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Análisis del Discurso: El Enunciado y Su Contexto - Prof. Bernardez Rodal, Apuntes de Semiótica

Una aproximación al análisis del discurso, enfatizando el papel del enunciado y su contexto. Se abordan conceptos como el sentido de un enunciado, el estatuto pragmático, el anclaje en la situación de enunciación y los tipos de contexto. Además, se discuten las características del discurso y la relación entre texto y discurso.

Tipo: Apuntes

2013/2014

Subido el 17/01/2014

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Algunos elementos para una aproximación al Análisis del Discurso
Documento de trabajo preparado por Alicia Rey
EL SENTIDO DE UN ENUNCIADO
El término enunciado tiene varios usos:
Es el rastro verbal del evento llamado enunciación. Enunciación se define como acto
individual de utilización de la lengua. Desde este punto de vista, el tamaño del enunciado
no tiene importancia: puede estar representado en algunas palabras como de un libro
entero.
Se puede oponer a frase cuando el enunciado se lo considera fuera del contexto. En este
sentido, a una frase corresponden multitud de enunciados
La idea según la cual el sentido se encuentra inscrito en el enunciado cuya comprensión
pasaría esencialmente por un conocimiento del léxico y de la gramática de la lengua ya no
es aceptada. El contexto no solamente está alrededor de un enunciado.
Todo acto de enunciación es asimétrico: aquel que interpreta el enunciado reconstruye su
sentido a partir de las indicaciones dadas en el enunciado producido pero nada garantiza
que eso que reconstruye coincida con las representaciones del enunciador.
Comprender un enunciado no es solamente remitirse a una gramática y a un diccionario,
es movilizar unos saberes muy diversos, hacer hipótesis, razonar construyendo un
contexto que no está preestablecido.
La idea de un enunciado que posee un sentido fijo fuera del contexto ha sido superada.
Eso no quiere decir, que las unidades lexicales de una secuencia verbal no signifiquen
nada, ni que sus relaciones no orienten de manera decisiva la interpretación, pero fuera de
contexto no se puede hablar verdaderamente del sentido de un enunciado.
El estatuto pragmático del enunciado
Imaginemos que en algún edificio veamos sobre la pared de una sala de espera una placa en
plástico de 30 cm por 20 sobre la cual esté escrita en letras rojas mayúsculas:
NO FUMAR
He ahí un enunciado de los más simples y cuya interpretación parece inmediata. En efecto, su
interpretación parece inmediata porque no somos conscientes de movilizar unas instancias
variadas cuando lo comprendemos.
Para desear interpretar lo que se encuentra en la placa hay que comenzar por:
Por considerarla como una secuencia de signos, más precisamente como una secuencia
verbal, un enunciado. Eso implica que se le atribuya una fuente enunciativa, Un sujeto que
recurriendo a la lengua tiene la intención de transmitir un cierto sentido a un destinatario.
Las condiciones materiales de presentación juegan un rol esencial para que el enunciado
reciba ese estatuto: sería diferente si el enunciado estuviera bajo una placa de vidrio,
firmada en una esquina, las letras desiguales y multicolores, en ese caso, tendría el sentido
de un objeto decorativo y no de una prohibición
Pero el enunciado no sólo tiene un valor verbal, posee también un valor pragmático, es
decir, que pretende instituir una cierta relación con su destinatario para ello el enunciado
deberá mostrar el acto que pretende realizar mediante su enunciación por ejemplo: una
prohibición no tendrá las mismas consecuencias prácticas que un deseo o un proverbio.
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Algunos elementos para una aproximación al Análisis del Discurso

Documento de trabajo preparado por Alicia Rey

EL SENTIDO DE UN ENUNCIADO

El término enunciado tiene varios usos:

  • Es el rastro verbal del evento llamado enunciación. Enunciación se define como acto individual de utilización de la lengua. Desde este punto de vista, el tamaño del enunciado no tiene importancia: puede estar representado en algunas palabras como de un libro entero.
  • Se puede oponer a frase cuando el enunciado se lo considera fuera del contexto. En este sentido, a una frase corresponden multitud de enunciados
  • La idea según la cual el sentido se encuentra inscrito en el enunciado cuya comprensión pasaría esencialmente por un conocimiento del léxico y de la gramática de la lengua ya no es aceptada. El contexto no solamente está alrededor de un enunciado.
  • (^) Todo acto de enunciación es asimétrico: aquel que interpreta el enunciado reconstruye su sentido a partir de las indicaciones dadas en el enunciado producido pero nada garantiza que eso que reconstruye coincida con las representaciones del enunciador.
  • Comprender un enunciado no es solamente remitirse a una gramática y a un diccionario, es movilizar unos saberes muy diversos, hacer hipótesis, razonar construyendo un contexto que no está preestablecido.
  • La idea de un enunciado que posee un sentido fijo fuera del contexto ha sido superada. Eso no quiere decir, que las unidades lexicales de una secuencia verbal no signifiquen nada, ni que sus relaciones no orienten de manera decisiva la interpretación, pero fuera de contexto no se puede hablar verdaderamente del sentido de un enunciado.

El estatuto pragmático del enunciado

Imaginemos que en algún edificio veamos sobre la pared de una sala de espera una placa en plástico de 30 cm por 20 sobre la cual esté escrita en letras rojas mayúsculas:

NO FUMAR

He ahí un enunciado de los más simples y cuya interpretación parece inmediata. En efecto, su interpretación parece inmediata porque no somos conscientes de movilizar unas instancias variadas cuando lo comprendemos. Para desear interpretar lo que se encuentra en la placa hay que comenzar por:

  • Por considerarla como una secuencia de signos , más precisamente como una secuencia verbal, un enunciado. Eso implica que se le atribuya una fuente enunciativa, Un sujeto que recurriendo a la lengua tiene la intención de transmitir un cierto sentido a un destinatario.
  • Las condiciones materiales de presentación juegan un rol esencial para que el enunciado reciba ese estatuto: sería diferente si el enunciado estuviera bajo una placa de vidrio, firmada en una esquina, las letras desiguales y multicolores, en ese caso, tendría el sentido de un objeto decorativo y no de una prohibición
  • Pero el enunciado no sólo tiene un valor verbal, posee también un valor pragmático, es decir, que pretende instituir una cierta relación con su destinatario para ello el enunciado deberá mostrar el acto que pretende realizar mediante su enunciación por ejemplo: una prohibición no tendrá las mismas consecuencias prácticas que un deseo o un proverbio.

Las marcas lingüísticas del enunciado: No siempre la vía de acceso más simple al estatuto pragmático es el contenido mismo del enunciado. El verbo fumar, por ejemplo, puede tener varios sentidos y la elección de cuál es pertinente en la situación ( de no fumar) no se opera de manera automática. La identificación del sujeto la hace el mismo lector: no debe fumar quien lee el aviso. Pero en "Es prohibido fumar", el sujeto se refiere a todos los individuos susceptibles de fumar. Un verbo infinitivo no expresa necesariamente una orden o en la forma negativa una prohibición, hay que apelar también al conocimiento que tenemos acerca de que los avisos sobre las paredes de las administraciones generalmente contienen órdenes, no deseos o sugerencias y que el Estado ha promulgado leyes contra el tabaquismo. Estamos entonces sumergidos en un interdiscurso, en un conjunto inmenso de otros discursos que vienen a apoyar esa prohibición en la sala de espera.

El anclaje en la situación de enunciación El aviso "NO FUMAR" está constituido por una sola frase que presenta la particularidad de constituir por sí misma un texto completo y no comportar ni marcas de persona o de tiempo. Es esa una situación de comunicación poco común. En la inmensa mayoría de los casos, las frases son portadoras de marcas de tiempo y de persona y se encuentran insertas en unidades más amplias, en los textos. Supongamos que en lugar de decir "NO FUMAR" leyéramos: ESTE LUGAR ES UN ESPACIO PARA NO-FUMADORES En ese caso, no se trataría propiamente de una prohibición sino de una especie de constatación, de aserción que guarda un cierto lazo en una cierta categoría. Se puede uno imaginar una situación en la que tal enunciado no tenga ningún valor de prohibición, por ejemplo cuando el dueño del establecimiento mostrándole a la comisión de Seguridad del edificio diga, abriendo la puerta: "este es un espacio para no fumadores". A diferencia de NO FUMAR, éste enunciado tiene marcas de tiempo y persona, así como el determinante demostrativo "este". El presente tiene aquí un valor deíctico, es decir, que no es interpretable sino en relación con la situación de enunciación singular en la que está inscrito. Nuestro conocimiento nos permite atribuir al presente duraciones muy variables, por ejemplo:

  • Tengo frío: una duración probable de algunos minutos
  • María es depresiva: unos meses, unos años y hasta una vida entera si tal es su carácter.
  • Están dando Matrix en Metrópolis: se puede referir a un periodo que va de una semana a varias Para el caso del aviso, el lector deberá esperar una duración indeterminada y no sacará el cigarrillo para esperar que el aviso cambie,; cosa diferente si el aviso fuera luminoso y fuera cambiante. El demostrativo "este" posee también un valor deíctico cuyo referente cambia en función de la situación de enunciación en que aparece. La mayor parte de los enunciados poseen marcas que los anclan en la situación de enunciación ("este", "aquí", "ahora", "mañana", la desinencia de los tiempos verbales, Yo , Tu, etc.). Aún los enunciados desprovistos de ese tipo de marcas remiten a su contexto.

Los contextos Hay tres tipos de contexto de los cuales se puede extraer información para la interpretación:

  • El entorno físico de la enunciación o contexto situacional : apoyándose en él se puede interpretar unidades como "este lugar", "yo", etc.
  • El cotexto : son las secuencia verbales que se encuentran localizadas antes o después de la unidad a interpretar. El recurso al cotexto requiere la memoria del intérprete para poner en relación una unidad con otra del mismo texto.
  • Un enunciado exige una operación de tematización de parte de su enunciador; una frase así de simple en apariencia como Carlota corta las flores tendrá en la forma oral un sentido diferente según si el locutor insiste sobre Carlota, corta y flores. En efecto, el enunciador selecciona necesariamente un cierto modo de presentación de su enunciado, privilegiando algún constituyente ya sea mediante la sintaxis o la entonación.
  • Para decir algo sobre el mundo, el enunciado debe casi siempre contener términos que se refieran a objetos individuales. La teoría de la enunciación estudia de qué manera el acto de enunciación permite referir cómo lo individual se inscribe en las estructuras de la lengua. Se trata para el enunciador en utilizar unas expresiones capaces de aislar, de identificar un objeto o un grupo de objetos con la exclusión de otros. La referencia tampoco es abstracta a la relación entre enunciador y alocutario: referir constituye un acto realizado en función del alocutario y ese acto puede ser felizmente cumplido o no. La costumbre nos impide comprender hasta qué punto es destacable que dos individuos puedan comunicarse aunque no comparten necesariamente los mismos campos de experiencia. Esto no es posible sino porque enunciador y alocutario obedecen a un cierto número de reglas de juego en función del rol que juegan en el intercambio lingüístico.
  • Un enunciador no hace sino referir, el lenguaje no tiene por única función transmitir contenidos, él es también acción. Todo enunciado lleva a cabo un cierto tipo de acto de lenguaje respecto de su alocutario: actos de prometer, cuestionar, amenazar, etc. En cada enunciación, el alocutario está obligado de comportarse de la manera que le sea apropiada. Se dice que los enunciados están afectados por una cierta fuerza ilocutiva (promesa, pregunta...) que pueda ser explicitada por la sintaxis (YO TE JURO QUE llueve) donde la fuerza ilocutiva está marcada por jurar , verbo llamado "performativo", por el hecho de que su enunciación por un yo permite el acto de jurar), o por la entonación ( de ahí la ambigüedad de un enunciado como: él partirá , que puede construir tanto una promesa como una amenaza, etc.), o aún por el contexto. De esa manera, los enunciados poseen una doble dimensión: vehiculizan un contenido permitiendo realizar actos por el solo hecho de su enunciación ( no se puede decir, "declaro" sin declarar efectivamente y no se puede declarar sino diciendo " declaro" ). En esta perspectiva todo enunciado refleja su propia enunciación.
  • En la medida que se tiene en cuenta la relación que el enunciador tiene con su propio enunciado, se debe hacer intervenir la problemática de la enunciación en los enunciados más diversos; es así como la enunciación puede situar su enunciado en relación con las categorías de lo posible, lo necesario, etc. (modalidades lógicas). De esta manera en ( Puede que) Juan venga o Juan vendrá(posiblemente) se distinguirán dos niveles: Juan viene y la actitud del enunciador respecto de esa proposición ( modalidad de lo posible). Así mismo, si el locutor dice ( Creo que..., concedo que...)Juan vendrá , conviene distinguir dos niveles en el enunciado: el locutor no intenta tanto plantear un hecho, a saber, que el individuo que es "yo" cree o concede en el presente algo sino a operar efectivamente una aserción débil ( Yo creo ) o una concesión ( Yo concedo ).
  • En esta perspectiva se destacará la importancia de morfemas que juegan un papel argumentativo : en consecuencia, ciertamente, ya que, etc. Ciertamente, por ejemplo, indica que el locutor hace una concesión; emplear ciertamente en un enunciado E, significa que E tiende hacia una cierta conclusión pero que el conjunto de la argumentación del locutor va en el sentido opuesto a esta conclusión. Al utilizar ciertamente, el enunciador no representa el hecho de que E va en ese sentido opuesto, él se contenta con indicarlo mediante el mismo empleo. Ciertamente no tiene propiamente hablando significado independientemente de los enunciados. Utilizar este morfema equivale a indicar que las condiciones de su empleo encuentran efectivamente reunidas.
  • A menudo el enunciador tiene la intención de comunicar otra cosa distinta a lo que su enunciado significa en su literalidad; su propósito es llevar su alocutario en la interpretación correcta, más allá del sentido literal. Es ese el problema de los sobre-

entendidos.. Pertenecen a esta problemática fenómenos tales como la ironía, mediante la cual el locutor enunciando algo desea en realidad hacer comprender lo contrario de lo que desea decir.

Definiciones de discurso

  • « Una enunciación que supone un locutor y un receptor en la que el primero tiene la intención de influir sobre el segundo”. Es la lengua asumida por el que habla y en la condición de intersubjetividad que sólo es posible en la comunicación lingüística (E. Benveniste, 1966)
  • La lengua se define como un sistema compartido por los miembros de una comunidad lingüística; se opone al discurso considerado como un uso restringido de ese sistema.

Discurso se relaciona con enunciado: el enunciado es una unidad lingüística y el discurso es el rastro dejado por un acto de comunicación determinado sociohistóricamente. “Una mirada proyectada sobre un texto desde el punto de vista de su estructuración “en lengua” constituye un enunciado; un estudio lingüístico de las condiciones de producción de ese texto constituye un discurso (Guespin, 1971). Relación entre texto y discurso: el discurso es considerado como la inclusión de un texto en su contexto (condiciones de producción y de recepción) (Adam,1999)

Características del discurso: El discurso supone una organización transfrástica : todo discurso puede manifestarse por una cadena de palabras superior a la frase pero moviliza también estructuras de otro orden distinto a la frase. Un proverbio o una prohibición como No fumar constituyen un discurso.

El discurso está “orientado” no solamente porque se dirige a un interlocutor sino también porque se desarrolla en el tiempo. Construido en función de un fin puede llegar hasta cualquier parte, desviarse (digresión), volver a su posición inicial, cambiar de dirección.

El discurso es una forma de acción : toda enunciación constituye un acto: prometer, afirmar, sugerir, interrogar, etc. Esos actos se integran a actividades lingüísticas de un género determinado: una consulta médica, una clase, un noticiero televisado, etc.; estas acciones verbales pueden estar también inscritas en entornos psicológicos variados.

El discurso es interactivo : toda enunciación, aún producida sin la presencia de un destinatario contiene una interactividad constitutiva; es un intercambio, explicito o implícito con otros locutores, virtuales o reales; supone siempre la presencia de otra instancia de enunciación a la cual se dirige el locutor y en razón de la cual construye su propio discurso. La conversación es considerada el discurso por excelencia pero es tan sólo una de las formas discursivas. El discurso está contextualizado: no hay discurso sin contexto; no se puede asignar sentido a un enunciado fuera de contexto; por el contrario, el discurso contribuye definir su contexto y puede modificarlo en el curso de la enunciación. El discurso toma posición : no es discurso sino está ligado a una instancia; a la vez se posiciona como una fuente de apreciaciones personales, temporales, espaciales e indica cuál actitud adopta el hablante respecto de lo que dice y lo que dice su interlocutor (moralización); el locutor puede mostrar su grado de adhesión, rechazo, ironía, comentar su propio pensamiento, etc. El discurso debe ser considerado formando parte de un interdiscurso : no toma sentido sino al interior de un universo de otros discursos a través del cual se abre camino. Para interpretar

epistémicas y doxológicas) ; los juicios axiológicos del enunciador en los aspectos estéticos, éticos, pragmáticos, hedónicos y afectivos ; finalmente, las intenciones del enunciador (modalidades finalizantes, volitivas y desiderativas).(Galatanu,1997). En el análisis de la modalización será de gran utilidad la aplicación de la Teoría de la Argumentación en la lengua referenciada en el marco teórico, especialmente en la búsqueda de comprensión de dos niveles:

  • El nivel del funcionamiento argumentativo del discurso: cuáles son las estructuras argumentativas, teniendo en cuenta, como se señaló oportunamente, que todo enunciado tiene una orientación argumentativa.
  • El nivel de los valores modales en el discurso, en otras palabras, se buscará aproximarse al sistema de topos , tratando especialmente de ubicar los valores y a las representaciones por esos valores evocadas.

El sujeto y la construcción del discurso El sujeto comunicador tiene ante sí la resolución de tres problemas: ¿Cómo revestir su acto de lenguaje de una intencionalidad dirigida a otro?, ¿Cómo tomar posición en relación con ese otro?, ¿Cómo organizar y problematizar el contenido de lo que va a decir?. Esta problemática no es otra que la determinación de los modos de inserción del sujeto en tres espacios de palabra donde se produce la construcción del sentido y que se pueden distinguir así : un espacio de locución, un espacio de relación y un espacio de tematización. (Charaudeau,1995,165). El espacio de locución se caracteriza por el hecho de que hablar es siempre ocupar un espacio de palabra, tomar posesión de ella, incluir al otro en ese espacio. Por eso el sujeto comunicador deberá solucionar el problema de justificar su derecho a la palabra y de imponérsela al otro. El espacio de relación: se caracteriza por el hecho de que el sujeto comunicador debe tener en cuenta los indicadores de la situación socioinstitucional en la que se encuentran los participantes y las identidades sociocomunicativas que los relacionan pero al mismo tiempo debe tener en cuenta su propia identidad para establecer esa relación con el otro. Tratará además, de precisar el tipo de relación que establecerá con el otro desde el punto de vista de la influencia ya sea para buscar su adhesión o para rechazar su propuesta comunicativa. El espacio de tematización se caracteriza porque el sujeto comunicador organiza lo que va a hablar en una forma descriptiva, narrativa o argumentativa y tomando posición frente a un sistema de valores o de tópicos existentes en el grupo social.

Bibliografía MAINGUENEAU D(1994), L´énonciation en Linguistique Francaise, París, Hachette. CHARAUDEAU P. y MAINGUENEAU D. (2002) Dictionnaire d´analyse du discours. Editons du Seuil, Paris CHARAUDEAU P. (1997) Y a-t-il un sujet de l´interlocution ?Max Niemeyer Verlag, Tübingen