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Orientación Universidad
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samuel beckett, Apuntes de Informática

Asignatura: Archivística general, Profesor: cabré cabré, Carrera: Información y Documentación, Universidad: UC3M

Tipo: Apuntes

2014/2015

Subido el 19/10/2015

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bg1
EPOS, XXVI (2010) págs. 217-244
SAMUEL BECKETT, EL INNOMBRABLE Y EL FIN DE LA
MODERNIDAD
FERNANDO DETORO
Universidad de Manitoba
Department of English, Film, and Theatre
Winnipeg, Manitoba, Canada R3M 3H8
RESUMEN:
Nuestro interés en este estudio sobre El Innombrable de Samuel Beckett es efectuar una
lectura sobre el contexto cultural y critico de este texto a fin de especificar la posición de
Beckett frente a la Modernidad y la posición de la crítica con respecto a El Innombrable.
Luego procederemos a un análisis detallado del texto a partir de tres ejes fundamentales: a)
Beckett y la escritura rizomática: el fin de la estructura narrativa, b) Beckett y el fin de la re-
presentación, c) Beckett y la problemática del Sujeto. Esperamos que este acercamiento pro-
porcionará una lectura distinta de El Innombrable.
PALABRAS CLAVE. Sujeto. Rhizoma, Sujeto, Modernidad. Representación. Lenguaje.
ABSTRACT:
Our interest in this study of The Unnamable by Samuel Beckett consists in a reading
pertaining the cultural and critical context of this text with the objective to specify Beckett’s
position vis-à-vis Modernity and the critics’ position with respect to The Unnamable.
Then, we will proceed to a detailed analysis of the text from three fundamental perspectives:
a) Beckett and rhizomatic writing, b) Beckett and the end of representation, c) Beckett and
the problematic of the Subject. We hope that this approach will provide a different reading
of The Unnamable.
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SAMUEL BECKETT, EL INNOMBRABLE Y EL FIN DE LA

MODERNIDAD

FERNANDO DE TORO Universidad de Manitoba Department of English, Film, and Theatre Winnipeg, Manitoba, Canada R3M 3H [email protected]

RESUMEN:

Nuestro interés en este estudio sobre El Innombrable de Samuel Beckett es efectuar una lectura sobre el contexto cultural y critico de este texto a fin de especificar la posición de Beckett frente a la Modernidad y la posición de la crítica con respecto a El Innombrable. Luego procederemos a un análisis detallado del texto a partir de tres ejes fundamentales: a) Beckett y la escritura rizomática: el fin de la estructura narrativa, b) Beckett y el fin de la re- presentación, c) Beckett y la problemática del Sujeto. Esperamos que este acercamiento pro- porcionará una lectura distinta de El Innombrable.

PALABRAS CLAVE. Sujeto. Rhizoma, Sujeto, Modernidad. Representación. Lenguaje.

ABSTRACT:

Our interest in this study of The Unnamable by Samuel Beckett consists in a reading pertaining the cultural and critical context of this text with the objective to specify Beckett’s position vis-à-vis Modernity and the critics’ position with respect to The Unnamable. Then, we will proceed to a detailed analysis of the text from three fundamental perspectives: a) Beckett and rhizomatic writing, b) Beckett and the end of representation, c) Beckett and the problematic of the Subject. We hope that this approach will provide a different reading of The Unnamable.

218 FERNANDO TORO

KEY WORDS: Rhizome. Subject. Modernity. Representation. Language.

Die Sprache allein ist es, die eigentlich spricht. Und sie spricht aunsam. Martin Heidegger, Unterwegs zur Sprache.

¿POR DÓNDE COMENZAR?

Escribir sobre la ‘narrativa’ de Samuel Beckett es, para mí un acto irreverente, pues- to que es una obra extremamente compleja y de una dificilísima lectura. Es, a mi ver, el narrador más complejo de toda la literatura occidental. Irreverente, puesto que intentar una ‘explicación’, no digo ya una interpretación, es correr el riesgo de imponerle a sus textos una lectura, que por más inteligente y sutil que sea, es externa a ellos, esto es, pro- cede de la urgencia de desentrañar ‘algo’ de lo que el texto ‘intenta’ decir en vez de dejar que el texto hable por sí solo.^1 Por mi parte deseo dejar que el texto(s) me hable(en), esto es, hacer una lectura her- menéutica en el sentido filosófico de esta actividad, una lectura intima, cercana, si- guiendo la práctica de lectura que Derrida nos enseñó. Sin embargo, antes de iniciar la lectura de El innombrable , me es imprescindible si- tuar claramente mi posición de lectura ante los textos de Beckett y particularmente con respecto de El innombrable que es el texto que aquí nos ocupa. Mi interés por la escritura de Beckett se encuadra en una investigación más amplia, la cual tiene que hacer con el fin de la Modernidad y el lugar que en este fin ocupa Bec- kett. Así, para poder seguir mi lectura de El innombrable , es preciso que sitúe a Beckett con respecto a las siguientes reflexiones; primero en un contexto cultural y crítico y lue- go en un acercamiento reflexivo de El Innombrable. Con respecto al primero, reflexio- naremos sobre Beckett y su relación con la Modernidad y sobre algunos aspectos cen- trales sobre la producción crítica de la obra de Beckett. Luego procederemos a una reflexión sobre El Innombrable a partir de los siguientes puntos: a) Beckett y la escritu- ra rizomática: el fin de la estructura narrativa, b) Beckett y el fin de la representación, c) Beckett y la problemática del Sujeto.

C ONTEXTO CULTURAL Y CRÍTICO

En esta sección nos centraremos en dos aspectos que consideramos centrales para si- tuar a Beckett en un lugar donde nuestra lectura pueda ser productiva: a) Beckett y la Mo- dernidad y b) Beckett y la crítica. Mucho se ha escrito sobre si Beckett es o no es un es- critor perteneciente a la Modernidad o a la Post-Modernidad avant la lettre. Por ello es necesario establecer mi posición en este debate que sin duda ha creado y continúa cre- ando una gran confusión con respecto a este punto. Similar es lo que sucede con la crí-

(^1) Y esto es exactamente lo que ha sucedido con la vastísima crítica que se ha producido sobre Beckett, como lo indicaremos en la sección «Beckett y la crítica» de este estudio. Ver también el libro de Pascale Casanova, Beckett l’abstracteur. Anatomie d’un révolution littéraire (1997).

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Modernidad para mediados de los años 1950. Es esta realidad, y esta es nuestra tesis, y el establecimiento de la Modernidad narrativa por James Joyce, que conduce a Beckett a una reflexión muy similar a la de Borges, esto es, a no seguir el modelo establecido por Joyce. En esto Casanova tiene razón, pero este apartarse de Joyce no fue para crear una nueva Modernidad sino para liquidarla. Mientras Borges logra el Übervindung (Vattimo, 1985), esto es, el sobre pasar la Modernidad y evitarla completamente,^4 Beckett no logra el Übervindung , sino que se embarca en la deconstrucción de la Modernidad: después de Beckett no habrá más narrativa Moderna y se tendrá que comenzar a escribir de una for- ma diferente y esta forma es la que se ha llamado literatura post-moderna. Es a través de la forma y del lenguaje que Beckett logrará dar fin a la Modernidad literaria como vere- mos más adelante en este estudio. El otro error en la cita de Casanova, es que ella asocia la abstracción de Beckett a la pintura Moderna (Picasso et al? ver Casanova, 1997: 128) y a la liquidación del sentido. Pero esta abstracción y liquidación del sentido está asociada, a mi ver, no a la pintura moderna sino al ‘Pop Art’ que se inicia con artistas como Marcel Duchamp y Piet Mon- drian a comienzo del silgo XX, quienes tampoco fueron parte de la Modernidad pictóri- ca establecida por los ismos del primer tercio del siglo XX (De Toro, 2010). Casanova señala que Beckett con su escritura quería poner la literatura a la par con la pintura Mo- derna del siglo XX, pero olvida que el siglo XX tiene dos paradigmas distintos, la Mo- dernidad (1889-1955) y la Post-Modernidad (1960-2000). Además el abstraccionismo en literatura está presente desde James Joyce, así no comprendo por qué, lo cual es un error, Beckett tendría que introducir la abstracción como algo no dado, como algo ‘nuevo’. Lo que está en juego aquí es la noción de representación, que según Casanova los es- critores modernos no habían cambiado radicalmente, en particular, los novelistas. Sos- tener que narradores como James Joyce, Franz Kafka, Herman Broch, Robert Musil, etc., no desafían la representación, es simplemente no saber de qué se está hablando.^5 La no- vela, como el teatro de ese período, salvo algunas excepciones, está marcada por la abstracción (1997: 10). Lo que sí realiza Beckett es el implotar la novela moderna eli- minando el sentido e introduciendo un nuevo tipo de estructura: la estructura rizomática. No deja ningún vestigio de la novela moderna y conduce la literatura de la Modernidad a su inevitable fin. Beckett se sitúa en la transición de la Modernidad a la Post-Modernidad y es este el espacio de trabajo de Beckett y el cual estoy investigando. Jean Valenti señala al respecto que desea mostrar

[…] que l’opus beckettienne n’est ni humaniste ni déconstructiviste avant la lettre, mais qu’il repose sur une esthétique de l’entre-deux, du va-et-vient entre un système de références existentialo-humaniste et une tentative de mise en crise du sens. (2006: 203)

Lo que interesa de esta afirmación de Valenti es que señala la pertinencia de no situar a Beckett dentro de la Modernidad o de la Post-modernidad , insistiendo en ese espacio li-

(^4) Véase al respecto nuestro estudio «Borges y Rulfo: los paradigmas de la Modernidad y de la Post-Mo- dernidad (2002). (^5) La problemática de la novela moderna ha sido detalladamente estudiada por Wladimir Krysinski en La no- vela y sus modernidades (1998).

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minal, entre-medio del cual vengo hablando. En esto, Valenti es el único, aunque de una perspectiva diferente a la nuestra, en indicar la importancia de este espacio entre-medio. Con respecto a esta problemática Richard Begam sostiene que:

It will be my claim that these novels [Murphy, Watt, Molloy, Malone Dies, and The Un- namable] provide the earliest and most influential literary expression we have of the «end of modernity». (1996: 3)

Estoy en total acuerdo que estos textos de Beckett (como todos los de su obra narra- tiva y teatral) son sin duda claves puesto que llevan al fin de la Modernidad, sin embargo Begam nunca explica en qué consiste el fin de la Modernidad. Como Begam pienso que Beckett solamente puede ser leído de una forma productiva a través del Post-Estructura- lismo (Begam, 1996: 3) como quedará claro en este estudio. Begam también tiene razón que muchos de los temas que confrontará el Post-Estructuralismo ya estaban presentes en Beckett (escritura rizomática, el sentido diferido y la problemática del Sujeto), como más de una década anterior, estaban presentes en Borges. Sin embargo, el hecho que exis- tan problemáticas post-estructuralistas en la obra de Beckett, para nada lo hace un escritor post-moderno. Esta es una diferencia fundamental que no puede ser ignorada. Beckett anu- la el sentido y el narrador astilla un relato que no relata nada sino el enunciado/enuncia- ción de una voz, y este no es el caso de la literatura post-moderna introducida por Borges en Ficciones ([1941] 1956) y continuada por Augusto Roa Bastos con Yo el Supremo (1974), obra que a mi ver inaugura la Post-Modernidad literaria internacional. La inter- textualidad y la doble codificación (Jencks, 1989), como la escritura palismpséstica y el ‘relato’ como simulación, son parte integrante de la literatura post-moderna y estos ele- mentos no están presentes en Beckett. No se puede confundir, como se ha hecho (David Weisberg, 2000) la intratextualidad de los textos de Beckett con la intertextualidad post- moderna puesto que son dos cosas distintas. El hecho que Beckett cite, por ejemplo, personajes de sus otros textos o de la trilogía en El Innombrable , no tiene nada que hacer, a mi ver, con intertextualidad, sino con el proyecto beckettiano de instalar al Otro y llevar el lenguaje, la narración y el narrador a su fin y, que en efecto, no logra, como se ha sos- tenido insistentemente, con El Innombrable , sino con Worstward Ho. Begam coincide con mi propuesta que Beckett escribe en un espacio liminal, transitorio al afirmar que: «Ac- knowledging that an absolute transcendence of modernism is impossible, Beckett turns to exploring the différential space that lies between modernism and antimodernism» (1996: 7). La razón por la cual «an absolute transcendence of modernism is impossible» se debe a que Beckett no sobrepasó la Modernidad, como Borges que da inicio a la Post-Mo- dernidad literaria, sino que la concluyó. Luego, la Post-Modernidad no es anti-moderno, como sugiere Begam (1996: 7). Otro problema que plantea el estudio de Begam es con respecto de qué fin de la Mo- dernidad se trata, puesto que parecería que su noción Modernidad está vinculada al Siglo de las Luces, y en esto sigue a Habermas quien sostiene al respecto,

The project of modernity formulated in the 18th Century by the philosophers of the En- lightenment consisted in their efforts to develop objective science, universal morality and law, and autonomous ar according to the inner logic. (1998: 8)

SAMUEL BECKETT, EL INNOMBRABLE Y EL FIN DE LA MODERNIDAD 223

tación del Sujeto, no hace a Beckett un escritor post-moderno. Weinsberg es categórico en su rechazo de la Post-Modernidad beckettiana y de su vinculación y lectura post- estructuralista de los críticos (2000: 5). El problema con la posición de Weinsberg es que no explicita dónde se sitúa Beckett. Por una parte, critica a la crítica que lo sitúa en la Alta Modernidad y, por otra, la que lo sitúa en la Post-Modernidad, que él llama van- guardia, sugiriendo que esto es anacrónico. Admite, a su vez, que Beckett lleva a su lí- mite la Modernidad narrativa, pero no explica cómo lleva la Modernidad a su límite. Si Beckett no entra en la Modernidad, con lo cual concordamos, y tampoco es parte de la Modernidad, entonces ¿dónde si sitúa según Weinsberg? Por mi parte lo sitúo en un es- pacio transicional , esto es, en un espacio donde Beckett concluye la Modernidad pero no la supera en el sentido de crear una nueva ciencia normal (Kuhn, 1970) esto es, introdu- ce un nuevo paradigma (Kuhn, 1970) que se disuelve a sí mismo. Finalmente, el estudio de Anthony Uhlmann, Becket and Poststructuralism es uno de estos casos donde se realiza un análisis de Beckett desde la filosofía, estableciendo re- laciones entre aquélla y los textos de Beckett y las posibles lecturas filosóficas de éste. El problema con este estudio reside en su carácter especulativo y en que jamás entra real- mente en los textos, excepto para subrayar coincidencias de tipo filosófico. En la «In- troducción» señala:

In general terms this book will seek to situate Molloy, Malone Dies, and The Unnamable within a French intellectual and historical milieu: specifically by relating these works to con- cepts and ways of seeing developed by French, poststructuralist so as to shed light on Beckett’s novels. (1999:3) […] I am interested in the Beckett who is loosely described as a ‘philosophical’ writer. (1999: 3)

Hay dos problemas en estos comentarios; por una parte, si se trata de situar a Beckett en su ‘medio intelectual e histórico’ este tendría que ser entre los años 1930 y 1950 y no dentro del Post-Estructuralismo que no arranca de hecho sino hasta los años 1970 aunque muchas obras seminales se comienzan a escribir desde fines de los años 1960; por otra parte, encuentro cuestionable el caracterizar su obra como filosófica, puesto que si este hubiera sido su propósito, entonces habría escrito filosofía y no ‘literatura’. Mi postura frente a temas filosóficos (o psicoanalíticos) en Beckett es muy distinta a la de Uhlmann: situar a Beckett en el contexto intelectual y teórico del Post-Estructuralismo me parece un error, puesto que la producción literaria de Beckett se adelanta por mucho a pos-estruc- turalistas tales como Derrida, Deleuze, Guattari, Baudrillard o Foucault. Lo que si suce- de es que Beckett ante una Modernidad literaria instalada desde fines del siglo XIX lo conduce no a seguirla sino a obliterarla. Para ello se vale de todos los elementos que constituían la Modernidad literaria o los conduce a su límite, a su implosión. La Moder- nidad literaria fragmenta la estructura narrativa y la voz narrativa se inscribe en el flujo de la conciencia y esta voz es constituida siempre en un narrador identificable, y en un es- pacio y tiempo, aunque fragmentados, también describibles. Son estos elementos los que Beckett lleva a su límite, como quedará claro en nuestro análisis de El Innombrable. Los procedimientos de los cuales se vale serán teorizados e introducidos por los post-estruc- turalistas a partir de fines de los años 1970 y esto permite establecer un diálogo con al

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obra de Beckett y los post-estructuralistas. Desde nuestro punto de vista, Beckett no podía ser leído de una forma productiva y que no distorsionara su obra hasta que esos procedimientos, que Beckett introduce, pudieran ser descritos y teorizados. Lo que nos proporciona el Post-Estructuralismo es precisamente una forma productiva de leer a Beckett, una lectura que procede desde su escritura y de las problemáticas que trata y no de algo exterior que se le impone a esa escritura. Anthony Uhlmann propone un acercamiento ‘anti-platonista’ a Beckett y señala precisamente la crítica que aquí le hago:

[…] I will hope to show throughout the book as a whole that the new situations confron- ted by Beckett on an aesthetic plane constituted urgent questions which confronted a whole ge- neration of thinkers across different disciplines; further, that they thereby required a new phi- losophical approach (one which, and I will define this term more precisely below, might be termed ‘anti-Platonic) in order to be understood conceptually and that this approach emerges clearly in the works of Foucault, Deleuze and Guattari and Derrida. (1999: 5)

He citado este pasaje para claramente demarcar la posición de Uhlmann con respecto a los post-estructuralistas y la mía. Este pasaje merece algunos comentarios puntuales. En primer lugar, Uhlmann sostiene que Beckett y los post-estructuralistas proceden de una tradición intelectual común y cuando establece estos vínculos éstos proceden de una in- terrelación de lecturas (compartidas) en vez de fijarse en los textos de Beckett, como tex- tos. 6 No sé cuál es el aporte que un tipo de estudio semejante pude hacer para ‘com- prender’ la obra de Beckett. A mi ver, lo que sí comparte Beckett con los post-estructuralistas es su postura vis-à-vis la Modernidad. Mientras Beckett oblitera la narrativa moderna a través de una serie procedimientos (indicados más arriba), los post- estructuralistas se encargaron de derribar todo el edificio formal establecido desde los Formalistas Rusos en adelante (de Toro, 2007): lo que comparten es la liquidación de la Modernidad en todos sus aspectos centrales. De la misma forma que la escritura y los textos Beckett cancelan toda una larga tradición narrativa occidental, dejando sólo astillas de la misma, los post-estructuralistas cancelaron para siempre toda pretensión cientifis- ta del formalismo extremo. Estoy de acuerdo que Beckett pensó diferentemente, pero no por que se asocie su pensamiento a otros afines, sino que lo que pensó diferentemente fue la Modernidad narrativa. Ante una Modernidad que ya había concluido para cuando el comienza a escribir, ¿qué recurso le quedaba sino pensar diferentemente? La ‘diferencia’ reside precisamente en que la escritura de Beckett no tiene precedentes y, a su vez, sin su- cesores, puesto que ¿qué se podía escribir después de él? Nada. Y es por esta mismísima razón por la cual consideramos a Beckett como un escritor que derriba la Modernidad na- rrativa. Después de Worstward Ho es el final y no necesariamente, como se ha insistido, que es con El Innombrable.

(^6) Lo que es aún más sorprendente es que cuando Uhlmann establece un ‘diálogo’ entre Beckett y Deleuze jamás discute la rizomaticidad de los textos de Beckett en relación a la elaboración posterior que hace junto a Guattari.

226 FERNANDO TORO

Une vaste gamme de regards sur l’œuvre de l’auteur irlando-français en découlent, si bien que la critique nous propose, comme ne manquent pas de le signaler Lance Butler et Robin Da- vis, plus d’un « Beckett » : « Beckett as quintessential nouveau romancier, Beckett the Carte- sian, Beckett the Existentialist, these have rubbed shoulders with Beckett the Nehilist, Beckett the Mystic and, of course, Beckett the dramatist of the Absurd and Beckett the Explorer of the liminations of language». Énumération fort incomplète au demeurant, car on pourrait aussi y ajouter Beckett le moderniste, voir le postmoderniste. (2006: 199)

Aquí me interesa subrayar el comentario de Lance Butler y Robin Davis citado por Valenti. Si bien es cierto que la crítica sobre Beckett se ha referido a todos estos temas, es, sin embargo, incorrecto considerar a Beckett como un escritor del Nouveau roman , un tipo de novela que se concentra en los objetos, proporcionando una versión personal de los objetos (Moles y Boudon, 1971) y subordinado la trama y los personajes a los obje- tos que constituyen el mundo, como ha señalado Alain Robbe-Grillet en Pour en nouveau roman :^8 «Que ce soit d’abord par leur présence que les objets et les gestes s’imposent […]» y que «Dans les constructions romanesques futures, gestes et objets serons avant d’être quelque chose […] (1963 : 23). En cambio en Beckett es precisamente la anulación del ‘objeto’, puesto que la voz narrativa no describe nada, sólo enuncia un enunciado completamente fracturado, auto-reflexivo, que no apunta sino a sí mismo. Además, lo que postula Robbe-Grillet es que cada escritor crea una nueva novela en cada acto de escritura: «Chaque romancier, chaque roman, doit inventer sa propre forme» (1963: 12), y esto no es para nada el caso en Beckett que, a mi ver, escribe una sola obra. Toda su escritura es un ir hacia Worstward Ho (1996 [1983]),^9 donde llega al total y com- pleto revestimiento del sentido del lenguaje, sobrepasando en esto a El Innombrable. Jean Valenti subraya la complejidad de las interpretaciones sobre la obra de Beckett afirmando que

Le conflit des interprétations accentue ici deux pôles diamétralement opposées : in- terprétations symboli-ques (prolongement de la tradition humaniste) vs inscription de l’œuvre beckettienne dans la déconstruc-tion du sens, du logocentrisme et des grandes mythes territo- riaux (le sujet, la conscience, la pensés). (2006: 200)

Habiendo subrayado algunas características centrales sobre la crítica de Samuel Beckett y algunos de los acercamientos y temas centrales con respecto a su producción narrativa, en lo que sigue propongo una mirada diferente, que en términos generales, se aparta de la crítica que ha sido producida hasta ahora. Mi contribución radica no en lo que tengo en común con los estudios brillantes citados, sino en la mirada que intento pro- ducir que es otra mirada que no ha estado presente, hasta ahora, en los estudios sobre Sa- muel Beckett. Por lo tanto sumo mi mirada a todas las otras que a su vez han infor- mado mi mirada. En esto sigo a Roland Barthes, que en «La muerte del autor» (1984) sostiene que el lector es un espacio donde todas las citas se encuentran:

(^8) Véase también, Jean Ricardou, Problèmes du nouveau roman (1967: 91-121). (^9) Worstward Ho es la penúltima obra de Beckett, publicada en 1983 y re-publicada en 1989 junto a Com- pany y Ill Seen Ill Said en un volumen titulado No how On.

SAMUEL BECKETT, EL INNOMBRABLE Y EL FIN DE LA MODERNIDAD 227

Ainsi se dévoile l’être totale de l’écriture: un texte est fait d’écritures multiples, issue de plusieurs cultures et qui entrent les unes avec les autres en dialogue, en parodie, en con- testation; mais il y a un lieu où cette multiplicité se ressemble, et ce lieu, ce n’est, comme l’a dit jusqu’à présent, c’est le lecteur: le lecteur c’est l’espace même où s’inscrivent, sans qu’aucune ne se perde, toutes les citations dont est faite une écriture. (1984: 69)

Se trata, pues, de un lector colectivo donde cada uno aporta algo distinto a los tex- tos de Beckett, dejando siempre abierto el juego de la significación, el cual es infini- to como el deslizamiento del sentido de toda su obra; in alcanzable, indecidible, pero el intento de leerlo es inevitable.

E L INNOMBRABLE

Nuestro interés es leer El Innombrable , como señalamos más arriba, desde otro lugar: desde la deconstrucción que realiza Beckett de la narrativa Moderna y mostrar cómo la lleva a su fin de una forma tan remecedora como cuando muere la arquitec- tura Moderna en 1979 (Jencks, 1989: 16). Para ello nos centraremos en tres aspectos que consideramos fundamentales desde nuestra perspectiva deconstructivista: 10 a) la estructura rizomática; b) el fin de la representación; c) la cancelación del sentido y d) el lenguaje y el Sujeto.

B ECKETT Y LA ESCRITURA RIZOMÁTICA : EL FIN DE LA ESTRUCTURA NARRATIVA Y DEL RELATO

Comienzo con una pregunta ineludible: ¿cómo leer a Beckett? Mi reflexión sobre Beckett, y esto es todo lo que podría decir sobre mi posición ante sus textos, parte de la gran extrañeza del proceso de lectura, una lectura que impone un cambio radical en nuestro horizonte de expectativa ( Erwartungshorizont , Jauss, 1977) vis-à-vis el texto: un flujo de palabras sin origen, sin comienzo ni fin, un texto dotado de una estructu- ra rizomática, en el sentido de Deleuze y Guattari, siempre en movimiento y con un sentido virtual siempre diferido. Leer a Beckett es re-aprender a leer; esto es inevita- ble, puesto que de otra forma nos quedamos fuera del texto. Derrida sostuvo al res- pecto que «Parce que nous commençons à écrire, à écrire autrement, nous devons re- lire autrement» ( De la grammatologie , 1967: 130), y es precisamente en este «autrement» donde se encuentran las condiciones de posibilidad de una lectura diferente. Pero ¿que significa re-aprender a leer? ¿Y cuál es la lectura diferente? Pues no in- tentar buscar/encontrar, en la lectura, un relato, un narrador identificable, un sentido ocul- to, unos personajes reconocibles, una materialización del espacio-tiempo, sino identificar que estamos ante una actividad escriptural sin precedentes y por ello no existe tampoco un precedente de lectura que pueda guiar nuestra lectura o un precedente analítico que puede guiar nuestro análisis. Pero entonces ¿cómo leer? ¿Por dónde comenzar?

(^10) Deconstructivista en el sentido que Beckett se instala dentro de las estructuras y procedimientos de la no- vela moderna y los lleva a sus límites, produciendo así su completa invalidación.

SAMUEL BECKETT, EL INNOMBRABLE Y EL FIN DE LA MODERNIDAD 229

La estrategia textual de Beckett consiste en desarticular tanto la sintaxis como el sen- tido textual. Hay aquí dos niveles de análisis, uno sintagmático y otro semántico. Puesto que la estructura textual, esto es el sintagma narrativo es rizomático, no exis- te un relato, esto es, no se relata nada que pueda ser estructurado fuera del rizoma : la estructura no tiene ni principio ni fin y el texto comienza y termina de una forma cir- cular y puede ser leído y terminado en cualquier punto de la estructura rizomática. La única forma de establecer el movimiento rizomático es por medio de las isotopías semánticas, las cuales no hacen sino revelar la estructura rizomática del texto. Esta lectura que proponemos no viene dictada del exterior del texto, sino del tex- to mismo, puesto que el texto, insistimos, es rizomático y su estrategia es tanto la im- plosión de la estructura, como de la voz narrativa, sin origen ambas, y del sentido (nos ocuparemos de estos dos últimos aspectos más abajo). Así, Samuel Beckett produce en todos sus textos una estructura rizomática, esto es, una estructura nomádica y aleatoria donde toda posible diegésis es implotada fragmentándose en astillas. El texto, a través de la voz narrativa que lo constituye, in- sistimos, no tiene ni comienzo ni fin, no tiene origen en un punto de partida diegético y la voz narrativa se despliega en la planicie topográfica donde se inscribe: termina como comienza:

The fact would seem to be, if in my situation one may speak of facts, not only that I shall have to speak of things of which I cannot speak, but also, which is even more inte- resting, but also that I, which is if possible even more interesting, that I shall have to, I for- get, no matter. And at the same time I am obliged to speak. I shall never be silent. Never. (1955: 291) […] […] it wilI be I, you must go on, I can’t go on, you must go on, I’ll go on you must say words, as long s there are any, until they find me, until they say me, strange pain, strange sin, you must go on, perhaps they have carried me to the threshold of my story, before the door that opens on my story, that would surprise me, if it opens, it will be I, it will be the si- lence, where I am, I don’t know, I’ll never know, in the silence you don’t know, you must go on, I can’t go on, I’ll go on. (1955: 414)

Esta circularidad rizomática viene determinada por la estructura interna misma del rizoma, es decir, el texto se despliega a partir de la constitución de territorios (De- leuze y Guattari, 1980), que son desarticulados por líneas de fuga que los desterrito- rializan para crear una reterritorialización (1980: 15-16, 19. Así, el rizoma se desa- rrolla siempre en una expansión nomádica que no permite trazar una estructura definible. Este es el movimiento permanente del texto, que repite incesantemente el movimiento tripartito por medio de las líneas de fuga. La pregunta que surge en el curso de la lectura, es ¿cómo capturar algún sentido en un texto que bloquea toda posibilidad expresión significativa del lenguaje puesto que no hay nada que descodificar? La única posibilidad es de comprender la estrate- gia del texto, esto es, qué permite el texto leer en esa estrategia. La estructura ri- zomática produce isotopías, esto es, momentos de estabilidad de sentido donde la voz narrativa se centra en un ‘tema’, creando rupturas por medio de líneas de fuga que se organizan de la siguiente manera; a modo de ejemplo:

230 FERNANDO TORO

  1. Aporía: pp. 291-
  2. Personajes: Malone, Molloy, Murphy: pp. 292-
  3. Silencio: pp. 295-
  4. Choque con el tiempo: 296-
  5. No poder ver, hablar: 300-
  6. Voy a hablar: 303304
  7. La disolución del cuerpo: 304-
  8. Detener las preguntas: 306-308, etc.

Estos breves ejemplos isotópicos revelan la implosión textual pero a su vez señalan la exis- tencia de sub-isotopías, esto es, micro-isotopías dentro de una macro-isotopía. Esta realidad sub-isotópica astilla el texto de tal manera que hace completamente imposible una lectura que busque un sentido. Por ejemplo, algunas isotopías centrales son: el silencio, el hablar, Worm, Manhood, constantemente recomenzar, etc. La implosión de la estructura por medio de la rizomaticidad es una de las formas en que Beckett lleva a su fin la Modernidad narrativa. No solamente oblitera toda noción de es- tructura narrativa, sino que a su vez hace imposible cualquier posibilidad de acercamiento es- tructuralista. Menciono esto puesto que una década después de la publicación de El Innom- brable (1955), surgirá el estructuralismo como la forma de acercarse a la literatura, antropología, cine, etc. Por ello no es sorprendente que el estructuralismo jamás se ocupara o prestara atención alguna a la obra de Beckett puesto que venia a insertarse directamente en la forma de encarar el lenguaje, la estructura, el Sujeto, etc., del Post-Estructuralismo, ade- lantándose así a las problemáticas propias del Post-Estructuralismo.^11

BECKETT Y EL FIN DE LA REPRESENTACIÓN

La representación ha sido algo central en toda la literatura y las artes de Occidente des- de los griegos en adelante. Aristóteles define y especifica la noción de μίμησις imitatio , en la Poética , de la siguiente manera:

Éstas son, por consiguiente, las tres diferencias posibles en la imitación, como dijimos al prin- cipio; los medios, los objetos y el modo de imitarlos. (García Yebra, 1974: 1448a11-26; 3: 133) […] Y también resulta claro por lo expuesto que no corresponde al poeta decir lo que ha sucedi- do, sino lo que podría suceder, esto es, lo posible según la verosimilitud o la necesidad. En efecto, el historiador y el poeta no se diferencian por decir las cosas en verso o en prosa […]; la diferen- cia está en que uno dice lo que ha sucedido, y el otro, lo que podría suceder. (1974: 1451b 1-21, 9:

Cuando Aristóteles define la imitación de esta forma, abre la puerta para dos cosas: primero que la imitación se centra en ‘objetos’, esto es, en algo concreto que representar (concreto en el sentido amplio, que puede indicar ideas, pensamientos, sentimientos,

(^11) Sin embargo, debemos recordar que a pesar de que muchas de las obras seminales del Post-Estructura- lismo fueron escritas en los años 1960, el impacto de esta producción no se sentirá sino hasta fines de los años 1970 y particularmente en los años 1980.

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a su vez, en dos temas fundamentales que atraviesan todo el texto de El Innombrable y, de hecho, toda la obra de Beckett: 1) la expresión aporística del Innombrable que oscila entre el silencio y la necesidad de hablar y 2) la anulación del sentido por me- dio del vaciamiento semántico y la autoanulación de toda afirmación. Jean Valenti sostiene sobre esta problemática, lo siguiente:

L’Innomable se présente comme la mise en scène d’un moi à la recherche d’une révélation identitaire, mais aux prises avec des voix mentales impossible à es- camoter. (2006: 204)

Estos dos temas son distintas formas de referirse al mismo problema: la imposi- bilidad de expresar nuestra subjetividad por medio del lenguaje. Antes de centrarnos en estos dos temas, es preciso, sin embargo, referirnos a la problemática del Sujeto en cuanto es el intento del Sujeto en constituirse como tal, lo que da pié al movimiento aporístico de la voz que escuchamos, a la naturaleza del si- lencio y a su necesidad de hablar, y a la anulación del sentido. Una forma de encarar esta problemática, en términos generales, es pensar con La- can, el Sujeto en Beckett, particularmente en El innombrable. Lacan sostiene en Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis , que «L’inconscient est la somme des effets de la parole sur un sujet, à ce niveau où le sujet se constitue des effets du si- gnifiant» (1973 : 116). Lo que Lacan sostiene aquí es que el Sujeto se constituye por el lenguaje (el significante) y esto implica que el Sujeto es un efecto del lenguaje y por lo tanto es constituido por el lenguaje: 12

Si le sujet est ce que je vous enseigne, à savoir le sujet déterminé par le langage et la parole, cela veut dire que le sujet, in initio, commence au lieu de l’Autre, en tant que là sur surgit le premier signifiant. (1973: 180).

Y el Sujeto es simbolizado por una S con una barra oblicua sobre él [S], esto es, un Sujeto que se constituye en el Otro, el Sujeto como carencia: «[…] Dans notre vo- cabulaire à nous, nous symbolisons par S barré [S] le sujet, en tant que constitué com- me second par rapport au signifiant. (1973: 129). Esta relación del Sujeto inscrita en el Significante, esto es en el Otro, es lo que determina el lenguaje de la voz del In- nombrable. La problemática fundamental, esto es, la situación aporística del Sujeto, reside en esto: si, como afirma Lacan, el Sujeto nace en la lengua y es constituido por el lenguaje y su conciencia de sí sólo emerge del y por el lenguaje , entonces ¿quién habla, el Sujeto o el Sujeto de la lengua? Siguiendo a Lacan y a Barthes podemos de- cir con certeza que es el Sujeto de la lengua quien habla y el Sujeto empírico desa- parece detrás del Sujeto de la lengua. La aporía se instala cuando el Sujeto debe ha- blar para tener conciencia de sí, por que de otra forma no existe, pero este hablar le anula su propia subjetividad la cual se desliza detrás del Sujeto de la lengua.

(^12) Keith C. Pheby señala al respecto: «Subjects don’t use language(s) as if they were outside of languages because, as centers of consciousness, subjects are always already constituted linguistically» (1988: 54).

SAMUEL BECKETT, EL INNOMBRABLE Y EL FIN DE LA MODERNIDAD 233

Estas reflexiones que acabamos de proponer están determinadas, en el caso de El In- nombrable , por las palabras mismas del Sujeto, la voz sin origen que nos habla:

I seem to speak, it is not I, about me, it is not about me. These few general remarks to begin with. What am I to do, what shall I do, what should I do, in my situation, how to proceed? By apo- ria pure and simple? Or by affirmations and negations invalidated as uttered, or sooner or later? (1955: 291)

Lo que se establece desde el comienzo es la necesidad ineludible de hablar, y el reco- nocimiento de que este hablar no es su expresión sino la del lenguaje. Así, la situación aporística se instala desde el inicio mismo del texto, e incluso la voz se refiere a la aporía. Así, en la primera página se establece toda la estrategia textual, esto es, la voz aporística (ve- remos esto en más detalle en la sección b) y su forma de proceder y, a la vez, la cancelación permanente y recíproca de los enunciados ante la incapacidad del lenguaje de decir nada y la introducción de los dos temas fundamentales: hablar/silencio inscritos en la aporía. El Innombrable es completamente conciente de que quien habla no es él (I) pero que debe hablar para tener conciencia de sí, y es conciente de que las palabras que emite no le pertenecen ni lo expresan: «I who am here, who cannot speak, cannot think, and who must speak […]» (1955: 301). El texto manifiesta constantemente la imposibilidad de que el Su- jeto encuentre su propia voz:

And perhaps now again I shall do no more than seek my lesson, to the self-accompaniment of a tongue that is not mine. (1955: 301)

El lenguaje se presenta como algo exterior, algo que acompaña al Sujeto, pero que ese lenguaje no le pertenece. Es esta realidad a la cual alude Rolan Barthes cuando sostiene que: «Qui parle ainsi? […]. Il sera à jamais possible de le savoir pour la bonne raison que l’écri- ture est la destruction de toute voix, de toute origine» (1984: 63). Si la escritura «es la des- trucción de toda voz», entonces podemos afirmar que el asumir el lenguaje también consti- tuye la cancelación de toda voz (subjetividad). La cancelación de la diferencia entre escritura y acto verbal ha sido clara y definitivamente establecida por Jacques Derrida cuando señala que:

Il faut maintenant penser que l’écriture est à la fois plus extérieur à la parole, n’étant pas son «image» ou son «symbole», et plus intérieur á la parole qui est déjà en elle-même une écriture. (1967: 68) […] La parole puise donc à ce fond d’écriture, note ou non, qu’est la langue, et c’est ici qu’on doit méditer la connivence entre les deuz «fixités». (1973: 78)

Es esta posición derridiana la que nos lleva a conectar la voz del Innombrable con la po- sición barthesiana con respecto a la escritura. El Sujeto, pues, desaparece tanto en el acto de escritura como en el acto de palabra. En El Innombrable recurrentemente nos tropezamos con un ‘They’ (ellos), que parecería ser abstracto, pero no lo es, por el contrario, creo el ‘Ellos’ es el ‘Otro’ desde donde el In- nombrable obtiene su subjetividad refractada:

SAMUEL BECKETT, EL INNOMBRABLE Y EL FIN DE LA MODERNIDAD 235

también el relato: el inconciente es el lugar del Otro , y como Lacan afirma, «[…] l’inconscient c’est le discours de l’Autre (1973: 119). Lo que motiva el movimiento ri- zomático de la voz narrativa beckettiana es una carencia de base (- ø) que se mani- fiesta en una fantasía: encontrar la voz escondida detrás del Sujeto de la lengua: S a [S D]. La problemática del Sujeto tiene que hacer también, en Beckett, con la desapari- ción del Sujeto o el desplazamiento del Sujeto metafísico , y yo añadiría, la fragmenta- ción del Sujeto. Lo que se desplaza es el Sujeto cartesiano como señala Keith C. Phe- by: «[…] the philosophical subject, particularly since the hegemony of the Cartesian cogito , is conceived as the self-identical center of certainty, the locus of truth» (1988: 6). El Sujeto metafísico cartesiano es constituido ahora por el lenguaje, y no lo será so- lamente el del psicoanálisis, sino también el de la filosofía. Martin Heidegger en Un- terwegs zur Sprache señala que

[…] Sie spricht einzig und eisam mit sich selber. Ein Satz des Textes lautet: «Gerade das Eigentümliche der Spachem daß sisich bloß um sich selbst bekümmert weisß keiner« (1959:

[…] Und sie spricht aunsam. (1959: 254) 13

Estas afirmaciones de Heidegger demuestran que el Sujeto tiene poco o nada que hacer con el sentido previo de la lengua: nacimos a la, en la y por lengua y la trace , esto es la huella del sentido se nos escapa. La lengua, como señala Pheby es «[…] the site for the «self-emerging and self-unfolding power of life and at the same time the excluded supplement of Greek « einai» comes to presence» (1988: 15). Es de esto de lo cual nos habla Heidegger al referirse a Sein como el sentido llegando a la presencia y althia , lo que se revela. La voz del Innombrable fluctúa precisamente en el intento de llegar a ser y de emerger con su propia voz , lo cual viene a confirmar la aporía a la cual se enfrenta. La aporía emerge puesto que «[…] language is the field of our ex- perience and discourse, the medium through which the world becomes articulated, it is at one and the same time the limit of experience» (188: 43). La sola posibilidad de derrotar al lenguaje, es vaciarlo de todo sentido (como ve- remos en la sección (c) más abajo), ya que intentar no hablar es imposible, pero hablar también significa auto-anularse. […] I’ll speak of me when I speak no more. In any case it’s not the question of spea- king of me, but of speaking, of speaking no more […]. (1955: 392)

El ‘Ellos’, a mi ver, constituye diversas versiones del Innombrable presentes en textos anteriores a El Innombrable : ‘Ellos’ y a las variaciones/versiones de ‘Ellos’ son

(^13) […] la lengua habla con ella mi9sma sola y solitariamente. Una frase en el texto dice asçi:»–lo que pre- cisamente es peculiar de la lengua.que se centra solamente conella misma – nadie sabe». […] […] es solamente la lengua la que propiamente habla en soledad. (La traducción es nuestra).

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el Otro desde donde habla el Innombrable. Sin duda, hasta este texto, todos los ante- riores parecerían ser un viaje a éste, con la prolongación a Worstward Ho , y esto se es- tablece en el texto de una forma periódica:

It is I invented him, him and so many others, and the places where they passed, the pla- ces where they stayed, in order to speak, since I had to speak, without speaking of me, I couldn’t speak of me, I was never told I had to speak of me, I invented my memories, not knowing what I was doing, not one is of me, it is they asked me to speak of them, they wanted to know what they were, how they lived, that suited me, I though that would suit me, since I had nothing to say and had to say something, I though I was free to say any old thing, so long as I didn’t go silent. Then I said to myself that after all perhaps it wasn’t any old thing I was saying, that is might well be the thing I was saying, that it might well be the thing demanded of me, assuming something was being demanded of me. (1955: 396)

Estos textos revelan con una extrema claridad la constitución del Sujeto en el Otro, la cual se va a materializar en una serie de nombres pertenecientes a textos an- teriores a El Innombrable :

I naturally thought of the pseudocouple Mercier-Carmier. (1955: 297) […] Wrong, I continue to see Malone as darkly as the visibility permits […]. (1955: 297) […] One in particular, Basil I think he was called, filled me with hatred. (1955: 298) […] All these Murphys, Molloys and Malones do not fool me. They have made me waste my time, suffer for nothing, speak of them when, in order to stop speaking, I should have spoken of me and me alone. (1955: 303) […] For if I am Manhood, I am Worm too. Or if I am not yet Worm, I shall be when I ce- ase to be Manhood. (1955: 338)

Estas citas claramente subrayan lo que venimos afirmando: el Innombrable se constituye en el Otro (Murphy, Manhood, Molloy, Worm, etc.) y es através de ellos que asume el lenguaje; pero sabe, a la vez, que este acto de lenguaje es un acto falli- do, ya que oculta su propia voz, como claramente lo establecen las citas 4 y 7. Resumiendo: la razón por la cual el Sujeto beckettiano se sitúa en una posición aporística es debido que la lengua no puede expresar su Ser: la lengua desplaza al ver- dadero Sujeto y lo oculta en el Sujeto de la lengua. El Sujeto beckettiano lucha por emerger ( althia ) para constituirse en Sein. Así, queda atrapado en a una cadena sisi- fiana de palabras que no significan nada, excepto su intento de expresar, donde un enunciado cancela el anterior en un movimiento perpetuo. Su única realidad es asumir una posición scópica.

L A EXPRESIÓN APORÍSTICA DEL INNOMBRABLE: SILENCIO Y LA NECESIDAD DE HABLAR

Uno de los rasgos salientes del movimiento aporístico es la voz que oscila entre el si- lencio y la necesidad de hablar. La necesidad de hablar viene determinada del deseo del