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Asignatura: Historia de la Península Ibérica en la antigüedad, Profesor: Encarnación Castro Paez, Carrera: Historia, Universidad: UMA
Tipo: Apuntes
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Introducción historiográfica
Durante años, la investigación española quiso poner, en detrimento del factor fenicio, énfasis en la presencia griega peninsular.
Se trataba de una evidente comparación con el mundo itálico.
Se insistía en la historicidad de una serie de colonias mencionadas por las fuentes pero no constatadas arqueológicmente: Mainake, Hemeroskopeion, Akra Leuke y Alonis.
También se solía aludir al fuerte impacto de lo griego en el proceso de iberización. Se hacían lecturas en clave griega de las formas y la iconografía vascular ibérica.
División geográfica clara entre fenicios y griegos: los primeros en el sur, los segundos en el área levantina hasta el golfo de León.
Sólo conocemos dos enclaves griegos en Iberia: Ampurias y Rhode, ambos en la actual provincia de Girona. Además, se han descubierto importantes asentamientos fenicios en la costa levatina, como La Fontata, además de la ya de sobra conocida Ebusus.
Lo viajes micénicos:
Cerámicas de procedencia egea de los siglos XIV y XIII, aunque muy escasas, permiten incluir a la Península Ibérica en una red de intercambios comerciales que ya en el II milenio a. n. e. contactaba ambos extremos del Mediterráneo.
Las convulsiones en el siglo XII en Grecia frenan esta comunicación que es retomada luego por los fenicios.
La primera colonia griega en tierras italiana será Pithecussa (isla de Ischia). S. VIII a. n. e.
La colonización mítica:
Existen toda una serie de personajes mitológicos en las fuentes asociados al Extremo Occidente: Briareo, Herácles, Odiseo…
Columnas de Briarero > héroe preolímpico, uno de los hectónquiros hijos de Urano y Gea.
Los griegos conocen la Península Ibérica desde momentos muy antiguos, lo que no quiere decir que hubiera presencia física estable.
Hay contactos, algo de comercio, pero sobre todo noticias que llegan de bocas fenicias, etc. Se hace una lectura mítica para “ordenar” ese espacio lejano, hacerlo reconocible. Conocimiento mejor, aunque no excesivo, a partir del siglo VIII a. n. e.
La importancia que alcanzan a partir del siglo IV a. n. e. ciudades como Gadir, Ampurias o incluso Rhode provoca el surgimiento de una serie de tradiciones sobre su origen y antigüedad. Es una forma de prestigio.
Héroes = legitimación del espacio.
La toponimia de origen griego:
Topónimos terminados en –oussa son de origen griego y se extienden por todo el Mediterráneo como poco en el siglo VII a. n. e.
En la Península Ibérica son frecuentes estos nombres: Ophioussa, Pityoussa, Meloussa (Baleares), Oinoussa, Kotinoussa… Son anteriores a la fundción de Massalia y Ampurias.
¿Qué está sucediendo? > Viajes exploratorios anteriores al siglo VI a. n. e. Los griegos crean sus propios términos para describir las nuevas realidades que descubren.
Mainake > nombre griego de Toscanos, ya que no existe una colonia griega en el sur peninsular. No sería infrecuente que los griegos tuvieran delegaciones comerciales en algunos de los asentamientos fenicios –e incluso indígenas– más importantes.
Los materiales griegos en cantidad abundante empiezan a aparecer en el sur peninsular en la segunda mitad del siglo VIII a. n. e. En Huelva tenemos cerámica helena en el siglo IX a. n. e.
Esplendor en el siglo VII y principios del VI a. n. e.
No son fruto de una colonización griega, sino del comercio. Aunque puede suponerse una intervención esporádica de nautas eubeos, samios y focenses, en su inmensa mayoría los objetos griegos son traídos a la Península Ibérica por fenicios, quienes los utilizan junto a manufacturas propios en el comercio con las comunidades locales.
Las cerámicas griegas son abundantes en los asentamientos fenicios. Por ejemplo:
El viaje de Coleo de Samos a Tarteso
Es la referencia histórica más antigua sobre la presencia griega en Iberia, no exenta de ribetes legendarios.
Es importante tener en cuenta que no estamos ante una ruta comercial estable. El papel del templo no sería ya en ese caso tan importante.
Antes de la fundación de Ampurias lo que encontramos son contactos comerciales esporádicos.
Implantación comercial, pero no urbana en los siglos VII-VI a. n. e. La presencia griega en Iberia hay que entenderla igual que la presencia griega en Etruria.
Los griegos se apoyarían en sus actividades comerciales en las instalaciones portuarias fenicias que jalonaban la costa meridional. No se puede descartar la existencia de fletes mixtos.
DATO IMPORTANTE: Ampurias se funda hacia 575 a. n. e. por colonos focenses de Massalia.
La presencia focea
Focea es una de las ciudades jonias que mayor desarrollo alcanza en época arcaica. Heródoto nos muestra a los foceos comerciando regularmente con el sur de la Península Ibérica a finales del siglo VII a. n. e.
Se crean lazos de amistad con Argantonio, rey de Tarteso. Les da plata para realizar una muralla y así defenderse de la amenaza persa. Es un personaje sin duda legendario, pero el relato atestigua –como también lo hacen las cerámicas encontradas– presencia griega importante en los momentos finales del siglo VII y a principios del VI a. n. e.
“Estos, los foceos, fueron los primeros de los griegos que se valieron de grandes navegaciones y fueron ellos los que dieron a conocer, no solo la mar Adriática y Tirsenia sino Iberia y Tarteso. Hacían sus travesías no con barcos redondeados sino con los de cincuenta remos. Cuando llegaron a Tarteso trabaron gran amistad con el rey de los tartesios, cuyo nombre era Argantonio y había mandado en Tarteso ochenta años y vivido en total ciento veinte. Así que tan amigos se hicieron los foceos de este hombre, que les animaba en un principio a que dejando ellos Jonia se establecerían en su país donde quisieran, y después, como no convenció de ellos a los foceos, habiéndose enterado por ellos como medraba el Medo, les dió bienes para rodear la ciudad con una muralla. Y les dió generosamente, pues el perímetro de la muralla es de no pocos estadios y toda ella es de piedras grandes y bien ajustadas (...)”.
Hdt. I.
Cuando Heródoro dice que los focenses fueron “los descubridores del mar Adriático, de Tirrenia, de Iberia y de Tarteso” está describiendo una ruta por escalas que bordea las costas septentrionales del Mediterráneo. No son los descubridores de esta ruta, sino quienes navegan por ella.
Si el texto de Coleo de Samos es una evidencia importante de presencia comercial helena antes del siglo VI a. n. e. aunque no demasiado asentada, el texto de los focenses
no habla ya de una presencia más regular, que incluso desembocará en la fundación de Ampurias en el norte peninsular.
Tras la batalla de Alalia (535 a. n. e.) la presencia griega no decae por la supuesta presión cartaginesa. El resultado fue la repartición de áreas de influencia del Mediterráneo, pero tenemos que tener en cuenta que Massalia y Ampurias continúan sus actividades con bastante intensidad.
En el siglo IV a. n. e. la cerámica griega vuelve a crear. Ampurias es ya una gran ciudad de acuña moneda.
La batalla de Alalia se puede entender mejor como una lucha contra la piratería focense. Una escaramuza y no un gran enfrentamiento.
La dispersión de los materiales griegos en la Península Ibérica:
De los centros costeros que recibieron mercancías griegas, posiblemente el que haya jugado el papel más importante fuera Huelva ¿el emporio tartésico del que habla Heródoto?
Es al este mercado al que acuden los foceos en busca de metales. Desde el siglo VII a. n. e. las ciudades jonias sufrían la presión del reino de Lidia en proceso de expansión.
En el suroeste peninsular los griegos se adaptan a los esquemas económicos y comerciales existentes, ya desarrollados y establecidos por los fenicios. Aprovechan sus infraestructuras.
Durante el siglo VI a. n. e. el comercio foceo mantuvo con Tarteso unos claros rasgos aristocráticos como denuncia la exquisita calidad de las cerámicas griegas halladas.
El retroceso que experimentan las cerámicas griegas hacia 540 a. n. e. está en relación no tanto con el “ocaso de Tarteso” como con una reest ructuración de sus estrategias comerciales: búsqueda de nuevas fuentes de aprovisionamiento, diversificación económica apertura de rutas alternativas hacia el interior peninsular desde los ríos de la costa levantina, etc.
A fines del siglo VI a. n. e. será Ampurias el principal centro de la actividad económica griega en la Península Ibérica. Se funda a comienzos del siglo VI a. n. e. No es punta de lanza de la presencia focea en la Península Ibérica, puesta esta, como hemos visto, es anterior. Es un fortalecimiento de esa presencia. Su fundación es un proceso donde intervienen activamente los indígenas.
Esta realidad mixta nos la cuenta Estrabón (III.4.8):
“Los emporitanos vivían antes en una islita cercana a la costa, que actualmente recibe el nombre de Ciudad Antigua, pero ahora viven en tierra firma. La ciudad es doble, dividida en dos por una muralla, por haber tenido anteriormente como cohabitantes a algunos indicetes, los cuales, aunque se regían con leyes propias, quisieron por razones de seguridad tener en común con los griegos el recinto amurallado, y este fue doble,
A partir del siglo IV a. n. e. de nuevo mucho material griego en el sur.