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Tema sobre las diferentes relaciones semánticas que se establecen entre las palabras.
Tipo: Apuntes
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Tema 13: Relaciones semánticas entre las palabras: hiponimia, sinonimia, polisemia, homonimia y antonimia. Los cambios de sentido.
La semántica es la ciencia que se ocupa del estudio del significado tanto desde el punto de vista sincrónico, como del diacrónico.
Toda significación tiene lugar gracias a la existencia del signo. Dado el carácter biplánico del signo, los problemas semánticos girarán en torno al plano del significante o al plano conceptual. De ahí las asociaciones por campos derivativos o por campo semánticos.
Dado el carácter arbitrario y convencional del signo lingüístico, se harán evidentes fenómenos de significación como la polisemia o la sinonimia.
Además, desde una perspectiva diacrónica, las palabras evolucionan no solo en su forma, sino también en su significado. Es necesario estudiar pues las causas y los mecanismos del cambio semántico.
2.1. La semántica
En sentido amplio, es la disciplina que se ocupa de estudiar el significado de las unidades lingüísticas, desde los morfemas, hasta el texto. En un sentido más restringido, como habitualmente ha venido empleándose, nos referimos a la semántica léxica, que se encarga del estudio del significado de los lexemas, describiendo ese significado, desvelando su estructura y explicando las relaciones que contrae con los significados de otras palabras.
2.2. Significado y otros conceptos próximos:
Dentro de la dicotomía sausseriana, el significado es la imagen o representación mental que los usuarios de una lengua asocian a un significante.
El sentido puede considerarse como el valor exacto que un vocablo adquiere en un contexto determinado. Pertenece pues al habla y no al sistema como el significado.
El referente, siguiendo a Odgen y Richards en su triángulo de la significación, se entiende la realidad extralingüística representada por el signo lingüístico. La relación que se establece entre el signo y el referente se denomina referencia.
La denotación es el significado objetivo, común a todos los usuarios y permanente dentro del sistema.
La connotación es la significación o significaciones subjetivas, afectivas, estilísticas, geográficas o culturales que se asocian al valor denotativo de una unidad lingüística.
2.3. Evolución de los estudios semánticos.
El desarrollo en el siglo XIX del estudio científico de la lengua, implica una desatención del significado frente a la forma, por no considerarse susceptible de una descripción científica.
Será Michel Breàl quien, en 1883, postule la importancia del estudio del significado dando nombre a esta nueva disciplina (semántica, de semair “significar”) en su artículo “Las leyes intelectuales del lenguaje” y su posterior obra Ensayo de semántica (1887). Este autor, pese a algunos planteaminetos equivocados, siembra la semilla de la semántica tradicional que culmina con la publicación en 1931 de Significado y cambio de significado de Gustav Stern.
En 1924, Ipsen acuñó el término campo semántico con el sentido que tiene actualmente.
Saussure en su Curso ya había explicitado las vías para el estudio estructural del significado en el capítulo “Valor lingüístico”, aunque ninguno de sus alumnos siguió esta línea.
Trier sí que retoma algunos postulados de Saussure en su obra El campo del entendimiento (1934), en el cual, desde una perspectiva preestructural establece lo que se denomina campos conceptuales.
En 1957, durante la celebración del VIII Congreso lingüístico de Oslo, Hjemslev afirma la posibilidad de elaborar una semántica estructural en su artículo “Para una semántica estructural”, en la que avanza un principio de descomposición del significado en rasgos, a los que al igual que en la fonología, pudiera aplicárseles la prueba de conmutación. El rechazo que suscitó su planteamiento fue mayoritario dada la extensión casi infinita del léxico.
En 1964, tanto Bernard Pottier ( Hacia una semántica moderna ), como Eugenio Coseriu ( Para una semántica diacrónica estructural ) fijan las bases de lo que va ser una semántica plenamente estructural. A partir de este momento se produjo un rápido desarrollo de lo que se conoce como la teoría de los campos semántico o léxico-semánticos, en la que se acuñaron términos tan relevantes como campo léxico, sema, semema o lexema.
El objetivo de la semántica estructural es establecer una descripción organizada del plano del significado de la lengua. Para ello se intenta distinguir en cada significado el conjunto de rasgos mínimo (semas) o unidades que forman el conjunto (sememas) para describirlo de manera sistemática al igual que se había hecho con el plano formal. Especial relevancia adquirieron los estudios de Pottier, cuyos trabajos se convirtieron en paradigma de lo que debían ser las investigaciones en semántica estructural.
2.4. La semántica estructural de Eugenio Coseriu.
El autor moldavo centra su atención en el estudio de los campos léxicos y establece su tipología.
Coseriu define campo léxico como un paradigma léxico que se origina por las distribuciones de un continuo de contenido léxico en diferentes unidades, dadas en la lengua como palabras, que están recíprocamente en oposición inmediata mediante rasgos distintivos de contenido simple.
Algunos autores han negado la existencia de la sinonimia, alegando que no existen vocablos que puedan intercambiarse en todos los contextos con idéntico significado. Tal aseveración debe considerarse errónea en el caso de la lengua española, según demostró Gregorio Salvador en su trabajo Sí hay sinónimos , en el que propone parejas como alquilar/arrendar, barriga/vientre y grupos como empezar/ comenzar /principiar, o acabar/terminar/concluir/finalizar. En todos estos casos encontramos una identidad absoluta de significado, al menos en lo que a signos denotativos se refiere. Si bien cada vocablo está acompañado de connotaciones propias, esta distinción pertenece al plano del habla y no al de la lengua que es donde ha de producirse la identidad de significados.
El origen de los sinónimos es variado:
2.7. POLISEMIA
Se produce cuando a un significante le corresponden varios significados. Se opone a la monosemia. Habitualmente se considera que a un solo signo lingüístico le corresponden varios significados, pero para Gregorio Salvador entre otros autores “se trata de una serie de signos lingüísticos que deben ser considerados aisladamente. Cada significado da lugar a un signo lingüístico”.
Entre las causas de la polisema, cabe señalar:
En el aspecto lexicográfico, la polisemia es recogida en el diccionario en una única entrada que engloba todas las acepciones.
2.8. HOMONIMIA
Se produce cuando dos o más significantes con distinto origen y significado coinciden en el aspecto fónico (homófonos) o también en el gráfico (homógrafos). (Baca/vaca, canto).
Su distinto origen y significado hace que sean considerados signos lingüísticos diferentes con una mera coincidencia formal.
El origen de esta coincidencia es doble:
En el diccionario, los términos homónimos suelen recogerse en artículos diferentes.
Algunas gramáticas distinguen dos tipos de homonimia:
2.9. ANTONIMIA
Los significados de dos vocablos expresan dos ideas opuestas o contrarias. Esta definición tradicional resulta insuficiente para explicar el fenómeno de las oposiciones léxicas, entre las que se incluye la antonimia.
Ante la falta de consenso respecto a la clasificación de las oposiciones léxicas, lo más habitual es dividirlas en dos grupos: antonímicas y no antonímicas. Dentro de las antonímicas se distinguen a su vez varios tipos de realciones entre los antónimos:
No se consideran antónimos los vocablos que son complementarios, pero no excluyentes, como macho/hembra, hombre/mujer.
Esta segunda teoría restringe mucho el término de antonimia, que solo se aplicaría a los que admiten gradación o escala. El resto de oposiciones léxicas quedarían excluídas de la antonimia. Se denominarían oposiciones léxicas de antonimia, complementariedad excluyente o no excluyente, reciprocidad y opuestos direcconales.
Dado el carácter cambiante de las lenguas, se producen mutaciones en el signo lingüístico que afectan a la relación entre significante y significado. Estas mutaciones son poco apreciables desde el punto de vista sincrónico, pero adquieren mayor relevancia en el eje diacrónico.
Estos cambios semánticos, a pesar de la denominación que signa la oposición son denominados de significado y no de sentido por la mayoría de estudiosos en semántica. Ullman en su Semántica sí que habla de sentido, pero equiparando
Cabe recordar que en la terminología de Ullman nombre equivale a significante y sentido a significado.
4.1. Semejanza de sentido: Consiste en el parecido físico, que puede ser real o imaginario entre dos referentes a los que se aplica el mismo significante. Este procedimiento es la metáfora y en menor medida las comparaciones sinestésicas que cuando se hacen generales se lexicalizan y provocan una modificación semántica. El mismo significante designa el referente original y el producido por la lexicalización de la metáfora o de la comparación sinestésica. (Boca, caballo, dulce).
4.2. Contigüidad de sentido: Se produce cuando dos objetos o referentes están próximos, esto es, se asocian a la misma situación o ámbito conceptual y el significante de uno de ellos es reemplazado por el del otro. Este mecanismo es la metonimia. (Pan [la parte por el todo], plato [el continente por el contenido], Rivera [el producto por el lugar de producción], Pluma [el instrumento por el artista])
4.3. Semejanza de nombres: Dos significante guardan semejanza entre sí y uno de ellos es atraído al campo significativo del otro. Se produce por contaminación fonética y por etimología popular (cerúleo, álgido, lívido, sabihondo).
4.4. Contigüidad de nombres: Dos significante que habitualmente se usan juntos pueden contaminarse hasta adquirir uno el significado del otro (diario, puro).
4.5. Otras sistematizaciones del cambio semántico.
Posteriormente se han desarrollado sistematizaciones que completan y complementan a la de Ullmann. A continuación desarrollamos una de ellas.
También entran en el ámbito del eufemismo las expresiones familiares destinadas a suavizar realidades escatológicas, sexuales, o difíciles de explicar a los niños (pipí, pilila, dormir (morir).
Los disfemismos son cambios de significante que acentúan las connotaciones negativas del referente designado (maricón, zorra, bollera, mierda).
Puede dar origen a un término totalmente nuevo (librepensador <freethinker), con lo que no hay cambio en el sistema.
Puede producir alteraciones en el sistema cuando el nuevo significado viene a sumarse a los que ya tenía el significante. Son frecuentes en el ámbito de la informática (ratón, ventana). Estos casos son necesarios y no suponen una contaminación del sistema léxico semántico de la lengua.