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San Agustín, Apuntes de Historia de la Filosofia

Asignatura: Historia de la filosofia, Profesor: Manuel Alberto Ramon Carrion, Carrera: Periodismo, Universidad: UCM

Tipo: Apuntes

2013/2014

Subido el 05/04/2014

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PENSAMIENTO DE S. AGUSTÍN DE HIPONA
VIDA (354-430)
Agustín de Hipona nació en Tagaste (Argelia). Su madre fue Santa Mónica. Agustín de Hipona al principio se adhirió al
maniqueísmo. Hacia el 384 llegó a Milán como Catedrático de Retórica y a través del neoplatonismo se hizo cristiano.
Fue consagrado obispo de Hipona (ahora Annaba, Argelia) en el 395. Vivió un periodo de gran agitación tanto a nivel
político, los bárbaros amenazaban el Imperio llegando a saquear Roma en el 410, como en lo referente a la formación del
dogma católico con múltiples discusiones y teorías enfrentadas.
- OBRAS MÁS IMPORTANTES: Las confesiones, La Ciudad de Dios.
1. EL PROBLEMA DE DIOS Y LA REALIDAD: METAFÍSICA Y TEOLOGÍA
San Agustín defiende el Creacionismo: el mundo y el tiempo han sido creados por Dios
desde la nada. Esta creación se explica a partir de la Teoría del Ejemplarismo: Dios ha
realizado en la materia los seres concretos a partir de aquellas ideas eternas que están
en su mente divina (los arquetipos). Además, Dios depositó en la materia los gérmenes
de todos los seres futuros para que fueran apareciendo progresivamente en el tiempo.
Todo ser creado se constituye pues de materia (que puede ser corpórea o espiritual) y
forma (la esencia que le hace ser lo que es).
Esta creación no es abandonada por Dios una vez creada, sino que Dios la cuida y
gobierna y para ello ha concebido un plan para el mundo y éste plan se expresa en la
ley eterna. Por ello, le surge a S. Agustín el problema del mal, pues si el mal existiera
sería algo creado por Dios siendo así él mismo malo. La solución, para San Agustín, es
considerar que todo lo creado por Dios es bueno, siendo el mal o la imperfección no
algo real, sino carencia de ser o perfección. Además, el mal sólo lo es en tanto
individual y concreto pero no para la totalidad de la creación en donde siempre resulta
de él un bien mayor. Explicará así igualmente el mal moral humano que es fruto de un
bien mayor: la libertad.
Si bien para S. Agustín la existencia de Dios está clara, intentará hacer una
demostración de la misma. Admitirá varios argumentos como la propia grandeza de la
creación (la realidad es demasiado compleja para no haber sido creada por una
inteligencia) o el argumento del consenso (la mayoría de los hombres creen en Dios).
Pero el argumento preferido por San Agustín es el derivado del carácter eterno e
inmutable de ciertas ideas que tenemos en nuestra alma, que contrasta con la
naturaleza humana, mutable y finita, y por lo tanto tienen que tener como causa un ser
eterno e inmutable: Dios. A éste se le conoce imperfectamente a través de las huellas
que ha dejado en las criaturas.
2. EL PROBLEMA DEL CONOCIMIENTO: EPISTEMOLOGÍA
Para San Agustín la Verdad existe pues la afirmación escéptica de que no existe la
verdad se contradice al afirmar la verdad de dicho juicio. Distinguirá varios tipos de
conocimiento. El conocimiento sensible, de los sentidos, que genera doxa (opinión),
conocimiento cambiante. El conocimiento racional inferior, ciencia, donde con el
razonamiento se conoce lo universal y necesario relativo a las cosas temporales. Por
último, el conocimiento racional superior, filosofía o sabiduría, que posibilita el
conocimiento de verdades eternas, inmutables, universales y necesarias que
fundamentan nuestros juicios. Según la Teoría de la Iluminación estas verdades
eternas no pueden ser desarrolladas a través de los sentidos sino que se deben buscar
en la intimidad de la conciencia, en el alma, donde Dios las ha puesto y por tanto el
hombre debe descubrirlas en su interior. La verdad, por tanto, no está en la realidad sino
en el alma y se conoce a través de una iluminación divina.
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PENSAMIENTO DE S. AGUSTÍN DE HIPONA

VIDA (354-430) Agustín de Hipona nació en Tagaste (Argelia). Su madre fue Santa Mónica. Agustín de Hipona al principio se adhirió al maniqueísmo. Hacia el 384 llegó a Milán como Catedrático de Retórica y a través del neoplatonismo se hizo cristiano. Fue consagrado obispo de Hipona (ahora Annaba, Argelia) en el 395. Vivió un periodo de gran agitación tanto a nivel político, los bárbaros amenazaban el Imperio llegando a saquear Roma en el 410, como en lo referente a la formación del dogma católico con múltiples discusiones y teorías enfrentadas.

  • OBRAS MÁS IMPORTANTES: Las confesiones , La Ciudad de Dios. 1. EL PROBLEMA DE DIOS Y LA REALIDAD: METAFÍSICA Y TEOLOGÍA

San Agustín defiende el Creacionismo : el mundo y el tiempo han sido creados por Dios desde la nada. Esta creación se explica a partir de la Teoría del Ejemplarismo : Dios ha realizado en la materia los seres concretos a partir de aquellas ideas eternas que están en su mente divina (los arquetipos ). Además, Dios depositó en la materia los gérmenes de todos los seres futuros para que fueran apareciendo progresivamente en el tiempo. Todo ser creado se constituye pues de materia (que puede ser corpórea o espiritual) y forma (la esencia que le hace ser lo que es). Esta creación no es abandonada por Dios una vez creada, sino que Dios la cuida y gobierna y para ello ha concebido un plan para el mundo y éste plan se expresa en la ley eterna. Por ello, le surge a S. Agustín el problema del mal , pues si el mal existiera sería algo creado por Dios siendo así él mismo malo. La solución, para San Agustín, es considerar que todo lo creado por Dios es bueno, siendo el mal o la imperfección no algo real, sino carencia de ser o perfección. Además, el mal sólo lo es en tanto individual y concreto pero no para la totalidad de la creación en donde siempre resulta de él un bien mayor. Explicará así igualmente el mal moral humano que es fruto de un bien mayor: la libertad. Si bien para S. Agustín la existencia de Dios está clara, intentará hacer una demostración de la misma. Admitirá varios argumentos como la propia grandeza de la creación (la realidad es demasiado compleja para no haber sido creada por una inteligencia) o el argumento del consenso (la mayoría de los hombres creen en Dios). Pero el argumento preferido por San Agustín es el derivado del carácter eterno e inmutable de ciertas ideas que tenemos en nuestra alma , que contrasta con la naturaleza humana, mutable y finita, y por lo tanto tienen que tener como causa un ser eterno e inmutable: Dios. A éste se le conoce imperfectamente a través de las huellas que ha dejado en las criaturas.

2. EL PROBLEMA DEL CONOCIMIENTO: EPISTEMOLOGÍA

Para San Agustín la Verdad existe pues la afirmación escéptica de que no existe la verdad se contradice al afirmar la verdad de dicho juicio. Distinguirá varios tipos de conocimiento. El conocimiento sensible , de los sentidos, que genera doxa (opinión), conocimiento cambiante. El conocimiento racional inferior , ciencia, donde con el razonamiento se conoce lo universal y necesario relativo a las cosas temporales. Por último, el conocimiento racional superior , filosofía o sabiduría, que posibilita el conocimiento de verdades eternas, inmutables, universales y necesarias que fundamentan nuestros juicios. Según la Teoría de la Iluminación estas verdades eternas no pueden ser desarrolladas a través de los sentidos sino que se deben buscar en la intimidad de la conciencia, en el alma, donde Dios las ha puesto y por tanto el hombre debe descubrirlas en su interior. La verdad, por tanto, no está en la realidad sino en el alma y se conoce a través de una iluminación divina.

Además, para San Agustín no hay una rivalidad entre Razón y Fe , sino que ambas deben ayudarse mutuamente. La fe no es algo irracional sino que fe y razón van juntas (aunque siempre debe predominar la fe) y se complementan.

3.EL PROBLEMA DEL SER HUMANO Y DE LA MORAL: ANTROPOLOGÍA Y ÉTICA

El ser humano, según S. Agustín, está hecho a imagen y semejanza de Dios. Esto quiere decir que posee, a diferencia de los animales, vida espiritual. Por ello, defenderá el dualismo afirmando que el hombre se compone de dos sustancias, el cuerpo (materia) y el alma (forma) cuya unión es accidental. Así, el hombre es fundamentalmente un alma inmortal frente a un cuerpo mortal y corruptible. Este alma humana tiene, siguiendo el esquema trinitario de Dios, tres facultades que le hacen ser persona: memoria , que al tener las ideas eternas le acerca a Dios Padre; inteligencia , que le asemeja a Jesucristo; y el amor , donde se unen memoria e inteligencia, a semejanza de la intermediación del Espíritu Santo, y le hace desear la unión con Dios. El alma debe regir el cuerpo y es su aspiración deshacerse de la materia corporal y volver a Dios de quien procede. S. Agustín defiende la libertad del ser humano y por lo tanto el libre albedrío. La voluntad libre nos hace pecar o vivir bien y conforme a la ley de Dios. Sin embargo, esta no es suficiente para ser bueno y el ser humano necesita la gracia , dada por Dios, para obrar correctamente. Una acción humana debe juzgarse en relación con la intención que la guía: si es conforme a la ley de Dios será buena; si no, será pecado. El mal moral es el abuso que el hombre comete de su libre albedrío , y por ello, es responsable personalmente del pecado cometido.. La voluntad humana tiende a la felicidad , fin supremo que sólo se consigue en la otra vida, con la contemplación y amor de Dios.

4. EL PROBLEMA DE LA SOCIEDAD: TEORÍA SOCIAL

San Agustín es el primer pensador que analiza el sentido de la historia humana y la

concibe como el escenario donde Dios se manifiesta al hombre y donde se produce la

salvación. Así, la historia es lineal teniendo un principio y un fin y adquiriendo un

significado global en el final de los tiempos. En este desarrollo histórico, san Agustín

señalará que existen dos grandes grupos humanos según sea el objeto de su amor: los

que se aman a sí mismos por encima de todo (la Ciudad terrenal ) y los que aman a

Dios por encima de todo (la Ciudad de Dios ). Estas dos ciudades están mezcladas en

cualquier sociedad a lo largo de la historia, manteniendo una lucha ética entre sus

componentes. La historia humana avanza hacia el triunfo y salvación de los

integrantes de la Ciudad de Dios que se dará al final de los tiempos.