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Segundo tema historia medieval. Martín Alvira Cabrer. 1º Año,
Tipo: Apuntes
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HISTORIA MEDIEVAL
A partir del siglo III se inicia una nueva época: la del Bajo Imperio Romano , que comienza con la crisis del siglo III. Esta ocurrió debido a la inestabilidad política, guerras civiles, declive demográfico, abandono de los campos, el declive de la vida urbana, etc. Sus consecuencias fueron una crisis generalizada y constantes ataques hacia el imperio por parte de los bárbaros, que aprovecharon la crisis para atacar. A finales del siglo III se remontó esta crisis gracias a emperadores como Diocleciano (305) y Constantino el Grande (307 – 337), quienes tomaron medidas para salvar el imperio y lo transformaron internamente. Medidas y transformaciones:
burocracia jerarquizada centralizada y totalitaria. Asimismo, hay cambios militares. Se pasa de ser un imperio conquistador a uno a la defensiva. Se impone el reclutamiento obligatorio y aquellos que no querían pelear eran sustituidos por bárbaros (la mayoría germanos). La consecuencia principal de esto es la germanización del ejército.
La Iglesia romana se vincula al Estado, las estructuras eclesiásticas se fusionan con las civiles y ésta será la estructura que se mantendrá vigente durante toda la Edad Media. La Iglesia se estructuraba en Patriarcados , regiones regidas por un patriarca. En Oriente había cuatro: En Alejandría (Egipto), Antioquía (Siria), Constantinopla y Jerusalén; en Occidente tan solo una: El Primado de Roma, en el que solo gobernada un patriarca, el obispo, conocido como Papa. El Papa era considerado cabeza de todos los cristianos, y su figura preponderante era respetada por los otros patriarcas orientales, que de todas formas no tenían que someterse a su poder. A su vez, un Patriarcado comprende de varias provincias, a cuyo frente está el obispo metropolitano o el arzobispo. Al mismo tiempo, una provincia incluye varias diócesis u obispados. A partir del siglo V aumenta la autoridad e influencia de los componentes de la Iglesia, que además ahora se aristocratizan, por lo que dejan de ser elegidos por la comunidad para pasar a ser elegidos mediante un acuerdo entre las familias y el clero local correspondiente. Constantino identifica al emperador con Dios, con lo que lo impone a la cabeza de la Iglesia e inaugura la política del cesaropapismo : unión en una misma figura del poder político y el religioso. Constantino, pues quería usar el cristianismo como herramienta de cohesión del Imperio, buscó acabar con las divisiones internas entre cristianos que estaban enfrentados en la opinión respecto a la Santísima Trinidad:
delicada, sobre todo en Occidente. Alguno de los problemas a los que se enfrentó fueron: la división del Imperio, el aumento de las tendencias centrífugas, la separación abismal entre el pueblo y la élite gobernante debido a la desconfianza de ambos lados (por parte del primero debido a la autoridad y asfixia que sufría, y por parte del segundo debido a la “demasiada” independencia con la que contaban los aristócratas). Esto explica varios hechos respecto a la posterior invasión bárbara que sufrió el Imperio Romano: que la aristocracia no se comprometiera con el Imperio a la llegada de las invasiones y, de hecho, firmaran un pacto con ellos; que hubiera una actitud apática y pasiva generalizada hacia el Imperio y que hubiera una incapacidad torpe para movilizar a las poblaciones contra los invasores. Concluimos así con la debilidad crítica del Imperio, con la que finalmente los bárbaros acabaron.