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LA COMUNICACIÓN NO VERBAL - LAS MICROEXPRESIONES, Appunti di Teoria delle Traduzioni

Descripción y análisis de la comunicación no verbal con su estudio de las microexpresiones bajo falsedades.

Tipologia: Appunti

2018/2019

Caricato il 02/01/2019

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Andrea Michelle Pico Cedeño
Federica Spalla
(ERASMUS)
LA COMUNICACIÓN NO VERBAL: LAS
MICROEXPRESIONES
La comunicación no verbal es la comprensión mediatizada y/o no mediatizada entre los seres vivos
con toda clase de medios no lingüísticos. Toda información hablada, escrita o manifestada de
cualquier otra forma contiene siempre, conjuntamente, material no verbal. No obstante la
comunicación no verbal también puede ser un sistema de comprensión autónomo independiente del
lenguaje verbal. La enumeración del material de signos evidencia claramente que todas las
informaciones no verbales tienen varios significados.
Comúnmente se utiliza el término “no verbal” para describir todos los acontecimientos de la
comunicación humana que trascienden las palabras dichas o escritas. Pero al mismo tiempo
advertimos que estos acontecimientos y conductas no verbales pueden interpretarse mediante
símbolos verbales. Una persona puede dejar de hablar, pero no puede dejar de comunicarse con su
cuerpo. Con él puede decir verdades o mentiras, pero no puede dejar de decir algo.
La comunicación no verbal es el proceso de comunicación en el que existe un envío y recepción de
mensajes sin palabras, es decir, mediante indicios, gestos y signos. No posee estructura sintáctica,
por lo que no es posible analizar secuencias de constituyentes jerárquicos. Estos mensajes pueden
ser comunicados a través de la kinésica (gestos, lenguaje corporal, postura, expresión facial,
contacto visual, etc.) el paralenguaje (distintos acentos, volumen con el que se habla, entonación,
velocidad y ritmo empleados...); la proxémica (espacio personal relacionado con el sexo, la edad y
la procedencia social y cultural de las personas) y la cronémica (concepción, estructuración y uso
del tiempo que hace el ser humano).
La comunicación gestual y todo lo que transmitimos con nuestra expresión física tiene una
importancia cardinal a la hora de comunicarnos con otros seres humanos. De hecho, los expertos
afirman que hasta un 80% de lo que transmitimos lo hacemos por la vía no verbal, y solo un 20%
tiene que ver con nuestras palabras. A pesar de ello su importancia es incuestionable, ya que durante
muchos años gran parte de la comunicación de la especie humana se basó exclusivamente en
gestos, expresiones y gruñidos.
El lenguaje corporal está fuertemente vinculado con la parte emocional, intuitiva e instintiva de
nuestro cerebro, y se desarrolla principalmente en el plano inconsciente. De ahí su importancia, y
también su desconocimiento: en la mayoría de situaciones no se pueden sacar conclusiones de un
solo gesto por separado deben integrarse dentro de un contexto y un conjunto de señales para poder
dotar de significado real a esa expresión.
El lenguaje corporal cuenta quiénes somos, cómo nos sentimos o cuáles son nuestros gustos. En la
interacción, la conducta no verbal informa además de nuestro grado de comprensión y nivel de
acuerdo, e incluso puede desmentir lo que estamos diciendo en ese momento.
Los mejores comunicadores no verbales son quienes tienen consciencia de su lenguaje corporal,
personas capaces de monitorizar su conducta y de calibrar el efecto que esta produce en los demás.
No hay un perfil exacto establecido científicamente, aunque suelen ser personas observadoras, con
amplia perspectiva, y abiertas a nuevas experiencias y realidades. Rasgos como la estabilidad
emocional y la empatía también ayudan. Algunos estudios evidencian que las personas más
influyentes y persuasivas tienen una gran consciencia del lenguaje corporal propio y ajeno, al
margen del campo profesional en el que hayan triunfado. Se trata de una condición fundamental
para el éxito.
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Andrea Michelle Pico Cedeño Federica Spalla (ERASMUS)

LA COMUNICACIÓN NO VERBAL: LAS

MICROEXPRESIONES

La comunicación no verbal es la comprensión mediatizada y/o no mediatizada entre los seres vivos con toda clase de medios no lingüísticos. Toda información hablada, escrita o manifestada de cualquier otra forma contiene siempre, conjuntamente, material no verbal. No obstante la comunicación no verbal también puede ser un sistema de comprensión autónomo independiente del lenguaje verbal. La enumeración del material de signos evidencia claramente que todas las informaciones no verbales tienen varios significados. Comúnmente se utiliza el término “no verbal” para describir todos los acontecimientos de la comunicación humana que trascienden las palabras dichas o escritas. Pero al mismo tiempo advertimos que estos acontecimientos y conductas no verbales pueden interpretarse mediante símbolos verbales. Una persona puede dejar de hablar, pero no puede dejar de comunicarse con su cuerpo. Con él puede decir verdades o mentiras, pero no puede dejar de decir algo. La comunicación no verbal es el proceso de comunicación en el que existe un envío y recepción de mensajes sin palabras, es decir, mediante indicios, gestos y signos. No posee estructura sintáctica, por lo que no es posible analizar secuencias de constituyentes jerárquicos. Estos mensajes pueden ser comunicados a través de la kinésica (gestos, lenguaje corporal, postura, expresión facial, contacto visual, etc.) el paralenguaje (distintos acentos, volumen con el que se habla, entonación, velocidad y ritmo empleados...); la proxémica (espacio personal relacionado con el sexo, la edad y la procedencia social y cultural de las personas) y la cronémica (concepción, estructuración y uso del tiempo que hace el ser humano). La comunicación gestual y todo lo que transmitimos con nuestra expresión física tiene una importancia cardinal a la hora de comunicarnos con otros seres humanos. De hecho, los expertos afirman que hasta un 80% de lo que transmitimos lo hacemos por la vía no verbal, y solo un 20% tiene que ver con nuestras palabras. A pesar de ello su importancia es incuestionable, ya que durante muchos años gran parte de la comunicación de la especie humana se basó exclusivamente en gestos, expresiones y gruñidos. El lenguaje corporal está fuertemente vinculado con la parte emocional, intuitiva e instintiva de nuestro cerebro, y se desarrolla principalmente en el plano inconsciente. De ahí su importancia, y también su desconocimiento: en la mayoría de situaciones no se pueden sacar conclusiones de un solo gesto por separado deben integrarse dentro de un contexto y un conjunto de señales para poder dotar de significado real a esa expresión. El lenguaje corporal cuenta quiénes somos, cómo nos sentimos o cuáles son nuestros gustos. En la interacción, la conducta no verbal informa además de nuestro grado de comprensión y nivel de acuerdo, e incluso puede desmentir lo que estamos diciendo en ese momento. Los mejores comunicadores no verbales son quienes tienen consciencia de su lenguaje corporal, personas capaces de monitorizar su conducta y de calibrar el efecto que esta produce en los demás. No hay un perfil exacto establecido científicamente, aunque suelen ser personas observadoras, con amplia perspectiva, y abiertas a nuevas experiencias y realidades. Rasgos como la estabilidad emocional y la empatía también ayudan. Algunos estudios evidencian que las personas más influyentes y persuasivas tienen una gran consciencia del lenguaje corporal propio y ajeno, al margen del campo profesional en el que hayan triunfado. Se trata de una condición fundamental para el éxito.

Algunos ejemplos de comunicación corporal y no verbal con imágenes

Poner las manos detrás de la espalda y apoyar una con la palma opuesta indica una búsqueda de compostura y confianza en sí mismo. Pero tenga cuidado, si la mano sube mucho para sostener el brazo, significa que la persona está enojada y gruñona.

El aburrido suele estar medio colapsado, la mirada ausente o concentrada en otra cosa. Si nuestro interlocutor presta atención se inclinará hacia nosotros, sus ojos estarán "vivos" y se centrarán en quién habla, a menudo la cara estará apoyada por la mano "en tensión", con el dedo índice apuntando hacia arriba.

El horizonte de la mirada puede decir mucho sobre lo que una persona está pensando. Si se gira en la parte inferior izquierda, indica que estás perdido en tus propios pensamientos; todos a la izquierda, están recordando los sonidos; abajo a la derecha, él está pensando en los sentimientos; en la esquina superior izquierda, recuerdan a las imágenes.

los imites inmediatamente después de que tu interlocutor los realice, y varía su amplitud e intensidad. También es buena idea evitar reproducir las expresiones negativas para no incrementar su contagio, aunque dependerá de cada situación en concreto. Aunque pueda parecer manipulativo, no lo es cuando el objetivo es honesto. Mucha gente con grandes habilidades sociales lo ha incorporado de forma inconsciente para conseguir que su interlocutor se relaje y se abra a conversaciones más profundas.

  1. El contacto con uno mismo revela mucha información

Otra forma de sacar mucha información del lenguaje no verbal es mediante el tipo de contacto con uno mismo. De forma instintiva los niños pequeños se tapan los ojos cuando no quieren ver algo o cubren sus orejas cuando no les gusta lo que oyen. También se tapan la boca con un dedo cuando quieren hacer callar a su interlocutor. Aunque con menor intensidad, estos gestos suelen perdurar en la época adulta. Cuando alguien se toca los ojos, orejas o boca puede tratarse de un intento inconsciente de bloquear algo que no le está gustando. Para evitar malas interpretaciones (como que realmente le pique un ojo) debes tener en cuenta también otras señales que confirmen esa conclusión. Por otro lado, tocarse a uno mismo uniendo las manos o frotándose los brazos puede indicar una necesidad de apoyo, quizás como herencia del consuelo en forma de contacto físico que nuestros padres nos ofrecían en la infancia. Esta señal puede ayudarte a intuir que alguien se está sintiendo incómodo y necesita sentirse respaldado.

Para desarrollar la autoconsciencia de la conducta corporal, tenemos que focalizar la atención en los principales canales del lenguaje corporal, buscando su congruencia y sincronía con las palabras. La conducta no verbal se expresa principalmente a través de los siguientes canales que, junto al discurso verbal, conforman la comunicación:

  1. La kinésica, que comprende cuatros elementos fundamentales:
  • las expresiones faciales que son el indicador emocional más potente, y en lo primero que centramos nuestra atención al interactuar. En fracciones de segundo nuestro cerebro emocional decide por su cuenta y riesgo si una cara nos gusta o no, un proceso en el que inicialmente no interviene la razón, y en el que no hay tiempo para pronunciar ni media palabra. En la cara se reflejan de manera innata y universal las siete emociones básicas: alegría, sorpresa, tristeza, miedo, ira, asco y desprecio. Cada una tiene su propio código. Aprender a distinguirlas, imprescindible para dominar el lenguaje corporal;
  • (^) gestos: la gestualidad tiene un elevado componente cultural, aunque las últimas líneas de investigación indagan también el origen genético de algunos gestos, como las expresiones de orgullo, triunfo y poder. Los gestos ilustradores (acompañan el discurso verbal y preceden en milésimas de segundo a las palabras) tienen una estrecha vinculación con la credibilidad. Otros tipos de gesto son: emblemáticos (tienen su propio significado sin necesidad de palabras), adaptadores (manipulaciones de nuestro propio cuerpo u objetos para canalizar las emociones), reguladores (con los que dirigimos la interactuación) y manifestadores de afecto (con los que transmitimos nuestros sentimientos);
  • posturas: la postura corporal expresa básicamente el grado de interés y apertura hacia los demás, reflejados en la exposición y orientación del torso. También es un potente indicador del estado emocional y predisposición a la acción: posturas expansivas indican satisfacción y actividad; mientras las posturas de contracción se vinculan a la negatividad y la pasividad. Los últimos descubrimientos revelan que las posturas influyen en nuestro estado de ánimo y en la segregación hormonal. Visualmente, la postura tiene también una gran incidencia en nuestra imagen personal, sobre todo para transmitir confianza, estabilidad y seguridad;
  • apariencia: la apariencia continúa siendo uno de los canales más influyentes de la comunicación, a pesar de los avances sociales y del esfuerzo normativo en la lucha por la igualdad. El aspecto de una persona nos habla de su edad, sexo, origen, cultura, profesión, o condición social y económica, entre otros muchos datos. Por más que intentemos sustraernos de los estereotipos, la apariencia sigue siendo la principal fuente de información a la hora de formarnos una primera impresión de alguien. Y ya se sabe, no hay una segunda oportunidad para causar una buena primera impresión. Algunos estudios acreditan también la influencia de la apariencia en la persuasión, como el uniforme en las fuerzas de seguridad o la bata blanca en el caso de los médicos.
  1. La háptica, que define el estudio científico del tacto y su influencia en la forma de relacionarnos. El tacto resulta imprescindible a la hora de establecer intimidad, denota compromiso, y revela información muy sensible, como la posición de dominio en la interacción. Investigaciones recientes demuestran, incluso, el poder del tacto a la hora de influenciar las conductas ajenas, como ocurre entre médicos y pacientes. El contacto físico tiene un marcado componente cultural: en los países latinos y árabes es mucho mayor, por ejemplo, que en Norteamérica o Japón. Un breve y leve toque en zonas “no comprometidas” del cuerpo (brazos, hombros y parte alta de la espalda) puede ser definitivo para establecer una buena relación.
  2. La proxémica, que es el canal más directo del lenguaje corporal a la hora de mostrarnos cercanos o distantes. La proxémica tiene su origen en la antropología, y nos informa del uso del espacio en la interacción. Algunos autores dividen la distancia entre individuos en íntima (-45 cms), personal (entre 45 cms y 120 cms), social (+120 cms) y pública (+360 cms), en función del tipo de relación. Lo cierto es que cada persona tiene su propio espacio, y además puede variar según su estado de ánimo o las circunstancias ambientales. Lo importante son dos cosas: 1º) La forma más sencilla de mostrarnos cercanos es acercarnos físicamente a nuestro interlocutor; y 2º) Hay que prestar mucha atención a cualquier señal de incomodidad que genere nuestra aproximación.
  3. La voz puede decir mucho más que las palabras: el paralenguaje es el indicador emocional más fiable, junto con las expresiones faciales. El volumen, tono o velocidad de nuestra voz revela importante información, especialmente cuando intentamos ocultar nuestras emociones. Nos ocurre a menudo, por ejemplo, al hablar por teléfono con personas muy cercanas: basta escuchar su tono al contestar para saber que algo no va bien. La voz tiene también una enorme influencia en la credibilidad y la persuasión: voces nasales, tonos agudos y volúmenes altos tienen menos crédito en el público. Y recuerda: el silencio también comunica.

Otros canales como la cronémica y la oculésica se especializan en el valor que el tiempo y la mirada tienen en la comunicación no verbal, aunque ambos se caracterizan por su trasversalidad y están presentes en la mayor parte de los canales de los que hemos hablado antes.

Uno de los campos más interesantes (e incluso más espinosos) de la comunicación no verbal es la mentira. La comunicación, de hecho, no siempre es verdadera y honesta: a veces omitimos hechos importantes, otras veces mentimos sin darnos cuenta, tal vez por un defecto en la memoria de los acontecimientos, y otras veces mentimos de manera intencional. Evidente o enmascarada, la mentira se manifiesta a través de señales sutiles, tanto verbales como no verbales. Por eso es necesario que quienes ejercen la abogacía sepan cómo volver a la realidad de los hechos, no siempre obvios para ser rastreados por una simple comunicación verbal. La capacidad de identificar la falsificación y reconocer sus múltiples formas -en su mayoría fisiológicas- de manifestarse es responsabilidad de ciertas figuras profesionales como el policía, el

microexpresiones. Las macroexpresiones son expresiones normales que suelen durar entre 2 y 4 segundos. A menudo se repiten y encajan con lo que se dice y con el sonido de la voz de la persona. Las microexpresiones son muy breves, generalmente duran entre 1/15 y 1/25 de segundo. A menudo muestran una emoción oculta y son el resultado de la supresión o la represión. Cuando te comunicas, tratas de recopilar la mayor cantidad de información verbal y no verbal posible. Saber leer e interpretar las microexpresiones es una parte esencial para entender el comportamiento no verbal y mejorar tu inteligencia emocional. Una de las claves para mejorar es el desarrollo de habilidades que te ayuden a entender el rostro humano. La cara es el mejor indicador de las emociones de una persona. Las microexpresiones faciales son un sistema universal - todo el mundo las tiene. El Dr. Paul Ekman ha realizado una investigación pionera sobre la decodificación del rostro humano. Su investigación ha demostrado que todos los seres humanos comparten al menos siete expresiones primarias con idéntico significado:

  1. Sorpresa. La sorpresa se manifiesta con la elevación de los párpados superiores. Las cejas están levantadas y curvadas. La mandíbula se abre. Labios y boca relajados. La sorpresa es una emoción corta. Si los párpados se levantan más tiempo, entonces probablemente es miedo.
  2. Miedo. El miedo se puede ver en los ojos cuando los párpados superiores están elevados. Las cejas se levantan y se dibujan juntas, generalmente en una línea plana. La boca está abierta y los labios están ligeramente tensos o estirados y estirados hacia atrás.
  1. Asco. El disgusto es bastante fácil de identificar porque cuando alguien tiene una microexpresión de asco en su cara, usted verá las arrugas alrededor de la nariz. Esto viene acompañado de cejas caídas y ojos entrecerrados, párpado superior levantado, mejilla y labio inferior. En esta variación de asco, los dientes se hacen visibles.
  2. Ira. Un posible signo de enojo es el estrechamiento de los párpados inferior y superior. Las cejas suelen estar bajas, unidas y los dos párpados están apretados. Aparecen líneas verticales entre las cejas. Ojos que miran fijamente o que sobresalen. Durante la sensación de enojo, algunas personas pueden mover la mandíbula hacia adelante (generalmente esto sucede justo antes de una pelea).
  3. Felicidad. Puedes ver la felicidad en la cara de alguien cuando ambos lados de sus labios se elevan de manera simétrica. Las dos esquinas de los labios se acurrucan al mismo tiempo, y ambas a la misma altura. La falsa felicidad puede ser detectada por los músculos del ojo lateral - no están comprometidos para los falsos. Usas más músculos de la cara cuando tienes una sonrisa genuina y lo ves en las líneas alrededor de los ojos del sujeto que se arrugan más.

Después de aprender sobre los aspectos de la comunicación no verbal y cómo es útil para encontrar la verdad en las palabras de un sujeto, es bueno recordar que una palabra o un gesto no siempre es un síntoma de engaño. Como ya se ha mencionado, de hecho, su conocimiento siempre debe ser rastreado a factores ambientales, al contexto socio-cultural, así como al estado psicofísico y a la personalidad de la persona. La presencia de una autoridad, el encontrarse en un tribunal, la sensación de estar siendo examinado, son en sí mismos elementos de ansiedad que pueden alterar las reacciones emocionales - y por lo tanto las palabras y los gestos. En conclusión, no podemos saber lo que piensa una persona a través de su conducta no verbal, pero el lenguaje corporal nos permite inferir cómo se siente, qué rasgos dominan su personalidad o cuáles son sus intenciones, una información que en ocasiones resulta mucho más valiosa que las palabras. Como ocurre con la comunicación verbal, debemos ser muy precisos en la expresión de nuestro propio lenguaje corporal, y flexibles en la interpretación del ajeno, condicionado siempre por una diversidad de factores intrínsecos y ambientales que a veces escapan a nuestra capacidad de percepción.