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La Renta Básica: Desafíos y Orígenes - Prof. 149, Apuntes de Relaciones Laborales y Recursos Humanos

Este documento analiza la propuesta de la renta básica, una asignación monetaria incondicional a toda población, y sus desafíos en relación con el consenso social atlantista. Se discuten objecciones comunes y se ofrecen documentos para aquellos interesados en una discusión académica. La universality de la renta básica se compara con los subsidios condicionados y se examina su relación con el republicanismo.

Tipo: Apuntes

2014/2015

Subido el 23/01/2015

ajmix
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3.3

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Renta Básica

Ciudadana SP

VARIOS AUTORES SIN PERMISO WWW.SINPERMISO.INFO

SIN PERMISO

Presentación Este libro de Sin Permiso está dedicado a la Renta Básica. A lo largo de la existen- cia de nuestra revista la propuesta de la Renta Básica ha tenido un papel destaca- do. Aunque solamente sea como anécdo- ta, el primer artículo que se publicó en nuestra revista electrónica, que está in- cluido en este libro, estaba dedicado a la Renta Básica. Su título era “La Renta Bá-

RENTA BÁSICA CIUDADANA SP

Indice Sin Permiso Presentación 1 Daniel Raventós, Sergi Raventós La Renta Garantizada de Ciudadanía y la Renta Básica 6 Daniel Raventós Todo ciudadano debe cobrar solo por serlo 15 Antoni Domènech, Daniel Raventós La Renta Básica de Ciudadanía y las poblaciones trabajadoras del primer mundo 18 Daniel Raventós En defensa de la Renta Básica de Ciudadanía 25 María Julia Bertomeu, Antoni Domènech, Daniel Raventós La propuesta de la renta Básica Ciudadana 28 Jordi Aracarons, Daniel Raventós La Renta Básica tomada seriamente 35 Guy Standing Después de Katrina: subvenciones de recuperación 39 Phillippe van Parijs Renta Básica y Derechos Humanos 42 María Julia Bertomeu, Daniel Raventós El derecho de existencia y la Renta Básica de Ciudadanía: una justificación republicana 47 Daniel Raventós Prólogo a la Renta Básica de Yannick Vanderborght y Philippe van Parijs 62 Luiz Inácio Lula da Silva Mensaje al XI Congreso Internacional de la Red Mundial de la Renta Básica 68 Katja Kipping La Renta Básica irrumpe en todo el arco parlamentario ale- mán 71 Philippe van Parijs Renta Básica y Estado del Bienestar 75 Daniel Raventós Más allá del Estado del Bienestar 80 Enrique del Val Blanco Ingreso Ciudadano Universal en México 89 Antoni Domènech Prólogo a las condiciones materiales de la libertad de Daniel Raventós 93

Antoni Domènech, Daniel Raventós ¿Quién teme la Renta Básica de Ciudadanía? 98 Daniel Raventós, Miguel Riera En busca de la libertad 101 David Casassas, Daniel Raventós Propiedad y libertad: doce tesis sobre la defensa republicana de la renta básica 110 Rubén M. Lo Vuolo La eliminación del régimen de capitalización financiera de aportes previsionales en la Argentina 116 Daniel Raventós 60 años de derechos humanos y uno de la declaración de Mon- terrey 119 Philip Pettit ¿Un derecho republicano a la Renta Básica? 132 Carole Pateman ¿Por qué republicanismo? 145 Antoni Domènech y Daniel Raventós Propiedad y libertad republicana:una aproximación institucio- nal a la Renta Básica 152 Claudio Lozano · Rubén M. Lo Vuolo La encrucijada del Ingreso Ciudadano Universal en la Argenti- na 160 Katja Kipping ¿Hasta qué punto deben ser incondicionales las ayudas socia- les? 164 Philippe van Parijs Copa del Mundo y Renta Básica de Ciudadanía 168 Daniel Raventós “Una renta básica universal e incondicional podría contribuir a unificar la lucha de los trabajadores” 171 Rubén M. Lo Vuolo, Daniel Raventós, Pablo Yanes El Ingreso Ciudadano-Renta Básica ante la crisis económica y los ataques a los derechos sociales y laborales 181 Pablo Yanes Ingreso ciudadano: los temas estratégicos de la agenda 189 Joan Bernach, Carles Muntaner Paro, emergencia de salud pública y Renta Básica 194 Daniel Raventós La Renta Básica se aleja de los parlamentos y se acerca a los movimientos sociales 197 Pablo Yanes Transferencias focalizadas y condicionadas: entre las oportuni- dades y los derechos 208 Guy Santanding ¿Quién servirá de voz al precariado que está surgiendo? 219 Sergi Raventós Los más pobres ahora en el punto de mira del gobierno de Ca- talunya 223 David Casassas, Daniel Raventós La Renta Básica en la era de las grandes desigualdades 231

DANIEL RAVENTÓS · SERGI RAVENTÓS

La Renta Garantizada de Ciudadanía y la Renta Básica En la tercera semana de enero se solicita- rá a la Mesa del Parlamento nacional de Cataluña que sea admitida a trámite la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) a fa- vor de una Renta Garantizada de Ciuda- danía (RGC). Se inicia el procedimiento legal que diversas asociaciones, partidos y sindicatos empezaron hace ya más de un año. Así que muy pronto se iniciará la

campaña de recogida de 50.000 firmas para esta ILP. En este artículo se explica el contenido y el contexto en el que está in- mersa esta iniciativa, así como las grandes diferencias que existen entre la RGC y la Renta Básica. Existe mucha confu- sión al respecto y es necesario intentar explicar en qué consis- te una y otra propuesta. Después de las últimas elecciones en Cataluña, ya hay nuevo gobierno. Pocos cambios destacables de caras y carteras. Si- guen los principales hombres fuertes del anterior gobierno. Se ha mantenido en el cargo de forma incomprensible Boi Ruiz, el Conseller de Salut, a pesar de las movilizaciones habidas y que aún se producen en la sanidad catalana en contra de las políticas de privatización ejecutadas por quien fue dirigente de una de las patronales sanitarias. Los cambios tal vez más destacados se han dado en las carte- ras relacionadas con una de las polémicas más agrias en los dos años de gobierno de Artur Mas: concretamente en las de Bienestar Social y Empresa y Ocupación, que en el verano del 2011 se encargaron de hacer el trabajo lamentable de recortar y restringir la Renta Mínima de Inserción, la prestación que reciben algunos de los más pobres. Las entidades sociales pre- sentes en la comparecencia de los Consellers en el Parlament para dar justificación de aquellas medidas, justamente unas semanas después de eliminar el impuesto de sucesiones para disfrute de las rentas más altas de poco más de 500 familias, aún recuerdan el papel ruin que jugaron los exconsellers Cle- ries y Mena (1). A un año y medio de aquellas medidas inicialmente provisiona- les que luego fueron aprobadas por Ley en el Parlamento de Cataluña el 14 de marzo del 2012 con los votos de CiU y del PP, sin hacer caso de las entidades sociales y de los profesiona- les que se dedican a trabajar con los más desfavorecidos, to- dos los indicadores que tienen relación con la pobreza o riesgo de exclusión social son devastadores. Según un informe reciente de Intermón-Oxfam (2) en el Rei- no de España más de 12,7 millones de personas están en situa- ción de pobreza y exclusión social, lo que supone un 27% de la población y un aumento de 2,1 millones desde el año 2008. De seguir esta tendencia, el número de personas pobres en una década podría alcanzar los casi 18 millones, lo que signifi- caría un 38% de la población. Y cuando más se necesitan las partidas para hacer frente a semejante desastre social, más se han recortado las partidas destinadas a fines sociales: hasta un 40% para el 2013 en los servicios sociales básicos, los desti- nados a los Ayuntamientos para, entre otras prestaciones, pro- porcionar ayudas de emergencia. En este mismo informe se constata que: 1) aumentan las personas que viven bajo el um- bral de la pobreza, aumentan los hogares con todos los miem- bros activos en paro, sube la tasa de paro, se multiplican por tres las ejecuciones hipotecarias entre el 2001 y el 2011, el nú- mero de personas que percibieron la Renda Mínima de Inser- ción (RMI) se duplica entre el 2007 y el 2010; 2) la pobreza se intensifica dado que el umbral de la pobreza cae, el paro de las personas que aportan el ingreso principal del hogar se ha mul- tiplicado por tres entre 2007 y 2011, y el número de hogares

tidades sociales sin afán de lucro que sobreviven como pue- den, lo que ha significado que algunas de ellas hayan tenido que acudir a los Expedientes de Regulación de Empleo o inclu- so hayan tenido que cerrar, con lo que ello significa de desaten- ción a las personas usuarias de estos servicios sociales. La Iniciativa Legislativa Popular (ILP) por una Renta Garantizada de Ciudadanía Bastará con un breve repaso de lo que han supuesto los cam- bios y la importancia que tienen. La RMI dejó de ser un dere- cho subjetivo y, para optar a poderla solicitar, se piden una se- rie de requisitos muy exigentes: ha pasado a vincularse a la dis- posición de presupuesto económico, no se actualiza en fun- ción del IPC, no puede superar el Salario Mínimo Interprofe- sional, se fija un período máximo de 5 años para percibirla, en la que quedan fuera las personas que "sólo" presenten una pro- blemática de pérdida de empleo y no acrediten una dificultad social añadida, se alarga de 1 a 2 años la residencia continua- da para percibirla, etc. Así pues la RMI quedó completamente mutilada por el gobier- no de derechas de CiU y a pesar de las protestas de muchas en- tidades, servicios sociales, sindicatos y otros agentes sociales, estos cambios se incorporaron a la Ley de medidas fiscales y financieras aprobadas en la sesión del Parlament del 14 de marzo del 2012. Con toda esta situación de fondo, desde algunos partidos, sin- dicatos y asociaciones (entre otros: Red Renta Básica, CCOO, UGT, Justícia i Pau, ATTAC, ERC, ICV, EUiA, PSC…) se empe- zó a organizar una respuesta planteando la propuesta de una Renta Garantizada de Ciudadanía, tal como reconoce el artícu- lo 24.3 del Estatuto de Cataluña: "las personas o las familias que se encuentran en situación de pobreza tienen derecho a acceder a una renta garantizada de ciudadanía que les asegure los mínimos de una vida digna, de acuerdo con las condicio- nes que legalmente se establecen." Un Estatuto que, hay que recordar en los tiempos que corren, votó en referéndum el 18 de junio del 2006 el pueblo de Cataluña. La gestación de la ILP es un trabajo que ha llevado muchos meses de preparación desde el inicio del proceso a finales del

  1. La ILP por una RGC iniciará la recogida de firmas duran- te los siguientes cuatro meses después de que entre en el Parla- ment de Cataluña. Las entidades, sindicatos y colectivos que dan apoyo a esta ILP tendrán que hacer un esfuerzo importan- te para conseguir más de 50.000 firmas válidas. La RGC tal como se recoge en los diferentes artículos de la pro- puesta de Ley tiene que asegurar los mínimos de una vida dig- na a las personas y a las familias o núcleos de convivencia que se encuentran en situación de pobreza. Es un derecho subjeti- vo de todas las personas y no estará condicionada a ningún ti- po de actividad de inserción laboral o social, sin perjuicio del derecho de las personas titulares de participar y en ningún ca- so se puede condicionar a razones de carácter presupuestario. Tendrán derecho las personas que reúnan los siguientes requi- sitos: a) que acrediten una edad como mínimo de 18 años, ex- cepto menores emancipados; b) que estén viviendo legalmen-

te en Cataluña, y c) que acrediten residencia continuada en Ca- taluña durante un mínimo de 12 meses. El indicador que marca la cuantía es el de la renta de suficien- cia de Cataluña que cada año tiene que fijar la Ley de Presu- puestos de la Generalitat. Actualmente equivale a unos 664 eu- ros al mes. Se contempla una suma adicional que será igual a multiplicar por el 70% de la anterior cantidad el número de personas que conviven en el núcleo familiar. Así, en el caso de 2 personas, sería de 1.129 euros/mes, en el caso de 3 personas de 1.594 euros/mes, etc. El derecho a recibir la RGC lo es por el tiempo en que se acre- dite la situación de necesidad y el cumplimiento de los diferen- tes requisitos. Asimismo hay que renovar la demanda cada 2 años necesariamente y sin perjuicio de la obligación perma- nente de las administraciones públicas responsables de hacer las comprobaciones pertinentes. En el capítulo de las obligaciones del titular: consistirán en co- municar los cambios de situación personal o familiar, no per- der de forma voluntaria otra prestación o ayuda que se pueda estar cobrando en el momento de acceder a cobrar la RGC, fa- cilitar la tarea de las personas que tienen que evaluar la situa- ción del demandante y colaborar con ellas, responder a los re- querimientos que hagan las administraciones competentes, mantenerse inscrito como demandante de ocupación y no re- chazar una oferta de trabajo adecuada, que tendrá que ade- cuarse a la profesión y a las titulaciones académicas o profesio- nales de la RGC y habrá de respetar su dignidad, y siempre que la retribución no se vea minorada como consecuencia de los gastos de movilidad o de otra naturaleza que supongan la aceptación de la oferta de trabajo. También tiene que encon- trarse de forma permanente en Cataluña durante el tiempo en que se cobre la prestación económica, aunque no computen como ausencias las que interrumpan la continuidad si han si- do comunicadas al órgano pertinente, que no superen un mes en un período de 12 meses. El derecho quedará suspendido por haber obtenido un trabajo de carácter temporal que conlleve unos ingresos económicos que sitúen a la persona o al núcleo familiar o de convivencia por encima del umbral del Indicador de suficiencia (unos 664 euros actualmente, como queda dicho), o por no atender de forma injustificada los requerimientos del órgano gestor. En este caso puede suspenderse durante dos meses y si sigue el beneficiario sin atender los requerimientos se suspenderá defi- nitivamente. Y otro motivo de suspensión se da si no tramita cualquier otra prestación económica, contributiva o no contri- butiva, a la cual se pueda tener derecho, sea cual sea la cuan- tía. La propuesta de la RGC como puede observarse mejora sustan- cialmente la RMI que ha dejado el actual gobierno de dere- chas de Cataluña, con un importe individual que prácticamen- te es de la misma cuantía que el máximo que reconoce la RMI para una familia numerosa, que siempre será inferior al sala- rio mínimo interprofesional, de 641 euros en el 2012. La RGC propuesta está muy por encima de la mayoría de RMI existen- tes de las diversas Comunidades Autónomas del Reino de Es-

rificación, por parte de las autoridades, de la suficiencia de los ingresos recibidos dentro del mercado laboral. A diferencia de la RGC, la RB no constituye un techo, sino que define sólo un nivel básico, a partir del cual las personas pueden acumular cualquiera otro ingreso. Además, como también se ha argu- mentado detenidamente en otros lugares (4) la RB podría ser en muchos casos un estímulo para desarrollar trabajos remu- nerados, mientras que los subsidios condicionados no sólo no suponen este incentivo sino que representan todo lo contrario. Por añadir otra consideración final. Si bien en condiciones de crisis y de paro masivo como en la actualidad esta razón que- da más debilitada, la RB permite evitar los daños psicológicos y morales vinculados a la estigmatización social del perceptor de un subsidio condicionado como es la RGC. Como hemos di- cho en anteriores ocasiones (5), lo que debe garantizar toda sociedad es el "primer derecho", el de la existencia. Simple- mente por el hecho de pertenecer a la ciudadanía (o de dispo- ner de residencia acreditada), sin razones adicionales. RB, RGC y crisis En una situación de crisis económica de una magnitud sin mu- chas comparaciones históricas posibles, situación que está siendo utilizada para atacar sistemáticamente las conquistas históricas del llamado Estado de Bienestar, es muy pertinente la interrogación acerca del realismo comparado entre una RGC y la RB. Como reconocía hace pocas semanas un ponente en una mesa dedicada la presentación de la ILP sobre la RGC, "la RB va mucho más allá que la RGC". ¿Es por ello menos rea- lista la RB que la RGC en la situación actual? En nuestra opi- nión, lo que puede hacer a la RGC o a la RB "realistas" es la ca- pacidad de generar fuerzas sociales que movilicen en su favor. Ambas propuestas son, hoy por hoy, de resistencia. Dicho lo cual, creemos necesario añadir que en unos momen- tos en los que las agresiones a las condiciones de vida y de tra- bajo de la población son más veloces y graves, en donde la con- figuración política de los mercados se diseña de forma abierta- mente favorable a los más ricos (6), la propuesta de la RB es más necesaria aún que en situaciones de bonanza económica. Una propuesta como la de la RB motiva los espasmos y diatri- bas más duros por parte de la derecha (y también de alguna izquierda, para qué negarlo). Aunque sea a costa de la verdad. "La verdad no es la moneda de cambio que la derecha recalci- trante emplea, lo suyo son las impresiones terroríficas (que pueden emplearse para seguir impulsando la apropiación de la riqueza pública por manos privadas)" (7), pero, por el mo- mento, las "impresiones terroríficas" van ganando. Hemos apuntado más arriba unos pocos datos de las consecuencias sociales de la crisis económicas que entra en su sexto año. Y también apuntamos hace ya algún tiempo, después de desen- cadenarse la crisis (8), las razones por las que la RB es más pertinente aún en una situación así que en una de bonanza económica. Aún con el riesgo de ser repetitivos, creemos que es oportuno resumir estas razones:

  1. La pérdida involuntaria del empleo provoca una situación de gran inseguridad económica y vital. Perder el puesto de tra- bajo, pero disponer de una RB supondría afrontar la situación

de forma menos angustiosa. La RB puede ser, por tanto, un factor de protección para la salud (9). En una situación de cri- sis, en donde la cantidad de desempleo es mucho mayor y más prolongada, el acceso a una RB cobra mayor importancia so- cial. Más aún con la creciente debilidad o directa inexistencia de subsidios de desempleo. Lo que hoy es transitorio e inesta- ble es el empleo mismo (y especialmente el empleo de cali- dad).

  1. Si en un marco de debilitamiento de los instrumentos de or- ganización y representación de la clase trabajadora, sumamos los impactos negativos del desempleo, la precariedad laboral y los ajustes en los Estados de Bienestar, el resultado es que ca- da vez son más los trabajadores y trabajadoras que quedan sin representación sindical. La RB podría cumplir un papel muy importante en la recomposición del interés colectivo de la cla- se trabajadora y en las luchas de resistencia tanto para quie- nes cuentan con representación organizada como para quie- nes están mal librados a una lucha personal. En la crisis se puede observar perfectamente que la RB no es una alternativa sustitutiva del salario y no debilita la defensa de los intereses de la clase trabajadora, sino que aparece como un instrumen- to que fortalece la posición de toda la fuerza de trabajo tanto en el mismo puesto de empleo como en la propia búsqueda de ocupación. La RB podría permitir unificar la lucha de la clase trabajadora en torno a un derecho universal que beneficiaría a buena parte de la ciudadanía no importa cuál fuera la situa- ción de su actividad específica, al tiempo que daría mucho más aire para resistir los ajustes sobre las condiciones de tra- bajo o sobre el propio nivel de empleo. Además, la RB supon- dría, en caso de huelgas, una especie de caja de resistencia in- condicional cuyos efectos para el fortalecimiento del poder de negociación de trabajadoras y trabajadores son fáciles de eva- luar.
  2. También la RB posibilitaría la reducción del riesgo a las per- sonas que hubieran emprendido proyectos de auto-ocupación. En una situación de crisis económica como la actual, la RB, además de suponer un instrumento que facilitaría las tareas de auto-ocupación, incluso la organización cooperativa de sus beneficiarios, representaría una mayor garantía para poder ha- cer frente, aunque fuera parcialmente, a quienes no tuvieran éxito con su pequeño negocio.
  3. Una de las consecuencias más señaladas de la RB sería la gran mitigación de la pobreza. Inclusive permitiría de manera realista plantearse su efectiva erradicación. No sólo posibilita- ría sacar a millones de personas de la pobreza, sino que cons- truiría un soporte de protección para no recaer en ella.
  4. Un tema muy debatido frente a la crisis es la necesidad de sostener el consumo de la población. De hecho, muchas fami- lias tuvieron en los años del boom una capacidad de consumo por encima de sus ingresos laborales gracias a la inflación de precios de activos financieros y de créditos, especialmente hi- potecarios pero también de consumo. Este consumo por en- deudamiento de las familias no favorece a los grupos más po- bres. Además, con las políticas de recortes y austeridad no só- lo se terminan esos ingresos extras sino que los reducidos in-

DANIEL RAVENTÓS

Todo ciudadano debe cobrar sólo por serlo El 13 de setiembre de 2002, Víctor-M. Amela realizó esta entrevista a Daniel Ra- ventós para la sección "La Contra" del dia- rio barcelonés La Vanguardia. ¿Qué es eso de renta básica? La garantía de que todo individuo de una sociedad pueda ser, de verdad, ciudada- no.

¿No somos auténticos ciudadanos ahora? No, no todos. ¿Usted cree que un individuo sin unos mínimos ingresos garantizados tiene verdadera opción de ejercer plena- mente como ciudadano? ¿Unos mínimos ingresos garantizados? Sí, una cantidad de dinero mínima que te dé derecho a la exis- tencia material. ¿Eso es la renta básica? Sí. La renta básica (RB) es un ingreso pagado por el Estado a cada miembro de pleno derecho de su sociedad, trabaje o no trabaje de forma remunerada. ¿Trabaje o no trabaje? Claro: no es un subsidio de desempleo.Lo cobras por ser miembro de esa sociedad, al margen de que trabajes o no, de que seas rico o pobre, de que vivas con quien vivas. ¿También si eres rico, dice? Sí. ¡Es un derecho de ciudadanía! ¿Y cuánto propone usted que cobremos? No lo propongo yo. Es una propuesta apoyada por respetables economistas de todo el mundo, incluido algún Nobel de Econo- mía, como James Meade. Entendido... ¿Cuánto cobraría yo? Unos 330 euros mensuales (unas 55.000 pesetas). ¿Por qué eso y no más, o menos? Porque aquí, en el Reino de España, es la cantidad que se si- túa justo por encima del umbral de pobreza. Variaría según el país. ¿Y cómo se calcula el umbral de pobreza? En función de la renta per cápita media de un país: todo el que ingrese menos del 50% de esa renta media es pobre. ¿Cuántos pobres hay en España, pues? Ocho millones de pobres. ¿Ciudadanos a medias, por tanto? Exactamente: quien hable de "profundizar en la democracia", de "mayor participación ciudadana y democrática", ¿de qué habla si orilla a ocho millones de personas? Puedes ser pobre y votar, participar... Si eres pobre tu libertad es muy barata, es fácil de comprar. Es fácil dominarte: tu libertad está en precario. Mire: ¡la gran ma- yoría de jóvenes no aceptaría las actuales condiciones de sus contratos laborales si contasen con una RB! Su libertad se in- crementaría. El dinero da la libertad, ¿no? Tener una manutención garantizada aumenta tus posibilida- des de redistribuir tu tiempo de trabajo con mayor libertad. ¿Y no fomentaría eso la vagancia? ¿Están todos los ricos en su casa sin hacer nada? ¡Si no paran de hacer cosas para ganar más dinero! Ellos sí tienen opción de ser vagos: se trata de que todos la tengamos. Pero entonces la RB sería un factor que desmotivaría la capacidad de iniciativa... ¡No, al contrario! Fomentaría el autoempleo, proliferarían pe- queños negocios que hoy mucha gente tiene en mente y no se atreve a acometer. ¡Crecería la capacidad de arriesgarse! De los 18 a los 65 años, 330 euros al mes; los mayores de 65, un 10% más; los menores de 18, un 50% menos. Pero, oiga, ¿de dónde saldría todo el dinero necesa- rio para pagar la RB a todos?

ANTONI DOMÈNECH · DANIEL RAVENTÓS

La Renta Básica de Ciudadanía y las poblaciones trabajadoras del primer mundo Con el impulso remundializador y relibe- ralizador de la vida económica en los últi- mos 30 años, buena parte de las "conquis- tas" derivadas del consenso social atlánti- co de finales de los 40, o se han esfuma- do, o están seriamente amenazadas. Los llamados "Estados sociales" o de "bienes- tar"[1] retroceden visiblemente ante un ti- po de orden económico que en más de un

aspecto recuerda al de entreguerras, o incluso, al anterior a la primera guerra mundial. La seguridad y el bienestar material que buena parte de la población trabajadora europeoocciden- tal y norteamericana parecía haber logrado irreversiblemente, como consecuencia del compromiso de clases alcanzado bajo la égida de un capitalismo decididamente productivista, ene- migo de la especulación financiera de preguerra y resuelto a la "eutanasia del rentista" (Keynes), se han ido transformando en inestabilidad y condiciones más duras de trabajo y de vida en los últimos lustros de "globalización" y alegrías reliberaliza- doras de los mercados financieros internacionales. Dos elementos esenciales de la prosperidad "fordista" o atlan- tista de posguerra, que estaban en la base de los Estados "so- ciales" o de "bienestar" han sido gravemente socavados:

  1. El vínculo –microeconómico— en que se fundaba el compro- miso de clases entre el gran capital industrial y los trabajado- res organizados sindicalmente, y que resultó en una "constitu- cionalización" de la empresa capitalista, merced a la cual los empresarios y sus agentes dejaban de ser monarcas absolutos, otorgando a los trabajadores una especie de ius in re aliena en la empresa tutelado por el Estado (derechos de reunión, asociación –sindical— y expresión dentro de la empresa, vaca- ciones pagadas, reglas no arbitrarias de promoción profesio- nal, capacidad de negociación salarial, expectativas de bienes- tar acrecido ligadas a aumentos de productividad , etc.), a cam- bio de aceptar las prerrogativas de control y autoridad de los empresarios y sus agentes y de renunciar inequívocamente a las pretensiones del movimiento obrero de preguerra (la CIO en EEUU, el sindicalismo de tipo consejista europeo, tanto re- formista como revolucionario) de introducir la democracia y el control desde abajo en la empresa o aun de "parlamentari- zar" la fábrica.
  2. El vínculo –macroeconómico— que ligaba las economías de escala, el abaratamiento de costes resultante y el incremento de productividad de la producción en masa de bienes de consu- mo, de un lado, con, del otro, el consumo masivo de esos mis- mos bienes por parte de unos trabajadores que, gracias a los incrementos de productividad y a la negociación salarial apo- yada en esos incrementos, veían crecer año tras año su salario real. Este capitalismo neoabsolutista –tan nuevo, y tan viejo— en el que vuelven con fuerza las tendencias autoritarias, desconsti- tucionalizadoras de la empresa capitalista; este capitalismo en el que las poblaciones trabajadoras se han segmentado y rees- tratificado, tanto en el plano de la producción (con un núcleo, en retroceso y cada vez mas erosionado, de trabajadores con empleos estables; un cada vez más amplio estrato de trabaja- dores en la cuerda floja de los empleos más o menos preca- rios; y una base cada vez más ancha de trabajadores en situa- ción desesperada, que incluye a los working poors[2], a los pa- rados, a las mujeres que encabezan hogares monoparentales y a los inmigrantes, legales o ilegales), como en el plano del con- sumo (con los estratos más bajos de las poblaciones trabajado- ras consumiendo productos baratos importados, producidos por una mano de obra semiesclavizada –y a veces, literalmen- te esclavizada[3]— en el tercer mundo); este tipo de capitalis-