en la forma en que se normaliza la idea de felicidad. Nadie que haga filosofía va a alcanzar la tranquilidad, por lo menos en su versión farmacológica. Nadie que haga filosofía va a llegar ningún lugar seguro, por lo menos si se trata de lugares definitivos. Es que no se trata de llegar sino de salir. Salir, para seguir saliendo…