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Rendimiento muscular en actividades físicas y mentales.
Tipo: Monografías, Ensayos
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DEDICATORIA
Este presente trabajo hecho con esfuerzo y dedicación, es dedicado a nuestros padres que nos han forjado un camino de educación en valores y que hoy nos siguen apoyando en esta nueva etapa de nuestra vida universitaria.
INTRODUCIÓN
El estado de la musculatura es una de las estructuras más importantes del organismo. Muchas personas olvidan un punto fundamental para mejorar el rendimiento muscular: la hidratación. Para poder maximizar los mejores resultados en el deporte, es importante mantener la musculatura hidratada.
El organismo humano utiliza la energía para muchos propósitos; por ejemplo: caminar, correr, moverse, respirar, crecer, madurar los tejidos, producir leche materna y mantener los tejidos sanos. La energía necesaria para vivir se obtiene de los alimentos. Por lo tanto, las necesidades de energía estarán satisfechas cuando el consumo de alimentos es adecuado para mantener un buen desarrollo del cuerpo y una actividad física que le permita mantenerse saludable.
Comer bien y hacer ejercicios regularmente ayudará a mantener tu peso y reducir los riegos de contraer alguna enfermedad.
El ejercicio regular y una dieta saludable pueden traer muchos beneficios, incluyendo más energía, felicidad, salud y hasta una vida más larga. El ejercicio y la dieta son elementos fundamentales para determinar la salud
en general de una persona y hacer a ambos partes de tu estilo de vida puede producir una gran diferencia en cómo te ves y sientes.
La combinación de ejercicio y comida saludable puede ayudar a incrementar el nivel de energía y a sentir más alerta y consciente, tanto mental como físicamente. La comida saludable le da a tu cuerpo los nutrientes y las vitaminas que se necesita para alcanzar su máximo potencial.
Es la capacidad de un músculo o grupo de músculos para ejercer repetidamente una fuerza contra una resistencia. De hecho, si se realiza un gran número de repeticiones de un ejercicio ya sean físicas o mentales ya se considera como rendimiento muscular.
El hecho de correr, pensar, resolver problemas matemáticos, nadar o realizar varias repeticiones de un levantamiento de pesas podría achacarse a este rendimiento. Si los músculos se contraen de la misma forma varias veces ya se considera estar utilizando el rendimiento muscular.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) define la actividad física como todos los movimientos que forman parte de la vida diaria, incluyendo trabajo, recreación, ejercicios y deportes. Es necesaria para la promoción y conservación de la salud.
La actividad física se puede definir como una gama amplia de actividades y movimientos que incluyen actividades cotidianas, tales como caminar en forma regular y rítmica, jardinería, tareas domésticas pesadas y baile.
El ejercicio también es un tipo de actividad física y se refiere a movimientos corporales planificados, estructurados y repetitivos, con el propósito de mejorar o mantener uno o más aspectos de la salud física.
La actividad física ayuda a contribuir a que los adultos mayores se sientan mejor y disfruten más de la vida. Aún las personas que por condición patológica estén en silla de ruedas o en camas pueden hacer ejercicios para aumentar la flexibilidad.
Las ventajas de realizar ejercicios permiten mejorar los problemas respiratorios, cardiovasculares y de diabetes.
Además, es importante comprender que el ejercicio previene y retarda la aparición de enfermedades cardiacas y cáncer.
Un desarrollo acorde y adecuado en las funciones del cuerpo permite alargar la vida y tener una mejor salud. Cuando sufrimos de alguna enfermedad, estado de malnutrición, factores genéticos, entre otros; las funciones celulares normales se pierden, por ello es tan importante la actividad mental.
Se puede evitar la decadencia senil con una alimentación adecuada y manteniendo una actividad mental y espiritual permanente. No debemos olvidar aparte de esos factores que la actividad física también es importante.
El deporte permite que el hombre encuentre y guarde equilibrio como factor de expresión de la personalidad. Atiende en definitiva toda la armonía del ser.
La distribución de fibras musculares está fuertemente predeterminada por la genética del individuo y se establece muy pronto tras el nacimiento. En una persona sedentaria de mediana edad, el porcentaje de fibras tipo I es de un 45-55% (en mujeres éste porcentaje aumenta ligeramente). Los velocistas tienden a presentar más fibras de contracción rápida en las piernas mientas que los deportistas de fondo muestran predominancia de fibras de contracción lenta. Biopsias en el músculo vasto medial de la pierna revelan que la proporción de fibras rápidas en lanzadores y saltadores de atletismo, así como en halterófilos, puede ser hasta 3 veces mayor (60% de fibras rápidas) que la de los corredores de fondo (17% de fibras rápidas) y un 50% mayor que la de los culturistas por ejemplo (40% de fibras rápidas).
Recientes estudios demuestran la susceptibilidad genética a distintos tipos de fibras y por lo tanto mayor facilidad para desempeñar una actividad deportiva u otra. Pudiendo existir susceptibilidad genética para ser sprinters (fibras rápidas) y atletas de resistencia (fibras lentas).
Es el grado de porcentaje hídrico al cual se encuentra esta estructura en el organismo. Aproximadamente, los músculos contienen un 76 % de agua de todo el organismo, uno de los tejidos en mayor contenido. El agua es el medio primordial para que todas las reacciones químicas puedan darse. Entre ellas, podemos destacar el intercambio de sodio, potasio y calcio para que pueda darse lugar la contracción adecuada de cada grupo muscular.
Muchos estudios indican que cada vez que un adulto mayor participa en una actividad como la lectura, escritura, juegos o tocar música, la persona retrasa la pérdida rápida de memoria durante dos a tres meses.
Así como nos ocupamos del fortalecimiento de nuestros músculos y protegemos nuestro corazón, caminando o andando en bicicleta, también deberíamos ocuparnos de la salud del CEREBRO que es uno de nuestros órganos vitales y al que no siempre le ponemos mucha atención, sobre todo si estamos muy jóvenes.
Al romperse la rutina y los esquemas que ya el cerebro conoce, con la aplicación de estos ejercicios, nuestra “máquina” se ve en la necesidad de pensar de una manera nueva y diferente.
Por ejemplo, si una persona que escribe o usa el “mouse” con la mano derecha intenta hacerlo con la izquierda por un tiempo determinado, activará zonas de su cerebro que no se activan cuando usualmente lo hace con la mano habitual de escritura.
Otro buen ejercicio para la mente es cambiar la ruta que siempre usamos para llegar a nuestro centro de estudio o al trabajo, o bien, simplemente cambiar los objetos de la casa de lugar.
A esto es a lo que se le llama Neuroplasticidad: la capacidad del cerebro de formar y reformar redes de neuronas a partir de nuestras experiencias. Es decir, la habilidad del cerebro de moldearse con el aprendizaje.
Si siempre hacemos algo de la misma manera, el cerebro ya no debe pensar cómo hacerlo, porque se vuelve una acción mecánica, casi que un acto reflejo. Sin embargo, al hacer pequeños cambios, el cerebro inmediatamente tiene que buscar una nueva manera de ajustarse y de resolver lo que es requerido completar, y justamente en ese proceso es donde se “entrena” y se adapta.
Según los estudios, aunque la edad promedio en que las personas deberían empezar a practicar estas técnicas es a partir de los 60 años, entre más temprano se empiecen a aplicar y entre más tiempo se utilicen, se ha visto que las personas tienen más probabilidades no solo de conservar su memoria intacta, sino también de prevenir o retrasar la aparición de enfermedades como el Alzheimer o la demencia.
Algunos ejercicios sugeridos:
Escribir
Crucigramas
La cantidad de energía que aportan los alimentos se mide en Kilocaloría. Las necesidades energéticas se cubren fundamentalmente a través de los hidratos de carbono y de los lípidos o grasas.
La energía que se gasta para mantener las funciones básicas como la respiración o el bombeo del corazón. Es la energía basal.
La energía que se consume por la actividad física es prácticamente imposible hacer una estimación exacta del gasto energético de una persona, sin embargo, la O.M.S. ha calculado que las necesidades energéticas diarias de una persona en edad escolar son de 50 Kcal. por Kg. de peso. El valor energético o valor calórico de un alimento es proporcional a la cantidad de energía que puede proporcionar al quemarse en presencia de oxígeno. Se mide en calorías, que es la cantidad de calor necesario para aumentar en un grado la temperatura de un gramo de agua. Como su valor resulta muy pequeño, en dietética se toma como medida la kilocaloría (1Kcal = 1000 calorías). A veces, y erróneamente, por cierto, a las kilocalorías también se las llama Calorías (con mayúscula). Cuando oigamos decir que un alimento tiene 100 Calorías, en realidad debemos interpretar que dicho alimento tiene 100 kilocalorías por cada 100 gr. de peso. Las dietas de los humanos adultos contienen entre 1000 y 5000 kilocalorías por día.
El ser humano debe mantener un equilibrio o balance entre la energía que obtiene a través de los alimentos y la energía que gasta. Esto se conoce como equilibrio energético. Cuando un niño consume menos energía de lo que necesita, se reducen las reservas de gr asa y, en casos extremos, de músculo. Como consecuencia, se agudiza la pérdida de peso, se disminuye
Existen muchos métodos para medir el Gasto Energético (GE), muchos de ellos utilizados con fines de investigación por ser más caros y otros son más accesibles, aunque poco precisos. Entre ellos se encuentran la calorimetría indirecta, el agua doblemente marcada y las fórmulas de predicción, GER y GEB.
La tasa metabólica depende de factores como el peso corporal, la relación entre masa de tejido magro y graso, la superficie externa del cuerpo, el tipo de piel o incluso la aclimatación a una determinada temperatura externa. Los niños tienen tasas metabólicas muy altas (mayor relación entre superficie y masa corporal), mientras que los ancianos la tienen más reducida. También es algo más baja en las mujeres que en los hombres (mayor cantidad de grasa en la piel). Por otro lado, si nos sometemos a una dieta pobre en calorías o a un ayuno prolongado, el organismo hace descender notablemente la energía consumida en reposo para hacer durar más tiempo las reservas energéticas disponibles, pero si estamos sometidos a estrés, la actividad hormonal hace que el metabolismo basal aumente
Si en vez de estar en reposo absoluto desarrollamos alguna actividad física, nuestras necesidades energéticas aumentan. A este factor se le denomina "energía consumida por el trabajo físico", y en situaciones extremas puede alcanzar picos de hasta cincuenta veces la consumida en reposo.
El GEB debe ser medido en condiciones donde el individuo debe de estar en completo reposo después de al menos 8 horas de sueño y después de 12 a 14 horas de ayuno nocturno. Para medir el metabolismo basal, la persona ha de estar en reposo físico y psíquico y a una temperatura ambiente de 20 º.
Se obtiene cuando la determinación se hace en reposo y en las condiciones descritas para el GEB pero no en ayuno, incluyendo por lo tanto la energía utilizada para el aprovechamiento biológico de los alimentos, además que el sujeto la mayoría de las veces se encuentra en estrés emocional.
Estas mediciones, difieren en menos del 10% y ambos términos se tienden a utilizar indistintamente. En la actualidad se utiliza más la denominación del GER y habitualmente se determina por medio de ecuaciones predictivas.
Por CI se entiende el proceso de medición del gasto energético a partir de la cuantificación de los elementos del metabolismo de la combustión. La CI tuvo sus principios con las primeras discusiones sobre el intercambio de gases que inició Lavoisier y sus contemporáneos, quienes establecieron que el O2 y el CO2 eran gases importantes en el proceso de combustión y en el metabolismo de los animales.
Todas las funciones biológicas requieren energía. Los hidratos de carbono, las grasas y las proteínas contienen la energía que se utilizará para el trabajo biológico. Por ello se puede hablar, tanto de energía de los alimentos, como de energía utilizada en la realización de trabajo biológico.
La caloría se define como la cantidad de calor necesaria para aumentar en 1ºC la temperatura de 1 kg de agua desde 14.5 a 15.5 ºC.
El valor energético de las grasas varía algo en relación con su composición en ácidos grasos. El calor de combustión medio de un gramo de grasa al oxidarse, se considera como de 9. kcal.
La glucosa tiene un calor de combustión de 3.74 y el almidón de 4. respectivamente.
El gasto de energía de todo individuo está influenciado por estos componentes:
el acúmulo de nutrimentos. La termogénesis inducida por los alimentos, o terigénesis posprandial, se puede medir también mediante calorimetría indirecta.
El primero en hablar de termogénesis inducida por la dieta fue Rubner, cuando decidió hacer calorimetrías a perros en ayuno, donde observó que el gasto energético medido de un perro era de 742 kcal.
Al siguiente día le dio de comer y nuevamente tomó la calorimetría indirecta y observó que ahora el GE había cambiado y era de 1046 kcal, es decir una diferencia del 16% por lo que nuevamente lo puso en ayuno y observó un gasto similar al primero de 746 kcal. Este experimento dio la pauta para introducir el concepto de termogénesis inducida por alimentos.
Otros de los componentes del gasto energético total es la actividad física, el que es uno de los componentes más variables y representa entre un 25 %, donde no solo se incluye la práctica de un deporte o ejercicio, sino también las actividades realizadas durante la vida diaria.
El gasto energético de una actividad determinada es proporcional al peso corporal del individuo. Una persona con sobrepeso gasta más energía al realizar cualquier movimiento en comparación a una persona con peso normal.
El cuerpo gasta al día entre el 60 y el 70% de la energía total en respirar, bombear sangre, pensar y digerir, lo que supone un gasto diario de unas 1.200 y 1.400 kilocalorías.
Además, en la vida diaria o las tareas cotidianas del hogar también se consume energía, ya que, por ejemplo, para una persona de 60 kilos, dormir ocho horas supone un consumo de 576 kilocalorías diarias, en caminar una
hora se gastan 216 kilocalorías y en pasar el aspirador sesenta minutos 244,8 kilocalorías.
El consumo de energía diario es la suma del generado por el metabolismo basal y el de todas las actividades que se realizan. El primero se podría decir que es el valor mínimo de energía necesaria para que una célula subsista. Esta energía mínima es utilizada en las reacciones químicas intracelulares que requiere la realización de funciones metabólicas esenciales, como es el caso de la respiración, y depende de varios factores: sexo, talla, peso, edad, etc. A ese cálculo hay que añadir las actividades extras que se pueden hacer cada día y, entre ellas, la que más influye es la práctica deportiva.
Lo hace de dos maneras:
Es importante prestar especial atención a esta cuestión y saber que practicar una actividad deportiva sólo es el germen para desencadenar un proceso de consumo energético continuo. Esto se debe a que mientras se hace deporte el cuerpo comienza un proceso mediante el cual consume más oxígeno debido a que las diferentes partes del organismo lo requieren para hacer frente al esfuerzo.
Este proceso se prolonga horas después de haber terminado de entrenar o competir, ya que el cuerpo experimenta una fase de recuperación en la que el consumo calórico sigue siendo alto.
En el caso de las personas que tienen una mayor masa muscular el consumo de energía se mantiene aún más tiempo debido a que al contener un mayor número de fibras los músculos consumen más energía para funcionar correctamente, incluso en reposo. Si se le añade el provocado por el ejercicio aeróbico, en el que la respiración es mayor, se obtendrá un alto gasto energético.
La intensidad siempre es relativa al individuo. Caminar a 6 kilómetros por hora representa un ejercicio más intenso para una persona desentrenada; mientras que correr a 10 kilómetros por hora no supone un gran esfuerzo para un deportista en forma.
Sí que es cierto que para perder la grasa no deseada se necesita prolongar las sesiones el tiempo suficiente, normalmente por encima de los 40 ó 45 minutos. La idea es hacer que las reservas de glucógeno hepático y
cuando llega la noche. El cuerpo está programado para descansar a partir de una determinada hora y para que el proceso sea más sencillo baja sus constantes vitales. El descenso de la frecuencia cardiaca relaja y facilita el sueño.
Yoga: Equilibrio físico mental y emocional se puede llegar a quemar 2, kcal/min
Caminar: actividad saludable de bajo impacto para las articulaciones se puede llegar a quemar 3kcal/min
Gimnasia: mejora la flexibilidad se puede llegar a quemar 5kcal/min
Ciclismo: aporta elasticidad muscular se puede llegar a quemar 7kcal/min
Futbol o baloncesto: exigen un gran esfuerzo en el sistema cardiorespiratorio se puede llegar a quemar 9,5kcal/min
Alpinismo o montañismo: aumenta la capacidad pulmonar se puede llegar a quemar 10kcal/min
Pádel: desarrolla los reflejos se puede llegar a quemar 11kcal/min
Saltar la soga: tonifica la musculatura de las piernas se puede llegar a quemar 12kcal/min
Judo: permiten desarrollar la coordinación se puede llegar a quemar 13kcal/ min
Esquí: proporciona agilidad y concentración se puede llegar a quemar 16kcal/min
Natación: potencia fuerza y resistencia se puede llegar a quemar 19kcal/ min
Correr: fortalece huesos y músculos se puede llegar a quemar 21kcal/min.
El siguiente cuadro muestra a energía utilizada al realizar diversas actividades físicas.
CONCLUSIONES
✓ El gasto energético es la relación entre el consumo de energía y la energía que necesita el organismo. Para mantener el organismo en equilibrio la energía consumida debe ser igual a la utilizada, o sea que las necesidades energéticas diarias ha de ser igual al gato energético total diario.
✓ Si se consume más energía de la necesaria se engorda y si se consume por debajo de las necesidades se entra en un estado de desnutrición y por ende se adelgaza utilizar las energías de reserva del organismo.