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Selección de textos filosóficos, filosofía contemporánea
Tipo: Transcripciones
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«Este libro nació de un texto de Borges [...]. Este texto cita “cierta enciclopedia china” donde está escrito que “los animales se dividen en a) pertenecientes al Emperador, b) embalsamados, c) amaestrados, d) lechones, e) sirenas, f) fabulosos, g) perros sueltos, h) incluidos en esta clasificación, i) que se agitan como locos, j) innumerables, k) dibujados con un pincel finísimo de pelo de camello, l) etcétera, m) que acaban de romper el jarrón, n) que de lejos parecen moscas”. En el asombro de esta taxonomía, lo que se ve de golpe, lo que, por medio del apólogo, se nos muestra como encanto exótico de otro pensamiento, es el límite del nuestro: la imposibilidad de pensar esto. Así, pues, ¿qué es imposible pensar y de qué imposibilidad se trata?» Michel Foucault
Tema I «El comunismo es la abolición positiva de la propiedad privada, de la autoalienación humana y así, la conquista real de la naturaleza humana, por y para el hombre. Es la vuelta del hombre como ser social, es decir, realmente humano, una vuelta completa y consciente que asimila toda la riqueza del desarrollo previo. El comunismo [...] es la solución definitiva del antagonismo entre el hombre y la naturaleza y entre el hombre y el hombre. Es la solución verdadera del conflicto entre la existencia y la esencia, entre la objetivación y la autoafirmación, entre la libertad y la necesidad, entre el individuo y la especie. Es la solución al misterio de la historia» Marx
«Nosotros, los que percibimos pensando, somos quienes efectiva y continuamente hacemos algo que todavía no existe: el mundo entero, siempre creciente, de apreciaciones, colores, acentos, perspectivas, jerarquizaciones, afirmaciones y negaciones. Y el mundo es, así, obra poética inventada por nosotros» Nietzsche
«¿Qué es entonces la verdad? Una Hueste en movimiento de metáforas, metonimias, antropomorfismos, en resumidas cuentas, una suma de relaciones humanas que han sido realzadas, extrapoladas y adornadas poética y retóricamente y que, después de un prolongado uso, un pueblo considera firmes, canónicas y vinculantes; las verdades son ilusiones de las que se han olvidado que lo son; metáforas que se han vuelto gastadas y sin fuerza sensible, monedas que han perdido su troquelado y no son ahora ya consideradas como monedas, sino como metal» Nietzsche
«La cultura se ve obligada a realizar múltiples esfuerzos para poner barreras a las tendencias agresivas del hombre, para dominar sus manifestaciones mediante formaciones reactivas psíquicas. De ahí, pues, ese despliegue de métodos destinados a que los hombres se identifiquen y entablen vínculos amorosos coartados en su fin; de ahí las restricciones de la vida sexual, y de ahí también el precepto ideal de amar al prójimo como a si mismo, precepto que efectivamente se justifica, porque ningún otro es, como el, tan contrario y antagónico a la primitiva naturaleza humana. Sin embargo, todos los esfuerzos de la cultura destinados a imponerlo aun no han logrado gran cosa» Freud
Tema II
«Es natural considerar entonces que a un signo (nombre, unión de palabras, signo escrito), además de lo designado, que podría llamarse la referencia del signo, va unido lo que yo quisiera denominar el sentido del signo, en el cual se halla contenido el modo de darse. Según esto […] la referencia de “lucero vespertino” y de “lucero matutino” sería la misma, pero el sentido no sería el mismo» Frege
«Cabría acaso resumir el sentido entero del libro en las palabras: lo que siquiera puede ser dicho, puede ser dicho claramente; y de lo que no se puede hablar hay que callar. El libro quiere, pues, trazar un límite al pensar o, más bien, no al pensar, sino a la expresión de los pensamientos: porque para trazar un límite al pensar tendríamos que poder pensar ambos lados de ese límite (tendríamos, en suma, que poder pensar lo que no resulta pensable). Así pues, el límite solo podrá ser trazado en el lenguaje» Wittgenstein
«El objetivo de la filosofía es la clarificación lógica de los pensamientos. La filosofía no es una doctrina, sino una actividad. Una obra filosófica consta esencialmente de aclaraciones. El resultado de la filosofía no son ‘proposiciones filosóficas’, sino el que las proposiciones lleguen a clarificarse. La filosofía debe clarificar y delimitar nítidamente los pensamientos, que de otro modo son, por así decirlo, turbios y borrosos» Wittgenstein
«Recuérdese que, en general, nosotros no usamos el lenguaje conforme a reglas estrictas. Por otro lado, nosotros , en nuestras discusiones, comparamos constantemente el lenguaje con un cálculo que se realiza de acuerdo con reglas exactas. Es este un modo muy unilateral de considerar el lenguaje. De hecho, nosotros usamos muy raramente el lenguaje como tal cálculo [...]. Somos incapaces de delimitar claramente los conceptos que utilizamos; y no porque no conozcamos su verdadera definición, sino porque no hay “definición” verdadera de ellos. Suponer que tiene que haberla, sería como suponer que siempre que los niños juegan con una pelota juegan un juego según reglas estrictas. Cuando hablamos del lenguaje como de un simbolismo usado en un cálculo exacto, podemos encontrar en las ciencias y en las matemáticas aquello en lo que estamos pensando. Nuestro uso ordinario del lenguaje se adapta a este patrón de exactitud solo en contados casos. ¿Por qué al filosofar comparamos, pues, constantemente nuestro uso de las palabras con uno que siga reglas exactas? La respuesta es que las confusiones que tratamos de eliminar surgen siempre precisamente de esta actitud hacia el lenguaje» Wittgenstein
«Puede parecer como si hablásemos en lógica de un lenguaje ideal. Como si nuestra lógica fuera una lógica, por así decirlo, para el vacío. Mientras que la lógica no trata del lenguaje –o del pensamiento– en el sentido en que una ciencia natural trata de un fenómeno natural, y lo más que puede decirse es que construimos lenguajes ideales. Pero aquí la palabra “ideal” sería desorientadora, pues suena como si esos lenguajes fuesen mejores, más perfectos, que nuestro lenguaje corriente; y como si le tocase al lógico mostrarles finalmente a los hombres que aspecto tiene una proposición correcta» Wittgenstein
«A los niños se les enseña su lengua nativa por medio de tales juegos, que aquí tienen incluso el carácter de distracción de los juegos. Sin embargo, no estamos contemplando los juegos de lenguaje que describimos como partes incompletas de un lenguaje, sino como lenguajes completos en sí mismos, como sistemas completos de comunicación
«De la investigación misma resultará esto: el sentido metódico de la descripción fenomenológica es una interpretación. El logos de la fenomenología del “ser ahí” tiene el carácter del hermeneúein, mediante el cual se le dan a conocer a la comprensión del ser inherente al “ser ahí” mismo el sentido propio del ser y las estructuras fundamentales de su peculiar ser. Fenomenología del “ser ahí” es hermenéutica en la significación primitiva de la palabra [...]. Y en tanto, finalmente, que el “ser ahí” tiene una preeminencia ontológica sobre todo ente –en cuanto ente en la posibilidad de la existencia– cobra la hermenéutica como interpretación del ser del “ser ahí” un tercer sentido específico –el filosóficamente primario, de una analítica de la “existenciariedad” de la existencia. En esta hermenéutica, en tanto que desarrolla ontológicamente la historicidad del “ser ahí” como la condición óntica de la posibilidad de historiografía, tiene sus raíces lo que solo derivadamente puede llamarse “hermenéutica”: la metodología de las ciencias historiográficas del espíritu» Heidegger
«porque la verdad es en esencia libertad, por ser el hombre histórico, por el dejar ser al ente, puede también no dejar ser al ente lo que es y como es. Entonces el ente se encubre y se altera. La apariencia cobra poder. Por ella sale a la luz la no-esencia de la verdad. Puesto que la libertad ex-sistente como esencia de la verdad no es una propiedad del hombre, sino que el hombre ex-siste solo como poseído por esta verdad y así llega a ser capaz de historia, por eso tampoco la no-esencia de la verdad puede nacer posteriormente de la mera incapacidad y de la indolencia del hombre» Heidegger
«La respuesta a la pregunta por la esencia de la verdad es el relato (Sage) de una vuelta ( Kehre ) dentro de la historia del ser. Puesto que a él le corresponde el cobijar que despeja, el Ser aparece inicialmente a la luz de una sustracción ocultadora. El nombre de este despejamiento ( Lichtung ) es alétheia [...]. He abandonado toda especie de antropología y toda subjetividad del hombre como sujeto, como en Ser y tiempo , y se persigue la verdad del ser como fundamento de un cambio de posición histórica fundamental» Heidegger
«El asunto del pensar le ha sido transmitido al pensamiento occidental bajo el nombre “ser”. Pensemos este asunto de un modo aunque solo sea ligeramente más conforme a él, y atendamos con más cuidado al lado litigioso del asunto, y entonces se mostrará que ser significa siempre y en todas partes, el ser de lo ente, expresión en la que el genitivo debe ser pensado como genitivas objectivus. Lo ente significa siempre y en todas partes, lo ente del ser, expresión en la que el genitivo debe ser pensado como genitivus subjectivus [...]. Lo único que está claro es que cuando se habla del ser de lo ente y de lo ente del ser, se trata siempre de una diferencia. Por tanto, solo pensamos el ser conforme a su asunto, cuando lo pensamos en la diferencia con lo ente, y a este último, en la diferencia con el ser» Heidegger
« La nada es la posibilitación de la patencia del ente, como tal ente, para la existencia humana. La nada no nos proporciona el contraconcepto del ente, sino que pertenece originariamente a la esencia del ser mismo. En el ser del ente acontece el anonadar de la nada» Heidegger
«Entonces residiría en la esencia del ser mismo el hecho de que este permaneciera impensado porque lo propio del ser es sustraerse. El ser mismo se sustrae en su verdad. Se oculta en ella y se cobija en ese refugio [...]. La propia metafísica no sería, según esto, una mera omisión de una pregunta por el ser que aún queda por pensar. No sería ningún error. En cuanto historia de la verdad de lo ente como tal, la metafísica habría acontecido a partir del destino del propio ser [...]. La metafísica es una época de la historia del ser mismo» Heidegger
«Diremos pues que percibimos nuestro cuerpo por su ley de construcción, lo mismo que conocemos con anterioridad todas las perspectivas posibles de un cubo a partir de su estructura geométrica? Pero –por no hablar aun de los objetos exteriores– el cuerpo propio nos enseña un modo de unidad que no es la subsunción bajo una ley. En tanto en cuanto esta ante mi y ofrece a la observación sus variaciones sistemáticas, el objeto exterior se presta a un recorrido mental de sus elementos y puede, al menos en una primera aproximación, ser definido como la ley de sus variaciones. Pero yo no estoy ante mi cuerpo, estoy en mi cuerpo o, mas bien, soy mi cuerpo» Merleau-Ponty
«Todo el malentendido de Husserl con sus interpretes, con los “disidentes” existenciales y finalmente consigo mismo proviene de que, justamente para ver el mundo y captarlo como paradoja, es preciso romper nuestra familiaridad con él y que esta ruptura no puede enseñarnos nada más que la emanación inmotivada del mundo. La mayor enseñanza de la reducción es la imposibilidad de una reducción completa. He aquí por qué siempre se pregunta Husserl una y otra vez sobre la posibilidad de la reducción. Si fuéramos el espíritu absoluto, la reducción no sería problemática. Pero como, por el contrario, estamos en el mundo, porque incluso nuestras reflexiones tienen lugar en el flujo temporal que intentan captar [...], no hay pensamiento que abarque todo nuestro pensamiento [...]. La reflexión radical es consciencia de una vida no reflexionada que es su situación inicial, constante y final. Lejos de ser, como se ha creído, la fórmula de una filosofía idealista, la reducción fenomenológica es la de una filosofía existencial: el “ in- der-Welt-Sein" de Heidegger no aparece más que sobre el fondo de la reducción fenomenológica» Merleau-Ponty
«Es cierto que mi vergüenza no es reflexiva, ya que la presencia de otro a mi conciencia, aunque fuera bajo el modo de un catalizador, es incompatible con la actitud reflexiva: en el campo de la reflexión nunca puedo encontrar nada más que mi propia consciencia. Ahora bien: el otro es el mediador indispensable entre yo y yo mismo: tengo vergüenza de mí tal y como aparezco ante otro. Y, por la aparición misma de otro, me pongo en condiciones de realizar un juicio sobre mí mismo como sobre un objeto, ya que es como objeto como aparezco al otro [...] necesito al otro para captar plenamente todas las estructuras de mi ser, el Para-sí remite al Para-otro» Sartre
Tema IV «La transformación de la superestructura, que ocurre mucho más lentamente que la de la infraestructura, ha necesitado más de medio siglo para hacer vigente en todos los campos de la cultura el cambio de las condiciones de producción. En qué forma sucedió, es algo que solo hoy puede indicarse. Pero de esas indicaciones debemos requerir determinados pronósticos. Poco corresponderán a tales requisitos las tesis sobre el arte del proletariado después de su toma del poder; mucho menos todavía algunas
encierra en sí misma los antagonismos internos y externos de la época, los renueva constantemente de una manera agudizada, y que, tras un periodo de ascenso, de desarrollo de fuerzas humanas, de emancipación del individuo, tras una fabulosa expansión del poder del hombre sobre la naturaleza, termina impidiendo la continuación de ese desarrollo y lleva a la humanidad hacia una nueva barbarie» Horkheimer
«Pero los mitos que caen víctimas de la Ilustración eran ya producto de esta. En el cálculo científico del acontecer queda anulada la explicación que el pensamiento había dado de él en los mitos. El mito quería narrar, nombrar, contar el origen: y con ello, por tanto, representar, fijar, explicar. Esta tendencia se vio reforzada con el registro y la recopilación de los mitos. Pronto se convirtieron de narración en doctrina [...]. Los mitos; tal como los encontraron los Trágicos, se hallan ya bajo el signo de aquella disciplina y aquel poder que Bacon exalta como meta [...]. El mito se disuelve en Ilustración y la naturaleza en mera objetividad. Los hombres pagan el acrecentamiento de su poder con la alienación de aquello sobre lo cual lo ejercen. La Ilustración se relaciona con las cosas como el dictador con los hombres. Este los conoce en la medida en que puede manipularlos. El hombre de la ciencia conoce las cosas en la medida en que puede hacerlas. De tal modo, el en sí de las mismas se convierte en para él. En la transformación se revela la esencia de las cosas siempre como lo mismo: como materia o substrato de dominio» Adorno y Horkheimer
«El hombre se ha propuesto organizar la realidad de acuerdo con las exigencias de su libre pensamiento racional, en lugar de acomodar simplemente su pensamiento al orden existente y a los valores dominantes. El hombre es un ser pensante. Su razón lo capacita para reconocer sus propias potencialidades y las del mundo. No está, pues, a merced de los hechos que lo rodean, sino que es capaz de someterlos a normas más altas, las de la razón [...]. Por tanto, la realidad “no razonable” tiene que ser alterada hasta que llegue a conformarse con la razón [...]. Según Hegel, la Revolución francesa enunció el poder supremo de la razón sobre la realidad. Resume esto diciendo que el principio de la Revolución francesa establecía que el pensamiento debe gobernar la realidad. Las implicaciones que encierra esta afirmación conducen al propio centro de su filosofía. El pensamiento tiene que gobernar la realidad» Marcuse
Tema V «Si el psicoanálisis puede llegar a ser una ciencia –pues no lo es todavía–, y si no debe degenerar en su técnica –cosa que tal vez ya esté hecha–, debemos recuperar el sentido de su experiencia. Nada mejor podríamos hacer con este fin que volver a la obra de Freud [...]. Vuélvase pues a tomar la obra de Freud en la Traumdeutung [interpretación de los sueños] para acordarse así de que el sueno tiene la estructura de una frase o, más bien, si hemos de atenernos a su letra, de un rébus , es decir, de una escritura, de la que el sueño del niño representa la ideografía primordial, y que en el adulto reproduce el empleo fonético y simbólico a la vez de los elementos significantes [...]. Lo importante de lo que Freud nos dice está dado en la elaboración del sueño, es decir, en su retórica. Elipsis y pleonasmo, hipérbaton o silepsis, regresión, repetición, aposición, tales son los desplazamientos sintácticos, metáfora, catacresis, antonomasia, alegoría, metonimia y sinécdoque [...]. En cuanto a la psicopatología de la vida cotidiana, otro campo consagrado por otra obra de Freud, es claro que todo acto fallido es un discurso logrado, incluso bastante lindamente pulido, y que en el lapsus es la mordaza la que gira sobre la palabra [...]. Si nos ha enseñado a seguir en el texto de las asociaciones libres la
ramificación ascendente de esa estirpe simbólica, para situar por ella en los puntos en que las formas verbales se entrecruzan con ella los nudos de su estructura –queda ya del todo claro que el síntoma se resuelve por entero en un análisis del lenguaje, porque el mismo está estructurado como un lenguaje» Lacan
«La ideología no es una ilusión tipo sueño que construimos para huir de la insoportable realidad; en su dimensión básica es una construcción de la fantasía que hace de soporte a nuestra “realidad”: una “ilusión” que estructura nuestras relaciones sociales efectivas, reales y por ello encubre un núcleo insoportable, real, imposible (antagonismo). [...] La función de la ideología no es ofrecernos un punto de fuga de nuestra realidad, sino ofrecernos la realidad misma como una huida de algún núcleo traumático, real» Žižek
Tema VI «La posición del estructuralismo respecto al tiempo es, en consecuencia, muy clara: el tiempo es siempre un tiempo de actualización, según el que se efectúan a ritmos diversos los elementos de coexistencia virtual. El tiempo va de lo virtual a lo actual, es decir, de la estructura a su actualización, y no de una forma actual a otra [...]. No se puede oponer lo genético a lo estructural, como tampoco el tiempo a la estructura. La génesis, como el tiempo, va de lo virtual a lo actual, de la estructura a su actualización; las dos nociones de temporalidad múltiple interna, y de génesis ordinal estática, son en ese sentido inseparables del juego de las estructuras» Deleuze
«1) Si los mitos tienen un sentido, este no puede depender de los elementos aislados que entran en su composición, sino de la manera en que estos elementos se encuentran combinados. 2) El mito pertenece al orden del lenguaje, del cual forma parte integrante; con todo, el lenguaje, tal como se lo utiliza en el mito, manifiesta propiedades específicas. 3) Estas propiedades solo pueden ser buscadas por encima del nivel habitual de la expresión lingüística [...]. Se siguen dos consecuencias muy importantes:
«Si, torne creemos nosotros, la actividad inconsciente del espíritu consiste en imponer formas a un contenido, y si estas formas son fundamentalmente las mismas para todos los espíritus, antiguos y modernos, primitivos y civilizados –como lo muestra de manera tan brillante el estudio de la función simbólica, tal como esta se expresa en el lenguaje–, es necesario y suficiente alcanzar la estructura inconsciente que subyace en cada institución o cada costumbre para obtener un principio de interpretación válida para otras instituciones; y otras costumbres, a condición, naturalmente, de llevar lo bastante adelante el análisis» Lévi-Strauss
Tema VII «El lenguaje, en el mundo, es, por excelencia, poder. El que habla es el poderoso y el violento. Nombrar es esta violencia que aparta lo que está nombrando para tenerlo bajo
lenguaje y el ser del hombre; es posible que haya allí una especie de hueco imborrable (justo aquel en el que existimos y hablamos), y sería necesario remitir hacia el reino de las quimeras cualquier antropología en la que se planteara la cuestión del ser del lenguaje, toda concepción del lenguaje o de la significación que intentara reunir, manifestar y liberar el ser propio del hombre. [...] La única cosa que sabemos por el momento con toda certeza es que en la cultura occidental jamás han podido coexistir y articularse uno en otro el ser del hombre y el ser del lenguaje. Su incompatibilidad ha sido uno de los rasgos fundamentales de nuestro pensamiento» Foucault
«No se trata de transferir al dominio de la historia, y singularmente de la historia de los conocimientos, un método estructuralista que ya ha sido probado en otros campos de análisis. Se trata de desplegar los principios y las consecuencias de una transformación autóctona que esta en vías de realizarse en el dominio del saber histórico. Que esta transformación, los instrumentos que utiliza, los conceptos que en ella se definen y los resultados que obtiene no sean, en cierta medida, ajenos a lo que se llama análisis estructural, es muy posible. Pero no es este análisis el que, específicamente, se halla en juego; –no se trata (y todavía menos) de utilizar las categorías de las totalidades culturales (ya sean visiones del mundo, los tipos ideales, el espíritu singular de las épocas) para imponer a la historia, y a pesar suyo, las formas del análisis estructural [...]. En una palabra, esta obra, como las que la han precedido, no se inscribe –al menos directamente ni en primera instancia– en el debate de la estructura (confrontada con la génesis, la historia y el devenir); sino en ese campo en el que se manifiestan, se cruzan, se entrelazan y se especifican las cuestiones sobre el ser humano, la conciencia, el origen y el sujeto. Pero, sin duda, no habría error en decir que es ahí también donde se plantea el problema de la estructura» Foucault
«Las nociones fundamentales que se imponen actualmente no son las de la conciencia y de la continuidad (con los problemas que les son correlativos de la libertad y de la causalidad), no son tampoco las del signo y de la estructura. Son las del acontecimiento y de la serie, con el juego de nociones con ellas relacionadas; regularidad, azar, discontinuidad, dependencia, transformación; es por medio de un conjunto semejante como se articula este análisis de los discursos que yo defiendo» Foucault
«Hay que admitir más bien que el poder produce saber (y no simplemente favoreciéndolo porque lo sirva o aplicándolo porque sea útil); que poder y saber se implican directamente el uno al otro; que no existe relación de poder sin constitución correlativa de un campo de saber, ni de saber que no suponga y no constituya al mismo tiempo unas relaciones de poder. Estas relaciones de “poder-saber” no se pueden analizar a partir de un sujeto de conocimiento que sería libre o no en relación con el sistema del poder; sino que hay que considerar, por el contrario, que el sujeto que conoce, los objetos que conoce y las modalidades de conocimiento son otros tantos efectos de esas implicaciones fundamentales del poder-saber y de sus transformaciones históricas. En suma, no es la actividad del sujeto de conocimiento lo que produciría un saber, útil o reacio al poder, sino que el poder-saber, los procesos y las luchas que lo atraviesan y que lo constituyen, son los que determinan las formas, así como también los dominios posibles del conocimiento. Analizar el cerco político del cuerpo y la microfísica del poder implica, por lo tanto, que se renuncie –en lo que concierne al poder– a la oposición violencia-ideología, a la metáfora de la propiedad, al modelo del contrato o al de la conquista; en lo que concierne al saber, que se renuncie a la
oposición de lo que es “interesado” y de lo que es “desinteresado”, al modelo del conocimiento y a la primacía del sujeto» Foucault
«Suele decirse que el modelo de una sociedad que tuviera por elementos constitutivos unos individuos está tomado de las formas jurídicas abstractas del contrato y del cambio. La sociedad mercantil se habría representado como una asociación contractual de sujetos jurídicos aislados. Es posible. [...] Pero no hay que olvidar que ha existido en la misma época una técnica para constituir efectivamente a los individuos como elementos correlativos de un poder y de un saber. El individuo es sin duda el átomo ficticio de una representación “ideológica" de la sociedad; pero es también una realidad fabricada por esa tecnología especifica de poder que se llama la “disciplina”. Hay que cesar de describir siempre los efectos de poder en términos negativos: “excluye", “reprime”, “rechaza”, “censura”, “abstrae”, “disimula", “oculta”. De hecho, el poder produce; produce realidad; produce ámbitos de objetos y rituales de verdad. El individuo y el conocimiento que de él se puede obtener corresponden a esta producción» Foucault
«Muy distinto es el rizoma, mapa y no calco. Hacer el mapa y no el calco. La 0 0 orquí 0 01 F dea no reproduce el calco de la avispa, hace mapa con la avispa en el seno de un rizo1 F ma. Si el mapa se opone al calco es precisamente porque está totalmente orientado hacia una experimentación que actúa sobre lo real. El mapa no reproduce un inconsciente cerrado sobre sí mismo, lo construye [...] El mapa es abierto, conectable en todas sus dimensiones, desmontable, alterable, susceptible de recibir constantemente modificaciones. Puede ser roto, alterado, adaptarse a distintos montajes, iniciado por un individuo, un grupo, una formación social. Puede dibujarse en una pared, concebirse como una obra de arte, construirse como una acción política o como una meditación. Una de las características más importantes del rizoma quizá sea la de tener siempre múltiples entradas» Deleuze-Guattari
«Igual ocurre con el libro y el mundo: el libro no es una imagen del mundo, según una creencia muy arraigada. Hace rizoma con el mundo, hay una evolución aparalela del libro y del mundo. [...] El mimetismo es un mal concepto, producto de una lógica binaria, para explicar fenómenos que tienen otra naturaleza» Deleuze-Guattari
«Este fue, tal vez, el error de la filosofía de la diferencia, desde Aristóteles a Hegel pasando por Leibniz: el haber confundido el concepto de la diferencia con una diferencia simplemente conceptual, contentándose con inscribir la diferencia en el concepto en general. En realidad, en tanto inscribamos la diferencia en el concepto en general, no poseeremos ninguna idea singular de la diferencia, permaneceremos solo en el elemento de una diferencia ya mediatizada por la representación» Deleuze
«Nunca hay que preguntar qué quiere decir un libro, significado o significante, en un libro no hay nada que comprender, tan solo hay que preguntarse con qué funciona, en conexión con qué hace pasar o no intensidades, en qué multiplicidades introduce y metamorfosea la suya. [...] Igual ocurre con el libro y el mundo: el libro no es una imagen del mundo, según una creencia muy arraigada. Hace rizoma con el mundo, hay una evolución aparalela del libro y del mundo, el libro asegura la desterritorialización
que solo se produce en la transformación de otro texto. No hay nada, ni en los elementos ni en el sistema, simplemente presente o ausente. No hay, de parte a parte, más que diferencias y trazas de trazas» Derrida
«Lo que llega llegará quizá, pues no se debe estar seguro jamás, ya que se trata de un llegar, pero lo que llega sería también el quizá mismo, la experiencia inaudita, completamente nueva, del quizá. Inaudita, completamente nueva, la experiencia misma que ningún metafísico se habría atrevido todavía a pensar. Pero el pensamiento del “quizá” involucra quizá el único pensamiento posible del acontecimiento. De la amistad por venir y de la amistad para el porvenir. Pues para amar la amistad no basta con saber llevar al otro en el duelo, hay que amar el porvenir. Y no hay categoría más justa para el porvenir que la del “quizá”. Tal pensamiento conjuga la amistad, el porvenir y el quizá para abrirse a la venida de lo que viene, es decir, necesariamente bajo el régimen de un posible cuya posibilitación debe triunfar sobre lo imposible. Pues un posible que sería solamente posible (no imposible), un posible segura y ciertamente posible, de antemano accesible, sería un mal posible, un posible sin porvenir, un posible ya dejado de lado, cabe decir, afianzado en la vida. Sería un programa o una causalidad, un desarrollo, un desplegarse sin acontecimiento» Derrida
« (No hay desconstrucción sin democracia, no hay democracia sin desconstrucción). Se conserva este derecho para marcar estratégicamente algo que no es ya asunto de estrategia: el límite entre lo condicional (los bordes del contexto y del concepto que encierran la práctica efectiva de la democracia y la alimentan en el suelo y la sangre) y lo incondicional que, desde el punto de partida, habrá inscrito una fuerza autodesconstructiva en el motivo mismo de la democracia, la posibilidad y el deber para la democracia de delimitar-se ella misma. La democracia es el autos de la auto- delimitación desconstructiva. De-limitación no solo en nombre de una idea regulativa y de una perfectibilidad indefinida, sino cada vez en la urgencia singular de un aquí y ahora » Derrida
«Mientras hay alienación hay espectáculo, acción, escena. No es obscenidad –el espectáculo nunca es obsceno–. La obscenidad comienza precisamente cuando ya no hay espectáculo, ni escena, cuando todo se hace visibilidad transparente e inmediata, cuando todo se expone a la luz chillona e inexorable de la información y la comunicación. Ya no somos parte del drama de la alienación: vivimos en el éxtasis de la comunicación. Y este éxtasis es obsceno. Lo obsceno es lo que acaba con todo espejo, toda mirada, toda imagen. Lo obsceno pone fin a toda representación» Baudrillard
«La era de la simulación se abre, pues, por una liquidación de todas las referencias – peor: por su resurrección artificial en los sistemas de signos, material mas dúctil que el sentido– [...]. Ya no se trata de imitación, ni de redoblamiento, ni siquiera de parodia. Se trata de una sustitución de lo real por los signos de lo real, es decir, por su doble operativo [...]. Ya nunca lo real tendrá ocasión de producirse –tal es la función vital del modelo en un sistema de muerte, o mas bien de resurrección anticipada que no le deja ya ninguna oportunidad al acontecimiento mismo de la muerte» Baudrillard
«Vislumbrar un sublime tecnológico o posmoderno [...]. Nuestra representación imperfecta de una inmensa red informática y comunicacional no es, en sí misma, más que una figura distorsionada de algo más profundo: todo el sistema mundial del capitalismo multinacional de nuestros días. As! pues, la tecnología de nuestra sociedad contemporánea no es fascinante e hipnótica por su propio poder, sino a causa de que parece ofrecernos un esquema de representación privilegiado a la hora de captar esa red de poder y control que resulta casi imposible de concebir para nuestro entendimiento y nuestra imaginación: esto es, toda la nueva red global descentralizada de la tercera fase del capitalismo [...]. Así pues, en mi opinión, lo sublime posmoderno solo puede comprenderse en términos de esta nueva realidad de las instituciones económicas y sociales: una realidad inmensa, amenazadora, y solo oscuramente perceptible» Jameson
Tema VIII «La ideología de la diferencia de los sexos opera en nuestra cultura como una censura, dado que oculta la oposición que existe en el plano social entre los hombres y las mujeres bajo una causalidad natural. Masculino/femenino, macho/hembra son !as categorías que se utilizan para disimular el hecho de que las diferencias sociales dependen siempre de un orden económico, político e ideológico» Monique Wittig
«El género no debe interpretarse como una identidad estable o un lugar donde se asiente la capacidad de acción y de donde resulten diversos actos, sino, más bien, como una identidad débilmente constituida en el tiempo, instituida en un espacio exterior mediante una repetición estilizada de actos. El efecto del género se produce mediante la estilización del cuerpo y, por lo tanto, debe entenderse como la manera mundana en que los diversos tipos de gestos, movimientos y estilos corporales constituyen la ilusión de un yo con género constante. Esta formulación aparta la concepción de género de un modelo sustancial de identidad y la coloca en un terreno que requiere una concepción del género como temporalidad social constituida. Es significativo que si el género se instituye mediante actos que son internamente discontinuos, entonces la apariencia de sustancia es precisamente eso, una identidad construida, una realización performativa en la que el público social mundano, incluidos los mismos actores, llega a creer y a actuar en la modalidad de la creencia. [...] Las posibilidades de transformación de género se encuentran precisamente en la relación arbitraria entre tales actos, en la posibilidad de no poder repetir, una de-formidad o una repetición paródica que revela que el efecto fantasmático de la identidad constante es una construcción políticamente endeble. [...] El hecho de que la realidad de género se cree mediante actuaciones sociales continuas significa que los conceptos de un sexo esencial y una masculinidad o una feminidad verdadera o constante también se constituyen como parte de la estrategia que oculta el carácter performativo del género y las posibilidades performativas de que proliferen las configuraciones de género fuera de los marcos restrictivos de dominación masculinista y heterosexualidad obligatoria» Butler
«Influidas por la crítica post colonial, las teorías queer de los anos 90 han utilizado los enormes recursos políticos de la identificación “gueto'’, identificaciones que iban a tomar un nuevo valor político, dado que por primera vez los sujetos de la enunciación eran las propias bolleras, los maricas, los negros y las personas transgénero. A aquellos que agitan la amenaza de la guetización, los movimientos y las teorías queer responden con estrategias a la vez hiper-identitarias y post-identitarias. Hacen un uso radical de los recursos políticos de la producción performativa de las identidades desviadas. La fuerza