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Toracocentesis y procedimientos
Tipo: Resúmenes
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aServicio de Críticos, Intermedios y Urgencias Pediátricas. Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela. Santiago de Compostela. bServicio de Críticos, Intermedios y Urgencias Pediátricas. Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela. Santiago de Compostela. cFacultad de Medicina. Universidad de Santiago de Compostela. Santiago de Compostela. España.
Puntos clave
La toracocentesis diagnóstica, ya sea directa o bajo control ecográfico, debe realizarse siempre que la ocupación del espacio pleural sea de etiología desconocida o condicione un deterioro respiratorio.
El motivo más frecuente de colocación de un drenaje pleural en un niño será el tratamiento de un derrame pleural complicado.
El drenaje de aire pleural se debe realizar a la altura del segundo o tercer espacio intercostal, en línea medioclavicular o línea axilar anterior, en dirección anterior y superior.
El drenaje de líquido pleural se debe realizar entre el quinto y séptimo espacio intercostal, en línea escapular, línea axilar posterior o línea axilar media, en dirección posterior e inferior.
La punción torácica se realizará siempre a la altura intercostal, deslizando la aguja por encima del borde superior de la costilla inferior para evitar la lesión del paquete vasculonervioso intercostal.
La colocación de un drenaje pleural debe realizarse asépticamente, con una adecuada analgosedación, control y seguimiento del paciente, así como por un personal y en lugares preparados para la resolución de cualquier complicación derivada.
La colocación de un drenaje pleural se realizará preferiblemente utilizando la técnica de Seldinger, particularmente cuando se realice de forma electiva, por ser un método más seguro, más rápido y menos agresivo que otras modalidades de toracostomía.
La complicación más frecuente en la colocación de un drenaje pleural es la aparición de un neumotórax.
CARACTERÍSTICAS DE LAS TÉCNICAS DISPONIBLES Toracocentesis La toracocentesis (TRC) consiste en la punción puntual de la pa- red torácica para la retirada de líquido y/o aire del espacio pleu- ral, mediante aguja fina hueca o catéter sobre aguja (figura 1)1,2. Distinguimos:
Figura 1. Sistemas de toracocentesis y drenaje pleural. A. Sistema de toracocentesis con aguja hueca, llave de 3 pasos y jeringa. B. Sistema de toracocentesis con catéter sobre aguja (Abbocath®) de 14 G, llave de 3 pasos y jeringa. C. Sistema de toracostomía con trocar. Obsérvese detalle del extremo distal con múltiples orificios y del trocar rígido en el interior del drenaje. D. Sistema de toracostomía mediante Seldinger. Contiene aguja hueca, bisturí, guía metálica flexible con punta en forma de “J”, dilatadores de diferentes tamaños y drenaje con múltiples orificios distales.
A B C D
Toracocentesis y drenaje pleural F. Martinón-Torres y J.M. Martinón-Sánchez
Drenaje pleural o toracostomía con tubo La toracostomía (TCS), también denominada toracostomía con tubo o inserción de drenaje pleural, consiste en la introduc- ción y utilización de un tubo para el drenaje mantenido del es- pacio pleural4,5. Esta técnica se indica habitualmente para el tratamiento del neumotórax, la evacuación de líquido pleural acumulado en gran cantidad o con alta densidad y en situacio- nes en las que la resolución espontánea no es esperable (derra- mes paraneumónicos complicados o empiema)4-7. Existen diferentes variantes técnicas de la TCS:
La TCS es una técnica más agresiva y más lenta que la TRC, en la que utilizamos drenajes de mayor calibre, que permanecen durante más tiempo en el espacio pleural4,5.
INDICACIONES
La pleura que rodea el pulmón consta de 2 hojas, pleura parie- tal y pleura visceral, entre las que existe un espacio virtual1,2. Cuando entre las 2 hojas se acumula aire (neumotórax), líquido (derrame pleural) o ambos (hidroneumotórax), se interfiere la fisiología respiratoria normal: a medida que el aire o el líquido pleural se acumulan, el volumen pulmonar y, secundariamente, la capacidad vital del paciente disminuyen1,2. Si la cantidad de aire o gas es lo suficientemente grande, o si se acumula rápida- mente, se puede desarrollar una insuficiencia respiratoria agu- da1,4,5.
Derrame pleural La etiología del derrame pleural en el paciente pediátrico es varia- ble (tabla 1), si bien el derrame paraneumónico es el más frecuen- te6,8,9. En función de las características del líquido se clasifican en trasudados o exudados (tabla 2)6,9,10. Siempre que la etiología del derrame pleural sea desconocida o exista un deterioro respiratorio, será recomendable la realización de una TRC diagnóstica2,6,9,10. La colocación del drenaje pleural estará indicada en los derrames voluminosos, de alta densidad, y en los derrames paraneumónicos
Figura 2. Pasos de la toracostomía abierta o por disección. A. Durante la maniobra de anestesia local, o en su defecto utilizando una jeringa con aguja fina, comprobamos que en el lugar de punción seleccionado obtenemos por aspiración material pleural. B. Realizaremos, en la zona anestesiada, una incisión con bisturí (paralela al borde superior de la costilla) lo suficientemente amplia como para que podamos deslizar el catéter (0,3-0,5 cm). Esta incisión en la piel se realiza aproximadamente un espacio intercostal (EIC) más abajo del lugar de colocación del tubo y se crea así un túnel subcutáneo que previene la contaminación de la piel y reduce la probabilidad de desarrollar un neumotórax. C. Con un mosquito curvo o pinza de disección iremos disecando los planos subcutáneo y muscular, hasta llegar a la pleura. En ese momento, saldrá a través de la incisión líquido o gas. D. Introducimos un dedo con movimientos circulares y comprobamos la patencia del trayecto (opcional, dependiendo del calibre del tubo de toracostomía a introducir). E. Sujetaremos el extremo distal del tubo con la pinza y lo introduciremos hasta el espacio pleural, en la dirección deseada: anterosuperior para aire, posteroinferior para líquido. F. Deslizamos el tubo torácico, asegurándonos de que el orificio de drenaje más proximal queda introducido en la cavidad pleural 1-2 cm.
A B C
D E F
Àxel Oliveres
b) Neumotórax: generalmente en posición alta, idealmente en el segundo EIC, en la línea medioclavicular. Como alternativa, se puede puncionar a la misma altura o en el tercer EIC y en las líneas axilar anterior, media o incluso posterior, siempre en di- rección anterior y superior. Sus ventajas son, fundamentalmen- te, cosméticas, al evitar la punción pectoral.
5. Preparación del área de punción:
a) Desinfección de un área amplia alrededor del lugar seleccionado. b) Infiltración con anestésico local (lidocaína al 1% o bupiva- caína al 0,25%, sin adrenalina, aguja de 22 a 26 G). Algunos au- tores aprovechan la infiltración para comprobar la presencia de líquido o aire pleural y asegurar así la elección correcta del pun- to de punción antes de colocar el catéter o drenaje definitivos. En niños en los que se ha realizado analgosedación sistémica, la
a) Derrame pleural o hidroneumotórax:
Toracocentesis y drenaje pleural F. Martinón-Torres y J.M. Martinón-Sánchez
A. Entorno del procedimiento a) Personal instruido en reanimación cardiopulmonar b) Seguimiento
Tabla 3. Entorno del procedimiento y material necesario
A. Material para la recolección de muestras de líquido pleural
B. Análisis a realizar en la muestra obtenida
Tabla 4. Material necesario para la recolección y procesamiento de muestras de líquido pleural y principales análisis a realizar en la muestra obtenida
infiltración con anestésico local no es obligatoria. En procedi- mientos electivos, la crema EMLA puede aplicarse previamen- te a la infiltración con anestésico.
6. Modo de punción: Se puncionará perpendicularmente a la superficie torácica, apoyando la aguja en el borde superior de la costilla inferior del EIC seleccionado, para evitar la lesión del paquete vasculonervioso intercostal que se extiende a lo largo de todo el borde inferior de la costilla. Mientras se punciona, se as- pirará suavemente para confirmar la llegada al espacio pleural (con la obtención de líquido y aire). De no ser así, valorar la punción en un EIC superior o inferior, volver a examinar al pa- ciente clínica y radiológicamente y/o realizar la nueva punción bajo control ecográfico. 7. Material y método específicos (figura 1):
a) Toracocentesis:
teral en el catéter para facilitar el drenaje. Se introducirá a tra- vés del área infiltrada, y una vez alcanzado el espacio pleural, retiraremos la aguja, deslizaremos hacia dentro el catéter plás- tico y lo obturaremos proximalmente para evitar la aspiración de aire. A continuación, colocaremos una llave de 3 pasos y/o la conexión pertinente al sistema de drenaje. Alternativamen- te, podemos realizar la punción con el catéter sobre la aguja, conectado a una llave de 3 pasos y aspirando continuamente. Cuando alcancemos el espacio pleural, cerraremos la llave, des- lizaremos el catéter al tiempo que retiramos la aguja, pinzare- mos el catéter y volveremos a colocar la jeringa y la llave de pa- so que abriremos y cerraremos para la evacuación. Una vez obtenida la muestra o evacuado el material, retiraremos el dre- naje.
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b
Figura 3. Localización anatómica de los sitios de punción recomendables. a. Lugar electivo de punción para la evacuación de aire: en general, segundo EIC en la línea medioclavicular. Alternativamente, se puede puncionar a la misma altura o en el tercer EIC y en las líneas axilar anterior, media o incluso posterior, siempre en dirección anterior y superior. b. Lugar electivo de punción para evacuación de líquido: idóneamente se puncionaría a la altura del séptimo EIC, en línea escapular o axilar posterior. No obstante, en pacientes en cama, la localización puede ser más anterolateral, y se utilizan del quinto al séptimo EIC, en línea axilar media, para evitar acodamientos o incomodidades por la posición del paciente. La dirección de punción debe ser posterior e inferior. EIC: espacio intercostal; LMC: línea medioclavicular; LAA: línea axilar anterior; LAM: línea axilar media; LAP: línea axilar posterior.
a b
LMC LAA LAM LAP
el drenaje al menos en dos posiciones, y se cubrirán los dientes de la pinza con una gasa, para evitar que se dañe. En situaciones de transporte, y cuando exista una fuga aérea ac- tiva, el catéter no debe ocluirse bajo ninguna circunstancia, se habilitará un sistema de aspiración portátil o, en su defecto, una válvula de Hemlich temporal. Tampoco debemos elevar el sis- tema de drenaje por encima del lugar de inserción del catéter sin pinzarlo previamente, para evitar la entrada retrógrada de líqui- do en el espacio pleural.
RETIRADA DEL TUBO TORÁCICO
Cuando se decida la retirada del tubo torácico, después de sol- tar su fijación, ésta se realizará rápidamente durante la espira- ción, con una maniobra de Valsalva profunda en el paciente con respiración espontánea o con la inspiración en pacientes en ven- tilación con presión positiva13,14. Si la fijación se realizó con bolsa de tabaco, se estirará firmemente de los extremos de la se- da al mismo tiempo que se retira el drenaje1,4,5. En el resto de los casos, se cubrirá inmediatamente el orificio con una gasa empapada en sustancia impermeabilizante (vaselina) o se sutu- rará según el calibre del drenaje empleado y del orifico residual. Se realizará un control clínico y radiológico para excluir la apa- rición de complicaciones con la retirada1,4,5.
COMPLICACIONES
La TRC y la TCS realizadas bajo condiciones adecuadas de control y analgosedación, especialmente cuando se utiliza la téc- nica de Seldinger y se ejecuta por personal preparado, no con- lleva complicaciones significativas1,4,5,11,12. La complicación más frecuentemente observada es la forma- ción de un neumotórax1,4,5,8,11,12. Otras complicaciones menos frecuentes incluyen la laceración de los vasos intercostales y el hemotórax secundario; en esta situación, la hemorragia puede ser persistente, e incluso se puede precisar toracostomía para su hemostasia1,4. En la laceración del pulmón o de un vaso pleu- ral vertical, la hemorragia suele resolverse de manera espontá- nea^4. La punción por debajo del diafragma puede dañar las vís- ceras abdominales (hígado o bazo); si se realiza con un drenaje de gran calibre o existe una sospecha clínica clara de esta com- plicación, es preferible la retirada del tubo mediante laparoto- mía para asegurar una hemostasia adecuada1,4,5,8.
Otros efectos adversos que pueden observarse incluyen reaccio- nes vasovagales, dolor local persistente, compresión de la cadena simpática por desplazamiento apical del tubo torácico (ocasio- nando síndrome de Horner temporal, compresión vascular y do- lor), enfisema subcutáneo, tos, infección, o contusión pulmo- nar1,4,5,8. En niñas, la colocación de un tubo torácico muy cerca de la aréola puede alterar el desarrollo normal posterior del pecho. Adicionalmente, pueden aparecer complicaciones derivadas de la medicación empleada para la analgosedación (hipopnea y ap- nea, fundamentalmente)^4.
BIBLIOGRAFÍA
- Importante^ •• Muy importante ■ Metaanálisis ■ Ensayo clínico controlado ■ Epidemiología
Toracocentesis y drenaje pleural F. Martinón-Torres y J.M. Martinón-Sánchez
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