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LA BIBLIOTECA Y SU SEDE: DE SANT BERNAT DE RASCANYA A SAN MIGUEL DE LOS REYES Concha Camps La LECTURA DEL MONUMINTO: DEL PRESENTE AL PASADO Í. O que hoy conocemos como antiguo monasterio de San Miguel de los Reyes es una realidad arquitectónica e histórica compleja en la que, además de un monasterio jerónimo, se dan cita una alquería islámica, un monasterio cis- terciense y algunas galerías penitenciarias. Edificios éstos construidos escalona- damente a lo largo del tiempo que fueron modificando, transformando, am- pliando o, en menor medida, demoliendo las construcciones preexistentes. La restauración y rehabilitación del monasterio de San Miguel de los Reyes como sede de la Biblioteca Valenciana ha dejado testimonio de cada uno de estos episodios históricos. Pasear por San Miguel de los Reyes permite hacer un reco rrido desde sus orígenes hasta la actualidad, donde junto a fragmentos del pasa- do, como el monasterio de Sant Bernat de Rascanya, podemos contemplar un espléndido patrimonio edificado, como el claustro sur, uno de los símbolos de la arquitectura valenciana del Renacimiento. La indudable relevancia arquitectónica del edificio jerónimo ha generado una numerosa bibliografía donde reconocidos especialistas han analizado sus va- lores arquitectónicos y artísticos. Sin cnbargo, sus etapas como presidio o coma monasterio cisterciense no han merecido unos estudios tan abundantes, hecho Fácilmente explicable por su carácter de arquitectura utilitaria en el primer caso o por su condición de patrimonio desaparecido, hoy recuperado, en el segundo. Conocer históricamente cada una de sus fases ayuda a contextualizar y compren- der la siguiente. La recuperación del complejo monumental debía pasar, pues, por una in- vestigación histórica y arqueológica que permitiera entender en su plenitud el proceso histórico-constructivo. Las intervenciones arqueológicas en San Miguel de los Reyes, realizadas en varias campañas, han considerado el monumento como un documento histórico, material y diacrónico, que se puede leer aplicando una metodología en la que convergen la tradicional excavación del subsuelo, el análisis de las estructuras emergentes, es decir, de todos los elementos situados por encima de la cota de pavimento, y una exhaustiva recopilación y estudio de la documentación de ar- 161 162 Concha Camps chivo conservada. Estas tres fuentes de información, convenientemente entrela- zadas, han permitido realizar el análisis del pasado histórico del complejo arqui- tectónico. La historia de las intervenciones arqueológicas en San Miguel de los Reyes comienza en 1994, cuando se inicia la restauración del claustro sur, promovida por el Consorcio Ayuntamiento-Diputación de Valencia, bajo la dirección de los arquitectos Juan Añón, Vicente González, Móstoles, Rafael Martínez y Alejan- dro Pons, siendo los arquitectos supervisores del Consorcio Román Jiménez y Guillermo Stuyck. Durante las citadas obras se llevó a cabo la investigación his- tórico-arqueológica ! en el claustro renacentista con la realización de sondeos en las tres plantas del edificio y el análisis estratigráfico murario de todo el conjun- to. Paralelamente, se realizó un vaciado de la documentación de archivo relacio- nada con la construcción del claustro en la segunda mitad del siglo xvi. Fste es- tudio se reveló de vital importancia por cuanto los fondos conservados son muy numerosos. Han sido de gran ayuda los dos Libros de los Recibos y Gastos de Fabrica (1579-1589 y 1590-1607), ? desgraciadamente falta el primer libro, el correspon- diente a la primera fase de obras, y los Libros de Actas Capitulares (1546-1835).> Junto a esta documentación, fue importante la localización de la mayor parte de los contratos de obra entre los maestros y San Miguel de los Reyes, algunos canscrvados en el Archivo de Protocolos del Patriarca de Valencia y la mayoría incluidos en el trabajo de Roca Traver. + El estudio del documento material, el edificio, y del documento escrito, los fondos de archivo, ha permitido determinar con cierta precisión el proceso constructivo, las técnicas edilicias, los sistemas decorativos, la distribución de es- pacios, las funciones originales y los cambios de uso de estos espacios. Más allá de los aspectos puramente materiales cualquier obra arquitectónica tiene una di- mensión humana y la del claustro sur nos habla de las dificultades para llevar a cabo la obra, la toma de decisiones arriesgadas, los avances o los titubeos que dieron como resultado una de las obras más hermosas del Renacimiento valen- ciano. En 1997 se realizó cl estudio de la iglesia? en el marco de la primera fase de restauración promovida por el Consorcio Ayuntamiento-Diputación de Valen- cia, bajo la dirección de los arquiffEtos Juan Añón y Vicente González Móstoles y la supervisión de los arquitectos Román Jiménez y Guillermo Stuyck por parte del Consorcio. Los trabajos consistieron cn un seguimiento arqueológico de las ló entre el 25 de mayo y el 10 de ocmbre de 1994 bajo la * La intervención arqueológica se deso Concha Camps, quienes también realizaran el estudio de le dirección de los arqueólogos Víctor Algarra documentación de archivo. > AHÍN, Cíádice 505B-514B. * AHÍN, Cádice 498R-499B. * F. Roca Traver, 1971 5 Los trabajos arqueológicos fueron dirigidos por los arqueólogos Víctor Algarre y Concha Camps. El estudio de la documentación de archivo corrió a cargo de Josep Torró. 164 Concha Camps Los ORÍGENES: UNA ALQUERÍA EN LA HUERTA El lugar donde se levanta San Miguel de los Reyes tiene una larga historia que, al menos, puede remontarse hasta época romana. En aquel tiempo, este te- rritorio estaba atravesado por una de las vías de comunicación más importantes de Hispania, la Vía Augusta, que unía Roma con Gades (Cádiz). En épocas poste- riores, el tránsito por estas tierras seguirá el mismo itinerario que la vía romana, denominándose, a partir de la conquista cristiana, c271í de Morvedre o Camí Reial. Su trazado ha quedado fosilizado en la actual Avda. de la Constitución, excepto en el tramo correspondiente a San Miguel de los Reyes, cuyo recorrido fue mo- dificado en 1549 como consecuencia, justamente, del inicio de las obras del claustro sur del monasterio. En esta fecha, los jurados de la ciudad de Valencia conceden licencia a los jerónimos para desviar el Camí Reial debido a las obras de “ampliacio del edifici de la esglesia, claustres e altres obres del dit monestir”. $ Este nuevo trazado cs hoy fácilmente perceptible en el arco que describe la Avda. de la Constitución entre la población de Tabernes Blanques por el norte y la calle Santiago Rusiñol por el sur. Con la presencia cn estas tierras de tan importante arteria de comunicación no es extraño que los asentamientos humanos surgieran en sus aledaños desde los inicios. En las cercanías de San Miguel de los Reyes se ha documentado una necrópolis de carácter monumental del siglo 1 d.C., * situada junto a lo que sería la vía augusta y perteneciente a un asentamiento rural cuya ubicación se desconoce por el momento. Los siguientes indicios de poblamiento en esta zona pertenecen ya al perio- do islámico donde encontramos la alquería de Rascanya, vinculada ya directa- mente con el origen del monasterio cisterciense de Sant Bernat, formando parte de ese cinturón de pequeñas poblaciones y alquerías diseminadas por la huerta que rodeaban a la capital, Balansiya. s Pocos son los datos que tenemos sobre la alquería de Rascanya, entendida como un grupo más v menos numeroso de casas y no como una construcción aislada, pero nos permiten hacernos una idea de su morfología. La alquería esta- ba rodeada por un muro defensivo y en su interior además del caserío incluía hornos, molinos y baños; a su alrededor disponía de una gran porción de huertas regadas por una densa red de canales y brazales que tomaban el agua de la ace- quia de Rascanya. Durante el proceso de excavación del patio norte se detectaron restos de estructuras pertenecientes a la alquería, pero su estado era tan fragmentario que ha sido imposible realizar un estudio de conjunto. 3 AHN, Carpeta 3539/4 (1549, 3 de enero). > R. Albiach—R. Soriano, 1996, pp. 123-145. La biblioteca y su sede: de Sant Bernat de Rascanya a San Miguel de los Reyes 165 Plano de las estructuras pertene- cientes al monasterio de Sant Ber- nat de Rascanya. 1997. (Planimerría Entorn, $. L) Excavación arqueológica en el paro norte, Estructuras pertenecientes al monasterio de Sant Bernat de Ras- canya. 1997. (Foto Archivo Entorn. S.L) La bibiioteca y su sede: de Sant Bernat de Rascanya a San Miguel de los Reyes 167 Las obras de construcción del monasterio fueron relativamente rápidas. En cinco años, entre 1382 y 1387, el grueso de las edificaciones estaban levantadas, sólo restaba el sobreclaustro que se concluyó en 1401. Pocas son las descripciones del monasterio que han llegado hasta nosotros. En 1532, Claude de Broniseval, visitador de la orden del Císter, en el informe que emite sobre Sant Bernat de Rascanya señala que “este monasterio es peque- ño. Está situado en una extensión muy fértil que le pertenece, está edificado en forma de cuadrado, al que rodea un riachuelo de agua límpida que corre por aquí y por allá, y serpenteando humedece por doquier los rincones de los plante= les”. 1? Cuestiones en las que coincidirá Sigiienza, cronista de la orden jerónima, cuando manifiesta que era “un monasterio pequeño con una hucrta pequeña” si- tuado en “un sitio apacible”. 3 El primer libro de Actas Capitulares del monaste- rio de San Miguel de los Reyes ofrece una descripción, ésta más detallada, del estado del monasterio cisterciense a la llegada de los jerónimos en 1546: Lo que la casa tenia hecho quando vinieron los dichos frailes fue una buena yglesia de boveda, con dicz capillas muy buenas colaterales de boveda; una sacristía razonable con un azaguán como labatorio; un claustro prolongado de ciento y veinte y cinco pies y muchos naranjos; un refetorio en el razonable, con su retrete para poner todo lo nescesa- rio; y luego su bodega; una cozina muy buena, con todos sus compli- mientos y un pozo en ella; un callejon a mancra de frayles franciscos con veinte celdas; y un aposento para el prior bueno, donde se tenía capitulo. Aquí estaba otro patio con naranjos y ladrillado, y un pozo de muy buena agua porque estaba mas usado; una espederia y enfermeria con muebe o diez aposentos y dos salas, con ximineas otras dos; casa de gente, despensa, procuración y paneras, stablo y pajar, y otro pozo. Al derredor de la casa muchos naranjos, la huerta muy grande, y en ella muchos frutales... el choro baxo en la iglesia; un aljibe o bodega de bo- veda junto a la porteria. 1 Los datos aportados por esta descripción se han visto corroborados y en muchos casos ampliados durante los trabajos de documentación arqueológica de la iglesia, claustro y dependencias anexas del monasterio bernardo El monasterio presenta planta cuadrada y ocupa una superficie aproximada de 2.500 m*. En su construcción se empleó con carácter exclusivo la técnica del tapial, de mortero para los muros de la iglesia y con verdugadas de ladrillo para el claustro y sus dependencias. La utilización de la piedra quedó reducida a los arcos del claustro, las cantoneras y el recercado de las puertas, así como a los ar- cos, nervios y pilastras de la iglesia. Los pavimentos eran de ladrillo, general- mente dispuestos en espiga, o de mortero. 2 C, de Bronseval, ed. de 1991. $ Fray José Sigierza, ed. de 1909, p 1" AHN, Cádice 505 B, £. 15. 168 sl Concha Camps Restos arquitectónicos de una de las capillas y de las almenas de la iglesia de Sant Bernat de Rascanya, 1997. (Foto Archivo Entorn, S. L.) Excavación arqueológica en el patio norwe. Restos constructivos del mo- nasterio de Sant Bernat de Rascanya (siglo xv) y de la cimentación de la arquería del claustro norte (siglo xv). 1997. (Foto Archivo Entorn, su JN ll impronta de la bóveda y restos de decoración pertenecientes a la igle- sa del monasterio de Sant Bernat de Rascanya. 1997. (Foto Archivo Estom, S.L) 170 Concha Camps El conjunto se ordenaba alrededor del claustro de dos plantas. La planta in- ferior presentaba pequeños arcos apuntados mientras que en la superior la cu- bierta apoyaba sobre pilares de ladrillo. En torno al claustro se disponían las de- pendencias monásticas. En el lado oriental, se situaban una seric de estancias, entre las cuales destaca una de grandes dimensiones, que bien pudiera corres- ponder a la sala capitular, aunque la documentación no menciona ninguna de- pendencia con esta función. En la planta alta estarían las celdas. En el lado norte, el refectorio, de grandes proporciones, con bancos corridos adosados a los muros y un pozo; junto al refectorio, la cocina. En el lado occidental, la por- tería y la cilla o bodega donde se guardaban las provisiones del monasterio. De- trás del testero de la iglesia cxistía otro pequeño claustro donde se encontraba la residencia del abad y la enfermería. La iglesia conventual era un edificio de una sola nave abovedada con cinco capillas entre contrafuertes a cada lado y cabecera recta. La decoración interior de sus paredes presentaba un falso despiece de sillería formado por líncas de color negro. El sistema de arcos y pilastras no ha podido documentarse ya que fueron climinados durante la construcción de la iglesia jerónima en el siglo XvInL. La cubierta era plana y los muros se coronaban con almenas. A partir de 1401, con la conclusión de las obras del sobreclaustro, las refe- rencias a datos constructivos son escasas y en general nos hablan de reformas y reparaciones menores. No debe extrañar esta inactividad constructiva en una comunidad muy mermada de recursos financieros casi desde el mismo momento de su fundación, dificultades que siguieron durante el cuatrocientos, lo cual obligó a la cnajena- ción por parte del monasterio de algunas de sus posesiones. A mitad de siglo, el rey Alfonso V embarga, por razones desconocidas, todas las rentas y bienes del monasterio. Á esta situación conflictiva se añadían otros problemas internos de- rivados del nombramiento de los llamados abades comendatarios, nombramien to que solía recaer en eclesiásticos relevantes, que no residían en el monasterio, para los que la cátedra abacial era generalmente una fuente de rentas particu- lares. En 1489 aparece como abad el cardenal Rodrigo de Borja, luego Alejan- dro Vl, aunque la situación era ya ciertamente lamentable según se desprende de la visita que realiza cinco años antes el prior de Valldigna motivada por el “indebido régimen de dicho monasterio con deterioro de lo espiritual y lo tem- poral”. 15 Sant Bernat inicia cl siglo XVI en plena decadencia espiritual y temporal, confirmada en 1532 por Claude de Bronseval cuando en su informe relata que la comunidad está formada por sólo tres monjes que no cumplen con la vida mo- nástica. Paralelamente en el tiempo a la decadencia de Sant Bernat, los virreyes de Valencia, el duque de Calabria y Germana de Foix, comienzan a gestar el pro- 15 APPV, 26.813, Protocolo de Bernat Dassio (1484, 24 de enero). La biblioteca y su sede: de Sant Bernat de Rascanya a San Miguel de los Reyes mm yecto de fundación de un nuevo complejo monástico regido por la orden de los jerónimios. Al parecer barajaron varias posibilidades de ubicación como el con- vento de San Vicente o el de San Francisco, cligiendo finalmente el monasterio de Sant Bernat para sus propósitos. Las razones de la elección según Sigiienza eran varias, Sant Bernat estaba emplazado en un “sitio apacible”, apartado de la ciudad pero al mismo tiempo “a una distancia acomodada” del Palacio Real, residencia de los virreyes, y además “cl monasterio havia venido a tanta perdición... que apenas cn el havia frailes ni religion, tanto que los abades eran seculares”. 16 En 1536 muere Germana de Foix sin que se vieran cumplidos sus deseos, disponiendo en el testamento su voluntad de ser enterrada en el monasterio de Sant Bernat “que entendemos y desseamos sea de Geronimos... El qual dicho monasterio se haga de los dineros que se hallaren nuestros”. 7 LA SEGUNDA FUNDACIÓN MONÁSTIC SAN MIGUEL DE LOS REYES, DE LA ORDEN Dii SAN JERÓNIMO (1546-1 835) La muerte de Germana de Foix abre un periodo de casi diez años durante el cual el duque de Calabria, cumplicndo la voluntad de su csposa y asumiendo ya el proyecto como propio, realiza las gestiones necesarias para conseguir la instalación de la orden jerónima en el monasterio de Sant Bernat. En 1544 una bula del Papa Pablo IT suprime el convento cisterciense e instaura, en su lugar, uno de jerónimos con el nombre de San Miguel de los Reyes. El cronista de San Mi iguel de los Reyes, fray Francisco de Villanueva, relata el origen de la nueva intitulación: --luego en principio del anyo 1544 su excellencia conforme al breve ya puesto de Su Santidad mudo cl nombre de San Bernardo en S. Miguel de los Reyes... de S. Miguel porque la Reyna Germana... era devota del Archangel S. Miguel... y porque el mismo duque era devoto de $. Mi- guel que se dize del armiño instituida por los reyes de Napoles en me- moría de la veneración que se haze cn la Pulia en el monte Gargano. Pusosc tambien a este monasterio el sobre nombre de los Reyes ansi porque la Serenisima Reyna Germana se avia de enterrar en el como porque pretendia [el duqne de Calabria] traer a el los Cuerpos del Rey de Napoles su Padre y de la Reyna Isabella su 1nadre, y de sus her- Manos, y aun tambien se llamo de los reyes (segun algunos dicen) por- que segun la descendencia de la reyna Ysabella venia de aquel santo Rey Balthasar... en señal de lo qual en la obra nueva en el edificio 1% Eray José Sigiienza, ed. de 1909, p. 129 * Fray José Sigiienza, ed. de 1909, p. 129. La biblioteca y su sede: de Sant Bernat de Rascanya a San Miguel de los Reyes 173 mando en vida hazer en el claustro una capilla que fuese muy sump- tuosa y rica de la veneracion de los Reyes. !* En julio de 1546 la orden jerónima toma posesión del monasterio. Meses antes ya se habían realizado las obras necesarias en el antiguo monasterio cister- ciense para acoger a la veintena de religiosos que llegaron. El duque de Calabria estaba en disposición de llevar a cabo el proyecto de construcción de un nuevo edificio que acogiera un monasterio, un panteón fa- miliar y una escuela de arte y teología cn torno a su famosa biblioteca. Encargó el proyecto a Alonso de Covarrubias, arquitecto del Rey y de la catedral y dióce- sis de Toledo, además de maestro de obras de la casa central jerónima de San Ss de Lupiana. 1 proyecto de Covarrubias, del cual sólo nos ha llegado el texto habiendo desaparecido las trazas, contemplaba la reforma y ampliación de la iglesia cister- ciense y la construcción de un nuevo claustro al sur de la misma, respetando el claustro cisterciense situado al norte. La comunicación entre ambos claustros se resolvía mediante una escalera imperial, colocada detrás del testero de la ig de dos tiros paralelos en el primer tramo y unificado en el segundo. Covarrubias traza un claustro de planta cuadrada con torres en los ángulos y dos alturas. La galería de arcos es doble, correspondiéndole a cada arco de la inferior dos en la superior. La distribución de las dependencias del claustro no se detalla en el texto de Covarrubias remitiendo siempre a los planos, excepción hucha de la capilla de los Reyes, a la cual dedica un apartado, para la que elige el tramo central del cuerpo de levante. El largo proceso constructivo que sufrió el claustro sur hizo que el proyec- to de Covarrubias no se llevara a cabo en su totalidad, afectando las modificacio- nes más a los aspectos formales que a la planta y distribución general, pero la importancia de este proyecto cs indudable ya que por primera vez en Valencia se concibe unitariamente desde sus cimientos una obra plenamente renacentista. Una vez presentado el proyecto, Covarrubias vuelve a Toledo dejando al maestro Juan de Vidaña al frente de las obras de construcción del claustro sur que se iniciarían alrededor de 1548. Algunas dudas dcbieron surgir respecto a la ubicación de ciertas estancias en la tr de Covarrubias, puesto que en cl “Pacto de Concordia” 1? firmado en 1550 entre el duque de Calabria y el prior de San Miguel de los Reyes sobre la fundación del monasterio, se atribuye al macstro Vidaña y al prior de la Victoria, visitador de la orden, la función de de- cidir sobre el emplazamiento de la capilla de los Reyes y de la sacristía, que efec tivamente cambiarán de lugar, El 25 de ocwubre de 1550 muere cl duque de Calabria tras legar al monaste- rio 12.000 ducados de renta, numerosas propiedades y su famosa biblioteca. La misma noche de la muerte del duque, el Palacio Real fue saqueado “llevándose 1* AHN, Códice 223 B. 15 AHN, Carpeta 3339/5 (1530, 2 de julio). 174 Concha Camps consigo sus tesoros y hasta escrituras de propiedad”. * La comunidad jerónima quedó, por tanto, en una difícil situación, a la que se unirían las constantes recla- maciones por parte de los bernardos de Valldigna sobre la posesión del monaste- rio y los litigios plantcados por los antiguos dueños de las propiedades hereda- des del duque. Lodo ello obligó, en 1552, a detener las obras del claustro recién comenzado. Resulta difícil conocer el alcance de las obras realizadas por Vidaña, sin em- bargo, algunos datos proporcionados por los recientes estudios permiten hacer- nos una idea. Vidaña realizó la apertura de las zanjas y la construcción de las ci- mentaciones de los cuerpos de levante, mediodía y poniente y de las dos torres angulares. También elevó el muro perimetral de todo el claustro, entre 3 04m, con la intención de dejar cerrada la obra y comenzó a levantar el cuerpo de le- ante y la capilla de los Reyes, ahora situada en el lado occidental. En 1571, una vez consolidado el legado ducal, la comunidad jerónima estu- vo en disposición de reiniciar las obras del claustro sur que, con algunas breves interrupciones, llegarían hasta 1607. En esta segunda etapa de los trabajos la co- munidad tomó algunas decisiones que significaron cambios en la traza de Cova- rrubias y, como consecuencia de ello, el surgimiento de algunos problemas téc- nicos que plantearon dudas sobre la conveniencia de la modificación. El primer maestro en hacerse cargo de las obras tras el reinicio de las mis- mas cn 1571, fue Jerónimo Labal que siguiendo la traza de Covarrubias llegó a hacer el cuerpo de levante, donde se encontraba la sala capitular, y la torre del prior. También comenzó a asentar los arcos del claustro y sobreclaustro de le- vante. E Hasta 1578 las obras se desarrollaron según el proyecto de Covarrubias, con algunas modificaciones como cl cambio de emplazamiento de la capilla de los Reyes que pasó al cuerpo de poniente o la construcción de una escalera claustral en lugar de la imperial proyectada por Covarrubias. En esta fecha, los jerónimos consideran que la arquería del claustro de levante que había comenza- do a construirse tenía muchas “molduras superfluas”, en clara alusión al estilo plateresco de la traza de Covarrubias, y, por tanto, suponía “mucha costa”, y que por ello se había enviado a fray Francisco de la Concepción a El Escorial con la intención de que rcalizase las trazas de su claustro principal, claustro de los Evangclistas, que era “mas llano”. Una vez en posesión de los dibujos, el prior propone que “se deshizicse lo viejo que estava comengado””! y se construyese la galería de arcos del claustro como la de El Escorial, a lo cual muestran su con- formidad los frailes. Inmediatamente el maestro de obras Juan Barrera comienza a labrar y asentar los nueve arcos del claustro de levante. Otra modificación que se produce en esta misma fecha, 1578, es la de re- crecer con una planta más el cuerpo de levante para la construcción de un mayor 2% Benito, 1983, p. 662; Fray Jos 2 ALIN, Códice 505 B, £ 106 (157 igiienza, ed. de 1909, p. 137; AHIN, Códice 515 B, [. 29. 8, 18 dejolio) 176 Concha Camps Claustro sur. Sala Capitular. 1999, (Foto Archivo Entorn, S. L) Claustro sur. Bóveda de la escalera imperial. 1995. (Foto Archivo En- tom, S.L) Cizustro sur. Corredor de la iglesia. 1999. (Foto Archivo Entorn, S. L) La biblioteca y su sede: de Sant Bernat de Rascanya a San Miguel de los Reyes 177 opuesta. En 1606 traza cl portal de ingreso a la iglesia, pero las obras no conti- nuarían hasta 1623. Todo el claustro queda definitivamente acabado en 1607 cuando Miquel Vayllo construye las bóvedas del claustro de poniente y de la parte de la iglesia. Los libros de Actas Capitulares y las capitulaciones de obras nos permiten hacernos una idea aproximada de la distribución y la función inicial a la cual es- taban destinadas las estancias construidas en el claustro sur. Algunas de ellas no llegaron nunca a cumplir dicha función y otras cambiaron de uso a lo largo del tiempo, en alguna ocasión más de una vez, probablemente como consecuencia de una mala distribución inicial. En la planta baja se encontraban las dependencias comunitarias, así en el cuerpo de levante estaba la sala capitular; en el de mediodía, la librería, destina- da a albergar la famosa biblioteca del duque de Calabria y en el cuerpo de po- niente se situaba el aula para leer, como se la denomina en la documentación, y la capilla de los Reyes, El refectorio y la cocina se localizaban en el claustro eis- terciense, Las celdas de los frailes se encontraban en la planta primera y en la segun- da. La celda del prior se localizaba en la planta primera de la torre sureste y la segunda planta de esta misma torre estaba ocupada por la celda del arca, lugar donde se custodiaban el dinero y los objetos más valiosos del monasterio. Una vez concluido el claustro sur, la comunidad jerónima no puede afron- tar la obra de la iglesia por falta de medios. La situación cambia cuando los jeró- nimos de San Miguel de los Reyes cobran 71.000 libras del legado de Germana de Foix que ya se daban por perdidas. Así pues, una vez en disposición de poder acometer una nueva fase de obras, se plantea en capítulo en 1622 qué sería más procedente, construir el claustro norte o la iglesia, decantándose la comunidad por esta última. En 1623 comenzaron las obras sobre el antiguo templo cisterciense del que se aprovecharían los muros laterales y los contrafuertes. Pedro de Ambue: a, hijo de Juan de Ambuesa e hijastro de Juan Cambra, será el encargado de llevar ade- lante la obra. Aunque ya contaba con una traza no tuvo inconveniente en modi ficarla cuantas veces le pareció oportuno, así, por ejemplo, presentó un diseño alternativo a la portada argumentando la excesiva sobriedad del diseño original. Hacia 1630 lo esencial de la obra de la iglesia estaba finalizado. A partir de estos momentos la obra se ralentizó dejando paso a los trabajos de acabado inte- rior del templo, entre los que se incluían los sepulcros y cfigies de los fundado- ros. A partir de 1641 el problema constructivo principal fue el de la conclusión del remate del cimborrio, estando dirigidas las obras cn esta etapa por Martín de Orinda. En 1645 la iglesia podía darse por concluida, aunque en 1699 aún se trabajaba en una de las torres y en la talla y colocación de las imágenes de la puerta por parte de Raimundo Capuz que hizo las figuras de San Miguel, San Jerónimo, Santa Paula, el ángel doncel y posiblemente los tres Reyes Magos que rematan la fachada. Entre 1732 y 1788 se desarrollaron las obras del retablo, del presbiterio y de los retablos de las capillas laterales. La biblioteca y su sede: de Sant Bernat de Rascanya a San Miguel de los Reyes 179 Respecto a la funcionalidad, en la planta baja del cuerpo de levante se situa- ba el refectorio y la cocina y en las plantas primera y segunda las celdas. En 1811 las tropas francesas atacan y ocupan el monasterio, robando parte de la biblioteca del duque de Calabria. En 1814, una vez transcurridos los llama- dos “años de tribulación y abandono”, se reconstituyó la comunidad con los re- cursos muy disminuidos. Significativamente, abordó en su primera reunión capi- tular cl problema del viejo claustro cisterciense % del que por estas fechas sólo quedaba en pie la panda de la iglesia y la panda norte y sus edificaciones anexas. El derribo no se llevó a cabo, pues en el umbral de la exclaustración definitiva se seguía mencionando el “claustrillo” y no fue hasta las obras de acondiciona- miento como presidio cuando se derribó por completo. En 1821 las medidas desamortizadoras del trienio liberal suprimieron de nuevo la comunidad jerónima. El edificio, según la Real Orden de 2 de julio de 1821, se habilitó como Casa de Beneficencia y Corrección. En 1823 se produ- ce el regreso de los frailes, que realizan algunas reformas menores. En 1835 se produce la exclaustración definitiva, pasando el monasterio y sus propiedades a imanos.del Estado. EL PRESIDIO NACIONAL DE San MIGUEL DE LOs REYES (1874-1966) Hasta la instalación del presidio cn la década de los setenta del siglo x1x, San Miguel de los Reyes atraviesa un largo periodo lleno de vicisitudes. En un primer momento cl Estado permite el alojamiento de manera provisional de mi- litares retirados a la espera de decidir el destino del edificio. Ltas alguna pro- puesta de uso por parte de particulares, como la instalación de una fábrica de seda, el Estado vende, en 1843, el monasterio en pública subasta. Las intencio- nes de su propietario eran demolerlo y vender sus materiales, intenciones que son frenadas por sendos informes emitidos por la Academia de San Carlos y el Ayuntamiento, que logran detener el proceso de venta y demolición, En este sentido, es interesante extractar algunos fragmentos del informe que, en 1845, emite la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos respec- to a la situación del antiguo monasterio: Sirve de madriguera a una porcion de familias que se dicen de mi- litares retirados, los cuales forman como una sociedad segregada de la general, sin freno, sin superior a quien reconozcan, sin mas objeto ni ocupacion que explotar la riqueza del edificio arrancando puertas, la- drillos, yerros y todo aquello que no resista a su fuerza natural 23 AHIN, Códice 514 B, £ 35 (1814, 19 de julio). ARY, Propiedades Antiguas, 732. ARV, Propiedades Antiguas, 5 130 Concha Camps =- ; PY Fermin 97 mr my pu ocn] r : CEI 1227471121111111 EA pos la 1 dE : EM | od . outs, [Is RIUS ODIN | ES : ES | SARTET on MITE | o] Errar ni Dar] E Presidio de San Miguel de los Reyes. Proyecto de Tomás Aranguren. Hacia 1874. (ARV.) Presidio de San Miguel de los Reyes. Principios del siglo XX.