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El Dualismo Epistemológico y Ontológico en la Filosofía de Platón, Apuntes de Filosofía

Platón distingue dos modalidades de conocimiento y dos mundos correspondientes: el conocimiento sensible y el mundo físico, y el conocimiento inteligible y el mundo inteligible. Este dualismo epistemológico va acompañado de un dualismo ontológico. El conocimiento sensible se limita a la percepción de las apariencias y es inferior, mientras que el conocimiento inteligible permite acceder a la realidad esencial de las cosas. El texto explica cómo ascender del mundo sensible al mundo inteligible a través de la dialéctica y la reminiscencia.

Tipo: Apuntes

2019/2020

Subido el 02/11/2020

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FILOSOFÍA EXAMEN

1. DUALISMO EPISTEMOLOGICO

Fuentes del conocimiento: razón y sentidos (p.17)

Los filósofos anteriores a Platon se esforzaron en construir sus teorías filosóficas sobre la base de la distinción entre dos posibles fuentes del conocimiento: la razón y los sentidos. Todos ellos coincidieron en privilegiar la explicación racional frente a la mera percepción: Presocráticos, Sócrates e incluso los sofistas reconocieron que el origen del conocimiento verdadero se encontraba en la razón. Platón, conserva este planteamiento inicial aunque su objetivo consistirá en llevarlo hasta sus últimas consecuencias. En efecto, Platón distingue en el ser humano idénticas fuentes del conocer: la capacidad de los sentidos y la capacidad de la razón. Pero introduce una gran novedad: cada una de estas dos modalidades de conocimiento se vinculan con un mundo determinado de seres. Así, el conocimiento sensible se circunscribe al ámbito del mundo físico, compuesto por seres sujetos al cambio y al movimiento; mientras que el conocimiento inteligible se ocupa de realidades inmóviles e inmutables. O sea, hay dos tipos de conocimiento diferentes que se correspondan con dos mundos también diferentes, por eso se dice que sostiene un “dualismo epistemológico”, a la vez que un “dualismo ontológico”. El conocimiento sensorial es completamente diferente del racional. Mediante los sentidos conocemos lo concreto,

a) El primer nivel se corresponde con la mera imaginación. Es el nivel más bajo dentro del conocimiento sensible y en él se apunta a las apariencias o imágenes físicas y morales del mundo visible, con lo cual podemos considerarlo un conocimiento indirecto de la realidad sensible. b) El segundo nivel recibe el nombre creencia y corresponde al hombre que, queriendo evitar el error, percibe directamente las realidades del mundo visible. Por su parte, el conocimiento inteligible o de la razón consta de: c) El tercer nivel, que se corresponde con la inteligencia discursiva o saber matemático. Platón, siguiendo el legado de los pitagóricos, incluye la matemática y sus diferentes especialidades como un tipo de conocimiento superior al sensorial por cuanto proporciona un conocimiento invariable y objetivo. Pero considera que el saber matemático no puede ser la ciencia suprema, ya que advierte en él dos imperfecciones: en primer lugar, no enteramente independiente del conocimiento sensible, ya que la geometría se apoya sobre las figuras visibles que traza; en segundo lugar, y sobre todo, su objeto de estudio no es la verdadera realidad, es decir, no es la esencia de las cosas. Por esto, la matemática debe considerarse como la antesala de la ciencia verdadera, pues es la más apropiada para hacer que el alma acceda al mundo de las esencias. d) Por último, el nivel más elevado, la razón, que versa sobre los seres carentes de toda materia y de toda cantidad y en el que se capta la “verdadera realidad”,

las Ideas. La ciencia perfecta y verdadera sólo se da en este nivel, o sea en el conocimiento de aquellas realidades que no tienen ni materia ni cantidad. Ni pueden ser percibidas por los sentidos, ni por la imaginación, por la argumentación matemática, sino solamente por el entendimiento. Esta última etapa del conocimiento supone el final del periodo de la formación, al que sólo podrán acceder los más preparados después de un exigente procedimiento de selección. De hecho, el desarrollo intelectual en los grados del conocer exige un esfuerzo constante en el que será necesario incluso la colaboración del educador para que el discípulo consiga alcanzar el nivel superior.

¿Cómo se pasa de un nivel a otro? El estudio de la

Dialéctica (p.19)

En realidad, con el término de Dialéctica, Platón designa dos aspectos distintos, uno lógico y otro ontológico. a) Aspecto lógico: en primer lugar, por Dialéctica se entiende el método o modo de razonamiento en el que desde el conocimiento de la multiplicidad de las cosas

mediante la reminiscencia o anamnesis, según la cual el alma recuerda las Ideas que ha olvidado al caer en el mundo sensible. Para elaborar esta teoría, Platón se inspira en Sócrates y en los pitagóricos. La mayéutica socrática consistía en que el interlocutor de Sócrates descubría en el interior de su alma una serie de conocimientos que ignoraba poseer. Por su parte, los pitagóricos habían difundido la doctrina de las reencarnaciones del alma como un proceso de purificación. Pues bien, Platón acepta estos dos postulados, pero les añade que el alma humana, en su existencia previa a su union con un cuerpo, residía en el mundo inteligible, por lo que conoció todas y cada una de las Ideas; pero cuando cayo al mundo sensible y se encarnó en un cuerpo olvido prácticamente todo lo aprendido quedándole únicamente huellas difuminadas y borrosas. No obstante, en el mundo físico percibe las cosas sensibles, y, como éstas son unas copias imperfectas de las Ideas, basta con que sea adecuadamente estimulada o guiada para que “recuerde” sus originales olvidados. Las Ideas están en nuestra alma en virtud de la preexistente contemplación. Sólo aprendemos lo que previamente conocíamos. Aprender y investigar no son más que recordar. Basta con que el alma se acuerde de una cosa, y que sea debidamente conducida, para que encuentre por sí misma todas las cosas restantes. La ciencia entera está contenida en el alma.

2. DUALISMO ONTOLÓGICO. LA

TEORÍA DE LAS IDEAS Y LA IDEA DE

BIEN

La Ontología platónica: el dualismo ontológico (p.

Así como el conocimiento comprende dos modalidades, Platón divide la realidad, a su vez, en dos mundos: por un lado universo físico, visible, material, múltiple y sometido al cambio permanente, el Mundo Sensible; y, por otro, el plano superior de realidades inmateriales, invisibles e inmutables, el Mundo Inteligible. Es lo que se ha dado en llamar “dualismo ontológico”. En el mundo sensible encontramos las realidades que se relacionan con el nivel del conocimiento sensorial: la multitud de cosas que nos rodean que nacen y mueren, que están sujetas al cambio. En el mundo inteligible se hallan las realidades que se relacionan con el nivel del conocimiento racional, completamente distintas de las cosas sensibles, lo que Platón llama Ideas, unas realidades fijas, perfectas y estables que constituyen aquello que las cosas son, su esencia eterna por contraposición a su mera apariencia sensorial.

confundirse con ellas, pues son mas intermediarias entre la realidad sensible y la inteligible. d) Otro nivel constituido por las Ideas o esencias de los objetos y acontecimientos del mundo sensible. De entre todas ellas, en el diálogo de la República, la Idea de Bien es la fundamental y ocupa un lugar preeminente respecto de las demás Ideas.

La Teoría de las Ideas (p. 21-22)

Platón no concibe las Ideas como un contenido del entendimiento, como algo que esté en la mente de los hombres, sino como entidades que existen por sí mismas. Las Ideas tienen realidad propia, son más reales que las cosas sensibles y forman parte del mundo inteligible al que sólo podremos acceder a través de la razón. Las ideas contienen el verdadero ser de las cosas sensibles. Contemplamos muchas cosas bellas, unas más que otras; pues bien, debe existir la esencia de la belleza, lo bello en sí, con que comparamos el mayor o menor grado de belleza de las cosas. Todos los seres sensibles, hombres, cosas iguales, cosas bellas, sufren modificaciones permanentemente. Pero su esencia, su Idea, no puede cambiar. Las cosas sensibles están sujetas al cambio; pero su esencia sigue siendo siempre la misma. Por esta razón, las esencias o Ideas son el auténtico objeto de la ciencia. Las Ideas son una especie de modelo o de molde al que se ajustan todas las cosas del mundo sensible. Éstas n son sino meras copias imperfectas de aquéllas.

Las Ideas habitan en un “lugar celeste” y no existe entre ellas una igualdad, sino un orden jerárquico. Aunque este jerarquía no es la misma en todos los Diálogos, la ordenación más habitual sitúa en su cumbre la Idea de Bien. En segundo lugar. Estarían las de Justicia, Belleza, Sabiduría y Ser. En tercer lugar, las Ideas matemáticas, como Unidad, Igualdad y Desigualdad. Por último, las Ideas correspondientes a los seres sensibles, como las de hombre, caballo, mesa, etc. Cada Idea participa de las ubicadas en un nivel superior, por lo tanto, todas ellas participan en la Idea de Bien.

La Idea de Bien (p. 22-23)

¿Qué es el Bien? Platón afirma que tiene opiniones sobre la Idea de Bien, o sea, afirma que conoce una esencia; pero añade que no puede crecer una definición, porque las nociones que nos han dado de él, haciéndolo consistir en la inteligencia o en el placer son inexactas, además, pretender definirlo con toda exactitud, rebasaría el objetivo que se ha marcado en la República, e indica que en otra ocasión lo hará, ocasión que, por cierto, no hubo, porque en ningún otro Diálogo dio esa definición prometida. En consecuencia, lo que hace es precisar y aclarar su significado. Esta aclaración se produce al final del Libro VI, en donde nos dice que el Bien: a) Sólo se lograra tras recorrer un largo camino, a cuyo final se llegara tras haber estudiado una serie de disciplinas, entre ellas la superior de todas, la Dialéctica,

Relación de la Idea de Bien con el filósofo

gobernante (p. 22)

El filósofo, que ha ascendido a la Idea de Bien, tiene la obligación de organizar la vida humana según el modelo de perfección que ha contemplado. El Estado bien organizado es aquel que está gobernado por los mejores, es decir, por los filósofos, por aquellos cuyas únicas normas son la verdad y la justifica. La felicidad de la humanidad sólo puede lograrse a través del reinado de la sabiduría. Los pueblos no serán felices más que cuando los filósofos so conviertan en reyes o éstos en filósofos.

3. DUALISMO ANTROPOLÓGICO.

TEROÍA DE LA REMINISCENCIA

Antecedentes del dualismo antropológico.

Pitagóricos (p.24)

La concepción de Platón sobre el ser humano ha tenido una influencia decisiva en la cultura occidental, y sobre todo en la antropología cristiana. Pero su teoría no es completamente original, sino que en muchos aspectos recoge la tradición antropológica de los filósofos Presocráticos, en especial de los pitagóricos quienes admitían que el hombre estaba formado de dos partes claramente diferenciadas: el cuerpo, compuesto de elementos materiales, y el alma, de procedencia celeste. Además, basándose en una antigua doctrina, creían en la preexistencia y en la transmigración de las almas, así como

en su purificación a través de un proceso de reencarnaciones.

El alma en Platón (p.25)

Platón considera que el hombre constituye una unidad de cuerpo y alma, en donde la parte anímica es, por muchas razones, superior a la corporal y debe dominarla, por eso se dice que mantiene un dualismo antropológico: el cuerpo es una realidad material y por ello está determinado por los mismos accidentes que el resto de seres pertenecientes al mundo sensible, el cambio, la corrupción, el nacimiento y la muerte; por su parte, el alma es inmaterial, inmutable, incorruptible, inmortal y similar a las realidades del mundo inteligible. Cuerpo y alma son dos realidades totalmente diferentes, aunque mantienen ciertas relaciones entre sí:

  • Su unión es accidental y transitoria.
  • El cuerpo es la cárcel del Ema, y le afecta negativamente, ya que su naturaleza material es un obstáculo para que el alma pueda desarrollar sus posibilidades: la dimensión corporal empuja al ser humano hacia las posesiones materiales dificultando que el alma consiga colmar su aspiración a la verdad.
  • La unión del alma con el cuerpo es algo necesario, por cuanto le permitirá purificarse y ascender al mundo inteligible.
  • El alma es principio vital y fuente de movimiento del ser humano. En ella reside nuestra verdadera identidad. La capacidad racional se encuentra también en el alma, por

La inmortalidad del alma (p. 26)

Platón admite la inmortalidad del alma y la existencia de otra vida más allá de la muerte, aunque reconoce que sus pruebas ni constituyen demostraciones rigurosas y, de hecho, algunas de contradicen entre sí. Se trata de hipótesis o creencias razonables basadas en una profunda convicción, como lo demuestra su insistencia en proponer diversos argumentos a favor de su inmortalidad. Quizá el argumento al que más recurre Plató en sus Diálogos sea el de la perpetua actividad del alma: si existe algo que siempre esté en movimiento y que, para moverse, no necesite de nada que lo mueva, sino que se mueve a sí mismo, entonces necesariamente ese algo será inmortal. Pues bien, el alma posee el poder de moverse a sí mismo y, además, es principio de movimiento del cuerpo; por tanto, el alma es inmortal. Platón ofrece varios argumentos a favor de la inmortalidad del alma, entre ellos el de la reminiscencia o recuerdo: los seres humanos tenemos un conocimiento implícito de normas o valores con carácter universal al que recurrimos en nuestras valoraciones cotidianas. Estas normas no están presentes en el mundo sensible, por lo tanto es de suponer que el alma la ha aprendido en una situación de existencia anterior a su encarcelamiento en un cuerpo. Es lo que se ha llamado la teoría de la anamnesis.

La teoría de la reminiscencia o anamnesis (p.

Para Platón el conocimiento científico no es sino conocer lo universal, es decir, conocer las Ideas; pero éstas no se encuentran en el mundo sensible sino en el mundo inteligible ¿Cómo, pues, podemos ascender del primero de los mundos al segundo? Mediante la dialéctica. Pero éste no es el único procedimiento, ya que Platón admite una segunda vía: mediante la reminiscencia o anamnesis, según la cual el Elma recuerda las Ideas que ha contemplado con anterioridad en el mundo inteligible y que ha olvidado al caer en el mundo sensible. Para elaborar esta teoría, Platón se inspira en Sócrates y en los pitagóricos, La mayéutica socrática consistía en que el interlocutor de Sócrates descubría en el interior de su alma una serie de conocimientos que ignoraba poseer. Por su parte, los pitagóricos habían difundido la doctrina de las reencarnaciones del alma como un proceso de purificación. Pues bien, Platón acepta estos dos postulados, pero les añade que el alma humana, en su existencia previa a su unión con el cuerpo, residía en el mundo inteligible, por lo que conoció todas y cada una de las Ideas; pero cuando cayó al mundo sensible y se encarnó en un cuerpo olvidó prácticamente todo lo aprendido quedándole únicamente huellas difuminadas y borrosas. No obstante, en el mundo físico percibe las cosas sensibles, y, como éstas son una copia imperfectas de las Ideas, basta con que sea adecuadamente estimulada o guiada para que “recuerde” sus originales olvidados. Las Ideas están en nuestra alma

Virtud. Diferentes significados (p. 27)

En el fondo do todo este planteamiento podemos encontrar el intelectualismo moral de Sócrates, según el cual la virtud es conocimiento y es enseñable, de manera que nadie hace el mal conscientemente. Para Platón, alcanzar la verdad se traduce en un modo de vida sabia y por esto justa. El sabio, no sólo conoce el modo correcto de actuar, sino que, además actúa en consecuencia. Este intelectualismo se puede apreciar en la concepción platónica de virtud.

  1. Por influencia de Sócrates, identifica la virtud con la sabiduría de aquel que llega a contemplar las Ideas, con el fin de dirigir las acciones humanas y los pensamientos.
  2. Por influencia del pitagorismo, concibe la virtud como purificación del alma que se desprende de todo lo corporal y físico, con el fin acceder a la contemplación de las Ideas.
  3. Y, como consecuencia de su división del alma en tres “partes”, la virtud es la justifica que introduce armonía entre las facultades del alma: a cada capacidad o modo de operación del alma corresponde una virtud. Así, a la capacidad racional corresponde la virtud de sabiduría o prudencia, que permite acercar el almas mundo de las Ideas. A la capacidad irascible o pasional le corresponde la fortaleza o valor, que ayudan al alma a superar las dificultades que pueda encontrar en su ascenso hacia las Ideas. A la capacidad apelativa o concupiscible le corresponde la templanza o virtud encargada de poner orden y moderación en los actos humanos.

Modelo de vida que propone Platón (p. 28)

Según Platón, la vida del hombre no puede ser una vida fundada en el placer sensible, porque esa vida es más propia de los animales; ni tampoco puede ser una vida dedicada exclusivamente al ejercicio racional, que sería divina. Así pues, Platón nos propone un modelo de vida que combine el placer y a sabiduría. Lo importante es determinar la justa proporción en que deben combinarse placer e inteligencia, porque en esa justa medida se encuentra la felicidad. La vida ha de regularse por un orden ideal, que sirva como fundamento de la sabiduría y del placer. No lo que trae consigo placer es bueno, sino que lo que es bueno conlleva también placer.

5. TEORÍA DE LA EDUCACIÓN

6. TEORIÍA DEL ESTADO JUSTO Y

DEL FILÓSOFO GOBERNANTE

La teoría del Estado justo y del filósofo

gobernante. El papel de la educación (p.28 - 29)

La República, esta obra constituye una recapitulación de los temas y resultados fundamentales de las obras precedentes, a los que interrelaciona en torno a un nuevo tema: el de un Estado justo que garantice la felicidad de todos sus miembros. Pues bien, según Platón, la base de dicho Estado se encuentra en el hecho de que el poder no