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En esta publicación se presentan los conocimientos básicos para el diseño, producción y manejo de un vivero forestal de pequeña escala para la cultivación de plantas en envase. El documento forma parte del Proyecto Forestal Regional NOA INTA, Módulo Santiago del Estero, que busca aprovechar y difundir las potencialidades del sector forestal en la provincia, favoreciendo su crecimiento y desarrollo.
Tipo: Resúmenes
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Guía para el diseño y producción
de un vivero forestal de pequeña escala
de plantas en envase
Los árboles son fuente de innumerables beneficios para el hombre. Una diversidad de productos como alimento, forraje, madera, leña, medicinas, entre otros y una serie de beneficios, como la sombra, la protección de cultivos, la belleza de un paisaje, son sólo algunas de las bondades que brindan las diversas especies forestales. La degradación de los bosques y la falta de árboles y espacios verdes en las ciudades privan al hombre de los beneficios de los árboles para mejorar su calidad de vida. Los viveros forestales son el punto de partida del un cambio necesario para revertir la degradación de los recursos naturales y mejorar la calidad de vida de la población. En esta cartilla se brindan los conocimientos básicos para el montaje y manejo de un vivero forestal de pequeña escala para la producción de plantas en envase. La misma ha sido diseñada como material teórico de apoyo en la capacitación de productores, docentes, vecinos y todos los que deseen iniciar un pequeño vivero o aprender más sobre su manejo. La cartilla está redactada en un lenguaje sencillo, a fin de facilitar su comprensión y no abundar en la explicación de términos técnicos.
El Proyecto Forestal Regional NOA INTA, Módulo Santiago del Estero, tiene la finalidad de aprovechar y difundir las potencialidades del sector forestal en la provincia, para favorecer su crecimiento y desarrollo como fuente de riquezas. Una de sus componentes es la extensión, en el marco de la cual se ha desarrollado esta cartilla, para capacitar a los interesados y promover la actividad forestal en nuestra provincia.
Marcelo Navall Ingeniero Forestal Proyecto Forestal Regional, Módulo Santiago del Estero INTA EEA Santiago del Estero
El objetivo de nuestro vivero es el de producir la cantidad de plantas necesarias y que éstas sean buenas, fuertes y sanas, para que “prendan” cuando se las plante y crezcan bien, para cumplir con el objetivo de la plantación.
El objetivo de nuestro vivero debe cumplirse de un modo natural y orgánico, aprovechando los recursos disponibles en cada región y con el menor costo posible.
El primer paso en la construcción del vivero es la selección del sitio. Parece un tema fácil, pero debe decidirse con cuidado, ya que este será un vivero permanente y una mala ubicación puede complicar mucho los trabajos posteriores. ¿Qué debemos considerar para ubicar el vivero?
Disponibilidad de agua En nuestra provincia este es uno de los temas más críticos. Debemos contar con una fuente de agua en cantidad, permanente y que no sea salada, muy sucia o contaminada. Si cuando el agua se seca deja una costra de sal o si se siente salada al tomarla, no es agua buena para el vivero. Por cada 1000 plantines se necesitan entre 350 y 500 litros de agua por semana, según la época del año y la media sombra que se use. Distancia a los materiales necesarios Es importante que nuestro vivero esté ubicado cerca de la zona de donde tomamos los recursos para su funcionamiento: mantillo, arena, cañas, etc. Más aún si no contamos con un medio para transportar estos materiales. Distancia a destino final de las plantas También debemos tener en cuenta adónde irán nuestras plantas: plantación en campo, arbolado urbano, venta al público, etc. Un buen cuidado Es necesario que el vivero no esté demasiado lejos de la vivienda de un responsable, para atender cualquier urgencia o recibir a visitas o compradores. Otros elementos: Deben preferirse sitios bien protegidos de los vientos, sin demasiada sombra y preferentemente plano y con buen drenaje (que no se encharque).
CERCA DEL SITIO DE PLANTACION
PROTEGIDO DEL VIENTO CERCA DE VIVIENDA DEL CUIDADOR
TERRENO LO MAS PLANO POSIBLE
CERCA DE UNA FUENTE DE AGUA BUENA Y EN CANTIDAD
QUE NO TENGA DEMASIADA SOMBRA
Cortinas Los vientos calientes del verano pueden secar las plantas hasta matarlas. Por eso es bueno tener el vivero al reparo, mediante cortinas de árboles. No deben estar a menos de 10 m de los canteros, pues pueden crear problemas con sus raíces o su sombra. Las cortinas protegen también el vivero de los fuertes vientos de las tormentas. Si se usa una represa, es bueno rodearla con una cortina para reducir la evaporación. Compostera o Lombricario Son los lugares donde se prepara el compost y el lombricompuesto. Estos son muy útiles para dar fertilidad de un modo orgánico, (sobre todo el lombricompuesto) aprovechando los residuos orgánicos de los animales, la cocina, huerta o cultivos. Estos abonos naturales se usan en los almácigos y envases para lograr un buen crecimiento de los plantines.
Fuente y conducción de agua Esta es una parte muy importante del vivero. El agua puede venir de un canal, represa o pozo. En zonas de secano, pueden usarse microrrepresas de capta- ción para juntar y almacenar agua de lluvia. Para viveros muy pequeños se puede utilizar el agua de red. Debe contarse con una buena reserva para que una falta de ingreso de agua (falta de lluvias, demoras en entregar de agua, o cortes de red) pueda comprometer la produ- cción del vivero. Siempre debe estar el agua asegurada al menos para una semana.
Cercos Los cercos sirven para proteger el vivero del ingreso de animales. Es importante contar con un buen cerco porque un solo animal puede dañar nuestra producción y el vivero en muy poco tiempo.
Otras instalaciones Es muy útil contar en el vivero con un galpón o pieza para guardar herramientas, semillas y materiales y una galería o sombra para trabajar.
Tamaño del vivero Puede decirse que por cada 1000 plantines de producción se necesitan unos 10 m de canteros, más 0,5 m2 de almácigo, y unos 6 m2 más para caminos y sendas; totalizando entre 16,5 y 20 m2 por cada 1000 plantas. A la superficie calculada, debe sumarse la correspondiente a cortinas, represa, lombricario y galpón.
El material de propagación es la parte de la planta madre que usamos para hacer nuevas plantas. Hay dos tipos: de origen sexual (semillas) y de origen vegetativo (estacas, injertos, acodos, etc). Los árboles producidos por semilla son generalmente más altos, de raíz profunda y no son exactamente iguales, lo que es favorable ante enfermedades o plagas. Los árboles producidos en forma vegetativa repiten exactamente las características de la planta madre, lo cual es bueno en frutales, e inician la producción de fruta mucho antes que los de semilla. Selección de árboles padres Este es un paso muy importante en el trabajo de vivero, porque los árboles que se producirán van a vivir durante muchos años. Es necesario hacer una selección cuidadosa. Recolección Las semillas deben recolectarse cuando los frutos están maduros. Algunas pueden juntarse directamente del suelo, pero no se tiene la seguridad de que pertenezcan al árbol elegido. Para otros, es necesario juntar los frutos del árbol, antes de que se abran y se dispersen todas las semillas (lapacho, jacarandá). Las estacas, de unos 25-30 cm, se cortan cuando la planta está en descanso de invierno (de Junio a Agosto).
Tratamiento Después de cosechar los frutos, deben separarse las semillas y ponerse a secar a la sombra antes de almacenarlas. Los frutos carnosos deben desarmarse para sacar las semillas (mora).
Almacenamiento Si no se siembra inmediatamente, las semillas deben guardarse al cuidado del calor, la humedad, la luz y las plagas. Algunas semillas no pueden guardarse mucho tiempo porque después no germinan (pierden la viabilidad). Las estacas se juntan en atados, y se entierran a unos 20 cm hasta que pasen los fríos. Debe tenerse cuidado en mantener la orientación que las estacas tenían en el árbol (por la parte inferior saldrá la raíz).
El árbol padre debe tener buena forma (madera)
Debe producir cosechas abundantes y de calidad (frutos) Debe tener buen crecimiento y estar adaptado a la zona
Debe estar libre de plagas y enfermedades y ser lo más resistente posible
De tal palo, tal astilla
El peor enemigo de los viveros es una enfermedad llamada “mal del tallito” o “mal de los almácigos”. La causan unos hongos que normalmente existen en el suelo. Los hongos son microorganismos (no se ven a simple vista), y atacan a las plantitas recién germinadas, pudriéndolas en la base del tallito y tumbándolas. Los hongos atacan solo cuando se dan ciertas condiciones favorables. Teniendo ciertos cuidados, podemos prevenir los ataques, sin necesidad de aplicar productos químicos. El lombricompuesto es un muy buen producto natural para prevenir la enfermedad. Durante el compostado se mueren los hongos dañinos, y al pasar por la lombriz se enriquece con otros microorganismos y nutrientes que evitan los ataques y ayudan al rápido crecimiento de la plantita.
Cuando las plantitas tienen unos 5 a 8 cm de alto, deben transplantarse a los envases, para que tengan buen espacio para crecer. Este trabajo es muy delicado y las plantitas sufren mucho. El almácigo debe regarse bien el día anterior para que las plantas “carguen” agua, y se ablande el terreno. Es mejor transplantar al atardecer, para que las plantitas se recuperen por la noche. Con una cuchara o cuchillo se saca la planta, tirándola despacio de las hojas. Si la raíz es muy larga (más que el envase) se poda con una tijera. En el envase cargado se hace un hoyo del largo de la raíz, y se mete la plantita, hasta la misma profundidad que estaba en el almácigo, sin doblar la raíz. Se apisona desde los costados del hoyo para ceñir bien la raíz con el sustrato. Para tener éxito en el transplante debemos: Cuidar las raíces del sol y el viento. Colocar la raíz bien derecha en el hoyo. Ceñir bien la raíz, sin dejar huecos. Enterrar la raíz a la misma produndidad que tenía en el almácigo; ni más, ni menos. Dejar bien plano el sustrato en el envase, sin un hoyo alrededor del tallo.
El envase tiene la función que retener el sustrato hasta que la planta crezca. Tiene que tener agujeros en la base para dejar salir el agua, así no se pudren las raíces. Hay muchos tipos de envase, pero los más comunes en los viveros son las bolsas de plástico. Vienen de diferentes tamaños y espesor. Los viveros de gran escala usan unas bandejas de plástico duro, que se pueden usar muchas veces (varios años). Cada bandeja tiene varios huecos, uno para cada planta. Las botellas descartables de gaseosa son una buena opción para envase. Pueden usarse varias veces, son gratis y es una forma de reciclarlas. Muchos otros materiales pueden utilizarse para envases: sachets de leche o yogur, latas, cañas bambú, etc. Sea cual sea el que se elija, debemos asegurarnos de que la planta tenga el espacio necesario para sus raíces. Como orientación, un plantín de algarrobo de 6 meses necesita un envase de medio litro de capacidad. Si el envase queda chico y las plantas van a seguir en el vivero, debemos transplantarlas a envases más grandes, porque si no la planta se debilita, y puede enfermarse.
La tierra que se usa para llenar los envases y almácigos tiene que cumplir varias funciones: dejar entrar y retener el agua; ser rica en nutrientes; blanda para que la raíz pueda crecer y no desarmarse cuando se saque el envase. Como es difícil encontrar la tierra “perfecta”, se prepara un sustrato mezclando distintos materiales como arena, mantillo, lombricompuesto, abono, tierra, etc. La mezcla debe pasarse por una zaranda para que sea bien fina y no lleve piedras, basura o terrones. Amasando un poco de sustrato se prueba si la mezcla es buena para retener el agua y los nutrientes. La mezcla no debe ser demasiado arenosa (se escapa el agua) o demasiado arcillosa (absorbe el agua muy despacio).
Buen sustrato Muy arenoso
Muy arcilloso
En el vivero, las plantas reciben todos los cuidados para que crezcan bien: sombra, riegos, un sustrato fértil, protección contra los vientos, etc. Cuando se las saca del vivero y van a plantación, las plantas sufren un cambio muy fuerte, porque de golpe dejan de tener todos estos cuidados; están como “malcriadas”. El endurecimiento, también llamado “rusticado” es la etapa final de producción del vivero y consiste en ir retirando de a poco todos los cuidados que se dan en el vivero, para que la planta se endurezca y soporte mejor el cambio a la plantación. Durante el endurecimiento, las plantas se sacan de la sombra, se les va reduciendo los riegos, se deja de aplicar lombricompuesto, y se las coloca en lugares menos protegidos que en el vivero. Esta tarea debe realizarse durante los últimos 30 a 45 días de la planta en el vivero, antes de que salga a plantación. Durante el endurecimiento, la planta reduce el crecimiento en altura y refuerza el crecimiento de raíces y grosor del tallo, quedando en mejores condiciones para soportar el transplante definitivo.
Repasemos el objetivo del vivero: “El objetivo de nuestro vivero es el de producir la cantidad de plantas necesarias y que éstas sean buenas, fuertes y sanas, para que “prendan” cuando se las plante y crezcan bien , para cumplir con el objetivo de la plantación .”
El plantín de calidad es el punto final de un buen trabajo de vivero y el punto de inicio de una plantación exitosa.
La parte aérea y las raíces deben estar equilibradas La copa debe estar bien desarrollada
No deben estar enfermos, ni con falta o exceso de nutrientes
El tallo tiene que estar endurecido en la base
Deben tener raíces abundantes y desarrolladas
Para elaborar esta cartilla se consultaron los siguientes libros:
Cozzo, D., 1975. Árboles Forestales, Maderas y Silvicultura de la Argentina. Editorial ACME S.A.C.I. Buenos Aires. Argentina. 156 p.- Gelfus, F., 1994. El árbol al servicio del Agricultor – Manual de agroforestería para el Desarrollo Rural. CATIE. Navarro Cerrillo, R., Pemán García, J., 1997. Apuntes de Producción de Planta Forestal. Universidad de Córdoba – Servicio de Publicaciones. España. 267 p. Ramos Figueras, J., 1981. Repoblaciones. E.T.S. Ingenieros de Montes. Madrid, España. 320 p.- Trujillo Navarrete, E, 1992. Manejo de Semillas, Viveros y Plantación Inicial. Centro de Estudios del Trabajo. Bogotá. Colombia. 152 p.-
La totalidad de las figuras de esta cartilla han sido extraídas del libro “El Arbol al servicio del Agricultor – Manual de agroforestería para el Desarrollo Rural”, CATIE, 1994; cuya reproducción está autorizada en el mismo.