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Asignatura: Análisis e Investigación en Comunicación, Profesor: Wenceslao Castañares, Carrera: Periodismo, Universidad: UCM
Tipo: Apuntes
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notas sobre la riña de gallos en Bali
A principios de abril de 1958, mi mujer y yo, con d ~ o dc ficlire palúdica y desconfiados, llegarnos a una aldea de Bali quc nos propniarnos estudiar ctirno antro- p5Iogos. Era una población pequefia de airecicdor dc quinientos hahitanres y relativa-
intrusos profesionales, y los aldeanos nos valaron como, ssgün parece, los ttaline- ses siempre tratan a la gente qiic no prertenme a su vida, pero que, mi y todo, sc 16s impone: corno si no esruviErnmos alli. Para ellos, y ham cierro punto para noso-
lugares d aha a una
ie Tndone? nueva a
I (esto ya uatro facc
a: Vrn b ihnn sido a alguien 4. os atrapa , quc para J. (^) del (^). i k r a.
tros mismos, tramos E r e s humanos invisibles, no Frsonas. e q m b n s. Nos alojamoq cn la morada de una familia numerosa y extendida ha- hia sidoamcgladn por el gobierno provincial) pcrtenecientea una de las c :iu- nes prinrrpñles de la vida de la aldea. Pcm salvo nuestro apsenmcior y jefe de la al- dea, de quien aquCl era primo y cunado, todo el mondo nos ignoraba como s61o los balineses piicdcn hacerlo. Cuando anddbarnm p r el puebla inseguros y dcseosos de apr;idar, la genra parecía mirar a r a v b de nosotros unos varios metros mas al lA con 10s ojos clavados cn alguna piedra s algún ártrhol. Casi nadie ni im- poco nadic nos p n i a mala cara o nm dccia aJgo dcss_gmdahle, ca- si mAs satisFacrorio para nosorros. Si nos avenrudbmos a ai (^) 1 (U uno en semejante atm6sfera se sentia profundamente inhibido) ia prsona se aiqaba con paso negligente. pero se dejaba definjrivamenie. Si n o loglbam rla, sentada o apoyada contra una pared, no decía nada o retunfuflaba un "sí" los halineses es el colmo de lo inexpresivo. Em indifcrcncia era desde luegi da; los habiiantes de la aidca ohsenraban todos nuestrm movimientos y tenian abuncian- te y exacta infomaci6n de quienes &ramos y sobre lo que nos propníamos hacer. Pero .wcomportaban como si sencillamente no existi6mrnos, que era lo que nos in- formaba su esrudiada cnnducia o, por 10 menos, que todavía no existiamos p a n ellos. Semejar I es general de Rali rité y mAs recientr i Marruecm, cuand n tc
ra m a r m e. En la? a l d e a de Bali, por lo menos en aquellas que esGn alejada$ de los circliitos turísticos, no ocurre nada de eso. La gente continúa andando p r Ia? calles, charlando, haciendo ofrendas. mirando fijamenie el vacío, llevando de aquí para al cestos. rnienms uno deambula con la sensacirln de estar vagamente desencamado. Y 30 mismo ocurre en el plano individual. Cuando uno conme por primera vez a un hombrc de Bali, éste pmxe virtualmente no mantener ninguna reEaci6n con uno: es- tá. para decirlo con la ya famosa expresi6n de Grepory Baieson y Margare[ Mead:'au-
;ia que vi! dea, la ge i mriniirln i
Este ejemplar no tiene costo alguno. El uso indebido de este ejemplar es responsabilidad del alumno.
Geertz, C. (2001). Juego profundo: notas sobre la riña de gallos en Bali.
var los pe p n e r fin Por.... supi
wnes sem :onsigo el xwa -- 1.. por
scnte".! Luego - u n día una semana. un mes despukq (crin c i m x pemnaq a% m+ mento rnagico no llega nunca&, el hornhre decide, p r razones que nunca llepar6 a i m a p i m e. que uno es realmente y entonces ';c convierte en una persona c5lida. dc- p.sensible, simpática aunque, pcw ,ccr balink. siempre medidamente conirolada. En cw momento uno ha cruzado de algiina m a n m una frontera moral o rnctafisica. Aunqlie no se In tome a uno coma un b l i n t 5 ~@ara eso Ucne uno qiie habcr nacido en la isla), por lo menos la miran como a un ser humano y no ya como una nuhc o una Afaga de viento. Toda la complexj6n de las relaciones se modifica espectacular- mente y en la mayotia de los casos sobrevicnc una aundsfera de suave afabilidad, ca- si a f ~ t i v a ,leve, un p x o uavicsa, un p c o arnancrada, un poco divertida. Mi mujer y yo nos encontribamo~ t d v h en la empa de ráfaga de viento, una fase sumamente fnistrante hasta el piinro de que uno comienza a dutIar de si despuks de todo es una persona real, cuando mas o menas a los diez días de nuestra llegada tu- vo lugar una gran ñna de gallos en la plaza pUhlica con el fin de reunir fondos para una nueva wuela. Ahora bien. salvc pricaq msiones espxialcs, ias riRa?de g a h s son ilegales en BaIi cn el régimen de la república (como lo fueron durante el regimen ho- jandés. por ra; lejanles); esto se debía a las pretensiones dc pttriianismo que suele aportar ( I nacionalismo radical. La elite, que no es muy puritana ella misma, se pro el carnpcsino p h r e e ignorante que se juega t d o su dinero, se preocupa wi qur; puedan pensar los extnnjeros y par las pérdidas de riernpo que seria mejor dcdicm a Ia constsucci6n dcl país. La elite considera las nRas de ga- I los como acrividades "prím itivas". "atrasadas". 'rctrSgradas"y en general irnpropiar*
o lle chos descubienos c rnancra m o sisremi- rica a laq niia~. uesto, lo mismo qu~ :bcr alcot e la Epoca de la pmhibicnon n fumar marihuana hoy, las nlias ae gallos por consutuir una parte del "estilo de vida bal inés" conunian sin embargo realizándose. y realirindosc con
mar mar!huana. de vez en cuando Ia p l i c i a (cuyos miembros. en 1958 por lo mc- nos, eran casi Zdos javancses,no balineses) se siente en la obligación de intervenir: entonces hace una incursiiin, confisca los ga tlos y los esploncs de accro, mulra a unos cuanlos y de vez en cuando expone a algunos a los rayos tropicales dcl sal du- ranzc Locio un día nara oue sirvan de lecci6n. que por 30 d c m h nadie aprende, aun
secuencia, los dEan generalmente en algún rincán alejado d e la al-
los balinesa~no les Importa et r e ü ~ s ~. Sin embargo en este caso, tal vez porque es- taban reuniendo dinero para una escuela que el gohicrno no podia darles. tal vez por- que las incursiones policiales habían sido pocas ultimamente, la 1 vez, como hube de con.ieiurar10 luego, porque se pensaba que se habían pagado 30s necesarios sobornos, creyeron qucpmlían correr el riesgo deorganizar la riiía cn la pla7~ccnua3para a m c r más gente sin llamar la aicncirin dc los representantes de la ley.
(incluso las ingcnuas e inocentes pcrsunas de mi mismo y dc mi rnujcr) fundidns cn
inaimente combate! xreto, 30
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Geertz, C. (2001). Juego profundo: notas sobre la riña de gallos en Bali.
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en el wnm de la atenci6n de todos, en el objcto dc cf~~sivxqy cálidxq cxp~sione.sy muy especialmente en un ohjeto (le ilivcisiiin.TcKlnslos de la ddca sabían qiic Iiahía- mos htiido coma los dcmlis. Nos pedían una y otra vez que Ics diCrdrnoc detallcs (aquel día dcho dc hahcr contado la historia con los m i s pequeiios dcialles unas cin- ciscnta veces) con tono amable y afoc tuoso, pero siernprc hocif ndonos ohjcio dc chanzas: "¿Por gu6 no se quedaron aquí y dijeron a la policía quicncs eran u s l e d t ~? " por qui: no dijcron que eshhan s610 oliservando y no apostando?" iEsiabXI rcalnicn- te asustados p o r esas metrallcm?" Con sil habilual senbdo clnmi6sico y aun hiiycn- do para salvar la vida (o, como ocurno ~ h años o despues, para pcrdcrla) esa genrc quc cs la m á ~ equilihlihrada del mundo nos remedaba risueflamente e im ilalia nuesun desgarbado modo de comer y lo que. se@ ellos. eran nuesuas expresiones faciales de pinico. Pero sobre todo. esiaban sumamente complacidos Y sorprcnd~rlosde quc sencillamente no hubiEramos "sacado nuesvris papeIesV (pues tamhiEn sabían de su existencia} y huhitramos mostrada numm condiciíin de visitanles dislinguidos, y que en cambio huhiérari strado nuesm solidarirlad con los que alinra cran nuestros ~ornpanemsde la que en realidad habimos dcrnostrado era nues- aa cobardia, pcro iambikn nania camaradería en eso.) Hasta e l sacerdote hrahrnltn. un ancimo grave ya cn camino hacia e l caelo q u e a causa de sus asociaciones con cl más al15 nunca se vería envuelto ni remotamente en una rifia de gallos y el cual era difícil tcncr m e s o harta para los propios balina~es,nos convoc6 a su patio para pre- guntamos sobre lo que había acontectdo y n6 entre drcntes feliz al enterasse de la ex- m o r d i n ~ aav En RaPi , icepiado. Aquél fue :rito de cam- bio rolal de nur nidad, y ahora ya nt Ahamos Iite- ralmcnte "ndenvo.'. 1 cda La aldea ce abno p ~ m nosotros, probablemenze m á s de lo que se hubiera abierto de no haber ocurrido aquel incidcnie (en realidad sin El, nunca habríamos tenido acceso a la presencia deaquel sacerdote y adcrnh nuusbo accidcnial anfirri6n se convlrti6 en uno de mis mejores informanies) y por cierto con mucha mayor rapidez. Ser aprei ,i apresad( peración poEicial contra el vicio tal vcz ne sea una Sómi vcornenda ilcanzar esa relaci6n misieriosa
nos resuliados. De ptonlv iur a~eptridode Utld irimlera inusitada y completa en irna sociedad en la cual resulta extremadamentedifícil penetrar a los e x m j e r o s. El episo- dio ofreci6 la posibilidad de observar cie manera dirccb un aspccto dc la "rncnialidad
afortunados para huir junto con sus ob"ietos de estudio de las autoridades arrnadns.Y quizá lo más importante de iodo (pues lac demás cosas podrian haber llegado de ouas maneras), aquello me puso en contacto muy rrípidamente con una cornbinaci6n de CX- plosiún emocional. gucrra de sralu y dmma fi!osdfico de importancia ccnu;il en esa sociedad cuya índole in j c m b a cc t.^ Cuando^ rnc^ rnarchC^ dcl^ lugar, había pasada m f t o me[ iernpo ob riilx de gallos como observan- do la hechicería, los riel K ~ F .y los iios.
de chanz c.. iones .. coi
sado o as ula muy rr jo antrov .- r..: - - m
rcrior ya ( 10s tanto 1 ?os, la^ a
Sobre gallos y hombres
3 en unao ibte para i bre el can
Bali, porque es Bali, es un tema bien estudiac
aun los cshlos de sus trances fucron microsc6picam
las domas de su ley y liados en busca de esa
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Geertz, C. (2001). Juego profundo: notas sobre la riña de gallos en Bali.
: sin cmb, mente los ,tiidiadoc;.~
y una rciJm c como 1 : )ric,?mcric
r Rali se n s qiie con
oanil'icsb ibarcn; en
evaqiva su%k?ncin quc Jme Reto llm6 "el iempmrnento balim&".z Pero, indcwn- dicnierncnfc de afgunñ~ piicas rib~rvacioneshcchñs al pasar, aycnx? se h s rcpando en la rifia de gallos qiit liriiyc un: i p p u l a r r1a-
Ir?s otro$ icnfimcnos es o hiicna 1 ispiniu nc anci
dcir de una mesa de pcikcr. hucna pxte de! espírizu di cn un reñiíic- rt> de gallos. Pues síilo apmnlerncnte son yriTlox lo i^ real^ idñd^ son hornhrcc. Para cualqitiera que haya estado en Bdi un tiempo prolongado es evidente la profunda identi~icaci6nbiolfiyics dc los varones con sus gallos. En las riilas de pa- Llns se oyen cn haiines exactmentc l a ~ mismas bmmas arra~mdas, Eos jueyos de pa- labras fonados y lm oobscenidadcs carcntes de ingenio que se oyen en inglés en aqiie- Ikos otros lugares. Bateson y h4ead hmta sugirieron que, de conformidad con 1s conccpci6n balinesa del c u e p como una sene de paiarrc? separadamente animada% los gallos son considctados como penes separables, que obran por su cuenta, Cirga- noq .wxudes ambul,mtes con una vida prop1a.l Si bien no paseo la clase de material inconsciente para confimar o r e h m esta curiosa !cica, esLí fuera dc toda duda e 4 hecho dc que los gallos son símbolos masculinos p r excelencia y qrie para los bali- neses eslo es tan evidcnie como la circunstancia de que el agua corre cuesta abajo. El 1engua.jede Iri moral cotidiana p r el lado masculino esiA acunado con 1m6- gcnes relacionad= con los gallos, Sahwig la palabra que designa al galh (y que aparcce en inscripioncs tan icmprmaq como en el ano 972 d. de C, ) K usa rnetafú- ricarnenic para aludir al héroe, al gucrrcro, al cñrnfln, al hombre de hígados, al can-
pomposo cuya conducta no corrcspnde a su posicihn es ~0mparad0 a l lo sin cola que se contonw ufano como si tuviera una grñn cofa,una cola llar. Un hombre desespemda que hace un Último e irracional esfueno para salir de una si- tuaci6n irnprisible es comparado con un gallo moribundo que lanza una arremetida fi- nal contra su enemigo para arrastrarlo a una mume común. Un hombre tacano que promete mucho y da p ~ c o es comparado con un gallo que, si~jetadopor su cola, se
de casarse. pero qiie es todavía timido con el sexo opuesto, o alquien que desernpefla un nuevo trahajo y desea hacer buena irnpresidn es comparado con "un gallo de rina
con un g espectaci .. -
', a T r d '3%. .- R i x a _A_* nir1.
1970). Ipbliaido p r prime
se Characlcr. @gr 24-25.140; v r o iamhiki eUa CJ general y abreviada Iba, pR$ 25-2h LA riña de gallw es un lmómmo inusi~adom la culiun kImw por cuanto se irrita de una aaividad píibtica m la que hiervrene un sola g a o y en la quc cl aro sexo qutda total y expresamente excluido, En Rali. la dilermczecibn sexusl tsiií culruram~ntt m cxrrc- mo b m d ~. pis I i mayo I i a aciividadts formeles c m.lonnale~ compmde l a panicipa- c i h dc hmbres y muicre igiruldad, y gcnrdmenic ern iciividad sc ejenr m pamlss. Desde la r r l i p h hasm la a e m n a n í i. la vtr~immia, naii ea mis bien una sociedad u n ~ t x ,h m m r m c i a c l i m :-da por wis nsanm y m sirnholho. Aun 8i m i e a t m donde hr murres no rcpmmran m realidad un grnn pa$ - !a música l a piniurs. cieriar aaividsdca a~ricolas- su ausencia. quc en d o caso e i aAo relativi, es m& una m s i i h cir- cimmnciul qiic irn hecho Vnpucsto por la sociedad. Freoit a este ciipdm gmeriil. la riíia de gallos wpnn~mda cnterammie por hcmhres y r61o para h m h m s O s i muiens - p n r lo mmm heline- sas- ni ñiquiera asisten a las nñaa mmo mera rservsdoras) a la** e x m ~ i h már dmwllanic.
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Geertz, C. (2001). Juego profundo: notas sobre la riña de gallos en Bali.
expresiones -y cxprcsiones aún rnb d i r e c ~ s -de lo que los bal incscs consideran lo diamctralmenie opueszo (desde cl punto de vism estftrco, rnml y metafísico) a Ia condicidn humana: la animaldad. En Eiali, la replrlsiSn p r [ d a conducm considen- da corno semejmle a la de I r i q animales es extremada A los k b 6 ~ nn l i ~ICS ~iemiiite patear por esa razdn. El incesto aunque en modo aprobado, m un cnmen mucho me- nos horrible que el de la bestialidad. ( El apropiado castiga de la animalidad es morir ahogado y el caststigo del incesto es vem condenado a vivir como un anirnal.)s En las cpculniras, en lac dan7as, en los ritos y en el mito la mayor parte de los demo- nios e s h representados en alguna forma de animal ra!O fantas~ica.El principal ri- to de la pubc.rtiid consiste en lemar ICEdientcs del joven a fin de que no parezcan los colmillos de animal. No sólo defecar sino m t i i P n comer son consideradas acrivida- des repugnantes, casi obscenas, que dcben cumplirse apresumdamenu: y en privado a causa de sus asocinciones con Is animalidad. Hasta caersc por tierra o cualquier otra formo de torpeza cs mal r n i n d o por esras razones. Salvo en el caw de !os gallos y de unos p n s animales dombucos -bueyes, palos- que no tienen ningiina sig- nificación emocional, tos balineses son adversos a los anirndw y tratan a sus mil- chos pcms no ya tan s61o muy mal sino con uria crueldad fcibica Ai identilicarxc con su gallo. el varón de Bali se identifica ne sOlo con su yo ideal a con su pene, si-
Es bicn explícila la conexrdn de Ios gallos y de la riAa de gallos con esas po- tencias. con esos dcmonios de formas de animales que amenazan constantcrnente con invadir el pqueiio espacio labrado con tanto cuidado p r Eos halineces en el cual se desarrollan sus vidas. Una fllla d e gallos, cualquicr nila de gallos, es en bns- tancia un sacrificio de sangre o f e c i d a can los apropiatios cantos y oblip los demonios a fin de apeciyu¿irsu hambre voraz de canibales. No debería lin- gún festival en un icmyila sin anics habcrse d m n l l a d a una rifia dc gallos. (Si ksla ha sido omilida, incvi~qblemente alguicn caerá en un lrance y recbmari con la voz de un espíntu colbico quc sea reparada inmediatarncnie css Fdta.) Las respuestas CO- lectivas a dcsvcnturas nalurales -enfcmedades, cosechas fallidas,erupciones volea- nicas- casi siempre cornprcnden una rina de gallos. Y ex ramoso dt'a Feriado de Bali, "el d h del silencio" (ivjepi), cuando zdos pmnanecen en silencio c inmóviles t d o el dia cn su caqa a fin de evitar la repentina influencia de los demonios rnomc.n- ráneamente expulsados del infierno, es precedido el dia anterior por dilas de gallos en p-an escala (en esic c a o legales) en wi tdlas las aldea^ de la isla. En la riAa dc gallos, el hombre y la bestia, el bien y el mal. el yn y e 1 ello, la hcrza creadora de la marculinidad excitada y la fuerza desmtorade laanimalidadde- sencadcnada st: funden en un s a n ~ e n t o drama de dio. crueldad, violencia y muene. No sorprende quecuando4~.conformidad con ta invariable r e ~ l ñ - el duefio del ea- llo vencedor se 1 leva a su casa para comerlo el cuerpo del perdedor -a *menudo desga- rlAo por su rabioso d u e í i w. Co haga con mc7clados senlimienzos de ernbara7o y o -
icrdido una importante riila se sic.nta a vcces impulsado a dcstmir los santuarios
i primen I :acioncs a :.lebrarse .. -. 1
Una pareja inccstuo-a es obligada a llevar un jwgo de mdo m el cuello y a mmet c m o iccn esiwa a n m a l c ~ ,en una artesa sbio mn la h.Sobre c ~ i ovtasc J. Relo "Customa Pcr- 1 g ia Twms m Hdi". cn T r d i i i o ~ I Rolinesc Cdrure, ecl. J. Rdo. pdg, 49; rohre cl h m r a imalidarl cn ~tncr:it.veme R a k m y h3cad. R a l k s c Chmcrer, @R. 22.
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de su ~amiliay a maldecir a los dioses, un acto de suicidio metatisico (y mial), ni
comparen el pnmem con el estado de Lfn~rnode un hombre niyo gallo acaba de ganar en la nRa y el infierno con et estado anímico de un hombre cuyo gallo acaba de peder.
La pelea
Las nñaJ de gallos (tetadien,lFabungan) se desamillan en un espacio de altede-
tro hom hasta la puesta dcl sol. Un programa se compone dc nueve a diez nflas (se- het) s e p d a ~ .Tdzc son precisamente parmidas en téminos genedes: no hay una nfia principal ni concxih entre las diferenzcs riAaq, ni variacihn en su formato: w- da una se organiza sobre una base complctamenie ad hnc. Una vez kminado un combate y desvanmidos sus r m s cmccionale~ -es decir, una vez pagad& las
vez dme hombres se aproximan negligentcmcnte al refiidero con un gallo y baran d e
hasta indiferente. Aquellos que no intervienen directamente echan disimuladar mira- das de costado y presran atencicin; aquellos que ~ntervienenen la opracihn intentan con e m b m o hacer como si realrncnie m esniviera ocmicndo nada.
ma deliberada indiferencia: enlonwq se coloca a los gallos eIegidos los espolones (snqii), una3 peqtielras C,~B&LF de acero punuapdas y con d filo de una navaja que miden unos diez centimemr. Esra es una tara delicada qw:&lo una pqueña prqmr- ci6n de hornlireq (alreddor de media docena en la mayor parrc de 1% aldeas) sabe lea-
el gallo que CI atiende gana. el ducRo In recompensa con la pata y el espolón de la víctima. Los espolones sc sujetan con un largo cordel drederlor de la pata del espo-
rencias de iin caw a o m y ésta es una cuestión obsesivarnenlc dclikrada. La ciencia sobre 10s espolones cs muy amplia: se los afila sólo en momentos de eclipses y en luna nueva, deben mantenerse apartados de la vista dc las mujeres, etc. Y se los tsata (tanto cuando se los usa como cuando se los guarda} con ese cunoso modo mmilga- do y a la vez sensual con que los balineses b;im en general los objetos rituales. Una vez colocados los espolones, los pallems (los que manipulan a 105 gallos
9 Salvo en casos de riñas c m pequefiar apuestas. riíiaí p z n irnp-hmies (vC9se mi, adelan- te sobre la ciicrith de l a "impomnn$' dc l a nña), lor e s p l m e c son generalmente Ljarlor p r alguim que no er el dueña del anirns!. Que ct proyietano mnncjc E.! mirmo ru gallo o nu ifrlmrlc mir n menos de la habilidad que tenga en cqta aciwidad, i i n hecho cuya irnpmncia C& 13m!-lin cn rclaciSn mn la importancia dc la d a. Cuando Inr aue fijan los cspolonei y Iw qiie manrim Ins gallo< no s o n loi pmpio5 diieños, aquéllos <i npn: pancnic~ cercgnui - u n h e m e - no o m pnm- o crn emij?o muy Iniimu. k i a r ~n ~ U C F c a ~ icxtrncime~ de la prcal- nnltdarl rlcl dricño esl como c m el hecho de aui: 1 eíiercn a l gsllo Ilarndndohi "mln". cn- rnn lo demuerrra el hccho dr quc diean "yo" vrnci 8 rtitanri Tñrnhi6n 12% irisliir d: qiiten p?rrr
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mano, encogiéndose de hombros, valviendo la calma, retrocediendo en masa cuando el gallo armado con sus peligrosos espolones va a pamr tambaleando a un cosrado del rei'iidero (se dice que a veccs los eqpcctadores pierden un ojo o un dede por s e ~ u i r
otro castado- hay un r a cucrp~ dc reglaq extraordinariamenie elaboradas y preci- samente detítilatiac. Estay reglas, junio con el desarrollado saber sobre los gallos y lar riRas de ga- los, están mscritas en manuscritos de hojas de palma {iontar; rontal) transmitidas de generacihn en generacidn como parte de la gened tradición legal y c u l r u d de las aldeas. En la lucha, el hbim (mja k o m n g ; djuru kembar) 4 1 hombre encargado de rnancjar el coc- tiene la funcidn de aplica CSZF rcgta~y aquí su autoridad es ñ h
pcrdcdores, ni tampoco oí, ni siquiera en privado, una acusación de deshonesridad contra un kbiim o Ins hhitros en gened. Cumplen esta funciOn solamente ciutlrida- nos excepcionalmente dignos de confianza y (dada la complejidad del c a i g o ) de drscemimicntci reconocido; en realidad, los baiinescs aportan sus gallos a la rías úni- camenre s i ella esd presidida por semejantes hombres. También ante el árbitro se presentan las acusaciones de mrnpas que, aunque en externo raras, ocnsiondrnente se producen; y es 61 quien decide, en los no poco Frecuenies casos en que a m h s ga- llos mueren vlnualmenite juntos, cuál cay6 pnrncro. Comparados con jueces, reyes. sacerdotes y policías. los árbitros son t& estas cosas y halo su segura direccidn ta
de riiias de galEos que p~scnciC cn Bal i , nunca vi que se prdujcra un aliercado sobre las rcglas. Y a decir verdad nunca vi otra ciase de altercado que no fuera la nfia enue gallos. Lo que define la d í a de gallos como una entidad sociol6gica a ese carácter do- ble de un suceso que, tomado como un hecho de la naturalem, es rabia dmcnrrcnada
lo que, buscando una expresidn para designar alpo no Io suficientemente vemhrado para ser llamado un gmp y no lo snficicntcrncnte carente de estniciura para ser Ila- mado una rnuIii tud, Erving Goffman 1 i m 6 "una reunión folalizada". un conjunto de personas cnnregada? a un flujo comiin dc actividad y rclzicionadas entre si en vlrtud de ese flujo.10 Eas reuniones sr: forman y E dispersan: sus pmcipanies fluctúan; la ac-
en cuanda en lugar de ser un proccso con~inuo. Dichas reuniones tornan su f m a ctc la si~uaciónque las suscita. del suelo en que wtAn situadas, como la formul6 Gof- rman; pcro ello no obstante, es una forma, y una forma articulada. Ese suelo es cmado cn Ias delibemciones de un jundo. en Iris operaciones quinjrgicas. en fiis reu- niones de bloques, en las j u n m de directorios, en las rifias dc gallos, por las prcocu- paciones culiurales --aquí. como vcrcmos, la exprcsi6n de la rivalidad de sfnriu-, que no s61o especifican el foco sino que, al reunir a [osactorcs y ai disyioncr cl esce- nario, realmente lo crea. En iicmpos clAsicos (es decir. antes de la invasión holandesa de 19081. cuando no había tiurrScrata~ preocupados por mejorar la moral popular, cl desarrollo dc itna n i l a de gallos era una cuesrirSn explícitamente social. P m un hombre aduEro llevar un gaIlo a una importante riiia era un dcbcr dc buen ciudadano; 10% impuestos con
Este ejemplar no tiene costo alguno. El uso indebido de este ejemplar es responsabilidad del alumno.
Geertz, C. (2001). Juego profundo: notas sobre la riña de gallos en Bali.
que estaban pavadas las riíiaq,que generalmente se. desarmllabQn cn cl día del merca- do. cran una importanre fuente de i n p s o s de las rentas pfiblicas: a Im príncipes Ics correspond ia la responsabilidad adrnittda de parminar ese arre; y la cancha (!e nfia? n wantilan cicupaba el centro dc la ddea ccrca d e los d e m h monumentos de la civilidad balincm: la caa del consejo, el templo di. los on'genes, la plwa del mercarlo, la ~orre dc scliales y la higuera de Bengala. Hoy. salvo cn unas pocas txasiones cqxciaIes, la nueva rectitud hace irnpclsiblc reconoce lente la conexi6n que hay entre las cxcitacimcs dc la vida colcctjva y las d vidad sanguinaria, pero, aunque menos direct-imente expresada. la conexi< e? intima y pcmanecc inmcia. Para cxpwnerla será necesario crnpem considerar el aspcto de la rifia de gallos alrede- dor dcl cuat giran todos los dem i e c t que he pasado delikrñdamenre por alto. Por supuesto, me refiem al 1 dinero.
h x c una I
r ahiertan e una acti jn misma
es y apuesta pareja
lo de manera complicada, y las apuestas de tas rifias de gallos no constituyen excepción a asta afumaciiin general. En primer lugar. hay dos clases de apuestas o toh.il Hay una Única apuesta mn- m enb-e la$ m n a - pnncipdes (toh ketengoh) y una mdtitud de apuestas periferí- cas que se haccn alrcdcdor del rciirdwo entre los miembros del pilhlico (loh kesari).
mera culecuva y comprende coaliciones de aposladores reunidos alrededor del d u e
ne un arreglo deliberado, hecho silenciosa, casi fwtrivamenle por los miembros dc la coahción y el árbiro reunidos en el centra del reiiidem como conspiradores; la segun- da foma se desarrolla a gritos, con ofertas públicas y aceptaciones publicas lamadas por excitadas gargantas. Y lo m8s curioso y, q i i n veremos, lo máis revelador es
uno). en tanta que las paradas prif&ricas, igualmente sin excepciones, nunca son de
pzriferia La parada central sia oficial regida por una seril istiones y se harr: enme los dos dueiios ae iw gallos en tanto que el Arbimo acrua como supervisor ;tigo públíco.iz Esa apuesm que, como digo, es siEmpre refalivamen~elcvada, y
iie ITC Jii :
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vera dc mi la garantía legal o ccn m. para.. indi.
i piedra. se t ofrecida e monjal. m: car que su..
usa m b i t n un p ~ s u o prenda da prqiicdad.. s
n p m desi mo, l a p i ida m una e haUa en d
do en un u 3 ck a i d n mi #mial c le , (^) uru muje ..
Qsia palabni. que t i h c m e s i ~ ~ unac a mancha o mama úrdelcbic. wmo una mam de gnar d dini ibi- ici6n tavon o m tmnsaccih mIc- lii(pu8a y la r in- I. 111)~ mando ncm onrmer satistacci<rn su mmie o mtrtg8rscia. v m s e ~ o m ,I f r r Ada- CM van Roli. ni. Piarniid, JUWON-Nederluníis I~udwricirdrnhcuk [Gioninp.cn. L 93 R): H. H. mboii, O u d m w n r c k - ,'.'r&rIPnd~chr R'oordcnlilssi h i d m , 1923). l 2 b panda m t r d d r h hacene en dinero contante que ambas psnti deben entregar ante3 de s m i m w IR &a. El P h i i r o amscrva el dinem hasia que se de&& la nña y luego lo entrega ~nador m lo Cual ae tvrla. mirc d o embarazo que iimbm. Unto tl ga- r m o el pdedor. si c ~ t eiilitrnt h e n i t el d k m despies de su &m- Jrededm de un diez por cimio de lor queda rdcnrdo m kneficio del dr- y dc los que p t k r r n r v i la riña.
o h s m s n r i debe mrrt lo que coz
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na de mínimo y máximo en la c d se &iza el grueso (%@n mis conjet-, de dos tercios a tres cuartos, en la mayor parie de I ~ casos) F de las apuestas, zona que en Ia escala e s ~ 5siiiiada We.s o cuatro puntos más hacia el execrno de las menore4 dc- siguaIdades en los casos de naas con elevadas apuesw centralcq que en los c a m de la5 nRas de pequen% paradas, híihiendo generalmcnrc stiuaciones intemdiaq. Por su- puesto, e n los ciemlles la coincidencia no es exacm, p r o e! esquema general es consc- cuenre y s6lido: l a fucr~aque tienc la parada central para atraer la< apuestas periferi- caq a su esquema dc pandad as direclamcnteproporcional a su monto, p q u e ésle cs directamente proporcional al p d o en que Im gallos son realmente garcjos. Eri citan- ito a la cuesiión dcl volumen de las apuestas. la7 paradas iotales son rnayorcs en la% grandes riRas con grandes apticqias centrales parque esas riñas se consideran mris "in- teresantes", no sólo cn el sentido de que son menos prcdecihlc.;, sino suswncialmen- te en el sentido de que lo que en pego en tales rifias cs algo mds qiic el dinero; es la calidad de los gallos y, en consecuencia, como vcrcrnos, el prcsGpio socia1.t' La paradoja dc h moneda sana en el ccnuo y viciada en la periferia es, pues, s61a aparente. Los dos sisrcrnas de apuesta. aunque formalmente incon~ruenics.no son en realidad conmctonos enac si, sino que forman parte dc un sistema mayor en
yor es, mfis auae las apuestas prirkricas hacia el extremo de mcnores desigualdades de la escala. La parada cenrral "determina el juego'"o, qiiiiA sea mejor decir, lo dcfi- nc, y señala lo que, siguiendo una idea de Jeremy Bentharn, Ilamar6 su "profundi- dad",
quiere, haciendo que la parada ce,ntral sca lo mhs elcvada posible de rnancra que los gallos d e k r i n ser rambiCn, lo mlis parejm que sea posible y , por lo tanto, el desen- lace lo m5s impredecible. que sea posible. No siempre alcanzan esa meta: c a ~ i la mi- tad dc las rifias son espmr6culos relativamente triviales, rclarivamcnte carentes de ~nterbs e "supesficiales" para dccirlo con 13 teminoIogiLique acabo dc [ornar cn pr6s-
mayor parte de los pintores, p i a s y drnrnaturgos smn mcdriocrcs no invdtds 13 concepcirjn dc que el csluczo místico eslAendcrczrido a la prnlunrlidrid y que con algo-
ta: la pucsra central es un medio, un cxpcdicnie para crear con~icnilas "intercsantcs".
17 La reduccih de las apuestas m las riñas más p q u ñ a s (una de las ra7mes por las cuales la genle encuentra poco interesanle las nkas pequcñas er la de que se apuesm menos en ellaa. ai ian- ro que m lis grandes ~ i lo m conirario) se r a l l 7 a de ires maneras que se r e í u c m recíprocamen- ic. Primero sc regisim un8 nimplc falrñ dc interk cuando la gente se alcja p r e beber una taza de caf6 o Eharltr con un amigo; segundo, los hlineres no rcdumn rnaternitiicamenie las wruras SI- no que apuerian dircamr.nie scgin Izs difcrenczar de postura esrableciriaq cumo zales. Asi m el casn de una de nueve a who. un hombre aniaga nucvc ringgtis y el oim ocho: en el ca- SO h una a p e s i a de cinco a cuatro, uno amrsxa cinm y 14 aro cuatro. De manera qiu? p unidad de m m & , cuno pw ciemplo un ring~iI.e?in en juego una cmiicirrd dc dmcm 6.3 v a s mayor en una a p e s t a de diez a nwve que en tina de dos n uno, c m o va se 11170 n m r , en lai nñas W u e - f i a i las apuertaq iirnden a siruane hacia el t71mm0 dc l a % difenrnci.is rnaynrcs dcl espectro. Por fin, las spoesias cmccrmdas soelen ceñalarse con un dcdo m lugar de dw, i r a o (m ~ I g u n a rde lar nñas más impnantcs) custm o rinm dcdos. bs dcrlos intfican 105 r n r í ~ i p l m ~ de Fa< cilcrcnier pmprcimcs de la pirsm cn juege, no ci1ras absoloraí. haki drrlcir en iin;r siiiisciim de scir a cin- co ~ i ~ n l l j c n nque un hmbre d c ~ e aa p d r cite? r r o ~ p i l ~ al p a l h mis (^) dihil u m i n d w e rin~prrr l'req ~:cdoscn una simaciín de di= a sicte 5igniiica vcintriino crwiri vcinirruazm. ac )
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de saber por quk esas riflas son intrresanies -a decir verdad para los balincsec son exquisitamenie absorknres- nos saca dc la esfen de las premupacioncs formales. no? lleva a esferas mas amplian icol6!ricar ndu- ce a una idea menos pumrncnie i "la pmfi cn el jwg0.1~
y smiops ue irnpl ici
; y nos co mdidad" m
Jugar con fuego
El concepto de 'Tuepo profundo" de Bentham se encuenba expuesto en su Tht- Theory of bgisration.lq Con esta expresión el autor desipa el juego en el cual lo que se arriesga cs ianto que, desde el punm de vista utilrt?n'o, es irracional que los hombres se 1:rnccn a semejanie juego. Si un hombre cuya ronuna alcanza a mil 11- br* (o ringgtls) apuesta qurnienias cn una parada igual. la utilidad marginal de las ti- b r ~ q que se propoire ganar c? clarmente menor que la inmnvenicncia de lo qiic arries- ga pcrder. En el genuino juego profundo. ésta cs la situacirin de ambas partas. Una siluaciiin icmerarla. Se reunieron en husca de un mornenlo agradable y cn:niraron en una relaci6n que deparará a los panicipantcs sufrimiento antes que placer. Por eso Benlham llegaba a la conclusi6n de, quc cl juego profundo era i n r n o d en principio y que, como es tipico en esm autor, debe& p t o h i b k l a legalmente. Pero más interesante que el problema ético, por lo menos desde nuestro punto
anSilisis de Bentham los hom hres se enlregan a semejante juego apasionadamcnre y a menudo hasta afrontando los rigores de la ley. Para Rcntham y para quicnw piensan como 454 (hoy en día pnncipdmente abogados, monomlsm y algunos psiquiawas) la explicxi61-1 está, como ya dije. en que esos hombres son uracionales. viciosos, feti-
I R A d m 6 s de 18% apuesias hy otros aspectos cranhicos de 1ii riAa dc gallos. e.qx!cialrrmiie BU camcha conexibn mn el sistcma del mercado lacal. aPpctw que, aunque aecundanus en cuan- to a su m&ivaciCn y a su funcirin no dejan de rmer su impiinancia. h a niias & pellw son scon- tecrmienios públicos a los que p u d e mncurnr todo el m u d o qwi lo desee, y a veccs La gente KU- dc &%de mglooes distmtes y mis dcl noventa p r crcnio, pmihlunenic el noventa por cimio de los n e g ~ i o qirairdos son lozales. la localidad en cuesiihn e& dermida. no p r la aldea y ni SL- quien p r el dis~ntoadminisrmtivo, sino por el sistcma de1 mercado rural. Daii tiene una scmina de mercado dc tren dias con la familiar miacidn del i i de[~ " sistcma solar ". Aunque los merca- do* nunca Fsiuvieron muy deiarrollados m muy alto grada, m la plaza de le ddea se reali7an pe- queños negacios matinales. pem l e rcimciún segUn Ese sisicma solar. afecta a i d a rnicrwregión y esla aharca unas diez o veinte mllias wadradar uin siete u ocho aldeas vecinas (lo cual, en Rali ~mtempodnca.rqircsenta mis o menw de cinco mil a diez u mce mil almas): de es8 micmrre- g i h pracede el gniesn o oinualmcnie la tnralidsd del píhlica gue acude a las nr7as de gallvz. La mayor panc de estas e s t b organizada y pimcznada por pequcíiaa asaciicimes de inxignificsnics cmcrcianies mralcq que c m p n e n c m tuior los balineses la idea CLc quc lss rióas de ~ e l l u sson buena4 para el comercio p m u e " sacan dinero dc la cara y 10 h s a n circular". he.rius En los que vcnden claser dc mercaderirr a t I c m pucqros dc juego dc pum azar ( v h ~ e mis adclanie) esLh uisialados alredrdor dr l a u m n del reñidcro. dc mmeni que 6sta nene a ariirnir la =!!dad de un pe- qiicfia feria. Ena relación de la nña de galloí cm los mcrcados y u m Im v e n d e d m ~del mcrcedo c.r muy antigua -o, enirc olms cosas, En indica su apancilm i n j u n t a m mscnpcinncr IR. Co- n<. Srarawi nali. S Vuir Bwding, 1054). FJ m c r c i i i sigui6 a 103 gallos diinnie siglw cn la H,rli niml y esa mividad fuc uno de Zm pnnciplm fadorer de la rnaieli7xdn de 1n i ~ l a. l q La frase se encumtra n la inirluccim de Hildreth, f m f e r ~ ~ l o ~! Libro7 of P ~ y h o i o ~ y (1931). n m i de la pígina 10Ci: v h s c L L. Fuiier. TItr Moraliry of Lmv (7ilcw Ilaven. I'Xd). @gr. 6 y ~rguicntet.
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de la apuesta en las grandeq nfías, virtualmente no se dan irnpmanics cambios en la loriuna rnaicrial de aqucllcis que participan rceularmentc en las rinx de gallos, p r - que a la larga la? coqnc se van m i s o mCnQS ccimpcnsando y equilibrando. Es en 135 rifias superi iciales, pcqueiias. donde uno encuentra el pufiado de juyadorcs del tipn m6s vicioso aquello^ principalmente interesados cn el dinc- y clonde se p s d u - cen "verdadems" camhioc (le posición smial, gencralmenle en sentido descendente.
daderos galileros" quicncc los iicncn por rontos que no comprenden el aspecro deponi- vo de la rifia, hornhre.~ vulgares que sencillamente confunden todas las cosaq. Esos jugadores viciosos son considerados c b r n d a presa p r 10s gcnuinos eniu~iaqtas, esos que sahcn dc que se rnta, para sacarles algo de dinero, operaci6n que les resulm bastante fhci t. pues cxplahndo 1 :icodicio de aquellos las tientan a hacer apuesta^ irra- cionaies sohre gallos claramente despareros. La mayor parte de estos jugadidores se m i n a n en muy breve riernpci. F r o slcmpre queda uno e quedan dos que ofrecen dar en prenda su ticm y quc vendcn sus r o p r ~p r a ohtcner dinc r o p s ~ - i r. n Esta clam correlacidn dc "jugme el srorirs" con la$rii'l das y, pm otro lado, la correlaci6n de "jugar djncro" con ririas supeficialc: a l i h d pcncnl. Los mismos aposladores r n m a n una jermqufa sociomoral cn estos tCrminos. En los alrededores del lugar donde sc desarrollan las riñas d e gallos hay un3 gran canlidad dc insignifican~espucstos de jucgo de puro azar (ruleb, dados, pconza, guisanies ocul- tos bajo mcdia c3scara dc nticz) regenieados por ct~ncesionarios. Sdlo rnujcrcs, ni- Ros, adolescentes y otras variz clascs de personas que no concurren (o todavía no lo hacen) a las rifias de Ios gallos-los extrcmadamcnie pobres, los socialmente desprc- ciados y los pcrsonalrnentc atípico+ sc entregan a estos juegos en los que arries- gan desde luego s61o unos centavos. Z o s hombrcs vinculados con las rillas de gallos se avcrgonzarian de acercarse siquiera a semejantes 1 ugarc?.Ligerarnente por encima de quienes se entregan a estos triviales juegos están aquellos que, si bicn ellos mis- mos no poseen gallos. apuesun pcrifEricarnente en riíias menores. Luego csGn los que intervienen directamente en nRas pqucfias u ocasionalmente rnedjanas, F r o no .están en la posicián de íntervcnir en las grandes, aunque p d e n apstar de vez en cuando perifkr-carnente también en las grandes riñas; y. por ultimo. estfm aqucllos rnicmbms realmente imponantes de la comunidad, los ciudadanos sólidos alrededor de los cuales gira la vida local y que intervienen en la9 grandcs rifias y apuestan en
lanano fmancim lo sw m. Ffecuenianmk nrvc w s i h de olr d e 5 1 a h a n k que el hcnur de ganmr era mucho mis impmnre que el dinerri que estaba m juego. h muchachos de la rsqui- na cmsidcran lugar p r dincm Ia pmck vcrdaderi de habilidad. y a menos que un hombre ~c c m - p n c bien cuando cl dirtcro e s a cn luego, no cs ccmsiderado un h i c n mmpeiidui' W. F. Whyte, Srerf Corncr S x r - , 3.ed. (Oicago, l W), @g. 140. 22 im C X I ~ O Sa que pude llegar crta kmun -y el hecho dt que aes caicideracta una locu- m- esth dtmorrrridw pw c l cumto p i p d a r hslrnts 1 T d w g ñminf. C n jugador llega a estar im dteradc p r su pasibn que dchiendo iumtarse en un Y M J ~o r d a r n a au mirler mbrntada que cuide bicn dc la criaiura que haya de ni- si es vwrún, pcm que le üt a m o alirnmto a sus gillos de riña st en mujer. La m d r e da a luz una niña, g i r de mtrt a loa giUos & 4 ims m i gran r a a y ocdu A Ii hi l c N msdn inri& Iw gdlor caciitsndo le infomm sohe tl mga (^) nbrc funosc cnc S In n i d i. Ernmcts haji del cielo mi dima que ri n f i a y w l a (^) I R I ~ E. b s ~allmmucrcn pur el mal alimento que se les nio, ci dumio recopcri sa rcnratez. te mosi dc- vuelve a 1i nifin al p d r c , quim i e míme con su mirier. El cumio crth dado como "Gtcl K m k m - m n ~ " en J. Hmykus-van k i m n Roomkmyi, 5~mk1c.tea V r h l c n w n Dali (La Haya,195ñf. e g s. 19-
$ cn u s a i ilo y d h n xnge .. i la. (^) I,
:ghntla c m :. Cuando i
se d t s p m 1 Ucvc c a l
lo alimenio rgresn el n E a dar mu clia a. (^) las .. 4
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ellm. Sicndo e l elemento Foca! de estas reuniones fw.ali;iadas, csios hombres ~eneral- mcnte dominan y definen la actividad tlcpmtiva asFcoma dominan y definen la s ~ i c - datt. Ciiando un varón de Rali habla, casi con tono de vcncracicín. de "verdatlcros ga- Ilcros", dcl verdadero Schatoh ("apos~xlw") o del dlilrid kirrilnq ['cuidador tIe jaulas") sc refiere a es1 clace de personas, nn a los que se entregan al trivial juego clc Zcis gui- santes wultos, ni a los jugadorec crnpedemidos (porr't, vocablo que ticnc la significa- ciDn seciindaria de l a & h o rfprcihri), ni 81 $vicio oportunism. Pwa ese va& 'tialrnés, la nna de gallos se aproxima r n k a un affnireb'hnneur (aunque, considenndo al u- Icntn balinzs manie a ranmia pficlica, la sangre que se dcrrarna es humana solo en seniido tigurado) que d estipido mecanismo de una rniqriina auromárica. De manera que lo que hace de In nila de gallos cn Rali un juego profundo es, no el dinero en si mismo, sino Io que (cuanto mlis dincrn entra en juego tanlo mBs Intensamenre es aSI) el dinero hace que ocurra: el despl;vamicn:~iode sratcir cn la jerar- quía balincsa, desplazamiento proyectado en la rifia de gallos. Psicológicamente se maza d e una represent3ciOn esdpica del yo masculino relaiivamcnte narc isisu, idp.al y demoniaco; sociológicñmcnte se trata dc una represenución también csópica de los complejos campos dc tensión de~cminridospor la interaccicln conuolada, cal lada. ce- remoniosa pero así y todo profiindarnenlc sentida, del yo de quicnes mantienen con-
sonalidades de sus dueiros, espejos animalcs de la forma psíquica, pcro la bina es -a, mCrs exactamenie, se hace deliberadamente quc sca- una simulación de la ma- t n z social, del sistema de p p o s cmmdos, suprpuestos y en allo grado solidarios- pposdde aldeas, gmpos de pucnzesco, smicdades dc irrigacifin, congregaciones tic los templos. "casla" -en los cualcs viven los 1ndlviduos.a Y aqí como cl presti- gio, la necesidad de afmarlo. de dcrcnderlo, de cclcbmlo, de justificarlo y de scnci- Ilmen te bafiarsc en 61 (pero no buscarlo, considerando c1 caricter fiicrrcmcnle atri bu- tiva dc la esuatificaci~nen Bali), sea quizá la fucrza motriz central dc la sociedad, así larnbicn. indcpenclicniementede ser p e n a ambulantes, sacrificios de sangre e in- tercambios monetarios- el prcsligio es también I R fucrza mnuiz de la r i f i r i de ga-
"un baño de ,smgre en el srnru~''.2* La manera m5s sencilla de aclarar esto y dernosmIo p lo menos hasta cieno punta es considerar la í is mas de gailos iuve ocasi6n de observar dirccra- mente, esa aldea en que o de aquella incursiCin policial y de la cual proceden mis datos es~dísticos. Coma M a s las alu~(tsuc ~ a l i ,ésta -Tihingan, situada en la regibn de Klung- kung, en e1 sudcste d e Bali- esta intrincartamenze organi7ad.a y forma un lakrinto dc alianzas y oposiciones. Peroa diferencia dc muclias otras, aquise destacan particu- larmente dos clhes dl: grupos solictinos que son m b i é n grupo^ de status, en los cuaIes podemos comnuamos para dcscrib~~lossin indebidas derormaciones. Primcro. la aldea e s d dominada por cuatro grandes grupos en parte endogámi- cos por la línea paterna que qe hallan en constante rivalidad y que forman las princi- pales facciona de la p b l a c d n. A vcccs se agrupn dos contra dos y gcncralmcnie
Se m m i m r á ana descripciás m6s mmplet niaura rmid mral de Bali m C. Fe- e- " F m and Van'ntiai iri Rallne~tVlllegc Stnicri :un Anfhropdogirr 61 (19.59): gBgr 94- 1Ug: '?íhmgm. a Ralix", m R. M. Komt~aranmgrsi.~'iI!agu in Inrlonerio f l i h a a. 19ti71, e g s. 210-243: y aunque no se refiere di-cnic a l a s d d a s bnlimas, véase V. C. K m. Bo D u r p rtpuhlrek rn#- Pagry~svr~am ( Sanrpcñl. Nerhedmdq, 1937 ). 24 Golfmw, Enroumrs, &s. 58
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