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SEMINARIO 2, Apuntes de Comunicación Audiovisual

Asignatura: Arte Contemporaneo, Profesor: Arturo Colorado Castellary, Carrera: Comunicación Audiovisual, Universidad: UCM

Tipo: Apuntes

2013/2014

Subido el 27/05/2014

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1. COURBET: EL ESTUDIO DEL PINTOR, 1855.
A.- EL PUNTO DE PARTIDA (LO QUE VEMOS)
La técnica es óleo sobre lienzo. Las dimensiones son 359 cm de alto y 598 cm
de ancho.
Se considera una obra ambiciosa, ambigua.
-En el centro el pintor, un niño y una modelo desnuda, su musa. (mundo del artista).
-A la derecha los amantes del arte, amigos, socialistas, ideas realistas como
Champfleury, Bruyas, Baudelaire (mundo de las artes, del salón).
-A la izquierda un cura, un cazador, un judío, una irlandesa que simboliza la miseria que
sufre este país a mediados del siglo XlX (mundoexterior)
- Análisis de los elementos plásticos.
El estilo de Courbet continúa siendo seguro y firme, mostrando un poderoso dibujo y un
interés por las tonalidades oscuras inspiradas en el arte barroco que tanto admiró en su
juventud, durante sus visitas al Louvre. Los colores que predominan en la composición
son los colores ocres y el marrón. La iluminación impacta en la zona central,
destacando el paisaje que pinta el maestro y la figura de la Verdad, quedando el fondo
en semipenumbra. La luz entra por la derecha a través de una ventana: la luz ilumina a
los que podríamos llamar «buenos» y la espalda de la modelo; esta luz es muy difusa y
toma una coloración amarilla. El cuadro sigue siendo, no obstante, bastante oscuro, lo
que proviene seguramente del hecho de que Courbet tenía la costumbre de pintar sus
telas de negro para ir después poco a poco hacia los tonos claros. El cuadro del centro
en el que trabaja el pintor, Courbet, su modelo y el niño, son los elementos que están
mejor iluminados y destacan en el lienzo; el resto permanece en una pesada penumbra.
Gustave Courbet pinta con la materia, a la espátula, de manera iracunda, con golpes de
pincel, de manera rápida, pero decidida; despreciaba el "acabado".
Él mismo prefería parecer torpe o negligente, verse acusado por sus errores de
perspectiva y de anatomía, la tiesura y aspereza de sus figuras, antes que confiarse a
fórmulas o experimentos pictóricos complicados. Su estilo de apariencia oscura y
contrastes lumínicos lo toma el artista de los estudios de los pintores españoles en el
Louvre (Velázquez, Ribera y, especialmente, Zurbarán), pero también de Rembrandt o
Van Dyck. Así, se aprecia la pincelada franca, vigorosa, brutal a veces, el gusto por la
materia espesa y rica, por los tonos oscuros de los fondos, entre los que emergen, de
modo sorprendente, las tonalidades claras y finas de cutis o vestidos: una afición, en fin,
a no edulcorar la realidad, a no tratar de mejorarla en aras de una belleza preestablecida.
ANA ENRIQUE SUAREZSEMINARIO 2
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1. COURBET: EL ESTUDIO DEL PINTOR, 1855.

A.- EL PUNTO DE PARTIDA (LO QUE VEMOS)

La técnica es óleo sobre lienzo. Las dimensiones son 359 cm de alto y 598 cm

de ancho. Se considera una obra ambiciosa, ambigua. -En el centro el pintor, un niño y una modelo desnuda, su musa. (mundo del artista). -A la derecha los amantes del arte, amigos, socialistas, ideas realistas como Champfleury, Bruyas, Baudelaire (mundo de las artes, del salón). -A la izquierda un cura, un cazador, un judío, una irlandesa que simboliza la miseria que sufre este país a mediados del siglo XlX (mundoexterior)

- Análisis de los elementos plásticos. El estilo de Courbet continúa siendo seguro y firme, mostrando un poderoso dibujo y un interés por las tonalidades oscuras inspiradas en el arte barroco que tanto admiró en su juventud, durante sus visitas al Louvre. Los colores que predominan en la composición son los colores ocres y el marrón. La iluminación impacta en la zona central, destacando el paisaje que pinta el maestro y la figura de la Verdad, quedando el fondo en semipenumbra. La luz entra por la derecha a través de una ventana: la luz ilumina a los que podríamos llamar «buenos» y la espalda de la modelo; esta luz es muy difusa y toma una coloración amarilla. El cuadro sigue siendo, no obstante, bastante oscuro, lo que proviene seguramente del hecho de que Courbet tenía la costumbre de pintar sus telas de negro para ir después poco a poco hacia los tonos claros. El cuadro del centro en el que trabaja el pintor, Courbet, su modelo y el niño, son los elementos que están mejor iluminados y destacan en el lienzo; el resto permanece en una pesada penumbra. Gustave Courbet pinta con la materia, a la espátula, de manera iracunda, con golpes de pincel, de manera rápida, pero decidida; despreciaba el "acabado". Él mismo prefería parecer torpe o negligente, verse acusado por sus errores de perspectiva y de anatomía, la tiesura y aspereza de sus figuras, antes que confiarse a fórmulas o experimentos pictóricos complicados. Su estilo de apariencia oscura y contrastes lumínicos lo toma el artista de los estudios de los pintores españoles en el Louvre (Velázquez, Ribera y, especialmente, Zurbarán), pero también de Rembrandt o Van Dyck. Así, se aprecia la pincelada franca, vigorosa, brutal a veces, el gusto por la materia espesa y rica, por los tonos oscuros de los fondos, entre los que emergen, de modo sorprendente, las tonalidades claras y finas de cutis o vestidos: una afición, en fin, a no edulcorar la realidad, a no tratar de mejorarla en aras de una belleza preestablecida.

  • Composición: La escena tiene lugar en el taller de Courbet en París. Se divide en tres partes: en el centro, el artista, con una modelo desnuda detrás de él; a la derecha, los «simpatizantes»; a la izquierda, «los que viven de la muerte y la miseria».

Courbet comenta así el cuadro en una carta: Yo estoy en el centro pintando; a la derecha, los «simpatizantes»; es decir, los amigos, los colaboradores y los amantes del mundo del arte. A la izquierda, el otro mundo, la vida cotidiana, el pueblo, la miseria, la riqueza, la pobreza, los explotadores y los explotados, la gente que vive de la muerte [2] Sobre el caballete figura un paisaje del Franco Condado, más precisamente un paisaje de Ornans que Courbet está pintando, dando privilegio a sus orígenes, su medio, su paisaje natal. Courbet interpreta en este cuadro el papel de mediador, de regulador. Delante de este paisaje de Ornans, un pastorcillo del Franco Condado con los pies desnudos en sus zuecos y con el cabello desgreñado, mira el lienzo. Es el símbolo de la inocencia y de la vida. A la derecha del pintor hay una mujer desnuda, su modelo, que observa al pintor trabajando. La modelo desnuda y el niño serían los espectadores ideales, pues representan la percepción genuina, sensorial de la verdad[]^.

Entre las personas representadas al lado izquierdo, «gentes que viven de la muerte», aquellos a quienes el mundo del arte les resulta indiferente [2]^ , se encuentran: un

cazador, que está en el centro y se parece extrañamente a Napoleón III. Su perro observa un sombrero y un puñal que simbolizan la poesía romántica. Una máscara funeraria sobre un diario representa la prensa. Enfrente, una irlandesa dándole el pecho a un niño, alusión a la gran hambruna de 1845 en Irlanda, o más simplemente a la miseria en general. Delante, un rabino representa la religión hebraica y un segundo judío, el comercio. Entre los otros símbolos y figuras alegóricas de este lado de la obra, se puede igualmente remarcar un jergón para el teatro y un sacerdote para la religión católica. En el fondo, siempre a la izquierda, se encuentra un segador y un terrateniente simbolizando la vida de los campos, un enterrador, un obrero desempleado simbolizaría el paro, un republicano de 1793 y en fin una mujer pública (desnuda) el vicio. Todo este lado izquierdo está lleno de alegorías reales que representan diversas esferas de la vida [] (^).

Los «simpatizantes» de Courbet, los que ven con simpatía el mundo del arte, se encuentran a la derecha. Son, en total, doce personajes. En primer plano, Charles Baudelaire, leyendo sentado en una mesa; simboliza la poesía. A su lado una pareja burguesa visitando el taller. En medio del grupo una pareja se abraza representando el amor libre. Champfleury, el amigo del pintor, se encuentra sobre un taburete y representa la prosa, su dominio artístico. En el fondo, Proudhonm, Promayet por la música, Max Buchon por la poesía realista, Urbain Cuenot, un amigo íntimo de Courbet, y, en fin, Alfred Bruyas.

B.- ANÁLISIS HISTÓRICO (LO QUE INDAGAMOS)

El taller del pintor (en francés, L'Atelier du peintre ) es un cuadro del pintor francés Gustave Courbet. Fue pintado en 1855, encontrándose actualmente en el Museo de Orsay, de París, Francia. Su título completo en francés es : L’Atelier du peintre. Allégorie Réelle déterminant une phase de sept années de ma vie artistique (et morale) , esto es, El taller del pintor, alegoría real, determinante de una fase de siete años de mi vida artística (y moral). [1]

Este cuadro a su vez influyó en dos obras primerizas de Édouard Manet: El viejo músico y La música en las Tullerías.

Hoy en día, se considera que es un cuadro de fuerte valor emblemático, es una obra moderna y revolucionaria, en el sentido de que eleva su historia al rango de pintura de historia, así como sus ideas y conocimientos. Es considerado un gran modelo artístico, representativo no solamente de la obra de Courbet sino de un movimiento artístico de pleno derecho, el Realismo. También expresa el deseo y el poder de proteger la forma y el color de las cosas contra la decadencia, lo que le valió a Courbet para ser clasificado como realista. Por las palabras «alegoría real», el pintor avisa a su público que cada uno de los personajes representa una idea, además de un ser de carne y hueso.

Las interpretaciones de este cuadro son múltiples pudiéndose encontrar tres niveles de lectura: el cuadro de género con el retrato de grupo, el paisaje y el desnudo; las personificaciones y las alegorías.

2. MANET: BAR EN LAS FOLIES BERGÈRES, 1881

A.- EL PUNTO DE PARTIDA (LO QUE VEMOS)

La técnica es óleo sobre lienzo. Las dimensiones son 95,2 cm de alto y 129,

cm de ancho.

Una camarera que parece mirar al espectador, pero que realmente, como descubrimos por el reflejo del cristal está atendiendo a un cliente en un bar. La camarera está detrás del mostrador del bar, a la izquierda podemos observar a la gente divirtiéndose, mientras que a la derecha la camarera está atendiendo a un señor.

El tema está claramente ambientado a finales del siglo XIX por el vestuario de camarera y cliente y por la iluminación eléctrica. Podemos concluir que es el típico tema impresionista que intenta reflejar la vida y el divertimento burgués de finales del siglo XIX.

  • Análisis de los elementos plásticos.

Los rasgos artísticos también nos hacen clasificar la obra en el Impresionismo por los siguientes motivos.

  • Los colores son vivos y claros. No mezclados en la paleta, sino superpuestos en el lienzo y contrastados.
  • La pincelada es rápida y vibrante, haciendo que las formas pierdan nitidez, muy notable en el reflejo del espejo.
  • Aunque no esté pintada la escena al aire libre, gracias a la iluminación eléctrica, el cuadro posee un color natural y apenas se generan sombras ni hay fondos oscuros. Es un cuadro luminoso.
  • También es impresionista ese deseo de captar el instante, aunque sea de un momento intrascendente. Tal virtud la tenía la fotografía y los pintores impresionistas deciden que también la tenga la pintura.
  • El gusto por los detalles de calidad y de representar objetos a manera de bodegón (botellas, frutas..) es algo que caracteriza la obra de Edouard Manet, como podemos comprobar que realizaba en otros cuadros importantes de décadas anteriores (Desayuno en la hierba y Olimpia).
  • Composición: Si analizamos el cuadro desde un punto de vista plástico, podemos destacar en él, una composición triangular en la cual se inscribe la figura principal y central del cuadro, la camarera. Pero junto a ella hay otros elementos importantes, por ejemplo el bodegón que se sitúa en primer plano, así como el reflejo de la camarera en el espejo junto con el de otra persona. Todos ellos provocan sensación de estabilidad y equilibrio primando la verticalidad si los analizamos individualmente, aunque el cuadro sea más bien horizontal. O el espejo, gran protagonista junto con la camarera, que se sitúa en un plano posterior a ella y nos abre la visión hacia otros espacios. En él, al contrario que pasaba con los elementos anteriores reina el desorden y la falta de nitidez, así como la horizontalidad de una gran masa de color que se intuye son clientes. A rasgos generales es una composición abierta, ya que algunas figuras aparecen cortadas. La composición aparentemente equilibrada, porque nos presenta a la camarera como el centro del cuadro, se convierte en asimétrica a poco que nos demos cuenta del reflejo del cliente en el margen derecho. El encuadre que se hace de medio cuerpo de la figura de la mujer es fotográfico. - La primacía del color y la luz ante la línea, ya que como se aprecia prima la usencia de contornos definidos y líneas de dibujo causados por una técnica rápida en la cual los colores, en muchas ocasiones, se mezclan directamente en el cuadro y no en la paleta. Todo ello se refuerza por el uso de colores vivos sobre todo en el bodegón del primer plano, y de una paleta más reducida que va entre azules oscuros, negros, marrones, amarillos, etc., en las figuras del espejo. La luz tiene una gran importancia, ya que ilumina la imagen de forma homogénea y brillante, por tanto hay escaso claroscuro.

B.- ANÁLISIS HISTÓRICO (LO QUE INDAGAMOS)

-Contexto histórico: La época en la que fue pintado, podemos decir de ella que era una época de cambio, la época de la revolución industrial. La burguesía está en pleno auge,

abandonarse libremente a diversas y gratas ocupaciones. En interés del color local, se le añadió el armonioso nombre de una calle próxima, la "Rue Bergère".

El balcón del auditorio, donde reservaban asiento de palco los miembros más elegantes de la audiencia, puede verse en el espejo de detrás del bar.

La Suzon de Manet es diferente: su mirada es cautelosa, su complexión, aún joven y sonrosada, no necesita afeites. Es probablemente una chica procedente de uno de los suburbios rurales de París, y quizás fueran su juventud y frescura las que le dieron el trabajo en las Folie Bergère.

Las Folie Bergère era uno de los principales centros de prostitución, especialmente de la del tipo más lujoso.

La bebida favorita de aquellos que visitaban el Folies Bergère era, por supuesto, el champán.

A Manet se le denegaba el éxito; su trabajo era tachado de desagradable y trivial, o en otras palabras: de realista.

En aquella época, Manet era ya un hombre muy enfermo. Como nos informa el mismo

testigo ocular, mientras Manet trabajaba "se cansaba fácilmente y no le quedaba más remedio que tumbarse en un sofá". Por ello, durante sus últimos años Manet sólo pintó pasteles del formato más pequeño, los cuales resultaban menos exigentes físicamente: retratos de guapas chicas parisinas (también hizo un perfil de Suzon), frutas y, sobre todo, pequeños arreglos florales - como los manojos que le traía diariamente su amiga Méry Laurent, o el ramillete que llevaba en su pecho una camarera de las Folie Bergére. Manet confesó a su negociante en arte Vollard que le hubiera gustado ser el "San Francisco de las naturalezas muertas".

El espejo ilumina lo que de otra manera hubiera permanecido invisible: la camarera, aunque aparentemente sola, es objeto de las lascivas proposiciones de un caballero. El hombre del sombrero de copa es uno más de los incontables dandys, "boulevardiers" y playboys: al igual que las seductoras parisinas, es un estereotípico habitante de la vida nocturna parisina.

El cuadro proporciona al espectador la extraña sensación de ser parte de la escena: como si, en la imagen del dandy reflejado por el espejo de las Folies Bergère, estuviera viéndose a sí mismo. Es una ilusión óptica y la marca de un genio: Manet desprecia a propósito las reglas de la óptica y de la perspectiva, y pinta el espejo tras el mostrador como si estuviera colgando oblicuamente con el plano del cuadro.

El espejo posterior ocupa más de la mitad del lienzo; aparte de la real, viva, figura de Suzon, practicamente todo es irreal, reflejo e ilusión - un símbolo apropiado de la vida nocturna y de sus variados artificios.

Manet no quería dejar su ciudad natal ni por un momento. Cuando, allá por la segunda mitad de los sesenta, sus amigos pintores se fueron al campo a estudiar pintura al aire libre, Manet se quedó en la capital, dejándose caer al anochecer en el Folies Bergère.

Hacia finales de la década de 1870, Manet presenta los primeros síntomas de una enfermedad degenerativa del sistema nervioso que afecta a la capacidad para ejecutar movimientos voluntarios: la ataxia muscular. A pesar de ello, en 1881 presenta una de sus mejores obras: su Bar del Folies-Bergère. Manet ya estaba muy enfermo por la ataxia cuando realizó esta obra en su estudio.

[][]C.- ANÁLISIS COMUNICATIVO (LO QUE INTERPRETAMOS).

En definitiva, se trata del conocido cuadro de Edouard Manet El bar del Folies Bergere, realizado en 1881, poco antes de morir. Esta obra refleja casi plenamente los

presupuestos de la pintura del impresionismo, a diferencia de otras que realiza el pintor antes de 1874. Por la temática podía haber sido confundido con la obra de Edgar Degas , que también tiene cuadros de la noche parisina con protagonistas mujeres o con las que realizará Henri de Toulouse-Lautrec en la década siguiente. Se puede interpretar la obra de Manet como una crítica a la frialdad y crueldad de la vida moderna.

Pertenece al Impresionismo.

3. DEGAS: LE TUB, 1885

1· Primer contacto con la obra.

Es un pastel sobre cartón presentado por Degás en la octava exposición impresionista de

Es parte de una colección de siete obras. Todas tratando temas de la mujer en el aseo, denominado “voyeur”, termino que se reconoce como “mirón” ya que parecen ser cuadros tomados des un punto que parece espiar a las jóvenes.

Podemos observar en la imagen a primera vista una figura femenina completamente desnuda, una cuba o barreño para su aseo, y cerca de ella una sábana o paño. Al otro

B· Análisis histórico.

1· El contexto histórico.

Era la época en la cual la vida urbana se volvía a revolucionar. Nuevas corrientes filosóficas, nuevas corrientes de arte y de literatura. Nuevos estilos de vida urbana y una nueva revolución tecnológica en la tecnificación del momento y del campo industrial.

Por no decir el gran impacto, para unos bueno y otros malos que tuvo la aparición de la cámara fotográfica. Hizo que cambiara totalmente la forma en que se concebía la captación de la intención de un cuadro. Ahora se trataba en los cuadros de retratar una fugacidad, mas o menos como lo que representa el instante reflejado en una fotografía.

La religión no estaba muy presenta en la cultura si nos centramos en temas literarios y de arte. Perdió importancia.

También se mostraba gran interés por las costumbres y las vidas de las personas, las escenas costumbristas y cotidianas eran muy usadas como temas para el arte o inspiración de obras literarias. Sin dejar de lado los retratos de personas marginales o apartadas de la sociedad por causa de diversos síntomas o problemas de salud o sociales.

La actitud política del momento era algo borrosa ya que había diversas manifestaciones o revoluciones liberales o en contra de tanto academicismo y absolutismo, de la cual la mayoría de intelectuales se identificaba con ellas.

Las clases sociales seguían marcadas, pero empezó a dejarse florecer todo tipo de clase sociales que poseía la sociedad debido a las escenas cotidianas y costumbristas de clase obreras y pobres. Por así decirlo, dejando de lado a la burguesía y la alta sociedad. Descubriendo lo que realmente era el grueso de la sociedad.

2· El autor y su mundo.

Fue un pintor francés cuyo nombre originario es Hilaire-Germain-Edgar de Gas. Aparte de pintor fue escultor. Tenía una visión particular y peculiar del ballet del momento. De ahí que le apasionara captar escenas de bailarinas, tanto en el ballet como en su intimidad sobre pastel.

Degás hizo un viaje a Italia para cultivar su formación en el mundo del arte.

En los últimos años de la guerra Franco-Prusiana, Degás se alisto en la guardia nacional de París. Fue un gran ayudante en el momento en que se estaba preparando la primera exposición impresionista.

Entre los seis/siete años que hubo exposiciones impresionistas, Degás fue improvisando con la cámara y mejorando.

No solo por afición sino también para luego mejorar su precisión en la pintura.

3· Estudio iconográfico.

Como iconografía de esta obra podríamos citar el tema voyeur que poseía Degás tras hacer cuadros que parecían observar a las mujeres mientras se aseaban en su intimidad sin que ellas mismas se dieran cuenta.

Se refleja en este caso el tema del aseso privado al lavarse o limpiarse partes del cuerpo por parte dela joven representada como tema central y principal de la obra.

Era una escena costumbrista porque era algo típico el asearse así.

Trata de contar o reflejar un momento concreto, un momento fugaz de lo que era la ducha o el aseo, una impresión de todo lo que el capto al “observar” de ahí que parezca algo menos minucioso o detallado ya que al ser un momento, capta movimiento y fugacidad.

C· Análisis comunicativo.

1· Inclusión de la obra en el contexto artístico.

La obra es el momento Impresionista del pintor, pero no debemos olvidad que sus orígenes eran neoclásicos, por inspiración de Delacroix. Sin dejar de lado su admiración a Ingres y al renacimiento italiano junto al simbolismo del arte japonés. Que de una forma u otra influirá todo el rato en sus obras. Ya que fueron sus pilares.

Podemos comprender la obra desde el punto de vista de que es una obra impresionista si nos fijamos en los trazados del pincel. Son suelto y fluido y tratan de transmitir ese efecto de fugacidad y movimiento que quieren trasmitir los impresionistas, ya que tratan de captar momentos justo, como el movimiento de un fotograma. Que a la vez esto juega como ruptura del academicismo muy imperante hasta hace poco y con el cual querían desentenderse. También nos percatamos de que es impresionista por el poco detallado en la obra. Aparecen las siluetas y todos los elementos bien dibujado y contorneados. Pero nada posee detallado ni cuidado minucioso. Debido a que los impresionistas tratan siempre de reflejar mas siempre el efecto de captar el momento mucho mas que la identificación de los elemento que sale en sus obras.

2· Teoría del arte de la época.

El autor al igual que el movimiento en el cual se encontraba tenían un concepto de dejar las obras inacabadas o con sensación de inacabadas para desentenderse del academicismo imperante en el momento y por centrarse en captar lo fugas mas allá de detallar su obra.

La línea aparece en la perspectiva de las calles parisinas y en los edificios, se tratan de un juego de líneas verticales y horizontales que se rompen por las líneas curvas de los paraguas Color La pintura se basa en una gama cromática de colores fríos, agrisados y azules, simulando un día lluvioso. Predomina el dibujo al color Luz La luz que predomina en el cuadro es una luz ambiental que crea reflejos y sombras, pudiéndose ver en los reflejos del agua en la vía. El plano y el volumen Consta de varios planos gracias al uso de la perspectiva, que a su vez ayuda en el volumen creando profundidad. Los cuerpos también poseen volumen

El espacio y la composición

Horizontalmente, existe una línea ficticia, que sería la que uniera todas las cabezas de los personajes que están dispuestos en la parte más posterior del cuadro, creándose una composición simétrica en ángulo. Sin embargo, ésta disposición, se contrarresta de varias formas, como la acentuación de la perspectiva disponiéndose unos viandantes más pequeños, así los arcos generados por los paraguas contrastan con el juego de líneas rectas dispuestos por los edificios y los personajes.

B.- ANALISIS HISTORICO (LO QUE INDAGAMOS)

1.- El contexto histórico:

Paris 1877. La obra se encuadra dentro de la época de la modernización del urbanismo de la ciudad. Las transformaciones de París durante el Segundo Imperio constituyen una serie de modernizaciones vividas por la capital francesa de 1852a 1870 y llevadas a cabo por Napoleón III y el barón Haussmann.

Los trabajos se llevaron a cabo en toda la ciudad, tanto en el corazón de París, como en los barrios periféricos: calles y bulevares, restauración de fachadas, remodelación de los espacios verdes, mobiliario urbano, creación de un alcantarillado y trabajos de conservación en monumentos públicos.

Esta obra puso el fundamento de la representación popular de la capital francesa al mundo, sobreponiéndose a los estrechos callejones del viejo París y creando anchos bulevares y grandes plazas.

El movimiento artístico del Impresionismo, responde a una época de prisa, debido a la Revolución Industrial. Se rompe con el sentido clásico de un arte desarrollado desde el Renacimiento y marca el inicio del arte contemporáneo. En el siglo XIX en Paris se duplico la población. La burguesía comenzó a emerger y fue la poseedora de la mayor parte del poder económico (fabricas, universidades, tiendas...). Durante la Revolución Industrial surgieron nuevos inventos e innovaciones que inundaron Europa: máquina de vapor, ferrocarriles, aparición de luz eléctrica, aparición de la fotografía... Cambios ideológicos y sociales (en 1789 tras la Revolución Francesa comenzó una constante aparición de nuevas ideas que cambiaron el curso de la historia:liberalismo, razón y utilitarismo en el tratamiento de asuntos públicos, se pasa de la sociedad estamental a la sociedad de clases y la burguesía experimenta un ascenso.

2.- El autor y su mundo:

GustaveCaillebotte (París, 19 de agosto de 1848 - Gennevilliers, 21 de febrero de 1894), fue un pintor francés, coleccionista, mecenas y organizador de exposiciones. Falleció a la edad de 45 años.

Caillebotte ingresó al taller del pintor académico León Bonnat, donde inició seriamente el estudio de la pintura. En 1873, aprobó el examen de admisiones de la École des

Beaux-Arts. Tiempo después heredo la fortuna de su padre, siendo una fortuna bastante importante para permitirle consagrarse a su pasión por la pintura. El estilo pictórico de Caillebotte pertenece a la escuela del realismo pictórico; sin embargo, fue profundamente influenciado por sus colegas impresionistas. Al igual que sus precursores, Jean-François Millet y GustaveCourbet, y también su contemporáneo Degas, Caillebotte se enfocaba en pintar la realidad, tal cual como existía y la visualizaba, con la esperanza de reducir la teatralidad inherente de la pintura.Caillebotte pintó muchas escenas domésticas y familiares, también retratos e interiores. En gran parte de sus pinturas están retratados los miembros de su familia. Sus pinturas de campo en Yerres se enfocaban en los divertidos paseos en barco, en la quietud de los riachuelos, en la pesca, la natación, y en escenas domésticas en torno a la residencia familiar. 3.- Estudio iconográfico: Comprensión del contenido de la imagen (historias, Símbolos, atributos, alegorías). La iconografía de este cuadro se basa en representar los avances urbanísticos que sufrió la ciudad de Paris en estos años. La farola de gas de hierro refleja la fabricación industrial.La perla que adorna la oreja de la mujer aparece como un punto luminoso, el único de este cuadro, y brilla mucho más que la pechera blanca del hombre situado junto a ella. La imagen se asemeja a una fotografía, ya que capta una instantánea de la vida cotidiana parisina C.- ANALISIS COMUNICATIVO (LO QUE INTERPRETAMOS) 1.- Inclusión de la obra en el contexto artístico. La obra se encuadra en el periodo artístico del impresionismo. El movimiento plástico impresionista se desarrolló a partir de la segunda mitad del siglo XIX en Europa, principalmente en Francia, caracterizado, a grandes rasgos, por el intento de plasmar la luz, la «impresión» visual y el instante, como vemos en la obra de Caillebotte, que tiene carácter fotográfico e intententa captar el momento exacto , sin reparar en la identidad de aquello que la proyectaba. Es decir, si sus antecesores pintaban formas con identidad, los impresionistas pintaban el momento de luz, más allá de las formas que subyacen bajo este. El movimiento fue bautizado por la crítica como impresionismo con ironía y escepticismo

2.- La teoría del arte de la época y su manifestación en la obra. El pintor se relaciona con el movimiento artístico de la obra por su captación del momento exacto, como si de una fotografía se tratase. Caillebotte pinta obras del urbanismo parisino, un ejemplo es esta obra, en la que pinta a la burguesía, reflejando la realidad de la época en estos años.

3.- Estudio iconológico: la obra en la historia de las ideas.

El título del cuadro alude a una calle de París, sin embargo se ven varias. La que discurre desde el primer término hasta el fondo del cuadro es la rueTurin; de izquierda a derecha la atraviesa la rueMoscou, a la que va a parar desde atrás la rueClapeyron. El cruce de estas calles se llama actualmente plaza de Dublín y se encuentra cerca de la estación ferroviaria de Saint- Lazare. Esta pintura es el mero reflejo de la sociedad parisina y de su remodelación urbanística. Este plan urbanístico era obra del barón George EugèneHaussmannpor encargo de Napoleón III. Las normas de construcción eran unitarias y en la pintura de Caillebotte se puede contemplar que las calles eran amplias y conducían a una plaza presidida por algún edificio importante. Caillebotte eligió un ángulo visual que le permitió hacer una pintura casi geométrica. Otro detalle que no podemos dejar escapar es la relación de los personajes; los principales, miran hacia su derecha sin que nosotros sepamos a qué o a quien. El resto de personajes, destaca que nadie mira a los demás; es decir, no hay una interrelación de personajes, son individualistas. Los personajes caminan por París pensando en sus quehaceres y caminando rápido para evitar mojarse por la lluvia.