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Orientación Universidad
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segunda exposición, Apuntes de Idioma Español

Asignatura: Español de america en contexto social, Profesor: maria del rosario llorente pinto, Carrera: Filología Hispánica, Universidad: USAL

Tipo: Apuntes

2016/2017

Subido el 19/11/2017

espiral1343
espiral1343 🇪🇸

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al. De aquí que salar haya a: ¡ofluencia maligna de carácter inma canzado una armplia garna de significados Cdar / echar / transmitir mala suerte, desgraciat, entorpecer, molestas”, etc.) según el contexto. Il brujo receta contra daños y salaciones pero más común que la intención curativa es la preparación de hechizos o brujerías para dañar o salar a los enemigos. Si la brujería, término también usado metafóricamente, produce enveneramiento por ingestión de un Hquí do, se llama sicarezo O cendengazo, pero actualmente estos términos han perdido por completo s mos de copas de bebidas alcohól diente de caña. Cuando se pide al santo, mediante la inservención del brujo, que lo libre a uno de todo el mal que le viene afectando, la los cantos de bornba en Puerto Rico, que posiblemente en sus orígenes también tuviese iin- plicaciones religiosas, es muy parecida a la de los rituales de las relí- giones atrocubanas, El visitante no entiende nada de lo que allí se dice al compás atronador del bongó y de la conga. Pero los que cantan y b: tampoco. Son letras aprendidas de memoria, trans mestidas por t clic jón oral, que ya no significan nada para los nes imlérpretes. Y no es una inimteligencia reciente. Cuando hace varios años hacía yo una encuesta en Loíza a Ale de :a, una de las capita- les de la bomba puertorriqueña, pa. “Ta vitalidad de ciertos afronegrismos léxicos, me encontré con que la mayor de mis sujo- tos, una señora de setenta y ocho años (que me recibió con un pa- ñuelo de flores en la cabeza y un llamativo conjunto de collares de colores diversos], 0 conocía el serido de la palabra yubd, que se gún Álvarez Nazario vs el nombre de un baile de bomba; en un principio, la mujer me dijo que sí, que la conocía, pero al presun- tarle por su significado, se puso de pie, ieguió cuanto pudo s po negrísimo como el ébano y me cantó el estribillo de una bomba donde aparecía la palabra; después, silencio, 1% Ler- LA PRONUNCIACIÓN DR LOS NEGROS DEL CARIBE ¿Hay influencia negra en la pronunciación del español caril: ño? Es un hucho incontrovertibie que los análisis más recientes no ÁFRICA EN AMÉRICA arrojan ninguta diferencia entre la lengua de blancos y negros. ¿Ha sido siempre así? Aunque existen textos literarios que de alguna forma relralan la pronunciación negra del español por todo el continente, en las Antillas los más tempranos son todos del siglo XIX, wuy cercanos a TOSOLTOS, COMO 52 Y stas de la época son las que a el material más copíaso, claro que al tratarse de obras Luerarias, da muy condicionadas por factores estól no por Ja E- delidad Enpuísica tienea que ser examinadas con los axrores, a pesa liente Las novelas costumbri a como Cirilo Vi anerdo por 7 mplo, al crear su Ceci Valdés, no se propuso reproducir el habla de los indios siboneyos, sino la de los negros con los que convivió durante muchos años. En estas novelas también se presenta a los negros de África y diferenciados cn su expresión con respecto a los negros crio llos y a los mulatos. El El habla de los primeros está cara, su pronunciación por la pérdida de la “5” final —a, hijos”, cruz), por el traeque de Ten Y —talde, polgue, tabolnera, peidona, poique. viceversa, la pronunciación 4" en lugar de Y —. la pérdida de “d' intervocálica —perdía, £063, bernao-—, la pérdida de la r' final -—po, mat y la aspiració ñ de la “b” inicial tre otros menos sistemáticos, Ta diferencia con los negros criollos, los nacidos en suelo anti llano, es grande. De los fenómenos señalados anteriormente solo se dan la pérdida de 's” y de “Í, y esporádicamente el cambio de Y a “Y (purgas) y el de T' a Y (fucite), Lo más característico de la lengua de criollos y mulatos son los vulgarismos (sidad, baigan, gdenos, ctcétera) y la gran cantidad de formas anticuadas ya para esa época le, dispierte, dispués, naiden, rompido, mes- penals), at Poca mc z tabaina, faltaba y, ma, solo sabe JOsiquito, jard=, [entodavía, semos, de y 1 escuro, asina, dentre, cto). Pero ningún material más interesante que unas coplas anóni- mas, publicadas a mediados del siglo x3X. En ellas el autor trata de enfrentar, mediante un diálogo, el habla de un bozal (negro nacido en Átrica) y de un criollo. 20, 2 101 SPAÑOL TN ANÉRE Lá AVENTURA DFL CRIOLLO: Venga ulé a Lomal selvesa y búquese un compañer que hoy se me sobra ei dinero. En medio de la grandesa, Dio, miraado mi probesa, ze ha dado una lotería ye me ha convenido en puela; mi radiante y aquí está ii papeleta, que no he cobrao enta AFRICANO: Ab! si oté no lo cubrá, no fue, tovía 5 pa qué buca que bebé? con qué até lo va pagá? Cuando oté lo cubra, anjá, maquina be oté como oté quiere, come oté como dan gana, y dusmi ma que lan tempo si piere. una semana Según estas coplas, | la pronunciación del criollo presenta seseo (seívesa, grandesa, probesa), pérdida de “Y' intervocálica (cobre, tuavia, vocalización de T y Y (tomai, señesa) y pérdida de 's' final de staba (uté. báguese, Dio). En este texto, sin embargo, hay. varia ción, pues aparece está con la “£ conservada, y dado, convertido, con la d' inalterada. Tn lo de posi- ción dela Y nocido desde el siglo Xv en tado el dominio hispánico. La lengua del africano se caracteriza por la variación vocálica (0té, cubra, G , 1ó de diptong e “todavía”) y algún otro fenómeno, como la pérdida de pagá, más el añadido de la 'n' en anjá. Al respecto de todos estos fenómenos supuestamente caracter)- zadores del habla de los africanos y de los negros criollos, conviene recordar que los trueques de “r/l' eran peculiares de los andaluces en dental de ma pre robesa, vulgarismo muy co! desde finales del siglo XV; hay testimonios americanos desde 1 Que estas pronunciaciones no eran en Cuba características de los hablantes negros se desprende claramente de un texto de 1836, el prólogo del Diccionario de voces cubanas, de Esteban Pichardo, que hablando de algunas propivdad. us del español de la isla decía: «En La Haban pronune voces terminadas en Y, armal por “amar, y viceversa, sordado por “soldado'», Xo par con TP las ece que hoy pueda ponerse en duda el andalucismo del español americano, y la presencia temprana de este fenómeno allí es uno de los puntos que lo refuerzan. E lavos ror llevados a las Aruillas dirociamente de Andalacía, pero no es menos cierto que un número mucho mayor de población blanca tenía la misma procedencia. El trueque *1/P es andalucismo que se daba zo igual en hablantes blancos y negros y que hoy al considerables en Puerto Rico, aunque esté redu cído al habla vulgar en el resto del Caribe, y en otras muchas zonas del mundo hispánico. La vocalización de “Y y Y es fenómeno semejante. Aun supo- niendo que esta pronunciación haya sido típica de los negros curras, como dice Pichardo, a finales del siglo pasado des pletamente del español de Cuba. Pero. y significa «de movimientos ale cierto que muchos us vareció com- lo, curro dos y de pronunciación andalu- zas, lo que quiere decir que Pichardo no artibuye el origen de la vocalización a los hablantes negros. También a este fenómeno se refiere otro estudioso de esa época, Antonio Bachiller y Morales, y lo explica porque «fueron andaluces los más de los pobladores... que dejaron huellas que van desapareciendo». En Andalucía, sin embargo, parece ser hoy fenómeno esporádico. En Canarias es ras- co difundido (La Palma: paíle, cueipo, tueito; Tenerife: Caineer, aízo, atguito; es caracteristico del habla de los viejos pes cadores de Punta del Hidalgo y del Puerto de la Cruz). Se da en Colombia (pueico, cimána, eí marido, Deifina, en los departamen- tos de: Nariño y Canca), ent la 1 República Dominicana (comes, Iso- bei, poique, cucida, taide, sucido, en toda la zona del Cibao), en Puerto Rico (vueivo, taide, poique, asguien), en la zona costera del Ecuador (legalto) y seguramente en otras regiones que aún están por estudiar. go fonér ITURA DEL ESPAÑOL JN AY yolote sowba, “culebra”, y smajá, del congo man nombres han llegado a scr genéricos: jubo p y mafí para los que miden más de un metro, Coro sinónimo de “haragán” se usa a veces 2majá y sus derivados majasería, “haragane- lasear, *haraganear'. Mecaca, cuadrúpedo parecido al mono pero más pequeño, es afrolusismo poco extendido con su de finición zoológica: se conoce más en sentido metafórico por “feo, también ¿uasasa sea de origen africano. El vocabulario referente a las costumbres es muy variado. Nombres de bailes: hurbiuco, del carabalí 5. bembé, conga Cucalambén y cucuyé son afronégrismos de seba, además de un tipo de tambor, es un baile populaz de Oriente, cha-cha- onomatopéyico, como onomatepéyico parece ser el ehact ga, sovajero”, que a veces se da como afronegrismo. Cuaguancó es hoy un tipo de composición musical, y nu el nombre de un danzón como a finales del siglo XIX. Chambelona ya no es más un canto po- pular, sino palabra que forma parte del estribillo de una Conga muy popular en el país: “veneno”. Ambos ra lodo reptil pequeño Ahé, ahé, abé la chambelon yo no tengo la culpita ni tampoco la culpona Ahé, ahé, ahé la ciambelona No constituye, por lo tanto, sitmo 1 canto propio «lguno, vambelona es un tipo de caramelo o golosina infantil que se carac- teriza por un palito que sirve de agarradera al que lo consume. Pa- rece bastante probable que el nombre de esta golosina diera pie al estribillo y no al revós. No parece que estemos ante un alronegris mos chambelona está formado sobre el arcaísmo lasubes, lamer, muy vivo en toda la zona del Caribe. Entre los nom de juegos, el único seguro es quisbembia (también se ove canb ). Consiste en poner la quirebrumbia (pa lito que termina en punta por ambos extremos, aunque tamly puede utilizarse la semilla de un mamey) en el suelo, dentro de un cuadrado; se golpea con otro palo por mo de sus extres y sele hace saltar. Una vez en el aíre, sele da a la quimbunbia para alejarla lo más posible del cuadro que sírve de bas, gana el que la aleje más. Ls posible que también cachormbambé sea africanismo. Consis- 10ba, ÁFRICA EN AMÉRICA Le este juego infant en una tabla 1. tro y libre en sus extremos para propiciar el balance; mo se sienta un niño que impulsa continuamente el balanceo con sus pies. En general este juego se acompaña con un canto, Original ente era: ga y fuere apoyada en sn cen- á en cada extru- Cachuunbambé, señora luáis), tuerce zabaco pera com. Pero los niños de hace pocos años no cantaban esta letra (ni su var «tuerce tabaco para vendé», como aparentemente se decía en la década de los treinta del pasado siglo), si Cachumbambé, eñora Iné(s), que fuma tabaco y beb: café embargo, el origen africano de este término resulta muy 2, Ya Pichardo pensaba en una combinación del mari- nerismo ca y de bamba, “silla o esiento de columpio de que en la Península existiera el término cachurbeando, bien cas- tízo por cierto, termina por arrumbar la hipótesis africana. Añádase a esta lista bessba, Tabios muy gruesos'; crbar “nerga', y sus derivados cumbascheo, cambarnch 197 rica", viene del mandinga Exwdingo, que significa pajarito”, pájaro en Cuba signilíca mario poco probal el hecho ear. Cundas 20, ma ateminado', como pato en Puerto Rico y otras zonas antillanas. El iérmino va desapareciendo; hoy solo es posible escucharlo en el habla muy vulgar y, en la mayoría de las ocasiones, para designar una de las figuras de los dados. Charola es un refresco hecho de guanábara y leche. aunque lambién existe la champola de anón, Cheche, “matón, bravucór, está formado por la duplicación del lucumí che, vencex, sojucgar. ar. Hoy cheche cun conterno semántico impreciso que va desde el antiguo bra- todo se lo merece. Sambuntbia se Lie vucón hasta el fresco que cree qu usa para toda bebida «a ado aguada ha perdido su sabor original, pero es mucho más cornún referida especialmente al café. El término fizga, “mierda”, solo se usa en frases hechas (que LA AVENTURA DEL ESPAÑOL EN AM] se vaya a la dina) y parece provenir del congo mañornza, diarrea”, para muchos hablantes Fíxga os un término y rántico. Siria es un desmayo convulsiones. Yaya e: + de contenido e buede ser ligero, « violento, con s “herida, dolor” en el vocabulario infantil (equivale a pupa); ustá formada sobre una interjección conga que sirve para expresar dolor. Quizá sa, “bequeña llaga”, sea tam. bién voz conga introducida por las nodrizas negras. Titíngó tiene aspecto de voz africana; sígnifica “alboroto, pendeacia”, Tonga, ya como cubanismo en el Desciomario académico, reproduce el congo tonga, “medida, gran tamaño”. La ctimología del ¡úrmino chévere, Lo bueno, lo que está bien hecho”, es sumamente discutida. de EL AFRONEGRISMO EN LA ACFUALIDAD Aunque la mayoría de las influencias negras que se observan hoy en el español hablado en las Antillas son de vocabulario, se an lado unas pocas de carácter morlosintáctico. Se piensa, asi la reiteración de género, visible en expresiones como bh nieto varón, eto. es herencia de las lenguas africanas, y que también lo son las duplicaciones de ciertos adverbios, del vpo Ya te lo dije ya, sin pausa alguna entre la oración y el aclverbio duplicad gún desvío de la norma casa de María”. En la actualidad, los términos de origen africano que viven en el español antillano general son muy escasos. Diganlo, si no, los si guientes daros. El examen de las primeras doce horas de grabación para el estudio de la nocma culta de La Habana reveló la presencia de cuatro afronegrismos: cur Za, majá, salanga y fame, lo que cons tituye tan solo el 0,01 por 100 del total de palabras de estos tuxtos. Cuando se tabularon los afronegrismos emanados de la aplicación de un cuestionario léxico, el número subió Lig yal eposicional española, como en Voy en nente; berebór, “individuo de labios muy gruesos, especialmente en ul caso de los egros!, en el campo rulativo a partes del cuerpo humano; mambo, corge y mozambiauz, en el de los ritmos tropicales; Fene, en el de la alimentación, y jubo y majá, ex el de los animales: siete en cotal. Aun trabajando con nómina pasiva. con el vocabulario que se reco- hoce aunque no se nsa, solo se consiguieron 34. RICA EN AMÉRICA En Puerto Rico se hicieron estadios de vitalidad a partir de una nómina de 131 afronegrismos, clasificados en siete campos Ya flora, la fauna, el individuo, la vida material, la vida espiritual, la vida en sociedad y un pequeño residuo de elementos que no fis posible clasificar de manera satisfactoria). Se trahajó sobre una muestra de 256 sujero todo el país en la que esta ; ntegrada una submuestra de 36 hablantes pertenecientes a dos súeleos de- mográficos fuertemente conformados por elementos émicos y —se ¿pone gue culturales -- negros: Loíza Aldea yel ba sio bonceño de San Antón. Uno de los objetivos era corroborar si existían índi- ces de vi sos entre ambas poblaciones. Lina vez secopilados los datos, se los sometió a tra tadístico para obtener las frecuencias absolutes y tivas de todas palabras. De acuerdo a esto, todas las voces recogidas fueron di el primero ustaba integrado por aquellas 0s procedentes « lidad dive Ja vididas en siete grupo lo que eran reconocidas y manejadas en la comunicación regular por ¿odos los sujetos; el segundo, por las que habían obtenido frecuen cuario, cobre 40 y cias entre 80 y 99,9: el tercero, entre 60 y 79,9; 59,9; el quinto, entre 20 y 39,9 to, entra 3 y 19,9, y ls y último, por aquetlas con frecuencias inferior : Considerando que la norma léxica debería estar integrada por aquellas palabras que hubiesen obtenido frecuencias superiores al $0 por 100, se reunió en uno solo los grupos 1,2 y 3 para construir ul de la norma léxica activa de los afroncgrismos, mientras que qued: ron intactos los otros cuatro para poder estudiar los grados de mor Limo sad, tendad léxica. La norma acliva está constítuida solo por el 26,7 por 100; el restante 73,2 por 100 recoge el vocabulario que está en proceso ha. cia la mortandad o que ya ha llegado a la etapa final. Á esta perte- ce el 40 por 100 de las palabras de la nómina inicial, todas con 3gna, cuá, Y Hrecuencia inferior a 3: babá, cunyá, danud, tinebeque, por ejemplo, aparecen con frecuencia 0, es decir, son completamen- te desconocidas para todos. A este mismo grupo, eundque no en una on, entre otros, plátano fotuco, pláta- situación tan extrema, purtena : idtarie no alizmbo, belembe (Xanthosonsa brasiliense), calalá, “planta comes ible'; chatungo, “chapucero” E cnenco, Eaco, enclenque”; » , “individuo de miembros torcidos y débil za desmedrado, flacucho”; Hango, ¿ cocolo, "negro proce-