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Rara vez encuentro a alguien, realmente a nadie, que no sepa una parte de esta historia: la idea del hombre perdido que no puede volver a casa después de la guerra … la mujer en casa con los pretendientes. Todos pueden contarme una versión de la misma, es decir, vive en ellos".

Tipo: Esquemas y mapas conceptuales

Antes del 2010

Subido el 19/07/2023

marcoscoca161205
marcoscoca161205 🇵🇪

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José María Arguedas
Nació en Andahuaylas, en 1911. Cuando era muy niño aún
quedó huérfano de madre. Al comenzar su adolescencia fue
llevado a la costa para continuar sus estudios como alumno
interno en un colegio de Ica. Al terminar sus estudios
secundarios, se matriculó en la universidad Nacional Mayor de
San Marcos para estudiar Literatura.
Arguedas es considerado uno de los más destacados
escritores peruanos, ocupación literaria que la compartió con
sus cargos de funcionario público y maestro. Trabajó varios años en el Museo Nacional y llegó a ser director
de la Casa de la Cultura. Su vocación de maestro le permitió dictar cátedra en las universidades de San Marcos
y La Agraria.
Se afirma que Arguedas fue criado por los sirvientes indios de su casa paterna y, prácticamente, desde que
nació, se empapó de la cultura indígena propia de la región de Andahuaylas, Apurímac. Aprendió el quechua
y se familiarizó con las costumbres indígenas al punto de centrar el fondo de su obra literaria en buscar la
redención de los indígenas y de su cultura.
Este acercamiento no sólo se dio por haber vivido con ellos desde su niñez sino también por su dedicación
consciente al estudio científico de la etnología y el folklore popular.
"Cuando llegué a la universidad leí los libros en los cuales se intentaba describir a la población indígena, me
sentí tan indignado que consideré que era indispensable hacer un esfuerzo por describir al hombre andino, tal
y como yo lo había conocido", dijo en una oportunidad al referirse al tema recurrente de su obra.
Obras:
El sueño del Pongo, Yawar Fiesta, Agua, El Sexto, Todas las Sangres.
El sueño del Pongo
El patrón de la hacienda siempre se burlaba del hombrecillo
delante de muchas personas. El pongo no hablaba con nadie;
trabajaba calladito y comía sin hablar.
Todo cuanto le ordenaban, cumplía sin decir nada.
El patrón tenía la costumbre de maltratarlo y fastidiado
delante de toda la servidumbre, cuando los sirvientes se
reunían para rezar el Ave María en el corredor de la casa
hacienda.
El patrón burlándose le decía muchas cosas: "Creo que eres
perro, "ladra", "ponte en cuatro patas", "trota de costado como perro". El pongo hacía todo lo que le
ordenaba y el patrón reía a mandíbula batiente.
El patrón hacía lo que le daba la gana con el hombrecillo.
Pero... una tarde, a la hora del Ave María, cuando el corredor estaba repleto de gente de la hacienda, el
hombrecito le dijo a su patrón: "Gran señor, dame tu licencia; padrecito mío, quiero hablarte".
El patrón le dice: "Habla... si puedes". Entonces el pongo empieza a contarle al patrón lo que había soñado
anoche:
"Oye patroncito, anoche soñé que los dos habíamos muerto y estábamos desnudos ante los ojos de nuestro
gran padre San Francisco, Él nos examinó con sus ojos el corazón del tuyo y del mío.
El padre San Francisco ordenó al Ángel mayor que te eche toda la miel que estaba en la copa de oro.
La cosa es que el ángel, levantando la miel con sus manos enlució todo tu cuerpecito, desde la cabeza hasta
las uñas de tus pies, Bien, ahora me tocaba a mí, nuestro gran Padre le dijo a un ángel viejo:
"Oye, viejo, embadurna el cuerpo de este hombrecito con el excremento que hay en esa lata que has traído:
todo el cuerpo, de cualquier manera, cúbrelo como puedas, ¡Rápido!"
Entonces, patroncito, el ángel viejo, sacando el excremento de la lata, me cubrió todo el cuerpo con esa
porquería. Espérate, pues, patroncito, ahí no queda la cosa.
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José María Arguedas Nació en Andahuaylas, en 1911. Cuando era muy niño aún quedó huérfano de madre. Al comenzar su adolescencia fue llevado a la costa para continuar sus estudios como alumno interno en un colegio de Ica. Al terminar sus estudios secundarios, se matriculó en la universidad Nacional Mayor de San Marcos para estudiar Literatura. Arguedas es considerado uno de los más destacados escritores peruanos, ocupación literaria que la compartió con sus cargos de funcionario público y maestro. Trabajó varios años en el Museo Nacional y llegó a ser director de la Casa de la Cultura. Su vocación de maestro le permitió dictar cátedra en las universidades de San Marcos y La Agraria. Se afirma que Arguedas fue criado por los sirvientes indios de su casa paterna y, prácticamente, desde que nació, se empapó de la cultura indígena propia de la región de Andahuaylas, Apurímac. Aprendió el quechua y se familiarizó con las costumbres indígenas al punto de centrar el fondo de su obra literaria en buscar la redención de los indígenas y de su cultura. Este acercamiento no sólo se dio por haber vivido con ellos desde su niñez sino también por su dedicación consciente al estudio científico de la etnología y el folklore popular. "Cuando llegué a la universidad leí los libros en los cuales se intentaba describir a la población indígena, me sentí tan indignado que consideré que era indispensable hacer un esfuerzo por describir al hombre andino, tal y como yo lo había conocido", dijo en una oportunidad al referirse al tema recurrente de su obra. Obras: El sueño del Pongo, Yawar Fiesta, Agua, El Sexto, Todas las Sangres. El sueño del Pongo El patrón de la hacienda siempre se burlaba del hombrecillo delante de muchas personas. El pongo no hablaba con nadie; trabajaba calladito y comía sin hablar. Todo cuanto le ordenaban, cumplía sin decir nada. El patrón tenía la costumbre de maltratarlo y fastidiado delante de toda la servidumbre, cuando los sirvientes se reunían para rezar el Ave María en el corredor de la casa hacienda. El patrón burlándose le decía muchas cosas: "Creo que eres perro, "ladra", "ponte en cuatro patas", "trota de costado como perro". El pongo hacía todo lo que le ordenaba y el patrón reía a mandíbula batiente. El patrón hacía lo que le daba la gana con el hombrecillo. Pero... una tarde, a la hora del Ave María, cuando el corredor estaba repleto de gente de la hacienda, el hombrecito le dijo a su patrón: "Gran señor, dame tu licencia; padrecito mío, quiero hablarte". El patrón le dice: "Habla... si puedes". Entonces el pongo empieza a contarle al patrón lo que había soñado anoche: "Oye patroncito, anoche soñé que los dos habíamos muerto y estábamos desnudos ante los ojos de nuestro gran padre San Francisco, Él nos examinó con sus ojos el corazón del tuyo y del mío. El padre San Francisco ordenó al Ángel mayor que te eche toda la miel que estaba en la copa de oro. La cosa es que el ángel, levantando la miel con sus manos enlució todo tu cuerpecito, desde la cabeza hasta las uñas de tus pies, Bien, ahora me tocaba a mí, nuestro gran Padre le dijo a un ángel viejo: "Oye, viejo, embadurna el cuerpo de este hombrecito con el excremento que hay en esa lata que has traído: todo el cuerpo, de cualquier manera, cúbrelo como puedas, ¡Rápido!" Entonces, patroncito, el ángel viejo, sacando el excremento de la lata, me cubrió todo el cuerpo con esa porquería. Espérate, pues, patroncito, ahí no queda la cosa.

Mario Vargas Llosa (Arequipa, Perú, 1936) Escritor peruano. Con la publicación de la novela La ciudad y los perros (1963), Mario Vargas Llosa quedó consagrado como una de las figuras fundamentales del «boom» de la literatura hispanoamericana de los años 60. Al igual que otros miembros del mismo grupo, su obra rompió con los cauces de la narrativa tradicional al asumir las innovaciones de la narrativa extranjera (William Faulkner, James Joyce) y adoptar técnicas como el monólogo interior, la pluralidad de puntos de vista o la fragmentación cronológica, puestas por lo general al servicio de un crudo realismo. Obras : El Hablador, Tiempos recios, El sueño del celta, La ciudad y los perros, La fiesta del Chivo. Tiempos Recios Guatemala, 1954. El golpe militar perpetrado por Carlos Castillo Armas y auspiciado por Estados Unidos a través de la CIA derroca el gobierno de Jacobo Árbenz. Detrás de este acto violento se encuentra una mentira que pasó por verdad y que cambió el devenir de América Latina: la acusación por parte del gobierno de Eisenhower de que Árbenz alentaba la entrada del comunismo soviético en el continente. Tiempos recios es una historia de conspiraciones internacionales e intereses encontrados, en los años de la Guerra Fría, cuyos ecos resuenan hasta la actualidad. Un suceso que involucró a varios países y en el que algunos verdugos acabaron convirtiéndose en víctimas de la misma trama que habían ayudado a construir. En esta novela apasionante, que conecta con la aclamada La Fiesta del Chivo, Mario Vargas Llosa funde la realidad con dos ficciones: la del narrador que libremente recrea personajes y situaciones, y la diseñada por aquellos que quisieron controlar la política y la economía de un continente manipulando su historia.

Abraham Valdelomar Pedro Abraham Valdelomar Pinto nació en Ica, Perú el 27 de abril de 1888. Su infancia la vive en la ciudad de Pisco. Estudia en la Universidad Nacional Mayor de letras de San Marcos. Dedica su juventud al periodismo y la literatura, y consigue en poco tiempo hacerse un nombre en ambos campos. Incursiona en la política como partidario de Guillermo Billinghurt. Fue director del periódico oficial El Peruano. Publica poemas y relatos breves en revistas. Es el primer escritor en Perú que vive de lo que escribe. En 1913 se embarca con destino a Roma. Desde allí continúa escribiendo para su país, más específicamente para el periódico La Nación , de Lima. Su libro El caballero Carmelo , escrito en su estancia en Roma, le vale el reconocimiento del gran público y es considerado como el puntapié inicial para la modernidad en la narrativa del Perú. Algunas de sus obras fueron: El ojo de Judas (cuento), La ciudad muerta (novela), La ciudad de los Tísicos (novela), El cantor errante (cuento) y Belmonte, el trágico (ensayo filosófico). Muere a los 31 años, producto de una caída accidental en la cual se rompe la columna vertebral. Sus enemigos se encargan de difundir versiones delirantes sobre el motivo de su muerte. Obras: El caballero Carmelo, Yerba Santa, La ciudad de los tísicos, Los hijos del Sol, La aldea encantada El caballero Carmelo El relato comienza en Pisco, donde el narrador, lleva al lector al pasado contando cómo en su niñez, su hermano mayor Roberto, visitó su hogar con diferentes regalos, entre los cuales destacaba un gallo de pelea que obsequió a su padre, al que decidieron nombrar "Caballero Carmelo". Rapidamente, el gallo se convirtió en uno de los mejores peleadores de su clase, siendo muy llamativo por su porte y sus colores brillantes. Sin embargo, tras alcanzar la vejez, el Caballero Carmelo es retirado de dicho oficio, por lo que el resto de personas y hermanos solo esperaban a que muriera. No obstante, todo cambia cuando un individuo le dice al padre del joven que el gallo no es de raza, lo que afecta a su ego.