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Orientación Universidad
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Resumen Texto Carlos Peña, Resúmenes de Filosofía

Breve Resumen del Texto Carlos Peña

Tipo: Resúmenes

2010/2011

Subido el 15/03/2025

camila-lopez-v6u
camila-lopez-v6u 🇨🇱

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1. Lee el siguiente texto y desarrolla las indicaciones que se
presentan a continuación.
“[…] Desde luego, la filosofía no es un quehacer utilitario, una
actividad que, como la odontología, la abogacía o cualquier otra
técnica, produzca obras o resultados quiescentes que, una vez
producidos, incrementen la riqueza o la cantidad de útiles a
disposición. Desde este punto de vista, la filosofía es muy
inferior a casi cualquier otro quehacer humano que, por
minúsculo que sea, deja tras suyo la huella tangible de un
producto.
Tampoco (y a pesar de los equívocos a que podría
conducir la lectura apresurada de una obra de Boecio) la
filosofía ofrece consuelo o sosiego frente a las tribulaciones de la
vida cotidiana. A este respecto son mucho más efectivas las
creencias religiosas o las terapias psicológicas o algunos
fármacos que ayudan a sobrellevar el peso cotidiano de la
existencia.
[...] ¿Para qué entonces enseñar filosofía si ella ni produce
obras, ni provee consuelo, ni confiere conocimiento nuevo?
[...] La filosofía importa porque ella, al ser, como la definió
alguna vez Jorge Millas, un pensamiento al límite, siembra en
quienes se acercan a ella un cierto desasosiego frente a la
realidad, una cierta sospecha de que la realidad de veras no es
exactamente la que se nos muestra ante los ojos o la que se nos
presenta como tal. Esta es la idea que animó la reflexión de
autores en apariencia tan disímiles como Aristóteles, Kant o
Hegel. Todos ellos pensaron que la realidad última huía de
nosotros y que la filosofía era una reflexión para atraparla o al
menos para comprender esa huida [...].
La conciencia filosófica inmuniza contra el hechizo de los
ídolos y las ideologías, esas formas simplificadas de la reflexión
que acaban sustituyéndola. Y como el poder político y de toda
índole suele enmascararse con ídolos y con ideologías –dos o
tres ideas simples con las que se quiere atrapar toda la
realidad–, el ejercicio filosófico es también un ejercicio contra
toda forma de idolatría y una de las formas de mostrar la
contingencia y la fragilidad de cualquier poder.
Y al llevar adelante esa tarea, la reflexión filosófica
también se opone al poder de la simple técnica y nos recuerda
que es propio de lo humano distinguir entre lo que es posible y
lo que es debido, lo que deseamos y lo que debemos hacer.
El ejercicio filosófico allí donde existe –y no se le suplanta
con el adoctrinamiento o el saber puramente enciclopédico–
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1. Lee el siguiente texto y desarrolla las indicaciones que se presentan a continuación. “[…] Desde luego, la filosofía no es un quehacer utilitario, una actividad que, como la odontología, la abogacía o cualquier otra técnica, produzca obras o resultados quiescentes que, una vez producidos, incrementen la riqueza o la cantidad de útiles a disposición. Desde este punto de vista, la filosofía es muy inferior a casi cualquier otro quehacer humano que, por minúsculo que sea, deja tras suyo la huella tangible de un producto. Tampoco (y a pesar de los equívocos a que podría conducir la lectura apresurada de una obra de Boecio) la filosofía ofrece consuelo o sosiego frente a las tribulaciones de la vida cotidiana. A este respecto son mucho más efectivas las creencias religiosas o las terapias psicológicas o algunos fármacos que ayudan a sobrellevar el peso cotidiano de la existencia. [...] ¿Para qué entonces enseñar filosofía si ella ni produce obras, ni provee consuelo, ni confiere conocimiento nuevo? [...] La filosofía importa porque ella, al ser, como la definió alguna vez Jorge Millas, un pensamiento al límite, siembra en quienes se acercan a ella un cierto desasosiego frente a la realidad, una cierta sospecha de que la realidad de veras no es exactamente la que se nos muestra ante los ojos o la que se nos presenta como tal. Esta es la idea que animó la reflexión de autores en apariencia tan disímiles como Aristóteles, Kant o Hegel. Todos ellos pensaron que la realidad última huía de nosotros y que la filosofía era una reflexión para atraparla o al menos para comprender esa huida [...]. La conciencia filosófica inmuniza contra el hechizo de los ídolos y las ideologías, esas formas simplificadas de la reflexión que acaban sustituyéndola. Y como el poder político y de toda índole suele enmascararse con ídolos y con ideologías –dos o tres ideas simples con las que se quiere atrapar toda la realidad–, el ejercicio filosófico es también un ejercicio contra toda forma de idolatría y una de las formas de mostrar la contingencia y la fragilidad de cualquier poder. Y al llevar adelante esa tarea, la reflexión filosófica también se opone al poder de la simple técnica y nos recuerda que es propio de lo humano distinguir entre lo que es posible y lo que es debido, lo que deseamos y lo que debemos hacer. El ejercicio filosófico allí donde existe –y no se le suplanta con el adoctrinamiento o el saber puramente enciclopédico–

constituye en suma un apoyo intelectual o espiritual de la democracia. Después de todo, la filosofía es a la cultura lo que la democracia es al poder: una forma esclarecida de la duda, una ironía permanente frente a lo que quisiera ser indudable e incuestionado [...]”. (Carlos Peña, El Mercurio, 02 de marzo de 2018). Analizar el texto y responder a las siguientes interrogantes:

  • Identificar la posición del filósofo al respecto.
  • Explicar los argumentos que sostienen la posición del filósofo.
  • Evaluar la consistencia y coherencia de los argumentos presentados, pudiendo relacionarlos con conceptos y perspectivas estudiadas anteriormente.
  • Contrastar los argumentos con experiencias personales o acontecimientos de la vida cotidiana.
  • Concluir si están de acuerdo o en desacuerdo con la perspectiva revisada.