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El Templo Funerario de Amenofis III: Un Monumento Eterno - Prof. Albardonedo Freire, Apuntes de Historia del Arte

El gran templo funerario construido por amenofis iii en honor a su padre amón, el señor de los tronos del doble país. El templo, construido en arenisca y oro, estaba adornado con numerosas estatuas y estaba rodeado de un lago lleno del nilo. El documento también menciona la presencia de sirios y extranjeros en el templo, así como sus abundantes almacenes.

Tipo: Apuntes

2016/2017

Subido el 17/04/2017

paca345
paca345 🇪🇸

2.9

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El corazón de Su Majestad se complace en construir
monumentos muy grandes;
una cosa semejante no había sucedido desde los primeros
tiempos del Doble País
Hizo un monumento para su padre Amón, señor de los
tronos del Doble País, construyendo para él un templo,
cuyo muro de cerco, en bella piedra arenisca, pertenece a
la eternidad y a la infinita duración; todo el templo en su
totalidad estaba trabajado en oro, su suelo estaba
adornado de plata, todas sus puertas eran de “electrum”
era ancho, extremadamente grande, construido para
durar eternamente
y adornado con esta importantísima estela; numerosas
eran las estatuas del rey, en granito de Elefantina, en
arenisca, en toda clase de piedras preciosas
excelentemente labradas, como trabajos para la
eternidad.
Se elevaban resplandecientes hasta el cielo y sus rayos, en
las caras, eran semejantes a aquellos del Disco solar
cuando centellea al inicio del alba
El templo también estaba provisto de una “estela del
rey”, trabajada en oro y en múltiples piedras preciosas.
Mástiles con banderolas se habían fijado ante su fachada,
elaboradas con “electrum”;
era semejante al horizonte del cielo, cuando Re se eleva
en él.
Su lago estaba lleno por el gran Nilo, señor de los peces
y de los pájaros, con las ofrendas puras.
El edificio de servicio del templo estaba ocupado por
criados, hombres y mujeres, así como por los hijos de los
jefes de los países extranjeros, que pertenecían al botín de
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El corazón de Su Majestad se complace en construir monumentos muy grandes;

una cosa semejante no había sucedido desde los primeros tiempos del Doble País

Hizo un monumento para su padre Amón, señor de los tronos del Doble País, construyendo para él un templo, cuyo muro de cerco, en bella piedra arenisca, pertenece a la eternidad y a la infinita duración; todo el templo en su totalidad estaba trabajado en oro, su suelo estaba adornado de plata, todas sus puertas eran de “electrum” era ancho, extremadamente grande, construido para durar eternamente

y adornado con esta importantísima estela; numerosas eran las estatuas del rey, en granito de Elefantina, en arenisca, en toda clase de piedras preciosas excelentemente labradas, como trabajos para la eternidad.

Se elevaban resplandecientes hasta el cielo y sus rayos, en las caras, eran semejantes a aquellos del Disco solar cuando centellea al inicio del alba

El templo también estaba provisto de una “estela del rey”, trabajada en oro y en múltiples piedras preciosas. Mástiles con banderolas se habían fijado ante su fachada, elaboradas con “electrum”;

era semejante al horizonte del cielo, cuando Re se eleva en él.

Su lago estaba lleno por el gran Nilo, señor de los peces y de los pájaros, con las ofrendas puras.

El edificio de servicio del templo estaba ocupado por criados, hombres y mujeres, así como por los hijos de los jefes de los países extranjeros, que pertenecían al botín de

su majestad. Sus almacenes contenían toda clase de cosas buenas, no se sabía en qué número. Estaba igualmente rodeado por el campamento de los sirios, establecidos aquí con los hijos de los jefes

Sus rebaños eran numerosos como la arena de la orilla, en total, millones.

La estela del templo funerario de Amenofis III (1408-1372 a.C.)

Yarza Luaces, Joaquín, Fuentes de la Historia del Arte. Madrid, Historia 16, 1997, pp. 14-