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Textos novela latina, Apuntes de Literatura Latina

Textos novela latina literatura latina

Tipo: Apuntes

2018/2019

Subido el 03/12/2019

cecigalle
cecigalle 🇪🇸

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Petronio, El Satiricón
Quevedo:
- Preliminares literarios a las poesías de Fray Luis de León, Al Excelentísimo señor
Conde Duque, Gran Canciller, mi señor
El arte es acomodar la locución al sujeto. Todo lo dijo Petronio Arbitro mejor que todos; oiga vuestra
excelencia sin prolijidad la arte poética en dos renglones:
Effugiendum est ab omni verborum (ut ita dicam) vilitate et sumendae voces a plebe semotae, ut fiat
Odi profanam vulgus, et arceo;
«Hase de huir de toda la vileza de los vocablos, y hanse de escoger las voces apartadas de la plebe,
porque se pueda decir: Aborrecí el vulgo profano». Mas débese juntar esto con lo que dijo al principio de
su libro (que más parece, según viene a propósito, fingido que citado); él dice con quienes habla: Pace
vestra liceat dixisse, primi omnium eloquentiam perdidistis. Levibus eninm, atque inanibus sonis ludibria
quaedam excitando, fecistis ut corpus orationis enervaretur, et caderet. Nondum umbraticus doctor
ingenia deleverat... Grandis, et ut ita dicam, pudica oratio non est maculosa, nec turgida; sed naturali
pulchritudine exurgit. Nuper ventosa istec et enormis loquacitas Athenas ex Asia commigravit;
animosque iuvenum ad magna surgentes, veluti pestilenti quodam sidere adflavit, ac ne carmen quidem
sani coloris enituit; «Séame lícito decir, con vuestra licencia, que sois los primeros que echaron a perder
toda la elocuencia; y componiendo cosas ridículas con vanos y leves sones, hicistes que el cuerpo de la
oración desmayado cayese. Aun no había el dotor escuro y sombrío borrado los ingenios... La grande y
decorosa oración no es monstruosa y hinchada, antes se endereza con natural hermosura. Poco ha que esta
enorme y fanfarrona parlería de Asia vino a Atenas; y los ánimos de los mancebos que se alentaban a
grandes empresas los hirió de contagio a manera de pestilencial constelación, y de verdad ni un verso se
vio de buen color». Siempre las razones da Petronio en otra pluma echaran menos sus palabras.
Excelentísimo señor, hablar como humano llamaban la habla decente y propia a lo que se escribía; así
Petronio se burló del poeta: Saepius poetice, quam humane locutus es (Más veces has hablado como
poeta que como humano).”
Satiricón, cap. 118: Efugiendum est…. ; cap. 2: Pace vestra liceat dixisse…. ; cap.89 : saepius…
- José González de Salas (1588-1654): Commenta in T. Petroni Arbitri Satiricon
- José Ruiz de Cueto (1768-1821), el Abate Marchena: fragmento falso (cap.26).
Menéndez Pelayo, Biblioteca de traductores españoles, III, sobre Marchena:
escribía (Marchena) el latín en prosa y en verso tan bien que los humanistas alemanes llegaron a
confundir sus eruditos fraudes con las obras auténticas de Petronio y de Catulo… El fragmento, pura
invención de Marchena, que honra sobremanera su talento de latinista, engañó de plano a la docta
Alemania y fue precisa una terminante declaración de Marchena para desengañar a los sabios, que
primero habían caído en el lazo. Ha sido incluido en muchas ediciones, aun después de reconocido el
fraude, y figura, entre otras, en la colección Nisard llenando una de las lagunas del Satiricón
Apuleyo, El asno de oro
El Lazarillo de Tormes:
- el clérigo de Maqueda F 0 D Fel avaro Milón
- Lazarillo, II, 162:
De lo que sucedió en aquellos tres días siguientes ninguna fe daré, porque los tuve en el vientre de la
vallena, mas de cómo esto que he contado oý, después que en mí torné, dezir a mi amo, el qual a quantos
allí venían lo contava por extenso.
- Asno de oro, trad. de Cortegana, Lib. X, 1:
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Petronio, El Satiricón

Quevedo :

- Preliminares literarios a las poesías de Fray Luis de León , Al Excelentísimo señor

Conde Duque, Gran Canciller, mi señor

El arte es acomodar la locución al sujeto. Todo lo dijo Petronio Arbitro mejor que todos; oiga vuestra excelencia sin prolijidad la arte poética en dos renglones: Effugiendum est ab omni verborum (ut ita dicam) vilitate et sumendae voces a plebe semotae, ut fiat Odi profanam vulgus, et arceo; «Hase de huir de toda la vileza de los vocablos, y hanse de escoger las voces apartadas de la plebe, porque se pueda decir: Aborrecí el vulgo profano». Mas débese juntar esto con lo que dijo al principio de su libro (que más parece, según viene a propósito, fingido que citado); él dice con quienes habla: Pace vestra liceat dixisse, primi omnium eloquentiam perdidistis. Levibus eninm, atque inanibus sonis ludibria quaedam excitando, fecistis ut corpus orationis enervaretur, et caderet. Nondum umbraticus doctor ingenia deleverat... Grandis, et ut ita dicam, pudica oratio non est maculosa, nec turgida; sed naturali pulchritudine exurgit. Nuper ventosa istec et enormis loquacitas Athenas ex Asia commigravit; animosque iuvenum ad magna surgentes, veluti pestilenti quodam sidere adflavit, ac ne carmen quidem sani coloris enituit ; «Séame lícito decir, con vuestra licencia, que sois los primeros que echaron a perder toda la elocuencia; y componiendo cosas ridículas con vanos y leves sones, hicistes que el cuerpo de la oración desmayado cayese. Aun no había el dotor escuro y sombrío borrado los ingenios... La grande y decorosa oración no es monstruosa y hinchada, antes se endereza con natural hermosura. Poco ha que esta enorme y fanfarrona parlería de Asia vino a Atenas; y los ánimos de los mancebos que se alentaban a grandes empresas los hirió de contagio a manera de pestilencial constelación, y de verdad ni un verso se vio de buen color». Siempre las razones da Petronio en otra pluma echaran menos sus palabras. Excelentísimo señor, hablar como humano llamaban la habla decente y propia a lo que se escribía; así Petronio se burló del poeta: Saepius poetice, quam humane locutus es (Más veces has hablado como poeta que como humano).” Satiricón , cap. 118: Efugiendum est…. ; cap. 2: Pace vestra liceat dixisse…. ; cap.89 : saepius…

- José González de Salas (1588-1654): Commenta in T. Petroni Arbitri Satiricon

- José Ruiz de Cueto (1768-1821), el Abate Marchena : fragmento falso (cap.26).

Menéndez Pelayo, Biblioteca de traductores españoles , III, sobre Marchena: escribía (Marchena) el latín en prosa y en verso tan bien que los humanistas alemanes llegaron a confundir sus eruditos fraudes con las obras auténticas de Petronio y de Catulo… El fragmento, pura invención de Marchena, que honra sobremanera su talento de latinista, engañó de plano a la docta Alemania y fue precisa una terminante declaración de Marchena para desengañar a los sabios, que primero habían caído en el lazo. Ha sido incluido en muchas ediciones, aun después de reconocido el fraude, y figura, entre otras, en la colección Nisard llenando una de las lagunas del Satiricón

Apuleyo, El asno de oro

El Lazarillo de Tormes :

  • el clérigo de MaquedaF 0 D Fel avaro Milón
  • Lazarillo , II, 162: De lo que sucedió en aquellos tres días siguientes ninguna fe daré, porque los tuve en el vientre de la vallena, mas de cómo esto que he contado oý, después que en mí torné, dezir a mi amo, el qual a quantos allí venían lo contava por extenso.
  • Asno de oro , trad. de Cortegana, Lib. X, 1:

Estas cosas en esta manera passadas supe yo, que les oý a muchos que hablavan en ello; pero quantas alteraciones huvo de una parte a otra [...], estando yo ausente, atado al pesebre, no le pude bien saber por entero, ni las demandas, ni las respuestas y otras palabras que entre ellos passaron, y por esto no os podré contar lo que no supe, pero lo que oý quise poner en este libro.

Cervantes , - El coloquio de los perros :

Y esta tarde, como te vi hacer tantas cosas y, que te llaman el perro sabio, y también como alzaste la cabeza cuando te llamé en el corral, he creído que tú eres hijo de la Montiela, a quien con grandísimo gusto doy noticia de tus sucesos y del modo con que has de cobrar tu forma primera; el cual modo quisiera yo que fuera tan fácil como el que se dice de Apuleyo en El asno de oro, que consistía en sólo comer una rosa.

- El Quijote : - Un relato-marco, que enmarca otras historiasF 0 D F El Asno de oro - El nombre del protagonista, don QuijoteF 0 D FApuleyo, El asno de oro, traducción de López de Cortesana, libro XI: “otro iba armado con quijote y capacete y barbera y con broquel en la mano, que parecía que salía del juego de la esgrima” - Elementos narrativos comunes: - Lucio y las yeguas ( AO 7, 16-17) → Rocinante y las yeguas ( Q I, 15).

Sucedió, pues, que a Rocinante le vino en deseo de refocilarse con las señoras facas; y saliendo, así como las olió, de su natural paso y costumbre, sin pedir licencia a su dueño, tomó un trotico algo picadillo y se fue a comunicar su necesidad con ellas. Mas ellas, que, a lo que pareció, debían de tener más gana de pacer que de ál, recibiéronle con las herraduras y con los dientes, de tal manera que, a poco espacio, se le rompieron las cinchas y quedó, sin silla, en pelota. Pero lo que él debió más de sentir fue que, viendo los arrieros la fuerza que a sus yeguas se les hacía, acudieron con estacas, y tantos palos le dieron que le derribaron malparado en el suelo.

  • Episodio de los odres de vino ( AO 2, 31- 32) → Los pellejos de vino ( Q I, 35).

-Acudid, señores, presto y socorred a mi señor, que anda envuelto en la más reñida y trabada batalla que mis ojos han visto. ¡Vive Dios, que ha dado una cuchillada al gigante enemigo de la señora princesa Micomicona, que le ha tajado la cabeza, cercen a cercen, como si fuera un nabo! …En esto, oyeron un gran ruido en el aposento, y que don Quijote decía a voces: -¡Tente, ladrón, malandrín, follón, que aquí te tengo, y no te ha de valer tu cimitarra! Y parecía que daba grandes cuchilladas por las paredes. Y dijo Sancho: -No tienen que pararse a escuchar, sino entren a despartir la pelea, o a ayudar a mi amo; aunque ya no será menester, porque, sin duda alguna, el gigante está ya muerto, y dando cuenta a Dios de su pasada y mala vida, que yo vi correr la sangre por el suelo, y la cabeza cortada y caída a un lado, que es tamaña como un gran cuero de vino. -Que me maten -dijo a esta sazón el ventero- si don Quijote, o don diablo, no ha dado alguna cuchillada en alguno de los cueros de vino tinto que a su cabecera estaban llenos, y el vino derramado debe de ser lo que le parece sangre a este buen hombre. Y, con esto, entró en el aposento, y todos tras él, y hallaron a don Quijote en el más estraño traje del mundo: estaba en camisa, la cual no era tan cumplida que por delante le acabase de cubrir los muslos… en el brazo izquierdo tenía revuelta la manta de la cama y en la derecha, desenvainada la espada, con la cual daba cuchilladas a todas partes, diciendo palabras como si verdaderamente estuviera peleando con algún gigante. Y es lo bueno que no tenía los ojos abiertos, porque estaba durmiendo y soñando que estaba en batalla con el gigante; que fue tan intensa la imaginación de la aventura que iba a fenecer, que le hizo soñar que ya había llegado al reino de Micomicón, y que ya estaba en la pelea con su enemigo. Y había dado tantas cuchilladas en los cueros, creyendo que las daba en el gigante, que todo el aposento estaba lleno de vino; lo cual visto por el ventero, tomó tanto enojo que arremetió con don Quijote…