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Asignatura: Edad Media I, Profesor: Gloria Lora Serrano, Carrera: Historia, Universidad: US
Tipo: Apuntes
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Se trata de que recuerden lo ya explicado
1.-El paisaje agrario
La civilización carolingia era casi totalmente rural, de ahí, que en enormes regiones como Germania o Inglaterra apenas si existían ciudades, pues sólo en la zona mediterránea pervivían antiguas urbes romanas; mas, poco a poco fueron naciendo pequeños núcleos de población, fundamentalmente en torno a los ríos. La ciudad ha perdido su papel como centro de producción artesanal y como núcleo vertebrador de los circuitos comerciales, tanto del comercio de corto radio como del internacional. Ha perdido, también, su papel como centro político. Y, evidentemente, este doble proceso fue acompañado de una recesión demográfica, debido al imparable éxodo de su población al campo.
En hombre del mundo carolingio vivía junto a su familia en la tierra en la que trabajaba y dentro de un pueblo, ya que no era corriente el "hábitat disperso". La familia, célula base de la sociedad se integraba dentro de la comunidad local, mediante la ocupación de un manso. En realidad, los núcleos poblados sólo eran la yuxtaposición de una serie de mansos. Todos los que vivían dentro de un mismo pueblo tenían el mismo estatuto jurídico.
Las tierras más fértiles eran las que circundaban las áreas de poblamiento, cuyo paisaje estaba modificado por el hombre mediante el abono animal y el trabajo constante. El alimento básico seguía siendo el pan fabricado con distintos cereales. Las leguminosas y la carne sólo componían el companaticum o acompañamiento del pan. La bebida normal en la Europa del Norte era la cerveza, en el sur el vino. Ríos, pantanos, bosques y montes permitían a los hombres conseguir pescado, carne de caza, miel, frutos silvestres, etc, etc. En los suelos húmedos se daban los prados artificiales. El espacio cultivado era pequeño, predominaba ante todo la vegetación libre.
2.-Señores y Campesinos. El mundo rural (se recuerda lo ya estudiado y se añaden otras notas)
Durante los siglos VI al VIII, las relaciones de producción se articularon, según los espacios europeos, en cuatro modelos. La comunidad de valle, la villa tardorromana, de explotación directa, la pequeña explotación campesina y las villas carolingias. Lo característico de estos siglos es el debilitamiento paulatino de las dos primeras y el fortalecimiento de las dos últimas.
La gran novedad la constituyó la villa carolingia cuya superficie era muy variada: las había inmensas, pertenecientes al rey, a grandes señores, o a la Iglesia, pero también existían de proporciones más reducidas. Siempre la tierra se dividía en dos partes: la reserva señorial y los mansos. La reserva señorial, llamada en la época terra dominicata o mansus indominicatus , por beneficiar sólo al señor, estaba organizada en torno a una zona edificada y cerrada, era la curtis o corte, donde estaba la casa señorial, las viviendas de los servidores y los edificios necesarios para la explotación agrícola y para hacer frente a las necesidades cotidianas (granjas, graneros, establos, cocinas, panaderías...), todo rodeado de un huerto. Alrededor de la corte estaban organizados otros bienes: tierras de cereal, que solían explotarse mediante el cultivo bienal, los prados y viñas. Las tierras incultas, llamadas en los documentos de la época apendicia , eran zonas pantanosas o bosques y se utilizaban en función de la ganadería, que en esta época no estaba estabulada. A la reserva hay que añadirle los diferentes anexos de explotación como los molinos, prensas, cervecerías, que se administraban bien directamente desde la reserva o se daban a un arrendador que solía pagar su renta en especie.
Su explotación en esta época conoce ciertos cambios. En cualquier forma e igual que en los siglos que le antecedieron precisaba una numerosa mano de obra, que buscaba el administrador. Existía mano de obra esclava, que habitaba en las dependencias centrales de la villa, pero no constituían la gran masa de esclavos que trabajaban antiguamente los latifundios de la aristocracia. Como era difícil encontrar obreros agrícolas asalariados, tanto por la falta de hombres desocupados, como por el deterioro de la economía monetaria, generalmente había de recurrirse a los tenentes de los mansos. Por ello se concluye con que las villas las explotaban equipos compactos de campesinos que habían entrado en dependencia económica y social, a quienes los inventarios de las grandes abadías (polípticos) de la época llaman colonos, sin que por ello se puedan equiparar a los ya estudiados de época tardorromana, pues tienen un origen y se mueven en un contexto económico, social y político muy distinto
RECUERDEN, esencialmente esto: Los mansos ( terra mansonaria en los polípticos)son unidades de tenencia campesina, cargadas con ciertas prestaciones al señor y que servían, así mismo, de unidad fiscal. Su superficie, en teoría, tendría que ser la suficiente para dar de comer a una familia, unas 50 hectáreas de secano. En la práctica podían tener diferentes dimensiones. Solían estar compuestos por casa, con dependencias anejas tales como el granero, la bodega, el establo...un pequeño huerto familiar y tierras de labor. Así mismo tenían derecho al uso de bosques, pastos... No era una unidad cerrada de explotación sino que sus elementos podían estar distribuidos en varios lugares.
La palabra manso, aunque existía mucho antes, se consolidó en el siglo IX. Sobre su origen hay dos teorías, una llamada romanista, formulada en los años 1930-40 por F. Lot que dice que el manso es una pervivencia fiscal de la Galia romana, una denominación tardía del iugum , y que se correspondería a la extensión cultivada por una pareja de bueyes. La declara que el origen del manso es germano. Esta teoría -que tiene más apoyos- se basa en que denominación popular (hoba, hide, hufe...) es germana y en que aparece en tierras menos romanizadas como era el Norte de la Galia y sobre todo Inglaterra, donde las invasiones anglosajonas habían impedido la romanización.
Ya vimos cómo desde el punto de vista jurídico existían mansos ingenuiles o libres. Medían unas 60 jornadas y seguían siendo los más numerosos. Fueron entregados originariamente a los colonos, palabra como vimos de origen tardorromano, pero que en época carolingia tiene una significación diferente puesto que hablamos, en principio, de hombres libres que trabajan la tierra de otro. Entre los colonos de los siglos IX y X encontramos descendientes de antiguos colonos romanos, libertos y, especialmente, a campesinos libres caídos en dependencia a través del sistema de encomendación. Dependen del señor tanto económica como personalmente, por lo que constituirán el nivel más bajo de dependencia personal que se va extendiendo en esta naciente sociedad feudal. b.- Serviles , cuyos titulares eran los no libres, casati. Tenían unas 30 jornadas. Serían los cedidos a los siervos, que constituyen un grupo humano en pleno proceso de nacimiento y, por tanto, con una clara indefinición, especialmente en un momento en el que el vocabulario se emplea de forma muy ambigua. Lo que está claro es que el siervo no tiene nada que ver con el esclavo de la antigüedad y que su situación social es mucho mejor puesto que no es esa herramienta que habla. No tiene capacidad jurídica propia -lo que le diferencia con claridad del colono- pero es, ante todo, un campesino tenente, el ocupante de un manso con unas cargas más grandes que las que gravan el manso del colono, aunque los textos del siglo IX nos muestran siervos ocupando cualquier tipo de tenencia c.- Lediles , concedidos a los laeti o semilibres, es decir los libertos o antiguos siervos liberados.
Teóricamente, esta situación parece arrancar del momento mismo en que el señor repartió las tierras entre los campesinos, haciéndolo según su condición jurídica. En la práctica, tal como hemos podido comprobar, en el siglo IX no encontramos una correspondencia constante entre la categoría jurídica del manso y la de su titular ya que algunas familias de servi se habían extinguido y sus mansos podían estar ocupados por colonos libres. Pero si la distinción continuó fue porque las cargas a las que estaban sometidos los mansos variaban en función de su categoría: el manso servil era más pequeño que el libre y además estaba gravado con más y mayores cargas.
Las cargas -como en época anterior- eran de dos tipos: por un lado rentas o censos. En general eran de baja cuantía y se pagaban generalmente en especie; solían ser cantidades fijas de grano, pollos, huevos, censos sobre la casa...o bien la obligación de entregar al señor productos manufacturados de uso cotidiano a partir de la materia prima que el señor le proporcionaba. En segundo lugar estaban los servicios o prestaciones de trabajo que para Duby eran la relación económica fundamental entre las tenencias y el dominio. La esencia misma del régimen dominical.. De tal manera que el "excedente" de la capacidad de trabajo de los mansos se utilizaba en el dominio señorial de varias formas: o bien mediante entregas periódicas de productos concretos (leña, vigas, estacas, tablas, instrumentos rudimentarios...) o bien por medio de la realización de determinados trabajos agrícolas que se cumplían de tres formas:
a.-Cada manso se ocupaba de un trabajo determinado (por ejemplo, quitar las cercas que en primavera protegían los sembrados) o bien con más frecuencia, se trabajaba una parcela completa del dominio cuya producción era para el señor. Así el señor absorbía de forma gratuita parte del trabajo que no se empleaba en los mansos. b.-Requisiones o corveas que sólo afectaban en cada manso a una unidad de trabajo que podía ser un hombre o un animal. Esta carga se aligeraba cuando un manso era explotado por varias familias o cuando los colonos tenían siervos domésticos, lo cual era muy normal. El manso estaba obligado a prestar un número concreto de jornadas de trabajo en algunas estaciones o bien cada semana o a colaborar en ciertos trabajos hasta que se terminaban. A veces, las requisiones se pagaban en mano de obra (manoperae), se hacían servicios de mensajería o acarreo (carroperae)... c.-Los inventarios hablan de otras prestaciones llamadas "noches". El terrazguero servía al señor varios diaz seguidos y no podía volver por la noche a su casa. Significaba, normalmente, que los trabajos a realizar eran alejados de su casa.
Las villas se caracterizan por el policultivo, básicamente son autosuficientes y, consecuentemente, se transforman en grandes núcleos de producción y de organización social con escasa proyección hacia el exterior. Esta situación ayuda a explicar lo tratado en el punto primero de esta exposición: estas propiedades, poco a poco, van arrebatando a las ciudades sus antiguas funciones de administración y organización del territorio hasta configurarse como centros de organización social, dotados de una completa autonomía que hace superfluo cualquier sistema de articulación con el exterior.
b.- La pequeña explotación campesina