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Relaciones Internacionales, Apuntes de Relaciones Internacionales

Apuntes de Relaciones Internacionales

Tipo: Apuntes

2025/2026

Subido el 28/06/2026

jimenezhabalucia
jimenezhabalucia 🇪🇸

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TEMA 1. LA DISCIPLINA DE LAS RRII. PRIMERAS ESCUELAS. LA SOCIEDAD INTERNACIONAL: CONCEPTOS Y
CAMBIOS HISTÓRICOS
1. Los inicios
Cambios conceptuales y teóricos
Los inicios de las Ciencias Sociales se caracterizan por su institucionalización y adquisición de autonomía, consolidándose como
disciplinas con identidad propia. Durante este período se desarrollan y consolidan métodos empíricos cuantitativos y cualitativos,
que permiten analizar los fenómenos sociales de manera sistemática.
La II Revolución Industrial provoca profundas transformaciones económicas y sociales, generando el surgimiento de nuevos
movimientos políticos como el movimiento obrero, el socialismo, el anarquismo y el liberalismo. Al mismo tiempo, emergen la
sociedad de masas y la cultura de masas, fenómenos que exigen un enfoque multidisciplinar, integrando conocimientos de
distintas ciencias para comprender la complejidad social. Todos estos cambios llevan a una crisis de los modelos explicativos
clásicos que resultan insuficientes para explicar la dinámica de la sociedad contemporánea.
Nuevos problemas y desafíos
Las “nuevas guerras” y la Primera Guerra Mundial ponen de manifiesto la necesidad de replantear la utilidad de las Ciencias
Sociales y de desarrollar nuevas herramientas analíticas. Surgen además nuevos problemas en las relaciones internacionales,
dado que los cambios en la sociedad internacional, como la consolidación de un sistema de Estados y la aparición de potencias
internacionales, no pueden explicarse únicamente desde la Historia o el Derecho internacional. Estos desafíos muestran que los
enfoques tradicionales resultan insuficientes para comprender la complejidad de los conflictos y las transformaciones globales de
la época.
Avances jurídicos
En paralelo, se producen importantes avances jurídicos que responden a las transformaciones sociales y políticas. Se desarrollan
nuevas normas y códigos que buscan regular mejor las relaciones internacionales y garantizar la paz y la justicia. Estos avances
incluyen la codificación de principios de derecho internacional, la creación de tribunales y organismos internacionales, y el
fortalecimiento del marco legal para la cooperación entre Estados. Todo ello refleja la necesidad de adaptar el Derecho a los
nuevos desafíos de la Sociedad Internacional y a los problemas que no podían ser explicados ni solucionados únicamente desde
enfoques históricos o políticos tradicionales.
Nacimiento de las Relaciones Internacionales como disciplina académica
En este contexto surge el estudio académico de las Relaciones Internacionales, marcado por la creación de la Cátedra Woodrow
Wilson de Relaciones Internacionales en la Universidad de Gales (1919). La disciplina se centra en el análisis de las relaciones
humanas internacionales y de las relaciones de poder en la Sociedad Internacional, considerando científicamente estos
fenómenos. También incluye el estudio del fenómeno de la guerra y promueve la educación para la paz, integrando la
investigación académica con un objetivo práctico orientado a la prevención de conflictos y la construcción de un orden
internacional más estable.
2. Primeras escuelas
El pensamiento liberal
El pensamiento liberal en relaciones internacionales promovió una reforma de los mecanismos políticos, diplomáticos y militares,
buscando modernizar la forma en que los Estados interactuaban y resolvían conflictos. Este enfoque apostó por la
democratización de la vida internacional, defendiendo la idea de que los procesos de toma de decisiones debían ser más
inclusivos y orientados hacia la cooperación. Un referente clave de esta corriente es la obra “Los Catorce Puntos de Wilson”
(1918), que sirvió como guía para establecer principios de paz y seguridad tras la Primera Guerra Mundial.
Pensamiento marxista
El pensamiento marxista se caracteriza por su actitud revolucionaria y antisistema, entendiendo que la transformación de la
sociedad internacional requiere cambios profundos en las estructuras de poder y producción. Surge como un movimiento de
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TEMA 1. LA DISCIPLINA DE LAS RRII. PRIMERAS ESCUELAS. LA SOCIEDAD INTERNACIONAL: CONCEPTOS Y

CAMBIOS HISTÓRICOS

1. Los inicios Cambios conceptuales y teóricos Los inicios de las Ciencias Sociales se caracterizan por su institucionalización y adquisición de autonomía, consolidándose como disciplinas con identidad propia. Durante este período se desarrollan y consolidan métodos empíricos cuantitativos y cualitativos, que permiten analizar los fenómenos sociales de manera sistemática. La II Revolución Industrial provoca profundas transformaciones económicas y sociales, generando el surgimiento de nuevos movimientos políticos como el movimiento obrero, el socialismo, el anarquismo y el liberalismo. Al mismo tiempo, emergen la sociedad de masas y la cultura de masas, fenómenos que exigen un enfoque multidisciplinar, integrando conocimientos de distintas ciencias para comprender la complejidad social. Todos estos cambios llevan a una crisis de los modelos explicativos clásicos que resultan insuficientes para explicar la dinámica de la sociedad contemporánea.

Nuevos problemas y desafíos Las “nuevas guerras” y la Primera Guerra Mundial ponen de manifiesto la necesidad de replantear la utilidad de las Ciencias Sociales y de desarrollar nuevas herramientas analíticas. Surgen además nuevos problemas en las relaciones internacionales, dado que los cambios en la sociedad internacional, como la consolidación de un sistema de Estados y la aparición de potencias internacionales, no pueden explicarse únicamente desde la Historia o el Derecho internacional. Estos desafíos muestran que los enfoques tradicionales resultan insuficientes para comprender la complejidad de los conflictos y las transformaciones globales de la época.

Avances jurídicos En paralelo, se producen importantes avances jurídicos que responden a las transformaciones sociales y políticas. Se desarrollan nuevas normas y códigos que buscan regular mejor las relaciones internacionales y garantizar la paz y la justicia. Estos avances incluyen la codificación de principios de derecho internacional, la creación de tribunales y organismos internacionales, y el fortalecimiento del marco legal para la cooperación entre Estados. Todo ello refleja la necesidad de adaptar el Derecho a los nuevos desafíos de la Sociedad Internacional y a los problemas que no podían ser explicados ni solucionados únicamente desde enfoques históricos o políticos tradicionales.

Nacimiento de las Relaciones Internacionales como disciplina académica En este contexto surge el estudio académico de las Relaciones Internacionales, marcado por la creación de la Cátedra Woodrow Wilson de Relaciones Internacionales en la Universidad de Gales (1919). La disciplina se centra en el análisis de las relaciones humanas internacionales y de las relaciones de poder en la Sociedad Internacional, considerando científicamente estos fenómenos. También incluye el estudio del fenómeno de la guerra y promueve la educación para la paz, integrando la investigación académica con un objetivo práctico orientado a la prevención de conflictos y la construcción de un orden internacional más estable.

2. Primeras escuelas El pensamiento liberal El pensamiento liberal en relaciones internacionales promovió una reforma de los mecanismos políticos, diplomáticos y militares, buscando modernizar la forma en que los Estados interactuaban y resolvían conflictos. Este enfoque apostó por la democratización de la vida internacional, defendiendo la idea de que los procesos de toma de decisiones debían ser más inclusivos y orientados hacia la cooperación. Un referente clave de esta corriente es la obra “Los Catorce Puntos de Wilson” (1918), que sirvió como guía para establecer principios de paz y seguridad tras la Primera Guerra Mundial.

Pensamiento marxista El pensamiento marxista se caracteriza por su actitud revolucionaria y antisistema, entendiendo que la transformación de la sociedad internacional requiere cambios profundos en las estructuras de poder y producción. Surge como un movimiento de

reacción frente a las injusticias del capitalismo y promueve la internacionalización de la revolución, defendiendo la solidaridad de los movimientos obreros y socialistas más allá de las fronteras nacionales. Un texto de referencia es el “Informe sobre la Paz” (1917), que plantea una visión crítica del orden internacional existente y de las negociaciones de posguerra.

Durante este período, también se consolidó la influencia anglosajona en el estudio académico de las relaciones internacionales, con instituciones como The Royal Institute of International Affairs (Londres) y el Council on Foreign Relations (Nueva York), que sirvieron como centros de reflexión y debate sobre política internacional.

La Sociedad Internacional La Sociedad Internacional se centra en el estudio de cómo los Estados interactúan y cómo se organiza el orden mundial. Martin Wight afirmaba que “The most fundamental question you can ask in international theory is, what is international society”, planteando la necesidad de comprender la esencia de la sociedad internacional. Este análisis incluye fenómenos como la mundialización, descrita por Roberto Mesa como “Vivimos en un mundo cerrado de una sociedad internacional herméticamente estatalizada”, y la estatalización, que profundiza en la centralidad del Estado en la regulación de las relaciones internacionales, aspecto que se desarrollará más adelante en el tema.

El concepto de Sociedad Internacional (SI) ha sido objeto de debate desde sus inicios. Algunos autores, especialmente los realistas, consideran imposible definirla de manera precisa, mientras que otros se enfocan en el estudio de sus rasgos o elementos característicos, intentando responder a la pregunta: ¿cómo es la SI? Para abordar el estudio de los fenómenos y relaciones que se desarrollan en su seno, resulta necesario proporcionar una definición que sirva como referencia académica. Rafael Calduch la define como “aquella sociedad global —macrosociedad— que comprende a los grupos con un poder social autónomo, entre los que destacan los Estados, que mantienen entre sí unas relaciones recíprocas, intensas, duraderas y desiguales, sobre las que se asienta un cierto orden común”. Asimismo, señala que es “un grupo de Estados que no sólo forman un sistema, sino que también han establecido las reglas para el diálogo entre ellos, así como las instituciones, de común acuerdo, para la realización de sus relaciones”.

● La SI es una sociedad global de referencia. La Sociedad Internacional puede entenderse como una sociedad de sociedades en la que los Estados y otros actores relevantes interactúan bajo normas y prácticas compartidas. ● Distinción respecto a la sociedad interestatal. La SI se distingue de la mera sociedad interestatal, ya que, según Truyol, “la SI es una selecta sociedad de comunidades humanas con poder de autodeterminación entre colectivos autónomos”. Esto implica que no se trata solo de Estados coexistiendo, sino de actores con autonomía y capacidad de interacción estructurada. ● Dimensión relacional. La Sociedad Internacional requiere una dimensión relacional caracterizada por relaciones mutuas intensas y perdurables en el tiempo. Estas relaciones no son esporádicas ni superficiales, sino que configuran un entramado estable de interacciones entre los actores. ● Orden común. La SI se sustenta en un orden común al que sus miembros comparten y contribuyen, garantizando cierto grado de coherencia y previsibilidad en la conducta de los actores internacionales. Este orden es clave para la estabilidad de la Sociedad Internacional.

Evolución histórica. Históricamente, la Sociedad Internacional ha atravesado diferentes fases. Durante la bipolaridad (1945-1989), Europa dejó de ser el centro de gravedad del sistema internacional. En este momento, el poder se distribuye en dos actores: EEUU y la URSS que delimitan sus áreas de influencia. A medida que la humanidad se globaliza, también se fragmenta, coexistiendo un sistema clásico con un sistema nuevo, generando un mundo “estrecho” en el que las interacciones internacionales se vuelven cada vez más complejas y densas.

La Sociedad Internacional post 1945. Tras la Segunda Guerra Mundial, la Sociedad Internacional se reorganiza en un sistema complejo caracterizado por cuatro dinámicas diferentes. La primera de ellas es la ideológica , marcada por la bipolaridad entre Estados Unidos y la URSS que estableció un conflicto global de naturaleza política y de valores, configurando bloques rivales con influencia en todo el mundo.

TEMA 2. PRINCIPALES CORRIENTES TEÓRICAS DE LA SOCIEDAD INTERNACIONAL A LA SOCIEDAD MUNDIAL

La reflexión sobre las Relaciones Internacionales distingue entre pensamiento clásico y pensamiento moderno. El primero juzga la realidad sobre la base de valores y juicios normativos acerca de los seres humanos y las instituciones. El pensamiento moderno, por su parte, se enfoca en “el estudio sistemático de los fenómenos observables, que intentan descubrir las variables principales, explicar el comportamiento y revelar los tipos característicos de relaciones entre unidades nacionales” (Hoffman, 1969), priorizando la objetividad y la explicación empírica.

Existen varias controversias sobre la formulación de teoría en RRII: ● La teoría como etapas de un proceso científico , siguiendo un desarrollo gradual del conocimiento. ● La teoría como niveles de análisis , diferenciando macronivel (global) y micronivel (nacional o subnacional). ● Teorías como tradiciones intelectuales , ya sean clásicas o empíricas. ● La teoría como opción personal , donde las suposiciones individuales del investigador influyen en lo que observa y cómo explica los acontecimientos (Keohane y Nye).

Susan Strange critica que la teoría de las RRII es principalmente descriptiva, organiza hechos ya conocidos, toma conceptos de otras ciencias y no ha desarrollado nuevas técnicas de investigación social. Para Strange, las teorías deben explicar aspectos no evidentes de la Sociedad Internacional, sin aspirar necesariamente a predecir acontecimientos, y los científicos deben mantener una actitud racional e imparcial.

1. Teorías de las RRII Las grandes tradiciones de pensamiento Las distintas aproximaciones teóricas se han configurado como tradiciones de pensamiento , donde el Hobbesianismo, el Kantismo y el Grocianismo ofrecen interpretaciones contrastantes de la naturaleza de las relaciones internacionales. La tradición hobbesiana , inspirada en Thomas Hobbes, parte de un pesimismo antropológico que entiende la política internacional como inherentemente conflictiva, dominada por la anarquía y desprovista de moralidad o legalidad intrínseca. Frente a ello, la tradición kantiana , siguiendo a Immanuel Kant, resalta los lazos sociales transnacionales, considera al individuo como actor principal y propone que las relaciones internacionales pueden ser cooperativas mientras que el conflicto tiene un carácter ideológico y los comportamientos se guían por imperativos morales. Por su parte, la tradición grociana , basada en Hugo Grocio, reconoce la existencia de conflictos pero de carácter limitado, subrayando que los Estados establecen reglas para dotarse de orden y seguridad, considerando intereses complejos que incluyen el comercio y las relaciones económicas.

El Realismo El Realismo surge como respuesta al fracaso del idealismo de Ginebra y al triunfo del espíritu pragmático de Yalta, en un contexto histórico donde la Realpolitik domina la escena internacional. Según esta corriente, la acción de los Estados está motivada por sus intereses, definidos tanto por necesidades políticas surgidas de la competencia no regulada entre ellos como por cálculos estratégicos que buscan las políticas más efectivas para preservar y fortalecer al Estado. En este sentido, el éxito de una política se mide por su capacidad de mantener o incrementar el poder estatal, lo que convierte al Realismo en una teoría orientada a la práctica política y justificada por la experiencia histórica.

Los realistas conciben las relaciones internacionales como inherentemente conflictivas, rechazando la existencia de una armonía de intereses entre los Estados. La cooperación sólo es posible cuando sirve a los intereses nacionales, y cualquier intento de armonización de objetivos estatales es limitado por la anarquía del sistema. El poder ocupa un lugar central en la actividad del Estado, considerado tanto un medio para alcanzar fines como un fin en sí mismo. Autores fundamentales como E. Carr en The Twenty Year’s Crisis (1939), G. Schwarzemberger en Power Politics (1941) y M. Wight en Power Politics (1946) desarrollaron estas ideas, que Hans Morgenthau consolidó en Politics among Nations (1948), enfatizando el estatocentrismo y la naturaleza conflictiva de las relaciones internacionales.

En el núcleo del Realismo se sitúa el Estado como único actor relevante. Conceptos como el equilibrio de poder muestran que el impulso de diversas naciones por mantener o modificar el statu quo genera un equilibrio global. El interés nacional orienta racionalmente la política exterior y, como afirmaba Tucídides, la coincidencia de intereses constituye el vínculo más sólido entre pueblos e individuos.

El Realismo sostiene que las relaciones internacionales son conflictivas y marcadas por un antagonismo constante entre Estados, lo que hace fundamental distinguir entre política interior y exterior. La paz interna depende de un Estado fuerte con poder supremo para mantener el orden, mientras que el sistema internacional, al no tener una autoridad central, es anárquico. En este contexto, la búsqueda del poder es la actividad principal de los Estados, que buscan obtenerlo, conservarlo y demostrarlo de forma permanente.

Desde esta perspectiva, los realistas critican a los liberales por limitarse a considerar al Estado como actor central en las RRII y por confundir política interna y exterior, además de cuestionar la posibilidad de un gobierno mundial. Kissinger afirma que los Estados no deben buscar la paz como eliminación total de la guerra, ya que cuando una potencia lo ha hecho, el sistema ha quedado vulnerable ante el actor más agresivo. No obstante, cuando el orden internacional establece principios inviolables, incluso en nombre de la paz, la estabilidad sustentada en el equilibrio de fuerzas resulta al menos posible.

Finalmente, S. Hoffmann critica el carácter estático del Realismo, por su tendencia a reproducir el mismo esquema de poder sin atender al cambio. A pesar de ello, la teoría sigue siendo clave para entender la dinámica internacional centrada en el poder, el conflicto y el papel central del Estado, donde la cooperación es siempre contingente al interés nacional.

El liberalismo El Liberalismo, vinculado al idealismo, ofrece un enfoque normativo de las RRII basado en el Derecho Internacional Público y en la idea de que la Sociedad Internacional puede superar la mera suma de Estados. Los liberales defienden principios de buena fe, resolución pacífica de controversias y desarrollo económico, y su objetivo central es la consecución de la paz mundial, la deslegitimación de la guerra y la instauración de un orden internacional sometido al control de organizaciones internacionales, incluyendo la aspiración a un gobierno mundial supranacional. Esta corriente emergió históricamente en el periodo de la Paz Armada, con hitos fundamentales como las Conferencias de Paz de La Haya de 1899 y 1907, y la creación de la Sociedad de Naciones, concebida como un proyecto de gobierno mundial destinado a garantizar la cooperación y la seguridad internacional.

Los idealistas cuestionaron pilares clásicos de la política internacional —la soberanía absoluta, el equilibrio de poder europeo y la diplomacia secreta— y promovieron una comunidad internacional cooperativa, incluso con una policía internacional que garantizara normas comunes. Filosóficamente, los liberales afirmaban que la sociedad internacional podía perfeccionarse mediante razón, sociabilidad, moderación y cultura, entendiendo la guerra como un fenómeno humano que debía eliminarse con mecanismos jurídicos, diplomáticos, sociales y económicos. Reivindicaban la sociabilitas estoica como capacidad humana para la vida en comunidad y defendían principios jurídicos como consensus iuris y pacta sunt servanda.

El objetivo del Liberalismo era fomentar un clima de confianza mutua que favoreciera relaciones pacíficas y cooperativas, promover la negociación como vía de resolución de conflictos y reconocer instancias internacionales con autoridad jurídica y moral. El Liberalismo Internacional surgió como reacción a las monarquías conservadoras europeas y al sistema westfaliano, defendiendo democracias representativas y libre comercio, y viendo al Estado-nación como una posible barrera al desarrollo individual. No obstante, presenta tensiones internas: algunos liberales priorizan reformas dentro del Estado (particularistas), mientras que otros proyectan principios universales de libertad y cooperación a la comunidad internacional.

Una de las ideas más destacadas del Liberalismo Internacional es la tesis de la paz democrática , según la cual las democracias liberales rara vez guerrean entre sí aunque no sean menos propensas al conflicto que los regímenes autoritarios, pues sus guerras suelen involucrar a Estados no democráticos. Doyle señala que el liberalismo prioriza la libertad individual, la ética y la reciprocidad, y organiza tres grupos de derechos: libertades negativas (expresión, prensa, propiedad), libertades positivas

TEMA 3. LOS ACTORES INTERNACIONALES

Los actores internacionales En el sistema internacional contemporáneo existen múltiples actores, cada uno con capacidad y habilidad para cumplir funciones y alcanzar objetivos en la escena global. Una unidad política se considera actor internacional si influye de manera sustancial en el comportamiento de otros actores; de lo contrario, aunque participe en la escena global, no puede ser clasificada como tal. El carácter de un actor internacional es relativo y temporal. Para que una unidad política sea considerada actor internacional, deben cumplirse tres elementos: primero, que la unidad realice funciones continuas y significativas con un impacto sostenido en el sistema internacional; segundo, que sea tomada en cuenta a la hora de configurar la política exterior de otros actores y, por tanto, influya en la formación de políticas exteriores; y tercero, que disponga de cierto grado de autonomía o libertad para tomar decisiones propias.

El Estado La estatalización representa una de las formas de la mundialización , la cual puede generar procesos divergentes y convergentes que afectan la evolución del Estado, convirtiéndolo a veces en víctima de su propio proceso de globalización. El Estado es el sujeto originario de la Sociedad Internacional, siendo el único sujeto pleno que posee la totalidad de derechos y deberes internacionales, así como la capacidad de creación de normas internacionales. Para su reconocimiento, un Estado debe cumplir ciertos criterios: territorio definido, población estable y gobierno soberano.

En el marco del Derecho Internacional, el Estado ejerce sus poderes respetando principios fundamentales como la soberanía, la independencia y la igualdad. La igualdad soberana de los Estados está consagrada en el artículo 2.1 de la Carta de las Naciones Unidas y precisada en la Resolución 2625 (XXV); no obstante, existen desigualdades reales entre los Estados, pues algunos poseen más poder e influencia que otros. Por su parte, el principio de no intervención refuerza la ausencia de autoridad política superior en la sociedad internacional, reconociendo el derecho de cada Estado a conducir sus asuntos internos sin injerencia externa. Este principio puede coexistir con el “deber de injerencia” en casos de riesgo para los derechos humanos.

Los Estados pueden clasificarse en distintos tipos según Barry Buzan, Ole Wæver y Hedley Bull. Los Estados modernos corresponden al modelo westfaliano: poseen monopolio de la fuerza, están dispuestos a usarla para defender sus intereses, tienen fronteras definidas, control territorial y administración de la población con heterogeneidad en sistemas políticos, económicos y extensión territorial. Los Estados premodernos muestran un grado limitado de soberanía, instituciones débiles, bajo nivel de industrialización, dependencia del exterior y ausencia del monopolio de la violencia, coexistiendo con grupos no estatales con capacidad de ejercer violencia significativa. Por último, los Estados postmodernos presentan un principio de soberanía compartida con instituciones superiores, seguridad ampliada más allá de lo militar, democracias avanzadas, economías desarrolladas, distribución difusa del poder y la violencia prácticamente erradicada en sus relaciones internacionales.

En conjunto, estos puntos muestran cómo los actores internacionales, y especialmente los Estados, configuran un sistema global complejo, donde la autoridad, la soberanía y la capacidad de influencia se articulan dinámicamente, adaptándose a los procesos de mundialización y a las transformaciones del poder y la cooperación internacional.

Las Organizaciones Internacionales Las Organizaciones Internacionales (OI) se caracterizan por varios elementos de consenso que definen su estructura y funcionamiento. Poseen un carácter interestatal, ya que están formadas por Estados; su base es voluntaria, y cuentan con órganos permanentes que les permiten operar de manera continua. Disponen de voluntad autónoma, competencias propias y promueven la cooperación entre sus miembros para satisfacer intereses comunes. Según Pastor Ridruejo, “la Organización Internacional es una asociación voluntaria de Estados establecida mediante acuerdo internacional por tres o más Estados para la consecución de unos objetivos comunes y dotada de estructura internacional con órganos permanentes, propios e independientes de los Estados miembros”. ● Por sus funciones. El origen de las OI se remonta al sistema europeo del siglo XIX, impulsadas por la necesidad de cooperación entre Estados. Ejemplos de estas primeras instituciones incluyen la Comisión Central para la Navegación del Rin (1815), la Comisión Fluvial del Elba (1821), la Comisión Fluvial Escalada (1839), la Comisión Fluvial del Po (1849) y

la Comisión Fluvial del Danubio (1856). Asimismo, surgieron organizaciones internacionales especializadas como la Unión Telegráfica Internacional (1856), la Organización Meteorológica Mundial (1873), la Unión Postal Universal (1874), la Oficina Internacional de Pesos y Medidas (1875), la Unión para la Protección de la Propiedad Industrial (1883), la Oficina Central del Transporte por Ferrocarril (1893) y la Oficina Internacional de la Salud (1907). Tras la Primera Guerra Mundial, se crearon organizaciones de carácter universal, destacando la Sociedad de las Naciones y la Organización Internacional del Trabajo (OIT). La proliferación de OI ha sido notable: en 1914 existían 37 organizaciones, en 1939 la cifra era de 79, y en la actualidad asciende a 243.

● Por su tipología. Las OI se clasifican según su alcance y participación. Las universales están abiertas a la participación de todos los Estados del sistema internacional, y actualmente existen 35 de este tipo. Las regionales se limitan a un espacio geográfico determinado y su número supera las 200.

● Por sus fines. Los fines de las OI pueden ser puntuales, económicos, militares, culturales, científicos, medioambientales o humanitarios, así como de carácter general, como las Naciones Unidas, que buscan la seguridad y el mantenimiento de la paz internacional, la cooperación internacional, la protección del medio ambiente, la construcción de la paz y la acción humanitaria. Otros ejemplos incluyen la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Organización de la Unidad Africana (OUA). Asimismo, se pueden diferenciar según su alcance y especialización. Las OI de fines generales, las de fines económicos, las de fines sociales, las de fines militares y las de fines técnicos. Entre las organizaciones universales se encuentran la ONU, la OMC, el FMI, el BM, la UNESCO, la OIT, la OCI, el Consejo de Seguridad de la ONU, la OTAN, la OMM, la OMI y la ESA. Entre las organizaciones regionales destacan el Mercosur, la UMA y el CERMN.

En conjunto, estas organizaciones representan estructuras de cooperación y coordinación esenciales para el funcionamiento del sistema internacional, permitiendo a los Estados perseguir objetivos comunes, gestionar conflictos, promover el desarrollo y garantizar la estabilidad global.

Actores Transnacionales: Organizaciones No Gubernamentales (ONG) Las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) representan un tipo de actor transnacional que no surge de acuerdos intergubernamentales ni de tratados, sino de la iniciativa privada con la finalidad de perseguir objetivos no lucrativos de interés general a nivel internacional. Históricamente, ejemplos tempranos incluyen la Orden de los Rosacruz (1649) y el Movimiento de la Cruz Roja Internacional (1863). Estas organizaciones se clasifican en tres tipos principales: órdenes religiosas, organizaciones de alcance nacional y organizaciones de alcance internacional. Según el ECOSOC, son entidades “cualquier organización no creada por vía de acuerdos intergubernamentales, incluso aquellas que acepten miembros designados por autoridades gubernamentales, siempre que dichos miembros no obstaculicen la libre expresión de la opinión en esas organizaciones”. De manera complementaria, el Instituto de Derecho Internacional las define como “grupos de personas o colectividades, libremente creados por la iniciativa privada que ejercen, sin ánimo de lucro, una actividad internacional de interés general, al margen de toda preocupación de orden exclusivamente nacional”. Marcel Merle las conceptualiza como “todo grupo, asociación o movimiento constituido de forma duradera por particulares pertenecientes a diferentes países con la finalidad de alcanzar objetivos no lucrativos”, mientras que el Consejo de Europa añade criterios prácticos: deben tener un fin no lucrativo, haber sido creadas por un actor derivado del Derecho interno de uno de los Estados, ejercer actividad efectiva en al menos dos Estados y tener su sede estatutaria y real en el territorio de uno o más de estos Estados.

Evolución de las ONG Las ONG han evolucionado de simples entidades de Sociedad Civil a actores de la Sociedad Internacional, internacionalizando agendas locales y actuando como intermediarias entre la sociedad civil, foros internacionales, organizaciones internacionales y gobiernos. Este papel ha potenciado su relevancia como actores transnacionales, capaces de influir en debates globales y en la formulación de políticas internacionales.

El Individuo y los Actores No Estatales Violentos (ANEV) El individuo posee la capacidad de influir en el sistema internacional, aunque no todos lo hacen por igual. El desarrollo del derecho internacional ha permitido que el individuo se convierta en sujeto jurídico, reconociéndose ciertos derechos y responsabilidades a nivel global. Sin embargo, el individuo carece de soberanía y autonomía plena frente al Estado, por lo que su capacidad de acción internacional está condicionada por las estructuras estatales. Este avance constituye uno de los logros más relevantes del orden global contemporáneo.

Con el fin de la Guerra Fría, se ha producido un aumento considerable de los Actores No Estatales (ANE), quienes se han “globalizado” y tienen un impacto cada vez mayor en la comunidad internacional. La heterogeneidad de los ANE plantea un desafío teórico, político y jurídico sobre cómo conceptualizar su papel en la sociedad internacional. Entre estos actores destacan los Actores No Estatales Violentos (ANEV), cuya actividad es ilegal y violenta, afectando las dinámicas de seguridad, desarrollo y gobernanza.

Los ANEV han incrementado su protagonismo debido a los cambios en los conflictos contemporáneos, desafiando el monopolio estatal del uso legítimo de la violencia. La globalización ha reducido la centralidad de los Estados en materia de seguridad, diversificando las amenazas y dando lugar a los ANEV como los “lados oscuros” de este proceso global. La revolución tecnológica ha potenciado su interconexión, creando redes criminales fluidas y nuevas alianzas, así como simulaciones de actividades ilícitas en espacios virtuales, como el metaverso.

La fragilidad de algunos Estados facilita que los ANEV controlen territorios, ejerzan presión sobre gobiernos y desarrollen administraciones paralelas, generando un efecto contaminante sobre los Estados vecinos. Económicamente, estos actores pueden manejar recursos comparables a los de algunos Estados, obtenidos mediante actividades ilícitas como tráfico de drogas, armas, arte o seres humanos, cooperando con otras redes criminales. Asimismo, construyen valores, difunden ideologías y objetivos, y reclutan nuevos adeptos mediante estrategias de comunicación y propaganda, consolidando su identidad y capacidad de influencia.

La acción de los ANEV tiene un impacto negativo en la sociedad internacional, formando parte de lo que Ulrich Beck denomina la “sociedad del riesgo mundial”. Según datos de UNDOC (2023), cerca del 40% de los homicidios están conectados con organizaciones del crimen o violencia relacionada con bandas, y entre 2015 y 2021 las organizaciones criminales causaron alrededor de 700.000 muertes.

Los ANEV requieren un territorio donde operar, aprovechando la fragilidad estatal, y compiten con otros Estados para ejercer funciones de seguridad. Su capacidad financiera les permite mantener operaciones sostenibles, mientras que su estrategia de identidad y valores fortalece su presencia y reclutamiento. La relación entre crimen organizado y terrorismo refleja una tradición de cooperación entre ANEV, facilitada por la desterritorialización de la sociedad internacional, el control de espacios geográficos y la necesidad de recursos económicos y estrategias violentas para mantener el poder territorial. Esta cooperación surge principalmente por intereses mutuos políticos y económicos.

Desafíos para la Seguridad Internacional La acción de los ANEV, especialmente cuando se combinan con redes de crimen organizado y terrorismo, genera una serie de desafíos para la seguridad internacional. La combinación de conocimientos, recursos y tecnologías permite que sus operaciones sean cada vez más sofisticadas y difíciles de desmantelar, mientras se desarrollan en espacios incontrolados, fuera del alcance pleno de los Estados. En este contexto, enfrentarse a los ANEV mediante mecanismos militares, policiales o judiciales tradicionales se vuelve complejo, debido a su flexibilidad, movilidad y capacidad para operar transnacionalmente. Además, las líneas entre terrorismo y crimen organizado se vuelven difusas, dificultando la definición de estrategias de intervención y prevención. Esta situación tiene un impacto directo sobre las comunidades locales, que a menudo quedan atrapadas entre la violencia, la coerción y la presencia de actores armados que desafían la soberanía estatal y las instituciones de seguridad. La necesidad de adaptar las políticas de seguridad a esta realidad compleja es uno de los retos principales del orden internacional contemporáneo.

TEMA 4. INTERACCIONES BÁSICAS DE LA SOCIEDAD MUNDIAL: CONFLICTO, PAZ Y COOPERACIÓN

Las dinámicas internacionales Las dinámicas internacionales constituyen el aspecto vivo del sistema internacional, ya que hacen referencia a las redes de interacción que se originan entre los distintos actores que lo integran. Mientras que la estructura del sistema indica cómo se sitúan los actores unos respecto de otros —atendiendo principalmente al número de actores y a la distribución del poder—, las dinámicas internacionales explican cómo interactúan esos actores entre sí.

En este sentido, la estructura se encuentra permanentemente dinamizada por las interacciones internacionales. Como señala Brecher, la estructura muestra la posición relativa de los actores, mientras que el proceso o dinámica designa las redes de interacción entre ellos; sus variables fundamentales son el conflicto y la cooperación, así como la intensidad de las interacciones, entendida como el volumen de intercambios durante un periodo determinado.

Las principales dinámicas internacionales pueden ordenarse a lo largo de un continuo que va desde la máxima discordia hasta la ausencia total de conflicto: ● Guerra ● Conflicto ● Tensión ● Cooperación ● Integración

Desde esta perspectiva, la guerra representa el máximo nivel de discordia; el conflicto supone una incompatibilidad de intereses que puede implicar el uso de la fuerza para su defensa; la cooperación implica la coordinación de intereses a partir de la percepción de problemas comunes; y la integración se caracteriza por un nivel nulo de discordia y la primacía de intereses supranacionales.

El conflicto internacional El conflicto internacional puede manifestarse en distintos niveles de intensidad. En una primera fase aparece la tensión, entendida como un conjunto de actitudes y predisposiciones —desconfianza, sospecha o recelo— que la población y los líderes políticos de una parte mantienen hacia otra.

La tensión puede desembocar en una crisis, definida como una explosión repentina de acontecimientos inesperados, considerada habitualmente como el momento de la verdad. En su fase más extrema, el conflicto adopta la forma de guerra, que consiste en el uso de la fuerza entre dos o más Estados u otros actores, pudiendo llegar a un empleo masivo de la fuerza armada.

Tipología de conflictos según su naturaleza Desde una perspectiva analítica, se distinguen dos grandes tipos de conflicto: ● Conflicto realista, caracterizado por la existencia de ganancias materiales concretas. El conflicto se utiliza como un medio para alcanzar dichas ganancias y puede ser abandonado o sustituido por otros instrumentos. ● Conflicto no realista, basado en un impulso agresivo o violento. No existe un objetivo concreto ni alternativas a la violencia, por lo que el conflicto se convierte en un fin en sí mismo.

Clasificación de los conflictos internacionales Los conflictos pueden clasificarse atendiendo a distintos criterios: ● Según los objetivo: ○ Conflictos por recursos, cuyo fin es la obtención de recursos materiales, humanos u organizativos. Los objetivos son cuantificables, lo que facilita determinar cuándo concluir el conflicto o cuándo resulta conveniente prolongarlo.

Razones para preferir la cooperación al conflicto La cooperación internacional se impone sobre el conflicto porque permite que los intereses de los actores estén mejor defendidos y a un menor coste dentro de un espacio común. Además, la pertenencia a un sistema internacional global exige niveles mínimos de colaboración, y el principio de cooperación internacional se consolida como norma de comportamiento, tal y como recoge el artículo 1.3 de la Carta de las Naciones Unidas.

Según Holsti, para que la cooperación sea efectiva es necesario que existan intereses comunes o complementarios entre las partes, que la distribución de costes, riesgos y beneficios sea equitativa, que exista confianza en el cumplimiento de los compromisos asumidos, y que las interacciones se desarrollen en términos de reciprocidad y confianza mutua.

Tipología y formas de cooperación Desde una perspectiva sustantiva, la cooperación se articula en torno a tres grandes ámbitos. En primer lugar, los bienes públicos, que se definen como aquellos bienes o servicios que, una vez provistos, generan beneficios simultáneos para todos los actores. En segundo lugar, la seguridad, que se aborda tanto en su dimensión colectiva —manteniendo la paz y la seguridad internacionales mediante medidas conjuntas— como en su dimensión humana, centrada en garantizar la dignidad, la libertad y el bienestar de las personas. Por último, el desarrollo sostenible, que busca transferir recursos concesionales desde países desarrollados a países con menor nivel de desarrollo, promoviendo así su progreso económico y social.

Según su contenido, la cooperación puede manifestarse de distintas formas: política, mediante acuerdos y contactos sobre asuntos concretos; económica y comercial, impulsando el intercambio y la interdependencia; y técnica, que abarca desde la cooperación militar y la gestión conjunta de recursos naturales hasta la cooperación cultural y al desarrollo.

Por el número de actores, puede ser bilateral, triangular o multilateral, y por su nivel, interestatal, transnacional o supranacional.

La cooperación internacional para el desarrollo La cooperación internacional para el desarrollo surge tras la Segunda Guerra Mundial, con hitos como el Plan Marshall, el proceso de descolonización de los años cincuenta y sesenta, y la Resolución 1515 de la Asamblea General de la ONU.

La Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) se define como financiación pública que tiene como objetivo promover el desarrollo y el bienestar económico de los países en desarrollo, con carácter concesional y proporcionada por organismos oficiales. No se consideran AOD las ayudas militares ni determinadas operaciones de mantenimiento de la paz, aunque sí determinadas acciones humanitarias, de protección de derechos humanos o de desarme autorizadas por la ONU.

La Agenda 2030 La Agenda 2030 se enmarca en el ámbito del soft law, por lo que no es jurídicamente vinculante, aunque ejerce una influencia significativa en el comportamiento de los Estados. Tiene como antecedentes el fin de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, el Acuerdo de París, las Agendas de Accra y Busan, y se vincula a iniciativas globales como la Agenda de Acción de Adís Abeba. Sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible abarcan desde la erradicación de la pobreza y el hambre, la salud, la educación y la igualdad de género, hasta la acción climática, la protección de los ecosistemas, la consolidación de instituciones sólidas y las alianzas para el logro de los objetivos.

TEMA 5. PRINCIPALES RETOS DE LA SOCIEDAD MUNDIAL GLOBAL: POBREZA, DESIGUALDAD Y DESARROLLO

Gobernanza mundial El análisis de los principales retos de la sociedad mundial global exige partir del funcionamiento general de la Sociedad Internacional y de las tensiones que la atraviesan. En primer lugar, se plantea la clásica oposición entre orden y anarquía. Aunque el sistema internacional carece de una autoridad central con poder coercitivo absoluto, no puede calificarse como puramente anárquico, ya que existen normas, instituciones y prácticas compartidas que introducen cierto grado de orden.

A esta tensión se suma la dicotomía entre globalización y fragmentación. La globalización impulsa la interconexión creciente entre actores, mercados y sociedades, mientras que la fragmentación refleja la persistencia —e incluso el reforzamiento— de dinámicas de cierre, repliegue y particularismo. De forma similar, la contraposición entre mundialización y heterogeneidad pone de relieve que, pese a la extensión global de determinados procesos, las realidades sociales, políticas y culturales siguen siendo profundamente diversas.

En este contexto, el sistema internacional no se transforma de manera rupturista, sino que mantiene elementos de continuidad. Como señala la teoría, siempre queda algo de lo viejo en lo nuevo, lo que explica la coexistencia de estructuras tradicionales con dinámicas propias de la era global.

Análisis del poder Uno de los rasgos fundamentales del sistema internacional contemporáneo es la distribución difusa del poder, concepto desarrollado por Joseph Nye. El poder ya no se concentra exclusivamente en los Estados ni en el ámbito militar, sino que se reparte entre múltiples actores y dimensiones.

Nye representa esta distribución mediante la metáfora de un tablero de ajedrez de tres niveles. En el tablero superior, correspondiente al ámbito militar, persiste el debate sobre la existencia de un sistema unipolar, aunque con crecientes limitaciones. En el tablero medio, vinculado al poder económico, el sistema es claramente multipolar, con la presencia de diversas potencias y centros económicos relevantes. Finalmente, en el tablero inferior, que engloba cuestiones transnacionales como el terrorismo, el crimen organizado o el cambio climático, el poder aparece como apolar, al no existir un actor dominante capaz de controlarlo.

La agenda militar Tras el final de la Guerra Fría, se generó una expectativa de transformación profunda del sistema internacional, sintetizada en la idea del “fin de la Historia”. Sin embargo, esta visión dio paso a una creciente frustración al comprobarse que los conflictos no solo persistían, sino que adoptaban nuevas formas.

En este contexto se produce una securitización de la agenda global, por la cual un número creciente de problemas —migraciones, terrorismo, ciberseguridad— son abordados desde una lógica de seguridad. Paralelamente, se observa una vuelta a un pasado hobbesiano, caracterizado por la inseguridad y la desconfianza.

Las guerras contemporáneas se alejan de los modelos clásicos y adoptan la forma de nuevas guerras o guerras asimétricas, en las que participan actores estatales y no estatales, con una fuerte presencia de violencia organizada. Como afirma Mary Kaldor, existe una violencia organizada en la era global. Este escenario da lugar a la coexistencia de zonas de paz y zonas de caos o zonas grises, donde la autoridad estatal es débil o inexistente.

Asimismo, se observa una creciente privatización de la agenda de seguridad y, en particular, una privatización de la guerra, con la participación de empresas militares y de seguridad privadas.