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Al hablar de comunidad nos referimos a: Un grupo social dinámico, histórico y culturalmente constituido y desarrollado, preexistente a la presencia de los investigadores o de los interventores sociales, que comparte intereses, objetivos, necesidades y problemas, en un espacio y un tiempo determinados y que genera colectivamente una identidad, así como formas organizativas, desarrollando y empleando recursos para lograr sus fines. (Montero, Maritza)
Tipo: Apuntes
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Athenea Digital - num. 9 (primavera 2006) ISSN: 1578-
Universidad de Costa Rica [email protected]
Este trabajo presenta algunas ideas con respecto a las tareas permanentes y cotidianas, que se sugieren considerar en el trabajo colectivo en las comunidades y con los grupos en los que participamos. La convivencia humana, como práctica socio-cultural se convierte en una de las vivencias más complejas e importantes que son capaces de gestar lo que en el mundo actual llamamos organización, cumpliendo la función de ser un medio eficaz para resolver necesidades de todo tipo. Así los procesos colectivos de relación y configuración de las acciones, se realizan por las posibilidades de recrear, crear y potenciar los espacios grupales. No obstante, lo ideal que puede significar el trabajo colectivo, este suele estar permanentemente desafiado por avances y retrocesos, ingresos y salidas de personas, por conflictos y acuerdos que se resuelven o no, así como, por la acción práctica mediada por el contexto social, histórico, político y económico en que se desenvuelve. Las ideas surgen de la experiencia de la autora, en conjunto con grupos de mujeres organizadas, en la atención infantil comunitaria. Este material se presentó en el contexto del Séptimo Congreso de Psicología de la Liberación, celebrado en Liberia, Costa Rica en noviembre del 2005.
This work presents ideas regarding permanent and everyday tasks that it suggests be considered in collective work in the communities and with the groups in which we participate. Human coexistence as a social- cultural practice becomes one of the most complex and important experiences that can be carried out in what in the current world we call organization, accomplishing the function of being an effective medium for resolving all types of needs. Hence, collective relation and configuration processes of actions take place because of the possibility to recreate, create and promote group spaces. Notwithstanding the ideal that collective work can be, such work tends to be permanently challenged by advances and steps backward, arrivals and departures of people, conflicts and agreements that are or are not resolved, as well as by practical action affected by the social, historical, political and economic context in which it develops. The present ideas have arisen from the author’s experience working with groups of women organized to provide community childcare. This material was presented during the Seventh Congress of Liberation Psychology, held in Liberia, Costa Rica in November 2005.
Teresita Cordero Cordero
Palabras clave: Procesos grupales; Psicología comunitaria.
Keywords: G roup processes; Social community psychology.
1. Introducción
La organización comunitaria se constituye en espacios de trabajo colectivo, donde se producen encuentros intersubjetivos y se comparten dimensiones variadas que nos dan cuenta de la convivencia humana. Encontramos en los grupos comunitarios, con los cuales compartimos, la reunión de una serie de aspectos: físicos y materiales; relaciones sociales y culturales, así como, construcciones simbólicas de lo que hacemos como parte de las vivencias personales y comunales^1.
Las organizaciones más que formas estructuradas de funcionar son entes dinámicos, los cuales responden a las necesidades humanas, que se expresan por medio de las actividades con sentido; las cuales a su vez constituyen identidad(es) grupal(es), que en el marco social adquieren poder para resistir y para construir posibilidades. Ya Martín-Baró (1989) nos lo explicaba, con su trabajo denominado “grupos con historia”.
La conformación de grupos organizados en las comunidades, obedece a gran cantidad de objetivos y dependiendo de ellos, así será su permanencia en el tiempo y su impacto social. Así, podemos encontrar grupos que tan solo se reúnen para realizar una obra específica de infraestructura y su vida termina una vez que dicho objetivo finaliza. No obstante, en este trabajo vamos a compartir sobre los grupos que establecen un proceso de convivencia humana a largo plazo.
En este trabajo planteo algunas tareas permanentes, que deben ser entendidas como formas de resistencia. Los grupos sociales viven una serie de oposiciones a las iniciativas colectivas, ya que el sistema capitalista considera que “nada puede ser más peligroso que algo que se mueve por cuenta propia”(Caldart, 2000 pp.39).
2. Las tareas permanentes
El desarrollo del trabajo, lo presento por medio de un listado de planteamientos generales y de seguido incluyo algunas conclusiones que provienen de la experiencia práctica, que he tenido, junto con grupos de mujeres organizadas en las comunidades, desde hace más de quince años. Dichos planteamientos están entendidos en proceso y sujetas a la discusión y la retroalimentación.
(^1) Los estudios de la autora Cordero (2005, 1998, 1996 y 1990) son los que se retoman para presentar
el siguiente trabajo.
Teresita Cordero Cordero
grandes logros que se realicen. Es necesario reflexionar alrededor de cuáles son los roles sociales que se nos imponen, por ejemplo el de la maternidad y, el reto está en cómo construir algo mucho más liberador.
Hoy los grupos de Madres-maestras se enfrentan al reto de construir responsabilidades grupales y liderazgos compartidos. El error está en creerse que solo por mí, la actividad grupal, funciona. Esta tarea obedece a su vez a una concepción de dirección y conducción basada en las fortalezas conjuntas y no en los narcisismos individuales. Ellas son mujeres que han consolidando una reputación, tienen una presencia y por lo tanto poseen la autoridad del conocimiento (saber-poder), demostrado en la acción práctica.
Las Madres-maestras en medio de las contradicciones, han concluido en la importancia de ponerse de acuerdo y aclarar los malos entendidos. Así desde la necesidad humana a ser escuchadas, valoradas y reconocidas se puede y debe dar el salto para que el grupo reconozca a las personas en su condición. Es solo en la genuina preocupación por el otro(s) que podemos en una suerte de espejo vernos a nosotras mismas y valorarnos, esto nos permitirá también reconocer nuestros estilos distintos y la diversidad de la constitución humano. Las propias identidades personales constituyen la base de las relaciones. Por ello cuando nos relacionamos, hay que entender los sentimientos en todas sus dimensiones: temores y ansiedades, expectativas y motivaciones producto de la historia personal y grupal. Así el grupo debe servir para conversar dichas inquietudes, aprendiendo a escucharnos y entendiendo nuestras propias historias, buscando construir la solidaridad entre las mujeres.
Se establece en los grupos de las Madres-maestras, la solidaridad y el trabajo en equipo, como los mecanismos que permiten la construcción de una mística social que hace posible que la experiencia en Panamá, cuente con más de treinta años, Costa Rica con dieciocho años y en Honduras con diez años. Además, al poner en común los grupos de mujeres establecen un estilo de aprendizaje basado
Teresita Cordero Cordero
en la interdependencia (apoyo a las acciones colectivas, cumplir con la tarea de las necesidades del grupo), más que en la independencia (pensar solamente en el interés personal). Las mujeres tienen la oportunidad de empezar asumir posiciones de poder en las relaciones, ellas no son sólo, las amas de casa sino que pertenecen a un grupo organizado.
Cordero, Rodríguez y Sáenz (1990), plantean que el grupo en el caso de las Madres-maestras fue el medio, por el cual las mujeres, incursionaron en el espacio público desde el espacio privado y cotidiano, haciendo la ruptura con su papel tradicional, asumiendo una presencia en la comunidad y abriéndose paso al mundo público. Los espacios de acción que se realizan (trabajo con niñez) se convierten paradójicamente en espacios no tradicionales. Consolidar y mantener a un grupo de manera organizada requiere estar constantemente resistiendo, aguantando, como lo decía una Madre-maestra, las críticas, los enojos, los pleitos, los rumores, las descalificaciones, las burlas, la falta de recursos, etc. La creación de posibilidades que los grupos de mujeres articulan desde la propia condición particular está constantemente amenazada por la ruptura al mundo privado.
Las prácticas que el grupo gesta las ubica en una posición comunitaria muy diferente, por esto una acción constante, es la revisión y la discusión crítica de aquellas actividades que se realizan. Esto aunque suena fácil de decir es una tarea de lo más compleja, pues hay que aprender a reconocer que son las acciones las que se evalúan las acciones, más que a las personas.
Entre los aspectos que tienen las mujeres que luchar tanto al interior del jardín como en relación con el afuera, está lo relacionado con la asignación a su identidad de género. Si bien es cierto, en un principio la experiencia de las Madres-maestras se interpreta como un beneficio familiar, en otros planos el trabajo de la mujer fuera del hogar es visto negativamente. El trabajo de las Madres- maestras, voluntario y no remunerado, a diferencia de otras actividades, está constantemente cuestionado, ya que desde el sistema social se valora el lucro y los beneficios para sí mismas y, no siempre, se reconocen como un valor social los apoyos comunitarios que benefician a otros. Hay que luchar contra las dificultades intra-genéricas, producto de un sistema patriarcal, que nos fomenta la desunión y la auto-desvalorización como sujetos de la historia.
Teresita Cordero Cordero
justa de parte del grupo organizado establecer procesos de información y comunicación permanentes a todas las personas que son parte.
La producción grupal permite ir consolidando una direccionalidad de la organización alimentada por las inquietudes y realidades de las participantes, por ello cada jardín va constituyendo un estilo particular dentro de una identidad social de Madre-maestra en constante construcción. La propia historia personal de cada una es una realidad que podría verse como una limitación, pero a la vez es una fortaleza, ya que es allí donde se producen los cambios.
3. Síntesis y conclusiones.
Las tareas que se proponen son aspectos cotidianos, los cuales suelen ser consideradas obvias y que no siempre las consideramos. Además, dichas acciones se realizan en una misma actividad simultáneamente. Así la propuesta más que ser un “recetario” son ideas que tienen que ajustarse a la realidad de los procesos grupales y a su propia dinámica.
Relaciones intersubjetivas y vivencias
Meta Historia s
Actividad
En el esquema, podemos observar las relaciones intrínsecas que se realizan en una actividad. Así en las relaciones interpersonales se cruzan las vivencias subjetivas y las condiciones concretas. A partir de la actividad grupal, se toman acuerdos, se enfrentan nuevas situaciones, lo que obliga al grupo a generar habilidades que a lo mejor son nuevas. Se rompe con esquemas preestablecidos y se asumen nuevas relaciones sociales.
Por ello la importancia de revisar, aquello que parece “obvio” o de observar aquellos acontecimientos, no solo por lo que se hace, sino por la forma en cómo llevan a cabo. Así, tomará sentido, resistir al autoritarismo y ejercer el poder desde lo colectivo y participativo. El aprendizaje que se logra en el grupo, redunda en transformaciones individuales, que tienen que servir para contextualizar el proceso histórico tanto individual como social. La comunicación es fundamental para reconocer los avances e identificar los obstáculos, desde los afectos y la conflictividad de la convivencia humana. Condiciones que se viven cotidianamente y que tenemos la tarea de seguir resistiendo, por medio del entendimiento de las situaciones que nos pueden “amarrar”, entre ellas, las relaciones de género y los procesos violentos de una sociedad capitalista excluyente.
Teresita Cordero Cordero
Para finalizar, quisiera agregar que en mi condición de profesional de la psicología, he aprendido que todas las tareas planteadas, son también labores personales. Así el reconocimiento de mi condición de género y de clase. El permanente cuestionamiento a cómo lograr poner al servicio, el ejercicio de los “poderes” como mujer académica y profesional, sin violentar los procesos de las mujeres y los grupos. Aprendí que tengo que reconocer también mis afectos, limitaciones y potencialidades, así como, colocarse como una integrante más que aporta al grupo, a partir de mi propia historia. Reconocer que, poco sé de lo acontece en las comunidades y que a pesar de ello, la legitimidad está en la práctica, más que en el discurso.
Referencias
Caldart Roseli Salete (2000). Pedagogia do Movimento, Sem Terra: Escola é mais do que escola. Brasil: 2 Edicao, Editora Vozes, Petrópolis.
Cordero, C. Teresita (2005). Experiencias pedagógicas de las Madres-maestras: comprendiendo los significados de las actividades del jardín. San José, Costa Rica: tesis para optar al grado de doctorado en educación, Facultad de Educación, Universidad de Costa Rica.
Cordero, C. Teresita (1998). Psicología comunitaria y relaciones de poder, reflexiones alrededor de los procesos de grupos y de la participación de los agente externos. Actualidades en Psicología ; Vol. (14) (96).
Cordero, C. Teresita (1996) Organización femenina: apertura de espacios no tradicionales por mujeres campesinas. San José: Tesis para obtener el título de Magister scientie en psicología, Sistemas de Estudios de Posgrado. Universidad de Costa Rica.
Cordero, C. Teresita; Rodríguez, Eunice y Sáenz, Lorena (1990). Capacitación organizativa a dos grupos de mujeres campesinas. San José: Tesis para optar al grado de licenciatura en Psicología. Escuela de Psicología. Facultad de Ciencias Sociales. Universidad de Costa Rica.
Foucault, Michel (1988). El sujeto y el poder; En Dreyfus, H y Rabinow, P. (1988). Michel Foucault: Más allá del estructuralismo y la hermenéutica. México, DF: Universidad Autónoma de México.
Martín-Baró, Ignacio (1989). Capítulo tercero: El grupo humano. (pp.189-227). En Ignacio Martín-Baró Sistema, grupo y poder. El Salvador: UCA Editores.
Formato de citación
Cordero, Teresita. (2005). Trabajo con Comunidades y Grupos: Dominación y resistencia. Procesos que nos llevan a plantear tareas permanentes y cotidianas.. Athenea Digital , 9, Disponible en http://antalya.uab.es/athenea/num9/cordero.pdf.