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Roland Barthes resumen de su teoria
Tipo: Ejercicios
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Trabajo Práctico Barthes Fecha de entrega 16/08/ Nombre y Apellido: María Luz Balante Turno: Tarde
Barthes, dividió su producción en tres momentos bien diferenciados:
- El del deslumbramiento por el lenguaje o el discurso a) La cultura como historia: Las obras de esta etapa tienen en común la indagación sobre el lenguaje que hace posible los discursos en los diferentes ámbitos de la actividad humana, el lenguaje que oculta detrás de una aparente universalidad a la cultura como historia. En la práctica se presentan los signos como si fueran naturales y no los son. Se trata de convenciones, de fenómenos históricos, de usos de época y sin embargo en el discurso (o los discursos que circulan) aparecen naturalizados como si provinieran de una «cultura universal». No hay entonces para Barthes signos naturales, todos son culturales aunque las instituciones pretendan naturalizar los signos a través del lenguaje. El grado cero de la escritura es un ensayo aplicado al lenguaje del texto literario. Barthes señala que este lenguaje al contrario de lo que supone la crítica literaria debe ser considerado opaco y no natural. b) Lo «no natural» en una forma de habla: el mito. El corpus de análisis, explica Barthes, está motivado en un sentimiento de impaciencia que le provoca la forma «‘natural’ con que la prensa, el arte, el sentido común, encubren permanentemente una realidad que no por ser la que vivimos deja de ser absolutamente «histórica». El autor quería poner de manifiesto el abuso ideológico que se encuentra oculto en la exposición decorativa de lo «evidentepor-sí-mismo». Describe en ese texto al mito y al mitólogo, con un método ya lindero al estructural: analiza la redundancia, los hechos que se acumulan y se repiten en todos los textos de las mitologías y postula las formas del lenguaje que las caracterizan. La noción de «mito» es utilizada aquí como un medio para desenmascarar la falsa evidencia en la que se sostiene la noción de «lo natural». El mito es un habla responde Barthes. Esto indica que el mito no es un objeto ni un concepto ni una idea, sino que como habla no es otra cosa que el modo de significación de una forma. El habla es toda unidad significativa individual sea verbal (un artículo periodístico) o sea visual (una fotografía) y añade: «Esto no significa que debamos tratar el habla mítica como si fuera la lengua, en realidad, el mito pertenece a una ciencia general que incluye a la lingüística: la semiología». c) Formas retóricas del mito: La distinción entre significado, significante y signo resultará crucial en el estudio del mito como esquema semiológico. El lenguaje objeto del mito es la lengua (el sistema lingüístico o los modos de significar que se asimilan a él) pero hay otro: el metalenguaje (la segunda lengua) que habla de la primera. Con metalenguaje se refiere Barthes al lenguaje del analista que puede hablar sobre las formas retóricas del mito, es decir sobre las formas que hacen posible su fabricación. El
mito tiene una doble función, designa y notifica, hace comprender e informa. El mito es un mensaje que se define por cómo expresa su mensaje, es habla, en el mito es crucial cómo se dice y por eso distorsiona. El mito tiende al proverbio, universaliza para mostrar una jerarquía inalterable del mundo. El que habla asentándose en su «buen sentido» como si fuera el «buen sentido de todos» decide «qué es lo natural». Barthes ha constituido un grafema conceptual la idea de que el enemigo siempre es el signo cuando se muestra como natural más allá de la forma discursiva que asuma, sea la narrativa realista en el Grado cero… o la presentación de lo periodístico en Mitologías.
- El de la ciencia o el de la cientificidad: a) La constitución de la semiología: De 1957 a 1963, nuestro autor trabajó en el intento de concebir «cierta enseñanza de la semiología». b) El sistema de la moda: Esta indagación muestra una serie de aspectos del método estructural en el análisis semiológico de los fenómenos sociales. En este sentido se constituye en un discurso metodológico que ayudará al mismo Barthes en el desarrollo de sus Elementos de semiología. c) El aporte de los elementos: -La impronta saussureana : Barthes extrapoló los conceptos lengua/habla del Curso de Saussure y expone el modo que debe asumir esa extrapolación a la naciente semiología. En el modelo lingüístico saussureano el usuario toma del «tesoro de la lengua» una palabra, y a su vez tal palabra solo forma parte del sistema en tanto se ha probado en el habla. No solo habrá diferencias en el origen del sistema sino también en el volumen de la relación lengua/habla. Existen sistemas semiológicos como el de la alimentación que muestran una estrecha relación entre la lengua y el habla, y podría llegar a pensarse que existe una lengua alimentaria semejante a la lengua de Saussure. Por otra parte, con referencia a las relaciones sintagmáticas y asociativas, Barthes considera que pueden extrapolarse a la semiología y resultar allí productivas. Denominará a las primeras sintagmas en el habla, y a las segundas sistema en el paradigma. El semiólogo segmentará en la materia estudiada unidades sintagmáticas. Los sintagmas deberán estar dotados de sentido. Luego habrá que conmutar las unidades para encontrar allí si son capaces de distinguir un sentido y sólo en ese caso —si lo tienen— se constituirán en unidades del sistema. En semiología, cuando la materia no es originariamente significante como ocurre con los objetos, los iconos y otros sistemas no-lingüísticos, la operación de identificación de unidades significativas es más difícil. -Las fuentes no saussureanas: Roland Barthes comienza a utilizar la palabra «código» como equivalente de lengua y la palabra «mensaje» como equivalente de habla. Con la noción de código, la semiología liga sus desarrollos a los de las teorías de la comunicación. La lengua es un código y los mensajes cumplen diferentes funciones comunicativas según refieran (función referencial), expresen (función emotiva), apelen (función conativa), se concentren en el mensaje (poética), remitan al lenguaje y hablen sobre él (metalingüística) orienten al contacto entre los interlocutores (función fáctica). d) Sobre el signo e) Denotación y connotación
Para Barthes tanto la semiología como la lingüística tienen en el futuro la misión de estudiar este fenómeno de la connotación como misión y como ética.
La relación entre significado y significante se apoya en objetos equivalentes pero no iguales; es decir el significante no expresa al significado. Debemos reconocer que significante, significado y signo son en cualquier sistema semiológico diferentes. Barthes considera que el signo semiológico tiene también dos caras (el significante y el significado) como el saussureano pero se distingue de él en plano de la sustancia de la expresión. Barthes observa la existencia de sistemas semiológicos que tienen una sustancia de la expresión que por su naturaleza no está destinada a significar. Se trata de objetos de uso que la sociedad desvía hacia fines comunicativos. Los denominará funciones-signo. Es la función de esos objetos la que se carga de sentido. Hay, además, signos cuyo soporte es una única materia de la expresión, y en este caso, nuestro autor propone la denominación de signo típico. El signo verbal es un signo típico, el signo irónico (las imágenes) también lo es. También el signo gestual es un signo típico al apoyarse en un único soporte o materia de la expresión. El signo semiológico pone a prueba el concepto saussureano de arbitrariedad/motivación. Barthes propone que en el dominio semiológico es conveniente retener dos términos diferentes. Lo arbitrario correspondería a sistemas cuyos signos, como en el caso de la moda, se funda en una decisión unilateral y no en un contrato motivado y lo motivado se aplicará en caso como el de la fotografía que es un sistema en el que la relación entre significado y el significante son analógicas. Es un error considerar a los signos como puramente arbitrarios y los signos están cargados de connotaciones.
Barthes augura un lugar de privilegio a la connotación que constituía en lingüística un problema reciente, y que hasta el momento solo había sido tema de la lógica. Para el autor, un sistema connotado es un sistema cuyo plano de la expresión está constituido por un sistema de significación los significantes de connotación que llamaremos connotadores, están constituidos por signos (significado y significantes reunidos) del sistema denotado. Varios signos reunidos pueden formar un solo connotador, siempre cuando esté provisto de un solo significado de connotación. Las unidades del sistema connotado se apoyan en el sistema de denotación, los connotadores son signos erráticos, que se naturalizan porque se apoyan en los signos denotados. Pero muchos signos denotados pueden constituir una sola unidad del sistema connotado. Las unidades del sistema connotado no tienen necesariamente las mismas dimensiones que el sistema denotado. Barthes emprende el análisis del mensaje lingüístico. Las imágenes son polisémicas, es decir que pueden despertarnos muchos significados tienen una cadena significante pero sus significados son flotantes y el lector puede elegir algunos e ignorar otros. El mensaje lingüístico tiene dos funciones en relación con el mensaje icónico: la de anclaje y la de relevo. La función de anclaje del mensaje lingüístico nos ofrece un control, es una función denominativa (de
nomenclatura) que pone nombres y nos salva al darnos todos los sentidos posibles de los objetos (denotados). Es el control del creador (y por lo tanto de la sociedad) sobre la imagen. El anclaje es un control. El relevo, en cambio ayuda a leer las imágenes móviles. Es una función de complementación. Tienen un valor complementario y se lee junto a la imagen como fragmentos de un discurso superior. Dispone una secuencia de sentidos que no están en la imagen, la complementan. El campo común de los significados de connotación es para Barthes el de la ideología, los significantes de connotación de la ideología son los connotadores, que se especifica según la sustancia elegida y retórica al conjunto de los connotadores, la retórica aparece así como la parte significante de la ideología. La retórica de la imagen es específica porque los connotadores dependen de las exigencias físicas de la visión, como la retórica del mensaje lingüístico los estará a las exigencias fonatorias. La denotación cumple una función naturalizante respecto de la connotación en donde el sistema es la cultura y el sintagma (lo denotado) la naturaleza.