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selectividad historia, Exámenes selectividad de Historia de España

apuntes selectividad de historia

Tipo: Exámenes selectividad

2018/2019

Subido el 12/01/2019

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BLOQUE 1.
LA PENÍNSULA IBÉRICA DESDE LOS PRIMEROS HUMANOS HASTA LA
DESAPARICIÓN DE LA MONARQUÍA VISIGODA (711)
1.1. Sociedad y economía en el Paleolítico y Neolítico. La pintura rupestre.
Los primeros restos de homínidos encontrados en la Península Ibérica datan de hace alrededor
de 800.000 años. Corresponden a la especie Homo antecessor, hallada en Atapuerca y considerada
un ancestro común a Neandertales y Sapiens. Otras especies que habitaron en la Península Ibérica
fueron Homo neanderthalensis hallada también en Atapuerca y otros yacimientos como Cova Negra
o Bañolas, y Homo Sapiens.
Estos primeros pobladores de la etapa paleolítica vivían de la caza, la pesca y la recolección, por
lo que eran nómadas. Fabricaban herramientas líticas (de piedra) y vivían en pequeños grupos o
tribus sin jerarquización social.
La llegada del Neolítico a la Península se remonta a hace aproximadamente 8000 años, aunque
tardó algo más en llegar a las zonas interiores. La sociedades neolíticas se caracterizaron por
introducir la agricultura y la ganadería y, por tanto, se sedentarizaron y crearon poblados estables
con una estructura social igualitaria. Las herramientas líticas se especializaron en tareas agrarias
(hoces, molinos de mano, azadas,…) y apareció la cerámica para la conservación de los alimentos.
Durante el Neolítico, destacan varias culturas en la Península Ibérica con rasgos diferenciales. En
primer lugar, encontramos en la zona de Cataluña y Levante, yacimientos con cerámica cardial,
decorada con impresiones del molusco cardium edule. Algo más tarde aparece la cultura de los
sepulcros de fosa, con necrópolis en las que hallamos interesantes ajuares. En la fachada atlántica
encontramos los característicos monumentos megalíticos, formados por grandes losas de piedra con
funciones preferentemente de enterramiento (dólmenes, tumbas corredor)
Durante el Paleolítico, encontramos con frecuencia pinturas rupestres en las cuevas que
habitaron los grupos humanos. En la zona franco-cantábrica, estas pinturas tienen temática animal y
técnica naturalista (Cueva de Altamira). Durante el Neolítico, sin embargo, las pinturas rupestres
aparecen frecuentemente en la zona levantina y tienen carácter narrativo incorporando figuras
humanas estilizadas (Cueva de Cogull).
1.2. Los pueblos prerromanos. Las colonizaciones históricas: fenicios y griegos. Tartesos.
A lo largo de la primera mitad del I Milenio a.C. se desarrolla en el sur de la Península Ibérica una
cultura autóctona a la que conocemos como Tartesos. Tenemos escasas noticias sobre ella,
principalmente de fuentes griegas. Hemos conservado restos arqueológicos como el Tesoro de
Carambolo, que hablan de la riqueza de este pueblo que mantenía un importante comercio a lo largo
del Mediterráneo.
A su llegada a la Península, los romanos encontraron dos pueblos con rasgos culturales propios:
iberos en el levante peninsular, y celtíberos y otros pueblos de rasgos célticos en la zona central y
norte de la Península. Conocemos a estos pueblos como pueblos prerromanos.
Los iberos ocupaban el litoral mediterráneo. Se trataba de un grupo de pueblos (edetanos,
turdetanos,…) con rasgos culturales comunes. Poseían un alto nivel cultural y artístico (Dama de
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BLOQUE 1.

LA PENÍNSULA IBÉRICA DESDE LOS PRIMEROS HUMANOS HASTA LA

DESAPARICIÓN DE LA MONARQUÍA VISIGODA (711)

1 .1. Sociedad y economía en el Paleolítico y Neolítico. La pintura rupestre. Los primeros restos de homínidos encontrados en la Península Ibérica datan de hace alrededor de 800.000 años. Corresponden a la especie Homo antecessor , hallada en Atapuerca y considerada un ancestro común a Neandertales y Sapiens. Otras especies que habitaron en la Península Ibérica fueron Homo neanderthalensis hallada también en Atapuerca y otros yacimientos como Cova Negra o Bañolas, y Homo Sapiens. Estos primeros pobladores de la etapa paleolítica vivían de la caza, la pesca y la recolección, por lo que eran nómadas. Fabricaban herramientas líticas (de piedra) y vivían en pequeños grupos o tribus sin jerarquización social. La llegada del Neolítico a la Península se remonta a hace aproximadamente 8000 años, aunque tardó algo más en llegar a las zonas interiores. La sociedades neolíticas se caracterizaron por introducir la agricultura y la ganadería y, por tanto, se sedentarizaron y crearon poblados estables con una estructura social igualitaria. Las herramientas líticas se especializaron en tareas agrarias (hoces, molinos de mano, azadas,…) y apareció la cerámica para la conservación de los alimentos. Durante el Neolítico, destacan varias culturas en la Península Ibérica con rasgos diferenciales. En primer lugar, encontramos en la zona de Cataluña y Levante, yacimientos con cerámica cardial , decorada con impresiones del molusco cardium edule. Algo más tarde aparece la cultura de los sepulcros de fosa , con necrópolis en las que hallamos interesantes ajuares. En la fachada atlántica encontramos los característicos monumentos megalíticos , formados por grandes losas de piedra con funciones preferentemente de enterramiento ( dólmenes, tumbas corredor ) Durante el Paleolítico , encontramos con frecuencia pinturas rupestres en las cuevas que habitaron los grupos humanos. En la zona franco-cantábrica , estas pinturas tienen temática animal y técnica naturalista ( Cueva de Altamira ). Durante el Neolítico , sin embargo, las pinturas rupestres aparecen frecuentemente en la zona levantina y tienen carácter narrativo incorporando figuras humanas estilizadas ( Cueva de Cogull ). 1. 2. Los pueblos prerromanos. Las colonizaciones históricas: fenicios y griegos. Tartesos. A lo largo de la primera mitad del I Milenio a.C. se desarrolla en el sur de la Península Ibérica una cultura autóctona a la que conocemos como Tartesos. Tenemos escasas noticias sobre ella, principalmente de fuentes griegas. Hemos conservado restos arqueológicos como el Tesoro de Carambolo , que hablan de la riqueza de este pueblo que mantenía un importante comercio a lo largo del Mediterráneo. A su llegada a la Península, los romanos encontraron dos pueblos con rasgos culturales propios: iberos en el levante peninsular, y celtíberos y otros pueblos de rasgos célticos en la zona central y norte de la Península. Conocemos a estos pueblos como pueblos prerromanos. Los iberos ocupaban el litoral mediterráneo. Se trataba de un grupo de pueblos (edetanos, turdetanos,…) con rasgos culturales comunes. Poseían un alto nivel cultural y artístico ( Dama de

Elche o Baza ) gracias al contacto con colonizadores orientales (fenicios y griegos). Contaban con una organización social jerarquizada y practicaban la agricultura y la ganadería. Los celtíberos y pueblos del área céltica (galaicos, vetones, vacceos,…), por su parte, eran pueblos de origen indoeuropeo situados en el norte y en la Meseta que recibieron escasas influencias de los colonizadores mediterráneos. Practicaban una economía principalmente ganadera y conocían la metalurgia del hierro. Se agrupaban en confederaciones tribales y construían poblados fortificados como los castros gallegos o ciudades como Numancia. Durante el I Milenio a.C. llegaron a las costas peninsulares los conocidos como colonizadores orientales : fenicios y griegos , en oleadas sucesivas. Contaban con una cultura más evolucionada que los pueblos autóctonos, que adoptaron influencias de su cultura. Las colonizaciones históricas se producen como consecuencia de la búsqueda de metales y van a dar lugar a un importante intercambio comercial. Los fenicios procedían del actual Líbano, llegaron alrededor del siglo IX a.C. Fundaron diversas colonias entre las que sobresalió Gadir (Cádiz) o Malaka (Málaga). Difundieron el uso del hierro, el torno alfarero y la escritura alfabética. Los griegos fundaron diversas colonias como Emporion (Ampurias) o Rodes (Rosas) en el litoral mediterráneo a partir del siglo VI a.C. Introdujeron el cultivo de la vid y el olivo e influyeron notablemente en el arte y la organización social de los iberos. 1.3. Conquista y romanización de la Península Ibérica. Principales aportaciones romanas en los ámbitos social, económico y cultural. La conquista de la Península Ibérica por los romanos comenzó como consecuencia del enfrentamiento entre éstos y los cartagineses durante la Segunda Guerra Púnica ( 218 - 197 a.C.). Podemos dividir la conquista romana en tres fases:

  • Primera etapa: Conquista del sur y este peninsular (218-197 a.C.) El enfrentamiento entre Roma y Cartago llevó a los romanos a la Península con la intención de cortar los suministros que los cartagineses obtenían de sus colonias peninsulares. La victoria romana en la guerra puso fin a la presencia cartaginesa y otorgó el dominio sobre el levante y sur peninsular a Roma.
  • Segunda etapa: Conquista del centro y oeste de la península ( 155 - 133 a.C.) Los romanos penetraron hacia el interior de la Península y encontraron fuerte resistencia de los pueblos de la zona. Durante esta etapa, el avance fue lento debido a los duros enfrentamientos con lusitanos , comandados por Viriato , y celtíberos. En estos enfrentamientos destacó el episodio del asedio a Numancia , que resistió el sitio romano hasta rendirse en 133 a.C.
  • Tercera etapa: Conquista del norte peninsular ( 29 - 19 a.C.) A finales del siglo I a.C: solo astures, galaicos, cántabros y vascones resistían a la dominación romana en la franja norte peninsular. Fue Augusto quien dirigió las operaciones para poner fin a la conquista y concluir la ocupación del territorio. Entendemos como romanización el proceso de asimilación cultural de los modos de vida romanos por parte de los pueblos indígenas. Dicho proceso tuvo especial relevancia en las ciudades (Emérita Augusta, Tarraco, Itálica). Una vez conquistado el territorio, los romanos impusieron sus instituciones , el derecho romano y el latín como lengua oficial, y construyeron numerosas