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Tema 4 - Tipos de personalidad, Apuntes de Ciencias Psicosociales

Asignatura: Ciencias Psicosociales I, Profesor: MARIA LOURDES ALVAREZ TRIGUEROS, Carrera: Enfermería, Universidad: UNICAN

Tipo: Apuntes

2016/2017

Subido el 26/05/2017

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Capítulo 2 Tipos de pers e En el capítulo 1 describimos la naturaleza y orígenes de la personalidad humana. En este capí- tulo hablaremos de la clasificación de la personalidad y Sus trastornos. El dilema de la clasificación Antes de hablar del tema de la clasificación de la per sonalidad y sus trastornos, ROS permitire- mos hablar de un asunto más básico: el tema de la clasificación en si. Una clasificación O etiquetación diagnóstica puede ser ideada como un símbolo usado por los médicos para resumir las cogniciones, emociones y patrones de conducta manifiesta particulares que de algún modo caracterizan al individuo, Durante las décadas de 1960 y 1970, hubo una con- siderable aversión por parte de muchos profesionales de la salud mental a usar clasificaciones €s- Surgieron tres objeciones principales para el uso de tales sis- quemáticas O etiquetas diagnósticas. temas: i 1. El hecho de clasificar al los indi expectación de la sociedad haci: clasificaciones pueden ser, consideradas como una Í 1973; Scheff, 1973). : widuos a menudo induce a éstos a adoptar un rol que refleja la a cualquiera que posea una etiqueta? articular; por lo tanto, las orma de profecía autoejecutada (Goffman, 2. Más que usarlas como descripciones, las clasificaciones se convierten en explicaciones de las conductas que se intenta simplemente resumir; UN USO inapropiado de la clasificación diagnós- tica es, por ejemplo, syponer que el paciente experimenta pensamientos delirantes «porque» es paranoide. En Tugar de esto, el término paranoide solamente debe ser válido como una descrip- ción de la conducta del paciente. Cuando la clasificación diagnóstica es usada para explicar la conducta, se está empleando una forma errónea de lógica circular (Millon, 1969). 3. La clasificación de un individuo puede ser considerada comó ná justificación para privar al individuo de su individualidad (Stuart, 1970) y quizá incluso de su humanidad (Sarbin y Man- ¿uso, 1970). Tal hom gencidad impuesta externamente conduce a los médicos y a los demás a considerar a todos los individuos con la misma clasificación diagnóstica, nO COMO individuos, 30 | | Tipos de personalidad y sus trastornos 31 sino como uno en un grupo. Esta aproximación propaga el tradicional modelo de discontinui- dad sindrómica de los trastornos mentales y al mismo tiempo niega a la persona su individua- lidad. A pesar de estos tres problemas po! enciales con el uso de los esquenijs de clasificación y eti- quetas diagnósticas, debemos continuar apoyando su utilización. Creemos qué un sistema de cla- sificación sirve pará simplificar la bús ueda de las características relevantes. La categorización y clasificación puede servir como un punto inicial de valoración para el médico. Pueden servir para facilitar al médico la deducción de la características del desarrollo psicológico de la persona que de otra manera no pueden obtenerse fácilmente. Pueden guiar al médico en las diversas opcio: nes de tratamiento O alertarlo sobre potenciales resistencias O complicaciones. En conclusión, los sistem de clasificación y etiquetas diagnósticas pueden servir tanto al mé- dico como al pacien! SE usan apropiadamente. Los problemas de la profecía autoejecutada, la lógica circular y la homogencidad impuesta externamente, aunque s0n problemas legítimos, no nos parecen justificación suficiente para invalidar estos sistemas. La resolución del dilema de la dlasificación/etiquetación podría Ae en: 1) el refinamiento de los sistemas de clasificación: 2) el uso apropiado de tales sistemas, y 3) la comprensión por parte de los médicos de que las cla- sificaciones o etiquetas nunca pueden ser un fin por sí mismas. Historia de la clasificación de la personalidad Según los textos más antiguos que se conocen, Hipócrates fue el primero en formular tipolo- gías de la personalidad cinco siglos ntes de Cristo. También fue Hipócrates quien postuló que cada individuo poseía cuatro humores C: yrporales. Estos bumores eran la bilis amarilla, la bilis negra, la sangre y la flema Se pensaba que estos humores o fluidos eran la encarmació la tierra, el agua, El fuego y el aire, los cuales habían, sido señalados como los cuatro elementos básicos del universo porel fiósofo Empédocles. Para Hipócrates, la personalidad normal estaba representada por un ada , ci balance funcional y cuantitativo entre 105 cuatro humores. Además, se pes aba que Ta psicopatología ica ñ cuantitativa y disfuncional de estos humores. Se postulaba que la psico- patología específica que experimentaba un individuo era el resultado del humor _patológicamente dominante. El exceso de bilis irilla resultaba en una per nalidad Gcolérica e irascible. El exce- so de bilis negra resultaba en una ersonalidad melancólica o triste. El exc de sangre resultaba en una personalidad sanguínea u pptimisia. Finalmente, el exceso de flema resultaba en una per- persona! sonalidad flemática o 4] Ática. | 5 Gpologías humorales de Hipócrates están reflejadas tanto en los trabajes de Platón, Aristó- teles y Galeno como en los de Caelius Aurelianus, que tradujo las formulaciones hipocráticas al la- tn alrededof del siglo Y d. de C. El trabajo de Hipócrates, ampliado y revisado, quedó arrinconado al caer el Imperio romano. No fue hasta finales del siglo XVII cuando renacieron los esfuerzos sistemáticos para analizar los elementos básicos de la personalidad. Franz Joseph Gall (1758-1828) hizo un intento serio y honesto de crear la ciencia de la perso- nología. Gall basó sus tipologías en la frenología. Ésta fue una personología basada en la medi- ción de las variaciones del cráneo. El rázonamiento que presentó Gall para el uso dé las vanacio- nés del contorno del cráneo como base para la comprensión de la personalidad era lógico para la ciencia de su tiempo. Gall pensaba que los procesos mentales debían reflejarse en la estructura morfológica del cerebro, que asimismo debía quedar reflejada en el contorno del cráneo. Aunque obviamente invalidado, su modelo sirvió como precursor para las tipologías morfológicas de Ernst Kreischmer (1888-1964) y de William Sheldon. ¡ | Tipos de personalidad y sus trastomos — 33 sf 4 o ofreció evidencias considerables de que el organismo humano operaba como un todo integrado e interactivo, y no como una agregación de componentes. Lewin (1935, 1936), siguiendo una, filosofía similar, describía la personalidad como una estruc tud Compuesta de regiones. cási ntes y comunicadas que interactúan en un equilibrio di- “námic “El ambiente, psicolópics 'De importancia particular £s 141 ngción de Lewindequerel ambiente afecta al individuo sobre lal base de cómo el individuo percibe e interpreta consciente- mente el ambiente, y NO sobre la base de la realidad objetiva del ambiente. La perspectiy; Ja personalidad omo un sistema fue extendida significativamente por Henry Murray (1938), Gardner Murphy, (194/7) y “Theodore Millon (1969, 1981)" Patí esto: «autores laper-- sónálidad solamente podía ser entengiida a través de la apreciación de la 'imidad intrinsecá entre” factores biológicos y estimulación : ibientar. Tntrínseca y permeable a inflíieno as exterías, 14. personalidad representa in patrón de pensamiento, séntimientos y formas de afrontamiento distin- tivos del individuo: este patrón representa el compendio de la integración biológica y ambieñtal. La tipología de la personalidad dresentada en este texto está basada en el trabajo de Millon (1969. 1981) y ha jugado un gran >pol en la formación de las bases teóricas para el esquema de de personalidad empleado en el Eje U del DSM-IIT. nali sus trastornos surgió de la insatisfac- ción con el sistema de clas a ado por los manuales previos (DSM-I y DSM-ID. Los principales defectgs de las nosologías previas incluían. de acuerda con Millon (1969: L. La falta de una fundamentación teórica coherente para la clasificación de los trastornos de la personalidad, 2. La tendencia a presentar los trastornos < de personalidad como entidades patológicas indepen dientes pero sin reconocer las interrelaciones potenciales entre tales trastornos 3. Énfasis en la sintomatología dramática», pero descuido en los síntomas y conductas cotidia- nos menos dramáticos pero más típicos y clínicamente relevantes. 4. La formulación de clasificaciones basadas en la tradición e «impresión clínica» más que sobre bases empíricas más rigurosas. | — - La tendencia a considerar todos los trastornos de la personalidad como igualmente graves. 6. El pasar por alto el amplio rango de síntomas que existen dentro de cada trastorno de la perso- nalidad y el valor de observar éstos síntomas como presentes con una inmensidad variable a lo largo de un continuo descrito ¡dentro de cada trastorno. (Éste es aún un defecto del actual DSM-JIL) mn Í 4 l Clasificación de la personalidad y sus trastornos: Un sistema de aprendizaje biosotial $ E) sistema de clasificación, definido como un enfoque de aprendizaje biosocial, fue desarrollado por Millon como un intento de mejorar los defectos inherentes a los sistemas DSM previos para trastomos de personalidad. Algunos aspectos de este sistema han sido incorporados o sirven de base para el actual esquema de clasificación del DSM para los trastornos de la personalidad (Eje 1) Más específicamente, este “islema de clasificación: e o 1 Pe.” a 1. Constituye una teoría del des hrrollo y psicopatología de la personalidad coherente € integrado- ra (Millon, 1969). ON Ñ TT 2. Reconoce la covarianza O, agrupación natural que ocurre entre varios aspectos de las persona- lidades específicas o de los trastornos de Ta personalidad. amplias 1. eso «Cn iidividuo busca refuerzo, y 2) un análisis de Ta fuente de refuerzo, esto es 34 La personalidad y sus trastornos 3. Sensibiliza a al médico co loss síntomas picos. cotidianos de.los trastornos de la personalidad, artempo que - da cuenta ÉS sus síntomas más importantes. . Utiliza tanto pruebas gengradas empíricamente como formulaciones teóricas en apoyo de sus tipologías “(véase Millon, 1981, para revisión; Millon, 1982; véase también Millon y Klerman, en prensa). dee i n cuenta la dios ciación de los trastornos de la persóñalidad de acuerdo a su gravedad. ripción de la personalidad y gus trastornos mediante la utilización Re tuados a lo largo de una graduá ¡ón descriptiva continua que colec- tivamente refleja un rango de síntomas potencialmente amplio y de intensidad variable en lu- gar de utilizar estados sintomáticos independientes para describir los trastornos de la persona- lidad (como es el caso del actual DSM-IID. Cualquier sistema de clagificación simplifica a sus sujetos. Este sistema de clas diferente. Sin embargo, no podemos condenar un sistema de clasificación por fallar al explicar las características únicas de un caso individual. Inevitablemente, se encontrarán innumerables dife- rencias y variaciones sutiles de la conducta entre individuos que han sido cl lasificados juntos, no importa qué sistema de clasificación se use. Esta pérdida de la individualidad es inherente a cual- quier proceso que intente agrupar a los individuos. A pesar de este problema inevitable, un siste- ma de clasificación es válido cuando el tema unificado es capaz de: 1) poner de relieve las carac- terísticas principales y clínicamente relevantes del sujeto que intenta categorizar, y 2) agrupar pre- cisamente a los individuos que poseen estas características en común. Esperamos que la siguiente clasificación alcance estos criterios. ficación no es Una matriz de refuerzo En un intento de desarllar un modelo coherente de la per: áción de los temas o los fundamentos que | puedan ser usados como una base se coficéóptual de de la cual Tas descripciónes sun súbsecuentes de iones de la per 70 importancia, a, Es interesa que cuandó déscritos por teóricos como Freud (1957), Fromm (1955), Heymans y Wiersma (1906), Homey (1939), Kollarist (1912), El por investigadores como Leary (1957), Lorr (Lorr, Klett y MenNair, 1963), McDougall (1908) y Millon (1969), se observa un solapamiento considerable al igual que sucede con los principales tipos de interacción/estrategias de afrontamiento utilizadas por los indi- viduos. En el caso del modelo para personalidad y trastornos de personalidad, usaremos la noción como el tea” unificador alrededor del cual se puede construir él modelo. Por lo tanto, ideradas come elemento rental de la p rsonalidad, comio Indicam “dl capítulo 1. El término refuerzo ha sido usado como sinónimo de recompensa, dsatisfacción y placer, El concepto de refuerzo se encuentra en el centro de nuestro modelo. Estamos interesados en exami- nar el proceso por el cual el individuo busca obtener sus refuerzos. esto es, sus placeres en la vida, El proceso de búsqueda de refuerzo puede ser analizado desde dos perspectivas interactivas dades: 1) un análisis, de | la conducta instrumental utilizada” para obtener ri busca refuérzo el individuo. * La polaridad instrumental nos ayuda a definir de qué manera el individuo buscará refuerzo, y tiene dos aspectos distintos; 1) la la búsqueda activa d 2) la búsq de refuerzo. Los indivi: ue buscan activamente el refuerzo son 1 iduos tendentes. An acción. "Se ca- ractérizan por una conducta alerta, vigilante, persistente, ambiciosa y dirigida hacia su Objetivo, «Están firmemente comprómetidos en asegurar lo que quieren; planifican estrategias, buscan al- | | |