Docsity
Docsity

Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes

Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity


Consigue puntos base para descargar
Consigue puntos base para descargar

Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium


Orientación Universidad
Orientación Universidad


Bernárdez, Apuntes de Lingüística

Asignatura: Lingüistica, Profesor: , Carrera: Lenguas y Literaturas Modernas, Universidad: USC

Tipo: Apuntes

2013/2014

Subido el 11/12/2014

usuario desconocido
usuario desconocido 🇪🇸

1.8

(6)

4 documentos

1 / 9

Toggle sidebar

Esta página no es visible en la vista previa

¡No te pierdas las partes importantes!

bg1
pf3
pf4
pf5
pf8
pf9

Vista previa parcial del texto

¡Descarga Bernárdez y más Apuntes en PDF de Lingüística solo en Docsity!

ÓN FILOLOGÍA Y LINGUÍSTICA ENSAYO EL LIBRO UNIVERSITARIO R.J25. 276 ENRIQUE BERNÁRDEZ ¿QUÉ SON LAS LENGUAS? (5) Alianza Editorial Esta obra ha sido publicada con la ayuda de la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas del Ministerio de Educación y Cultura. Primera edición: 1999 (agosto) Primera reimpresión: 1999 (noviembre) Reservados rodos los derechos. El contenido de esca obra sstá protegida por la Ley, que ésrablecs penas de prisión y/o multas, además de las correspondientes indemnizaciones por daños y perjui- Gos, para quienes reprodujeron, plagiaren, disibuyeren o comunicaren públicamente, en tado o ia, artística o cientifica, o su transformación, interpretación o ejecución úipo de soporte o comunicada a través de cualquier medio, sin la pro» ceptiva autorización. e parte, una obra liverari artística fijada en cualqui (9) Enrique Bernárdez, 1999 O Alianza Editorial, S. A., Madrid, 1999 Calle Juan Ignacio Luca de Tena, 15; 28027 Madrid; teléf. 91 393 88 83 ISBN: 84-206-2934-0 Depósito Legal: M. 43.583-1999 Fotocomposición e impresión EFCA, $. A. 28850 Torrejón de Ardoz (Madrid) - ¿QUÉ SON LAS LENGUAS? ÓN (0 Gugu, tata, mi niñito, bola, hola, rete, anda, lindito mío, (2) «Te quiero» «Ya lo s£» «¿Tú también me quieres?o «Claro que sí, sonto, lo sabes perfectamente.» «Pero me gusta olrtelo decir.» «Te quiero, te quiero, te quiero, te quiero. ¿Comtento?» «¡Ay Meripilil» (8) «¡Sabes ese de por qué los semáforos de Lepe están tan altos?» «Dilo, dlila, que es muy bueno.» «Para que nadie se los salte.» «Ja, ja, jat> (4) «Cuéntamelo otra vez, papá.» «Pero si ya te lo he con- tado tres veces seguidas.» «Cuéntamelo, cuéntamelo.» «Bueno, pera luego te duermes. Pues esto era una cabrita que iba por el campo y no tenía nada que comez, y se encontró con un pe- rito que le dij (S) «¡Qué calort» «¡Y que lo digas! No se puede respirar: ¡Y esta humedad!» «Es verdad, sí no hiciera tanta humedad se soportaría mejor.» Ahora dígame: ¿qué información transmite cl lenguaje en es- tos cinco ejemplos? Ciertamente, el sentido habitual de la pala- bra «información» no nos sirve en casos como éstos, porque no se está transmitiendo nada que desconozca nuestro interlocutor. Y la mayor parte de la comunicación es de este tipo, lo realmente infrecuente es que proporcionemos «informaciones nuevas», que digamos algo que nuestros interlocutores no saben. Desgraciada- mente se hace la siguiente ecuación: lenguaje = comunicación = información = información nueva de manera que el lenguaje sir- ve upara informar de cosas que no conocemos». Y en esta forma no podemos decir que el lenguaje sca comunicación, ni siquiera que transmita información. = Pero el lenguaje sí es comunicación, incluso transmisión de información. Pero esto hay que entenderlo en un sentido social, 274 a __¿PARA QUÉ SIRVE EL LENGUAJE? no como la información que suele aparecer en los «medios de co- “municación». El lenguaje sirve básicamente para establecer la cohesión social e interpersonal. Un individuo o un grupo de ellos establece una relación con otro u otros y el lenguaje es un medio hacerlo; uno de los más importantes, desde luego, aunque no el único. El adulto habla con el bebé para hacer que se sienta bien, que juegue y así participe en la vida social con los demás. Los enamorados se hablan de amor para reforzar sus sentimien- tos y su relación. Contamos chistes en una reunión como un simple método de mantener la relación entre los asistentes y crear una atmósfera agradable. Contamos cuentos a los niños (¡el mismo por enésima vez!) para facilitar el trabajo de su imagina- ción. Hablamos del tiempo simplemente para evitar el silencio. Són funciones que se podrían cumplir de otras maneras distin- = vas, sin usar el lenguaje. Pero éste posee una plasticidad que per- mite utilizarlo en las situaciones más variadas y con los fines más diversos. Es en consecuencia un medio ideal para la relación so- fal, para la comunicación entre individuos. En algunas culturas, estas funciones del lenguaje se maximi- zán. Un personaje fundamental de la cultura sarmoana es el “julafale, el «orador», que ocupa una posición privilegiada en la jerarquía social. Es especialista cn el lenguaje, en pronunciar los iscursos que tan destacadísimo lugar ocupan en esa cultura: si llega un visitante significado habrá que hacer un discurso espe- cial; también, pcro con uno diferente, si se trata de saludar a un jefe que viene de visita o al rey que acaba de acceder al trono, o a “la nueva maestra de la escuela local. Las situaciones que exigen el =uso del lenguaje y la intervención del +u/2fale son numerosísimas ingún poblado puede pasarse sin él. También las demás per- sanas se clasifican, entre otras cosas, por su mayor o menor habi- lidad en cl uso del lenguaje, pero del tu/afale se espera que hable - bién, no que dé interesantes noticias al agasajado de turno: el contenido es lo de menos. Los antiguos escandinavos tenían un tipo de poesía llamada -descáldica», asociada sobre todo a las cortes principescas, Son óemas formalmente complicadísimos pero la que dicen es más 275 _¿QUÉSON LAS IENGUAS? bien sencillo y banal: «El rey Fulanito mató a siete» se convierte en 8, 16,32 o muchos más versos de compleja métrica y de sin- taxis y vocabulario aún más complicados. Lo que importaba no era el qué se decía, que era ya conocido por todo el mundo, sino el cómo se decía: el lenguaje por sí mismo. Pero piense en nues- tra poesía lírica, donde tampoco se nos informa de nada real- mente. En otras culturas, una conversación tiene que comenzar con cosas poco importantes. Por ejemplo, nos sentamos con un jefe indio americano y tras un larguísimo rato de silencio empezamos a hablar del tiempo, de por dónde andan las manadas de bison- tes y de muchas otras cosas. Sólo entonces entramos en el tema. ¿Que le suena exótico y a película del oeste? Veamos. Una de las dificultades para los comerciantes y empresarios occidentales que van a Japón es el lenguaje; no tanto expresarse en japonés como saber «cuándo bay que hablar de qué». Mucho tiempo que a los occidentales parece perdido, porque se mantiene un (para los oc- cidentales) pesadísimo silencio, se dedica a conocer al interlocu- tor y a prepararse para tratar con él (perdón: o ella). Desgraciadamente para nosotros, las culturas occidentales po- nen demasiado énfasis en la transmisión de información nueva y demasiado poco en la comunicación: «El lenguaje está para decir cosas y no simplemente para charla». Hay incluso personas que llevan esto al extremo: «eso ya lo has contado; eso ya lo sé» sirven normalmente para impedir y frustar la comunicación. Hubo un experimento muy famoso. Se pidió a estudiantes (de sociología, porque a ellos se les estaba explicando la ernogra- fía de la comunicación) que hablaran en sus casas de la mancra más informativa posible, explicando todos los detalles. Los estu- diantes llegaban a sus casas y decían cosas como ésta: Vengo de la universidad, donde curso segundo año de sociolo- gía. Al bajar del autobús de la línea 17 en que me desplazo a casa desde mi centro de estudios, me encontré con Emiliano Usmpiérrez, a quien conozco desde la infancia pero a quien no vela desde mucho tiempo atrás porque se había ido a la ¿PARA QUÉ SIRVE EL LENGUAJE? Legión. Estuvimos charlando sobre las circunstancias de mues- tra vida desde que dejamos de vernos hace cuatro años. El profesor se vio: obligado:a redactar cenificados para evitar divorcios, expulsiones del hogar paterno y cosas semejantes. Los alumnos estaban informando a sus familiares pero no se estaban comunicando con ellos. De manera que, claramente, in- formación + comunicación. El lenguaje sirve para la comunica- ción pero ésta no se limita a la transmisión de información nue- “ya. No todo lo que decimos es para instruir a los demás. Las funciones del lenguaje Para simplificar, vamos a reducirlas a tres que podemos conside- rar básicas, aunque hay otras como enseguida veremos: el lengua- jesirve (se usa): (1) para mantener las relaciones interpersonales, la identi- dad y coherencia del grupo, etcétera: la llamaremos función ¿n- rerpersonal, (2) para comunicar a-otras personas informaciones sobre la 1ealidad, incluida la puramente mental: función comunicariva, (3) para representar la realidad o, en otros términos, para organizar coherentemente lo que percibimos, conceptualizamos imaginamos: función representativa. Para Chomsky, la función representativa es la fundamental del lenguaje, la que caracteriza realmente a éste: nos podemos :'omunicar de muchas maneras, con medios visuales, auditivos o lingñísticos, gestuales, etcétera; las relaciones interpersonales las podemos mantener también en formas muy variadas: achu- Ones, arrumacos, frotes de nariz, apretones de manos, miradas compasivas, etc., etc., etc. Pero sin el lenguaje no podemos re- presentarnos la realidad de forma organizada, y es esa representa ¡ón la que, precisamente, nos va a permitir comunicar sobre la 1calidad, tomar contacto unos con otros y demás cosas a las que irven las funciones interpersonal y comunicativa. _ ¿QUÉ SON LAS LENGUAS? perceptiva. Para los formalistas como Chomsky, esto es el len- guaje, y todo lo demás es secundario. Si hablamos en términos de saliencias y pregnancias, diremos que el lenguaje permite la transmisión ilimitada de pregnancias. La frasecita de la teja susti- tuye de manera lejanísima la pregnancia de una teja cayendo del tejado y rompiéndonos la cabeza. René Thom, el matemático francés que tomá estos términos de la biología para aplicarlos al lenguaje, propone una «ley de reducción de la pregnancia»: cuanto más alejados estemos del objeto pregnante en sí, menor será la pregnancia trasmitida. Es obvio: al oír lo de la teja no nos raparemos la cabeza con las manos ni daremos el salto que moti- varía seguramente la visión de una teja cayendo justo encima de nosotros. Pero si la frase está en presente, intentaremos evitar el accidente aunque no lleguemos a ver la dichosa teja (es decir: transmite pregnancia). Lo cierto es que el lenguaje nos permite representarnos la rea- lidad y, por así decir, mancjarta indirectamente; o en otros térmi- nos: nos permite sustituir las pregnancias de la realidad por otras que podemos llamar simbólicas. No es de extrañar que ante esta prueba de la enorme capacidad y utilidad del lenguaje (nada menos que representarnos la realidad misma al deralle!) muchos lingúúistas piensen que lo demás es accesorio. Sin embargo, aunque la función representativa es fundamen- tal, no es la única. El lenguaje tiene esas tres funciones indisolu- blemente unidas desde sus orígenes y limitarnos a la que para muchos pueda resultar la más atractiva, no en último término porque parece la más fácil de estudiar, no es sino un empobreci- miento de nuestro estudio del lenguaje. Las funciones comunicativa e interpersonal También hay otros que afirman sin dudar que la comunicativa es la función principal del lenguaje, si no la única: transmitir cosas de unos a otros. Ya hemos visto cómo usamos el lenguaje mu- chas veces sin comunicarnos nada. Menos del 30 por ciento del 280 ¿PARA QUÉ SIRVE EL LENGUAJE? tiempo que dedicamos a hablar estamos comunicando cn ese sentido, el 70 por ciento restante lo dedicamos a la función in- rerpersonal, Naturalmente esto cambia según las circunstancias: un profesor dedica mucho más del 30 por ciento de las horas de clase a comunicar cosas, un grupo de amigos íntimos puede de- dicar una reunión casi en su integridad a la pura relación inter- personal. Una diferencia entre estas funciones y la representativa es que == sólo aquéllas precisan de más de una persona; para la representa- tiva nos bastamos cada uno individualmente. Otra es que el len guaje incluye elementos específicos para señalar que se está co- municando algo o que se establece una relación interpersonal «Si no te importa, TE VOY A CONTAR lo que me pasó ayero y «¡SA- BES la última ocurrencia del ministro?» indican claramente, con “Jos elementos indicados en mayúsculas, que se va a producir un “acto de comunicación. «Hola, buenos días, me alegro de verle, ¿qué tal la familia? Hace mucho que no nos velamos, claro, con esta vida tan complicada que llevamos todos», o los ejemplos que veíamos al principio del capítulo, no comunican realmente nada, e intro- ducciones como los saludos marcan claramente el carácter pura- mente interpersonal de la conversación; tado en esta frase es es- tereotipado, forma parte de los hábitos del trato social: y el lenguaje tiene elementos que lo señalan así claramente. La función representativa, en cambio, no necesita, en realidad siquiera permite, que el lenguaje señale que está realizando esa función, otra muestra de que tiene características especiales; aun- que ser especial no quiere decir ser único. Pero ya vimos, al imaginar para qué servía el lenguaje en sus primeros tiempos, y para qué sirve aún hoy para muchos pue- blos, que la función comunicativa puede ser secundaria. Para los indios norteamericanos, por ejemplo: la expresión, más que la comunicación, suele ser de la máxima im- “portancia. En los Yeibichai de los navajos, por ejemplo, los cantantes salmodian en el lenguaje excrañio y urgente de los espírirus de las montañas, un lenguaje ininteligible a los mortales. Aunque carece 281 ¿QUÉ SON LAS LENGUAS? de todo significado, en el sentido habitual de la palabra, esa salmo- día es profundamente conmovedora y, sin duda alguna, poderosa. En este sentido, también el silencio es poderoso. Es la dimensión en la que hallan su Jugar adecuado los sucesos ordinarios y extraordina- rios. (N. Scott Momaday, «The Native Voices, p. 7. En Ellior, Emory led). Columbia Literary History of the United States, Nueva- York, Columbia University Press, 1988.) Otras funciones, otros usos (incluyendo el literario) Pero el lenguaje sirve también para otras cosas; veamos algunas, sin pretensiones de exhaustividad. (1) El lenguaje sirve para conseguir que otras personas ha- gan cosas: ¡De frente, ar! ¡Ep, o, ep, aro, il ¡Media vuelta, ar! ¡Ep, 0, ep. aro, ¿Y un grupo de individuos camina de manera extraña. Sirva la sopa, Ernestina, y los platos se llenan como por ensalmo. Hace un calor horrible, con la ventana tán cerrada, y wma buena persona se levanta de su silla y abre la ventana. Dorar los ajos, añadir luego el sapo entero y fretrlo hasta que quede bien oscuro; aña- dir la harina, los rábanos picantes, dos o tres bigadisos de merluza, medio litro de caldo y un vaso de Cointreaw; cocer a fuego lento tres horas y servir muy caliente, y el cubo de la basura se llena de una masa repugnante. (2) El lenguaje sitve para hacer cosas. Declaro inaugurado este congreso y el congreso ha comenzado; Té prometo que te paga- ré el mes que viene y he adquirido un compromiso. Un caso espe- cial es la magia, en la que el lenguaje sirve para hacer cosas direc- tamente (aunque creo que, por regla gencral, no funciona). (3) El lenguaje sirve para hacer literatura. Para la mayoría de los lingilistas actuales, lo literario queda demasiado alejado de lo lingiúístico como para poder decir algo con un mínimo de sen- tido, de modo que tendrá que bastar con lo siguiente: Existe evidentemente una función que suele llamarse estética. No está nada clara, prueba de cllo es que no somos capaces de decidir de forma general qué es literatura y qué no. Se han becho experimentos: se toma un prospecto de alguna medicina, se rees- 282 ¿PARA QUÉ SIRVE Ñ cribe separándolo en «versos», por ejemplo siguiendo los signos de puntuación; se presenta a estudiantes de filología diciéndoles que tienen que identificar la época y la escuela literaria a la que pertenece el poema y apuntar algún posible autor; si quieren, pueden añadir un análisis y una interpretación. Y no tienen ma- yor problema en hacerlo, seguramente incluso coincidirán mu- chos alumnos en sus respuestas. Si presentamos algo como litera- tura lo veremos como tal por muy extraño que sea, de modo que la clasificación previa como literario es responsable en buena par- ve de la valoración como producto estético. Es un experimento que simplemente muestra la relatividad de lo literario, cosa que sabe todo el mundo más o menos, y la imposibilidad de estable- cer límites precisos. Formalmente somos incapaces de distinguir lo que es lireratu- ra de lo que no lo es. Un ejemplo: en un manual de literatura in- glesa medieval se comenta un poemira en el que un señor recla- ma la propiedad de unas tierras en bonita forma métrica, con alitcración y tado eso. Pero lo más probable es que se trate de una simple fórmula destinada a su uso en un juicio para reclamar la devolución de unas tierras usurpadas. Cuando el derecho no está escrito se suele basar en fórmulas fijas que deben repetirse exactamente, sin ningún cambio, y para ello suelen tener una es- tructura métrica que las haga más fáciles de recordar: un sistema mnemotécnico muy frecuente. ¿Es literatura? Para el autor del manual sí, lo ve como un alegaro personal. Para el que esto escri- be, dificilmente se puede considerar tal cosa, como tampoco quello de Barbara, Celarent, Daris, Ferto que nos servía para prender de memoria los distintos tipos de silogismo en la lógica aristotélica, ¿Qué es formalmente literario? ¿Verso? No. ¿Metro? Tampo- co. ¿Rima? Menos. ¿Que se narre una historia? Hay literatura que no cuenta historias y muchas historias no son literatura. Busquemos por donde busquemos, nunca encontraremos crite- los formales que nos digan que algo es literario. Tenemos que li- mirarnos a un lugar concreto en una época determinada, y aun así resulta extraordinariamente difícil. Y es que lo literario es un LENGUAJE?