Docsity
Docsity

Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes

Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity


Consigue puntos base para descargar
Consigue puntos base para descargar

Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium


Orientación Universidad
Orientación Universidad


violencia de genero, Apuntes de Psicología

Asignatura: violencia en relaciones interpersonales, Profesor: Julia Sebastián, Carrera: Psicología, Universidad: UAM

Tipo: Apuntes

2016/2017

Subido el 09/02/2017

lourdesviteri
lourdesviteri 🇪🇸

3.3

(88)

32 documentos

1 / 16

Toggle sidebar

Esta página no es visible en la vista previa

¡No te pierdas las partes importantes!

bg1
pf3
pf4
pf5
pf8
pf9
pfa
pfd
pfe
pff

Vista previa parcial del texto

¡Descarga violencia de genero y más Apuntes en PDF de Psicología solo en Docsity!

CAPÍTULO 1 LA VIOLENCIA MASCULINA CONTRA LAS MUJERES EN LAS RELACIONES DE PAREJA. PROCESO Y CONSECUENCIAS Ángeles Arechederra Ortizl. Psicóloga Punto Municipal del Observatorio Regional de Violencía de Género El propósito de este capítulo es reflejar el proceso psicológico que van viviendo las mujeres que están, o han estado, en una relación afectiva, en la que son objeto de violencia como forma de coacción y dominio, por par- te de los hombres que son o han sido sus parejas. Subrayo especialmente la condición de proceso ya que es lo que quiero explicar con más deteni- miento. 1. ENMARCANDO EL TEMA Para hablar de violencia contra las mujeres, es necesario en primer lugar enmarcar el tema. Pensemos que estamos ante un asunto sobre el que las terminologías habitualmente empleadas van cambiando con enorme rapi- dez. Hay expresiones que se nos quedan viejas u obsoletas. Mientras, va- mos encontrando mejores términos, vocablos que se ajustan más al tema del que queremos hablar. Si habitualmente se han venido usando las ex- Agradezco a tantas compañeras y mujeres que a lo largo de estos años, me han per- mitido acercarme a sus vidas y poder acompañarlas en su camino, Haciéndolo he aprendido también sobre mi vida, mi ser mujer en el mundo y mi propio camino. 21 "LAVIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES EN LA PAREJA presiones de «violencia doméstica», o «violencia de género», ahora habla- mos, con más precisión, de violencia machista contra las mujeres, Desde este enfoque, nos referimos, básicamente a un factor de riesgo que nos hace susceptibles de ser objeto de esta violencia. El único factor de riesgo, que no diferencia entre clases sociales, niveles económicos o edu- cativos, países, culturas, creencias, ni religiones, ES SER MUJER. Se encuen- tra presente, pues, en todos los países y ámbitos, en el mundo doméstico y en el público. Y cuando este riesgo se concreta en forma de violencia, se ejerce contra mujeres de cualquier edad, raza, cultura y condición social. Es el maltrato en la pareja, las agresiones y abusos sexuales, la violación, el acoso sexual en el trabajo, la mutilación sexual, el tráfico de mujeres, así como la reclusión en el ámbito doméstico, y la imposición de roles y com- portamientos.. Todas estas expresiones de violencia, nos hablan de una estructura so- cial, de una estructura de poder injusta que sitúa a los varones como de- tentadores de unos privilegios respecto de las mujeres, de una situación in- justificable y abusiva que se sostiene por y con la violencia. Esta estructura, llamada patriarcado, se mantiene gracias a una violencia sutil, hasta hace poco invisible y apenas reconocida socialmente. Como toda estructura social injusta, necesita de la violencia para man- tenerse y perpetuarse. El patriarcado, como estructura de dominación, en- puentra en la violencia contra las mujeres el camino más corto y eficaz para conseguir su objetivo: que los privilegios y la desigualdad se man- tengan, 2. LA VIOLENCIA COMO INSTRUMENTO PARA MANTENER UNAS RELACIONES DESIGUALES DE PODER Sólo como ejemplo ilustrativo, en medio de muchos otros posibles, po- demos recordar la situación de apartheid que se vivió en Sudáfrica hasta hace pocos años, Era una estructura social de dominación injusta de un grupo humano sobre otro. En esos grupos sociales había excepciones y posturas personales diferentes, pero más allá de estas posturas personales, mientras se mantenía la estructura social injusta de dominación, la violencia era necesaria para que siguiera perpetuándose. Por eso es importante que, respecto de la violencia machista, los varones sientan como causa propia la lucha para la erradicación de esa violencia, e incluso, de esa estructura so- cial patriarcal que encajona en roles estereotipados no sólo a las mujeres sino también a los varones. Sólo así conseguiremos que deje de ser un «ema de mujeres, peligroso para los hombres» para pasar a entenderlo como un tema de justicia y de derechos de las personas. 22 LAVIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES EN LA PAREJA incluidas las amenazas, la coacción o la privación arbitraria de libertad que ocurran en la vida pública o privada» (ONU, 1993). Es bueno señalar que esta declaración fue aprobada en 1993 ¡y no an- test, y que incluye la aclaración de qué es violencia, tanto si ocurre en la vida pública o en la privada, rompiendo por tanto la frontera que delimita- ba que todo lo que ocurría en el ámbito «privado» de la pareja, era algo en donde la ley no entraba, y donde no se intervenía. Con esta declaración de Naciones Unidas se acabó dando razón y sentido a la idea defendida larga- mente por las organizaciones feministas de que: «lo personal es político». También quiero señalar, en este marco de partida, algo que me parece importante recordar sobre el conflicto entre los seres humanos. El conflicto existe, Existe en todo tipo de relaciones. Lo importante es encontrar herra- mientas, habilidades que ayuden a resolver el conflicto sin recurrir a la vio- lencia, encontrando formas para negociar y resolver ese conflicto, «Curiosamente», cuando empezamos a hablar de este tema de la violen- cia contra las mujeres —en los cursos, charlas y seminarios que impartimos— suele surgir inmediatamente entre la gente que participa, una gran preocu- pación por los hombres que maltratan y utilizan la violencia; ¿Cómo ayu- darles? ¿Qué se puede hacer por ellos? Entre paréntesis señalaré que habi- tualmente no surge este tipo de preocupación ante otros tipos de violencia, ¿Por qué será? ¿Cómo explicar esta curiosa y reiterada reacción presente en todos los auditorios a los que nos dirigimos? No entraré a reflexionar sobre esa preocupación social..., pero sí que- ría aportar un par de reflexiones: El gran mecanismo psicológico activo en el discurso de aquél que maltra- ta, consiste en afirmar una y otra vez que él no tiene ningún problema. El problema está siempre fuera. En la mujer, ella es la culpable de las conduc- tas de él. Al no responsabilizarse de sí mismo, al culpar y responsabilizar a la mujer de lo que él hace, piensa y siente, no hay posibilidad de cambio. Na- die va a cambiar si no piensa que necesita cambiar. En nuestro afán «ayuda- don, veremos fácilmente que no es posible «ayudar» al que no quiere ayuda. El hombre que maltrata necesita poner fuera el origen de su violencia. Él es una víctima que ¡no tiene más remedio que reaccionar así para defender- se! ¿No es este por lo general el mecanismo aceptado habitualmente en nues- tra sociedad para justificar el uso de la violencia, de todo tipo de violencia? El agresor se convierte en víctima para poder así justificar su violencia. A esta justificación perversa hay que sumarle además el efecto añadido que produce la extendida creencia social según la cual el varón: e Es superior a la mujer, + Tiene derecho a definir las reglas de la relación de pareja. » Puede usar la violencia como método justificado de control y dominio, 24 LAVIOLENCIA MASCULINA CONTRA LAS MUJERES EN LAS RELACIONES DE PAREJA... Abora bien, nada de esto existiría si no cumpliera una función, sino sir- viera para conseguir una serie de objetivos. ¿Cuáles son los OBJETIVOS de esta violencia contra las mujeres? De forma breve podemos señalar como los abjetivos de esta violencia: + EJERCER CONTROL: se trata de tener bajo control a esa mujer. Saber lo que hace, dónde va, con quién, para qué... Tener control sobre ella como un ejercicio de poder y dominación. Es decir, controlar y domi- nar, lo que hace, lo que piensa, lo que quiere y desea... + QUITARLE PODER. DESPOJARLA DE SUS DI'SEOS, DE SUS DECISIO- NES. Este proceso de violencia irá aniquilando su capacidad para to- mar decisiones, y despojándola de su propio poder personal. + LOGRAR SU SUMISIÓN Y DEPENDENCIA PSICOLÓGICA. + VENCER SU RESISTENCIA: porque contrariamente a lo que muchas veces se dice, las mujeres sí que se resisten y no quieren mantener esa relación de dominación. Aunque pueda parecer obvio, hay que insis- tir afirmando que a las mujeres no les gusta que las traten mal, no les gusta, y sí, se resisten. Aunque, es cierto, esta resistencia será vencida paulatinamente, a medida que avance ese proceso de violencia. A la luz de la experiencia acumulada en multitud de casos sobre los que hemos intervenido, los objetivos anteriormente descritos, suelen alcanzarse gracias al despliegue de dos ESTRATEGIAS básicas, que a nivel general con- sisten en: u Producir miedo, sumisión y dependencia. a Destruir la autoestima y el equilibrio psicológico. 3. ELPROCESO DE LA VIOLENCIA la violencia es un proceso que evoluciona siguiendo tuna progresión creciente, tanto en la frecuencia con que aparece, como en la intensidad que alcanza. No sucede de forma puntual. Cuando aparece un golpe, po- demos decir que un largo proceso de control, dominio, y miedo ha comen- zado hace tiempo, de forma sutil y poco visible. De cara a la intervención en estos ámbitos, es importante insistir en este concepta de PROCESO, puesto que, así como entrar en una situación de violencia es algo que obedece a un proceso, SALIR de ella supondrá tam- bién tener que vivir un proceso largo y difícil que habrá que sostener y mantener a lo largo del tiempo. Esta idea clave, nos debe ayudar a enmar- car adecuadamente la intervención con mujeres en situaciones de violen- cia, que en Lodos los casos tendrán que seguir un proceso largo de recupe- 25 LAVIOLENCIA MASCULINA CONTRA LAS MUJERES EN LAS RELACIONES DE PAREJA... malmente, esto creará confusión y muchas veces culpabilidad: «No sé qué hacer», «No sé cómo gustarle»... Lo que favorecerá la interiorización de la culpa: «Vo me quieres», «Eres mala», «Para algo que te pido»... Si la mujer protesta o no hace lo que se espera de ella, en ese mismo instante, él incrementará la violencia, Es decir, normalmente la mujer pro- testará y se quejará del trato que recibe. Ese será el momento en el que el agresor incrementará su violencia, subiendo un peldaño, «un grado» en la violencia, como «aviso» de lo que podría pasar si ella no le hiciera caso. Son estos mecanismos los que me llevan a decir que la violencia se in- crementa en la medida «en que hace falta» para el objetivo del agresor: ob- tener la sumisión de la mujer. Si se consigue infundir miedo y control con miradas, o palabras... no hará falta llegar a una violencia física más explíci ta. Por eso cuando ésta llega sorprende a la mujer y al entorno, «Nunca ha- bía sucedido algo así...» Quizás precisamente lo que ocurra es que hasta ese momento... ¡no había hecho nunca falta! En 1979, Leonore Walker, investigadora norteamericana, que ha investi- gado, reflexionado y escrito sobre la violencia contra Jas mujeres, fue pio- nera en la explicación de la violencia al proponer lo que llamó el «ciclo de ta violencia», mapa explicativo que nos ha sido de enorme utilidad para to- das las que venimos trabajando en estos temas. Aunque quizá este «mapa de explicación» ha sido repetidamente descrito, me parece que mantiene su vigencia. A mí me gusta seguir exponiéndolo, pero situándolo en este mar- co más amplio que vengo presentando, en este proceso amplio y largo que puede ser la violencia. 3.1. Ciclo de la Violencia Según L. Walker, éste se desarrollaría en tres fases: — Fase de tensión. — Fase de explosión. — Fase de luna de miel, u Fase de Tensión: se caracteriza por una escalada gradual de la tensión, donde la irritabilidad del hombre va en aumento sin motivo aparente. El maltratador expresa hostilidad, pero no en forma explosiva. La mu- jer intenta calmar, complacer o no hacer aquello que pueda molestar a su pareja, en la creencia irreal de que ella puede evitar la agresión. Pero la tensión seguirá aumentando y se producirá la siguiente fase. nm Fase de Agresión: la violencia estalla y se producen agresiones físicas, psíquicas y/o sexuales. Es en esta fase cuando la mujer suele denun- ciar o pedir ayuda. " LAVIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES EN LA PAREJA a Fase de Conciliación o «duna de mich: desaparece la tensión y la vio- lencia. El agresor pide perdón, se muestra agradable y cariñoso y hace promesas de cambio, Este momento supone un refuerzo positivo para que la mujer mantenga la relación. Cree las promesas de cambio y le da una nueva oportunidad. Es el momento en que muchas mujeres re- tiran la denuncia. Nos encontramos aquí con el gran factor de mante- nimiento de la violencia y de las relaciones de violencia, íntimamente ligado a la estructura y al sistema social de pensamiento: EL AGRESOR COMO VÍCTIMA. Y ¿córao no darle otra oportunidad? Las mujeres re- cuerdan «el lado bueno» de esos hombres de los que en un tiempo es- tuvieron enamoradas. En esta fase de arrepentimiento creen reencon- trarlo, Pero con cada nueva «oportunidad» el ciclo vuelve a comenzar, y se agrava en frecuencia e intensidad, 3.2. Los distintos tipos de violencia Del mismo modo que hemos recogido lo que actualmente ya es casi un lugar común, como es el ciclo de la violencia, conviene recordar lo que son los distintos tipos o modalidades que puede adoptar la violencia. m Violencia Física: Cualquier conducta que implique el uso deliberado de la fuerza sobre el cuerpo de la mujer, ocasionando o con intención de ocasionar, daño, dolor o lesión física. Son los golpes, empujones, patadas, puñetazos, bofetadas, quemaduras, mordeduras, cortes, intentos de estrangulamiento... que pro- ducen hematomas, fracturas, traumatismos, heridas, cortes, quemaduras, le- siones de Órganos internos, y/o lesiones irreversibles. u Violencia Psicológica: Aquellas conductas que atentan contra la integridad psíquica y emocio- nal de la mujer. 5on las amenazas, insultos, humillaciones, vejaciones, exi- gencia de obediencia, aislamiento social, culpabilización, privación de li- bertad, control económico, chantaje emocional, abandono y aislamiento emocional, burlas, control de conductas y movimientos. : u Violencia Sexual: Cualquier comportamiento sexua] impuesto contra la propia voluntad de la persona. Puede incluir conductas con contacto corporal (tocamientos, caricias, coacciones para adoptar posturas que la mujer considera degra- dantes, penetración o tentativa de -ya sea genital, anal o bucal--, etc.), o sin contacto corporal directo (exhibicionismo, forzar a ver material pornográfi- 28 ii AA cd LAVIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES EN LA PAREJA Pero el gesto de brazos protegiendo una cabeza Sigue siendo el mismo. El cuerpo se retuerce, forcejea para liberarse, Cae postrado, dobla las rodillas, : Lividece, se hincha, babea y sangra. E Nada ba cambiado...) l el cuerpo es, es y sigue siendo, i Y no tiene donde cobijarse de Wislawa Szymborska. Poeta polaca, ¡ Premio Nobel de Iteratura 1996) l | («Torturas del libro Paisaje con grano de arena a CULPA: la mujer asume la responsabilidad de lo que ocurre. Es el gran juego de la violencia psicológica. El agresor culpa a la víctima de lo que él hace. Justifica la necesidad de esa violencia por «cómo es ella», cómo se comporta o no se comporta... El que ejerce la violencia se DESRESPONSABILIZA de ella, culpabilizando en cambio a la víctima, que a su vez asume esa culpa y la responsabilidad de lo que ocurre. El agresor culpabiliza a la mujer provocándole pena, con chantajes o ha- ; ciéndose la víctima. ¡ AISLAMIENTO: poco a poco la mujer quedará aislada, y se irá aislan- | do de su entorno familiar, de sus amistades y redes de apoyo. El agre- | soft quiere que esté aislada, sin tener a quién recurrir, sín redes donde E pedir ayuda, sin otros criterios que los de él, de manera que ella no ! | 1 pueda reflexionar y reaccionar a la situación que está viviendo, Así, €l desvalorizará y ridiculizará, a sus amistades, sus actividades, su fami- lía... Se mostrará celoso, enfadado y agresivo por todo y con todos, por todas las actividades que ella pueda hacer autónomamente, sin él. Ella se aislará para no tener más problemas y conflictos con él; por vergúenza de lo que le está sucediendo, por no meter en más líos a sus familiares... PROBLEMAS DE SALUD: la violencia en sus múltiples formas va debi- litando la salud de las mujeres, Por eso podemos deciz, no sólo que la violencia MATA, tal y como solemos ver por los casos que más apare- cen en los medios de comunicación, sino que LA VIOLENCIA ENFER- MA. Y enferma de forma muy profunda. Por eso es difícil que estas mujeres puedan tener capacidad de reacción, en muchos casos. Aun- que también hay que señalar, que muchas mujeres reaccionan, rom- pen estas relaciones, quieren salir de ellas... Y en muchos casos ¡LO CONSIGUEN! La OMS (1998) identifica la violencia de género como un factor crucial en el deterioro de la salud, tanto por su magnitud, como por las conse- 30 LA VIOLENCIA MASCULINA CONTRA LAS MUJERES EN LAS RELACIONES DE PAREJA... cuencias que desencadena, y la ha declarado como una prioridad interna- cional para los servicios de salud, Teniendo en cuenta esta recomendación, hablemos entonces de cuáles son estas CONSECUENCIAS para la salud: e Lesiones o daños físicos como consecuencia directa de las agresiones: Traumatismos de diversa intensidad, desde cuadros leves, a incapacidad severa y muerte. Las lesiones son de todo tipo: contusiones, heridas, que- maduras, fracturas, magulladuras.,. Y son de ubicación variada, si bien las más frecuentes son en cara, cuello, pechos y abdomen. Muchas mujeres expresan que sus parejas «aprenden a pegar», golpeándolas en zonas don- de no se ven las marcas (cuero cabelludo, zonas tapadas por la ropa...) En muchos casos son golpes en la cabeza, directos o contra las paredes, los muebles, el suelo... que les producen aturdimiento, pérdidas de visión, desvanecimientos, y secuelas a más largo plazo. Lo habitual es que las lesiones sean múltiples y haya diferentes modali- dades, combinándose las lesiones antiguas con las recientes, de manera que cuando estas mujeres se aproximan a los servicios de salud, estas le- siones no suelen tener que ver con el motivo que plantean durante la con- sulta (Bianco PRIETO, 2002). Frecuentemente hay roturas timpánicas, frac- turas del tabique nasal, pérdida de piezas dentales... Hay que prestar especial atención y cuidado a los síntomas en las muje- res embarazadas, ya que se dispara el riesgo y se recrudecen los ataques durante esta etapa de embarazo. Se da mayor probabilidad de embarazos no deseados, de enfermedades de transmisión sexual, retraso y falta de asistencia en las visitas prenatales, embarazos de riesgo, infecciones vagi- nales, riesgo de aborto, parto prematuro, bajo peso al nacer... e Síntomas inespecíficos Trastornos mal definidos y recurrentes sin evidencia de patología or- gánica. Estas mujeres acuden a consulta con síntomas recurrentes, mal definidos, y resistentes a los tratamientos. Pueden ser: cefaleas, dolor torácico, dolores articulares difusos, dolor abdominal inespecífico, trastornos digestivos, ma- reos, trastornos del sueño, astenia, somatizaciones de diversa índole. El estrés crónico que implica el maltrato supone una alteración del sis- tema inmunológico que favorece la aparición de enfermedades (infeccio- sas, cardiovasculares, autoinmunes...) o el empeoramiento de las existentes (asma, diabetes, angina de pecho, etc). Como señala Pl.ar BLanco PRIETO (2002), las mujeres víctimas de violencia desarrollan una mayor vulnerabili- dad a lá enfermedad. También acarrea que esas mujeres sufran una signifi- 31 LAVIOLENCIA MASCULINA CONTRA LAS MUJERES EN LAS RELACIONES DE PAREJA... siempre son víctimas de la violencia, de forma directa o indirecta. Son tes- tigos y viven en ese ambiente de tensión, agresión, desvalorización y falta de respeto. También aparecerán indicadores o «síntomas en su conducta que nos avisarán de su situación de indefensión y vulnerabilidad. Puede ser que tengan problemas de rendimiento en el colegio, que muestren más agresividad (o pasividad) en sus juegos, O incluso, que desarrollen proble- mas de salud. 3.4. Mecanismos psicológicos ante la violencia Dada la magnitud y las consecuencias que la violencia tiene en la vida, el equilibrio y la salud de las mujeres que la padecen, podemos en- tender que éstas desarrollen toda una serie de mecanismos, que se llamarían de «defensa» y que yo califico como «mecanismos de supervi- vencia» psicológica mientras viven esta situación de violencia. Desgracia- damente, en muchos casos actúan como factores de mantenimiento de la situación de violencia, hasta que la mujer acude a pedir ayuda o puede decir «basta», y da comienzo a su proceso de «darse cuenta» y de recupe- ración personal. Enumeramos estas respuestas «adaptativas» a la violencia: — Miedo. a represalias, a que él se entere, a que la violencia aumente, a que él cumpla sus amenazas si alguien lo sabe... En muchos casos, sus movimientos están muy controlados, — Vergúenza: por vivir esta situación que para ella es de fracaso, por no haber cortado antes, a ser estigmatizadas, culpabilizadas o forza- das a tomar decisiones para las que 3Ú0n no están preparadas... — Distorsión /Minimización: la mujer no parece darse cuenta de la gra- vedad y peligrosidad de su situación. Minimiza, quita importancia, cree que no se va a repetir... — Negación: niegan que ocurra nada, lo ven como algo normal y coti- diano que le ocurre a las parejas... — Justífica y disculpa al agresor. dice que perdió los nervios, que él no es así, que está en un mal momento... — Cuipabilización: la mujer asume la responsabilidad de lo que ocurre, como probablemente el agresor le ha repetido innumerables veces: que ella le provoca, que le saca de sus casillas, que no hace las cosas bien, que la vida con ella es insufrible... Al asumir ella la culpa, en- trará en la trampa psicológica que implica asumir que tan sólo de- pende de ella el que él cambie su conducta: «sabiéndole llevar, no poniéndole nervioso... teniendo mano izquierda», Cuando lo cierto 33 LAVIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES EN LA PAREJA es que cada uno de nosotros somos responsables de nuestras propias acciones, y sólo las cambiaremos cuando reconozcamos que éstas son negativas, dañinas, y son necesarios los cambios. También el hombre maltratador desarrolla mecanismos que agravan los síntomas antes señalados: — Racionaliza, explica, fendamenta: racionaliza los motivos justifican- do sus acciones. Intenta conseguir que el entorno valide sus com- portamientos como legítimos, culpando a la mujer «porque no hace las cosas bien, porque es de tal o cual manera...» — Minimiza y desvía el problema: quita importancia a lo ocurrido, a sus agresiones, hasta conseguir distanciase del daño causado, argumen- tando que éste no ha sido tan grave. Desvía el problema achacándo- lo a circunstancias externas, como el trabajo, el alcohol, desrespon- sabilizándose, — Culpa y se quita responsabilidad, — Olvida, niega: asegura que no recuerda, que no es consciente de lo ocurrido. Puede negar abiertamente las agresiones, para testar credi- bilidad a lo que la mujer relata, descalificándola: «es exagerada, loca, nerviosa...» Posteriormente, durante el proceso de recuperación ella tendrá que ir poniendo nombre a todos estos mecanismos, tendrá que identificar, nom- brar «deconstruir todo este proceso que ha sido invisible, paulatino, insi- dioso, hasta lograr salir de ahí y ¡¡poder recuperarse! Como profesionales de distintos ámbitos que trabajamos y acompaña- mos a estas mujeres, en su proceso para dejar de vivir relaciones con vio- lencia, es necesario que podamos transmitir ciertos mensajes: * il derecho a vivir sin violencia. Nadie tiene por qué vivir en situacio- nes de maltrato físico, psicológico o sexual, + La violencia no es algo inherente a la vida de pareja. Y no es algo que le suceda sólo a ella, sino que tiene una raíz estructural y social. * Se puede encontrar ayuda y apoyo. Aunque todavía sean insuficien- tes, pero es posible encontrar recursos, apoyos y profesionales para salir de la violencia, 4. LA COMUNICACIÓN Aunque en próximos capítulos se va a abordar más pormenorizadamen- te el proceso de intervención, me gustaría señalar la importancia de cuidar los distintos aspectos de la comunicación, como espacio privilegiado de en- 34 " LAVIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES EN LA PAREJA -— Miedo a implicarse. A veces disfrazamos nuestro miedo como exceso de respeto. — Afectación: sentirse excesivamente y personalmente afectada. -— Juzgar, aconsejar, solucionar la vida, acelerar el ritmo y proceso de esa mujer. — Tomar decisiones por ella. Querer «acelerar» el proceso. Ella tendrá que seguir el proceso al ritmo que pueda. Con apoyo y recursos, pero los procesos de toma de decisión no pueden acelerarse. Si una mujer se siente muy presionada a decidir, luego va a arrepentirse y volver para atrás. Tendrá que seguir su propio ritmo, aunque a noso- tras nos parezca lento, dubitativo, eto. El trabajo sobre la violencia continúa y es tarea de todas y todos el erra- dicarla de nuestro mundo, asumiendo el reto de resolver nuestras diferen- cias y dificultades desde otras maneras de hacer, pensar y sentir. ¡Otro mun- do es posible! 36