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Asignatura: Antigua y medieval en la península ibérica, Profesor: Javier Ibañez, Carrera: Historia del Arte, Universidad: UniZar
Tipo: Apuntes
Subido el 28/12/2015
4.2
(11)3 documentos
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1- Tartessos y las colonizaciones fenicia y griega.
2- Los cartagineses en la Península Ibérica.
3- Los pueblos de la España Ibérica.
4- Los pueblos célticos de la Península Ibérica.
5- El conflicto entre Roma y Cartago.
6- La conquista romana de la Península Ibérica.
7- Hispania como campo de las guerras civiles.
8- Instituciones, economía, sociedad y cultura durante la república romana.
9- Hispania durante el Principado y el Alto Imperio. Instituciones.
10- Hispania durante el Bajo Imperio. Instituciones.
Los habitantes de Focea fueron los primeros griegos que llevaron a cabo navegaciones lejanas; fueron ellos quienes descubrieron el golfo Adriático, el mar Tirrénico, Iberia y Tartesos; no navegaban en barcos redondos, sino en pentecónteras. Una vez llegados a Tartesos, lograron la amistad del rey de los tartesios, llamado Argantonio, quien reinó en Tartesos durante ochenta años y vivió un total de ciento veinte. Los focenses ganaron de tal forma la amistad de este príncipe que, inmediatamente, les invitó a dejar Jonia para venir a establecerse en la región de su país que ellos quisieran y, al punto, instruido por ellos acerca del avance de los persas, les dio dinero para fortificar su ciudad con una muralla.
Allí crió Poseidón a las cinco generaciones de hijos varones y gemelos por él engendrados; después de haber dividido toda la isla en dos partes, al primero de la primera generación le entregó la morada de su madre y las tierras circundantes, que eran las más extensas y las de mejor calidad; nombró, igualmente, a éste rey de los otros, a quienes hizo príncipes, poniendo en sus manos el gobierno de muchos hombres y la administración de una extensa región; impuso nombres a todos ellos: el mayor, primero en reinar, recibió el nombre de Atlas, que sirvió para designar a toda la isla y al mar Atlántico que le rodea. El gemelo nacido después de él consiguió en el reparto el extremo de la isla situado hacia las columnas de Hércules, frente a la región denominada actualmente Gadírica: se llamaba Eumelos en griego y Gadiros en lengua indígena, siendo éste el nombre que ha llegado a designar el país. PLATON, Critias, 113
Cerca de Cástulo hay un monte que por sus minas de plata llaman Argentario; se dice que de él mana el Betis. Polibio refiere que éste y el Anas vienen de Celtiberia y distan entre sí unos novecientos estadios. Parece ser que, en tiempos anteriores, llamose al Betis Tartesos, y a Gadir y sus islas vecinas Eriteia; así se explica que Estesícore, hablando del pastor Gerión, dijese que había nacido casi enfrente de la ilustre Eritela, junto a las fuentes inmensas de Tartesos, de raíces argénteas , en un escondrijo de la peña. Y como el río tiene dos desembocaduras, se dice también que la ciudad de Tartesos, homónima del río, estuvo edificada en tierra sita entre ambas, siendo llamada esta región Tartesos, la que ahora habitan los túrdulos. Erastóstenes acostumbre a llamar Tartesos a la región cercana a Calpe y a Eriteia isla afortunada. Mas Artemidoro, opinando en contra, afirma que esto es falso, como lo es que de Gadir a Hierón Akroteríon haya cinco días de navegación, cuando la distancia efectiva no pasa de mil setecientos estadios...
Vayamos a casos seguros: es verdad, poco más o menos, que el gaditano Argantonio reinó durante ochenta años, y persiste la creencia de que comenzó a reinar hacia el cuadragésimo de su existencia. PLINIO, Historia Natural, 7, 48, 156.
Los primeros habitantes del bosque de los tartesios, tras la lucha mítica de los titanes son los dioses, fueron los curetes, de ellos el rey más antiguo fue Gárgoris. Se considera a Gárgoris como el descubridor del arte de recoger y aprovechar la miel. Una hija suya tuvo de soltera, y acaso por obra de amores incestuosos, un niño, cosa que produjo vergüenza al rey, que determinó deshacerse de él. Así ordenó que se le dejara abandonado en el monte, pero animales silvestres lo amamantaron, encontrándoselo vivo a los varios días. Hízolo colocar en un sendero por donde pasaban los rebaños para que lo aplastaran, pero también salió a salvo. Lo echaron luego a las perras y cerdas hambrientas que, en vez de devorarlo, le ofrecieron sus ubres. Entonces Gárgoris pensó en arrojarlo al mar. Pero, protegido por los dioses, fue conducido, como si fuera una barquilla, a las orillas, donde salió una sierva que lo crió. Creció el niño entre su familia animal, ligero y veloz como ella, hasta que, en cierta ocasión, fue cogido en un lazo o trampa, fue llevado a Gárgoris que le reconoció y que, admirado del destino, le nombro su heredero, llamándole Habis. Habis fue un héroe civilizador. A un pueblo bárbaro, como el que heredó para gobernarlo, le dictó las primeras leyes civilizadas y les enseñó a cultivar la tierra con los bueyes y los arados, cosa que, hasta entonces, había desconocido; de esta suerte los tartesios aprendieron a nutrirse con los alimentos más finos y regalados que los que hasta entonces habían usado. Aún hizo algo más trascendental: prohibió el trabajo a una parte de sus súbditos, a los nobles, y repartió a los otros, a la masa, en siete ciudades o acaso siete clases. Una vez muerto, sus sucesores y herederos rigieron los destinos de Tartesos durante muchos siglos.
Mapa de M. A. Aubet (actualizado)
Sobre la fundación de Gadir he aquí lo que dicen recordar los gaditanos: que cierto oráculo mandó a los tirios fundar un establecimiento en las columnas de Hércules; los enviados para hacer la exploración llegaron hasta el estrecho que hay junto a Calpe, y creyeron que los promontorios que forman el estrecho eran los confines de la tierra habitada y el término de las empresas de Hércules; suponiendo, entonces, que allí estaban las columnas de que había hablado el oráculo. Echaron el ancla en cierto lugar de más acá de las Columnas, allí donde hoy se levanta la ciudad de los exitanos. Mas como en este punto de la costa ofreciesen un sacrificio a los dioses y las víctimas no fueran propicias, entonces se volvieron. Tiempo después los enviados atravesaron el estrecho, llegando hasta una isla consagrada a Hércules, sita junto a Onoba, ciudad de la Iberia, y a unos mil quinientos estadios fuera del estrecho; como creyeran que estaban allí las Columnas, sacrificaron de nuevo a los dioses, más otra vez fueron adversas las víctimas, y regresaron a la patria. En la tercera expedición fundaron Gadeira, y alzaron el santuario en la parte oriental de la isla, y la ciudad en la occidental. Por estos unos creen que los promontorios que forman el estrecho son las Columnas, mientras que otros las identifican con las de Gadeira, habiendo quien cree que están fuera, mas lejos que Gadeira... ESTRABÓN, 3, 5, 5
Del lado de la tierra firma es casi recta; del lado que mira al mar se eleva y forma, en medio de la costa, una curva, terminada por dos promontorios en uno de los cuales hay una ciudad floreciente del mismo nombre de la isla, y en el otro un templo de Hércules Egipcio, célebre oír sus fundadores, por su veneración, por si antigüedad y por sus riquezas. Fue construido por los tirios; su santidad estriba en el hecho de guardar las cenizas (de Hércules); los años que tiene se cuentan desde la guerra de Troya. Sus riquezas son los productos del tiempo.... MELA, 3, 6
parece cierto, asimismo, que Ulises llegase hasta aquí en su expedición, la cual le sirvió (a Homero) de pretexto para que, como en la Ilíada, también en la Odisea, convirtiera lo histórico en narración fabulosa, según costumbre de los poetas. En efecto, no sólo se hallan vestigios de estas cosas en Italia, Sicilia y otros lugares, sino en Atenea y otros mil indicios de las andanzas del héroe y los demás que sobrevivieron a la guerra troyana, tan funesta para los defensores como para los conquistadores de Troya. Efectivamente, no lograron sino una victoria kadmeia y, en cambio, perdieron sus casas, sin conseguir cada uno más que una pequeña parte del botín; así, pues, se vieron obligados a echarse a la piratería, tanto los helenos como los que habían escapado y sobrevivido a la destrucción de su patria, unos por valor, los otros por venganza. Porque cada uno se había dicho que es bochornoso estar largo tiempo lejos de los suyos y volverse de vacío a ellos. Así, al lado de las andanzas de Eneas, de Antenor y de los Henetos, la Historia ha registrado las de Diomedes, Menelao, de Menesteo y de otros. Ahora bien: instruido por la voz de la Historia de todas estas expediciones guerreras a las costas meridionales de Iberia, conocedor también de la riqueza de estas regiones y de los bienes de todas clases que poseen y que los fenicios dieron a conocer, tuvo la idea de colocar aquí la fusión de las almas piadosas, y el Elysion Pedion, donde, según la predicción de Proteo Menelao debía vivir algún día....
Según A. García y Bellido
Pero entre tanto una nave samia, cuyo capitán era Koleo, fletada para Egipto, fue llevada por los temporales a la misma Platea. Los samios que en ella venían, informados por Korobio de todo los sucedido, le proveyeron de víveres para un año, y levando ancla deseosos de llegar a Egipto, partiéronse de la isla, por más que soplaba el viento subsolano, el cual, como no quisiese amainar, les obligó a pasar más allá de las Columnas de Herakles, y llegar, por su buena suerte, a Tartesos. Era entonces Tartesos para los griegos un imperio virgen y reciente que acababan de descubrir. Allí negociaron tan bien con sus
géneros que ninguno les igualó jamás en la ganancia del viaje, al menos de aquellos de quienes puedo hablar con fundamento, exceptuando siempre a Sóstrato, natural de Egina, hijo de Laodamante, con quien nadie puede igualarse en lucro. Los samios, poniendo aparte la décima de su ganancia, que subió a seis talentos, hicieron con ella un caldero de bronce a manera de pila argólica; alrededor de él había grifos mirándose unos a otros, y era sostenido por tres colosos puestos de rodillas, cada uno de siete codos de alto; fue dedicado al Hereión. HERÓDOTO, 4, 152.
Tras Abdera está Carthago Nova, fundación de Asdrúbal, ...la más importante de todas las ciudades de esta zona... Entre ella y la desembocadura del Iber, y a mitad de la distancia, se halla el río Súcron, su desembocadura y la ciudad del mismo nombre... Entre el Súcron y Carthago Nova , no muy lejos del río, hay tres fundaciones de los massaliotas; de ellas la más conocida es Hemeroskopión, que tiene sobre el promontorio un santuario dedicado a Artemisa Efesia, muy venerado. Es un lugar bien defendido y apto para nido de piratas; de lejos es visible para los que se acercan navegando. Su nombre es Dianium, es decir, Artemision... Al otro lado del Súcron , yendo hacia las bocas del Iber, hállase Sagunton, fundación de los zakyntios... En sus cercanías están las ciudades de Cherrónesos, Oléastron y Kartalías. Luego, en el paso del Iber, la colonia Dertossa... Más al norte está Empóríon. Dicha ciudad es una fundación de los massaliotas... Aquí está , asimismo, Rhóde, pequeña factoría de los emporitanos, pero fundación, según algunos, de los rodios... Primeramente los empuritanos se establecieron en cierta islita cercana, que hoy llaman Palaiá Pólis; pero ahora viven ya en la tierra firme. La ciudad forma una dípolis, dividida por un muro, porque en sus comienzos algunos indigetes que vivían en su proximidad, con el fin de gozar con seguridad de su propia administración, quisieron tener un recinto separado de l de los helenos, el cual fue doble, pasando de por medio. Mas con el tiempo formaron una sola ciudad, mezclándose leyes helenas con bárbaras, tal como acaece en otros muchos lugares.
Hubo también aquí la ciudad de Hemeroscopión, en otro tiempo habitada, ahora ya suelo vacío de habitantes, la baña lánguido mar. Alzase después la ciudad Sicana, así llamada por los Iberos del río próximo, y no lejos de la bifurcación de este río la ciudad de Tiris el río Tirio... Por allí se extiende la marisma de los Nacararas, pues tal nombre dio la costumbre a esta marisma, surgiendo en medio de ella una pequeña isla, fértil en olivos y por ello consagrada a Minerva. Cerca hubo numerosas ciudades, ya que estuvieron aquí Hilactes, Histra, Sarna y la noble Tiricas... Estaba junto a él (el monte Sello) la ciudad de Labedontia en tiempo anterior, ahora campo vacío de hogares cría escondrijos y cubiles de fieras. Después yacen arenas de gran extensión , entre las que estuvo en otro tiempo la ciudad de Salauris y en donde primitivamente estuvo también la antigua Calípolis, aquella Calípolis que por la alta elevación de sus murallas y por sus excelsas techumbres se levantó por los aires, que con el ámbito de su vasto solar tocaba por ambos lados una marisma feraz siempre en peces. Después la ciudad de Tarraco ... El cabo Celebántico extiende luego su dorso en el salado mar. Que haya estado junto a él la ciudad de Cipsela es ya solo un rumor, pues ningún vestigio de la antigua urbe conserva el áspero suelo... En los confines de la
comercio de aquellos y deseaban comprar las mercancías extranjeras que las naves llevaban, y vender los productos de sus campos. El interés de este mutuo comercio hacía que la ciudad hispana fuera accesible a los griegos. Aumentaba su seguridad el hecho de haberse cobijado bajo la sombra de la amistad con Roma, a la cual servían, si con menos fuerzas que los massaliotas, con una fidelidad igual.
Plano de Ampurias
En todas las ciudades fundadas (por Massalia) se rindió culto en primer lugar a la misma divinidad, (Artemis Efesia), ateniéndose en la disposición de xóanon y en los demás ritos a observar lo que se practicaba en la metrópoli.
Amílcar, como general de los cartagineses, en breve tiempo hizo progresa grandemente a su patria, y llegó navegando hasta las columnas de Hércules y Gades, en el Océano. Gades es una colonia fenicia, está situada en el extremo de la tierra habitada en el mismo Océano, provista de un puerto. Luchando contra los íberos y tartesios, con Istolayo general de los celtas y su hermano, dio muerte a todos, entre ellos a los dos hermanos con otros sobresalientes jefes; y alistó a sus propias órdenes tres mil que había apresado con vida. Pero Indortas reunió de nuevo cincuenta mil hombres, y retirándose antes de presentar batalla a una colina, fue sitiado por Amílcar; durante la noche intentó escaparse perdiendo la mayor parte de las tropas y siendo él mismo capturado vivo. Amílcar le sacó los ojos, lo atormentó y crucificó; a los restantes cautivos, en número de más de diez mil, los dejó en libertad. Se ganó por la persuasión la sumisión de muchas ciudades, a otras las sometió combatiéndolas. Asdrúbal, yerno de Amílcar, enviado por su suegro a Cartago para combatir a los númidas sublevados contra los cartagineses, mató ocho mil y apresó dos mil; los restantes fueron reducidos a servidumbre para que pagasen un tributo. Amílcar, entre tanto, habiendo sometido en España muchas ciudades, fundó una gran ciudad, llamándola por el lugar en que estaba situada, Acra Leuca. Amílcar, empeñado en el cerco de la ciudad de Helice, envió la mayor parte del ejército con los elefantes a invernar en la ciudad fundada por él de Acra Leuca, y con el resto de sus fuerzas continuó el sitio. Pero el rey Orisón, acudiendo en auxilio de los sitiados, hizo semblante de venir a ayudar a Amílcar, y obligó a éste a retirarse. En su huída procuró la salvación de sus hijos y amigos torciendo él por otro camino; perseguido por el rey, penetró con el caballo en un río, y descabalgado por la corriente, murió. Pero sus hijos, Aníbal y Asdrúbal, llegaron salvos a la ciudad de Acra
Leuca. Así, pues, tenga Amílcar como epitafio, aunque murió muchos años antes de nuestra edad, el elogio que la historia dedica.
Los cartagineses, una vez aquietada la situación en África, reunieron un ejército y lo enviaron a España bajo el mando de Amílcar. Este, tomando el ejército y a su hijo Aníbal, entonces de nueve años de edad, y pasando el estrecho de las columnas de Hércules, restableció en España las posesiones de los cartagineses. Permaneció en estos lugares cerca de nueve años, sometiendo a Cartago muchos pueblos ibéricos, unos por la fuerza y otros por las negociaciones, y al final terminó su vida de una manera digna de sus anteriores hazañas. Pues hallándose delante de un enemigo numerosísimo y muy aguerrido, se portó con tal audacia y temeridad lanzándose en el momento más crítico de la lucha que dejó allí valerosamente la vida. Los cartagineses traspasaron el ejército a Asdrúbal, pariente y trierarca suyo.
[Amílcar] ... pasó a Gades, tomando por compañero de la expedición a su yerno Asdrúbal. Pasado el estrecho, empezó a devastar los campos de España, a pesar de no haber sido molestado por sus habitantes. De este modo se proporcionó la ocasión de estar ausente de su ciudad, y al mismo tiempo de actuar y de ganarse con dones a sus conciudadanos. Pues todo lo que tomaba en la guerra lo dividía de modo que una parte fuese para sus soldados, a fin de tenerlos más propicios en ayudarle en sus fechorías, y otra parte para los principales de la ciudad favorables a su causa. Pero al fin, conjurados contra él los reyezuelos de diversos pueblos íberos y otros hombres de influencia, pereció de este modo: cargaron de leña unos carros y unciendo a ellos bueyes, se pusieron en marcha, siguiendo detrás armados. Cuando les ven los africanos sin entender su ardid, levantan grandes carcajadas. Pero ya m s cercanos los íberos, encienden los carros y los lanzan con sus yuntas contra los enemigos. En sus loca carrera los bueyes esparcen el fuego por doquier; una gran confusión se apodera de los cartagineses y se disuelve su formación; entonces los íberos, precipitándose sobre ellos, mataron al mismo Barca y a muchos que en su auxilio acudieron.
APIANO, Iber. 5.
Para informarse enviaron una embajada, aunque nunca se habían interesado en nada por las cosas de España; Amílcar los acogió amistosamente y con amables palabras, diciéndoles entre otras cosas que se había visto obligado a llevar la guerra a España para poder acabar de pagar las deudas que los cartagineses tenían con los romanos, ya que por ningún otro procedimiento podría librarse de ellas; a lo que los romanos no encontraron nada que objetar. DION CASIO, 12, fr.48.
Durante los ocho años de intervalo entre el padre y el hijo obtuvo el imperio Asdrúbal; dicen que la gracia de su juventud le ganó primero el afecto de Amílcar, más tarde la feliz disposición de su ingenio le elevó a yerno suyo; con este título que llevaba consigo el apoyo del partido de los Barcas, cuya influencia sobre el ejército y la plebe era más que mediana, se apoderó del poder, al que el voto de los nobles no le hubiera llevado. Usó más de la diplomacia que de la fuerza y aumentó el poderío de Cartago más con los lazos de hospitalidad, que estableció con los reyezuelos y con los pueblos nuevos que ganó a su alianza por medio de la amistad de los príncipes, que por la fuerza y por las armas.
Tras Abdera está Néa Karchedón, fundación de Asdrúbal, sucesor de Barca, padre de Aníbal, la más importante de todas las ciudades de esta zona. Tiene una situación de fácil defensa, unas murallas bien construida y está enriquecida por puertos, una laguna y por minas de plata. En ella y en sus cercanías abundan las industrias de salazón, es el principal emporio para las mercancías que, llegando del interior, han de ser cambiadas por las que vienen del mar y éstas por las que proceden de tierra adentro.
ESTRABÓN, 3, 4, 6
Disponiéndose a atacar Aníbal Barca, antes de emprender la guerra contra los romanos, a Salmantike, ciudad grande de Iberia, los asediados, llenos de temor, prometieron, en un principio, hacer cuento se les ordenara, y dar a Aníbal trescientos talentos de plata y trescientos rehenes. Y habiendo levantado aquel cerco, éstos, cambiando de parecer, no hicieron nada de lo que habían prometido. Habiendo vuelto en consecuencia, Aníbal nuevamente y habiendo ordenado a sus soldados poner mano a la ciudad, con saqueo de sus riquezas, asustándose los bárbaros, se avinieron completamente a salir con un solo vestido los libres, abandonando las armas, las riquezas, los esclavos y la ciudad. Pero las mujeres, creyendo que los enemigos cachearían a cada uno de los hombres al salir, pero que a ellas no las tocarían, salieron acompañando a los hombres, llevando puñales ocultos. Y habiendo salido todos, Aníbal, poniendo una guardia de masaisylios, los mantuvo reunidos en el arrabal, y los demás, lanzándose en desorden saquearon la ciudad. Y hechas presas muy pingües los masaisylios no pudieron contenerse viéndolas, ni prestaron atención a la guardia, sino que se enfadaron y se fueron a participar del botín. Pero en esto las mujeres, animando a voces a los hombres, les dieron las armas y algunas, incluso, por si mismas, atacaron a los de la guardia, y una, quitándole la lanza a Banón, el intérprete, le hirió, si bien tenía puesta la coraza; y de los demás habiendo herido a unos y hecho herir a otros, los bárbaros huyeron en compañía de las mujeres. Más, enterado Aníbal y puesto en su persecución, a los que se quedaron atrás los apresó; pero los demás, metiéndose en los montes, se escaparon rápidamente, y después, habiendo mandado a una embajada de súplica, consiguiendo la impunidad y la misericordia, fueron repuestos por Aníbal en la ciudad.
PLUTARCO, Moralia, Las virtudes de las mujeres, 10
Las orillas del Betis son las más pobladas; el río puede remontarse navegando hasta la distancia aproximada de mil doscientos estadios, desde el mar hasta Corduba, e incluso hasta algo más arriba. Las tierras están cultivadas con gran esmero, tanto las ribereñas como las de sus breves islas. Además, para recreo de la vista, la región presenta arboledas y plantaciones de todas clases admirablemente cuidadas. Hasta Hispalis, lo que supone cerca de quinientos estadios, pueden subir navíos de gran tamaño; hasta las ciudades de más arriba, como Ilipa, sólo lo más pequeños. Para llegar a Corduba es preciso usar barcas de ribera, hoy hechas de piezas ensambladas, pero que los antiguos las construían de un solo tronco. Más arriba de Cástulo, el río de ser navegable. Varias cadenas montañosas y llenas de metales siguen la orilla septentrional del río aproximándose a él unas veces más, otras menos. En las comarcas de Ilipa y Sesábon, tanto la antigua como la moderna, existe gran cantidad de plata. Cerca de las llamadas Kótinai nace cobre y también oro. Cuando se sube por la corriente del río, estas montañas se extienden a la izquierda, mientras que a la derecha se dilata una grande y elevada llanura, fértil, cubierta de grandes arboledas y buena para pastos. El Anas es también navegable, pero no por tanto trecho ni en navío tan grandes. Su orilla septentrional va también bordeada por montes metalíferos que se extienden hasta el Tágos. Las comarcas donde hay metales son por naturaleza ásperas y estériles: así son también las contiguas a la Carpetania, y aún más las que confinan con los celtíberos. Tal es, igualmente, el aspecto de Baituria, cuyas secas llanuras bordean el curso del Anas. La Turdetania es maravillosamente fértil; tiene toda clase de frutos y muy abundantes; la exportación duplica estos bienes, porque los frutos restantes se venden con facilidad a los numerosos barcos de comercio. Esto se halla favorecido por sus corrientes fluviales y sus abras semejantes, favorecido por sus corrientes fluviales y sus abras semejantes, como dijimos, a ríos, y, como tales, remontables desde el mar hasta las ciudades de tierra adentro, ya por navíos grandes, ya por otros más pequeños. Toda la tierra que se extiende tras la costa comprendida entre el Hieron Akrotéríon y las Stélai es llana. Ábrense en ella frecuentes escotaduras semejantes a hondonadas de regular tamaño, o valles fluviales, por las que el mar penetra tierra adentro hasta muchos estadios de distancia; las aguas ascendentes de la pleamar invádenlas de tal modo que los barcos, entonces, pueden subir por ellas como si lo hiciesen por un río, y hasta más fácilmente....
Los indígenas, conocedores de la naturaleza de la región, y sabiendo que los esteros pueden servir para lo mismo que los ríos, han construido sus ciudades y poblados sobre aquellos, tal como lo hacen en las riberas de los ríos. Así fueron levantadas Asta, Nábrissa, Onoba, Ossónoba, Maínoba y otras más. La serie de canales que han sido abiertos por doquier ayudan al tráfico y a las relaciones, tanto entre ellos mismos como con los forasteros.... De Turdetania se exporta trigo, mucho vino, aceite; éste, además, no solo en cantidad, sino en calidad insuperable. Se exporta también cera, miel, pez, mucha cochinilla y minio, mejor que el de la tierra sinópica. Sus navíos los construyen allí mismo con maderas del país.
bandolero Viriato, ni Sertorio tras él , ni ciertos otros celosos de ensanchar su poder....
También podrían tenerse como formas bárbaras los ornamentos de algunas mujeres, ornamentos que describe Artemidoro. En ciertas regiones –dice- llevan collares de hierro con garfios que se doblan sobre la cabeza, saliendo mucho por delante de la frente; en estos garfios pueden, a voluntad, bajar el velo, que al desplegarlo por delante sombrea el rostro; lo que tienen por cosa de adorno. En otros lugares tocan con un tympanion redondeado por la parte de la nuca y ceñido a la cabeza por la parte de las orejas, el cual disminuye poco a poco su altura y anchura. Otras se depilan la parte alta de la cabeza, de modo que resulta más brillante que la frente. Finalmente, otras se ciñen a la cabeza una pequeña columnilla de un pie de altura, alrededor de la cual enrollan sus cabellos, que luego cubren con un manto negro...
Envió desde Sicilia por mar a Corinto galos e íberos para auxiliar a los espartanos, que los alistaron pagándoles como anticipo cinco meses de sueldo. Los griegos queriendo probar su bravura, los emplearon en diversas batallas, en las que estos extranjeros se portaron valerosamente y mataron aún gran número de beocios y aliados. Después de reconocer que merecían ser distinguidos por su valor y docilidad y de haber utilizado sus servicios en muchas ocasiones, los espartanos los licenciaron con grandes muestras de honor. Al final del verano los galos e íberos se reembarcaron para volver a Sicilia.
(Según J. Alvar)
Al septentrión del Tagos se extiende Lusitania, la más fuerte de las naciones iberas y a la que durante más tiempo luchó contra los romanos. Limitan esta región; hacia el lado del Sur, el Tagos, por el Oeste y el Norte, el Océano, y al Este, las tierras de los carpetanos, vetones, vaceos y galaicos, por no citar sino los más conocidos. ESTRABÓN, 3, 3, 3
Dicen que los lusitanos son diestros en emboscadas y persecuciones. Ágiles, listos y disimulados. Su escudo es pequeño, de dos pies de diámetro, cóncavo por su lado anterior; lo llevan suspendido por delante con correas, y no tiene, al parecer, abrazaderas ni asas. Van armados también de un puñal o cuchillo; la mayor parte llevan corazas de lino, y algunos pocos cota de malla y cascos de tres cimeras. Otros cubren con cascos tejidos de nervios; los infantes usan knemides y llevan varias jabalinas; algunos se sirven de lanzas con punta de bronce. Entre los pueblos que habitan sobre el río Douríos dicen que algunos que viven al modo lacónico, y usan de aceite, calientan sus recipientes con piedras enrojecidas al fuego, se bañan en agua fría y no hacen más que una comida, mesurada y concisa. Los lusitanos hacen sacrificios y examinan las vísceras sin separarlos del cuerpo; observan asimismo las venas del pecho y adivinan palpando. También auscultan las vísceras de los prisioneros, cubriéndolas con sagos. Cuando la víctima cae por mano del