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teoria de la mente, Apuntes de Fisioterapia

Asignatura: Metodos Especificos de intervencion en fisioterapia I, Profesor: Emilio Lozano Aquilera, Carrera: Fisioterapia, Universidad: UJAEN

Tipo: Apuntes

2014/2015

Subido el 23/03/2015

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6Jorge Tellez-Vargas
AVANCES EN PSIQUIATRÍA BIOLÓGICA VOL. 7 2006
Jorge Téllez-Vargas, MD
Teoría de la mente: evolución,
ontogenia, neurobiología y
psicopatología
Introducción
Las neuronas espejo
La teoría de la mente
Ontogenia de la teoría de la mente
Sustrato neurobiológico de la teoría de la mente
Pruebas para evaluar la teoría de la mente
Teoría de la mente y esquizofrenia
Teoría de la mente y trastornos de la personalidad
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6 Jorge Tellez-Vargas

Jorge TÈllez-Vargas, MD

TeorÌa de la mente: evoluciÛn,

ontogenia, neurobiologÌa y

psicopatologÌa

ï IntroducciÛn ï Las neuronas espejo

ï La teorÌa de la mente ï Ontogenia de la teorÌa de la mente ï Sustrato neurobiolÛgico de la teorÌa de la mente ï Pruebas para evaluar la teorÌa de la mente

ï TeorÌa de la mente y esquizofrenia ï TeorÌa de la mente y trastornos de la personalidad

TeorÌa de la mente: evoluciÛn, ontogenia,neurobiologÌa y psicopatologÌa 7

I N T R O D U C C I ” N

La acciÛn se completa en la intersujetividad UM B E R T O EC O

LA CORTEZA MOTORA, responsable control preciso de nuestros propios movimientos, se activa con el simple hecho de observar los movimientos de otra persona. Como es bien conocido por los amantes de los deportes, los m˙sicos y quienes estudian el lenguaje corporal, el mirar los movimientos y las posturas de otras personas puede facilitar los esquemas motores del pro- pio observador, e incluso el observador puede empezar a realizar los mo- vimientos que est· observando, en una imitaciÛn no intencional. Se pueden copiar movimientos y acciones motoras sin entender su significado, como sucede cuando una bandada de gansos despega in- tempestivamente de un lago, siguiendo ´ciegamenteª al primero de sus miembros que se sintiÛ atemorizado. Para los humanos, el SNC provee un mecanismo de copiado m·s sofisticado que nos ayuda a entender las intenciones de otras personas y en cierto sentido, a leer su mente. Los seres humanos analizamos continuamente las intenciones y emociones del otro, observando permanentemente sus movimientos, posturas y mi- radas, antes de decidirnos a interactuar con Èl. La habilidad para inter- pretar las intenciones del otro es esencial para lograr la cooperaciÛn y una interacciÛn social exitosa. Las observaciones de estos hechos, aparentemente autom·ticos, ad- quieren un significado especial, cuando son analizados a la luz de la llamada teorÌa de la mente, seg˙n la cual el individuo es capaz de iden- tificar las intenciones y sentimientos en el otro. Cuando somos testigos de cualquier tipo de actividad o secuencia de actividades llevadas a cabo por una persona o grupo de personas tendemos a asignarle un significa- do y a explicarnos los comportamientos de los dem·s de tal manera que nos resulten consistentes y nos otorguen continuidad al devenir de las acciones de los otros y al discurrir nuestros propios pensamientos.

TeorÌa de la mente: evoluciÛn, ontogenia,neurobiologÌa y psicopatologÌa 9

Estas neuronas, a las que se ha denominado ´neuronas espejoª (mirror neurons), forman parte de un sistema percepciÛn/ejecuciÛn de modo que la simple observaciÛn en el otro de movimientos de la mano, de la boca o del pie activa las mismas regiones especÌficas de la corteza motora como si el individuo estuviera realizando esos movimientos, aun cuando esta activaciÛn motora no se transforme en un movimiento actuado visible en el individuo que observa. Estas observaciones permiten concluir que la activaciÛn de la circun- voluciÛn temporal superior se produce frente a la observaciÛn de movi- mientos intencionales y que su funciÛn es el monitoreo biolÛgico del movimiento. En los estudios con resonancia magnÈtica cerebral funcional llevados a cabo por JACOBONI y colaboradores en la UCLA con 33 sujetos a quie- nes se les presentÛ en forma alternante tres tipos de videos (primero, una mano que agarraba una taza sin que este movimiento se encontrara enmarcado en un contexto; en el segundo, sÛlo el contexto: un servicio de tÈ completo con la comida y la bebida servidas; y el tercero, los movimien- tos de beber o de limpiar dentro del contexto reflejado) se observÛ que las acciones realizadas dentro del contexto, en comparaciÛn con las realiza- das fuera de Èl, aumentan el flujo sanguÌneo cerebral en la parte posterior del giro frontal inferior (·rea de Broca) conocido por su importancia en la ejecuciÛn del control, y en las ·reas adyacentes a la corteza ventral premotora, donde se representan las acciones de las manos. Estas obser- vaciones sugieren que las neuronas espejo se activan en mayor grado cuando las acciones motoras que vemos no son aisladas, sino que se encuadran en un entorno que para nosotros tiene un significado determi- nado, lo que supone la capacidad de estas neuronas para interpretar e identificar las intenciones de la persona que tenemos al frente. Los investigadores que trabajan en el sistema percepciÛn/ejecuciÛn de las ìneuronas espejoî plantean, con fundamento, que este sistema inte- gra un circuito que permite atribuir y entender las intenciones de los otros, o que constituirÌa el sustrato biolÛgico de lo que hoy se conoce como teorÌa de la mente, o el identificar y suponer las intenciones del otro. Este mecanismo de reconocimiento e interpretaciÛn est· alterado en los pacientes con autismo o con esquizofrenia.

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La evoluciÛn parece haber asegurado asÌ las bases biolÛgicas para favorecer los procesos de identificaciÛn esenciales para garantizar que el infante y la madre (o el cuidador) se encuentren, para que los caracteres del segundo puedan pasar a ser parte del primero; pero, tambiÈn, para que los movimientos del lactante puedan resonar en la madre o el cuida- dor, quienes los sentir·n como propios. Cuando un sujeto realiza acciones ósimples o complejasó, estas ac- ciones van acompaÒadas de la captaciÛn de las propias intenciones que impulsan el hacerlas. Se forma asÌ una articulaciÛn en el psiquismo de modo que la propia acciÛn queda asociada a la intenciÛn que la puso en marcha. Cada intenciÛn se asocia con acciones especÌficas que le dan expresiÛn, y cada acciÛn evoca las intenciones asociadas. Una vez formado ese complejo asociativo ìacciÛn/intenciÛnî en el individuo, cuando el otro realiza una acciÛn las neuronas espejo provo- can en el cerebro del observador la acciÛn equivalente, acciÛn que evoca en Èste la intenciÛn que est· asociada con ella. El individuo atribuye al otro la intenciÛn que tendrÌa la acciÛn si la realizase Èl mismo. Este meca- nismo podrÌa ser considerado como el sustrato neurobiolÛgico de la pro- yecciÛn, como mecanismo de defensa. Para BLEICHMAR la acciÛn de las neuronas espejo y su relaciÛn con la teorÌa de la mente constituye el sustrato biolÛgico del proceso de identifi- caciÛn. Afirma el autor:

ì q u e s e h a h e c h o m · s h i n c a p i È e n e l p a p e l e s t r u c t u r a n t e d e l a i d e n t i f i c a c i Û n p a r a l a c o n s t i t u c i Û n d e l s u j e t o q u e e n o t r a motivaciÛn de igual importancia: la funciÛn que cumple en la organizaciÛn de la relaciÛn con el otro. Se tendiÛ a limitar el e s t u d i o d e l a i d e n t i f i c a c i Û n a u n a d i m e n s i Û n ó l a i n c o r p o r a - ciÛn del otro a la estructura del sujetoó sin tener en cuenta que el psiquismo se desarrolla no sÛlo en la intersubjetividad s i n o p a r a l a i n t e r s u b j e t i v i d a d , p a r a a s e g u r a r q u e e l i n d i v i - d u o p u e d a m a n t e n e r l a r e l a c i Û n c o n e l o t r o Ö î.

LALALALALA TEORÕATEORÕATEORÕATEORÕATEORÕA DEDEDEDEDE LALALALALA MENTEMENTEMENTEMENTEMENTE El tÈrmino ìTeorÌa de la menteî fue acuÒado por PREMACK y WOODRUFF en 1978 para explicar los mecanismos por los cuales los chimpancÈs son

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riencia de conocer personas que en poco tiempo nos trasmiten la sensa- ciÛn de que las conocemos desde siempre. Es una habilidad aprendida que pasa a ser inconsciente y autom·tica en forma muy temprana. La teorÌa de la mente habilita al individuo para actuar sin dificulta- des en sus relaciones interpersonales, ya sean Ìntimas o profesionales, pero a˙n m·s importante le permite anticipar o predecir, establecer rela- ciones afectivas, indispensables en el proceso de apareamiento y repro- ducciÛn. TambiÈn es llamada mentalizaciÛn y se desarrolla a partir de expe- riencias visuales, que pueden estar asociadas con experiencias simult·- neas en otros sentidos, lo que hace que experiencias sociales similares se acompaÒen de otras no visuales ócomo ac˙sticas u olfatoriasó que re- gistramos en la situaciÛn inicial. AsÌ, una persona que padece ansiedad social es probable que ingiera bebidas alcohÛlicas en presencia de otras personas que son percibidas óconciente o inconscientementeó como ame- nazadoras. Los pacientes con alteraciones neuropsiqui·tricas de diferente clase (como la esquizofrenia, el autismo, el sÌndrome de ASPERGER, trastornos de la personalidad, fobia social y enfermedad bipolar) tienen dificultades para percibir las emociones de los otros (son ciegos mentales en mayor o menor grado), razÛn por la cual se comportan con rudeza, falta de suti- leza, carencia de compasiÛn (o empatÌa), egocentrismo y arrogancia e incluso exhiben comportamientos de heteroagresiÛn. En la vida real, el desarrollo adecuado de la teorÌa de la mente, nos permite utilizar las met·foras y reconocer el sarcasmo, la ironÌa y el mamagallismo, protagonista insigne de los escritos de GARCÕA M¡RQUEZ. La empatÌa es definida como una respuesta emocional m·s apropiada a la situaciÛn que vive el otro, que a la propia situaciÛn, ìes ponerse en lugar del otroî. Otros autores, como BLAIR (2005) describen una forma especial que denominan empatÌa motora, definida como la tendencia autom·tica a imitar y sincronizar nuestras expresiones faciales, vocali- zaciones, posturas y movimientos con los de la otra persona, que serÌa producida por la activaciÛn de la corteza temporal superior y de las neuronas espejo.

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La relaciÛn entre empatÌa y teorÌa de la mente a˙n no ha sido diluci- dada. Algunos autores creen que comparten los mismos procesos pero otros consideran que se trata de dos entidades distintas, razÛn por la cual, los individuos autistas presentan carencia de las cogniciones socia- les y producen respuestas fisiolÛgicas y cognoscitivas, a veces exagera- das, en situaciones de estrÈs, en tanto que los psicÛpatas son incapaces de experimentar empatÌa pero no presentan alteraciones en el proceso de mentalizaciÛn.

ONTOGENIAONTOGENIAONTOGENIAONTOGENIAONTOGENIA DEDEDEDEDE LALALALALA TEORÕATEORÕATEORÕATEORÕATEORÕA DEDEDEDEDE LALALALALA MENTEMENTEMENTEMENTEMENTE Para algunos autores la teorÌa de la mente es innata e intuitiva pero para otros investigadores es el resultado de la experiencia y el aprendizaje. La evoluciÛn del mÛdulo de la teorÌa de la mente, como lo denomina BARON-COHEN, se realiza conjuntamente con el proceso de maduraciÛn cerebral, porque requiere del desarrollo de estructuras cerebrales y de la formaciÛn de redes neuronales precisas. Hacia los seis meses de edad el infante es capaz de distinguir el movi- miento entre objetos animados e inanimados y cerca del aÒo de edad desarrolla la capacidad de formar una representaciÛn tri·dica (joint attention) formada por su propia percepciÛn, la percepciÛn de un agente (por ejemplo, la madre) y el objeto, siempre y cuando el objeto se encuen- tre en el campo visual del niÒo. Entre los 14-18 meses, el niÒo es capaz de dirigir la mirada hacia un agente que lo mire fijamente y comienza a entender sus estados mentales de deseo e intenciÛn, asÌ como la relaciÛn causal entre las emociones y los logros. Al caminar, entre los 18 y 24 meses, descubre la diferencia entre reali- dad y pretensiÛn; es capaz de distinguir entre la representaciÛn de un evento real y la representaciÛn de un estado hipotÈtico (por ejemplo, un pensamiento) y, adem·s, puede reconocerse al mirarse en el espejo, y algunos meses m·s tarde, puede decir ìYo piensoî. A partir de esta edad y sobre la base de las adquisiciones previas que hemos comentado, se inicia el desarrollo ontogÈnico de la teorÌa de la mente. Se han descrito tres estadios fundamentales en el desarrollo de la teorÌa de la mente en el ser humano, que se conocen como fase 1 (ToM1),

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SUSTRATOSUSTRATOSUSTRATOSUSTRATOSUSTRATO NEUROBIOL”GICONEUROBIOL”GICONEUROBIOL”GICONEUROBIOL”GICONEUROBIOL”GICO DEDEDEDEDE LALALALALA TEORÕATEORÕATEORÕATEORÕATEORÕA DEDEDEDEDE LALALALALA MENTEMENTEMENTEMENTEMENTE Las estructuras cerebrales han evolucionado en los primates no humanos y en el hombre y han sufrido procesos de adaptaciÛn hasta llegar a cons- tituir los circuitos y redes de la teorÌa de la mente. El lÛbulo temporal de los primates no humanos contiene las denomi- nadas neuronas espejo, que como se comentÛ anteriormente, se activan cuando el mono mueve la boca o las manos o cuando observa esta misma conducta en otro individuo. Estas neuronas tambiÈn se han encontrado en gran n˙mero en la corteza premotora ventral de los primates no hu- manos, ·rea homÛloga al ·rea de Broca en los humanos. FADIGA y colaboradores (1995) observaron que al usar la estimulaciÛn magnÈtica transcraneal en un grupo de humanos que miraban manos que se movÌan en un movimiento-objetivo se incrementaron los potencia- les motores evocados, especialmente en los m˙sculos que el observador habrÌa utilizado si hubiera realizado el mismo el movimiento. El descubrimiento de las neuronas espejo en los humanos permite suponer que la capacidad de imitar las acciones de los otros ha evolucio- nado hasta ser capaz de simular los estados mentales del otro. Pero para la teorÌa de la mente, es necesario, adem·s, que el individuo sea capaz de distinguir si la conducta es originada por el mismo o por el otro, porque simular el estado mental del otro no necesariamente implica una reflexiÛn consciente. BR‹NE (2005) cree que la reflexiÛn consciente es necesaria, como su- cede en la transferencia y contratransferencia del proceso psicoterapÈutico, donde paciente y terapeuta se atribuyen en forma mutua e inconsciente, una serie de estados mentales (intenciones, deseos, creencias) y el objeti- vo terapÈutico es develarlos y hacerlos conscientes. En el ser humano, para reflexionar conscientemente sobre el propio estado mental o el del otro es necesario contar con circuitos neurales diferentes a los empleados en la simulaciÛn o imitaciÛn del movimiento. Los recientes estudios de resonancia magnÈtica funcional llevados a cabo por RUBY y DECETY (2001) mostraron que la corteza parietal se activa en forma diferente si se trata de la perspectiva de primera o tercera persona: si se emplea la perspectiva de primera persona se activa la cor- teza parietal inferior izquierda pero en la perspectiva de la tercera perso-

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na se activa la regiÛn correspondiente en el hemisferio derecho. Es m·s, cuando un individuo imita la acciÛn de otra persona se observa mayor activaciÛn de la corteza parietal inferior izquierda, pero hay mayor acti- vaciÛn de la corteza parietal inferior derecha cuando el individuo ve que sus acciones son imitadas. Estos resultados permiten suponer que la cor- teza parietal inferior derecha es necesaria para la representaciÛn cons- ciente de los estados mentales del otro, en tanto que la corteza parietal inferior izquierda resulta primordial para la representaciÛn de nuestros propios estados mentales. La corteza del cÌngulo anterior es una estructura altamente compleja en su citoarquitectura y en su organizaciÛn funcional. Recibe informa- ciÛn de la corteza motora, de la mÈdula espinal, del t·lamo y de los n˙cleos del tallo cerebral. Es concebida, actualmente, como un mediador del control motor, la cogniciÛn y la regulaciÛn de la vigilia. En los monos se activa, especialmente la porciÛn rostral, antes de los movimientos iniciados por el mismo mono, es decir, los movimientos vo- luntarios. En los estudios con neuroim·genes se ha observado que se activa cuando los individuos intentan resolver las pruebas para evaluar la teo- rÌa de la mente. NIMCHINSKY y COLABORADORES (1999) descubrieron en la corteza del cÌngulo anterior de primates no humanos y de seres humanos, unas cÈlulas en forma de huso, cuya densidad se correlaciona en forma inversa con la distancia genÈtica existente entre la especie y el hombre. La densidad es menor en orangutanes, intermedia en gorilas, alta en chimpancÈs y muy alta en el hombre. Aunque no se conoce el verdadero papel de las cÈlulas en huso, algunos autores suponen que Èstas han evolucionado para lograr un control inhibitorio. De esta forma, la supresiÛn ìvoluntariaî de una res- puesta inmediata en la interacciÛn social y postergar la obtenciÛn de la recompensa producen una ìdecepciÛn t·cticaî, que puede ser importante en la interacciÛn social. En resumen, el procesamiento de los estÌmulos relacionados con la teorÌa de la mente supone la integraciÛn de redes neurales entre la corte- za prefrontal medial, la circunvoluciÛn temporal superior y los lÛbulos temporales. La activaciÛn de estas ·reas durante el proceso de

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PRUEBASPRUEBASPRUEBASPRUEBASPRUEBAS PARAPARAPARAPARAPARA EVALUAREVALUAREVALUAREVALUAREVALUAR LALALALALA TEORÕATEORÕATEORÕATEORÕATEORÕA DEDEDEDEDE LALALALALA MENTEMENTEMENTEMENTEMENTE La prueba m·xima de comprender al otro es poder entender que los otros pueden tener falsas creencias que difieren de mi propio conocimiento. Algunos investigadores han diseÒado diferentes pruebas para eva- luar uno o varios de los aspectos clÌnicos relacionados con la evoluciÛn de la teorÌa de la mente. WIMMER y PERNER (1983) crearon la prueba de Sally y Anna (Sally- and-Anna-Test) en la cual el sujeto debe distinguir entre su propio cono- cimiento al observar que Anna esconde un objeto cuando Sally se ha ido, del conocimiento de los otros protagonistas de la escena. La prueba re- quiere que el sujeto sea capaz de representar el estado mental de Sally (Yo sÈ que Sally no sabe dÛnde est· el objeto). Los niÒos menores de cuatro aÒos presentan un pobre desempeÒo en esta prueba, porque todavÌa no han desarrollado el primer estadio de la teorÌa de la mente. Por esta razÛn, la prueba es considerada como una forma de analizar la fase 1 de la teorÌa de la mente (ToM1). CORCORAN y colaboradores (1995) diseÒaron el Hinting Task, una prueba que permite evaluar la habilidad del probando para inferir las intenciones que est·n detr·s de las palabras, mediante la presentaciÛn de 10 historias cortas en las que interact˙an dos protagonistas, en las cua- les el evaluado debe identificar las intenciones de cada uno de los prota- gonistas. BARTH y K‹FFERLE (2001) diseÒaron una prueba para evaluar la com- prensiÛn de los refranes (Proverb Test), que consta de 14 l·minas que ilustran 14 refranes comunes en casi todos los idiomas, que se le presen- tan al probando para que elija una de las cinco posibles interpretaciones del refr·n, en las cuales se han tenido en cuenta grados variables de significancia y abstracciÛn, siendo una de ellas, la interpretaciÛn literal del refr·n. BRUNET y colaboradores (2000) diseÒaron tres condiciones experi- mentales para realizar sus estudios con PET cerebral. En la primera se muestra una escena en que se atribuye la intenciÛn (teorÌa de la mente), en la segunda existe una causa fÌsica relacionada con los protagonistas y en la tercera, la causa fÌsica est· relacionada ˙nicamente con los objetos.

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Los autores observaron que durante la prueba de atribuir una intenciÛn, se activan la corteza prefrontal y los lÛbulos temporales.

TEORÕATEORÕATEORÕATEORÕATEORÕA DEDEDEDEDE LALALALALA MENTEMENTEMENTEMENTEMENTE YYYYY ESQUIZOFRENIAESQUIZOFRENIAESQUIZOFRENIAESQUIZOFRENIAESQUIZOFRENIA FRITH (1992) ha sido el primer autor en sugerir que los sÌntomas psicÛticos observados en la esquizofrenia indican alteraciones en las habilidades de la teorÌa de la mente y le impiden tomar en cuenta los estados mentales del interlocutor. Los trastornos en la forma del pensamiento hacen que el paciente infiera en forma falsa que su interlocutor comparte con Èl un conocimien- to com˙n, ìque sabe lo que el paciente sabeî. Adem·s, el paciente puede presentar dificultades para experimentar su conducta como el resultado de sus propias intenciones y puede, entonces, interpretar que sus accio- nes son controladas por otros. CORCORAN y FRITH (1996) afirman que los individuos que presentan los llamados sÌntomas negativos de la esquizofrenia no desarrollaron las habilidades de la teorÌa de la mente y por ello, muestran desde la infancia alteraciones en sus actividades sociales y presentan un peor desempeÒo en la pruebas para evaluar las habilidades de la teorÌa de la mente. Por el contrario, los pacientes que presentan sÌntomas positivos, y especial- mente, quienes muestran delirios y alucinaciones de tipo paranoide, han desarrollado en forma m·s adecuada las habilidades de la teorÌa de la mente y obtienen mejores resultados en estas pruebas y cuando se recu- peran de la crisis psicÛtica son capaces de apreciar los estados mentales de sus interlocutores. Estas observaciones sugieren que la teorÌa de la mente, la organiza- ciÛn cognoscitiva y el funcionamiento social comparten mecanismos neurobiolÛgicos. JARROLD y colaboradores (2001) observaron en niÒos con autismo y en algunos miembros de la poblaciÛn general que las alte- raciones en la teorÌa de la mente est·n relacionadas con la tendencia a procesar la informaciÛn visual en forma focal y a ignorar el resto del contexto visual. Por tanto, la teorÌa de la mente, es una manifestaciÛn de ìcoherencia centralî, es decir, representa la habilidad para integrar y modificar la informaciÛn basada en el contexto visual.

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La alteraciÛn en la interpretaciÛn de los refranes que se observan en los pacientes con esquizofrenia contin˙a sin ser comprendida en forma integral, aun cuando se supone que es el resultado de alteraciones en las funciones ejecutivas y cognoscitivas y del deterioro que produce la enfer- medad. Las investigaciones de los trastornos en la comunicaciÛn observados en pacientes con esquizofrenia revelan la existencia de alteraciones en la sintaxis y la sem·ntica, que llevan al paciente a utilizar el lenguaje en forma pragm·tica, siendo incapaz de encontrar el significado figurativo de una palabra o de una frase, originando, de esta manera, el pensamien- to concreto caracterÌstico del esquizofrÈnico. De acuerdo con la llamada ìTeorÌa de la pertinenciaî (Relevance Theory) la codificaciÛn y decodificaciÛn del lenguaje requieren la expre- siÛn y el reconocimiento de las intenciones que albergan tanto el emisor como quien escucha. Este proceso, seg˙n SPERBER y WILSON (2002) re- quiere de mecanismos metapsicolÛgicos de inferencia, que corresponden a los elementos de la teorÌa de la mente. Los pacientes con pobre desarrollo de la teorÌa de la mente muestran grandes inconvenientes en la comprensiÛn de la met·fora y de la ironÌa. La met·fora es el uso descriptivo del lenguaje (T˙ eres la luz de mi vida) en tanto que la ironÌa representa el uso interpretativo del lenguaje (°QuÈ buen amigo eres!), de tal modo que la ironÌa y la met·fora representan diferentes niveles de complejidad del lenguaje. Para interpretar las met·foras es necesario que el desarrollo ontolÛgico de la teorÌa de la mente haya alcanzado el primen nivel, en tanto que para comprender la ironÌa se requiere que se haya logrado llegar al segun- do nivel de complejidad. LANGDON y colaboradores (2002) sugieren que en la comprensiÛn de la met·fora y de la ironÌa participan procesos cognoscitivos diferentes, de tal manera que la incapacidad para interpre- tar las met·foras se asocia con la presencia de sÌntomas negativos en la esquizofrenia (alogia) y la dificultad para comprender la ironÌa se asocia con trastornos en la forma del pensamiento. Adem·s, la mayorÌa de los refranes envuelven en forma implÌcita ìcon- tratos socialesî, (Dime con quiÈn andas y te dirÈ quiÈn eres), es decir, que

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se espera un comportamiento de cooperaciÛn en el intercambio de las diferentes situaciones. Algunos pacientes esquizofrÈnicos muestran dificultades para abs- traer el significado social del refr·n, como sucede en los pacientes con daÒo de la corteza prefrontal ventromedial. Las dificultades para la interpretaciÛn de las met·foras y de la ironÌa se suelen acompaÒar de alteraciones en el pensamiento, el lenguaje y la comunicaciÛn, que dificultan el di·logo con el paciente, a tal punto que a veces resulta imposible realizar la entrevista clÌnica. El estudio llevado a cabo por BR‹NE y BODENSTEIN (2005) en una muestra de 31 pacientes esquizofrÈnicos, con medicaciÛn antipsicÛtica comparados con 21 controles sin historia de enfermedad psiqui·trica, mostrÛ que la evoluciÛn adecuada de la teorÌa de la mente es un predictor significativo para la correcta interpretaciÛn de los refranes, tanto en el grupo control como en el grupo de pacientes. Las dificultades en la inter- pretaciÛn de los refranes observadas en los pacientes con esquizofrenia correlacionaron en forma positiva con las perseveraciones observadas en la prueba de WISCONSIN y las puntuaciones en el PANSS. Este hecho sugiere que tanto las dificultades en la interpretaciÛn de los refranes, como las perseveraciones y los sÌntomas psicÛticos comparten un mismo sustrato neurobiolÛgico: una disfunciÛn del lÛbulo frontal.

TeorÌa de la mente y comportamiento violento Los diferentes estudios clÌnicos muestran que la esquizofrenia se asocia con un mayor riesgo de presentaciÛn de conductas violentas, riesgo que de acuerdo con la investigaciÛn de RASANEN y colaboradores (1998) es cuatro veces mayor en los pacientes con esquizofrenia que en la pobla- ciÛn general. El comportamiento violento del paciente con esquizofrenia se relacio- na con la presencia de sÌntomas psicÛticos, el abuso de alcohol o la pre- sencia de alteraciones en el eje II, como rasgos de personalidad antisocial. El desarrollo de la teorÌa de la mente es crucial para un adecuado funcionamiento social e interpersonal y para expresar sentimientos de empatÌa. La empatÌa, por sÌ misma, es un inhibidor del comportamiento violento. MILLER y EISENBER (1998) en un metaan·lisis, concluyen que el

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de empatÌa, factores que tambiÈn se presentan en pacientes con alteracio- nes en el eje II, del tipo de la personalidad antisocial, con quienes com- parten rasgos como manipulaciÛn, conductas desafiantes, falta de empatÌa y de sentimientos de culpa o con pacientes con daÒo en la corteza prefrontal, quienes muestran un buen rendimiento en las pruebas de in- teligencia, falta de sentimientos de empatÌa y comportamientos de agre- siÛn verbal y fÌsica hacia los otros.

TEORÕATEORÕATEORÕATEORÕATEORÕA DEDEDEDEDE LALALALALA MENTEMENTEMENTEMENTEMENTE YYYYY TRASTORNOSTRASTORNOSTRASTORNOSTRASTORNOSTRASTORNOS DEDEDEDEDE LALALALALA PERSONALIDADPERSONALIDADPERSONALIDADPERSONALIDADPERSONALIDAD Se han encontrado asociaciones entre algunos trastornos de la personali- dad con alteraciones en el desarrollo de la teorÌa de la mente. LANGDON y COLTHEART (1999) encontraron que individuos con al- tos puntajes para personalidad esquizotÌpica mostraron mayores altera- ciones en la teorÌa de la personalidad comparados con individuos con menores puntajes de esquizotipia. Consideran estos autores que si se considera el espectro que va desde la normalidad a la psicosis, incluyen- do en el medio los patrones de personalidad esquizoide y esquizotÌpica, es posible considerar que el dÈficit en el desarrollo de la teorÌa de la mente es un rasgo de estado. Los individuos con personalidad antisocial son descritos como emocionalmente frÌos, superficialmente encantadores e irresponsables, rasgos que est·n presentes desde la infancia. Se podrÌa suponer que estos individuos serÌan incapaces de sentir empatÌa porque presentan altera- ciones en el desarrollo de la teorÌa de la mente, pero las evidencias mues- tran lo contrario. En condiciones experimentales, como cuando se les aplica el Reading the Mind in the Eyes Test obtienen resultados similares a los obtenidos por los individuos sin rasgos psicop·ticos. Al parecer, los individuos con personalidad antisocial o psicop·tica, desarrollan las habilidades de la teorÌa de la mente de tal manera que les permite com- prender los estados emocionales del otro en forma puramente instrumen- tal evitando los sentimientos de empatÌa. Es preciso recordar que el medio familiar resulta importante en el desarrollo de la teorÌa de la mente. Como se expuso anteriormente, los padres que hablan a sus hijos sobre los estados emocionales de otros y los hermanos mayores pueden estimular en los niÒos los procesos de adqui-

TeorÌa de la mente: evoluciÛn, ontogenia,neurobiologÌa y psicopatologÌa 25

siciÛn de la teorÌa de la mente. Por el contrario, un medio ambiente fami- liar con deprivaciÛn emocional o comportamientos abusivos impide el desarrollo de las habilidades cognoscitivas de la teorÌa de la mente y producir un ìfuncionamiento cavilante o abstraÌdoî con franca inhibi- ciÛn funcional, como mecanismo de defensa frente a las agresiones del medio.

TEORÕATEORÕATEORÕATEORÕATEORÕA DEDEDEDEDE LALALALALA MENTEMENTEMENTEMENTEMENTE YYYYY DA—ODA—ODA—ODA—ODA—O CEREBRALCEREBRALCEREBRALCEREBRALCEREBRAL Las investigaciones de la teorÌa de la mente en pacientes que han sufrido accidentes cerebrovasculares o presentan trastornos cerebrales degenerativos difieren de los estudios comentados anteriormente, porque se llevan a cabo en individuos que se suponen desarrollaron adecuada- mente las habilidades de la teorÌa de la mente. Los estudios en pacientes con daÒo en los lÛbulos frontales ocasiona- dos por la resecciÛn de tumores o infarto de la arteria cerebral media muestran que los individuos con lesiones en el lÛbulo frontal derecho presentan dificultades en la apreciaciÛn de los estados mentales del otro, son incapaces de distinguir las bromas de las mentiras y de reconocer la decepciÛn. Estos dÈficits son independientes de otras disfunciones cognoscitivas y son menos severos en pacientes con lesiones del lÛbulo frontal izquierdo. Cuando la lesiÛn es bilateral los pacientes son incapa- ces de comprender la fase 3 de la teorÌa de la mente, la faux pas o recono- cimiento de los errores. Los pacientes con demencia frontotemporal presentan francas difi- cultades en las pruebas que eval˙an la teorÌa de la mente, que correlaciona con las alteraciones comportamentales y el grado de atrofia cerebral. Los escasos estudios realizados con pacientes con enfermedad de ALZHEIMER, PARKINSON o HUNTINGTON muestran que no existe un compromiso de las habilidades de la teorÌa de la mente y que los sÌntomas delusivos o interpretativos son el resultado de la fisiopatogenia de cada una de las enfermedades.