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Este documento analiza la relación entre poder y dominación a lo largo de la historia, con un enfoque especial en el papel del poder religioso en el contexto del poder político y social. Se examina cómo el poder político puede derivar en autocracia, teocracia, o secularización, y cómo el poder religioso puede influir en estas formas de gobierno. El texto también explora el papel del poder en el islam y el budismo, y cómo ha evolucionado a lo largo de la historia. Además, se discute la construcción del poder en irán y la influencia de la ideología de la civilización en la explotación geográfica.
Tipo: Apuntes
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Poder : es la capacidad que tiene un individuo o colectivo para con sus decisiones determinar o modificar su conducta. Implica, por tanto una decisión Hegemonía : es la capacidad de influir en las decisiones de los otros, imponiéndose. Relación entre poder y dominación : son situaciones dinámicas que pueden cambiar con elementos de influencia. Dominio : puede cambiar a partir de la influencia de factores externos, de esta característica deriva el carácter dinámico del dominio.
Elementos de análisis
Dentro del poder se pueden diferenciar diferentes modelos:
El primero de los tipos suele estar relacionado con los tres últimos, de manera que se considera que cuando un elemento tiene poder en una de las áreas tienda a expandirse a las otras. Al menos, esa es la teoría que se puede extraer a partir del análisis de los diferentes tipos de poder que se han sucedido en la historia. A menudo un poder religioso o económico ha tendido a eliminar los demás poderes y a nombrarse como poder único. Este proceso puede nacer desde cualquier tipo de poder (puede ser un poder político que acabe con el resto de poderes y se establezca como poder único, como en el caso de los totalitarismos, pero también puede nacer de otros poderes).
En esta clase se partirá estudiando como el poder religioso a menudo ha estado relacionado con el poder social o el poder político, haciendo una evolución histórica para acabar estudiando la relación entre poderes sociales y poder político o poderes políticos y económicos.
Todas las formas políticas han registrado una carga mayor o menor de sacralización, ha sido una evolución en parte lineal, con el tránsito desde las teocracias a formas progresivamente secularizadas de organización, pero también circular, en la medida que por una u otra vía el contenido laico y secularizado del Estado y de los movimientos políticos registra una reincorporación de componentes de tipo religioso.
I. Las clasificaciones de las formas de gobierno toman como base la composición cuantitativa del sujeto del poder político. La introducción del factor religioso, permite alcanzar una visión más compleja, al combinar el eje de unidad-pluralidad. Tendríamos en consecuencia los siguientes tipos ideales:
a) poder político atribuido al orden divino que es ejercido por un único sujeto, el cual se identifica con la divinidad: teocracia.
b) poder político conferido a un sujeto plural, habitualmente una casta de sacerdotes, que lo ejerce en nombre de Dios: hierocracia.
c) poder político ejercido por un único sujeto, que aun cuando reciba su legitimidad de Dios, lo gestiona de modo autónomo: autocracia.
d) poder político asignado a la un sujeto plural, la colectividad en su conjunto, que prescinde de la sanción divina: democracia/oligarquía.
I.I Las teocracias, caracterizadas por un dominio absoluto del mundo de los dioses sobre el mundo de los hombres. Uno de estos es el Gran Mediador que pone en comunicación ambos planos, el monarca es Dios, y gracias a ello puede regular la relación entre el orden divino y la sociedad humana. Es lo que expresa la noción de “ma’at” en el Egipto faraónico. Ma’at es el principio de orden que hace funcionar tanto el cosmos como la vida política y social, sin el ma’at el mundo se hundiría en el caos. El ma’at depende del rey para poder ser realizado, es cierto que el faraón no puede olvidar su otra función, estrictamente secular, de vencer a los enemigos de Egipto. Pero la insistencia en la función bélica y punitiva no contradice el carácter divino de su poder. El faraón es la pieza clave del funcionamiento cíclico de las fuerzas y elementos que integran la naturaleza. Para reforzar aún más el componente divino del personaje, entra en juego la teogamia, la leyenda de la concepción divina del rey.
El imperio Inca puede asimismo ser considerado como una teocracia de regularidad, pero con un contenido abierto a la secularización, ya que su función es coordinar el entramado de reciprocidad y redistribución que arranca de la comunidad rural fundada en el parentesco y alcanza al vértice del Inca. El Inca era descendiente directo del rey sol y participaba de su divinidad, de acuerdo con una estricta homología entre la ordenación del cosmos y la de la sociedad.
creyentes para asegurar la sumisión absoluta al verdadero dios. Sólo cabe construir el poder desde la perspectiva de la obediencia de la comunidad de creyentes a quien ejerce el gobierno sin desviarse de la fe en Allah. El Islam es una teocracia, en el sentido de que el único poder legítimo corresponde a la palabra de Allah, recogida en el Corán, núcleo de la tradición, a su vez única fuente posible de la ley. La figura del profeta Mahoma, es también irrepetible, por lo cual la designación del gobernante, guía y dependiente a un tiempo de la religión, ofrece dificultades casi insalvables, siendo sin embargo imprescindible porque el Islam no actúa mediante el proselitismo, sino desde la conquista militar que a su vez requiere un centro único de poder político.
En la fase imperial de la historia de Roma, surge la necesidad que siente el emperador de realzar su excepcionalidad sobre el marco institucional republicano y también de sacralizar mediante la divinización del gobernante el dominio sobre las regiones conquistadas de Roma. Es una construcción progresiva, que desemboca en la divinización en toda regla del emperador, donde los dioses se convierten en sus consejeros y su palacio en centro del imperio.
A pesar de que el cristianismo arranca de una distinción neta entre el dominio político y el correspondiente a Dios, que excluye de antemano todo intento de divinización del gobernante, el predomino del objetivo de salvación determina una tendencia a imponer el polo religioso de las “dos ciudades” con la consiguiente dependencia o integración subordinada de la ciudad de los hombres. En el cristianismo oriental, la influencia política del antecedente helenístico, canalizada a través del Bajo Imperio, y la filosofía del neoplatonismo relativizaron notablemente esa dualidad. Frente al eje cristocéntrico del cristianismo occidental, que subraya la contradicción de los planos humano y divino, el cristianismo oriental ofrecía una visión neumocéntrica, donde el Espíritu crea una realidad armónica e integradora. El poder político cristiano se integra en los designios del orden divino, del mismo modo que el individuo en los círculos de la religión y de la política. Cabe entonces perfectamente la sacralización de la figura del emperador, no puede ser dios, pero es casi divino. El emperador mantiene sobre la tierra el orden querido por Dios, es su representante entre los hombres. El súbdito debe prosternarse ante el emperador, como éste lo hace ante Cristo.
En principio, esa propensión integradora tropezaba con el dualismo de la concepción cristiana occidental, a través, de la dialéctica de las dos ciudades angustinianas desarrollada el planteamiento del conocido dilema del tributo, por el cual Cristo separaba el plano de la creencia en Dios del cumplimiento en los deberes hacia el imperio temporal. Pero entraron en juego dos factores que aplazaron durante siglos la consolidación de tal divisoria. El primero, la asimetría que desde el primer momento caracteriza a la doctrina de las dos espadas, con la inclinación a la hegemonía eclesiástica. El segundo, el contraste entre la tendencia a la fragmentación
de la vida social, de la economía y del poder, y la reconstrucción imaginaria de un mundo cristiano unificado, a partir del imperio Carolingio, el emperador obtiene de Dios su autoridad, al ser consagrado por Él y su misión es llevar a la salvación a todo el pueblo cristiano. La ordenación del reino terrestre ha de realizarse bajo la imitación del modelo celeste.
I.4 El tránsito de una realeza cristocéntrica a una realeza iuscéntrica es un proceso que se define a partir del siglo XIII y que en el siglo XVI culmina en la secularización definitiva que encarna el concepto bodiniano de soberanía. Este paso decisivo hacia la secularización es el que darán los reinos particulares. De un lado, definiendo espacios territoriales de poder sobre los cuales el rey actúa y legisla sin reconocer superior. La monarquía no rechazará la sacralizad, pero se la atribuirá a sí misma sin que ello signifique dependencia del estamento eclesiástico. Ser soberano es hacer valer incondicionalmente en la esfera política, la voluntad del príncipe sobre cualquier otra.
Sin aceptar subordinación alguna ante el poder de la Iglesia, el rey se beneficia de esa sacralización de cara a sus súbditos: la imagen del rey es siempre la imagen de Dios.
I.5 Entre las formas históricas de monarquía, quizás la más próxima al tipo ideal de autocracia sea la vigente en Rusia entre los siglos XVI y XX. Iván IV impone una monarquía patrimonial, en que la esfera pública y la privada se confunden en cuanto dominios sometidos a la voluntad ilimitada del zar. El estado, es decir, el poder personal del zar incorporó uno tras otro a los distintos sectores sociales bajo su dirección y control. Los súbditos podían considerarse siervos del monarca. El antecedente bizantino sirvió sólo para otorgar una forma respetable a esa construcción, reforzada incluso por los valores de integración y sumisión predicados desde la Iglesia ortodoxa. La sacralización interviene en este caso con un claro valor auxiliar, su majestad es un monarca absoluto que no responde de sus actos ante nadie en el mundo.
II. La hierocracia supone el ejercicio del poder por una aristocracia carismática, el monopolio de la sacralizad determina la asignación de un poder político que habitualmente es ejercido por la cabeza del cuerpo eclesial. Por diversas vías, las religiones monoteístas han favorecido la formación de hierocracias. En el caso del budismo, la divinización del personaje del fundador y la acumulación de recursos económicos y poder espiritual en los grandes monasterios crea una plataforma de acceso al poder político que consigue hacerse finalmente con él. En Tíbet, la aristocracia carismática budista no tropezará con un obstáculo tan fuerte como se encontró en el Japón medieval, por la ausencia de concentraciones urbana y de un poder laico dotado de medos suficientes para controlar el extenso territorio. En estas condiciones, los grandes monasterios estarán en condiciones de aspirar a la hegemonía, surge entonces la justificación
instituciones públicas). El caso de las polis democráticas es bien claro: lo que se exigía a los ciudadanos era respetar cuidadosamente los ritos que acompañaban a la vida del ciudadano. El balance en Roma fue similar, la religión no ofreció justificación doctrinal o, en su sentido propio, ética a la estructura del sistema o la actuación política del gobierno que se ejercía o proponía.
La religión cívica reaparece en las ciudades república de la Italia medieval, la catedral es el centro simbólico de la vida social, pero cerca de ella el palacio comunal lo es de la vida política. No hay ruptura con la religión católica, pero la lógica del poder se desenvuelve con plena autonomía y ello permite la configuración de un espacio político mundanizado. La articulación entre política secularizada y religión cívica preside formalmente la historia de las democracias contemporáneas.
Existe un término que hace referencia a la religión del poder, es decir, la religión como elemento ordenador del poder de los hombres. El propio Rousseau afirmaba el papel decisivo jugado por las religiones para el poder. La explicación se remonta a la naturaleza humana, ya que es muy difícil explicar las situaciones en las que el hombre gobierna a otros hombres (ya que, naturalmente, todos los seres humanos somos iguales). Por ello, se considera que algunos modelos como el anarquismo son tipos de poder antiteológico, al negar la existencia de un poder superior se niega la existencia de un Dios. Sin embargo, en este tipo de poderes no se produce una desaparición del “poder absoluto por encima de todos” (que en las religiones se considera como sagrado) si no que se produce una transferencia de ese poder a otros elementos que no son Dios, (“transferencia de la sacralidad” a otros elementos, como en el caso del anarquismo, la trasferencia se produce al concepto de libertad).
En cualquier caso, el poder religioso es un elemento visible en todas las formas de poder que se han ido sucediendo a lo largo de la Historia. En algunos casos, la religión ha supuesto el elemento principal donde se asentaba la estructura de poder, mientras que en otros, que incluso se pueden considerar anti-religiosos, el papel de la religión y del poder de la religión es visible.
Ejemplo : en el comunismo, un sistema de poder que se define como anti- religioso, Stalin, su máximo exponente era salido de un seminario para convertirse en sacerdote ortodoxo. Este elemento estará presente en todo su sistema de poder político. Ejemplo : Pasionaria, en el caso del comunismo español, refleja su gran relación con el poder religioso al hacer uso de un vocabulario muy religioso, y al hacer pública su condición de creyente
Unas formas, unas ideologías o unos movimientos políticos aparentemente secularizados pueden asimismo incorporar en uno u otro grado elementos
de sacralización. Cabría mencionar en primer término de los residuos y de las transferencias de sacralidad. Se dan residuos de sacralidad cuando ésta no desaparece por entero del sistema político a pesar de su aparente eliminación. Es algo que sucede con frecuencia en los países asiáticos dotados de constituciones modernas.
El término de transferencia de sacralidad ha sido utilizado por la historiadora Mona Ozouf para designar el paso de elementos ideológicos, comportamientos y rituales propios de la religión católica a la nueva religión que intentan poner en pie los revolucionarios franceses a partir de
La transferencia de sacralidad puede ser visible, como ocurre al acuñar la categoría de los mártires de la revolución, pero puede ser también implícita, requiriendo entonces un análisis de contenido del lenguaje o de las formas de acción.
La transferencia de sacralidad puede ser meramente formal, o en el límite, dar lugar a una construcción doctrinal articulada, globalizante. Estamos entonces ante una religión política, sus rasgos serían: a) pretensión totalizadora, que tiene como núcleo la justificación y exaltación del poder político. b) la adhesión a una religión política se desplaza desde el ámbito de la elección racional a la religión propia del creyente. c) como consecuencia queda definida una comunidad sobre la cual recae la carga sagrada de cubrir las metas políticas que le asigna un liderazgo necesariamente autoritario, y que actúa frente al exterior según dialéctica creyente/infiel d) la cohesión de la comunidad requiere la elaboración y puesta en práctica de unos rituales, una liturgia, una iconografía e incluso una historia sagrada que forjan la cohesión comunitaria.
La religión política puede ser el resultado de dos procesos de procedencia opuesta: a) de la proyección hacia el poder político de una creencia religiosa y b) de la adopción por una ideología o un movimiento político de formas y/o contenidos de naturaleza religiosa.
A) en cuanto a la primera categoría, caben asimismo distintas posibilidades a) una religión incorpora en su núcleo doctrinal la exigencia de conquistar el poder político, b) experimenta transformaciones que por si mismas implican una vinculación estrecha con el poder, o c) esas transformaciones resultan de la entrada en juego de variables externas.
El paradigma del primer apartado es el Islam, pero en el Islam la construcción de un sistema político acorde con la fe y subordinando a ella resulta una exigencia inevitable. Para los musulmanes, nuca cabe separar las dos vertientes, religiosa y política, del poder, debiendo prevalecer siempre la primera sobre la segunda. El único fundamento de la obediencia política para el creyente es la salvaguarda de la verdadera fe por parte de quien gobierna.
La posición del creyente, tanto individual, debe ser activa, ejerciendo preeterno de obediencia de la humanidad a Allah. Jihad significa ese
3.1 El Islam como teocracia laica
El Islam es la religión omnicomprensiva, es decir, no existen elementos sin contenido religiosos dentro de su contenido. Esto lleva, a menudo, a un problema de traducción, ya que todas las palabras y los elementos a los que sus escritos hacen regencia están cargados de un importante valor religioso. Los términos sociales o políticos presentes en este tipo de poder están cargados de una fuerte connotación religiosa, y sus significados no se entienden si no se relacionan con los significados religiosos.
Ejempl: la Naturaleza en el Islam es un elemento que no se entiende si no se relaciona con su relación con el creador. En este caso la naturaleza es “querica” creada e incluida en Dios. Está vinculado a una concepción específica (una ecuación determinada, Dios= criatura), que responde ante todo a la relación que se establece entre la criatura y el creador
Antes que nada hay que hacer unas aclaraciones terminológicas:
Cultura general: Aspectos relativos a la biografía de Mahoma.
El entorno en el que nace el Islam: a comienzos del siglo VII d.C los imperios bizantino y persa controlan parte del territorio fronterizo de la península arábiga. Desde el punto de vista religioso, los habitantes de la zona son politeístas (esta etapa del politeísmo es llamada era de la ignorancia) y conviven con grupos monoteístas (sobre todo provenientes de las sectas cristianas de las zonas vecinas a Arabia), y con comunidades judías (al norte de la península arábiga).
Mahoma nace en el 570 d.C en una tribu árabe y no recibe su misión como profeta hasta el año 610 d.C. esta revelación tuvo lugar en un monte cercano a la Meca, donde se dice que fue visitado por el ángel Gabriel.
Se dice que es en esta recitación donde los musulmanes tienen la
experiencia más directa con dios; se puede comparar desde nuestra cultura cristiana a la Eucaristía.
El Corán se compone de versículos (aleyas) reunidos en capítulos (azoras). La extensión de ambos es muy variable: de muy breves a muy largos. Los
más breves pertenecen al período de la Meca, y se sitúan normalmente al final del Corán; los más extensos se redactaron en Medina y se sitúan al principio.
Los “aleyas” y “azoras” revelados en la Meca y en Medina tienen una naturaleza distinta:
La tradición es, junto al Corán, otro elemento muy importante. Está integrada por los hechos y dichos del profeta por los contemporáneos a él, o por los seguidores de los contemporáneos. La tradición del profeta es el segundo fundamento del islam. Si el Corán contiene la palabra de Dios, la tradición del profeta recoge los dichos y los hechos, que constituyen el ejemplo de cómo debe vivir un musulmán para actuar conforme a los preceptos divinos. Es importante destacar que esta tradición, estos textos, se presenta bajo la forma de unidades narrativas constituidas por un texto que va acompañado de una cadena de transmisión (es decir, quien lo dijo). En cuanto a los temas que se recogen en estos dichos o hechos del profeta son innumerables y muy variables en contenido: preceptos de tipo moral, legal sobre como cumplir con el ritual islámico; consejos sobre aspectos de la vida pública y privada. Sin embargo, lo importante a destacar es que el texto en si es importante, pero lo más destacable es la cadena de transmisión que la acompaña, puesto que es la que garantiza y legitima la autenticidad de lo transmitido. Las cadenas de transmisión son importantes para hacer la selección y diferenciación de los textos más fiables de los menos fiables. Veremos que hay ‘’generaciones salaf’’ que son aquellas generaciones de compañeros directos o sucesores directos del profeta que por su cercanía histórica se les considera generaciones seguras, o generaciones salaf. Estas generaciones son seguras porque tuvieron un acceso más puro de la religión musulmana puesto que vieron en acción al profeta y oir sus dichos
Relación Critatura-creador
Es necesario definir que esta relación no está siempre presente en todas las religiones. No todas las religiones ligan de manera inmediata. Ejemplo: en el budismo no existe relación directa entre Dios y los seres que ha creado.
Sin embargo, y en términos generales, existe una relación directa entre creador y criatura creada por el creador en las religiones monoteístas. Esta relación comienza a ser popular en las religiones a partir del judaísmo. Se elabora así una relación que responde a un proceso de creación determinado.
Ejemplo : la relación existente en el judaísmo entre Hobb y Javé.
Ejemplo: en la película “El pianista en el tejado” se puede observar la metáfora que existe entre estos dos sujetos, ya que, como se ve en la película, el judío se relaciona a través de pactos con el alemán, lo cual indica como observa el la relación con su creador desde su visión de judío.
La relación que se establece por tanto es compleja: si bien es cierto que existe una cierta relación de sumisión, la creación no es un elemento pasivo en todo el proceso, si no que puede relacionarse con la creación. Todo esto procede de la relción que existía con el Dios judío.
Judaísmo: El Dios judío puede destrozar a su pueblo si considera que este ha obrado mal, pero el hombre puede volver a ganarse la gracia de Dios. Esta relación estará presente en el movimiento del pueblo judío en torno a la Diáspora que es leída en términos de castigo de Dios hasta el momento de volver a su tierra habiendo recuperado la gracia divina.
Cristianismo: en el cristianismo esta dualidad está superada.
Se entiendo que Dios es un elemento superior, monoteísta (solo existe un Dios), pero con una vertiente politeísta en el caso del catolicismo (al dividir a Dios en tres partes: Padre, Hijo, Espíritu Santo) donde la relación sigue manteniéndose en términos de superioridad (no hay enfrentamientos entre los tres elementos ya que a fin de cuentas, los tres son Dios). La figura de Dios es dividida en tres.
La Santísima Trinidad se convierte en uno de los elementos principales para el cristianimos, siendo representado de muchas formas diferentes (como 3 ángeles, hipóstasis, Jacobo-Sara, reconociendo la relación entre Hombre- divinidad)
Principios del Corán
Los pilares universales del islam:
Los deberes fundamentales del creyente musulmán hacia Dios son 5:
anochezca.
manera de ayudar a pobres, viudas y huérfanos.
porque trae la percepción de unidad puesto que no hay una iglesia oficial.
Elementos
Islam: principio de sumisión entre la criatura y el creador.
La confusión entre términos puede llevar al error
Whuahadí: principio de Dios como único/puro. Nace en el siglo XVIII cuando Wahab plantea un Islam puro frente a las formas más abiertas del mundo turco (otomano). Para ellos toda construcción vertical es un desafío a Dios (así, por ejemplo, sus tumbas están al ras del suelo). A partir de este punto se enfrentarán con los chiíes bajo el principio de erradicar al enemigo.
Hermanos musulmanes: se basan en el rechazo de occidentalismo (como modelo colonial) conjugando acción legal y violenta e incluyendo educación y asistencia social. Así hay una corriente radical que coexiste con el deseo de trabajar en educación y asistencia social. Su mapase extiende desde Siria a Marruecos y es la matriz de un conjunto de oranizaciones de islamización.
Jihadismo: deber de realizar la jihad en el camino de Alá hasta que su soberanía esté asentada. Actualmente se basa en atacar a USA e Israel. Es ofensiva y más radical en medios. Está planteada en el Corán (10:60) “preparad las fuerzas incluyendo caballería para aterrorizar al enemigo de Alá, que es vuestro enemigo”. En la versión de Arabia Saudí se introduce el elemento de la destrucción del enemigo incluyendo “tanques, aviones…” (reinterpretación) No tiene finalidad espiritual concreta, mientras que en lo teórico es un paso hacia Alá. La base del islamismo radical. Puede haber un islamismo radical que hable de la jihad y que rechace la violencia, basándose en la islamización radical
Dar-Al-Ahab: territorio de la guerra (territorios arrebatados al Islam)
Principios del islamismo
Evolucionismo
Democracia islámica: encontramos diferentes modelos. Por un lado la democracia turca como modelo de mantenimiento, la evolución contra los valores islámicos a través de la democracia (que lleva consigo el cambio de las formas de vida islámica que evolucionan con este nuevo elemento, pero que mantienen su esencia), respeto de pluralismo y crecimiento
Islam progresivo: Se caracteriza por una serie de cuestiones que permiten combinar Islam+modernidad
Vertientes del Islam
¿Cómo se construye el poder absoluto de Dios?
Ad-d’Alá: el hombre es entendido como esclavo de Dios. Se produce sumisión hacia Dios mediante el poder como obediencia. El gobernante está por encima de la umma pero puede ser juzgado, lo cual se consigue dividiendo el poder, dandoles diferentes nombres:
Se entiende el gobierno como gestor del pueblo con un alto poder simbólico; el gobierno entendido como domador de la bestia cuando se pierde el termino califa, se pierde esa capacidad de gobierno. IMPORTANTE LA NOCIÓN DE ESCLAVITUD EN EL MUNDO ISLAMICO
Para los musulmanes el gobierno procede de Dios, quien lo ejerce directamente o a través de intermediarios. Sin el reconocimiento de ese
gobierno no pueden establecerse relaciones correctas y justas entre las gentes, sólo tiranía o anarquía. Con esto queremos decir que claramente