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texto examen indio 2, Exámenes de Historia del Arte

Asignatura: Arte indio y de Asia Oriental, Profesor: Eva Fernandez, Carrera: Historia del Arte, Universidad: UCM

Tipo: Exámenes

2012/2013

Subido el 28/12/2013

anita_dinamita6396
anita_dinamita6396 🇪🇸

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CUANTAL MALA RD posa. Elplacio estetico en lo rai ción Malta ! PRESENTACIÓN ¡ La cuestión del placer de la representación, que fue uno de los gran- x des temas de polémica entre los pensadores de Cachemira en los si- glos IX y X, no es para nosotros una cuestión anacrónica, sino todo lo contrario. Hemos venido asistiendo, ya desde hace años, a una intensa explosión de la espectacularidad. No nos conformamos ya con asistir a representaciones teatrales o cinematográficas, sino que convertimos la vida misma en ficción. En nuestros hogares las panta- las televisivas ocupan un lugar preeminente, un lugar al que la vista se-dirige naturalmente, incluso cuando están en reposo, quedando suspendida la mirada, atrapada por esos pequeños agujeros negros, esas ventanas abiertas sobre la nada, esa nada que, domo toda nada, es posibilidad de serlo todo. Y en cuanto se enciende, he aquí que se nos ofrecen emociones virtuales, emociones que no nos pertenecen y que, tal vez por eso, nos atraen. Cualquier suceso, incluso el más . escalofriante, es ingerido con fruición cuando se nos ofrece como . espectáculo, Parece haber en el ser humano un hambre insaciable de : ficción. =- . ¿En qué consiste este placer del espectáculo? ¿Por qué esa cu- riosa necesidad de que nos cuenten historias, la necesidad y el gusto ; “de reproducir la vida, de inventarla? ¿A qué responde ese deseo de H ficción? : Contestar a esa pregunta es dar cuenta de lo que se ha denomi- nado “placer estético”, ese extraño placer que experimentamos al jo : asistir a un suceso que se nos ofrece con la distancia de un “como sí' ¡ fuese verdad, “como si” fuese la realidad o la vida. Pocos autores en nuestra tradición filosófica occidental se han acercado a esta cuestión con la voluntad o el empeño de solucionarla. Aquellos que lo han hecho (Dubos, Fontenelle, Hume, Addison, Burke...) han tratado el tema de forma colateral, aunque en algún caso pueda decirse que haya llegado a ser una pieza clave dentro de , su sistema. Tal es el caso de Kant, en cuya Crítica del Juicio ocupa el placer uf lugar importante, siendo la comprensión de su naturaleza i imprescindible para dar cuenta del juicio de “gusto”, esto es, el juicio 13 Húse. El placer estético en la badeión inde acerca de lo bello. El sentimiento del libre juego de las facultades (entendimiento e imaginación) sería, para aquel filósofo, el de un co- mún sentido en el cual se fundamenta la universalidad de lo bello. Pero la belleza no es un concepto clave en la estética india, al menos no en las acepciones que del término se han dado en nuestra tradición. Así como los tratados indios sobre el arte incluyen concep- tos epistemológicos como los de tiempo y espacio, e incluso concép- tos metafísicos y cosmológicos como los de Brahman, dtman, puru- $a y prána, no suelen incluir, en cambio, la palabra saundarya, que sería la que podría traducirse por. belleza y que se refiere al físico agradable (de facciones regulares) de una persona y a la gracia y la elegancia en poesía, : Ciertamente, la vaguedad que el concepto de belleza entraña no hos capacita para dar cuenta de las preguntas que antes formulába- mos acerca del placer estético y éste, como se darían cuenta los filó- sofos de Cachemira, es la clave y el hilo que nos lleva a la compren- sión de la experiencia estética y, a través de ello, del fenómeno artís- tico. Por esta razón, parece conveniente, en esta búsqueda, prescin- dir del concepto de lo bello y reemplazarlo por cualquier otro que resalte la funcionalidad de la obra atendiendo a la finalidad de la misma. _ En Occidente, habida cuenta de que el criterio de belleza había quedado obsoleto a partir de las vanguardias, la crítica de arte ha ido decantándose progresivamente, en los úlitmos decenios, por el uso del criterio de eficacia para reconocer el carácter artístico de un obje- to que se presenta como tal. Ahora bien, la eficacia, a diferencia de la belleza, cuyo fin parece hallarse en-sí misma, ha de responder a algu- na finalidad exterior a ella; no se es simplemente eficaz, se es eficaz en el cumplimiento de algo: Y, la verdad sea dicha, nuestros críticos no parecen tener muy claro a qué se han de referir cuando hablan de eficacia, y ello porque no tienen elaro tampoco los valores a los que remite el arte de hoy en día. En India no se plantea ese problema. El arte tiene un cometido muy claro que responde a valores tradicionales. Dichos valores ha- brán de llamarse religiosos, siempre y cuando se entienda la palabra a partir de su etimología: religare, re-unir. El arte es una actividad que ha de procurar la reunificación del individuo, o bien el reconoci- miento de sí, por lo que puede decirse que el arte es un yoga (de la 14 ! 1] Desentació j NÓ raíz yuj, que tiene la misma significación: uncir, reunir), una AN de AUN 2 la recuperación de la auténtica naturaleza del propio ser, que no eS otra cosa que un proceso de autoconciencia, Ver y ser la auténtica naturaleza es todo uno, porque, no habiendo nunca dejado de ser el individuo su propia náturaleza, lo único que le hace falta es recono- cerla, con la curiosa paradoja de que, al hacerlo, desaparece la duali- dad entre quien ve y lo que ve, con lo que el ver se convierte en ser. (De esta paradoja dio cuenta el Budismo Maháyaána mejor que nin- guna otra escuela, pues ¿qué diferencia-habrá, entonces, entre la ilu- sión y el despertar? Parece ser que la conciencia de la liberación de la condición ilusoria les pertenece tan sólo a aquellos que aún no se han liberado, la “conciencia-de” siempre está en el camino, la “concien- cia-de” es el camino. Antes y después; ahí donde no hay camino aún y donde ya no lo hay, no hay la “conciencia-de”), Indudablemente, el arte, en India, está tan estrechamente vincu- lado a la metafísica como la práctica lo está a su teoría, El arte es vía de reunificación con el Absoluto, un Absoluto que, a pesar de haber sido definido, tanto en el Vedánta como en el Sivaísmo, con palabras que para nosotros connotan estaticidad como ser (saf), conciencia (cit) y gozo (ánanda), es un Absoluto esencialmente dinámico. Este dinamismo, característico de todas las metafísicas orientales, estuvo muy presente en la India pre-védica y, mucho más que en la tradición vedántica, siguió manifestándose en el Sivaísmo, cuyas raíces son aborígenes, a pesar de que sus guías hubiesen asimilado las distintas vías, ortodoxas tanto como heterodoxas, de los maestros precedentes y a pesar de haber elaborado, a partir de ellos, un corpus filosófico extremadamente abstracto, Siva danza. Brahma crece, pero Siva dan- za. El dinamismo se plasma en la danza, El arte de la danza ha sido, desde los inicios, la forma más apropiada para poner de manifiesto la. naturaleza dinámica de la energía cósmica. La danza es la expresión del ritmo del universo y el ritmo es la pulsión dinámica, el latido, la energía vibrátil: Siva, la naturaleza de Siva. El gesto articula la vida haciendo el tiempo a partir de lo eterno. El tiempo es la articulación en el gesto, el tiempo es trama, trabazón, acción, y esto es arte: tradi cionalmente hablando, el arte es acto ritual, la acción de a-justar, de proporcionar medida, de ensamblar, limitando la expansión de la ener- gía cósmica en la urdimbre (tantra) y confeccionando, de esta mane- ra, un “mundo” (loka), un lugar para las diferencias. 15 cios pa ERAN AAA ES Fasa. Elplecer estético en la bradiin inda especial al que denominamos “estético”, la distinción entre placer intelectual y placer de la representación, el problema del placer de lo trágico, la cuestión de la distancia estética, la relación de la identifi- cación del espectador con la obra y el papel que esto juega en su desarrollo como ser humano, y otros temas colaterales. Este ensayo se arriesga a sostener la tesis de que la Abhinava- bháratr, texto que da cuenta de las sucesivas teorías de autores cuyas obras se han perdido, contiene no una sola teoría que se hubiese ido perfeccionando a lo largo de los siglos, sino dos, de manera que nos encontramos con dos concepciones enfrentadas acerca de la esencia de la representación, la primera perteneciente a los siglos VII-IX y la segunda a los siglos IX y X. Dicho enfrentamiento se resolvería, en razón de la evolución histórica del pensamiento y, sobre todo, de la autoridad filosófica del propio Abhinavagupta, con la disolución crí- tica de la primera en la última. Una pretensión de este ensayo es levantar la polémica en torno a las interesantes derivaciones que di- cha controversia sugiere para la Estética. El estudio introductorio acompaña la traducción directa de los textos sánscritos más relevantes respecto al tema del que nos ocupa- mos: el capítulo VI del Tratado que inspiró la teoría filosófica: la Teoría del drama de Bharata (s. IM), y parte del capítulo VI del co- mentario de Abhinavagupta, la Abhinavabhárati, donde el filósofo Sivaísta resume las consideraciones de los distintos autores que le precedieron y aporta la suya propia. RASA LA HISTORIA DEL TÉRMINO Para hallar el significado primero de la palabra rasa es preciso remontarnos al Rgveda en el que este término es utilizado para desig- nar la leche de vaca!, el agua? y, sobre todo, el jugo de una planta, en concreto el jugo.de la planta soma, que produce el elixir de los dio- ses”. El Atharvaveda hace extensivo ese significado a todas las plan- tas, indica cualquier fluido, néctar, licor o poción. También en el Reveda significa el semen, potencia viril que es la quintaesencia del cuerpo humano, Es igualmente un término utilizado en el Ayurveda, la medicina tradicional india que deriva del Atharvaveda y que dedi- ca una parte de sus estudios al estudio de los elixires (rasáyana tantra). En el Ayurveda el término rasa hace referencia al resultado de la reducción química de metales y minerales y a sus compuestos medi- cinales, que son “esencias” curativas. En el Mahábharata designa el condimento, que es el objeto del gusto, y también el deseo amoroso. Desde los inicios iban unidos, en el significado de la palabra rasa, los elementos esenciales que producen sabor, el sabor mismo y el acto de saborear, de la misma manera que la percepción y lo percibido se dan aun tiempo en la experiencia perceptiva. La esencia de una substan- cia es el extracto que conserva, concentradas, todas las propiedades de la misma, propiedades que se traducen en un sabor intenso y em- briagador. La “esencia”, así entendida, no es aún un término metafí- sico, sino que indica aquello que permitiría con posterioridad su abs- tracción metafísica: la esencia es potencia y fundamento, germen sen- sible que ha de ser saboreado para ser experimentado y que, siéndolo, produce un placer sensible, él placer que puede producir el sabor del alimento más sutil. En las Upanisads el término adquiere un sentido más abstracto. El rasa es entonces una experiencia embriagadora que se identifica con el gozo místico. En la Zaittiriya Upanigad el Y Rgveda, 1,37,5 2 Rgveda, 111.48,1 3 Rgveda, 1X.6.6