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SISTEMA
ESQUELÉTICO
ANATOMÍA
Jacinto Luis González Oya
Sistema Esquelético. Anatomía.
- Generalidades……..…………………………………………….………………. ÍNDICE
- Clasificación de los huesos……..……….……………………………….
- Estructura de los huesos largos……..…………………………...……….
- Anatomía general……..………………………………………….
- Anatomía microscópica……..………………...………………….
- Tipos de células óseas.………………...…………………
- Tipos de cartílagos.………………...…………………….
- Divisiones del esqueleto……..……………………………………………….….
- Esqueleto Axial……..………………………………………………..….
- Esqueleto de la cabeza.………………………………………….
- Huesos del cráneo……..…………………………………
- Huesos de la cara……..………………………………….
- Hueso hioides……..……………………………………..
- Cráneo fetal……..……………………………………….
- Columna vertebral……..…………..…………………………….
- Caja torácica…….……..…………..…………………………….
- Esternón……..…………………………………………..
- Costillas……..…………………………………………...
- Esqueleto Apendicular……..…………………………………………….
- Extremidad superior……..……………………………………….
- Cintura escapular……..…………….…………………….
- Miembros superiores……..…………...………………….
- Extremidad inferior……..……………………………………….
- Cintura pélvica...……..…………….…………………….
- Miembros inferiores……..…………...………………….
- Referencias bibliográficas………………………………….………………........
- Bibliografía……………………………………………………………………...
Sistema Esquelético. Anatomía.
Tabla 1. Huesos del esqueleto. Fuente: Thibodeau (2002).
Los huesos tienen muchas formas y tamaños. La forma exclusiva de cada hueso cumple una necesidad concreta. Los huesos se clasifican en cuatro grupos según su forma (ver figura 2):
- Huesos Largos : poseen un eje con un cabeza en cada extremo. La mayoría de los huesos largos son compactos. Todos los huesos de los miembros, excepto la rótula y los huesos de la muñeca y el tobillo, son huesos largos.
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- Huesos Cortos : suelen tener forma de cubo. La mayoría son huesos esponjosos. Los huesos de la muñeca y el tobillo son huesos cortos.
- Huesos Planos : son finos, planos y, normalmente, curvados. Poseen dos capas finas de hueso compacto entre las que se encuentra una capa de hueso esponjoso. La mayor parte de los huesos del cráneo, las costillas y el esternón son huesos planos.
- Huesos Irregulares : son huesos que no se ajustan a ninguna de las categorías denominadas anteriormente. Las vértebras y los huesos de la cadera se incluyen en este grupo.
Figura 2. Formas de los huesos del esqueleto humano. Fuente: Marieb (2010).
ESTRUCTURA DE LOS HUESOS LARGOS
El hueso es uno de los materiales más resistentes del cuerpo humano y, aunque es relativamente ligero, posee una notable capacidad para resistir la tensión. Mientras que sus sales cálcicas le proporcionan dureza, las partes orgánicas (fibras de colágeno) confieren flexibilidad y gran resistencia a la tensión.
ANATOMÍA GENERAL
A simple vista, un hueso largo se compone de las siguientes partes:
- D iáfisis : conforma la mayor parte de la longitud del hueso y consta de hueso compacto. Está cubierta y protegida por una membrana de tejido conectivo
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- Endostio : delgada membrana epitelial que se extiende por la cavidad medular de los huesos largos.
Cuando se mira a los huesos sin mucha atención, uno puede ver que su superficie no es suave sino rugosa, con bultos, agujeros y crestas. Estas marcas óseas (ver tabla 2) revelan el lugar en que se unen los músculos, tendones y ligamentos, así como el sitio por donde pasan los vasos sanguíneos y los nervios. Existen dos categorías de marcas óseas:
- Proyecciones o apófisis : crecen fuera de la superficie ósea.
- Depresiones o cavidades : son escotaduras (cortes, aberturas, muescas) en el hueso. Hay un truco para recordar algunas de las marcas óseas:
- Todos los términos que comienzan por T son proyecciones.
- Los términos que comienzan por F (excepto faceta) son depresiones.
Tabla 2. Marcas óseas Fuente: Marieb (2010).
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ANATOMÍA MICROSCÓPICA
Al ojo humano, el hueso esponjoso parece estar abierto y lleno de púas, mientras que el hueso compacto parece ser muy denso (ver figura 4). Analicemos estos dos tipos de huesos:
- Hueso compacto : al mirar el tejido óseo compacto a través de un microscopio, podemos comprobar que posee una estructura compleja. Dicho hueso está conectado mediante pasarelas por donde pasan los nervios y los vasos sanguíneos, que proporcionan nutrientes a las células óseas. Las células óseas maduras, osteocitos, se encuentran dentro de la matriz de diminutas cavidades denominadas lagunas. Las lagunas se organizan en círculos concéntricos denominados laminillas en torno a los canales centrales de Havers. Cada complejo, que consta de anillos de canal central y de matriz, se denomina osteona o sistema de Havers. Los canales centrales recorren la matriz ósea longitudinalmente, guiando a los vasos sanguíneos y a los nervios hacia todas las zonas del hueso. Los canales diminutos, canalículos, se irradian hacia fuera desde los canales centrales hacia todas las lagunas. Los canalículos forman un sistema de transporte que conecta todas las células óseas al suministro de nutrientes, a través de la matriz ósea dura. Debido a esta elaborada red de canales, las células óseas están bien alimentadas a pesar de la dureza de la matriz, y las lesiones óseas se curan con rapidez. La ruta de comunicación desde fuera del hueso hasta el interior se completa mediante los canales perforantes de Volkmann, que recorren el hueso compacto, en ángulos rectos, hasta la diáfisis.
- Hueso esponjoso o trabeculado : aquí no hay osteonas, sino que este tipo de hueso consta de unas delgadas espículas denominadas trabéculas, donde se encuentran las células óseas (ver figura 5). Los nutrientes y los productos de desecho viajan a través de pequeños canalículos que se extienden por la superficie de las espículas. La distribución de las trabéculas en el hueso esponjoso no es tan aleatoria como pudiera parecer, ya que se encuentran dispuestas a lo largo de líneas de estrés, y su orientación difiere en los distintos huesos de acuerdo con la naturaleza y la magnitud de la carga aplicada (ver figura 6). Este rasgo realza extraordinariamente la fuerza del hueso.
Por su parte, la matriz ósea extracelular puede subdividirse en sus dos componentes químicos fundamentales:
- Sales inorgánicas : la naturaleza cálcica y, en consecuencia, la dureza del hueso son el resultado del depósito de cristales de calcio y fósforo muy especializados, de un material llamado hidroxiapatito. Están orientados de manera que puedan resistir el estrés y la deformación mecánica. Además del calcio y fósforo, también se encuentran en el hueso sodio y magnesio
- Matriz orgánica : es un compuesto de fibras de colágeno (90%) y una mezcla amorfa de proteínas y polisacáridos denominada sustancia fundamental (10%).
TIPOS DE CÉLULAS ÓSEAS
En el hueso se encuentran tres tipos principales de células:
- Osteoblastos : son pequeñas células formadoras de hueso, que sintetizan y secretan una matriz orgánica especializada, denominada osteoide, que es parte importante de la sustancia fundamental del hueso. Las fibras de colágeno se alinean de forma regular en el osteoide y sirven como armazón para el depósito de calcio y fosfato. El proceso acaba por dar lugar al depósito de hueso mineralizado.
- Osteoclastos : son células gigantes, multinucleadas, que reabsorben hueso, ya que disponen de un número importante de mitocondrias y lisosomas. Son responsables de la erosión activa de los minerales del hueso. Normalmente, la actividad osteoblástica se alterna con la osteoclástica.
- Osteocitos : son células óseas maduras, que han sido rodeados por una matriz y yacen ahora dentro de una laguna.
TIPOS DE CARTÍLAGO
El cartílago se considera tejido conjuntivo, siendo un excelente tejido de soporte para el esqueleto en el desarrollo embrionario. Se forma con rapidez y mantiene un grado significativo de rigidez o dureza. Si se compara con el hueso, presenta dos diferencias significativas:
- Como el hueso, el cartílago posee más sustancia extracelular que células. Sin embargo, las fibras en el cartílago están embebidas en un gel firme, en lugar de en una sustancia cementada calcificada. De ahí, que el cartílago posea la flexibilidad de un material plástico firme, mientras que el hueso tiene la rigidez de una pieza de hierro.
- Otra diferencia es que la matriz de cartílago no está penetrada por ningún sistema de canales o vasos sanguíneos. El cartílago es avascular, mientras que el hueso está muy vascularizado. Sin embargo, las células del cartílago ( condrocitos ), como las del hueso, yacen en lagunas. De ahí que aunque no existan canales ni vasos sanguíneos en la matriz cartilaginosa, los nutrientes y oxígeno alcanzan los dispersos y aislados condrocitos por difusión.
Existen tres tipos fundamentales de cartílago:
- Cartílago hialino : es el tipo más común de cartílago. Es semitransparente y posee un tono azulado. Además de cubrir las superficies articulares de los huesos, forman: a) los cartílagos costales que conectan las terminaciones anteriores de las costillas con el esternón, b) los anillos cartilaginosos de la tráquea, c) los bronquios de los pulmones y d) la punta de la nariz.
- Cartílago elástico : gran número de fibras elásticas confieren la elasticidad y flexibilidad típicas de esta forma de cartílago. Dan forma al oído externo, a la epiglotis y a la trompa de Eustaquio.
- Fibrocartílago : se caracteriza por poseer poca matriz y grandes cantidades de elementos fibrosos. Es fuerte, rígido y suele estar relacionado con zonas de tejido conjuntivo denso. Aparece, por tanto, en: a) la sínfisis del pubis, b) los discos intervertebrales y c) cerca de los puntos de anclaje de algunos tendones largos en los huesos.
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DIVISIONES DEL ESQUELETO
ESQUELETO AXIAL
El esqueleto axial está compuesto por 80 huesos, incluidos 74 que forman el eje superior del cuerpo y 6 diminutos huesos del oído medio. De hecho, forma el eje longitudinal del cuerpo (aparece en color verde en la figura 1). Puede dividirse en tres partes: a) cráneo, b) columna vertebral y c) tórax óseo.
ESQUELETO DE LA CABEZA
El cráneo se compone de las siguientes estructuras:
- Cráneo : propiamente dicho. Formado por ocho huesos
- Huesos faciales : 14 huesos. Todos, excepto uno, los huesos de la cabeza están unidos mediante suturas (articulaciones inmóviles). Únicamente la mandíbula se une mediante una articulación totalmente móvil.
HUESOS DEL CRÁNEO
El cráneo propiamente dicho, con forma de caja, consta de ocho grandes huesos planos. Exceptuando dos pares de huesos (el parietal y el temporal), todos los demás son individuales (ver figuras 7, 8, 9, 10 y 11).
Figura 7. Cráneo humano. Vista frontal. Fuente: Marieb (2010).
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Figura 10. Cráneo humano. Vista lateral. Fuente: Marieb (2010).
Figura 11. Cráneo humano. Vista superior (se ha retirado la parte superior del cráneo). Fuente: Marieb (2010).
- Hueso Frontal : forma la frente, las proyecciones óseas por debajo de las cejas y la parte superior de la órbita de cada ojo (ver figura 12). Se une por detrás con los dos huesos parietales, en la sutura coronal. Contiene espacios recubiertos de mucosa, y llenos de aire o senos: los senos frontales. Los senos frontales, junto con los senos del esfenoides, etmoides y maxilares superiores suelen denominarse senos paranasales, porque tienen unos estrechos conductos que se abren en la cavidad nasal.
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Figura 12. Hueso frontal. Fuente: Thibodeau (2002).
- Huesos Parietales : forman la mayor parte de las paredes superior y lateral del cráneo (ver figura 13). Ambos huesos parietales se unen en la línea media del cráneo, en la sutura sagital , mientras que forman la sutura coronal en su articulación con el hueso frontal.
Figura 13. Hueso parietal. Fuente: Thibodeau (2002).
- Huesos temporales : situados por debajo de los huesos parietales, se unen a ellos en las suturas escamosas. Acogen las estructuras del oído medio e interno, y contienen los senos mastoideos (ver figura 14). Algunas marcas óseas importantes del hueso temporal son: a. Meato acústico externo : es el canal que conduce desde el exterior hasta el tímpano y el oído medio. Es la vía por la que el sonido entra en el oído. b. Apófisis estiloides : afilada proyección con forma de aguja. Se sitúa justo debajo del meato acústico externo. Muchos músculos del cuello la utilizan como punto de unión. c. Apófisis cigomática : fino puente óseo que une el pómulo (hueso cigomático) por su parte anterior.
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Figura 15. Hueso occipital (vista inferior). Fuente: Thibodeau (2002).
- Hueso esfenoides : tiene forma de mariposa y abarca el ancho de la cabeza. Actúa como piedra angular en la arquitectura del cráneo, anclando los huesos frontal, parietal, occipital y etmoides. El esfenoides también forma parte de la pared lateral del cráneo y del suelo de ambas órbitas. Además, contiene los senos esfenoidales. En medio del esfenoides hay una pequeña depresión, la silla turca, que forma un cómodo alojamiento para la hipófisis. El agujero o foramen oval, una gran abertura oval alineada con la terminación posterior de la silla turca, permite que las fibras del nervio craneal V (trigémino) pasen a los músculos de la masticación en la mandíbula. El hueso esfenoides dispone de dos aberturas importantes: a) Canal o agujero óptico: permite al nervio óptico llegar al ojo. b) Fisura orbitaria superior: con forma de hendidura, a través de la cual pasan los nervios craneales que controlan los movimientos oculares (III, IV y VI) (ver figura 16). El centro del hueso esfenoides está conectado por cavidades de aire, los senos esfenoidales (ver figura 17).
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Figura 16. Hueso esfenoides (vista superior y posterior). Fuente: Thibodeau (2002).
Figura 17. Senos paranasales: a) vista frontal, b). vista lateral. Fuente: Marieb (2010).
- Hueso etmoides: tiene una forma muy irregular. Se encuentra en la parte anterior del hueso esfenoides, pero detrás de los huesos propios de la nariz. Participa en la forma de la parte anterior de la base del cráneo, las paredes internas de las órbitas, en la parte superior del tabique nasal, en las paredes laterales de la cavidad nasal y en el techo de la nariz (lámina cribosa) (ver figura 18). Proyectándose desde su superficie superior encontramos la crista galli. A cada lado de la crista galli hay muchos agujeros pequeños, la lámina
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Las extensiones de los maxilares denominadas apófisis palatinas forman la parte anterior del paladar duro de la boca (ver figura 8). Al igual que otros huesos faciales, los maxilares contienen senos, que drenan a las vías nasales. Estos senos paranasales amplían los sonidos que producimos al hablar.
Figura 19. Hueso maxilar (vista lateral y posterior). Fuente: Thibodeau (2002).
- Huesos palatinos : están ubicados en la parte posterior de la apófisis palatina de los maxilares. Se unen entre sí, en la línea media, como dos L, frente a frente (ver figura 20). Sus paredes horizontales unidas forman la parte posterior del paladar duro. La parte vertical de cada hueso palatino forma la pared lateral de la parte posterior de la cavidad nasal. Estos huesos se articulan con el maxilar superior y el esfenoides. Si estas apófisis palatinas no se fusionan en el centro, se produce el paladar fisurado.
Figura 20. Hueso palatino (vista lateral y anterior). Fuente: Thibodeau (2002).
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- Huesos cigomáticos o malar : suelen denominarse pómulos. Forman gran parte de las paredes laterales (borde exterior) de las órbitas oculares. Se articula con otros cuatro huesos de la cara: el maxilar superior, el temporal, el frontal y el esfenoides (ver figura 21).
Figura 21. Hueso cigomático (vista lateral). Fuente: Thibodeau (2002).
- Huesos lacrimales o unguis : por detrás y por fuera de cada hueso propio de la nariz, se encuentra un hueso casi tan fino como el papel, con forma y tamaño que recuerdan a los de una uña (ver figura 22). Participa en la formación de la pared lateral de la cavidad nasal y de la pared interna de la órbita (ver figura 23). Cuentan con una ranura que sirve de vía para las lágrimas. Se articula con el maxilar superior, el frontal y el etmoides.
Figura 22. Hueso unguis y propio (visión lateral). Fuente: Thibodeau (2002).
Figura 23. Huesos que forman la órbita (izquierda). Fuente: Thibodeau (2002).