
Historia Económica. Sistema Monetario Internacional Siglos XIX y XX
El sistema monetario internacional en el siglo XIX
Introducción
1. Si pudiéramos abrir el monedero de un transeúnte decimonónico descubriríamos
monedas con contenido metálico y billetes de banco totalmente convertibles, lo
que significaba que, a voluntad del tenedor, el billete podía presentarse en la
ventanilla del banco emisor y ser inmediatamente cambiado por un metal
precioso, en la mayoría de los casos oro, si fuera español plata.
2. Si, por el contrario, echamos una ojeada a nuestras carteras veremos monedas y
billetes similares a los de antaño (y también tarjetas de crédito) pero, por mucho
que nos empeñáramos en convertir esos medios de pago en las ventanillas de los
bancos no obtendríamos más que otros billetes similares y en ningún caso
metales preciosos.
3. En la primera mitad del siglo XX, del que habla Gabriel Tortella (La revolución
del siglo XX, 2000) fundamentalmente en términos monetarios, por cuanto fue
el momento en el que se rompió por primera vez el anclaje del dinero con los
metales preciosos en general y con el oro en particular.
El desarrollo del sistema monetario internacional
1. Cuando se utilizan dos metales al mismo tiempo como dinero los problemas se
multiplican porque, si una vez establecida la correspondencia entre los dos, el
valor de uno de ellos –o de los dos al mismo tiempo- diverge de esa paridad de
cambio, inmediatamente el metal que se encarece en términos relativos es
llevado al crisol para venderse como mercancía y desaparece de la circulación,
así que el patrón bimetálico en realidad no se usaba, sino que unas veces se
utilizaba el patrón oro y otras el plata en razón del precio en los mercados de
ambos metales.
2. Si regresamos a la esfera internacional el funcionamiento del sistema era
sencillo: todo el dinero en circulación tenía una garantía en metal precioso de
modo que una vez establecido el valor de la moneda internacional –libra, franco,
dólar, etc.- en términos de plata u oro, los cálculos y también los pagos en los
intercambios internacionales se llevaban a cabo en ese patrón metálico de valor.
3. Como hemos dicho, hacía tiempo que la moneda metálica compartía con el
papel moneda la capacidad de cancelar deudas y realizar pagos, pero a
diferencia de los patrones fiduciarios actuales, todo lo que podía definirse como
dinero podía convertirse con cierta facilidad en activo real, generalmente plata u
oro.
El patrón oro
1. Después de las grandes depreciaciones de la moneda de plata que se produjeron
durante el conflictivo siglo XVII inglés, finalmente el mismo Isaac Newton en
1717 determinó que el precio de una onza de oro era de 3 libras, 17 chelines y
10,5 peniques, una paridad que Inglaterra iba a mantener con uñas y dientes
hasta 1931 (con la excepción de los periodos de inconvertibilidad entre 1797 y
1819 y entre 1914 y 1925).
2. En primer lugar aumentó la producción mundial de plata y en segundo lugar tras
la derrota francesa en la guerra franco-prusiana el canciller Bismarck exigió a
los vencidos una cantidad de cinco millones en francos oro y se deshizo de gran
parte de las tenencias de plata que salvaguardaban sus emisiones en papel,
estableciendo el patrón oro.