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TAR contenidos, Apuntes de Arquitectura

Asignatura: Teoria de l'arquitectura I, Profesor: , Carrera: Fundamentos de la Arquitectura, Universidad: UPV

Tipo: Apuntes

2013/2014

Subido el 08/02/2014

tineta123
tineta123 🇪🇸

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Monasterio de San Miguel de los Reyes (Valencia) MILAN: [RD 206-1981 /B.0.E 29-5-1981 El monasterio de San Miguel de los Reyes fue una de las más importantes empresas arquitectónicas de cuantas se acome- tieron en Valencia en el siglo XVL, inmersa en la corriente de renovación estilística que se estaba produciendo a mediados de ese siglo, y que incluía cambios radicales en la concepción espacial de los edificios y de algunos de sus elementos pun- tuales. La magnitud del proyecto concebido inicialmente no pudo llevarse a cabo ya que sufrió numerosas vicisitudes que fueron retrasando su total ejecución, lo que dilató la construcción casi dos siglos, permaneciendo además inaca- bada. Se concebía como monasterio con iglesia central y claustros a ambos lados y panteón real; aprovechando parte de construcciones ya existentes, ya que se ubicaba en el lugar ocupado por una antigua abadía cisterciense. Con el tiempo, el proyecto inicial se vería modificado, mutilado en algunos de sus aspectos poro engrandecido en otros, dando como resultado uno de los complejos más interesantes desde el punto de vista arquitectónico, con la participación en sucesivas fases de maestros destacados que experimentaron nuevas técnicas y soluciones formales. Podríamos considerar tres importantes momentos constructivos, el del primer pro- yecto para el monasterio trazado por Covarrubias en 1546; la reanudación de las obras del claustro sur en el último cuarto del siglo XVL y la construcción de la iglesia en la primera mitad del siglo XVIL El origen del monasterio de San Miguel de los Reyes se vin- cula con los Duques de Calabria, don Fernando de Aragón y especialmente con el deseo expreso de su esposa Doña Germana de Foix, quien propuso en 1526 fundar un monas- terio jerónimo que albergara sus restos. Con este propósito se eligió un lugar en la huerta de Valencia, cercano al cami- no real de Murviedro, donde existía el monasterio cistercien- se de San Bernardo, que había sido confirmado por Clemente Y en el año 1388 y se ubicaba en la alquería de Rascanya. A comienzos del siglo XVI, estaba compuesto por una iglesia abovedada, claustro y correspondientes. dencias como refectorio, dormitorios y hospedería, encontraban en avanzado estado de deterioro. Doña Giormana murió en Liria en el año 1536, y tuvo enterrada en el monasterio de Jesús en la ciudad Valencia, pero en su testamento reiteraba el deseo vertir el lugar de San Bernardo en monasterio jcróni lo cual lo dotaba de una rica renta y ajuar. Varios com tiempos retrasaron el inicio del proyecto hasta el año] el que el papa Paulo TIT, a instancias del Duque, cone una bula para expulsar a los monjes cistercienses y per el establecimiento de los jerónimos, que cambiaron el bre del monasterio por el de San Miguel de los Reyes, mer acto oficial fue el traslado del cadáver de Di Germana en enero de 1546 y posteriormente la di toma de posesión por los nuevos religiosos quienes: blecieron el 2 de julio de ese mismo año. Al poco tiempo, el Duque mandó llamar a uno de prestigiosos arquitectos de Castilla en esa época, Ale Covarrubias quien era ya entonces arquitecto de la tral jerónima de Lupiana, maestro de obras de su M: maestro de la Catedral de Toledo, y contaba con trayectoria y experiencia. Alonso de Covarrubias Valencia para conocer el lagar y proponer un pro aunque respetaba parte de las construcciones suponía una renovación radical del monasterio. presentó un memorial de obras que acompañaba. traza, memorial que se ha conservado mientras que la sabemos que llegó a ser conocida por Orellana, y lizada en pergamino y firmada de su mano. Contó con algunas trazas que ya había realizado el arquit Duque, Juan de Vidanya, que fueron modifica Covarrubias, quedando finalmente al parecer del pri Vidanya la capilla de los Reyes y la sacristía", A. San Miguel de los Reyes. Vista aérea (Paisajes Españoles). obras “tal y como ya estaban comenzadas”*. Del cantero Lavall teníamos constancia de que en 1572 estaba trabajando en Castellón en la construcción de la torre defensiva del Grao y de que en 1573 sc presentó al concurso para conse- guir el destajo de las obras del torreón de la Generalitat de Valencia, que finalmente fueron concedidas a Miguel Porcar, quien ya llevaba varios años trabajando para esta obra. Las obras de Lavall son, en su mayoría, en el lado este del claustro, donde realiza varios pilares, incluido uno de los pilares angulares, dos arquillos del sobreclaustro, celdas u capillas con sus correspondientes arcos, portales y ventanas de sillería, Trabaja así mismo en la sala capitular, en las pare- des de mampostería, en la sillería de la sala, y en algunos de los arcos del capítulo con sus formeros. Finalmente, realiza obras en la llamada torre del prior, construye las paredes de la torre de mampostería, las esquinas de sillería, termina el antepecho de la torre, con sus pedestales y cornisa, además de realizar varias ventanas y portales que daban a la escalera de caracol, y las ventanas y puertas de la celda del prior y sobre todo mejorar la bóveda de la torre. Debido a su falleci- miento, el 17 de enero de 1577 es reconocida su obra por SAN MIGUEL DE LOS REYES — 199 San Miguel y Keyes. Planta del monasterio y sección longitudinal del templo. (A partir de del, Añón / V. González 7. Martínez 24. Pons), 194 SAN MIGUEL DE LOS REYES canteros expertos nombrados a tal fin, Miguel Porcar y Damia Méndez por parte del monasterio y Domingo de Garnieta (Gamieta) y Pedro de Corotsari por parte de su heredero, el maestro Joan Sastre, quien recibe los pagos por todas las mejoras introducidas”. A esta etapa sigue un periodo de notables dudas e indecisio- nes en el que se documenta la participación de numerosos maestros sin que se llevara-el proyecto de una forma unita- ria. Así en 1578, además de la construcción de las bóvedas de arista del aula capitular por parte de Miguel Salvador, se contrata con Juan Vergara la terminación de las celdas que se situaban sobre el capítulo y una segunda celda en la torre del prior. En 1579, Pedro Moliner construye tres capillas del claustro bajo y trabaja en otras obras menores. Y Joan Vergara y Batiste Abril comienzan a trabajar en las celdas del lado sur del claustro”, En julio de 1578, se plantean las primeras dudas acerca de la traza que se seguía en el claustro, ya que la obra se estaba dilatando mucho y era muy costosa de realizar. Se decidió el envío del padre Fray Francisco de la Concepción al Escorial para que realizara una traza del claustro que entonces allí se construía con el fin de que fuera mostrada a los frailes de San Miguel de los Reyes, y les ayudara a tomar una decisión sobre el futuro de la obra. Manteniendo estas indecisiones la obra fue dirigida para la parte del claustro este por el cante- ro Joan Barrera hasta el año 1580, fecha de su muerte y en la que de nuevo se plantean las dudas sobre la prosecución del monasterio. El 13 de septiembre de 1580, Fray Antonio de Villacastín desplazado de nuevo al Escorial decidía tras escuchar las opiniones de Juan de Minjares, Diego de Cisniega y fray Pedro de Castro modificar definitivamente la traza y “que en nynguna manera se syga ni deve seguyr la traca de los dichos dos arquillos por ser obra falsa y fallir de orden de arquytetura”. Así pues el largo periodo de indecisiones que- daba resuelto y se adoptaría una traza que se basaba en la del claustro de los Evangelistas de El Escorial, que debía ser adaptada en Valencia a las circunstancias concretas de la obra, que tenía una parte ya muy avanzada, puesto que el lienzo oriental llegaba a la torre del prior que estaba prácti- camente concluida al igual que la sala capitular. Con esta decisión se abandona definitivamente el proyecto de Covarrubias, para pasar a adoptar un plan que responde a los nuevos postulados clasicistas en los que imperan las líneas arquitectónicas básicas y la desnudez decorativa. En ese acuerdo se proponía encargar la construcción a otros maes- tros, fundamentalmente a Joan Batista Abril, que ya había realizado algunos trabajos en el monasterio y a Joan de Ambuesa. Joan Batista Abril, italiano afincado en Valencia desde los años 1570, era un maestro versátil que dominaba las técnicas de mármol, estuco y sobre todo albañilería. Por otro lado, Joan de Ambuesa, natural de Rubielos de Mora, se había afincado en. tierras valencianas desde los años 1565 y había trabajado como cantero en varias obras trazadas por el arquitecto Gaspar Gregori como la obra del torreón de la Generalitat desde 1568 y la de la Casa de Armas que se cons- truía a instancias de la diputación cercana al Portal de la Mar en Valencia, desde 1574. Así mismo en 1576, Ambuesa fue nombrado maestro mayor de la fortificación de Peñíscola, quedando al frente de las obras diseñadas por Juan Bautista Antonelli”, En 1580, Joan Batiste Abril trabajará fundamentalmente en la torre que albergaría la escalera principal, en la torre del Padre prior, y en algunas bóvedas del claustro.” En julio de 1581, Joan de Ambuesa terminaba de obrar en el lienzo oriental y firmaría capitulación para el grueso de la obra del otro lienzo, el sur, el 29 de octubre de 1581", En la panda sur del claustro debía ejecutar los pilares que daban al interior del pasillo claustral y Jos que daban al patio, tanto dóricos como toscanos, según estaban los otros; es decir, los del claustro de Levante. En la capitulación tam- bién había reféFéncias a obra de mampostería en las paredes y de sillería. La alternancia de sillería y mampostería abara- taba la construcción, y así se reservaba la sillería a las partes sustentantes como pilares y arcos, pero los muros sobre todo en el interior de las salas eran de mampostería, mien- tras que los de las galerías bajas del claustro se realizaban de sillería perfectamente escuadrada. Quedó encargado de rea- lizar los siete arcos del claustro sur, con sus correspondien- tes pilares. En la capitulación no hay mención alguna de las bóvedas, que se conciertan en estajos con maestros especia- listas en la construcción de bóvedas de ladrillo, centrándose Ambuesa en la obra tocante a sillería. Deja además un arco empezado para continuar el claustro por la parte del lienzo paralelo al Camino Real, o lienzo oeste. Así mismo debía realizar el piso superior de esta panda sur con su remate de balaustres, pedestales, bolas y pirámides. Ambuesa se com- prometía también a la realización de la obra de sillería de las celdas que incluía portales, ventanas grandes y pequeñas, 196 SAN MIGUEL DE LOS REYES capitulaciones del cantero Lavall y que Ambuesa retoma en la otra torre. Las obras de repicado que se están realizando en las facha- das exteriores del monasterio, muestran una perfecta orde- nación del muro, que se articula en base a pilastras que dan un ritmo a los largos paramentos donde en el piso bajo se alternan los huecos de ventanas que hoy se encuentran a alturas desiguales por las transformaciones posteriores. Estas pilastras soportan una cornisa que divide la fachada en dos pisos, y en el superior se observan las ventanas grandes y pequeñas que iluminaban cada una de las celdas, con una hueva cornisa que marca una subdivisión del paramento que se prolonga un tercer tramo mucho más estrecho. Las obras de limpieza que se efectúan en el claustro están dejando al descubierto las verdaderas proporciones del mismo, ya que el suelo estaba recrecido y los pedestales donde se apeaban las columnas perdían prestancia. El claus- tro responde a los nuevos postulados de la arquitectura cla- sicista con una molduración centrada en los principales ele- mentos arquitectónicos, con los arcos de medio punto flanqueados por semicolumnas adosadas sobre altos pedes- tales que soportan un entablamento con singular friso de único triglifo por cada semicolumna y piso superior con igual ritmo de arcos, flanqueados por semicolumnas jónicas de amplias volutas. Las columnas se corresponden con finas pilastras que molduran las paredes de la galería y tanto arcos como pilastras presentan singular molduración rehun- dida de placas rectangulares, círculos y semicírculos. El remate por medio de una balaustrada se corona con apreta- do número de bolas sobre pequeños pedestales y pirámides en las esquinas. Las bóvedas son aristadas de ladrillo tabica- do en la mayor parte de los espacios, salvo en las celdas situadas sobre el aula capitular, que están configuradas por una sucesión de tramos cuadrados con bóvedas vaídas. En 1582, Ambuesa comienza a concertar otras obras por estajos, correspondientes a otras partes del claustro. El 8 de enero cobra por parte del estall de la escalera de la torre, a la parte del camino, que se termina en febrero y que correspon- de a la escalera de caracol que sube por la torre, El 28 de junio de 1582, comienzan los pagos por el cuarto del claustro “que cahe a la parte de Valencia y ha de ser libre- ria”, que se prolongaran hasta el año 1588, ya que se trataba de una de las piezas más importantes del monasterio que debía albergar la biblioteca del Duque. La librería, ent principio, debía tener seis tramos con sus correspondient pilastras de piedra a un lado y a otro, arcos de medio pu y seis ventanas grandes, en lo tocante a la sillería, aunque: ampliaría posteriormente a nueve tramos". El 6 de abri 1583, Ambuesa cobra por el estajo del portal de esta libre según una traza que él mismo había presentado. Con ar de medio punto flanqueada por pilastras dóricas abombada que sustentan un arquitrabe con sólo tres triglifos, yu remate segmental con dos bolas en los extremos y las armé del duque en el centro, es la portada que hoy podem observar en el lienzo sur. En marzo de 1582, Ambuesa entrega una traza de la escale principal, que modificaba la escalera imperial propuesta Covarrubias, que era sustituida por una de tipo claustra desplazada hacia el norte en lugar de ocupar el espacio cen tral entre los dos claustros, como estuvo previsto inicialmel te. Por lo tanto, es ajena a estos claustros y a ella se acced través de una sencilla portada con arco de medio punto. Esta tipología de escalera corresponde a modelos que ya po entonces se empezaban a desarrollar de forma incipiente € Valencia, como la escalera del palacio de los Scala o la del Bou y cuyo primer ejemplo monumental lo constituy escalera del Colegio de Santo Domingo de Orihuela, posiblemente se puede poner en conexión con el mes valenciano tal y como ha sido indicado recientemente, y qu continuará con otros ejemplos más tardíos como la esca del Colegio del Patriarca”. Son escaleras adulcidas de varia vueltas con una compleja estereotomía, que utiliza bóved escarzanas en esviaje con aristas en las intersecciones, comí se recoge en la capitulación de la de San Miguel de lo Reyes que menciona “que la arista ha de salir del rincón”. escalera tenía inicialmente tres tramos y el rellano dondes abrían dos portales; en el arranque de la barandilla de piedr; se situaba una pilastra con su basa y su ménsula, y un con las armas del duque, mientras que en los otros ti ángulos de la escalera, había pilastras de orden toscano, ca una bola encima. Entre marzo y abril de 1582, se consulta con el arqui Gaspar Gregori sobre la conveniencia de aumentar los mos de la escalera para permitir el acceso a las celdas sobreclaustro, que es aceptada, y concertada con el maesi Joan Castellano, experto albañil, ya que estos tramos se real: zaban en ladrillo. El 5 de mayo de 1582, Ambuesa cambia la SAN MICUEL DELOS REYES — 197 trazas para la bóveda que remataba la escalera, que posterior menle realizaría el mismo maestro Castellano, entre julio y octubre de ese año. En la capitulación se especifica que la bóve- da debía de ser “bóveda de horno por igual y artesonada”. Es decir bóveda tabicada de ladrillo con los artesones marcados en relieve de estuco. En medio de esta bóveda, dejaba un cuadro blanco por si el Convento decidía pintar algún escudo”. De hecho, la obra de la escalera se completa entre octubre y diciembre de 1582, con el tallado de unos escudos de armas y serafines en las esquinas y la imagen de Dios Padre en la clave de la bóveda, siendo su escultor el maestro Jerónimo Muñoz”. La escalera estaría terminada hacia marzo de 1583, cuando el propio Ámbuesa talla la escultura del león, en pie- dra de Barcheta, que hoy se encuentra muy deteriorada. Joan de Ambuesa realiza otra serie de obras en el monaste-- rio, comenzando también el claustro veste. En este claustro construye tres capillas en el piso bajo y dos en el alto, con sus correspondientes celdas de mampostería en las que esculpe los portales con el nombre de María. Posteriormente, realiza de sillería “picada de punta o tallantada el funda- mento de la parte del claustro que hace vuelta hacia la igle- sia debajo de los pilares como entre medio dellos”. Este motivo escasamente utilizado en medio valenciano, aparece con mucha frecuencia en el área de Orihuela en las obras de la órbita de Quijano e Inglés, y posiblemente quedaría elimi- nado en las obras posteriores que se reemprenden a comien- zos del siglo XVIL para igualar este lienzo a los otros tres. San Miguel de los Rey ii Trabaja en la capilla de los Reyes, que modifica su ubicación inicial situándose no en el lienzo oriental sino en el oeste, realizando la cornisa de sillería, desde octubre a diciembre de 1584, Además realizó parte del muro de sillería y algunas pilastras, de las que no se especifica el número. En 1586, comunicó la “librería” y la capilla de los Reyes, a través de una portada que daba a un callejón. San Miguel de los Reyes. Cleustro Sur (1995). (MC. F), El seis de mayo de 1588, se visura Loda la obra de Ambuesa para San Miguel de los Reyes. La obra la tachan los canteros Guillem del Rey, Francesc Chavarnach y el carpintero Tomas Gregori, hermano de Gaspar, quien actuaba como mediador en caso de conflicto entre las partes", Á partir de esta fecha no tenemos constancia de nuevos trabajos por parte de Ambuesa para cl monasterio. Sabemos que Ambuesa muere en el año 1590 cuando trabajaba para el segundo crucero del Ilospital General de Valencia. San Miguel de los Reyes. Galería Este del claustro Sur (1995). (M. G. - FJ. tación de la parroquial, contrata la iglesia del monasterio de San Miguel de los Reyes que se comprometía a realizar en un plazo de tres años. Pedro Ambuesa realiza modificaciones en las trazas de Cambra sobre todo en la fachada, en las ventanas interiores, en algunas de las puertas del coro y las tribunas y en el aumento de la altura de los capiteles, y con estos cambios se emprende la construcción de la iglesia en el año 1623. La nueva iglesia de grandes proporciones se plantea con planta de cruz latina, amplia nave, cúpula en la intersección de los brazos del crucero, coro alto a los pies y capillas late- rales comunicadas entre sí. La nave se ordena con monu- mentales pilastras toscanas con fuste acanalado y cañas en el tercio inferior situadas sobre altas basas. Estas pilastras soportan un entablamento con ménsulas-talón resaltadas SAN MIGUEL DE LOS REYES — 199 San Miguel de los Reyes. Galería Norte del claustro Sur (1995). (M. G.- EJ. sobre cada una de las pilastras. Las embocaduras de las capi- llas se abren por medio de arcos de medio punto, y sobre éstas se sitúan las tribunas flanqueadas por pequeñas colum- nas jónicas que soportan un friso abombado y alternan fron- tones segmentales y de volutas enrrolladas a los lados de un jarrón, También las altas ventanas que se abren en los lune- tos ofrecen varicdad de diseños en los frontones, al igual que las portadas del crucero y de los lados de la capilla mayor. Estas últimas, muy similares a las tribunas pero engrandeci- das, están compuestas por robustas columnas jónicas bajo un friso abombado y un frontón partido que cobija un gran jarrón. El interior alberga la puerta propiamente dicha, rematada por un escudo y bolas a los lados. Las puertas del crucero son aún más caprichosas, sobre todo en los fronto- nes, con volutas enroscadas que se multiplican flanqgueando un mascarón y sartas de frutas, coronados por jarrones con flameros. 200 — SAN MIGUEL DÉ LOS REVES En 1627, se contrató al escultor Juan Miguel C labrar el retablo mayor y los sepulcros de los fundadores, los duques de Calabria. El retablo mayor sería finalmente susti- tuido por otro en el siglo XVIIL mientras que los mausoleos se conservan, a (alla de las estatuas de los Duques orantes que desaparecieron en la invasión francesa. Están realizados en jaspes y mármoles de colores, con esquemas adintelados de columnas corintias pareadas que soportan un ático con los blasones, rematados por pequeñas estatuas y pirámides con bolas. ens para La cubrición de la iglesia fue iniciada por Ambuesa en 1631 y continuada a su muerte por Martín de Orinda, quien ter- minaría la cúpula en 1644. El templo se cubre con amplia nave de cañón con lunctos, con arcos fajones de piedra y tra- mos de la bóveda de ladrillo tabicado. Estas nuevas técnicas abovedamiento en ladrillo se venían empleando cada vez con mayor asiduidad en iglesias vinculadas a ciertas órdenes religiosas como los capuchinos, desde finales del siglo XVI; y a comienzos del siglo XVII se harían extensibles a muchos espacios, utilizando de forma genérica abovedamientos cada vez más monumentales como eran los de cañón seguido y cañón con Junetos. Estos se emplearon además de en iglesias de nueva planta, como la de la Asunción de Liria (1626 en adelante) en la que también trabajó Pedro de Ambuesa, en la del convento de carmelilas reformadas de San José (1628) o en diversas dependencias de la Cartuja de Ara Christi (1640); en muchas de las iglesias que se renovaban en estas fechas, como en la iglesia del convento del Carmen de Valencia cuya renovación se realizaba desde 1628 a cargo de Fray Gaspar de San Martín o en la de la iglesia del convento jeró- nimo de la Murta que se renovó con bóvedas vaídas en 1623. Martín de Orinda sería un firme partidario de estas técnicas que también empleó hacia 1633 en la renovación de la iglesia de la cartuja de Vall de Crist, tendiendo bajo la bóveda de crucería otra de cafión tabicado además de añadir un crucero con cúpula y presbiterio", La cúpula, con perfiles muy escurialenses en su exterior ordena su tambor en base a pares de columhas sobre pedes- tales separadas por pequeños nichos y amplias ventanas, soportando una balaustrada con remate de bolas. La linterna se cerró en el interior con un gran florón que se doraba en el año 1644. Fl perfil exterior de la cúpula quedaba marcado como la mayor parte de las cúpulas valencianas por las tejas azules vidriadas. El interior repite el esquema de dobles pilastras estriadas entre ventanas, situadas sobre pedestales, que a su vez reposan en ménsulas foliadas, y está sustentada por los grandes arcas torales de piedra Al exterior, destaca la portada de acceso, al templo flanquea- da por amplias torres, de sección cuadrada y desnuda sille ría sólo decorada por débiles resaltos, similares a los de la fachada del convento del Carmen de Valencia y por las cor- nisas que dividen los pisos, rematándose el cuerpo de cam- panas por balaustre con bolas y pirámides. La fachada pro- piamente dicha no responde a un modelo unitario y probablemente fuera realizada también en varlas fases y eje- cutada por diversos maestros. En 1625, Pedro de Ambuesa presentó una traza para esta portada, que se comenzaría a construir al poco tiempo con piedra de Barcheta. Sería una de las primeras fachadas-retablo, ya que de fecha posterior serían las que se ejecutaran en la iglesia del convento del Carmen, probablemente trazada por fray Gaspar de San Martín y la de la parroquial de Lliria, donde también trabajó Pedro de Ambuesa desde 1627, junto al escultor Tomás Liconart Esteve. Al igual que en Lliria, también en San Miguel de los Reyes, Ambuesa sería sustituido por Orinda, quien finalizaría los últimos cuerpos de la fachada. Los dos primeros cuerpos cn sus líneas arquitectónicas son los que se pueden atribuir a Ambuesa. El primero consta de dos amplios basamentos unitarios que flanquean la portada adintelada sobre los que se sitúan tres columnas dóricas a cada uno de los lados, soportando un entablamento que se retranquea para adaptarse a Jas columnas de los extremos que están retiradas de la Tínea exterior. Este primer cuerpo está perfectamente ordenado por pilastras en el muro gue se corresponden a las columnas exentas, creando efectos de cla- roscuro acentuados por la presencia de nichos entre las columnas. La portada de este cuerpo aparece rematada por los escudos de los fundadores del monasterio. El segundo cuezpo repite este esquema con ciertas variaciones, y quizá en él se pueda ver ya una posible influencia de Martín de Orinda. Presenta columnas jónicas sobre altos pedestales y entablamento de friso abombado de forma individualizada en cada una de las columnas, con mayor incidencia de la escultura en relieve en los intercolumnios y parte central repitiendo esquemas que se venían utilizando en las venta- nas del interior de la iglesia, con nicho central y pequeñas columnillas que soportan un frontón partido. Las esculturas tanto de los nichos del piso bajo con las imágenes de San Jerónimo y Santa Paula, el ángel que sujeta los escudos sobre la puerta, y la de San Miguel sobre esta homacina central del 202 SAN MIGUEL DE LOS REYES sos colores con ricas labores de taracea, con dos cuerpos separados por una cornisa curvada y amplios retranquea- mientos. Las esculturas del nicho central y de los interco- lumnios laterales fueron realizadas por diversos maestros como Raimundo Capuz que labra el San Miguel central en el año 1737. Las obras de embellecimiento de la iglesia se fue- ron completando a lo largo del siglo XVIII, con el enlosado del presbiterio y las gradas taraceadas que fueron realizadas por fray Atanasio de San Jerónimo, discípulo de Cavaller, antes del año 1775. Este mismo fraile diseñó los altares que hoy en día se conservan en algunas de las capillas laterales, con mármoles de color oscuro y taraceas. Por último, en 1763 se aprobó la construcción del claustro norte, que sustituiría al viejo claustro. Según Llaguno, el monje jerónimo fray Francisco de Santa Bárbara trazó ese año el claustro que fue aprobado por fray José Pina, Vicente Gascó y Mauro Minguet. Se inició el lado de Levante, que debía imitar el claustro sur, y en el que aún se observan los arranques de los arcos; pero este claustro nunca se llegaría a terminar quedando el edificio incompleto. Con la desamortización se iniciaría el declive del monaste- rio. En 1843, su nuevo propietario intentó demolirlo pero se pudo evitar con la oposición de la Academia de San Carlos y del Ayuntamiento. En 1856 fue destinado a asilo de mendici- dad por muy breve espacio de tiempo, ya que en 1859 pasó a ser cárcel de mujeres y posteriormente de hombres, hasta 1966. Este uso motivó que se realizaran algunas reformas que afectaron profundamente la estructura del lado paralelo al camino real en el claustro sur, además de la construcción de una muralla circundante. Ha permanecido mucho tiempo como depósito y almacén y en la actualidad está siendo res- taurado, sin que se haya llegado a un acuerdo sobre su nuevo uso. MERCEDES GOMEZ-FERRER LOZANO NOTAS 1. APPV, notario: PEDRO CAMACHO, signatura: 27682, 6 de septiembre de 1550. 2 ROCA TRAVER,F., 1971, sp. 3. MARIAS, E. 1985, pp, 165-170. 4. ARV, notario. PERE VILLACAMPA, signatura: 10387, 27 de septiembre de 1573. 3. APPYV, notario: PERE VILLACAMPA, signatura: 11966, 17 de enero de 1577. 6. BENITO, F. 1983, 7. MARIAS, F. 1983, pp.256-263. 8. ARV, sección: GENERALITAT, signatura: 2494 y ARV, sección: MESTRE RACIONAL, signatura: 9287. 9, APPV, notario: PERE VILLACAMPA, signatura: 11976, 16 de noviembre de 1570, 10, APPYV, notario: PERR VILLACAMPA, signatura: 11983, 28 de octubre de 1581 11. APPY, notario: PERE VILLACAMPA, signaturas: 11986, 11987, 11988, 11992, 11999, 11994. 14. APPV, notario: PERE VILLACAMPA, Signatura: 11986, 29 de octubre de 1582. 15. APPV, notario: PERE VILLACAMPA, signatura: 11994, 6 de mayo de 1588. 16. BENITO, F, 1983, 17.ROCA TRAVER, F. 1971, 18. BERCHEZ, ., 1994a. BIBLIOGRAFIA ANDREU GONZALBEZ, R., 1934, Obra de San Miguel de los Reyes, Valencia. BENITO, F,, 1983, “El monasterio de San Miguel de los Reyes”, Catálogo de Monumentos y Conjuntos de la Contunidad Valenciana, Valencia, t. 1L, pp 659- 676. BENITO, F,, y BERCHEZ, J., 1987, “Presencia del Renacimiento en la arquitectura valenciana, 1500-1570", Historia del Arte Valenciano, Valencia, t. UL pp. 123-158, BERCHEZ, J., 1994a, “La iglesia de Canals y la difusión del Renacimiento técnico en la arquitectura valenciana. (A propósito de la bóve- da “fornisa”), Tiempo y Espacio en el Arte. Homenaje al profesor Antonio Bonet Correa, vol. 1, Madrid, 1994. 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