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resumen comunicación 1 devalle
Tipo: Resúmenes
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Barthes afirma que el hombre moderno pasa su tiempo "leyendo"
porque está rodeado de objetos y acciones que, aunque parezcan
heterogéneos son en realidad signos. En este contexto, "leer" significa
interpretar imágenes, gestos y comportamientos para extraer los
mensajes que comunican, como el estatus social, el estilo de vida,etc.
Según el autor, la semiología debe estudiar la vida de los signos en el
seno de la vida social, reconstituyendo los sistemas semánticos de
objetos como el vestuario, el alimento o los rituales.
Barthes sostiene que descifrar signos es una lucha porque solemos percibir los mensajes y objetos como algo "natural" o simple información, cuando en realidad son sistemas complejos de reglas. La "inocencia" de los objetos es esa apariencia de ser puramente naturales o "hechos" obvios, que oculta su verdadera naturaleza como construcciones de sentido. Por ello, el semiólogo debe " sacudir " la observación para no ver solo el contenido, sino su "hechura" o la cocina del sentido detrás de cada mensaje.
El sentido connotado es una operación mediante la cual un mensaje
cualquiera se impregna de un segundo sentido, difuso y
generalmente ideológico. Mientras que el mensaje literal (detonado )
ofrece una información directa.
lo concluido” en Oralidad y Escritura. Tecnologías de la Palabra.
producidos por el paso de la cultura oral a la cultura de lo escrito / impreso
- Paso del sonido al espacio visual: El conocimiento verbal dejó
de ser un evento auditivo para convertirse en un objeto estático dentro de un espacio visual abstracto
- Reificación de la palabra: Se pasó de entender el lenguaje
como una acción o sonido a percibirlo como una "cosa" u objeto
- Surgimiento de la ciencia moderna: La capacidad de
reproducir visualmente datos exactos mediante diagramas e ilustraciones, permitió la observación rigurosa y el análisis científico
- Desarrollo del individualismo y la vida privada: Al originarse
libros pequeños y portátiles, la lectura dejó de ser una actividad puramente social para transformarse en una experiencia solitaria, fomentando la introspección personal
- Sensación de cierre o "finitud": El pensamiento empezó a
considerarse como algo completo, autónomo e independiente de cualquier intercambio dinámico o conversacional
- Punto de vista fijo y cuantificación: Se adoptó un tono
invariable en las composiciones literarias y se masificó la cuantificación del conocimiento a través del análisis y los diccionarios normativos
paso de la cultura de lo escrito a lo impreso (en tipos móviles metálicos) que de lo oral a lo escrito?
Para Ong, la imprenta es revolucionaria porque incrusta las
palabras en el espacio de una manera mucho más inexorable
que la escritura. Mientras que el alfabeto escrito divide la palabra
en sonidos espaciales, esas letras escritas a mano no existen antes
del texto. En la imprenta, los tipos móviles (piezas de metal para
cada letra) existen físicamente antes de formar las palabras. Este
control absoluto sobre la posición espacial, impulsado por
máquinas, sugiere mucho más fuertemente que las palabras son
cosas prefabricadas, lo que verdaderamente "reificó la palabra y,
diferencia entre el acto de enunciación y el enunciado. ¿En cuál pone el foco Benveniste?
Para Benveniste, la enunciación consiste en "poner a funcionar la lengua por un acto individual de utilización". Proceso mediante el cual un locutor toma la lengua (sistema abstracto) y la moviliza por su propia cuenta para producir un discurso. Definir la enunciación en el "marco formal de su realización " implica buscar y describir, dentro del propio sistema de la lengua, los caracteres formales que se activan a partir de esta manifestación individual.
Diferencia Enunciación y Enunciado:
Porque solo a través del acto individual de la enunciación la lengua
se convierte en discurso. Sin ese acto de apropiación, la lengua
permanece como una simple posibilidad de significar.
En toda enunciación entran en juego tres parámetros fundamentales: el acto mismo, las situaciones donde se realiza y los instrumentos que la consuman. Intervienen el locutor (quien enuncia), el alocutario (a quien se dirige) y la referencia (la relación con el mundo que el discurso busca expresar). La función del locutor es apropiarse del aparato formal de la lengua para instalarse a sí mismo como un parámetro necesario del discurso. Al decir "yo", el locutor emerge en el discurso y se convierte en el centro de referencia interna de esa enunciación. Toda enunciación involucra al menos dos figuras porque plantea una estructura de diálogo: una fuente (el locutor) y una meta (el
alocutario). Incluso el monólogo responde a esta regla. Benveniste lo define como un "diálogo interiorizado" donde el individuo se desdobla: hay "un yo locutor y un yo que escucha". El yo que escucha asume el lugar del alocutario y, en ocasiones, hasta interviene como una segunda persona (por ejemplo, cuando alguien se responde a sí mismo). Esta presencia del "otro" interno es necesaria y suficiente para que la enunciación del monólogo tenga significado.
Tanto las formas temporales como los deícticos nacen y adquieren
sentido únicamente dentro y a partir de la enunciación.
- Los deícticos: (ejem: Palabras como "yo", "tú", "este", "aquí", etc.) Son formas vacías que se llenan de significado solo cuando el locutor se apropia de ellas. Su papel es indicar individuos, objetos o lugares en relación directa con el "aquí-ahora" del locutor. - Las formas temporales: Cumplen el rol de organizar el tiempo tomando como centro ("EGO") al locutor. Al enunciar, el locutor instaura el "presente" y se delimita todo lo demás: lo que acaba de ser (pasado) y lo que va a ser (futuro).
Las autoras parten de la necesidad de desmontar el esquema clásico de la comunicación (emisor-mensaje-receptor), el cual asume que existe un "emisor" predefinido que utiliza un código objetivo para enviar un sentido unívoco a un "receptor" pasivo. Para superar esto, retoman a Émile Benveniste, quien marca una ruptura fundamental con la lingüística de Ferdinand de Saussure. Mientras Saussure se centraba en la "lengua" como un sistema cerrado de signos y reglas (estructuralismo), Benveniste da un giro hacia la "lengua en uso" o el discurso, postulando un nuevo objeto
Las autoras concluyen llevando estos aportes a la práctica del diseño gráfico. Proponen que toda pieza gráfica implica una "escena enunciativa" y un proceso de negociación de sentido. Recomiendan reemplazar el término "mensaje" (que sugiere un sentido cerrado y unívoco impuesto por el emisor) por el de "enunciado-imagen". Este último concepto refleja un carácter multifacético, abierto y nunca acabado, que requiere indefectiblemente la figura y la interpretación del alocutario para actualizar su sentido.
Para Eco, un texto es una "cadena de artificios expresivos que el destinatario debe actualizar". El texto está incompleto y necesita de la intervención externa para funcionar. Afirmar que un texto es un "mecanismo perezoso" implica que este se sustenta y vive de la plusvalía de sentido que se le añade desde el exterior. El texto no lo explica todo de forma explícita porque, si lo hiciera, caería en una extrema pedantería o en una extrema represión que lo llenaría de redundancias innecesarias. Además, a medida que el texto pasa de tener una función puramente didáctica a una estética, desea dejar una mayor iniciativa de interpretación al lector. Por esto, el texto está plagado de "espacios en blanco" (lo "no dicho"). Estos espacios son huecos de significación que deben ser rellenados o inferidos (por ejemplo, inferir que si un personaje "vuelve", es porque antes se había ido). Quien tiene la tarea de llenar esos espacios es el lector o destinatario , aportando sus competencias y realizando una serie de complejos movimientos cooperativos y conscientes.
Para Eco, el Lector Modelo no es una persona real de carne y hueso (lector empírico), sino un conjunto de condiciones de felicidad o de éxito establecidas textualmente. Es el destinatario ideal que el
texto prevé y que es capaz de cooperar en la actualización del texto de la misma manera en que el autor empírico se movió al generarlo.
Eco lo piensa como una "estrategia textual" o una hipótesis de lectura: el autor debe prever los movimientos de su oponente/lector. El autor no espera pasivamente que exista un lector adecuado; por el contrario, el texto asume al Lector Modelo como una hipótesis regulativa y, a través del mismo texto, lo construye o instituye. El autor diseña el texto formulando una hipótesis sobre las competencias que tendrá el lector empírico y traduce esto a operaciones y propuestas de cooperación dentro del texto.
Para dar cuenta de esta estrategia, el texto recurre a múltiples rasgos o señales que perfilan a ese lector:
Porque este modo de concebir el texto rompe con el modelo comunicativo tradicional y vulgarizado de la teoría de la información, el cual suponía una simple línea: Emisor -> Mensaje -> Destinatario , basado en un Código único e idéntico. Eco critica esto afirmando que el código no es una entidad simple, sino un complejo sistema de reglas , y que los códigos del emisor y los del destinatario frecuentemente difieren. Por ende, comprender un mensaje no es una mera "descodificación" pasiva.
Además, un texto no es como un "mensaje en una botella" arrojado al mar. La comunicación cara a cara involucra presuposiciones,
dicho), mientras que la enunciación corresponde a las maneras en que se dice. Toda enunciación construye un dispositivo que le da forma al discurso estableciendo tres elementos: la imagen de quien habla (el enunciador), la imagen de a quién se dirige (el destinatario) y la relación entre ambos. Verón establece que, en el caso específico de la prensa gráfica, a este dispositivo de enunciación se lo llama "contrato de lectura". Es, fundamentalmente, el vínculo o nexo que se construye entre un soporte (la revista o diario) y su lector.
Prestar atención al dispositivo de enunciación implica dejar de analizarlo de la misma manera limitante en que lo hace el análisis de contenido clásico. El análisis de contenido se enfoca únicamente en las variaciones temáticas. Sin embargo, Verón advierte que dos revistas pueden tener exactamente el mismo contenido temático y dirigirse al mismo público sociodemográfico, pero resultar completamente distintas por su forma de enunciar. Al priorizar el dispositivo de enunciación, el análisis semiológico capta la verdadera especificidad de un soporte frente a sus competidores, entendiendo que el éxito o fracaso de una publicación no pasa por lo que se dice (el tema), sino por las modalidades de decir el contenido. La enunciación es una dimensión que se le escapa por definición al análisis de contenido tradicional.
Las variaciones enunciativas son las diferentes estrategias y modalidades que utiliza un enunciador para organizar el discurso y construir su relación con el destinatario. Verón describe múltiples variaciones en la prensa gráfica:
preguntas, a explicarle, en suma, a informarlo". El enunciador mira, comprende y explica, definiendo al destinatario como desigual.
Los efectos de sentido que persiguen estas variaciones son consolidar posiciones discursivas muy distintas: pueden buscar establecer una distancia didáctica y objetiva, generar un marco de intimidad, diálogo y complicidad en torno a un estilo de vida.
Verón busca romper con la visión tradicional que considera al lector como un receptor pasivo definido únicamente por estadísticas socioeconómicas.
El concepto de "contrato de lectura" concibe al discurso de la prensa como un "espacio imaginario" o un paisaje con múltiples recorridos posibles. Por ende, "leer es hacer" significa que la lectura es una actividad dinámica donde el lector se mueve por ese espacio : acepta o rechaza propuestas, elige ir por un camino u otro, etc. Para entender el éxito de un soporte, hay que preguntarse qué hace (o qué no hace) activamente una persona cuando lee.
“El discurso publicitario o los misterios de la recepción”
Para Verón, "entrar en fase" representa la obsesión principal de toda la maquinaria de producción de la comunicación publicitaria. Significa alinear perfectamente el mensaje con el sector al que apunta (el target ). El objetivo es hacerle llegar al público el discurso más
algorítmico
Para Pasquinelli, el algoritmo no es una invención abstracta y exclusiva de la era de las computadoras, sino que es un "procedimiento finito de instrucciones paso a paso para convertir los valores de entrada [input] en un resultado [output ]". Bajo esta óptica, el pensamiento algorítmico existió en todas las culturas a lo largo de la historia. El autor aborda esto desde una perspectiva descolonial , porque asumir que las técnicas abstractas del conocimiento pertenecen únicamente al "Occidente industrial moderno" no solo es "históricamente inexacto, sino un acto de colonialismo epistemológico implícito". Historiadores y matemáticos descubrieron que culturas como la India védica utilizaban algoritmos complejos hace miles de años (por ejemplo, el ritual geométrico del altar de fuego Agnicayana ), lo que demuestra que atribuirle la invención de los algoritmos modernos exclusivamente al "Norte Global" encubre un régimen de "extractivismo del conocimiento".
Siguiendo a Thomas Macho, el autor plantea que el algoritmo es una técnica cultural ( Kulturtechniken ). Las técnicas culturales son prácticas originarias y colectivas (como contar, escribir o tocar música) que "siempre son más antiguas que los conceptos que se generaron a partir de ellas". Pensar al algoritmo de esta manera implica reconocer que surgió gradualmente del trabajo humano, los rituales y la administración de la sociedad mucho antes de materializarse en la tecnología o en máquinas concretas. El término medieval "algorismus" cobra sentido como un antecedente directo de la automatización. El algorismus refería a los procedimientos manuales para "ejecutar las operaciones
matemáticas básicas con los números indo-arábigos". La adopción de este sistema reemplazó al sistema aditivo romano porque permitía "acelerar los cálculos" frente al aumento de los intercambios comerciales y el capitalismo. Este esfuerzo por simplificar, sistematizar y agilizar el trabajo intelectual fue el motor organizativo y económico que siglos después impulsaría la automatización mediante computadoras.
Apoyándose en los estudios arqueológicos de Peter Damerow, Pasquinelli desarma la creencia platónica de que el número es una entidad universal. Afirmando que es un concepto "sujeto al desarrollo histórico" que evolucionó al intentar resolver problemas materiales concretos. Este desarrollo se produjo a través de "ciclos de representación simbólica y abstracción" , un andamiaje donde la humanidad fue interiorizando acciones materiales hasta convertirlas en operaciones mentales cognitivas. Damerow lo divide en tres etapas que prefiguran la lógica algorítmica:
Como las herramientas digitales y la IA nos dan imágenes instantáneas, "limpias de huellas" , donde todo parece perfecto, corremos el riesgo de perder la riqueza que hay en el proceso humano de crear algo a mano, equivocarse y probar de nuevo. Para Varsky, "recuperar el proceso" significa "reinstalar su trayectoria como parte constitutiva de la imagen". Es darle valor al "mientras tanto", reconociendo que la duda, la contingencia y los errores constituyen el camino. La autora sostiene que revelar este proceso es un gesto de autoría porque nos permite " asumir las decisiones, dudas y accidentes que intervienen en la construcción de la imagen ". No es un simple paso técnico, porque al visibilizar las huellas, la imagen deja de ser vista como un objeto terminado y pasa a entenderse como una "acción" o un entramado en movimiento donde el productor dialoga con el contexto y lo imprevisto.
Para entender como nosotros (diseñadores) construimos nuestra identidad visual, la autora hace una distinción entre lo que buscamos ( influencias ) y lo que nos sale solo ( intereses ).
nuestras búsquedas y pueden revisarse o modificarse según el proyecto.
La identidad visual: Esta diferencia es vital para construir una identidad no esencialista. Varsky plantea que la identidad no es un "núcleo fijo”. Por el contrario, lo que somos se construye entrelazando esas decisiones conscientes (influencias) con nuestras obsesiones profundas (intereses) en cada nuevo trabajo.
Varsky reflexiona sobre la relación entre hacer y pensar. Muchas veces los creadores quieren tener todo bajo control y saber exactamente cómo va a quedar su obra antes de empezar. La autora nos pide que soltemos un poco ese control absoluto.
Aplicación a un proyecto universitario: En un proyecto de diseño en la facultad, aferrarse a la "certeza" sería enamorarte de tu primer boceto y negarte a modificarlo, frustrándote si no sale exactamente como lo imaginaste. Aplicar el "criterio", sería mantener una postura reflexiva y flexible: escuchar las correcciones de los docentes, adaptarte si la impresión falla, y usar esas dificultades o imprevistos a favor del proyecto para que el resultado final sea más rico de lo que habías planeado.