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Asignatura: Información periodística especializada, Profesor: Ramon Cobo, Carrera: Periodismo, Universidad: UCM
Tipo: Resúmenes
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(Javier Fernández del moral/ Francisco Estevez Ramírez)
La finalidad de los autores es definir la especialización del conocimiento que en la actualidad equivale a incomunicación. Es por ello que surge el periodismo especializado, para contrarrestar esa incomunicación y que se convierta en algo verdaderamente comunicable. Existen tres períodos de síntesis ideológicos: la síntesis filosófica, la teológica y la científica, y un último período de máxima especialización sin resolver. Todas estas síntesis coexisten a través del tiempo pero sí que hay etapas diferenciadoras.
El saber de la humanidad, de este modo, ha pasado por diversos momentos críticos que son interesantes para contrastar la especialización actual y colocarla en la situación que parece haberle tocado en la historia. Hay unos periodos más o menos diferenciados de especialización y síntesis a través de los cuales el conocimiento adquirido va ascendiendo. A estos periodos les ha sucedido una etapa de diversificación, de avance más especializado y sin conexión aparente.
Los autores establecen un símil comparando las etapas de síntesis (máximo orden) y las de excesiva especialización (máximo desorden) con una representación puntual en una hipotética gráfica de dos dimensiones, entropía-tiempo, siendo el máximo orden o síntesis la entropía igual a cero. Se obtendría así que, una vez iniciada la especialización, recorre un camino más largo en busca de la síntesis que el que sigue a la aparición de la síntesis, que resulta casi espontáneo comparado con el otro. Si se estudiaran estos ciclos de forma más exhaustiva podríamos abstraer con más precisión nuestro recorrido histórico y nuestro presente dando con las consecuencias y causas de estos ciclos y su desarrollo y con él el de nuestro conocimiento.
Numerosos economistas han visto lo interesante y útil de estos ciclos y han dedicado varios estudios a la teoría de los ciclos económicos para así conseguir alguna ley que sea capaz de predecir los resultados de las acciones económicas inmediatas y, aunque no han llegado a ninguna ley universal, han planteado la existencia de los ciclos y su desarrollo también través de gráficas en las que se puede medir el grado de especialización dejando la entropía para la tendencia general. Sin embargo, no se intenta plantear un modelo matemático, sino una forma de apuntar la posibilidad de que esos ciclos hayan existido y existen, lo que hace que se comprenda mejor la situación y la posibilidad de procesar unos datos que expresan esta posible realidad de los ciclos, sin que esto implique establecer una base sobre la que apoyar más tarde la necesidad de un cambio en la ciencia.
John D. Bernal recoge unos cuadros comparativos de la cronología filosófica, científico- técnica y de acontecimientos históricos. En el primer cuadro trata la técnica y la ciencia en el mundo antiguo, es decir los conocimientos de producción de alimentos básicos y transporte, instrumentos y materiales utilizados, organización social o conquistas intelectuales y culturales en periodos del mundo antiguo (Paleolítico, Neolítico, Edad del Bronce, y La Primera Edad del Hierro). En el segundo y tercer cuadro abarca el desarrollo de las técnicas y los orígenes de la ciencia desde el año 600 a.C hasta el 1400 – desde la adquisición de técnicas orientales hasta la imprenta-. En la tercera y la cuarta tabla recoge la Revolución científica (nacimiento de la ciencia moderna) desde el año 1440 hasta el 1690 con la llegada del capitalismo al poder. Y en la quinta, la sexta y la última tabla recogen la Revolución Industrial (la Ciencia y el Capitalismo) desde el año 1690 hasta el 1900. Así va esquematizando los saberes y conocimientos por periodos de tiempo, dándonos una idea del desarrollo humano y de lo que es posible sintetizar.
La historia del saber parte del conocimiento vulgar. Este se basaba en percepciones de conocimientos externos que se convertían en un conjunto de experiencias que se trasmitían rápidamente y, en muchos casos, de generación en generación. La particularidad de este primer conocimiento es que no se tenía una percepción global, no estaba recogido en ningún libro, papel o semejante y no se preguntaba el por qué de las cosas, ya que es la intuición la que lleva a dichas experiencias (hacer fuego, herramientas para trabajar…) Pasaron muchos años hasta que a estos conocimientos se les impuso una selección para pasar a formar parte de la cultura.
Sobre este tipo de conocimiento, Brajnovic debate sobre si está relacionado con el ámbito de la información. Defiende que hay que tratar la información como ciencia (saber científico) pero que el conocimiento vulgar es precisamente saber y trasmitir hechos y datos y por tanto información a una o varias personas (que es exactamente la labor de periodismo). Por lo que establece una fusión de los conocimientos El dilema que se plantea ahora es si es posible la existencia de un conocimiento sin el otro. Si es posible una información sin su transmisión. Sin embargo, sin transmisión, estaríamos ante un conocimiento aislado y sin acceso a conocerlo. Por tanto, el contacto y acceso es imprescindible. El estudio de la información no es tanto cómo se realiza, sino de qué elementos se compone como tal categoría científica. Por tanto, debe considerarse la transmisión como un elemento más de este fenómeno. La Información tiene que estudiarse como un todo, sin descender a los casos concretos de diversos contenidos o diversos tipos de transmisión.
Para Castro y Fernández, la separación de los dos conocimientos es clara, ya que en el conocimiento vulgar solo dice el qué y el científico además dice el por qué, es decir,
A lo largo de los siglos son muchos los que han publicado distintas enciclopedias. En 1606, Matías Martins trazó un plan para una enciclopedia completa, y en 1620, Juan Enrique Alsted publica su Encyclopedia septem tomis distincta. Por otro lado, Instauratio Magna de Francis Bacon supuso un enrome esfuerzo de ordenación sistemática, sobre la base de su distinción entre Historia, Poesía y Filosofía, pero la complejidad de las ciencias llevará a optar exclusivamente por la ordenación alfabética. Sin embargo, esta ordenación no es útil para la enseñanza de las distintas ciencias, por eso se ha decidido mantener un orden distinto para las ciencias. De esta forma, el plan trívium (gramática, la dialéctica y la retórica) y el quadrivium (música, aritmética y astrología) subsiste para la enseñanza elemental; para la superior se mantiene la distinción de facultades.
Existen cuatro condiciones, razones o causas del progreso.
Las dos primeras elevan la actividad económica a un gran campo donde operar y con esto surge la necesidad de conocer y crear nuevas formas, herramientas… y las dos últimas se refieren al conocimiento en sí mismo y su ampliación y mayor acceso provocando un aumento del conocimiento y de la riqueza cultural. Así surge el deseo de concretar conocimientos empíricos en científicos.
Una de las dificultades que encontramos hoy, respecto a la primera revolución científica, es la incomunicabilidad. Con esto, llegamos a la necesidad de definir muy bien el significado de divulgación: en saber utilizar – para el mensaje- un contexto lo más amplio posible. Los problemas que aparecen a la hora de hacer llegar el mensaje a personas fuera de ese ámbito científico particular provocan que la necesidad de síntesis sea cada vez mayor. La nueva síntesis no podía ser una síntesis de élites, tiene que abrirse a un público mayor. En este punto, hacen su aparición los medios de comunicación como método de síntesis cultural –los “nuevos púlpitos”- y, más
concretamente, la información periodística especializada. Ésta sería entonces cauce y apoyo de las posibilidades de la segunda revolución científica – la ciencia sería un contenido más y un contenido mínimo de los medios de comunicación, pero el más importante cualitativamente-.
Esta investigación de la información ha pasado por diferentes etapas. Al principio, estaba incluida dentro de las ciencias humanísticas, tras la Primera Guerra Mundial, se traspasa a la corriente sociológica y psicológica. En la actualidad, es una ciencia independiente.
Algunos autores critican esta última etapa porque no ven plausible una Información como ciencia, sino como un elemento auxiliar de otras ciencias. Sin embargo, el profesor Benito (1973: 106) que hacer de la Información una ciencia es indispensable para conocer el papel que este fenómeno tiene en la vida humana. Por otro lado, también es una ciencia que contribuye al análisis de fenómenos psicosociales varios que afectan a la sociedad actual y que ayuda a su evolución y desarrollo.
En España, el estudio sobre las Ciencias de la Información, según Moragas (1988: 12), está formado por las siguientes vertientes:
a. Estudios de las estructuras organizativas b. Estudios de marketing comunicacional y de audiencia c. Estudios sobre políticas de comunicación d. Estudios desde la perspectiva sociológica, semiótica, filosófica y epistemológica. e. Estudios de las nuevas tecnologías de la información.
La necesidad de profundizar en las investigaciones y de exigirles a estas una mayor praxiología ha provocado la sectorización de la ciencia, potenciada por el desarrollo científico y técnico. Esta especialización es objeto de posiciones distintas, incluso antagónicas: un sector la considera positiva para profundizar en el saber humano y otros lo ven como una limitación del mismo. De esta forma encontramos a los siguientes autores con sus correspondientes críticas:
Ortega y Gasset: la especialización se estancará si una generación mejor no se encarga de “construirle un nuevo asador más poderoso”.
manifiesto la crisis de contenidos y con más urgencia se necesita una especialización para poder atender a la demanda de contenido que precisan los nuevos medios.
Toda la relación social implica un intercambio informativo. Martín Serrano (1981: 51) matiza que el marco en el que se establecen estas relaciones afectan a este intercambio de información. Por lo que los medios de comunicación social amplían la experiencia de las personas.
Por esta razón, desde la Sociología se denomina información a la unidad del saber que es apropiada para ese intercambio y que es fácilmente reconocible por receptor como información. Esta ciencia ofrece a la IPE la metodología necesaria para analizar contenidos especializados.
Según Buceta, la psicología es imprescindible para poder descifrar el significado de la información. Por su parte, Orive destaca la relación entre la información y cómo se comunica, y la mente del receptor. A pesar de que en el pasado hubo una concepción más técnica de la comunicación, hoy la IPE busca reforzar el “eslabón humano”, es decir, busca dar más consistencia al rol del comunicador y garantizar la fiabilidad de la fuente. De esta forma, aparecen teorías que analizan la influencia que tiene la fuente en la persona que recibe el mensaje y cómo esta influencia puede cambiar o no su actitud: cuanto más atractiva sea la fuente, mayor influencia.
Para el ser humano, el lenguaje ha sido el principal vehículo de comunicación interpersonal. Tanto es así que se relaciona con la aparición del ser humano: utensilio, lenguaje oral y grafos son fenómenos que coexisten. Por un lado, la Lingüística como ciencia tiene afinidades muy importantes con las Ciencias de la Información: Mounin (1972: 78) afirma que la lingüística supone la revelación de las funciones del lenguaje y la colocación de la comunicación como función central. Y, por otro, la Semiología estudia los signos y sus leyes y contempla la lingüística como su patrón general (Saussure 1984: 101). En ese sentido, la IPE debe establecer un lenguaje que salve las dificultades semánticas que puedan darse en la transimisión de un lenguaje, así como proporcionar instrumentos adecuados para analizar las claves de la comunicación. El periodista especializado debe conseguir hacer comprensible un mensaje, con independencia de la complejidad interpretativa que contenga.
La relación entre Derecho y comunicación va en dos direcciones. Por un lado, la función de la comunicación en el derecho y por otro, el derecho de todos los ciudadanos a una información veraz y objetiva. Este derecho de la sociedad no puede realizarse correctamente sin el surgimiento del periodismo especializado. Como expone Xifrá existe una necesidad de información ante la desorientación que produce en las personas la constante aparición de hechos complejos a su alrededor.
Gjesdal concibe la educación como un modo de comunicación, ya que su función es comunicativa, didáctica y lúdica. Los medios de comunicación juegan un papel importante en la educación con la creación de nuevos contenidos y nuevas formas de aprendizaje. Uno de los objetivos de la Información Periodística especializada es la transmisión de conocimiento y cultura, como lo define Martínez Albertos, mediante la "vulgarización científica".
La Teoría General de los Sistemas es la primera herramienta organizativa y científica para elaborar una síntesis del conocimiento. Bertalanffy (1976: 37), su creador, define esta teoría como “una ciencia general de la totalidad”. Propone los siguientes presupuestos epistemológicos:
a. Tendencia a la integración en las ciencias naturales y sociales. b. Esta integración tiene como eje una teoría general de los sistemas. c. Esta teoría puede ser la clave para encontrar una teoría exacta en los campos no físicos de la ciencia. d. Al unificar, esta teoría nos acerca a la meta de la unidad de la ciencia. e. Esto puede desembocar en una integración, muy necesaria en la instrucción científica. Esta Teoría es una “revolución organísmica” porque presenta una posibilidad de orden dentro del caos que supone el universo físico-tecnológico.
La aplicación de la TGS a la especialización periodística puede suponer superar las limitaciones impuestas por el lenguaje científico como la falta de comprensibilidad por el uso de tecnicismos y la creación de un lenguaje común para todas las ciencias.
Martín Serrano (1981: 123) propone que la Teoría de Sistemas tiene una estrecha relación con las Ciencias Sociales y que esta relación hace posible estudiar la comunicación desde un enfoque sistémico, puesto que se acepta la comunicación como un sistema que interactúa con lo social.
Para terminar, la TGS y la Información Periodística Especializada hace posible la síntesis de contenidos y la unificación de la pluralidad informativa.